Meditaciones, un libro para entender el alma

Meditaciones, de Enrique Rosell
Editorial Círculo Rojo

“El ayuno es muy útil como herramienta creativa. Con su práctica se instala un estado de extrema lucidez, sensibilidad, captación de otras realidades, conocimiento de uno mismo y los demás y se abre camino la espontaneidad, la sinceridad y la libertad creativa.”

Oriente y su mística lleva mucho tiempo siendo la cuna de un nuevo estilo de vida, un estilo de vida que nos acerca cada vez más a nosotros mismos. Algo que por supuesto en Occidente no hemos sabido hacer. El ayuno es una práctica que realizan yogis de todo el mundo, pero que también ha calado fuerte en el ideario común, en la parcela más personal de nuestro quehacer diario. Ayunar es un modo de encontrarse con uno mismo, de conocer sus límites, eso que parece que buscamos en maratones interminables o en montañas infernales. Encontrarnos en el laberinto en el que a cada uno le ha tocado vivir es una suerte de lucha interna.

Enrique Rosell ha escrito tres libros, en sus tres obras ha buscado el misticismo, la interiorización de nuestras miserias como seres humanos. En ellos ha destripado sus ideas para aclarar las nuestras. Ahora acaba de autopublicar, con todo el esfuerzo que supone eso, su tercer trabajo en papel. Meditaciones, nace con ganas de enseñar, de ser nuestro maestro, el sensei que nos inicie en algo desconocido para nosotros. Nos hace reflexionar sobre la importancia de los privado, de lo íntimo de ser uno con nuestro cuerpo.

Mi vida experimentó un cambio desde 1993, cuando fui diagnosticado de Esquizofrenia Catatónica. Desde entonces he ido probando métodos, técnicas, o terapias como el vegetarianismo, el yoga, la meditación… El ayuno parecía un paso natural e inicié su práctica con curiosidad y entusiasmo. Proporciona unas sensaciones únicas, cuyos paralelismos sólo puedo comparar con el uso de sustancias psicodélicas, que he consumido. Opera un cambio de conciencia, suave y natural, una ingravidez y una sensación de ligereza y lucidez, un hermanamiento con toda forma de vida, la recuperación de un ritmo más lento y conforme a nuestra naturaleza, autoestima, fuerza de voluntad y la posibilidad de pasar hambre “controlada”, lo que ayuda a comprender un fenómeno tan espantoso como es la falta de algo básico como la comida entre millones de personas en el mundo”, dice el autor sobre lo que le ha impulsado a escribir este ensayo.

Llevo practicando ayunos desde 2010. Con el tiempo, se me ocurrió que podría llevar una especie de diario de todo lo que se me ocurría en esos 2 días que lo practico, todo lo que pensaba o experimentaba, y a la vez compartirlo con unos posibles lectores, interesados en el tema. A la vez pensé que podría constituir una especie de experimento literario y a la vez psicológico, con un cierto toque “científico”, y con esa idea surgió “Meditaciones”.

Enrique hace de lo difícil algo fácil, llevar un diario, no debe ser complicado, pero abrir en canal sus ideas y vomitarlas en un libro, siempre es algo complejo, sobre todo, y como sucede en el libro, lo hace de forma seria y sincera. Quizás la mente se despeje un poco más cuando no esté supeditada al deseo de comer, tal vez la densidad espacial se expanda y se aprecien detalles insospechados. Jamás he hecho ayuno, me veo inútil en ese terror, podría caer en la obviedad de decir que me gusta comer, y quedarme en esa frase que dice en realidad poco. Quizás ayunar me  convertiría en alguien diferente, con unos reflejos cambiado, no sé si a Enrique le ayuda a crecer o a llegar a lugares distintos.

El ayuno es muy útil como herramienta creativa. Con su práctica se instala un estado de extrema lucidez, sensibilidad, captación de otras realidades, conocimiento de uno mismo y los demás y se abre camino la espontaneidad, la sinceridad y la libertad creativa. Ayunar es un acto de introspección, de repliegue sobre uno mismo, de soledad, pero a la vez de conexión con todo lo que nos rodea y cuyas sensaciones más cercanas, como ya he comentado, son las que experimenta el consumidor de sustancias psicodélicas”.

