¡Cuidado con la revolución!

1789. En un universo paralelo, de Hadi Kurich
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 11 al 27 de mayo de 2018

“Vivimos en un mundo donde los líderes de todo tipo han empezado a tener demasiada importancia”. Líderes que, en su mayoría, “(el 90%) son incapaces de llevar incluso su propia casa”. Un liderazgo que empieza a ser “demasiado peligroso” y que a Hadi Kurech, autor de 1789. En un universo paralelo, le da “miedo”. Para poner en solfa esa habilidad de los líderes a la hora de manejar aviesamente el mundo, el autor de origen yugoslavo afincado desde hace 25 años en Vila-real, adonde llegó huyendo del avispero de los Balcanes, se sumerge en la Revolución Francesa derivada a nuestros días.

“No es una obra sobre extranjeros o autóctonos, sino sobre nuestra sociedad occidental”, dijo quien es a su vez director artístico de la compañía elocuentemente llamada Teatro de la Resistencia, fundada en 1993 junto a Ana Kurich y Mima Kuric, su esposa y su madre, respectivamente. De esa sociedad occidental evocada en el espectáculo, reflejo de aquella revolución de finales del XVIII, su autor habló en términos igualmente sospechosos, dado el fuste de sus gobernantes. “Los políticos son inmensamente canallas. Deben de ser muy locos para pensar que pueden arrastrar a millones de personas hacia su causa”.

Escena de '1789. En un universo paralelo'. Imagen cortesía de Teatres.

Escena de ’1789. En un universo paralelo’. Imagen cortesía de Teatres.

De esa causa también habló: “La obra es tragicómica, ya que trágico es que sus líderes acabaran en la guillotina, y cómico por las motivaciones, que no siempre tienen que ver con lo que predicaban”. De hecho, señaló que esas motivaciones suelen ser “oscuras, escondidas o ridículas, creando situaciones burlescas”. Kurich, que se mostró en todo momento escéptico con ese liderazgo desmesurado, apuntó que lo que ocurre “con las guerras y las revoluciones es que en un alto porcentaje se les va de las manos a quienes las fomentan”. Por eso advirtió: “Tenemos una idea romántica de la revolución”.

En 1789, la obra que también protagoniza junto a Héctor Fuster, Alejandra Mandli, Miguel Seguí y la propia Ana Kurich, el pueblo francés queda en un segundo plano a favor de esos líderes cuestionados: “Son los líderes que guían, manipulan, adoctrinan o recurren a la violencia si lo consideran necesario”. Roberto García, director adjunto de Artes Esénicas, planteó la función como enmarcada en “un mundo distópico en el contexto de la Revolución Francesa”, así como el dibujo de “las entrañas podridas del poder y de cierto populismo”, ahora tan de actualidad.

Hadi Kurick (dcha) junto a Roberto García. Imagen cortesía de Teatres.

Hadi Kurick (dcha) junto a Roberto García. Imagen cortesía de Teatres.

Hadi Kurich aclaró que la revolución no estaba de moda en nuestro presente: “Una cosa es que la gente proteste y otra que se utilice esa protesta con fines sangrientos; la gente no está por la labor”. Dijo que había estado en Guinea Ecuatorial, donde sí constató que había pobreza, y que allí “sí pueden salir a la calle a machetazos, pero en España, de qué”. Y aludiendo a la actualidad, dejó caer que quizás por “esos otros motivos” pudiera desencadenarse, pero que desde luego “sería contraproducente”.

¿La revolución en política es un peligro? “Yo prefiero hablar de evolución, porque la revolución suele conllevar sangre”. Incluso en el arte y la cultura, donde sigue viendo evolución frente a tanta ruptura violenta. “En mi obra la guillotina está de por medio, pero la escenografía está basada en el hierro; creo en el reciclaje y la repetición. Jamás he malgastado el dinero”. Y puestos a revolucionar la escena, nada mejor que el actor y la palabra: “Creo en el actor que sale y arriesga”. Actor que Kurich considera, a él sí, un héroe por aquello de salir a escena y tener que enfrentarse “a 500 pares de ojos o los que sean”. “El teatro es igual a actuar. Todo lo demás sobra”, apostilló.

