De Cinema Jove a los Oscar

Circles, La bicicleta verde y My dog killer: preseleccionadas a los Oscar
Películas de la Sección Oficial de Largometrajes
28 Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Cinema Jove resulta un escaparate privilegiado para dar a conocer el mejor cine europeo en nuestro país. El festival lo lleva haciendo desde hace ya 28 años y sus frutos son evidentes: muchos de los directores y de las películas que pasan por Cinema Jove cada mes de junio, terminan despuntando más tarde en el contexto internacional. Este año tenemos una prueba harto elocuente. Tres de las 10 películas que se presentaron a la Sección Oficial de Largometrajes, Circles, de Srdan Golubovic, La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, y My dog killer, de Mira Fornay, han sido preseleccionadas para iniciar el camino que les llevará a competir por los Oscar. Las Academias de Cine de sus respectivos países las han elegido como representantes de su mejor cine, lo que deja a su vez en magnífico  lugar a Cinema Jove por su atinada selección. Además, cineastas que han pasado por el festival valenciano también figuran en esa parrilla de salida hacia los Oscar, como son los casos de Gracia Querejeta, que opta con 15 años y un día, o Tomas Vinterberg, con La caza. Recordemos lo que las tres películas preseleccionadas dejaron a su paso reciente por el festival.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Circles, del serbio Srdan Golubovic, ponía en escena la irracionalidad que nos constituye en tanto seres habitados por una violencia que, dadas ciertas condiciones, aflora sin cortapisas. En este caso, la de tres militares serbios contra un ciudadano musulmán, al que propinan una brutal paliza, en medio de la plaza de un pueblo. Marko, un soldado serbio, interviene para detener la matanza de sus compañeros, pero termina siendo apaleado de muerte por sus propios camaradas, ante la pasividad general. Unos años después, la vida de todos ellos se entrecruzarán, para dar pie a un relato crudo, intenso y repleto de claroscuros que Golubovic narra con verdadera sutileza.

Lo hace mostrando algo que se nos suele olvidar: que para que ciertas personas abusen de otras hacen faltan tres partes en litigio. Las dos primeras son obvias, el maltratador y la víctima, pero hay una tercera cuyo silencio resulta indispensable para que la violencia prolifere: los ciudadanos que miran para otro lado. En Circles las tenemos: los tres militares agresores; las víctimas, primero el musulmán Haris y luego el soldado serbio Marko, y, por último, el amigo de éste que observa impasible cómo lo matan a patadas.

La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, presentada en Cinema Jove, nominada a las Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, presentada en Cinema Jove, nominada a las Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour, narra la historia de la joven Wadjda, ansiosa por conseguir la bicicleta que da título a la película. En un país donde los cines están prohibidos, aunque la primavera árabe esté empujando hacia su apertura, llega este film revelador, aunque sea por lo bajini, de la libertad amordazada en Arabia Saudí. “Sin hacerlo de una manera agresiva”, advirtió Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, se presentó en el festival La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour, primera directora saudí de la primera película íntegramente rodada en Arabia Saudí. Y lo que no hacía de forma agresiva Al-Mansour era denunciar esa falta de libertad de la mujer, aunque lo hiciera contándolo “sutilmente”.

Fotograma de My dog killer, de Mira Fornay, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de My dog killer, de Mira Fornay, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

My dog killer, de la eslovaca Mira Fornay, narra la historia de Marek, un joven de 18 años que vive cerca de la frontera entre Eslovaquia y Moravia con su padre y sus amigos racistas y hooligans. El mejor amigo de Marek es su perro. La vida de Marek se verá alterada cuando conozca el secreto de su madre ausente, Marika. En medio del avispero nacionalista en que se está convirtiendo la Europa del euro, la película de Fornay venía a poner el dedo en la llaga del tribalismo al que nos conduce el cierre de filas en torno al chivo expiatorio.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic, presentada en Cinema Jove y nominada a los Oscar de este año. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres

MAKMA acierta: Loving, Premio Luna de Valencia

Loving (Milosc), de Slawomir Fabicki

Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 21 al 28 de junio de 2013

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

MAKMA anticipó sus favoritas y acertó: el jurado del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove, integrado por Fernando Méndez-Leite, Viktor Oszkár Nagy y Jan Schomburg, concedió el Premio Luna de Valencia al mejor largometraje a la película polaca Loving, de Slawomir Fabicki. Y lo hizo por las siguientes razones, que desglosó Méndez-Leite: «Hemos valorado su riqueza, complejidad y rigor narrativo». El premio se otorgó por unanimidad. «Es una película sencilla, pero con unos personajes muy bien definidos y que sugiere muchas cosas con pequeños detalles», subrayó Méndez-Leite, quien continuó diciendo: «La película está my dominada, controlada por su director, y muy sugerente».

Jonathan Hodgson, Fernando Méndez-Leite y Rafael Maluenda, anunciando el palmarés. Imagen cortesía de Cinema Jove

Jonathan Hodgson, Fernando Méndez-Leite y Rafael Maluenda, anunciando el palmarés. Imagen cortesía de Cinema Jove

El palmarés de la 28ª edición de Cinema Jove quedó así. Luna de Valencia al Mejor Cortometraje: Oh Willy (Bélgica, Francia), de Emma De Swaef y Marc Roels. Premio Especial del Jurado de Cortometraje: Le premier pas (Francia), de Jonathan Comnène. Premio Pecera Estudio al cortometraje español con mejor sonido: Terapia (España), de Beatriu Vallès. Premio Canal+ al mejor cortometraje: Meu amigo Nietzsche (Brasil), de Fáuston da Silva. Premio Grupo Pasarela Audiovisual al mejor director de cortometraje de producción valenciana: Lucas (España), de Álex Montoya. Menciones especiales del jurado: Les rites (Francia), de Matthieu Taponier, y Die ruhe bleibt (Alemania, Francia), de Stefan Kriekhaus. Premio Proyecto Corto Canal+ Pecera Estudio, Safari, de la productora Dynamite Films S.L., escrito y dirigido por Gerardo Herrero. Además del ya citado Premio Luna de Valencia Mejor Largometraje, Loving / Milosc (Polonia), de Slawomir Fabicki.

Oh Willy, de Emma De Swaef y Marc Roels, Premio Mejor Cortometraje. Imagen cortesía de Cinema Jove

Oh Willy, de Emma De Swaef y Marc Roels, Premio Mejor Cortometraje. Imagen cortesía de Cinema Jove

De esta última película, MAKMA escribió lo siguiente, tras su pase el miércoles día 26 en la Sala Berlanga del IVAC-La Filmoteca.

Un pájaro muere estrellado contra la ventana de un largo pasillo, en el comienzo de Loving. Una luz al final de otro largo pasillo cierra la película del director polaco Slawomir Fabicki. El primer pasillo se corresponde con el interior de un edificio sospechosamente marcado por la ambición y cierta infidelidad. El segundo, por contra, es la prolongación de un recinto sagrado. Los protagonistas de la película, María (Julia Kijowska) y Tomek (Marcin Dorocinski), deberán realizar el vía crucis que va de ese angustioso primer pasillo al redentor espacio final.

Loving está teñida de honda amargura salpicada de violencia, celos, dolor, frío ajuste de cuentas, nacimiento y muerte. María, tras los continuos escarceos de Adam, alcalde local, termina siendo violada por éste en un instante de arrebato. Este suceso marcará un antes y un después en la relación de pareja de María y Tomek, cuando están a punto de esperar un hijo. Cuando éste nazca, se sucederán las sospechas y desencuentros entre ellos, provocando una crisis sentimental que parece llevarles de cabeza al abismo.

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional Cinema Jove

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional Cinema Jove

Fabicki, igual que sucediera en Circles, del serbio Srdan Golubovic, muestra el trayecto de unos seres marcados por un triste suceso. La cámara se detiene, incluso se recrea, en cada uno de los detalles que revela el trágico pasado. Todo parece empeñado en obstruir las vías de encuentro, dado el odio del que se alimenta tanto dolor. Tomek, cuando María le cuente la verdad de lo sucedido, entrará en una espiral de sospechas que le llevará al alejamiento progresivo de su esposa. Y ésta, dolida por la reacción “patética” (así se lo dice) de su marido, verá cómo la soledad se convierte en su único abrigo.

