Lirio entre espinas: de la sensualidad y sus corazas

Lirio entre espinas
Guillermo Weickert compañía de danza
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Viernes 17 de octubre 2015, a las 20.30h
Tras la función, los protagonistas y el director tendrán un encuentro con el público

Guillermo Weickert cía de danza dirige Lirio entre espinas, un montaje inspirado en el libro El Cantar de los cantares. Las bailarinas Iris Heitzinger y Natalia Jiménez y el actor Sandro Pivotti comparten escenario con los cantaores El Niño de Elche y Charo Martín, quienes interpretan los versos de amor del Cantar de los cantares a ritmo de la música del portugués Vitor Joaquim.
La primera traducción de la Biblia que se realizó al castellano fue realizada en San Isidoro del Campo (Santiponce, Sevilla) por unos monjes que trabajaron en secreto para evitar la acusación de herejía por parte de la Inquisición.

Conocida como la Biblia del Oso, contiene una de las versiones más carnales y sensuales de El Cantar de los cantares, una exaltación del amor repleto de arrebatadoras imágenes y referencias sensoriales que chocan con la vida de renuncia de los placeres mundanos de aquellos que lo tradujeron.

Lirio entre espinas parte de esta anécdota histórica para rescatar algunos de sus versos y devolverles la forma de canciones y danzas de celebración que fueron su origen; se pretende construir desde la música, el canto y la danza (quizás las artes que más apelan a la emoción directa) un universo propio que hable del cuerpo, de lo sensorial, de la sensualidad, como canal de conocimiento, pero también de la coraza que cada uno se construye con él.

Como dice Bill Viola, se trata de “resistir a uno de los estados más delicados y conmovedores que existen: la rendición a un amor absoluto, devastador: desde los excitados, ingenuos latidos del primer amor adolescente hasta la comprensión expansiva de un amor más grande como principio universal fundamental, intuido más tarde a lo largo de la vida y descrito en detalle por santos y místicos de todas las culturas a lo largo de la historia”.

Venta de entradas AQUÍ

Lirio entre espinas, de Guillermo Weickhart compañía de danza. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Lirio entre espinas, de Guillermo Weickert compañía de danza. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

 

Fernando Vicente y la anatomía femenina

El eterno femenino, de Fernando Vicente
La Fiambrera Art Gallery
Calle Pez, 7. Madrid
Hasta el 24 de octubre de 2015

Fernando Vicente (Madrid, 1963) es un artista autodidacta cuyos primeros trabajos vieron la luz en los años ochenta, en plena movida madrileña. Durante más de diez años trabajó en el mundo de la publicidad, terreno que abandonó en 1999 para volver de nuevo a la ilustración. Desde entonces ha realizado numerosos trabajos como los carteles de la Feria del Libro de Madrid o portadas de libros y discos. Además, sus trabajos han sido publicados en medios como Babelia, El País, Gentleman, Vogue, Rock de Lux, Playboy o Letras Libres.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Con esta exposición La Fiambrera Art Gallery da a conocer al público los trabajos de uno de sus artistas de cabecera, Fernando Vicente, y su visión sobre la mujer, un elemento constante en toda su carrera.

La muestra incluye los trabajos más recientes e inéditos sobre sus conocidas series de pin ups, 26 ilustraciones que muestran la belleza femenina con un estilo pícaro y sensual.

Además, este recorrido se completa con 14 pinturas de su serie Venus, realizadas sobre láminas anatómicas y con referencias a los grandes temas de la pintura clásica. Fernando Vicente utiliza en esta serie una de sus técnicas características: combinar la presencia constante de la figura humana con otros elementos que el propio artista ha ido coleccionando a lo largo de su vida.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

La Fiambrera continuará la temporada 2015-2016 con las siguientes exposiciones: Álvaro Pérez-Fajardo, del 30 de octubre al 5 de diciembre. El viaje, exposición colectiva con obra original de todos los artistas de La Fiambrera, del 11 de diciembre al 13 de febrero de 2016.