Escena de '1789. En un universo paralelo'. Imagen cortesía de Teatres.

Escena de ’1789. En un universo paralelo’. Imagen cortesía de Teatres.

Así como no cree en los políticos (“entiendo que tengo que tratar con ellos”), sí cree en la política “hecha por la gente de la calle”. “No creo en los grandes estados nacionales”, añadió. Aún así, opina que todo teatro “en su esencia es político”, porque es a través de él como la sociedad puede cambiar. “Toda obra influye en la sociedad, por eso lamento que haya obras estúpidas, porque con ellas la humanidad retrocede”.

Hadi Kurich, que mostró su agradecimiento a Vila-real por haber acogido a su familia cuando abandonó la antigua Yugoslavia (“no he salido de allí porque tengo una deuda con el pueblo”), desgranó 1789. En un mundo paralelo, siempre con la cautela que le provocan “las palabras grandes como revolución, que suelen ser bastante liosas”. Y puestos a ser cautelosos, lo amplía a los líderes: “Controlar a nuestros líderes es lo mínimo que podemos y debemos hacer”. Y concluye: “Estar prevenidos no estaría de más”.

Escena de '1789', de Hadi Kurich. Imagen cortesía de Teatres.

Escena de ’1789′, de Hadi Kurich. Imagen cortesía de Teatres.

Salva Torres

Nace el Aula d’Arts Escèniques

Aula d’Arts Escèniques
Universitat de València
Martes 6 de junio de 2017

La Universitat de València ha presentado la nueva Aula d’Arts Escèniques. Si hasta ahora, la Universitat ha ofrecido una programación teatral semanal por la que fue distinguida con el Premi Micalet de Teatre de la Generalitat Valenciana a través del Aula de Teatre en 1998, a partir de ahora el Aula de Arts Escèniques amplía la oferta con programación regular de danza y desde la vertiente formativa mediante talleres, cursos y seminarios.

En el ámbito formativo, el Aula d’Arts Escèniques se ha materializado gracias en parte a la colaboración del Institut Valencià de Cultura, que cederá parte de sus instalaciones en el edificio Rialto para acoger las clases de danza para el alumnado de la Universitat. La presentación del Aula se celebró en la Sala Gonzalo Montiel del Centre Cultural La Nau en una rueda de prensa con las intervenciones del vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño; Laura Monrós directora del Aula de Artes Escénicas de la Universitat y Roberto García, dirección adjunta de Artes Escénicas del Institut Valencià de Cultura.

Con plena voluntad de trabajar en el mundo de la danza de manera continuada y de dar a conocer la danza no solo como un arte y un espectáculo, sino también como un medio de crecimiento, surge esta nueva área de danza de la Universitat.

La actividad del Aula d’Arts Escèniques se estructura en talleres impartidos por maestros y coreógrafos profesionales -para los próximos dos años Yoshua Cienfuegos y Maynor Chaves-, que además de impartir danza al alumnado de la Universitat de València, profundizarán en cuestiones más técnicas como la creación de espectáculos, producción y gestión de artes escénicas, creación de vestuario, escenografía, dramaturgia de danza… En este punto, el área de danza colaborará con alumnos de otros departamentos de la Universitat y otras escuelas en estas disciplinas, como la ESAD, la Escuela de Diseño o el Conservatorio Superior de Música de Valencia.

Aparte de los talleres y las muestras, el Àrea de Dansa promocionará la danza en la Universitat más allá de la vertiente formativa, ya sea a través de charlas, conferencias, programación de espectáculos de danza y video-danza en la Sala Matilde Salvador de la Nau abiertas para todos los públicos.

Tanto Antonio Ariño como Roberto García se felicitaron por que la Universitat haya dado el paso de constituir una sección de danza propia, porque si bien la institución ya programaba espectáculos y apoyaba festivales, estimular la creatividad artística es una de las funciones insoslayables de las universidades, que son también, según recordó el vicerrector “laboratorios de innovación cultural además de estimular la razón crítica y la divulgación científica”. “La apuesta por la danza se convierte en una actuación para crear ciudadanos sensibles, además de críticos, otra de las grandes misiones de la Universidad”, añadió García.