Se puede deducir de las pausadas palabras del sonriente Enrique que la trascendencia de la persona se puede alcanzar con el ayuno, o al menos es un principio, “El misticismo está presente en todos y cada uno de nosotros, consciente o inconsciente. La mística, a pesar de la desvalorización que las iglesias oficiales han producido en el fenómeno religioso, es un componente humano. Significa buscar la trascendencia, experimentar nuestra conexión con nuestro yo más íntimo y a la vez con el universo. Esto era más frecuente o común en sociedades mal llamadas primitivas, porque eran más simples y a la vez más naturales, espontáneas y sin tanto conocimiento científico ni normas o leyes sociales. La mística es una llamada al autoconocimiento, a la búsqueda de respuestas, a “sentir”, más que a “pensar” y es un oasis en un mundo tecnificado, normativizado, programado y previsible. En mi caso, también he buceado en métodos ascéticos y místicos y forma parte, con otros muchos, de lo que entiendo por vida plena. El ayuno es también una forma de mística y siempre me han atraído las personas que utilizan su propia vida como búsqueda de experimentación, a pesar de los riesgos. No entiendo la vida sin mística, pero tampoco sin materialismo, porque ambos mundos son complementarios, como los árboles, que tienen una parte aérea y luminosa y otra subterránea y en tinieblas”.

Enrique parece un sabio en sus palabras, su mundo se abre paso a la vulgaridad para hacernos entender, de un modo placentero y nada impositivo, que hay muchas más cosas que las que nuestros ojos pueden ver. Abrir en libro es como atreverte a abrir el pestillo de una ventana antigua y asomar la cabeza por ella, no temblar al sentir el frío, pues esa sensación es nuestra, es parte de nuestra libertad de ser. En el libro encontraremos su visión de este país nuestro, pero siempre desde el ayuno, “Aparte del universo propio del ayuno, desde su práctica, sus sensaciones, sus luces y sus sombras, (este libro) es la excusa perfecta para observar y comentar la sociedad contemporánea, la realidad española, el sistema de valores imperantes, el actual estado de crisis económica, política, social e ideológica. Y como no, la realidad de un enfermo mental, su universo, sus experiencias, sus recuerdos, sus sueños, su intento de ayudar a quienes acaban de ingresar en este extraño “club”. “Meditaciones” es un libro de reflexión, de filosofía, de crítica, pero también de autoayuda, de humor, de amor, de amistad y de sano cachondeo.

Pero, ¿es una acto de rebeldía un libro con esta temática y con su especial socarronería?, “Escribir algo interesante y antisistema, aunque sea minoritario, es ya un acto de rebeldía. Todo lo que rompe con el estatus quo, con los valores dominantes o contra lo “correcto”, llámese capitalismo, patriarcado, liberalismo o el mundo clasista, ya constituye una rebeldía. No soy un revolucionario, nunca lo he sido, y creo que el arma de transformación es la educación y la cultura, y mis libros intentan hacer reflexionar, adoptar otras pautas, describir el verdadero rostro de nuestra sociedad y promover alternativas. Podría también entenderse que ayunar en una cultura consumista es un acto de paradoja, de absurda oposición, y de delirante locura, pero también de resistencia pacífica”.

Y la autoedición, ¿sería también un acto de rebeldía?, “Para escritores que empiezan es la mejor opción. Una editorial convencional sólo apuesta por inversiones “seguras”, por autores consolidados o productos que puedan dar dinero rápido. Por otro lado, los porcentajes que dejan al autor suelen ser de entre el 20 y el 30 % de las ventas. Publicar un libro con autoedición implica pagar tú los costes de impresión de la obra y distribuirlos por tu cuenta, casi siempre en tiradas limitadas, pero también la posibilidad de ganar algo más, puesto que conoces a los clientes potenciales (muchos de ellos amigos, familiares o conocidos) y vas creando unas expectativas en tu entorno más inmediato. Además autoeditarse es una guerra contra los intermediarios entre el autor y el lector, que se aprovechan y se benefician de tu propio trabajo, casi sin arriesgarse ni haber trabajado en ello”.

