El burlador de Sevilla años 80

El burlador de Sevilla, de Iria Márquez
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 23 al 25 de junio de 2017

Dentro de la sexta edición de su Festival de Talleres de Teatro Clásico, Sala Russafa acoge el estreno absoluto de un curioso acercamiento a ‘El burlador de Sevilla’ (el 23, 24 y 25 de junio), de Tirso de Molina, la primera representación del mito de Don Juan.

Iria Márquez escribe y dirige esta adaptación, fruto del trabajo en un taller de interpretación para adultos impartido en el centro cultural y docente, que interpretan Ibrahím Bardisi, Joana Börsch, José Vicente Bosch, Amparo Cáceres, María Cao, Paky García, Vanessa Gradolí, Pepe March, Elena Marquina, Sonia Ramada, Isabel Jareño, Mª Ángeles Sánchez, Juan Santa Marcos Solanes y Juan Vallés.

El burlador de Sevilla, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El burlador de Sevilla, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La protagoniza el famoso libertino, que cree en la justicia divina, pero también confía en que sus pecados serán perdonados en cuanto se arrepienta. Con esta despreocupada moral, acumula una serie de conquistas en las que engaña a las doncellas con diversos artificios y argumentos para quebrantar su honor y el de los hombres con los que realmente ellas pensaban unirse. Un desenfreno en el que llegará a intentar burlarse de la misma muerte.

En el nuevo montaje de esta pieza, una de las más destacadas del teatro barroco español, Márquez sitúa la acción en los años 80’ y con banda sonora de grupos como The WatterBoys, David Bowie, OMD o The Smiths. Introduciendo textos y fragmentos de otros autores como Lope de Vega, Quevedo e incluso Sor Juana Inés de la Cruz, se realiza un moderno acercamiento al mito, tanto por la puesta en escena como por la visión de las relaciones entre hombres y mujeres que se ofrece, denunciando micro-machismos y machismos sin paliativos en una versión ágil y fresca, capaz de conectar con el espectador del siglo XXI.

Cartel de 'El burlador de Sevilla', de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de ‘El burlador de Sevilla’, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Entrega de los Premios del Público

El próximo domingo se entregan los Premios del Público de Sala Russafa, una iniciativa que cumple su sexta edición reconociendo el papel activo de quienes se sientan en el patio de butacas y el trabajo de quienes con sus propuestas artísticas mantienen vivas las artes escénicas.

En estos galardones es el público quien decide, como su propio nombre indica. Tras cada representación, los espectadores pueden cumplimentar una papeleta puntuando del 1 al 10 el espectáculo que acaban de ver, exceptuando los de la compañía Arden, vinculada a la dirección del centro, y las producciones en las que participa el teatro.

Cuando se cierra la temporada regular, se hace el recuento de todos los votos recogidos, sacando una nota media de cada espectáculo para que no influya la cantidad de espectadores ni el número de funciones ofrecido. El objetivo es dar las mismas oportunidades a todas las propuestas que han pasado por el teatro.

Estos premios cuentan con la colaboración de varias entidades que se suman a esta iniciativa, apadrinando las diferentes categorías. Este año, la revista Urban-Levante EMV otorgará el Premio al Mejor Espectáculo Valenciano de Teatro, el portal cultural Makma el de Mejor Espectáculo Nacional de Teatro y la tienda especializada Menkes Valencia el de Mejor Espectáculo de danza.

El Centro Comercial Nuevo Centro apadrina los premios al Mejor Espectáculo Teatral para Niños y Niñas y de Mejor Espectáculo Teatral para la Primera Infancia, categoría de nueva creación. La propia Sala Russafa entrega el galardón al Espectáculo Revelación y la publicación Mondo Sonoro el de Mejor Directo en Escena.

Además, los espectadores también reciben premios, ya que la Fundación Bromera entrega el reconocimiento al  Mejor Trabajo Escolar y al Mejor Colegio en Campaña Escolar. Por último, el teatro y el Restaurante Lamaldo otorgan el Premio al Espectador 2017, escogido por sorteo entre todas las papeletas de votaciones recogidas, que consiste en una invitación doble para la función que inaugurará la próxima temporada y una cena en el citado local. Antes de la función del domingo se darán a conocer los ganadores de este año en un acto sencillo que pretende ofrecer un humilde reconocimiento a los profesionales de las artes escénicas.

El burlador de Sevilla.

