Un paseo por ARCO

Entre los días 21 y 25 de febrero se dieron cita muchas de las más destacadas galerías e instituciones nacionales e internacionales en Arco, que como es habitual, se ha convertido en un punto de encuentro en el que convergen tanto galerías e instituciones como críticos, coleccionistas, artistas y, por supuesto visitantes.

Dejando de lado el objetivo comercial que dentro de sus propios cánones de calidad predomina en la feria, hemos querido indagar en los escaparate de algunas de las galerías, que recordemos, siempre intentarán dar visibilidad a las mejores obras en cuanto a significado, y de este modo atraer la atención, porque bien es cierto que los encargados de las mejores colecciones no solo se fijan en el autor de la obra, su prestigio y trayectoria, lo más habitual es que se muevan por los más variados patrones para escoger las piezas, y lo que en sí representan para sus colecciones. Teniendo en cuenta esto, lo que hemos tratado de hacer es ver cuales son las ideas o propuestas de algunas de las galerías que hemos elegido por proximidad geográfica, y sus propuestas en Arco para atraer potenciales compradores y atraer la atención de los citados visitantes y profesionales.

Para empezar, en cuanto al stand de la galería Luis Adelantado, debemos decir que su puesta en escena ha sido muy impactante, la monumental obra de Jorge Peris «La Patética para Instrumento Innombrable» se erguía prácticamente en el centro de éste. Se trata de una obra en la que el autor juega con el desgaste de los materiales, la madera muestra signos que dan la sensación de que se encuentra en mal estado, además de la idea de equilibrio. De hecho, la obra se encuentra en total suspensión, motivo por el cual los trabajadores de la galería tenían que estar muy atentos para que nadie pudiera derribarla, puesto que, teniendo en cuenta las proporciones de la obra, podría incluso haber causado daño a algún transeúnte. Esta idea del equilibrio que muestra Jorge Peris la podemos encontrar en otras piezas que se pueden ver en la galería, como lo es por ejemplo «Escalera de Sauro».

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

También se pudo disfrutar de obras de artistas, como Rubén Guerrero, Darío Villalba, Marius Engh o Irma Álvarez-Laviada. Rubén Guerrero con sus obras explora los límites de la pintura además de tener un buen tratamiento de la geometría y la tridimensionalidad, éstas fueron expuestas en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga con el nombre de «Familias Mínimas». De la artista Irma Álvarez-Laviada se muestra una obra sin título, pero cuyos materiales nos llamaron la atención, puesto que se trata de un aglomerado de poliuretano, madera de mansonia y cristal de museo.

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Rosa Santos, en el que nos llamó la atención una gran cantidad de autores: Alex Francés, Juanli Carrión, Rafael Tormo i Cuenca, Xisco Mensua, Greta Alfaro, Xavier Arenós, Mira Bernabeu, o Chema López. Rosa Santos apuesta en gran medida por artistas de origen valenciano y ofrece una lectura que invita a pensar que reivindica lo más próximo, no tanto como una mirada de la defensa del folclore, sino más bien desde el punto de vista del cambio emblemático al que se enfrenta Valencia y en el que parece poner acento.

Destacamos sobre todo a los artistas Xavier Arenós y Rafael Tormo i Cuenca y sus obras. La de Arenós se compone de cuatro vigas de hierro entrecruzadas, éstas llevan dos colores: rojo y blanco. El significado de la obra tiene que ver con el momento en que Valencia se convirtió en la capital de la República en 1937, tema de actualidad en cuanto a exposiciones, teniendo en cuenta que el año pasado se celebró en la Nau la exposición «Valencia, capital de la República». Los colores simbolizan los bandos enfrentados durante la Guerra Civil Española (1936-1939), es decir, el bando de los Nacionales sublevados y el republicano. El hecho de que se encuentren entrecruzadas muestra la convulsión del momento al igual que el material nos habla de la tensión que se vivió durante aquellos años.

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

La obra de Rafael Tormo i Cuenca muestra ideas muy interesantes. Por un lado, vemos lo que parecen ser chabolas, tiendas de campaña o jóvenes. Lo que en primera instancia puede parecer un ambiente de pobreza es una visión del 15-M en Valencia, el movimiento de los indignados que tantas voces silenciosas hizo resonar por un instante. Aunque lo interesante en esta obra es el método en que se ha realizado. Se trata de pequeños paneles de cerámica llevados a cabo a la manera tradicional valenciana, la típica del siglo XIX. En aquella época los temas predominantes eran: el folclore, las fiestas, lo regional, naranjos, falleras, hortelanos o campos. En este caso, lo que se ha plasmado no es el folclore, sino una reivindicación de derechos y libertades. Es en este punto en el que encontramos cierto paralelismo. Realmente la cerámica del siglo XIX valenciano y la obra de Tormo y Cuenca hablan de Valencia, dejando de un lado lo obvio, de como era valencia y de como es ahora, la Valencia de las tradiciones y de exaltación regional frente a la Valencia progresista y crítica que cuestiona el orden establecido y reclama sus derechos.

Rafael Tormo y Cuenca.

Rafael Tormo y Cuenca.

También nos pareció interesante la obra de Mira Bernabeu y cómo mediante el uso de la fotografía en grupo consigue mostrar valores de diferente índole, ya sean; morales, históricos, religiosos, o del comportamiento humano en general. El dramatismo no es un recurso, sino un vehículo mediante el cual los personajes de sus obras manifiestan aquello que el artista se propone, de ahí que la escena sea un propio escenario teatral.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Al llegar al stand de Espaivisor damos razón de lo numeroso de obras expuestas. En todas está presente el aroma a actualidad. Los temas en sí no son nuevos, pero desgraciadamente siempre aparecen en las noticias porque se reiteran o bien por el hecho de que se recuerdan algunos hechos del pasado que aún hoy en día dan lugar a una cantidad ingente de debate. Nos vamos a adentrar en un stand en que se habla de sexualidad, represión, censura, feminismo, o el sufrimiento de aquellos que se ven forzados a abandonar su tierra o a permanecer encerrados entre cuatro paredes.

Encontramos a artistas latinoamericanos consagrados como, Miguel Ángel Ríos o Carlos Leppe. Miguel Ángel Ríos, con su obra, nos muestra como el hombre es quien pone fronteras al mundo, sobre todo el hombre blanco europeo. Critica el Postcolonialismo, los pliegues en la obra muestran esta idea de que en continentes como África las fronteras están hechas con escuadra y cartabón. El chileno Carlos Leppe se nos muestra como un gran performer que manifestó su identidad sexual en un contexto en que ésta esta peor vista que nunca, en tiempo de la dictadura de Pinochet.

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

El colombiano Miguel Ángel Ríos en «Serie Faenza» también se involucra en toda la oleada de artistas que se encargan de mostrar la comunidad homosexual reprimida de la sociedad. En la obra se plasma como Ríos se presenta en un cine al que se sabe que los hombres acuden para mantener relaciones sexuales entre ellos. Usa una caja en la que escondía su cámara, y llegado el momento, accionaba el obturador. Sus fotografías, como podemos ver, presentan cierto encanto debido a la belleza íntima que desprende el sistema analógico.

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

Entrando en la temática feminista encontramos a Liliana Maresca, Orlan, o Sanja Ivecovic. Aunque ésta última nos ha llamado bastante la atención. Porque no solo se muestra feminista, sino que además lo hace con un tono burlón frente a la tiranía del dictador Tito de Yugoslavia. Tito usaba la televisión para adoctrinar a la población mediante una serie de frases con las que trataba de mostrar la conducta adecuada al pueblo. Ivecovic emula esos anuncios y se burla de ellos. En las imágenes aparece saltando, danzando y mostrándose fuerte, segura e intrépida, un mensaje muy lejano al que el dictador trataba de mostrar por medio de estos mensajes de obediencia y sumisión.

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

Otras de las obras más interesantes que Espaivisor trajo a Arco fueron las de Mª Jesús González y Patricia Gómez, sus obras «Celda 1-1» y «Celda 5-3» son muy sobrecojedoras. Mediante un proceso en el que interviene el látex, extraen pintadas de paredes en las que ha habido personas retenidas, personas que han sufrido, que han visto la crueldad humana. Básicamente estas obras extraen la memoria de dichos lugares, nos muestran mediante los vestigios de las personas que las habitaron lo que han pasado, sus pensamientos, sus sentimientos. Unas obras magníficas que nos invitan a reflexionar sobre como los humanos nos comportamos con nosotros mismos, así como las injusticias que llegamos no solo a cometer, sino a permitir.

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Espai Tactel. La galería valenciana presentó obras de los artistas Amanda Moreno y Christo & Andrew. Todo el stand gira alrededor de la idea del cuerpo, con elementos que aluden a éste o su propia durabilidad, como se ve en las obras. Además, la idea del futuro también se encuentra bien presente, se utilizan elementos que poco a poco han sido introducidos en la sociedad con motivo de mejorar nuestro día a día, como el iWatboard que se ve en la obra «Hyper Futuristic»

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

Dejando de lado las obras futuristas de Christo & Andrew, debemos hablar del interés que despiertan las obras de Amanda Moreno. Éstas hablan directamente del cuerpo y, a su vez, del carácter efímero que caracteriza a éste. Las obras que nos plantea son: «Sleepwalker Chronobiology» y «In the Mood of Worms».

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

La segunda se muestra como un ejemplo de Vanitas, aunque, lejos de mostrarse como en otros momentos de la Historia del Arte mediante una calavera o bajo la idea de Hommo Bulla, aquí se nos presenta como una cara más o menos visible realizada con formas de gusanos. Estas formas aluden a los intestinos debido a la rugosidad con que han sido realizadas. Pero la verdadera relación se encuentra con los propios gusanos, que en sí aluden a la muerte, debido a que son los que acuden a nuestro cuepo una vez éste se encuentra en estado de descomposición.

El último de los stands que visitamos fue es el de la galería Aural, y esta no fue una visita como las anteriores. Lo que pudemos contrastar obedece a los criterios que se siguieron para montar el stand. La idea principal es que el espacio y las obras deben permanecer en total armonía. Además, los propios artistas deben de mostrar cierta armonía con los demás, ya sea: temática, cronológica, o espacial, por ejemplo.

Aural ha tratado de mostrar gran parte de las mejores obras de las que la galería dispone basándose, no tanto en las normas que el mercado dicta, sino teniendo en cuenta lo que las obras tienen que decir, que lo que éstas expresen tenga significado y lleve al espectador a realizar un diálogo con ellas. No se busca tanto mostrar el arte por el arte, sino más bien que las obras tengan cosas que decir, sentimientos que expresar, a fin de cuentas, inducir a la reflexión.

Entre ellas, obras de: Anna Bella Geiger, Concha Jerez, Fernando Sinaga, Isaac Montoya, Javier Vallhonrat, José Maldonado, Juan José Martín, Luis Gordillo y Máximo González. Dentro de la obra de estos autores podemos encontrar temáticas muy variadas, al igual que estilos, como por ejemplo la vinculación entre Sinaga y el Postminimalismo. También es muy interesante la manera en que Máximo González critica el sistema económico o la manera en que Juan José Martín cuestiona las fronteras políticas del planeta.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

Así pues, como podemos comprobar, las galerías escogidas proponen temáticas más o menos diferentes y formas muy diversas de presentar sus obras. Pero todas tienen en común, salvo Espai Tactel, obras de carácter crítico y social. El feminismo se encuentra muy presente, el cuestionamiento de fronteras y el orden establecido es una de las temáticas que comparten Espaivisor y Aural, mientras Espai Tactel habla de temas profundos e introspectivos, como el concepto de vanitas.

En sí, todas las galerías han llevado las obras y temáticas más actuales, que sin duda han llamado la atención e invitado a pensar en relación a éstas, algo que sin duda suma para atraer a coleccionistas. Como siempre, Arco es una feria en que todos los stands sacan a relucir sus mejores argumentos buscando atraer a todo aquel que se pase por ella, y sin duda, los stands de las galerías visitadas han estado a gran altura.

Baltasar Camps Estellés.

 

ARCO y zombies

ARCO Madrid 2015
Del 25 de febrero al 1 de marzo de 2015

Hay quien cree que no ha pasado nada y por eso actúa como si nada hubiera pasado. Visitar ARCO hoy es una experiencia muy parecida a la que podía tenerse cuando se visitaba ARCO hace pongamos 25 años. Demasiado parecida. Es cierto que en su andadura la Feria ha pasado por momentos variopintos en cuanto a su oferta se refiere, pero en cualquier caso, y salvo alguna rara excepción, siempre ha predominado el aspecto comercial, que es por otra parte el que confiere sentido al evento.