Llegados hasta éste punto, uno se para y reflexiona algo, podría levantar ampollas un libro que habla, apartando el lado místico que conlleva encartado, y parece hacer apología del ayuno, cuando asistimos a una devastación social, donde hay gente, entre ellos niños, que no pueden comer en nuestro país. “La única manera consciente y voluntaria de ponerse en situación de conocer lo que es el hambre que padecen millones de personas en el mundo, es practicando el ayuno. Para conocer un problema de verdad, hay que experimentarlo, es el camino más directo. Por tanto llamar demagógico o burgués al ayuno es absurdo, porque no se trata de una pose o de una moda, sino de un proceso de minimalismo, donde uno intenta curarse y a la vez mostrar solidaridad, empatía y cercanía con mucha gente que pasa hambre de modo voluntario y a la vez, paradójicamente, se ahorran alimentos. El ayuno enseña que se puede vivir con poco, que la medicina natural está al alcance incluso de los más humildes y que lo importante no es nadar en la abundancia o cometer excesos alimenticios, sino todo lo contrario. El ayuno no es demagógico o burgués, sino un método popular, barato y sencillo, donde se ahorra dinero, se gana salud y te hermana con el hambre mundial y con las clases que padecen muchas necesidades, y que por tanto un burgués o un rico quizás nunca entiendan, porque su universo es el de la abundancia, el exceso y el despilfarro”.

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Javier Caro

Si después de haber leído la entrevista deseas comprar el libro, puedes hacerlo a través de:
E-mail: enriqe-rosell@hotmail.com
Facebook: Enrique Cerrillo Rosell

Made in Martillopis, la vida que hay en ti

Made in Martillopis
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: jueves 23 de abril 2015, a las 20.00h

A partir de la pintura acrílica y colores al agua se intenta expresar día a día la vida que nos desborda, nuestras alegrías y desilusiones, sin contenido expreso alguno y de manera no voluntaria, pero sin estridencias. Tampoco se trata de un análisis psicológico de nuestra alma, sino de mostrar aquello que somos mientras andamos, contamos y vivimos expresándolo de una manera instintiva y a la vez automática, en tanto en cuanto nos dejamos llevar hacia terrenos movedizos, a veces insinuando imágenes abstractas, otras cuadriculándolas y las mas, como ya hemos dicho, en el día a día, expresando abstractos inconformistas.

Apreciamos la forma, la figura, jugamos con ellas, pero no nos compensa, como tampoco nos convence lo que vemos, lo que hoy vivimos, en plena solitud ciudadana, sin ideales, sin cultura, tan solo absortos en este sistema privatizado de unos pocos privilegiados de la usura y la avaricia. Buscamos lo que con ella o sin ella, la forma, la idea, la figura en definitiva la cultura, nos pueda sugerir y más aun lo que al final le llegue al espectador, fuera ya de nuestro control. Buscamos despertar inquietudes, no por la forma en sí, sino más bien por la osadía de mostrarlo al mundo.

La pintura, la cultura, el arte en definitiva se insinúa y por ende incita, es inconformista. Ahora bien solo se puede apreciar desde una sensibilidad virgen, pero educada, sin complejos ni ataduras. Paso a paso, la vida tan solo se llega a concretar en alguna de sus vertientes, en el trabajo. Día a día, la vida que hay en ti puede ya no ser tuya y ser en los demás. Todo eso y más, en la exposición de pintura y serigrafía ‘Made in Martillopis’.

Obra de Made in Martillo. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de la exposición ‘Made in Martillopis’. Imagen cortesía de Espacio 40.

GammaCity de María Moldes, en Parking Gallery

GammaCity
Exposición de María Moldes
Parking Gallery, Alicante
Inauguración 14 de marzo a las 20 h.

GammaCity es una serie fotográfica en la que la autora trabaja de manera ininterrumpida dentro de una realidad concreta: la ciudad en la que vive. Sobre ella construye una urbe imaginaria, obviando todas las imágenes que reflejen juventud, modernidad u optimismo centrándose principalmente en la población envejecida, remarcando el aislamiento de los individuos en la sociedad contemporánea, los automatismos a los que les lleva la monotonía de su cotidianidad, el ensimismamiento y el consumismo. Los dibuja en una vida carente de emociones deambulando por la ciudad cual autómatas teledirigidos por su rutina.