El burlador de Sevilla, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Once mujeres recrean el Julio César de Shakespeare

V Festival de Talleres de Teatro Clásico
Julio César, de William Shakespeare, adaptada y dirigida por Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 9 al 12 de junio de 2016, a las 20.00h

Se dice de él que era un genio y el estreno en 1599 de esta pieza demuestra que, efectivamente, lo era en todos los sentidos. Cuando William Shakespeare escribió la tragedia de Julio César, una de sus obras más oscuras y potentes, se valió de la antigua Roma para dejar constancia de la ansiedad del pueblo inglés ante los problemas de sucesión. Un texto osado y que se atrevió a representar por primera vez ante los ojos de Isabel I.

Elenco de 'Julio César', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Elenco de ‘Julio César’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cuando se cumple el cuarto centenario de la muerte del dramaturgo inglés, Sala Russafa estrena un nuevo acercamiento a esta pieza dentro del pequeño homenaje que le rinde su V Festival de Talleres de Teatro Clásico, con los estrenos de esta pieza y de una versión de Macbeth el próximo 23 de junio, ambos a cargo de Chema Cardeña.

Del jueves 9 al domingo 12 de junio puede verse Julio César, un montaje valiente en el que once mujeres encarnan a los personajes masculinos. Este curioso intercambio de sexos pretende ser un guiño a la época isabelina en que se estrenó esta pieza, cuando las mujeres tenían prohibido actuar y los papeles femeninos eran encarnados por hombres. Ahora, al contrario que entonces y en un texto con un reparto mayoritariamente masculino, los populares César, Antonio, Bruto, Octavio o Casio cobrarán vida con la voz y sensibilidad de las actrices.

El montaje es fruto de la investigación en los talleres de interpretación para profesionales impartidos por Cardeña en Sala Russafa. Rocío Ladrón de Guevara, Irene González, Lucía Poveda, Rocío Domènech, María Pérez, Patricia Sánchez, Mónica Zamora, Ruth Palones, María Asensi, Alejandra Beltrán, Sara Bonell, Juanki Sánchez y José Torres son los encargados de recrear la conspiración contra el dictador Julio César así como la política y la sociedad donde se desarrolla, la Antigua Roma. Una trama sobre la lucha por el poder tan apasionante como profundamente actual.

Cartel de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Tratado ibérico del hijoputismo

Patente de corso, director Alfonso Sánchez
Con Alberto López y Alfonso Sánchez
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 16 al 19 de julio de 2015

“Los hijos de puta con nombres y apellidos van y vienen, pero los arquetipos permanecen”. ¿A qué arquetipos se refieren Alberto López y Alfonso Sánchez protagonistas de Patente de Corso? A los que Arturo Pérez Reverte rastrea en los 1.200 artículos o columnas periodísticas en los que se basa el espectáculo que hasta el domingo se representa en el Teatro Olympia de Valencia. Artículos que, una vez seleccionados en comandita con la dramaturga Ana Graciani, se redujeron a 22, a partir de los cuales se construyen esos arquetipos en torno al reguero de pólvora que ha ido dejando el abuso de poder.

Alberto López (izquierda) y Alfonso Sánchez en Patente de corso. Cortesía de Teatro Olympia.

Alberto López (izquierda) y Alfonso Sánchez en Patente de corso. Cortesía de Teatro Olympia.

“Es un espectáculo sobre la tragicomedia de ser español”, afirmaron López y Sánchez, este último en calidad a su vez de director de Patente de Corso. “Tratado ibérico del hijoputismo”, señalaron ambos como título de un montaje que durante 1 hora y 40 minutos no deja títere con cabeza. Ellos se limitan a seguir al pie de la letra lo que Pérez Reverte dice con lengua afilada en sus artículos. “Escribo con tanta libertad que me sorprende que me dejen”, apunta sorprendido el escritor, lo cual debería ser motivo de reflexión. La suya va por otro lado: “En 500 años el dinero lo han tenido los mismos”, subrayan a rebufo López y Sánchez, encarnando los diversos personajes que dan vida a tanto hijoputismo ibérico.

“A Pérez Reverte no le hacen falta armas; con la palabra le basta”. Que es lo que hacen Alberto López y Alfonso Sánchez sobre el escenario con su Patente de Corso. “Hay mucha verdad encima del escenario”. Verdad sostenida merced al estilo “muy directo, muy de verdad, muy honesto de Arturo”. Al público le caen como un torrente todas esas verdades lanzadas como motivación. “No golpeamos al espectador, sino que le hacemos reflexionar”. Porque a juicio del director del espectáculo “la agresividad bien entendida está bien, lo cual nada tiene que ver con la violencia”.