De izda a dcha, Maynor Chaves, Antonio Ariño, Roberto García, Laura Monrós y Yoshua Cienfuegos, en el claustro de La Nau. Imagen cortesía de la Universitat de València.

De izda a dcha, Maynor Chaves, Antonio Ariño, Roberto García, Laura Monrós y Yoshua Cienfuegos, en el claustro de La Nau. Imagen cortesía de la Universitat de València.

El Rialto, como espacio de danza

La colaboración con el Institut Valencià de Cultura se formalizó este martes 6 de junio, por la que desde la Dirección Adjunta de Artes Escénicas se ha establecido que se cede un aula del edificio del Rialto, para la realización de las clases de danza del Aula d’Arts Escèniques de la Universitat en horario de 18 a 20 horas, los martes y los jueves, del 17 de octubre de 2017 hasta mayo de 2018.

De acuerdo con Laura Monrós, el objetivo es incorporar la danza en la Universitat como hay de otras disciplines artísticas (teatro y música) entre el alumnado de la institución. La proximidad del edificio Rialto y el Centre Cultural de la Nau de la Universitat de València es de vital importancia para el buen desarrollo del trabajo y el surgimiento de sinergias entre los dos organismos.

Los cuatro jinetes del apocalipsis, en valencià

‘Els quatre genets de l’apocalipsi’, de Vicente Blasco Ibáñez, en versió de Juli Disla
Teatre Rialto
Plaça de l’Ajuntament, 17. València
Del 12 al 28 de maig de 2017

L’Institut Valencià de Cultura presenta del 12 al 28 de maig, al Teatre Rialto, l’adaptació teatral de ‘Els quatre genets de l’apocalipsi’ una de les obres més conegudes del novel·lista Vicente Blasco Ibañez. Dirigida per Inma Sancho està interpretada per Empar Canet, Vanessa Cano, Enric Juezas, Borja López Collado, María Maroto, Carles Sanjaime, Bruno Tamarit i Guille Zavala. La escenografia es de Carlos Montesinos, la il·luminació de Victor Antón i el vestuari de Pasqual Peris.

El director general de l’Institut Valencià de Cultura ha dit: ‘’Es voluntat de les produccions del Teatre del Poble Valencià acostar al públic valencià als grans textos de la literatura universal i fer-lo en la seua llengua, en aquesta línia, l’efemèride del 150 aniversari del naixement de Blasco Ibáñez ens permet rellegir la seua literatura en el context social i cultural contemporani’’.

L’espectacle que proposa l’Institut Valencià de Cultura es concreta en l’adaptació teatral de la novel·la, conclosa en 1916, quan l’escriptor vivia en un París assetjat per la gran guerra europea. Blasco gaudeix d’una vida intensa com a literat, i en pren partit en la contesa.

Conscient del moment històric s’alinea com a entusiasta partidari dels aliats, que són postulats com el bàndol que mereix la victòria. L’escriptor apassionat acaba convertint-se en activista francòfil. Per això escriu una història d’amor i de conflicte familiar en un context destructiu i tràgic: la Primera Guerra Mundial.

Per a Juli Disla, autor de la versió valenciana: ‘’Ens enfronten al repte de posar en escena l’obra de Vicente Blasco Ibáñez amb tot el respecte que imposa un dels autors més importants de la nostra literatura. I volem fer-ho amb l’únic propòsit d’apropar-lo al públic de la manera més honesta i fidel en relació a la novel·la original’’.

No és la primera vegada que aquesta novel·la s’adapta a altres formats artístics, a més de les conegudes versions cinematogràfiques, la companyia d’Enrique Rambal ja va fer una adaptació teatral que es va estrenar al Teatre Principal de València a l’octubre de 1923 amb un text de Luís Linares Becerra. Òbviament la proposta que presentem al 2017 és ben diferent.