La Fiambrera es una galería de arte enfocada en ilustración, diseño gráfico, y arte lowbrow en la que han expuesto artistas como Sonia Pulido, Juan Pablo Baene, Sergio Mora, Jon Langford o Roberto Maján. Es, también, una librería especializada en ilustración, diseño y cultura popular. Ambas actividades están acompañadas en el espacio por una tienda de objetos de decoración y accesorios, en la que con cada exposición se incorporan publicaciones y productos relacionados con la muestra o con el artista, además de un pequeño café.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando de Vicente. Cortesía de La Fiambrera.

Obra de Fernando de Vicente. Cortesía de La Fiambrera.

 

 

Las piel de la escultura de Teresa Tomás

La piel de la escultura, de Teresa Tomás
Sala de la Muralla
Col.legi Major Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Inauguración: jueves 14 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 14 de junio, 2015

La exposición ‘La piel de la escultura’, de Teresa Tomás, presenta la película y la serie pictórica incluidas en la obra interdisciplinar SON. La suite SON es una reflexión en torno a la representación de la invisibilidad de la música a través de los instrumentos musicales. Se estructura en torno a las familias instrumentales que constituyen la orquesta y que dan nombre a las tres esculturas protagonistas.

La película se desarrolla en tres movimientos: la escultura sin peana, la escultura ingrávida y la escultura invisible. El primer movimiento, titulado ‘Cuerdas’, plantea la liberación de la escultura al desprenderse de su punto de anclaje. ‘Viento’ perderá su peso/gravedad, en el segundo movimiento de la suite, al elevar el vuelo como un pájaro. Para concluir, ‘Percusión’ trascenderá la gravedad en favor de la invisibilidad, en un psicodélico rito iniciático.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Hace años, Teresa Tomás inició su producción pictórica buscando la libertad del objeto, negando la fisicidad de la escultura y con el deseo de dar vida a sus figuras. En ‘Los ojos del ángel’ imaginó una serie de cuadros que representaban la visión de un ángel. Las pinturas de sus iris se convirtieron en el elemento procesual de la serie escultórica, un intento de otorgar órganos visuales a la escultura a través de la pintura.

Sin embargo, el verdadero cuestionamiento de su materialidad se reveló en la exposición ‘Pión entra en el juego’, donde las esculturas lograron liberarse de la peana y emprender el vuelo en la pintura mediante un juego de combinatoria.

El desarrollo de la presente serie surge a partir de la transferencia conceptual entre la escultura, la imagen pictórica, la imagen virtual y la imagen-movimiento. Este intercambio ha favorecido la disolución de los límites y ha creado espacios transversales de convergencia y diálogo donde poder reflexionar sobre el objeto. En ‘La piel de la escultura’, Teresa Tomás se reafirma en la idea de que los cuadros son esculturas, no son pinturas. Cierra un ciclo en el que intentando restar materialidad a la escultura en el medio pictórico otorga fisicidad a la escultura virtual en la pintura.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

La realización de animaciones ha influido en su actual concepción del cuadro. SON es su tercera película producida mediante programas de modelado, animación y renderización 3D. Las imágenes pictóricas están basadas en fotogramas seleccionados de la película SON. Un viaje alucinante desde la escenografía surreal, misteriosa y laberíntica de ‘Terciopelo azul’, a la carga emocional de ‘Caramelo’, de la sensualidad y el dramatismo de ‘Seda Roja’ a la musicalidad de ‘Cromado’, de la ingravidez y el peso de ‘Globo’ al rito psicomágico de ‘Cristal’.

Teresa Tomás (Valencia, 1964) es licenciada en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València, iniciando su trayectoria en la práctica de la escultura en 1985 y exponiendo con regularidad en las galerías Postpos, Der Reiter y My Name’s Lolita Art, en Madrid y Valencia.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Practica una producción multidisciplinar a la que suma la pintura, la fotografía y el video, participando en muestras internacionales como: Sur-Sud, Pieza a pieza, Área industrial o La casa que ríe; y nacionales como Formalismos de los 90, Imágenes de culto o Al oeste, entre otras. Ha participado periódicamente en ferias como ARCO. Forma parte del fenómeno pictórico de la figuración postconceptual y ha intervenido en las recientes muestras Aire de Familia y Travesías.