Alberto López (en primer plano) y Alfonso Sánchez protagonizan 'Patente de corso'. Teatro Olympia.

Alberto López (en primer plano) y Alfonso Sánchez protagonizan ‘Patente de corso’. Teatro Olympia.

López y Sánchez, famosos por su participación en Ocho apellidos vascos y El mundo es nuestro, huyen de la etiqueta de ser los nuevos Morancos. “Llevamos más de 20 años en el mundo del teatro”. Quien vaya a ver Patente de Corso lo podrá comprobar. “Es una comedia que te hace reír, llorar, reflexionar”. Una reflexión en torno a lo que Quevedo dejó dicho en su famosa sentencia “poderoso caballero es don dinero”. De hecho, la obra que del 16 al 19 de julio acoge el Teatro Olympia arranca con el artículo de 1998 de Pérez Reverte titulado ‘Los amos del mundo’.

“Casi 30 años después, lo que apuntó Arturo y nadie escuchó se ha hecho evidente”, señalan los admiradores del escritor de Territorio comanche. ¿Y qué dijo? Volvemos a Quevedo: que el dinero tiene poder inmemorial. Alrededor de ese poder, encarnado en el timador Luciano (Sánchez) y el hastiado ciudadano Mariano (López), Patente de corso va dando cuenta del catálogo de bribones que jalonan nuestra historia reciente. Y no tan reciente, si nos atenemos a esos arquetipos que jalonan “la tragicomedia de ser español” a la que alude con lengua viperina Patente de Corso.

Salva Torres

Europa, cabaret del desencanto

Europa, cabaret del desencant
Escena Erasmus
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universidad 2. Valencia
Sábado 4 de julio 2015, a las 22.30 horas

En el verano de 1932, Federico García Lorca y Eduardo Ugarte, con el apoyo del gobierno de la Segunda República, pusieron en marcha La Barraca, un grupo ambulante de actores universitarios  que llevaban el teatro clásico a las zonas más deprimidas de la península Ibérica. En 2009,  surgió en la Universitat de València Escena Erasmus, un proyecto que recoge el testigo de aquella iniciativa cultural pero con un contenido más amplio, pues los actores y actrices que participan proceden de distintos países de Europa con el único requisito de estar disfrutando una beca Erasmus.

Aunque la crisis económica redujo su radio de acción, no logró enterrar esta singular iniciativa que ha sido copiada por otras universidades europeas como la de Cagliari, Padua, Marburg y Ankara. Cada curso se elige una pieza específica, casi siempre un clásico adaptado a los tiempos actuales, sobre la que los alumnos y actores trabajan.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Este año una pieza informal y desenfadada con un toque musical al estilo cabaret sirve para poner en solfa las políticas de austeridad imperantes en Europa. Europa, Cabaret del Desencant, es el grito esperanzado de unos jóvenes convencidos de que es posible forjar un futuro mejor, aunque la Europa que habitan incite al desencanto. Desde su perspectiva personal cuentan las miserias de su país en un espectáculo con muchos contrastes cuyo formato es un alegre cabaret berlinés. Destapa el lado más acre de la realidad europea: la austeridad, la crisis, la inmigración, la desigualdad, la injusticia, etcétera.

Aparte de la puesta en escena y representación teatral propiamente dicha, Escena Erasmus supone una inmersión de los estudiantes y actores en la vida de los pueblos que visitan. Un estimulante intercambio entre los jóvenes europeos y los habitantes de distintas zonas rurales que favorece a ambas partes. Por otra parte, se da una sinergia con la escena teatral valenciana como demuestra la colaboración de dramaturgos de la tierra que participan este año en la escritura de los textos.  Son: Maribel Bayona, Xavier Puchades, Guada Sáez, Patri Pardo, Eugenia Sancho, Pasqual Alapont, Javier Sahuquillo, Josep Lluís Sirera y Daniel Tormo.

Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Once actores, seis pueblos

El pasado fin de semana se inició en Gátova la gira estival de Escena Erasmus en la que participan once actores y actrices de diversos países europeos. Nueve son mujeres, las más exóticas una de Bulgaria y otra de la República Checa, y por una vez no hay italianos entre los estudiantes e intérpretes. Con una obra crítica sobre la actual política de austeridad, Escena Erasmus recorrerá seis municipios valencianos: Alcublas (28 de junio), L’Eliana (1 de julio), Ontinyent (2 de julio), Cullera (3 de julio) y Montesa (5 de julio). En el Centre Cultural La Nau se representará el día 4 de julio, a las 22.30 horas, dentro del Festival Serenates 2015.