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En ocasiones la artista rastrea, busca y persigue a sus protagonistas, en otras elige el encuadre y allí es capaz de esperar horas, de volver día tras día hasta que por delante de su escenario pase el actor perfecto para cada instantánea. Para ello ha elegido el teléfono móvil como herramienta fotográfica, buscando explorar nuevos encuadres y puntos de vista, reforzando el carácter surrealista y opresivo que persigue centrando así la acción en un tiempo concreto, en apenas un segundo.

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GammaCity podría ser cualquier ciudad, ciudad y habitantes con los qué podríamos convivir y cruzarnos a diario pero a través de las imágenes de María Moldes, de su óptica, de su sensibilidad todo se vuelve único descubriendo la belleza de lo cotidiano y asumiendo que la vejez es el futuro que a todos nos está esperando a la vuelta de cualquier esquina.

GammaCity de María Moldes, en Parking Gallery.

Timbuktu y la dignidad humana

Película: Timbuktu.

Director: Abderrahmane Sissako.

Resulta muy, muy, muy reconfortante que entre tanta bazofia cinéfila americana que impera entre los estrenos aparezcan films de la talla de “TIMBUKTU” que se apartan de lo ordinario. Supongo, intuyo, que no durará mucho en la cartelera, esta clase de pelis no son demandadas por una mayoría de público entregado a causas más mediocres o comerciales aunque cierto es que juega a su favor el que haya sido nominada para los Oscars como mejor película extranjera de lengua no inglesa y, sobre todo, estrenada en unos tiempos en los que existe cierta sensibilidad sobre el tema que gira alrededor de la misma.

De su director, el mauritano Abderrahmane Sissako, conocía de oídas la existencia de su anterior film “Bamako” y poco más. En “Timbuktu” lo primero que se ha de tener en cuenta es que está basada en hechos reales que acaecieron en esa ciudad de Mali a lo largo del 2012. Después toca situarnos y para ello hay que hacerlo cerca del río Níger, con palpable proximidad al desierto del Sahara, entre tormentas de arena y entre poblaciones nómadas bereberes y árabes. Mención especial para una magnífica fotografía o para esos brotes de música étnica que tanto ayudan a ubicarnos en el lugar de los hechos.

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La primera escena, tan importante en el desenlace, sobre la persecución de un cervatillo al que se le intenta cazar por acoso y cansancio hace presumir que las imágenes y secuencias van a poseer una expresión artística, digamos, sensible y, en cierto modo, poética.

A partir de ahí se desarrolla una película que circula entre el integrismo musulmán y la dignidad humana, entre creencias, dependencias u obediencias religiosas o culturales y deseos más mundanos o profanos que se alejan de esos principios. Si te dicen que estás obligado a llevar calcetines, a llevar guantes, que no puedes fumar, que no puedes escuchar música, que no puedes jugar al fútbol, que no puedes, que no puedes, que no puedes, que no puedes… Visto desde la cultura y sociedad occidental suena bastante inconcebible y resulta difícil ponerse en el pellejo de seres tan humanos como cualquiera de otra latitud.

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Hay escenas tremendamente impactantes para cualquier espectador con un mínimo de impresionabilidad o susceptibilidad, como por ejemplo los niños jugando a fútbol sin balón, las lapidaciones con entierros hasta la cabeza, los azotes,… Ellas conviven en la trama argumental con situaciones cotidianas de un lugar que resulta una encrucijada cultural de diversos pueblos, de diversos idiomas. Los rostros, tan valiosos y trascendentales en esta película, se suceden como contrastes que reflejan angustia, indecisión, inquietud, ternura,…

Son muchas más cosas las que se pueden extraer, y muchas más las que habré omitido. Cualquiera de las teorías sobre el origen etimológico del nombre de una ciudad como Timbuktu puede hallarse entre las secuencias de la misma, desde la honradez de la mujer a un lugar lejano entre dunas. Por otra parte resulta interesantísimo el modo en que se humaniza a los radicales guerrilleros islamistas por las dudas y las resistencias que en privado realizan sobre las prohibiciones. Ah, y si atendemos a la traducción literal de su titulo original en francés “Le chagrin des oiseaux” tiene mucho significado ese dolor, esa pena de las aves de corral.

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La justicia, la igualdad, la libertad, la irracionalidad, la realidad, la pasión, la desesperación, la humanidad,…, entre algo de comedia y bastante drama hay demasiadas cosas atractivas para no dejar de recomendar este peliculón valiente y comprometido que contiene un final muy duro, demasiado duro, tanto como puede ser la vida.