Sus animaciones han sido seleccionados para proyectarse en festivales internacionales como Ultramar (Brasilia), Miradas de Mujer (Buenos Aires), Desafíos (Japón), Qui Vive? (Moscú), Avant Music Festival (Moscú), Vidifestival (Moscú), Spanish Video Art (Hong Kong), CeC ‘09 y ‘10. Spanish videoworks (India), Video Shorts (Amsterdam), Video Art Festival Miden (Grecia), Fuga Gráfica (Buenos Aires) y Optica Festival (Buenos Aires y Paris), Y en festivales nacionales como: Art Inevolution (Valencia), VIA-LAB (Badajoz), Pre-bem (Burgos), Observatori (Valencia), Madatac (Madrid), AlterArte (Murcia), Optica Festival (Córdoba y Gijón), Espacio Enter (Canarias), Festival Miradas de Mujer (Madrid), entre otros.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

 

La juventud lúbrica de Sandra Ferrer

Escaleras húmedas, de Sandra Ferrer
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 12 de junio, 2015

Un recurso dramático muy presente en el séptimo arte es el humedecimiento, sea a través del vaho de una ducha, de la niebla o la lluvia, la humedad sobre el cuerpo de los actores genera una atmósfera íntima y tensa a la vez, cargada de sensualidad. Somos, en un elevado porcentaje, agua y por eso eliminamos líquidos con nuestra saliva, nuestros flujos, sudores o incluso el vapor de aliento que sale de nuestras bocas cuando hablamos.

La adolescencia es la etapa en que queda más acentuada nuestra condición líquida pues experimentamos constantemente intercambio de fluidos, con los besos, con el roce de los sexos, con el llanto… Nos derramamos en el primer amor, ese que sucede entre adolescentes sin espacio propio donde desatar los impulsos básicos de experimentación, sometidos al azar de los rincones oscuros, intransitados, los portales de vuelta a casa, los escalones de patios conocidos o desconocidos terminan por recoger la humedad del deseo idealizado, torpe y pegajoso pero inolvidable.

Obra de Sandra Ferrer en la exposición 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Sandra Ferrer en la exposición ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

‘Escaleras húmedas’ es la primera exposición individual de la artista multidisciplinar Sandra Ferrer (Gandía, 1989) que reúne obra fotográfica, escultura, vídeo e instalación en torno a un tema tan sugerente como cercano, a saber, el amor adolescente, utilizando de hilo conductor la humedad divididad en tres estadios; el llanto, la transpiración y el flujo sexual, siempre evocando un mismo escenario que es el del portal.

Para trasladarnos a tal localización genérica se sirve del mármol blanco típico presente en muchas de las escaleras que recorren los edificios de nuestra ciudad, de estanterías en forma de escalera y de un podium de madera con escalones reales. Tres historias de amor juvenil inundan la sala de la galería Mr. Pink divididas en tres zonas y protagonizadas cada una por una modelo adolescente.

Obra de Sandra Ferrer en 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Sandra Ferrer en ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Maquillaje fucsia, labios carnosos, mechones de pelo sobre la cara, faldas ajustadas, prendas deportivas combinadas con tejidos plateados que remiten a la noche. Tras una noche de fiesta, roces y flirteos no es difícil volver acompañada a casa pero en casa no hay intimidad, hay padres, hermanos, familia, así que la intimidad se queda a las puertas del hogar, entre las escaleras del patio donde todos hemos vivido algún retazo de historia de amor en nuestra juventud. Amores y desamores, encuentros y desencuentros, malentendidos que acaban en llanto o florecen en la primera masturbación.