Esta iniciativa es posible gracias al apoyo de la Universitat de València y del Área de Cultura de la Diputación de Valencia. Desde 2010, más de 20.000 personas han visto los espectáculos en las distintas giras en las que han participado a lo largo de la geografía española. Desde hace tres años recorren municipios valencianos. Hasta la actualidad se han llevado a cabo más de 40 representaciones en la provincia de Valencia que han sido vistas por 8.000 espectadores.
Además de la implicación de distintos vicerrectorados de la Universitat de València (Cultura e Igualdad, Internacionalización y Cooperación, Participación y Proyección Territorial), el proyecto cuenta con el patrocinio de la Fundació General de la Universitat de València y la colaboración de la Fundación SGAE.

Escena Erasmus. Cortesía de la Universitat de València.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant.  Cortesía de la Universitat de València.

Bel Carrasco

“Escribir es un entretenimiento fabuloso”

Donde nunca pasa nada
Elena Casero
Editorial Talentura

Una pequeña comunidad en la que todos conocen las miserias propias y ajenas es una especie de laboratorio de psicosociología. Un Gran Hermano sin necesidad de cámaras, una representación a pequeña escala de lo mejor y peor de la naturaleza humana. La escritora valenciana Elena Casero sitúa su última novela en la atmósfera opresiva de un pequeño pueblo en el que la apertura de un puticlub desencadena una serie de asesinatos. ‘Donde nunca pasa nada’ (Talentura), su última novela, prosigue la historia de Anselmo de la Rúa, protagonista de su novela anterior, ‘Tribulaciones de un sicario’, “un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno”, dice Casero.

Portada de 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Quien conozca las historias de Plinio, de Francisco García Pavón, encontrará ciertas similitudes en el planteamiento de esta obra, en la que junto al misterio e intriga se juega con la solidez de unos personajes enraizados firmemente en su entorno y dueños de una rica filosofía empírica basada en la capacidad de observación y la experiencia de la vida. ‘Tango sin memoria’ y ‘Discordancias’ son otros dos títulos anteriores de Casero, publicados también por Talentura. Ha participado también en varios libros de relatos colectivos.

¿Cuándo empezó a escribir y por qué motivo?

Empecé bastante tarde. Me decidí a poner sobre papel lo que llevaba en la cabeza cuando ya tenía treinta años. Hasta ese momento todo se quedaba en nada, en simples ideas o en apuntes. El paso de la idea al papel se debió a la necesidad de verlo escrito para continuar un aprendizaje que, por otro lado, nunca cesa, o por haber llegado a una cierta madurez.

Portada de 'Tribulaciones de un sicario', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Tribulaciones de un sicario’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Qué escritores son sus maestros?

Yo creo que más que escritores en concreto, las influencias vienen a través de las lecturas a lo largo de los años. Así como empecé a escribir algo tarde, no ocurrió lo mismo con la lectura. Fui lectora voraz desde bien temprano. En mi casa siempre ha habido libros y tebeos. Fue muy fácil embarcarse en la lectura. Creo que saldría una lista interminable. Empecé con la novela, en su mayoría autores españoles. En aquella época los autores extranjeros nos llegaban con cuentagotas. Continué con el teatro clásico español. Pero lo que recuerdo como gran descubrimiento fue la lectura de cuentos.

¿Cuál es su propósito cuando se sienta ante el ordenador?

Mi principal propósito es divertirme, inventar historias y crear personajes. Para mí escribir es un entretenimiento fabuloso. Una actividad que hace que la mente esté siempre en funcionamiento y no se me oxiden las neuronas. Además, me encuentro muy a gusto cuando logro escribir alguna historia con sentido. El placer es el mismo si se trata de un relato, como de una novela o un microrrelato.

¿Cómo definiría el hilo conductor que engarza sus relatos?

No sé si hay un hilo conductor. Creo más en la existencia de elementos que aparecen en muchos de ellos. Temas que me preocupan o me inquietan y, sin querer, se convierten en recurrentes. La soledad, el desaliento, el desamor o la muerte pero siempre con un fondo de esperanza y sentido del humor.