El director polaco se pega a la pareja protagonista para extraer de sus rostros, gota a gota, toda la amargura posible. El destilado, sin embargo, es conmovedor y en ningún caso decepcionante. Porque a los decepcionados protagonistas les queda siempre, como un débil pero resistente hilo al que se agarran, el amor que sobrevive a pesar de los pesares. Fabicki pone su cámara al servicio de ese amor envenenado, pero lejos de caer en la tentación del escepticismo posmoderno, lo que hace es construir el relato que sirve de antídoto al descrédito amoroso.

Loving es una película que avanza lentamente, como si Fabicki tuviera especial cuidado en filmar un amor que parece hundirse, pero que siempre sale a flote. Los pesados, amargos contratiempos, son como vías de agua, en ocasiones turbulentas, amenazando la frágil estabilidad de pareja. Slawomir Fabicki subraya en todo momento los detalles de ese naufragio sentimental, para terminar construyendo un relato en torno al amor en tiempos de crisis. Una amarga, pero bendita (ya lo sabrán cuando vean el final de la película) experiencia cinematográfica. Una película, junto a Circles, en la nómina de candidatas al mejor largometraje del 28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Salva Torres

MAKMA apuesta por Circles o Loving

Sección Oficial de Largometrajes

Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Del 21 al 28 de junio

La semana del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove toca a su fin. Los diez largometrajes a concurso ya han sido proyectados en la Sala Berlanga del IVAC-La Filmoteca y el jurado compuesto por Fernando Méndez-Leite, Viktor Oszkár Nagy y Jan Schomburg hará pública mañana viernes su decisión. Optan al Premio Luna de Valencia las siguiente películas: La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour (Arabia Saudí), La paz, de Santiago Loza (Argentina), My dog killer, de Mira Fornay (Eslovaquia), Pieces of me, de Nolwenn Lemesle (Francia), The daughter, de Thanos Anastopoulos (Grecia), The Deflowering of Eva van End, de Michiel van Horn (Holanda), Into the dark, de Thomas Wangsmo (Noruega), Loving, de Slawomir Fabicki (Polonia), Matei child miner, de Alexandra Gulea (Rumania) y Circles, de Srdan Golubovic (Serbia).

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

MAKMA siguió muy de cerca la sección oficial de largometrajes y apuesta por una de estas dos películas: Circles o Loving. Otras dos a tener en cuenta son The Deflowering of Eva van End, con reminiscencias al Teorema pasoliniano, y La bicicleta verde, un amable canto de apertura de la sociedad árabe. Circles toma como punto de partida un trágico suceso acaecido durante la guerra de Bosnia, para mostrarnos con una mezcla de áspera crudeza y belleza poética los encuentros y desencuentros de una serie de personajes implicados en aquel pasado, que todos quieren olvidar y nadie lo consigue. Una historia magníficamente contada y mejor resuelta, porque hila con maestría las acciones nobles e innobles para que el espectador perciba las sutilezas y complejidades que terminan envolviendo a unas y otras.

Loving se halla en esa misma línea, ya que nos cuenta igualmente las consecuencias de un hecho traumático en la vida de una pareja. También aquí, la sutileza de su director para mostrarnos la amargura, sin caer en falsos sentimentalismos ni desgarrados golpes de pecho, es sobresaliente. Como sobresaliente es la forma de contarnos tanta desdicha, que en el fondo es la esencia del arte en tanto espacio de dolorosa interrogación, enmarcada en un relato que dota finalmente de sentido a lo que parecía despeñarse.

