Ruzafa, a golpe de tiza

Graffitis en el barrio de Ruzafa

Son varios los grafiteros que plasman su obra artística y reivindicativa en el barrio de Ruzafa. En concreto, en el soporte urbano, sea privado o público, que se encuentra entre las calles que van del Mercado Municipal de Ruzafa y el subterráneo que atraviesa las vías del tren de la Estación del Norte en la Avenida Gran Vía Germanías. Las fachadas de ciertos edificios abandonados, las paredes, los maceteros y diverso mobiliario urbano de  calles como Sevilla, Cura Femenia, Sueca, Puerto Rico o Cuba… son los lienzos utilizados para dejar los trazos de esta creación transgresora, efímera y anónima.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Fotografía: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Fotografía: Begoña Siles.

Graffitis de estilos diferentes (escritos, dibujos, collages) impactan en la mirada del transeúnte. Estas obras callejeras, desde su expresión realista o fantástica, hacen que detengamos nuestro andar alienado. Una breve pausa para relajar nuestra mirada en el dibujo, en el cromatismo o una breve pausa para leer la idea escrita.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

La tiza irónica

Los últimos años los maceteros de las calles Cura Femenia, Puerto Rico, Sueca y las paredes del subterráneo de la Avenida Germanías se han convertido en  pizarras improvisadas donde escribir breves mensajes a tiza. Mensajes directos sin vuelo en el grafo, ni en el contenido.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Los trazos en mayúscula de las letras de cada palabra son transcritos por la tiza sin pretensiones, ni florituras. Unos rasgos claros y sencillos que no dispersan la atención del transeúnte del pensamiento de la frase. Porque es ahí, en el contenido, donde este grafo adquiere su interés. El mensaje de estas pintadas puntea con un tono irónico y crítico la realidad política, económica y social actual.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

La greguería

Pintadas protestas escritas, muchas de ellas, con un estilo que recuerda a las greguerías de Ramón Goméz de la Serna. La ironía, la crítica y la protesta de estas pintadas fluye del juego con las palabras a la hora de componer las frases. Y de esa composición aguda, ingeniosa, hasta ingenua, estos graffitis, escritos con la sencillez naif de una tiza, presentan una visión personal y humorística de una realidad política y económica tan corrupta como la que venimos padeciendo en los últimos años. De manera que, a golpe de tiza, cierta catarsis liberadora es posible. Al menos en Ruzafa.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada bajo el puente de Gran Vía Germanías. Fotografía: Begoña Siles.

Pintada bajo el puente de Gran Vía Germanías. Fotografía: Begoña Siles.

 

 

 

 

El caos ordenado de Lorenzo Belenguer

An Orderly Chaos, de Lorenzo Belenguer
Colectiva ‘We Could Not Agree’, comisariada por Geoff Leong
Semana de la Frieze Art Fair
Parking QPark
Cavendish Square. Londres

Con su instalación ‘An Orderly Chaos’ Lorenzo Belenguer ha participado en la exposición colectiva que reunió un gran número de artistas multidisciplinares en un céntrico parking de Londres. El tercer nivel del parking QPark, bajo el suelo de la concurrida plaza Cavendish Square, acogió durante seis días consecutivos del mes de octubre, la muestra colectiva organizada por Geoff Leong por segundo año consecutivo.

Más de 120 artistas seleccionados por 10 comisarios que son a su vez artistas, que conocen el escenario artístico de la ciudad en la que se mueven y forman parte activa del mismo, participaron en un evento que combina escultura, cine, fotografía, pintura e instalaciones, incluyendo charlas y presentaciones además de música en directo, con la idea deliberada de abogar por lo inesperado y fomentar la curiosidad.

An Orderly Chaos, pieza de Lorenzo Belenguer, en la colectiva 'We could not agree'. Imagen cortesía del artista.

An Orderly Chaos, pieza de Lorenzo Belenguer, en la colectiva ‘We could not agree’. Imagen cortesía del artista.

Aprovechando el impacto mediático y llegada de coleccionistas, dealers, comisarios y gente relevante en el mundo del arte a Frieze Art Fair, ‘We could not agree’ se presentó como una metáfora del arte alternativo o underground, no sólo en su mensaje directo y visceral sino incluso en su localización. A poca distancia de las carpas de Frieze Art Fair, se dispuso un improvisado espacio expositivo subterráneo de 20.000 metros cuadrados de recorrido circular, perfectamente delineado. Los coches y motos que ocupan las plazas delimitadas por rectángulos negros, han dejado su lugar durante unos días a vídeos, instalaciones, pinturas y fotografías. Esta división, como comentaba Lorenzo, hace más fácil la sección espacial y el encuadre expositivo de cada una de las obras a modo de escenario.

Situado en el pasillo central se encontró la escultura del artista valenciano Lorenzo Belenguer, ‘An Orderly Chaos’. Unas redes metálicas en esta ocasión son la base de su trabajo que, superpuestas en rectángulos imperfectos que se cortan entre sí, nos proponen un paso más en su investigación acerca de sus esculturas-pinturas. Para realizar esta instalación utilizó lo que se denomina objetos encontrados, elementos en un estado de desuso o descartados a los que invita a ser parte principal de su mensaje artístico. Es una reinterpretación, como indicó el propio artista, del movimiento italiano Arte Povera de finales de los 60 y principios de los 70 que le sirve  de inspiración y guía. El minimalismo es otro de sus faros, según aseguró el artista, con la utilización de las líneas y la geometría, junto a la reducción de elementos superfluos y la conceptualización básica de sus partes.

Su propuesta forma una estructura que se convierte en un entresijo geométrico que se encarama en forma de diferentes planos superpuestos, que dan profundidad y sentido pictórico a la obra. Su intención, según argumentó Lorenzo, es la de conseguir darle tridimensionalidad a la pintura. La realidad se convierte en su lienzo imaginario y unos toques minúsculos de colores primarios, son un contraste con el  óxido trabajado de los metales que utiliza. Londres ha sido una fuente de inspiración para este artista valenciano que llegó a la capital británica y decidió convertirse en artista. Los objetos encontrados que usa en sus series, se contraponen con sus dibujos donde la línea y la ausencia de relleno contrasta con la única cosa que, según comentó, es imposible de controlar: las manchas de colores primarios que usa y que se encuentran en cada una de sus obras.

Escultura de Lorenzo Belenguer. Imagen cortesía del autor.

‘An Orderly Chaos, escultura de Lorenzo Belenguer, en la colectiva ‘We Could Not Agree’ de Londres.  Imagen cortesía del autor.

Miguel Mallol