La directora de l’espectacle Inma Sancho ha inssitit en que ‘’la dificultat (o l’aposta) de fer una adaptació teatral d’una novel·la es troba, bàsicament, en prendre decisions. I desitjar que aquestes decisions siguen les més encertades per explicar la història i traslladar el material necessari per a que, al capdavall, estiguem contant el mateix. Així que adaptar és, sobretot, saber triar. Triar els personatges, triar els llocs on passen les escenes, triar la informació, les trames i els detalls. És justament en l’acte de triar on sorgeix tot allò que s’ha de descartar. I és ací quan apareix la pena per haver de sacrificar tantíssim material que en la lectura original ens han semblat meravellós però que les necessitats escèniques fan impossible’’.

Elenco y responsables institucionales de 'Els quatre genets de l'apocalipsi'.

Elenco y responsables institucionales de ‘Els quatre genets de l’apocalipsi’.

Amb la producció de ‘Els quatre genets de l’Apocalipsi’ l’Institut Valencià de Cultura vol fer accessible el context històric que Blasco Ibáñez ens narra de manera quasi periodística en alguns passatges i que la manca de coneixements que puga tindre l’espectador sobre la primer Guerra Mundial no li impedisca seguir i enganxar-se a la història. Els motius que desencadenaren el conflicte, la situació política prèvia, els esdeveniments que anaven succeint-se en els mesos en què transcorre l’acció poden suposar una dificultat per entendre el comportament dels personatges i el viatge que realitzen.

La novel·la de Blasco Ibáñez, ens retrata una societat en un moment de canvi, de trasbals. I serà la guerra cruel la que aboque els personatges a fer aparèixer els instints, comportaments i valors que només s’entenen si els llegim amb emoció i humor.

Com influeix un context hostil (bèl·lic) en les persones: els efectes i la necessitat d’adaptar-se als temps que estan vivint, la incertesa d’un futur desconegut, el desbaratament dels plans burgesos, posar en qüestió les idees polítiques, religioses, patriòtiques fins i tot l’amor a la família. Tot això és el que hem trobat a la novel·la i és el que volem portar a l’escenari.

 

El fandango de Marx con banda sinfónica

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 26 al 30 de abril de 2017

“Es una de las creadoras escénicas contemporáneas más singulares y con voz más poderosa”, destacó Roberto García, director adjunto de Artes Escénicas del Institut Valencià de Cultura (IVC). Se refería a Patrícia Pardo, premio a la Mejor Interpretación en el Festival Internacional Cumbre de las Américas (2012), que dice de sí misma: “Trabajo una media de 10 horas diarias, soy más obrera que un descampado de los 80” y, por si fuera poco, señala haber “dormido, comido y actuado en más países que Ringo Starr pero solo reconozco València como mi casa”.

Y es en su casa de Valencia donde celebra ahora los diez años de su compañía con el montaje en el Teatre Rialto de ‘El fandango de Marx’. Un fandango más musical que nunca puesto que contará con la colaboración de la Banda Sinfónica de la Unió Musical d’Alaquàs dirigida por Enric Parreño. Un total de 30 músicos por función que, como dijo el propio director, “sobredimensionará el aspecto sonoro de la obra”. Música tradicional valenciana (cant d’estill, jotas, malagueñas y fandangos) interpretada en escena por Begoña Tena.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Imagen cortesía de la compañía.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Fotografía de Jorge Bellver por cortesía de la compañía.

‘El fandango de Marx’, que estará en el Rialto del 26 al 30 de abril, combina el teatro, el circo y la música para poner el acento en una serie de temas que parecen tristemente renovarse cada cierto tiempo. “Es una obra coral con cuatro personajes en torno a la migración y la desigualdad”, explicó Pardo, quien también subrayó el carácter de “homenaje a nuestros padres”. Un homenaje que pasa por mostrar las contradicciones de aquellos que lucharon por una serie de valores, ahora olvidados. “Esa mirada utópica que ellos defendieron se ha vuelto ahora más conservadora”, apuntó la artista.

Mezclando la gestualidad del clown, la acrobacia circense, las caídas, accidentes y guantazos típicos del slapstick, Patrícia Pardo conjuga la seriedad del discurso de fondo con lo que ella denomina diálogos o monólogos-delirio más de superficie. Por ejemplo, estos extraídos del dossier del espectáculo: “De esos conozco yo una familia entera que era tan pobre, tan pobre, que comía carne cuando se mordía la lengua. ¿Y aquellos que cuando pasa el camión de la basura, piden dos bolsas?” Por eso, preguntada por el título del montaje, subrayó la combinación del fandango con ambos Marx, el marxista Karl y los alocados Hermanos Marx.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Fotografía de Jorge Bellver por cortesía de la compañía.

El fandango de Marx, de Patrícia Pardo. Fotografía de Jorge Bellver por cortesía de la compañía.

El dramaturgo Josep Lluís Sirera se hizo eco de ambas tendencias marxistas en la obra de Pardo, aludiendo al “fantasma que un día Marx (Karl) lanzó a recorrer el mundo”, junto a los “momentos también en que la crisis moral, social, económica y política que nos azota nos transporta a un mundo surrealista como la Libertonia de Marx (Groucho)”. El fandango que Patrícia Pardo propone se halla atravesado por esa mezcla de humor corrosivo y rabia expandida por el resquebrajamiento del discurso utópico venido a menos.

Será la primera vez que la artista valenciana actúe en el Rialto cuando, además de los diez años como compañía, ella celebra otros diez más como profesional de las artes escénicas. “Me gustaría que no fuera anecdótico y que se hiciera un plan sobre qué artistas y propuestas se deben fomentar en los espacios públicos”. Marga Landete, directora adjunta de Música y Cultura Popular del IVC, abundó en ello: “Las propuestas han de tener un por qué y evitar así las ocurrencias”. “Venimos de tiempos muy oscuros y el discurso de Patrícia ancla con el discurso que queremos transmitir ahora nosotros”, agregó García.

Para Enric Parreño, su colaboración en el montaje era un “reto muy ilusionante”, puesto que permitía ampliar la imagen de las bandas municipales y dar a conocer sus enormes posibilidades dentro del mundo de la cultura. “Es una ocasión ideal para sumar nuevos públicos en un solo espacio”, señaló la artista, encantada con esa fusión de música tradicional popular y teatro contemporáneo. “No es una transversalidad porque sí, un simple postureo”, apuntó Landete, sino que lo que cuenta “es la chicha del contenido”, apostilló García. Y ‘El fandango de Marx’ lo tiene, ahora subido de tono musical.

Patrícia Pardo en 'El fandango de Marx'. Fotografía de Jorge Bellver por cortesía de la compañía.

Patrícia Pardo en ‘El fandango de Marx’. Fotografía de Jorge Bellver por cortesía de la compañía.

Salva Torres

Un Trío de dificultades

Trio, de Rodolf Sirera
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 26 de febrero de 2017

Rodolf Sirera lleva 25 años dedicándose a la televisión (“que es donde me han reclamado, cosa que no sucede en el teatro”) y ahora, tras larga travesía en el audiovisual, vuelve al que verdaderamente es su oficio. Un oficio al que retrata con crudeza en Trío, espectáculo dirigido por Rebeca Valls con el que regresa al Rialto después de 22 años fuera de Valencia. Una vuelta agridulce: “Me va a costar mucho reconciliarme con el teatro”. Lo hará porque, como apuntó Sirera, la muerte de su hermano Josep Lluís, hace poco más de un año, “me ha creado la obligación moral de acabar un proyecto iniciado con él”.

Hasta que tal cosa suceda, Trío es ya la mejor manera de continuar con El veneno del teatro que él mismo inyectó a la profesión hace unos años. “Rodolf dejó de escribir por falta de consideración aquí, en su ciudad, mientras lo valoran en televisión, de manera que su verdadero oficio queda como un fantasma al que te quieres dedicar y no puedes”, señaló Valls, encargada de dirigir, junto a Edison Valls, al trío de actores protagonistas: Diego Braguinsky, Vanessa Cano y Héctor Fuster. Esa frustración atraviesa la obra, siendo consustancial al propio oficio de actor.

Héctor Fuster y Vanessa Cano en Trio. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Héctor Fuster y Vanessa Cano en Trio. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

“La obra va sobre nuestro oficio y la desgracia de nuestro oficio”, indicó Valls. Así que empieza como comedia (“es comercial en ese sentido”), pero va inclinándose del lado del drama, “del amateurismo al que hemos llegado y que en muchos casos te obliga a ser camarero por la mañana y actor de noche”. El último informe de la Fundación Aisge ya advertía que el 70% de los actores de la Comunidad Valenciana vivía en el umbral de la pobreza. Y a pesar de todo ahí siguen: “Son como monjes que han hecho votos y no pueden renunciar a ello”, señaló irónico Sirera.