La obra de Sandra Ferrer está repleta de esas primeras veces, primeros besos, tocamientos, desengaños, como una oda a aquello que amamos en los otros cuando todavía no los conocemos. No es baladí la mezcla de timidez y sensualidad que encontramos en los tres vídeos mostrados en un loop monocanal, donde cada modelo lee a tientas lo que alcanza a ver en una hoja en la que la tinta solapa tres historias de amor acaecidas en un portal, impresas unas tapando parte de las palabras de las otras, escritas casi como un poemario por la propia artista.

En ellas está la esencia, desafiante, perdurable en nuestra memoria cual punzada de dolor: todas terminan pronunciando “aunque sigo enamorada de aquellas cosas que inventé sobre él”. Porque todos reescribimos encima de las historias de amor pasadas, Escaleras húmedas nos convierte en voyeurs melancólicos a los que hace mucho que solo somos el pálido reflejo de una nínfula.

Detalle de una de las obra de Sandra Ferrer en la exposición 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Detalle de una de las obras de Sandra Ferrer en la exposición ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Marisol Salanova

Las fotografías necrófilas de Mario Pardo

Polvo serán, más polvo enamorado, de Mario Pardo
Palacio de los Condes de Gabia
Plaza de los Girones, 1. Granada
Hasta el 9 de noviembre

La exposición de Mario Pardo, que lleva por título ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’ reúne una selección de fotografías tomadas en algunos de los cementerios europeos monumentales más importantes. “Se concentra en el tema de la relación inextricable entre Eros y Tánatos, vínculo presente en toda la historia de la cultura occidental. Como ya demostró Freud, la vida humana es una lucha constante entre el principio del placer (Eros) y el de la muerte (Tánatos): estos impulsos están enlazados de una forma tan intricada que resultan imposibles de diferenciar”, según explica en el catálogo de la exposición Vita Fortunati, de la Universidad de Bolonia.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

El título de la exposición, continúa diciendo Fortunati,  está “tomado del verso final de un soneto de Francisco de Quevedo”, y “nos revela que el deseo hacia la persona amada, al tiempo que esconde un instinto de muerte, también supera y trasciende la misma muerte. El alma dejará el cuerpo en la tierra, pero su memoria permanecerá intacta; aunque se hará ceniza, esta quedará llena de sentimiento; se tornará en polvo, pero polvo todavía enamorado”.

Roberto Grandi se refiere en el mismo catálogo a que “en el fondo de cada buena fotografía se encuentra algo escatológico: algo alude a la visión y a la elección del tiempo, y al hecho de existir una relación sin salida con el fin del tiempo”. De ahí que tras observar las fotografías de Mario Pardo, Grandi afirme haberlas “des-imaginado, he intentado captar algunos conceptos esenciales de este encuentro que ha ocurrido entre los pasos de Mario, el instante fotográfico, la escultura, el espacio funerario y, con sordina, algo relacionado con el morir”.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fortunati señala que esa “tensión entre vida y muerte, luz y sombra, tan presente en el Seiscientos barroco, se encuentra asimismo en el siglo sucesivo donde parece perfilarse una doble actitud: por un lado está el intento, promovido por los philosophes y de las élites occidentales en general, de considerar por un lado la muerte como un hecho natural y quitarle el sentido de terror y miedo que le había atribuido la religión; por el otro la muerte seguía siendo percibida como el escándalo decisivo de cualquier aventura humana”.

“No es casualidad que Pardo haya elegido unas esculturas que ponen de relieve el eros, la sensualidad y la belleza del cuerpo porque ellas son una representación simbólica de su caducidad y de lo efímero. Sobre las tumbas se yerguen hermosísimas figuras femeninas de largas cabelleras, vestiduras y paños que perfilan sus formas sinuosas. Del mismo modo las elegantes figuras de los ángeles andróginos de anchas alas ponen de manifiesto una sensualidad erótica penetrante, que se halla también en las figuras que representan el sufrimiento y dolor de Cristo”, destaca Fortunati en el catálogo de la exposición.

Detalle de una de las fotografías de Mario Pardo en la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia. Diputación de Granada.

Detalle de una de las fotografías de Mario Pardo en la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia. Diputación de Granada.