Portada de 'Discordancias', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Discordancias’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Cómo surgió en su cabeza el personaje de Anselmo de la Rúa? 

Anselmo surgió como un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno. Un hombre que está ajeno a todo excepto a sus propios intereses, que son muy escasos. No es una cuestión de inocencia, es más bien de desinterés. A través de vicisitudes y experiencias novedosas, despierta y poco a poco, aunque ya sea algo mayorcito, va descubriendo lo que tiene a su alrededor y se transforma en otra persona. Es un personaje al que le tengo mucho cariño pero, de momento, no tengo previsto que aparezca en ninguna otra novela.

¿Por qué ambientó la historia en el mundo rural?

He situado la novela, que tiene ingredientes policiacos, en un ámbito rural porque no es lo habitual, porque siempre parece que todos los acontecimientos interesantes suceden en las ciudades. Ya en el título lo menciono, Donde nunca pasa nada. Sin embargo, en las sociedades pequeñas se mantienen unos vínculos familiares ancestrales, los odios y las rencillas persisten a lo largo de generaciones, se mueven como un río subterráneo, aunque parezca que la vida transcurre sin altibajos. Mi intención ha sido partir de una situación ficticia, llegar a desvelar lo que sucedió en el pasado de los personajes.

¿A qué cree que se debe que Talentura apueste por su obra?

Es una buena pregunta para la editorial. Supongo que si no creyeran que mi obra tiene algo de interés para los lectores, no se arriesgarían a publicar mis libros. Yo les estoy muy agradecida. Es una buena editorial, pequeña e independiente que mima a sus autores y cuida mucho la calidad de nuestros libros.

Detalle de la portada del libro 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Detalle de la portada del libro ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Bel Carrasco

Sagunto viste la túnica clásica

‘Antígona’, de Sófocles, ‘El Eunuco’, de Terencio y ‘Pluto’, de Aristófanes
Festival d’Estiu Sagunt a Escena
Hasta el 22 de agosto

El Festival d’Estiu Sagunt a Escena llega a su recta final en clave clásica, combinando el drama con la comedia. Piezas que beben en las fuentes del teatro de todos los tiempos, compartiendo cartel con festivales como Mérida, Almagro o Peralada: ‘Antígona’ de Sófocles, ‘El Eunuco’ de Terencio y ‘Pluto’ de Aristófanes.

El 16 de agosto Sennsa Teatro presentó ‘Antígona’ de Sófocles en una versión de José Manuel Mudarra. El montaje recreó un escenario dominado por la destrucción de la guerra y el odio, personajes profundamente humanos regidos por sus ideas y sus pasiones. ‘Antígona’ es un símbolo de libertad y de oposición a la tiranía, que hace de la violencia y el miedo su escudo protector y su fortaleza.

Cartel de 'El eunuco'. Festival d'Estiu Sagunt a Escena.

Cartel de ‘El eunuco’, de Terencio. Festival d’Estiu Sagunt a Escena.

La ‘Antígona’ de Sennsa Teatro se presentó como una propuesta de creación libre, expresiva y poética, una propuesta sensible a la injusta condición de sumisión de la mujer por parte de los poderes. Una propuesta contra la barbarie. La de ahora, la de ayer y  la de siempre.

El crítico George Steiner destaca la persistencia del mito de Antígona en la cultura de Occidente y lo explica por su rico contenido, ya que en él se condensan los cinco conflictos fundamentales que a su juicio dan origen a todas las situaciones dramáticas. El enfrentamiento entre Antígona y Creonte sobre el destino de los restos de Polinices plantea a la vez los conflictos entre hombres y mujeres, entre la vejez y la juventud, entre la sociedad y el individuo, entre los seres humanos y la divinidad, y entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Sandra Pozo, Juanra Real, Javier Martín, Marta Díez, Thais N. Izquierdo, Marina Miranda y Ángela G. Olivencia fueron sus intérpretes, con el coro de Shaula Lasarte, Eva Losada y Amelia Flores.

Rostros muy conocidos de la televisión, como Pepón Nieto, Anabel Segura o Antonio Pagudo estarán en el escenario del Teatro Romano el 20 de agosto. Interpretan ‘El Eunuco’ de Terencio en una divertida versión de Jordi Sánchez y Pep Antonio Gómez dirigida por este último. Nueve personajes enloquecidos por el amor, el dinero, la pasión, el orgullo, los celos y los equívocos. Nueve personajes y otras tantas historias que se entrecruzan en un montaje que transita sin rubor por el teatro clásico grecolatino y el musical, la comedia de situación y el vaudeville. Un ritmo endiablado en lo que pretende ser y será toda una fiesta de principio a fin. Otros intérpretes: Jorge Calvo, Marta Fernández Muro, Alejo Sauras y Eduardo Mayo.