Braguinsky lamentó la falta de faena como fuente de esa frustración que destila Trío y de la que da cuenta Rodolf Sirera: “Es un cirujano de lo que pasa no sólo aquí, sino también en Madrid y otras ciudades”, subrayó el actor que encarna a una de las tres generaciones representadas en la obra. (“Óscar [papel representado por Braguinsky] es la generación mayor que ha perdido todos los trenes y aún así continúa amando este oficio; David [Héctor Fuster] es un actor al que se le está ‘pasando el arroz’ y tiene la oportunidad de trabajar en televisión, lo cual le obliga a hacer concesiones, y Michy [Vanessa Cano] es un personaje odioso, arribista y trepa que tiene para triunfar que comerse muchos marrones”, describió Sirera.

Aunque Trío se centra en el oficio de ser actor, “va mucho más allá”, advirtió Valls: “Es un viaje emocional, una viaje interno, que te va llegando al alma; habla de la supervivencia, de la soledad y de la lucha a pesar de todo”. Como aseguró Cano, el espectador verá “momentos de amor duro y muy chungo”, donde se ve a los actores queriéndose y odiándose sobre un escenario” y donde se verá igualmente cómo “el sálvese quien pueda lo tenemos en la sangre”. Para la actriz, todos “tenemos una parte cruel, egoísta y nos da pudor decir que la tenemos”.

Diego Braguinsky (izda) y Héctor Fuster en 'Trio'. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Diego Braguinsky (izda) y Héctor Fuster en ‘Trio’. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Rodolf Sirera deja de lado ese pudor para mostrar las vergüenzas de unos personajes que guardan relación con El verí del teatre. “Hay un hilo conductor y es que a los actores les gustaría hacer El verí y el autor no quiere”. De nuevo la frustración recorriendo un texto del que el profesor Juan Vicente Martínez Luciano dice: “Refleja la situación por la que pasan muchos actores que, en el mejor de los casos, compatibilizan el teatro con las series de televisión y las diferentes vicisitudes que se generan alrededor de esa inseguridad laboral”. Sirera afirmó que Trío tenía “uno de los finales más tristes que yo haya escrito”.

Sin embargo, hay alguna que otra rendija de luz: “Tenemos la intención de que Teatre del Pobla Valencià produzca una obra de Sirera”, avanzó Abel Guarinos, director de CulturArts. Como apuntó Braguinsky, en el fondo “el motor de esta función es el amor de Rodolf por el teatro, unas veces correspondido y otras no”. Amor que el autor extendió al proyecto inacabado junto a su hermano y que versa sobre una trilogía de tipo histórico, centrada tanto en la Resistencia francesa después de la II Guerra Mundial (“entonces todos eran de la Resistencia, igual que aquí todos eran antifranquistas”) como en lo ocurrido en Dinamarca durante la ocupación alemana: “¿Qué debe hacer un intelectual, guardar la cultura como un cofré?, se interrogó Sirera, a vueltas siempre con su oficio.

Vanessa Cano y Diego Braguinsky en 'Trio'. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Vanessa Cano y Diego Braguinsky en ‘Trio’. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Salva Torres

El silencio de la posguerra española

La armonía del silencio, de Lola Blasco
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 24 al 27 de noviembre de 2016

La dramaturga y directora Lola Blasco presentó en compañía de la actriz Melida Medina y el director general del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos, la producción del Teatre del Poble Valencià ‘La armonía del silencio’ que se representará en el Teatro Rialto del 24 al 27 de noviembre.

Guarinos señaló que “con esta producción se pone de manifiesto uno de los pilares del Teatre del Poble Valencià, la producción de textos de autores contemporáneos valencianos, tanto en castellano como en valenciano; el otro pilar, la producción de textos del repertorio universal en valenciano, se hará efectivo próximamente con el estreno de la producción ‘Happy End’ en el Teatro Principal”.