Y añade: “La misma bipolaridad entre una fascinación hacia la representación analítica de la muerte y el horror por la descomposición del cuerpo está presente asimismo en nuestra cultura contemporánea. La estética de la muerte, su expresión y puesta en escena han producido un imaginario macabro, necrófilo en sus formas extremas, que disimula la voluntad de remover el tabú y el horror de tener que morir. La muerte como espectáculo atractivo y cargado de erotismo es una clave de la posmodernidad, así lo ilustran películas tales como ‘Crash’ (1996) basada en la novela de James G. Ballard y novelas como ‘A Matter of Life and Sex’ (1991) de Oscar Moore”.

Fotografía de Mario Pardo para la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fotografía de Mario Pardo para la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

 

El Festival de Cannes, por Pedro Hernández

Cannes, Boulevard de la Croisette (1980-1991)
Pedro Hernández
Festival de Cannes
La 67ª edición concluye el sábado 24 de mayo

Como no podía ser de otra manera, el Festival de Cannes arrancó el miércoles 14 con polémica, debida a la presentación de la película Grace de Mónaco, de Olivier Dahan, protagonizada por Nicole Kidman. Forma parte del ADN del certamen. Polémica no exenta del grado de provocación que los organizadores del festival han ido alimentando edición tras edición, hasta llegar a la 67ª que concluye el próximo sábado 24 por exigencias del guión: al día siguiente hay elecciones europeas.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

El Festival de Cannes nació al hilo de declararse la II Guerra Mundial, a modo de protesta por lo acontecido en Venecia, donde triunfaron películas italianas y alemanas arropadas por el contexto de exaltación patria. Tuvo que pasar la contienda bélica para ver la primera edición en Cannes. En 1954, justo ahora hace 60 años, se produjo otro revolcón decisivo en la imagen del certamen: la actriz Simone Silva mostraba sus pechos al aire, abrazándose jovial a un no menos jovial Robert Mitchum. Nacía la sensualidad provocadora que ha caracterizado al Festival de Cannes, y de la que Brigitte Bardot dio buena cuenta citándose con los periodistas cada año en la playa objeto de intensas sesiones fotográficas.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Pedro Hernández, nacido en El Cabanyal de Valencia, se adentró en ese mundo de erotismo cinematográfico, tras recalar en Marsella por exigencias del guión franquista. Armado con su cámara de reportero gráfico, acudió al Festival de Cannes durante 11 años para retratar como ninguno esa atmósfera de libertad, no exenta de calculada provocación, que se respiraba por dentro y por fuera del certamen. Aquellas imágenes, que Simone Silva inauguró para deleite de la prensa y del público voyeur, con actrices y modelos haciendo topless y mostrando sus encantos más allá de toda prenda, serían hoy en día políticamente incorrectas.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Los desnudos playeros, taladrados por los objetivos de un sinfín de periodistas, han pasado a mejor vida, transformados ahora en grandes escotes y transparencias sobre una atiborrada y más glamurosa alfombra roja. No está bien visto que la mujer pose semidesnuda en la playa de Cannes, objeto de lascivas miradas. Quien desee recuperar esa visión cuya carnalidad hoy sigue asombrando, deberá depositar su mirada en vestidos cuyo coste marea, enfundados en actrices que brillan engalanadas con joyas de cifras igualmente mareantes.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Pedro Hernández retrató durante años esa cara lúdica, publicitaria, provocativa, sensual y, debidamente encuadrada y trabajada la luz radiante que venía de esa Cannes florida, sin duda artística. Lo hizo a contracorriente, situándose allí donde nadie lo hacía; captando del Festival de Cannes, no sólo el glamour de las estrellas, sino el halo que dejaba en las miradas e incluso el silencio que, una vez pasado ese primer fulgor, Pedro Hernández reflejaba en forma de simetrías y composiciones de indudable cualidad estética.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Aprovechando los días que aún quedan para que concluya la 67ª edición del Festival de Cannes, mostramos un buen puñado de aquellas imágenes que Pedro Hernández ha expuesto en diversos espacios bajo el título de ‘Cannes. Boulevard de la Croisette (1980-1991)’. Imágenes cuyo visionado resume el pasado del certamen que premió Viridiana, de Luis Buñuel, La Dolce Vita, de Federico Fellini, Blow-up, de Michelangelo Antonioni, Taxi Driver, de Martin Scorsese, Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, Bailando en la oscuridad de Lars von Trier o El Pianista, de Roman Polanski, pero que se alarga hasta el presente, dejando huella de las transformaciones del festival bajo un mismo corolario de industria que se alimenta a partes iguales de cierto imaginario, cierta economía del derroche y el trasfondo artístico que parece quedar eclipsado por el glamour y las cifras.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