Cartel de 'Pluto', de Aristófanes. Festival d'Estiu Sagunt a Escena.

Cartel de ‘Pluto’, de Aristófanes. Festival d’Estiu Sagunt a Escena.

El tándem Emilio Hernández / Magüi Mira conduce la versión de ‘Pluto’ de Aristófanes sobre el dinero, un tema  a la orden del día, protagonizada por Javier Gurruchaga y Marisol Ayuso. ‘Pluto’, el dios del dinero, canta ciego por las calles. Está triste porque no sabe a quién se da. Quisiera repartirse con justicia entre toda la gente honesta. Los que no lo tienen lo reclaman, y los que ya lo tienen no lo quieren soltar.

Crémilo, un agricultor arruinado, le devuelve la vista y empieza la fiesta. Un sueño para unos, una pesadilla para otros. ‘Pluto’ es la historia de una utopía, del sueño del reparto justo de la riqueza, del dinero. Humor que hace reflexionar. Un humor ácido, satírico, deslenguado, que nos invita a la fiesta de la utopía. Intérpretes: Javier Gurruchaga, Marisol Ayuso, Marcial Álvarez, Jorge Roelas y Ana Labordeta.

El 22 de agosto culmina el festival con ‘Per Sempre Nino Bravo’, un homenaje en el 40 aniversario de la muerte del cantante. Un concierto en vivo con canciones interpretadas conjuntamente por el propio Nino Bravo en pantalla y destacados artistas invitados, todos ellos valencianos. Inhumanos, Javier Agulló, Ximo Tébar, Isabel Julve, David Pastor, entre otros. Canciones de Nino Bravo en clave de jazz, flamenco, lírico, reggae, pop y rock. Dirección artística y musical: Nacho Mañó i Ximo Tébar. Homenatge de la Generalitat Valenciana.

Una escena de 'Antígona', de Sófocles, en versión de José Manuel Murrada. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Una escena de ‘Antígona’, de Sófocles, en versión de José Manuel Mudarra. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Bel Carrasco

Un viejo seductor que nunca muere

Ensayando a Don Juan, de Albert Boadella
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Hasta el 6 de abril

El amor al arte salva todas las fronteras. Incluso las ideológicas. ¿Quién iba a decir hace unos años que dos personajes tan diametralmente opuestos como Albert Boadella y Arturo Fernández iban a colaborar en un proyecto común? Pues ahí están, en el teatro Olympia hasta el 6 de abril con ‘Ensayando a Don Juan’. El irreverente bufón con vocación de mosca cojonera y el atildado galán de derechas que utiliza el insoportable apelativo cariñoso de ‘chatines’. Las dos juveniles viejas glorias se han aliado para de una u otra forma reivindicar el mito ante las nuevas generaciones que lo tildan de trasnochado y obsoleto.

Arturo Fernández en una escena de 'Ensayando a Don Juan', de Albert Boadella. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Arturo Fernández en una escena de ‘Ensayando a Don Juan’, de Albert Boadella. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Creado y dirigido por Boadella, que pensó en Fernández como protagonista, el montaje se basa en una versión de Eduardo Galán sobre el Don Juan Tenorio de Zorrilla. Lo escoltan en escena Sara Moraleda, Mona Martínez, Janfri Topera, David Boceta, Jesús Teyssiere y Ricardo Moya.

Angie, una joven directora, se propone montar un Don Juan Tenorio concebido desde una óptica contemporánea y vanguardista, empeñada en demostrar la caducidad del personaje, pues, según ella, el mito es hoy totalmente ficticio, anacrónico y machista.

Considera los versos y las situaciones como simples residuos de un mundo desaparecido. Pero su propósito original tropieza con un escollo cuando en el casting toma una arriesgada decisión de contratar al actor Arturo Fernández para el personaje del comendador Don Gonzalo. A partir de ahí, la intrépida directora se enfrentará a una ardua tarea con el fin de mantener su tesis. Una tarea que se complica considerablemente al intentar mantenerla frente al experimentado actor, que con sus acciones va desbaratando cada uno de los principios de la joven directora.