Escena de 'La armonía del silencio', de Lola Blasco. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Escena de ‘La armonía del silencio’, de Lola Blasco. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Esta función, que es la primera producción del Teatre del Poble Valencià, ha sido producida en Alicante y fue estrenada el 4 de noviembre en el Teatre Arniches de esta ciudad para inaugurar la Muestra de Teatre de Autores Españoles Contemporáneos. Volverá a Alicante los días 10 y 11 de diciembre y en enero se representará en Castellón.

La obra está interpretada por los actores Ana Mayo, Melida Medina, Antonio Lafuente y Toni Misó. Las luces y la escenografía son de Luis Perdiguero, el video de Álvaro Luna, el vestuario de Joan Miquel Reig y la música de Vidal.

Escena de 'La armonía del silencio', de Lola Blasco. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Escena de ‘La armonía del silencio’, de Lola Blasco. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

‘La armonía del silencio’ es una obra que, partiendo de nuestro presente y de un hecho aparentemente anecdótico (la recuperación por parte de dos hermanos del piano que perteneció a su abuela), se retrotrae hasta los años treinta, a una sala de cine donde un grupo de músicos interpreta las bandas sonoras de un arte ya en decadencia: el cine mudo. A través de la historia de una familia y de un objeto, el piano, la obra evidencia cómo al poco de terminar la era silente del cine, el silencio se instala en todos los hogares de nuestro país.

‘La armonía del silencio’ es una historia sobre la preguerra y la posguerra española; es una historia sobre el abuso de poder, a pequeña y gran escala; es una historia sobre el mal y sobre el odio. Tiene como telón de fondo la Guerra Civil española, hunde sus raíces en el espectáculo de la barbarie humana, pero encuentra en el compartir, en la ficción y en la búsqueda de la belleza… el consuelo.

Coincidiendo con la exhibición de ‘La armonía del silencio’ se instalará en el vestíbulo del Teatro Rialto una exposición con ilustraciones de Marcela Cantillo, artista que ha documentado a través de sus dibujos esta obra.

'La armonía del silencio'. Teatro Rialto.

‘La armonía del silencio’, de Lola Blasco. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

La gran festa de l’opulència

Acosos y derribos S.L., de Jacobo Pallarés, Carles Sanjaime y Kika Garcelán
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 3 al 6 de marzo de 2016

El Teatre Rialto rep, del 3 al 6 de març, Acosos y Derribos S.L., coproducció de CulturArts i Teatro de lo Inestable, què va veure la llum al novembre en Espacio Inestable.

La peça teatral és creació de Jacobo Pallarés, que també co-dirigeix amb Carles Sanjaime i Kika Garcelán, i amb text de Pallarés i Gabi Ochoa. Junts han creat un espectacle carregat de contingut social, que reflecteix la injustícia de la nostra realitat, la divisió imperant que vivim aquests dies entre els de dalt i els de baix, i la lluita de classes.

Escena de Acosos y derribos D.L.. Teatre Rialto.

Escena de Acosos y derribos D.L.. Teatre Rialto.

Maribel Bayona, Pau Gregori, Carles Sanjaime i Anna Albaladejo formen l’equip interpretatiu de Acosos y Derribos S.L., donant-nos uns personatges immersos en la gran festa de l’opulència i el malbaratament, i que veuran com tot s’afona davant dels seus ulls.

L’obra és una crida d’atenció als responsables d’aquest context complex en què ens trobem, i al mateix temps, una presa de consciència de les possibilitats per a la construcció d’un camí sostenible en aquest futur incert ple de boira.

L’espectacle va tindre una molt bona acollida per part del públic, que va omplir la sala de teatre alternatiu els quatre dies de funció. Ara, després de tres mesos de la seua estrena absoluta, els plats trencats arriben al Teatre Rialto, una oportunitat única per vore teatre d’experimentació a l’escenari públic. Aquest fet és prou simbòlic pel que suposa habitar l’espai públic des dels nous llenguatges i des de les noves dramatúrgies.

Escena de Acosos y derribos S.L. Teatro Rialto.

Escena de Acosos y derribos S.L. Teatre Rialto.