Circles y Loving se merecen el Premio Luna de Valencia porque sus magníficos filmes indagan en las entrañas del ser humano, sin caer en esa tendencia tan posmoderna de optar por el escepticismo como única salida. Son películas clásicas, rotundas, contundentes, que bien merecen ese premio en tiempos de crisis y angustia existencial. Tendrá que ser una de las dos, lo cual sería una buena noticia para el cine y los que aman la vida por encima de la inapelable muerte.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic. Cinema Jove

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic. Cinema Jove

Salva Torres

Loving, amarga y bendita experiencia

Loving, de Slawomir Fabicki

Sección Oficial de Largometrajes

Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Del 21 al 28 de junio

Un pájaro muere estrellado contra la ventana de un largo pasillo, en el comienzo de Loving. Una luz al final de otro largo pasillo cierra la película del director polaco Slawomir Fabicki. El primer pasillo se corresponde con el interior de un edificio sospechosamente marcado por la ambición y cierta infidelidad. El segundo, por contra, es la prolongación de un recinto sagrado. Los protagonistas de la película, María (Julia Kijowska) y Tomek (Marcin Dorocinski), deberán realizar el vía crucis que va de ese angustioso primer pasillo al redentor espacio final.

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

Imagen de Loving, de Slawomir Fabicki. Cinema Jove

Loving está teñida de honda amargura salpicada de violencia, celos, dolor, frío ajuste de cuentas, nacimiento y muerte. María, tras los continuos escarceos de Adam, alcalde local, termina siendo violada por éste en un instante de arrebato. Este suceso marcará un antes y un después en la relación de pareja de María y Tomek, cuando están a punto de esperar un hijo. Cuando éste nazca, se sucederán las sospechas y desencuentros entre ellos, provocando una crisis sentimental que parece llevarles de cabeza al abismo.

Fabicki, igual que sucediera en Circles, del serbio Srdan Golubovic, muestra el trayecto de unos seres marcados por un triste suceso. La cámara se detiene, incluso se recrea, en cada uno de los detalles que revela el trágico pasado. Todo parece empeñado en obstruir las vías de encuentro, dado el odio del que se alimenta tanto dolor. Tomek, cuando María le cuente la verdad de lo sucedido, entrará en una espiral de sospechas que le llevará al alejamiento progresivo de su esposa. Y ésta, dolida por la reacción “patética” (así se lo dice) de su marido, verá cómo la soledad se convierte en su único abrigo.

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional Cinema Jove

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional Cinema Jove

El director polaco se pega a la pareja protagonista para extraer de sus rostros, gota a gota, toda la amargura posible. El destilado, sin embargo, es conmovedor y en ningún caso decepcionante. Porque a los decepcionados protagonistas les queda siempre, como un débil pero resistente hilo al que se agarran, el amor que sobrevive a pesar de los pesares. Fabicki pone su cámara al servicio de ese amor envenenado, pero lejos de caer en la tentación del escepticismo posmoderno, lo que hace es construir el relato que sirve de antídoto al descrédito amoroso.

Loving es una película que avanza lentamente, como si Fabicki tuviera especial cuidado en filmar un amor que parece hundirse, pero que siempre sale a flote. Los pesados, amargos contratiempos, son como vías de agua, en ocasiones turbulentas, amenazando la frágil estabilidad de pareja. Slawomir Fabicki subraya en todo momento los detalles de ese naufragio sentimental, para terminar construyendo un relato en torno al amor en tiempos de crisis. Una amarga, pero bendita (ya lo sabrán cuando vean el final de la película) experiencia cinematográfica. Una película, junto a Circles, en la nómina de candidatas al mejor largometraje del 28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Salva Torres

Circles, sobre héroes y tumbas

Circles (Krugovi), de Srdan Golubovic
Sección Oficial de Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 21 al 28 de junio

Nadie se creía, durante los terribles años del Holocausto nazi, que aquello pudiera estar pasando. Parecía imposible que la civilización a la que habíamos llegado pudiera contener en su seno tamañas atrocidades. Pero ocurrió, y una vez pasada la ceguera transitoria que lo produjo, hubo una tranquilizadora respuesta: quienes lo hicieron estaban locos. Y, sin embargo… llegaron después otras guerras, entre ellas la de Bosnia, que es la que ahora nos ocupa, para demostrar que la violencia, dentro de un marco adecuado de permisividad institucionalizada, se desata una y otra vez.

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic. Cinema Jove

Fotograma de Circles, de Srdan Golubovic. Cinema Jove

Circles, del serbio Srdan Golubovic, vuelve a poner en escena la irracionalidad que nos constituye en tanto seres habitados por una violencia que, dadas ciertas condiciones, aflora sin cortapisas. En este caso, la de tres militares serbios contra un ciudadano musulmán, al que propinan una brutal paliza, en medio de la plaza de un pueblo. Marko, un soldado serbio, interviene para detener la matanza de sus compañeros, pero termina siendo apaleado de muerte por sus propios camaradas, ante la pasividad general. Unos años después, la vida de todos ellos se entrecruzarán, para dar pie a un relato crudo, intenso y repleto de claroscuros que Golubovic narra con verdadera sutileza.

Lo hace mostrando algo que se nos suele olvidar: que para que ciertas personas abusen de otras hacen faltan tres partes en litigio. Las dos primeras son obvias, el maltratador y la víctima, pero hay una tercera cuyo silencio resulta indispensable para que la violencia prolifere: los ciudadanos que miran para otro lado. En Circles las tenemos: Los tres militares agresores; las víctimas, primero el musulmán Haris y luego el soldado serbio Marko, y, por último, el amigo de éste que observa impasible cómo lo matan a patadas.

Imagen de Circles, de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia

Imagen de Circles, de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia

Golubovic, en lugar de mostrar este hecho central hasta sus últimas consecuencias, lo pospone para contarnos el drama de quienes sobreviven al traumático suceso, una vez concluida la guerra de Bosnia. Y, así, va tejiendo un conmovedor relato, en el que afloran sentimientos contradictorios debidos a inesperados encuentros entre las partes implicadas. Ernesto Sábato, en otro contexto y siguiendo pasos bien distintos, abarcó encuentros similares en su novela Sobre héroes y tumbas, cuyo título se adapta como un guante a Circles. Porque la película de Golubovic está marcada por esas tumbas y la alargada sombra que pesa sobre los supervivientes de aquellas muertes pasadas. Sombras que, lejos de oscurecer para siempre el presente de quienes las padecen, terminan dejando paso a un hilo de luz.

Golubovic, con pulso de relojero, ajusta todas estas piezas para que Circles, en lugar de apuntar al círculo cerrado de los odios enfrentados, abra un horizonte de futuro para esos personajes roídos por la culpa y el desencanto. Víctimas, sin duda, pero víctimas que transforman su pesar y odio a quien se lo inoculó, en acto desprendido, lo que finalmente les convierte en héroes. Porque un héroe, conviene recordarlo, no es quien todo lo puede, sino aquel que, a sabiendas de la muerte, se resiste a su inexorable dictado. Que es lo que hacen el padre de Marko, el hijo de uno de los militares asesinos, el musulmán Haris y, si me apuran, el cobarde testigo serbio, cuando años después se vea en el dilema de tener que operar a quien asesinó impunemente a su amigo. Hubiera sido fácil caer en la trampa de los buenos y los malos. Golubovic la sortea tejiendo con gran sutileza esas vidas cruzadas por la amargura. Cinema Jove ya tiene una seria candidata al premio de mejor largometraje.

Fotograma de Circles (Krugovi), de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Circles (Krugovi), de Srdan Golubovic. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Salva Torres

La primavera árabe llega a Valencia

Programación oficial de largometrajes y cortos. Cinema Jove

Salas Berlanga y Rialto. Valencia 

Inauguración: 21 de junio. La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour

Es el primer país exportador de petróleo. He ahí su principal fuente de riqueza. Bañado en oro, Arabia Saudí es sin embargo pobre en muchas cosas: no existen partidos políticos, la homosexualidad está condenada con la pena de muerte y la mujer no puede conducir vehículos ni utilizar el transporte público sin autorización de su marido. Hace tres años, como si fuera una de las tantas tormentas de arena que asolan sus regiones desérticas, la juventud de los países árabes alzó la voz. Y corrió como la pólvora. A ese alzamiento progresivo se le denominó primavera árabe. Si debajo de los adoquines de París estaba la playa, quizás bajo la arena del desierto esté el manantial de libertad que esos jóvenes insumisos árabes demandan.