Vista general de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Vista general de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Así pues, el ARCO de este año podría ser calificado de sobrio; sí, sobrio; hay quien diría elegante pero yo no llegaría a tanto. Y por sobrio entiendo una disposición de stands muy ordenada y racionalista y una selección de galerías cuya oferta podría calificarse de clásica; entendiendo por clásica esa producción que fundamentalmente se encuentra destinada a cubrir paredes y algún que otro hall exquisito.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la realidad? Y es aquí donde no queda otro remedio que ponerse antipático.

ARCO siempre es el producto de su director y de su equipo. Y cada edición es el resultado de una decisión. Yo lo he visitado y conocido el mismo día de la inauguración, que como es sabido sólo se encuentra abierto a profesionales. Precisamente es en este punto donde se encuentra la clave de la tesis que quiero plantear, en eso que pueda colegirse del concepto «profesionales».

Para empezar yo diría que hay un sector muy amplio y con muchos intereses dentro del mundo del comercio del arte que sigue creyendo que el arte es lo mismo de hace 30 años. O dicho de otra manera, que sigue sin percatarse de los radicales cambios que se han producido en la sociedad civilizada desde que apareció la primera verdadera promoción de nativos digitales; que además coincide en fecha con la determinante caída de Lehman Brothers.

Imagen de ambiente de la feria de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Imagen de ambiente de la feria de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Para que la feria obtenga un aspecto u otro, lo primero que hace cualquier comité es determinar la interpretación que del concepto Arte hace dicho comité (de hecho las variables que durante su existencia nos ha proporcionado la Feria de Arte se han debido a la diferente forma de interpretar ese concepto; y para eso está el director y el comité de selección, siempre tan controvertido). Pero para que la feria obtenga su sentido la organización debe asumir, en primera instancia, que lo expuesto debe ser vendible. Y entender el arte como un producto elitista (en sus diversos grados, pero elitista), o sea, debe seguir creyendo en el carácter sagrado del producto expuesto que resulta desproporcionadamente caro en comparación a otros productos cuya función se encuentra más clarificada.

Y es aquí donde ARCO me parece una feria absolutamente desfasada. Pero no desfasada por su contenido sino desfasada por su propia existencia en la medida en que nada tiene ya que ver lo allí expuesto y ofrecido con lo que vive toda esa avalancha de nativos digitales que desde 2007 se nos ha venido encima.

Y es que ese carácter lineal que nos inculcó un entendimiento hegeliano de la Historia hacia el despliegue del Espíritu Absoluto ha tocado a su fin. Y muerto el perro se acabó la rabia. Sin Historia no hay posibilidad de Arte. Y por eso la inauguración de ARCO parecía un congreso de gerontología. ARCO ha decidido (o por mera supervivencia, o por puro convencimiento, lo cual sería mucho peor) que el público al que se dirige no puede ser otro que aquel al que su edad no le permite cambiar de hábitos. Es decir, la organización de ARCO ha decidido dirigirse a los que no les queda otro remedio en la vida que creer que no han hecho el primo durante toda su vida. Comprando a precios muy altos lo que muy poca gente estaría dispuesta a comprarle a ellos a precios muy bajos.

Ésta y no otra ha sido la elección de los organizadores: la de atraer a gente que está más cerca de la muerte que de su nacimiento. Así, una feria que exhibe un producto obsoleto (aunque más o menos interesante o decorativo) para gente que está medio muerta.

O por decirlo de otra manera: ARCO se dirige a quien no sólo tiene una casa… sino varias. Sin embargo los jóvenes de hoy ni la tienen ni la quieren, y en sus prioridades no se encuentra la de hipotecar su vida por una casa, sobre todo cuando no saben dónde les va a tocar vivir ni por cuánto tiempo. Su casa es inestable, por lo que sus paredes sólo pueden ser virtuales.

Obra de Edgar Jimenez. Doble Cero Cero. Cortesía de ARCO 2015.

Obra de Edgar Jimenez. Doble Cero Cero. Cortesía de ARCO 2015.

Alberto Adsuara