Una escena de 'Ensayando a Don Juan', de Albert Boadella. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de ‘Ensayando a Don Juan’, de Albert Boadella. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

“Posiblemente, la joven y belicosa directora Angie, lleva toda la razón”, dictamina el propio Boadella. “Don Juan Tenorio ha venido justificando entre el género masculino de varias generaciones españolas la apología de un estilo y unas actitudes un tanto villanas ante la mujer. El arte crea la moda y la obra de Zorrilla, aunque solo sea por su popular reiteración, condicionó la mirada de los hombres bajo la coartada de un Tenorio cuyas delirantes tropelías suscitaban una cierta simpatía y condescendencia social”.

Angie no soporta esa herencia e intenta contrarrestarla, eliminando cualquier rasgo romántico u heroico del argumento, poniendo de relieve los perversos y prepotentes objetivos machistas que atribuye al Don Juan.

“La cruzada de Angie no está falta de sensatez si nos referimos a los contenidos, pero las formas acaban por ganarle la partida ya que los valores caducos, como suele suceder, adquieren con el paso del tiempo una pátina novedosa y singular que les infunde un nuevo y poderoso atractivo”, señala Boadella.

Una escena de 'Ensayando a Don Juan', de Albert Boadella. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de ‘Ensayando a Don Juan’, de Albert Boadella. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Bel Carrasco

Claudio Zirotti, ¡qué Butoh!

Teatro, danza, ciudad. Claudio Zirotti
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta el 12 de noviembre

A Claudio Zirotti, italiano de Modena pero residente en Valencia desde hace más de 20 años, le apasionó en su momento el Art Brut de Jean Dubuffet. Le apasionó las posibilidades que le ofrecía ese arte marginal que pretendía recoger experiencias lindantes con las enfermedades mentales; la vuelta a cierto primitivismo. Pasados los años, y tras exploraciones varias, Zirotti vuelve a hacerse eco de las emociones más recónditas, más oscuras e inaprehensibles, que afloran en la superficie del cuerpo. Inspirándose en la danza japonesa Butoh, ha creado una serie de obras con la figura, el cuerpo y el rostro como protagonistas. Al conjunto lo ha llamado Teatro, danza, ciudad. Un conjunto plástico que puede verse en la galería Espacio 40 de Russafa, y en el que Zirotti explora la expresividad del cuerpo humano doliente.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40

La danza Butoh ya tiene un origen que, clamando al cielo, se fija en los infiernos terrestres. Se atribuye su creación a Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, especialmente sensibilizados con las pavorosas imágenes de Hiroshima y Nagasaki. Para dejar testimonio crítico del dolor contenido en los cuerpos quemados por la guerra nuclear, utilizaron la danza como vehículo expresivo de lo que resulta inexpresable. Esa misma paradoja entre lo que el cuerpo reclama como verdad sin tapujos, por apelar a cierta hondura prístina, y la necesidad de un conjunto de imágenes que traduzcan la desolación en historia sentida y compartida, es la que anima la obra de Claudio Zirotti expuesta en Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Kazuo Ohno lo dejó bien claro: “Yo aprendí el Butoh en el vientre materno”. Se trata de sentir, por tanto, ese pálpito primigenio, esa oscuridad de las entrañas que se va revelando poco a poco mediante la compleja luz que arroja el arte. Las expresiones de los rostros dibujados por Zirotti, la tensión de los cuerpos, así como los collages empleados, hechos con trozos de cartas y pedazos de sellos, están pensados para vehicular esos sentimientos que el cuerpo manifiesta sin ambages, una vez caídas todas las máscaras. Y, sin embargo, la sola dramatización de esa danza, de ese teatro, que utiliza el cuerpo dolorido, aquejado de una cultura que se vive con opresión, ya supone una mediación entre lo real del instante y su posterior creación plástica. Y es que se nos olvida que máscara significaba ‘persona’ en el teatro clásico, ya que los actores la necesitaban para protegerse de los brutales hechos que interpretaban.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Claudio Zirotti, queriendo expresar en su serie titulada Teatro, danza, ciudad esa sensación primigenia, diríase que por fuera de los límites de la cultura, entendida aquí como institución represora, no deja de contener el grito y la desolación mediante un conjunto plástico dramatizado. Y lo hace, además, con un papel Arches de gran calidad, lo que permite asistir a ese despliegue corporal y gestual, como si se tratara de una rigurosa y cuidada puesta en escena. El cuerpo se revela así como soporte de una verdad que exige cierto desnudamiento, las justas y precisas mediaciones, en esa búsqueda del acto primordial. Zirotti se adentra en ello con la pulcritud del escenógrafo que asiste a cierto alumbramiento.