Fotografías de Pedro Hernández, por cortesía del autor.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández

Foto: Pedro Hernández

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández

Marie Trintignant. Foto: Pedro Hernández

Vittorio Gassman. Foto: Pedro Hernández.

Vittorio Gassman. Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Foto: Pedro Hernández.

Salva Torres

Adsuara, el mayor coleccionista de cuerpos

El cuerpo de la fotografía
Colección de Alberto Adsuara

No hay otra igual. No, al menos, de imágenes sobre el cuerpo y el desnudo contemporáneos. Alberto Adsuara posee tan inigualable colección de más de medio millar de fotografías, realizadas por autores prestigiosos y grandes fotógrafos, tras años de intenso intercambio, búsqueda y captura. La colección destaca no sólo por su cantidad, sino por lo que el propio Adsuara considera primordial: “El conjunto posee una alta calidad debido a la excelencia de las imágenes seleccionadas”. Por eso junto a autores de la talla de Toni Catany, Sally Mann, Alexis Edwards o Isabel Muñoz, figuran otros que por su sobresaliente trabajo profesional rayan a igual altura: Pedro Hernández, Paco Moltó, Joaquín Collado, JAM Montoya, Miguel de Miguel, Juan Manuel Castro Prieto, Mariano Vargas o Manuel Sonseca.

Fotografía de Miguel de Miguel, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

Fotografía de Miguel de Miguel, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

La mayoría de esas fotografías que se refieren al cuerpo, en sus diversas modalidades representacionales, son fotografías analógicas en toda su amplitud. Otro hecho destacable de la colección. “Son fotos positivadas en papel químico a partir de un negativo de celuloide y, por tanto, fotografías irrepetibles”. Es decir, que no hay dos iguales y encima con la notable peculiaridad de que, como subraya Adsuara, “ya hace años que nadie copia en químico”. “Son fotos vintage que adquieren después en subastas los precios más altos”. Y pone como ejemplo las dos imágenes que tiene de Sally Mann, cuyo valor rondaría los 15.000€ cada una.

Fotografía de Isabel Muñoz, de la colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Isabel Muñoz, de la colección de Alberto Adsuara.

SIN TRADICIÓN FOTOGRÁFICA

Para denominar su colección, Adsuara ha optado por El cuerpo de la fotografía. ¿Por qué ése y no el más directo de El cuerpo en la fotografía? “Es más ambiguo el primero”, dice, para redondear la respuesta con otra pregunta: “¿La fotografía de un cuerpo se parece más un cuerpo o a otra fotografía?”. Y así, mediante ese cuerpo a cuerpo de unas fotografías con otras, es como Alberto Adsuara ha ido montando tan singular colección, apenas vista públicamente. Sólo Railowsky y una sala de Vinaroz perteneciente a la Universidad Jaume I han tenido el privilegio de una reducida exhibición.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto. Colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto. Colección de Alberto Adsuara.

“No ha habido tradición fotográfica en España, tal y como ha existido en Francia, Inglaterra o Dinamarca”, afirma quien hace tres años dejó la profesión de la fotografía “porque no daba más de sí y no quería repetir lo mismo”. De manera que su colección está a la espera de que una institución pública o privada se atreva con ella. Lo cual se antoja difícil, no sólo por los tiempos que corren, que se precipitan, sino por el terreno escasamente abonado con que cuenta Valencia. “Mientras en París había cuatro galerías por cada uno de los 16 distritos de la ciudad, aquí apenas contábamos en los 80 con Railowsky, Visor y la Sala Parpalló, hoy desaparecida como tal y en la que Artur Heras hizo un trabajo excepcional”.