“Sin hacerlo de una manera agresiva”, advirtió Rafael Maluenda, director de Cineme Jove, se presenta en el festival La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour, primera directora saudí de la primera película íntegramente rodada en Arabia Saudí. Y lo que no hace de forma agresiva Al-Mansour es denunciar esa falta de libertad de la mujer, aunque lo haga contándolo “sutilmente”. En el fondo, es la marca Cinema Jove, presentar películas en su sección oficial que “sin pretensión de levantar acta, hablan de problemas generales”. Como subraya Maluenda: “El detalle nos da el conjunto”.

La directora saudí Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

La directora saudí Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

Y así, de manera “independiente, inconformista”, Haifaa Al-Mansour se une al puñado de directores que, “cada cual con su estilo”, ha ido más o menos saliendo de la cantera de Cinema Jove: Thomas Vinterberg, Cristian Mungiu, Matteo Garrone, Andrew Dominik, en el largometraje, y los Álex de la Iglesia, Icíar Bollaín, o Juan Antonio Bayona, en el cortometraje. Todos ellos dando fe del trabajo realizado en los últimos años en el seno de un festival que tiene “vocación de corredor de fondo”, apostilló Maluenda, durante la presentación en el Hotel Astoria del programa oficial del 28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

La bicicleta verde narra la historia de la joven Wadjda, ansiosa por conseguir la bicicleta que da título a la película de Al-Mansour. En un país donde los cines están prohibidos, aunque la primavera árabe esté empujando hacia su apertura, llega este film revelador, aunque sea por lo bajini, de la libertad amordazada en Arabia Saudí. Será la película que inaugure Cinema Jove el viernes 21 en el Teatro Principal de Valencia. A ella, le seguirán otros nueve largos en la sección a concurso. Largometrajes de Francia, país envidiado por su política en defensa del cine, Rumanía, Polonia, República Checa, Argentina, Holanda, Grecia, Noruega y Serbia, todos ellos de riguroso estreno en España. Películas y directores desconocidos, pero que merced a esa carrera de fondo que viene realizando Cinema Jove serán pronto conocidos.

Imagen de Des morceaux de moi, de Nolwenn Lemsele. Cinema Jove

Imagen de Des morceaux de moi, de Nolwenn Lemsele. Cinema Jove

Tomen nota: Santiago Loza, con La Paz; Mira Fornay, con My Dog Killer; Nolwenn Lemsele, con Des morceaux de moi; Thanos Anastopoulos, con The Daughter; Michiel van Horn, con The Deflowering of Eva van End;  Thomas Wangsmo, con Into the dark; Slawomir Fabicki, con Loving; Gulea Alexandra, con Matei Child Miner; Srdan Golubovic, con Circles, y la propia Haifaa Al-Mansour, con La bicicleta verde. Diez películas protagonizadas por niños, jóvenes o familias en contextos difíciles, que desde sus situaciones particulares dibujan el mapa más general de la sociedad contemporánea.

Otro tanto cabe decir de la sección de cortometrajes, “año tras año dando una rica cosecha de cineastas”, destacó Maluenda. Muchos de ellos provienen este año de escuelas de cine y, en el caso de España, sin coproducciones, algo que el director de Cinema Jove señaló como digno de estudio. Un total de 55 cortometrajes, de 25 nacionalidades, que el festival de cine proyectará en las salas Berlanga y Rialto en ocho programas. La novedad es que por primera vez se han admitido cortos en formato digital. Destacan los nombres de Regina Pessoa, Vladimir Leschiov, Michaela Pavlátová o Chema García Ibarra. Se presentará fuera de concurso, Democracia, de Borja Cobeaga. Llama igualmente la atención el corto de David Planell, Primerísimo primer plano genital ¿? Para entonces ya casi será verano en Valencia, a rebufo de la primavera árabe con la que arranca el festival.

La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

 

Salva Torres