Obra de Claudio Zirotti para la exposición 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de la galería Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para la exposición ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de la galería Espacio 40.

Salva Torres

Una dama nada tonta

La dama boba, de Lope de Vega

Teatro Clásico Mediterráneo

Reanimados por las tórridas temperaturas estivales, los clásicos salen de sus panteones y se pasean por los escenarios desde Mérida a Sagunto. Casi un fenómeno paranormal teniendo en cuenta la precariedad que afecta a vivos y muertos, incluidos zombies. Lo que ya es un auténtico prodigio es que nazca una compañía dedicada a tales menesteres. Un prodigio posible que se llama  Teatro Clásico Mediterráneo cuyo primer montaje, La Dama boba de Lope de Vega, ha cosechado un importante premio.

“Crear una compañía de teatro en época de crisis no es nada fácil”, dice Victoria Savelieva, directora de la compañía, que desde el 2000 imparte en España masters para estudiantes y profesionales, ciclos de conferencias y cursos de alto perfeccionamiento dirigidos a actores de ópera y de teatro dramático. “La cuestión artística no ha sido ningún problema para mí. Tengo una larga experiencia en ese terreno y he sido varias veces contratada en España para montar espectáculos en diversas ciudades y espacios. Ahora bien, he tenido que ponerme las pilas para resolver otros asuntos importantes, como la búsqueda de la financiación o los problemas administrativos. Espero que estos esfuerzos den fruto y en Valencia pueda aportar  algo de valor con esta nueva compañía”.

Escena de La dama boba, de Lope de Vega, por Teatro Clásico Mediterráneo. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de La dama boba, de Lope de Vega, por Teatro Clásico Mediterráneo. Fotografía: Yuri Saveliev.

En uno de sus cursos en Valencia, Savelieva conoció como alumnos a los actores y actrices que ahora integran la compañía: Pilu Fontán, Margot Mouth, Alberto Baño y José Olmos, y con los que piensa seguir trabajando en el futuro. En la obra La Dama boba las dos mujeres encarnan, respectivamente, a Finea y Nise. Baño interpreta a Laurencio y Lieso, y Olmos se despliega en la figura del narrador, además de otros personajes.

El montaje de La Dama boba, cuando se cumplen los 400 años de su estreno y los 450 del nacimiento de Lope, se representó en la Sala Carolina y en el Festival Llavoreta al que la compañía ha sido invitada a actuar en la próxima edición. Por otra parte, en el Primer Certamen Iberoamericano de Teatro Ciudad de Trujillo, celebrado en dicha ciudad de Cáceres del 12 al 14 del pasado julio, la joven compañía se alzó con galardón y premio. “Nuestro espectáculo gustó tanto que nos han propuesto volver en noviembre o diciembre”, comenta Savelieva.

Los actores de Teatro Clásico Mediterráneo saludando al término de La dama boba. Imagen cortesía de la compañía.

Los actores de Teatro Clásico Mediterráneo saludando al término de La dama boba. Fotografía: Yuri Saveliev.

Su función como directora, alumna de grandes directores rusos como Efros o Vasiliev, ha sido analizar con precisión cada movimiento, cada gesto, cada matiz de los cambios psicológicos de los personajes de esta comedia, así como la capacidad de juego de los intérpretes. “De esta combinación de profesionalidad, rigor y frescura, surge un espectáculo en el que brilla  la riqueza filosófica y la profundidad psicológica plasmadas por el autor de un texto, escrito en el año 1613, tan maravilloso y de tal calidad artística que se mantiene tan actual como las pasiones que en él se describen”, señala Savelieva.

Para darse  a conocer la nueva compañía ofreció una jornada de puertas abiertas en la Real Sociedad de Agricultura y Deportes de Valencia. “Pudimos contrastar nuestro trabajo con las opiniones de un público muy diverso, con múltiples grados de formación”, comenta Savelieva. “La impresión general fue que el auditorio apreciaba el respeto y el cariño que nos inspiran el autor, su obra y su época, así como el dinamismo y la viveza que se obtienen de la cercanía con el espectador”.

Escena de La dama boba, de Lope de Vega, por Teatro Clásico Mediterráneo. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de La dama boba, de Lope de Vega, por Teatro Clásico Mediterráneo. Fotografía: Yuri Saveliev.

Bel Carrasco