Fotografía de Joaquín Collado, de la colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Joaquín Collado, de la colección de Alberto Adsuara.

CIUDAD CAINITA

De aquella tímida efervescencia fotográfica (“había cuatro salas dedicadas a la fotografía en toda España y dos estaban en Valencia”), ahora “no queda prácticamente nada”. Los directores de museos, según Adsuara, se han ido cargando el tema de la fotografía (“algunos lo han incluso reconocido”). De hecho, la bienal Fotográfica Valencia, que se celebró de 2006 a 2010, no ha tenido continuidad y, cuando la tuvo, tampoco llegó a contar con el suficiente calado, proyección y cuerpo que, precisamente, tiene la colección de Adsuara. “Somos una ciudad cainita”, remacha.

Fotografía de Toni Catany, de la colección de Alberto Adsuara.

Fotografía de Toni Catany, de la colección de Alberto Adsuara.

Mientras tanto, ahí está la estupenda serie de Paco Moltó sobre El Balnerario de Las Arenas, la de Joaquín Collado sobre el barrio chino de Valencia, el autorretrato de Isabel Muñoz, el “increíble” Alexis Edwards, los desnudos siniestros de JAM Montoya, el “menos habitual desnudo” de Castro Prieto, la carnalidad de Pedro Hernández o el excelente trabajo de Toni Catany. Todos ellos esperando algún día ver la luz pública a través de una colección que Adsuara completa, aunque “en tono menor”, con una serie sobre el paisaje y el entorno. Medio millar de fotografías con el cuerpo como protagonista. Una sorprendente historia del ojo en imágenes que cautivan por su alta calidad, su rareza y el misterio de su privacidad.

Fotografía de Alexis Edwards, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

Fotografía de Alexis Edwards, de la colección de Alberto Adsuara. Imagen cortesía de Alberto Adsuara.

Salva Torres

Claudia Martínez.Iloveyou

Claudia Martínez. Iloveyou

Galería CollBlanc, Culla (Castellón)

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Nacida en Argentina y afincada en Valencia desde el año 2002,  Claudia Martínez  ha encarado varios proyectos que tienen como núcleo principal el mundo del textil; a partir de allí desarrolló propuestas  tanto individuales como colectivas con una  alta implicación por parte de colaboradores que se suman al proyecto, como en caso de su último trabajo que  puede verse actualmente en la sala La Gallera (Valencia), hasta noviembre de 2013.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

El trabajo de Martínez, que combina escultura, instalación y dibujo,  investiga las relaciones existentes entre espacio y materia poniendo el acento en la sensualidad de los materiales, la relación de la obra con el tiempo (el de su ejecución y el de su permanencia) la paciencia como motor, la fragilidad y la precariedad como cualidades de la cosa.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Iloveyou es un conjunto de piezas bordadas unas en papel y otras en tela de diferentes superficies y texturas, donde el hilo y la línea son eje y motivo. El título es un juego de palabras, un cruce de pensamientos, una declaración de amor y una reafirmación de sentido a la investigación sobre las diferentes posibilidades que ofrece la línea/hilo, como conductora del pensamiento de la mano y la memoria.

Se trata de un recorrido por el camino de las labores artesanales y su relación con el tiempo de las mujeres. El hilo es tratado como joya, como adorno, un material versátil que es fantasía y ornamento, una “bijou”.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

En esta investigación, la línea del lápiz se comporta como un encaje bordado y el bordado, en diferentes superficies, habla del dibujo. La artista, a la vez, narra e interpreta otros dibujos, haciendo pequeños guiños de complicidad con el espectador con la intención evidente de citar algunos amores del arte, en una apuesta por la memoria táctil de las superficies. Así, el trabajo en su conjunto es un despliegue de las posibilidades de lo simple y los pequeños trazos.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc