After Schengen, las fronteras de los europeos

Ignacio Evangelista, After Schengen
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia

«En Europa han muerto 40 millones de personas. Pero la comodidad de atravesar las fronteras sin papeles ha hecho olvidar todo eso» (Umberto Eco, 2013)

La inmigración, ha sido la raíz de las revueltas en Siria, un tema candente. Los refugiados, han sido protagonistas en las políticas europeas, desde el éxodo masivo a los que se han visto abocados. La serie After Schengen muestra antiguos pasos fronterizos entre varios estados de la Unión Europea. Así pues, miramos al pasado que parece tan lejano a raíz del tratado Schengen, que hizo que la mayoría de los pasos quedaran abandonados y en desuso.

Mörbisch am See - Fertörákos A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Mörbisch am See – Fertörákos A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

La serie nos invita de forma directa a reflexionar, coincidiendo con el momento álgido en el que la acción de la Unión Europea frente a este éxodo está siendo cuestionada. Estos espacios, anteriormente, han delimitado los territorios y han supuesto para los europeos un lugar de control en el que habían de detenerse y mostrar la documentación.

Hoy en día se pueden ver como espacios abandonados. Fuera del uso y del tiempo en que fueran concebidos, ahora tan solo son una niebla que reprimía la libre circulación de las personas. Hemos de remarcar que los pasos fronterizos, no solo son una delimitación geográfica, sino que también desarrollan la función coercitiva.

Estamos delante de una dimensión cartográfica, de espacios con memoria y con reminiscencias históricas, económicas y políticas. Sin embargo, la delimitación en sí no desaparece. En definitiva, estos viejos pasos fronterizos han podido ser renovados, cambiado el uso, o incluso destruidos. Pero a pesar de todo, de aquí a pocos años, no habrá posibilidad de presenciar estos fuertes símbolos de la reciente historia europea.

Rattersdorf - Köszegcs A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Rattersdorf – Köszegcs A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Ignacio Evangelista es un artista nacido en Valencia afincado a Madrid. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia. En las series fotográficas que realiza, se muestra la relación, a veces contradictoria, entre lo natural y lo artificial, entre lo animado y lo inanimado. A pesar de que las series entre sí puedan ser bastante diferentes formalmente, siempre subyace la huella de lo humano.

Sus exposiciones individuales se encuentran a lo largo de diferentes países, como Estados Unidos, Alemania, Francia o España, y ha participado en exposiciones colectivas en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Reino Unido y España. Sus trabajos se han visto publicados también en diversos medios de comunicación, de los diferentes países mencionados.

«Tenía solo cinco años cuando atravesó la primera frontera, la de Francia y Suiza, y le va a impresionar no ver la línea roja y lila que en los mapas, tan atentamente escrutados y que fueran su primer juego, marcaba el límite entre ambos países» (Enrique Vila-Matas. Historia abreviada de la literatura portátil)

La Mar… de ideas

Mar-Mar, exposición colectiva multidisciplinar
Octubre Centre de Cultura Contemporánia
C / Sant Ferran, 12. Valencia
Hasta el 8 de enero de 2015

Hay dos maneras de enfrentarse al paisaje, la naturaleza o, en el caso que nos ocupa, a la mar. Una, digamos imaginaria, es concebirlos como lugares amables donde uno puede recuperar la tranquilidad, el sosiego y, por qué no, hasta el alma que las prisas diarias nos roba. Una especie de placebo para el desgastado y maltratado cuerpo. La otra, más arrebatada, concibe esa naturaleza como un espacio embravecido en consonancia con esa otra naturaleza interior que ansía más de lo que la vida cotidiana ofrece. Algo así, por emular a Umberto Eco, como si habláramos de apocalípticos e integrados con respecto al paisaje, la mar o el mundo.

Obra de Blanca Montalvo en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Blanca Montalvo en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

En la exposición ‘Mar-Mar’, organizada con motivo del festival ciudadano Mostra Viva y comisariada por Amparo Carbonell, se reúnen artistas de ambas tendencias. Los hay integrados con esa naturaleza, a la que toman por objeto de su obra, para mostrar cierta poética marina, ya sea mediante el trabajo del medio técnico empleado (pintura, fotografía, instalación, video) o empapándose del runrún de sus mediterráneas aguas. Y los hay apocalípticos, denunciando el ultraje perpetrado contra el medio ambiente o reflejando el desgarro interior que provoca adentrarse en los peligros de sus fondos marinos.

Obra de Germán Torres en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Germán Torres en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Hay sin duda poesía, nostalgia de esa mar forjadora de sueños románticos. Como en el caso de Blanca Montalvo, que desde su ventana observa la gradual transformación lumínica del mar con pasmosa obsesión, diríase que absorta por el magnetismo y atracción que ejerce el vaivén de esas aguas. Otro tanto sucede con los trabajos de Germán Torres o Giorgia Partesotti, que se zambullen en ese Mediterráneo para extraer cierta memoria, quién sabe si ligada al líquido amniótico del que procedemos. De la memoria se ocupa igualmente Luis Urquieta, con sus fantasmales fotografías digitales, temblorosas ante el paso del tiempo.

Obra de Luis Urquieta en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Luis Urquieta en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

También hay crítica, perplejidad e incluso imágenes kitsch o esperpénticas. Neus Lozano e Isaac Senchermés lo hacen mediante una fotografía de asueto playero en un espacio árido, (des)encarnado, mezcla de relax estival y contaminación. Pepe Romero se lleva la casa a cuestas para mostrar esa doblez entre la plácida vista frente al mar y su pesada carga inmobiliaria. José Luis Cueto se limita a constatar los diferentes habitantes de ese Mediterráneo, que en la playa del Lido en Venecia simbolizan modernidad y tradición en tenso diálogo. Ainhoa Salas y Guillermo Lechón se encargan de reunir pinturas, objetos y videos para poner en solfa la vida disoluta de ese turismo galopante que convierte la mar en una sopa de letras de difícil digestión.

Obra de Neus Lozano en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Neus Lozano e Isaac Senchermés en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

De la exploración del medio se hacen cargo Pepa L. Poquet, Julio Sosa, Rocío Vicent y Jaume Chornet, entre otros. Poquet utiliza un proyector de transparencias para mostrar  sus microrrelatos en torno al agua; imágenes sepia de viejos fotogramas. Sosa se apropia del mar para deconstruir su fluidez hasta dar con el alma pictórico fotográfico de sus aguas. Vicent convierte los cabellos entrelazados en un mar de dudas para la percepción, dotando al cuerpo de naturaleza propia acompasada con los ritmos de la mar. Chornet hace arqueología marina mediante el trabajo escultórico del esqueleto de cierto cetáceo que habita en el Mediterráneo, para disolver los límites entre el objeto y sus emanaciones; entre la figura y el fondo del que procede.

Fotografía de José Luis Cueto en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de José Luis Cueto en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

‘Mar-Mar’ prolonga su multidisciplinar oleaje en el Octubre Centre de Cultura Contemporánia mediante un total de 27 propuestas a las que dan fértil vida 34 artistas, cuya lista completa es la siguiente: Blanca Montalvo, Mariajo Martínez de Pisón, Amparo Carbonell, Trinidad Grácia, José Maldonado, Emilio Martínez, Bia Santos, Maribel Doménech, Dolores Furió, Silvana Andrés, Laura Silvestre, Paco Giner, Paco Sanmartín, Carlos García Miragall, Vicente Ortíz, Leopoldo Amigo, Laura Rodrigo, Hector Sampér, Pepe Romero, Cuento Lominchar, Jaume Chornet, Pepa López Poquet, Isabel Navarro, Gil Gijón, Giorgia Partesotti, Rocío Vicent, Neus Lozano, Isaac Senchermès, Guillermo Lechón, Ainhoa Salas, Germán Torres, Luis Urquieta, Julio Sosa y Soumaya Raissouni.

Obra de Pepa L. Poquet en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Pepa L. Poquet en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Mercedes en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Rocío Vicent en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Escultura de Jaume Chornet y video de Giorgia Partesotti en 'Mar-Mar', en el Octubre Centre de Cultura Contemporánia.

Escultura de Jaume Chornet y video de Giorgia Partesotti en ‘Mar-Mar’, en el Octubre Centre de Cultura Contemporánia.

Salva Torres

Javier Calvo: «Me gusta inquietar»

Itinerario hacia la vacuidad, de Javier Calvo
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 4 de enero

“No se le ha hecho justicia”. Manuel Chirivella, responsable de la Fundación Chirivella Soriano, lo dijo sin levantar la voz, pero muy claro. Es más: “No se puede explicar el arte geométrico español sin referirse a Javier Calvo”. Y Javier Calvo, que mostraba su ‘Itinerario hacia la vacuidad’, se sinceró: “Me he sentido infravalorado”. Y expuso sus razones. “Siempre he tenido ese aspecto lúdico y comunicativo que, de cara a los artistas del rigor mortis, devalúa mi obra”. Su asociación con la moda también ha contribuido a ello, a pesar de su opinión crítica: “La frivolidad de la moda me da rabia, porque detrás de esa imagen hay mucho trabajo y mucha investigación”.

Javier Calvo, ante una de sus obras en la Fundación Chirivella Soriano.

Javier Calvo, ante una de sus obras en la Fundación Chirivella Soriano.

Esa industria de la moda, con la que Javier Calvo dijo tener una “deuda moral” relacionada con su “pedagogía”, posee detrás una “arquitectura” que a él le atrae. Y arquitectura es “miedo al vacío”, cerrando así el círculo explicativo del ‘Itinerario hacia la vacuidad’ mostrado en la Fundación Chirivella hasta el 4 de enero. Porque las 42 obras exhibidas culminan, tras pasar por su primera etapa de abstracción geométrica y las referencias a la moda, con sus trabajos inéditos en torno al vacío. Un vacío a modo de espacio en blanco, que se repite a lo largo de su más reciente obra.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

Alguien le explicó ese vacío, tras sufrir un accidente, como un gran tubo en blanco. Especie de corredor de la muerte iluminado con un gran fogonazo. “No da miedo, sino que resulta inquietante”. Y Javier Calvo lo reconoce: “Me gusta inquietar, detesto la pasividad”. De ahí que su obsesión por la forma, la línea y las estructuras le lleve a dejar la “obra abierta”, aludiendo a Umberto Eco, “para que sea el espectador quien la complete”. Más que el final de algo, Javier Calvo ve en ese blanco metafísico cierta “introspección”.

“El vacío es el misticismo, una introspección hacia lo hecho o no hecho”. Algo tan “sugerente”, que le ha llevado los cuatro últimos años de su trabajo. Tan sugerente como “espiritual”. María José Navarro, comisaria de la muestra, puso el acento en los vanos de su obra: “Evoca lo intemporal, lo perpetuo, el más allá, a la vez que sugiere una meditación sobre la existencia”. Un universo plagado de formas poliédricas y coloristas que, como ríos de emociones, van a desembocar en ese mar en blanco de la nada.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

“Pasa de la forma a la aparente nada, al vacío. Vacío pleno como lugar donde todo es potencialmente posible”, destacó Manuel Chirivella. Quizás por eso a Javier Calvo le interese “el camino, no la meta”. Un camino o itinerario repleto de oscilaciones y oquedades, por utilizar expresiones de la comisaria a la hora de explicar el trayecto del artista. Líneas y formas geométricas dispuestas de manera que el vacío reciba su merecido protagonismo.

En medio de la “infamia”, la “intolerancia” o la “xenofobia” que nos rodea a diario, Manuel Chirivella se agarró a la obra de Javier Calvo como “válvula de oxígeno para existir de forma digna”. La introspección, el misticismo, la espiritualidad o, simplemente, el vacío como espacio inquietante frente a tanta certeza ideológica, es lo que hace de ese ‘Itinerario hacia la vacuidad’ que propone Javier Calvo una sentida vía de escape.

Obra de Javier Calvo en la exposición 'Itinerario hacia la vacuidad', en la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Javier Calvo en la exposición ‘Itinerario hacia la vacuidad’, en la Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

Rubenimichi o la azarosa mirabilia anímica

Sobrenatural, de Rubenimichi
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 17 de abril

Descubrimos un mundo plagado de fantasías, magia, reliquias, rituales y celebraciones sumergidas en lo más profundo de la naturaleza. Imágenes propias de un cuento o de un conjuro medieval en el que a través de la pintura encontramos establecida una especie de jerarquía de lo original a lo derivado, de lo natural a lo artificial. Hablamos de Sobrenatural, proyecto del colectivo Rubenimichi, que a modo de aquellos fascinantes breviarios del siglo XII nos introducen por un mundo recóndito, asumiendo una función puramente poética, que parece recuperar historias antiguas, de catálogos imaginarios, y que solo son posible disfrutar como flactus vocis, defendiéndolos en toda su prospección.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Manos, calaveras extraídas de las raíces de la naturaleza, animales con cuerpo de ave y cabeza de mamífero, arbustos, troncos, medusas o verduras que surgen de la tierra observándonos con inquietantes ojos, conforman el personal bestiario de Michi, Rubén y Luisjo, a medio camino entre el Low Brow (Pop Surrealista) y las coloristas ilustraciones de un manuscrito o códice antiguo. Un bestiario, cuyas referencias son también una aproximación al lenguaje simbólico de los animales en la literatura, al arte pagano de occidente, la pintura flamenca y el Pop art.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

 

Podríamos pensar que las pinturas de Sobrenatural nos están narrando una historia a través de diferentes personajes camuflados en la espesura del bosque, un hilo conductor compuesto por el enamorado, la enamorada, la madre, el herido,  la herida y finalmente el árbol de la ciencia, transmisor del bien y el mal. Sin embargo, ésta es una labor que deberá realizar finalmente el espectador, que habrá de construir su propia historia a través de la imaginación. Eso sí, una historia mágica que ahonda en la relación entre el mundo extrasensorial, y una serie de imágenes desconcertantes, en ocasiones grotescas en las que no son raros los personajes inquietantes, e incluso siniestros.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

En conjunto, encontramos la intención de los artistas de tomar aquello que ha sido representativo en toda la cultura católica a través de la naturaleza; Adan y Eva, el Paraíso, el árbol prohibido (…) distorsionarlo y mostrarnos la otra cara que no veíamos en ello: símbolos masónicos, dos grotescos personajes heridos tras comer la manzana de paraíso, reliquias, máscaras venecianas como metáfora del hedonismo, llamas, troncos o la madre naturaleza que esconden cierta critica de fondo a nuestra historia social y religiosa.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Hay una suerte de mirabilia anímica, cuyo componente azaroso se representa  a través de la imagen de los dados a lo largo de toda la serie “bestiario”.  El azar irreverente en la naturaleza a través de lo grotesco y lo deforme, sin envolturas. En este sentido, Rubenimichi adaptan no únicamente el simbolismo, concepto básico del Low Brow, sino la irreverencia hacia lo que nos cuenta la historia valiéndose de la libertad del proceso artístico, sin hegemonías ni academicismos inherentes al establishment del Arte Contemporáneo.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Un conjunto de miradas hacia todo lo bello y lo mágico, lo maravilloso y seductor de la Historia del Arte, sin limitaciones o códigos, burlándose de manera morbosa y hasta macabra de cualquier mandato impuesto.  Porque ellos saben que en lo maravilloso, lo sobrenatural, y en lo extraordinario se encuentra la belleza, y como ya  señalará en “Historia de la Fealdad”, Umberto Eco: «La fealdad es siempre un error de sintaxis y por eso es infinita, porque las maneras de construir una frase de forma correcta son escasas, pero las de hacerlo mal son infinitas. Sólo lo extremadamente feo es interesante”. Un precepto básico que la naturaleza se encarga de hacernos recordar, y decididamente Rubenimichi apuestan por la armonía de lo asimétrico, por lo que nos desconcierta o mueve emocionalmente, apuestan por la fantasía.  Considerándola en cada ocasión, y hasta el punto que tenían razón las brujas que en el primer acto de Macbeth gritan: «Lo bello es feo y lo feo es bello».

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Rosa Ulpiano