JJ Mestre

 * Publicado también en Espacio Woody/Jagger

“Queremos dar visibilidad a quien no la tiene”

Desayunos Makma en Lotelito
Con José Ramón Alarcón y Merche Medina, coordinadores de Russafa Book Week End, Eva Mengual, fundadora de La Seis Cuatro, y Marta Pina, de la Colección Pusilánime
Entrevista realizado por Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo Makma

“Ha pretendido gestarse como un evento de referencia para el sector del libro”. Lo dice José Ramón Alarcón, quien junto a Merche Medina coordina Russafa Book Week End, la primera edición de una feria del libro que arranca el viernes con vocación de quedarse. Lo tiene todo para que así sea: una ubicación “idónea”, ocho librerías del “inquieto” barrio de Ruzafa (Gotham, Cosecha Roja, Kowalski, Slaughter, Le Petit Canibaal, Bartleby, Ubik Café, Camelopardus) a las que se suman otros espacios de la Comunidad Valenciana, y un sinfín de actividades complementarias, desde talleres, a conferencias, pasando por recitales de poesía, cuentacuentos, performances y conciertos. Las editoras Eva Mengual y Marta Pina participan en la feria. Reunidos en torno a un desayuno, nos hablan de la situación del sector del libro.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Alarcón, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Alarcón, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“El sector está enfermo de sector”

Russafa Book Week End nace “en busca de la especificidad, de la heterodoxia, tratando de ser lo más singulares posibles con el fin de reforzar una parte del sector que dispone de menos estructura, pero cuyos proyectos son interesantísimos”. Y a lo que dice Alarcón, añade Medina lo siguiente: “Valencia es una ciudad muy creativa a todos los niveles. Nosotros hemos detectado que hay menos visibilidad para determinadas publicaciones, tanto a nivel de librerías como de editoriales que apuesten por ellas. Esta feria lo que quiere es dar visibilidad a quien no la tiene”.

Y energía no les falta, sobre teniendo en cuenta, como apunta Alarcón, que “el sector está enfermo de sector, porque cuando hay mucha ortodoxia o un armazón pesado dificulta las cosas. Y poner en común a diferentes actores de un mismo espectro cultural es muy complicado”. Ellos lo han intentado montando un evento “integrador, no excluyente, ubicado en un barrio inquieto y de referencia como Ruzafa, pero que incluye a espacios de toda Valencia y del resto de la Comunidad Valenciana”, explica Medina.

Merche Medina, de blanco, y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Merche Medina, de blanco, y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Somos muchos pero en distintas direcciones”

Eva Mengual tiene la sensación de que en Valencia hay muchos pequeños editores haciendo cosas, pero que la mayoría no se conoce entre sí. “A veces tienes que irte a otras ferias de fuera para conocer a los de tu ciudad. También veo que hacemos muchas cosas, pero cada uno en una dirección. Si Russafa Book Week End sirve al menos para conocernos, ya es importante”. A Marta Pina lo que le gusta de este tipo de ferias “es el contacto con la gente, poder explicar de tú a tú en qué consiste un proyecto. También sirve para ver lo que hacen otras personas, qué temas tratan, qué medios utilizan”.

Russafa Book Week End se distancia de las tradicionales ferias de Viveros o de Gran Vía en que, además del libro tradicional, acoge otras publicaciones ligadas a lo que se llama Libro de Artista. “Llegamos a un espectro muy amplio, desde autoediciones a revistas pasando por fanzines, libros de infantil y juvenil o textos más específicos”, señala Alarcón. Y de nuevo el público. “Sobre todo queremos tener contacto con el público, que es lo que aviva el sector, más que la ataraxia de estar paralizados o acomodados”.

Marta Pina (izquierda) y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Marta Pina (izquierda) y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Un Libro de Artista no se comercializa como un libro”

Eva Mengual tiene muy claro que su trabajo está más cerca del mundo del arte que del mundo editorial. “Son obras de arte en forma de libro, por lo que no puedes comercializarlo como si fuera un libro tradicional”. Russafa Book Week End es un escaparate perfecto para este tipo de publicaciones. “Habrá un público diverso que se va a sorprender; hay una parte de descubrimiento”, comenta Alarcón.

Marta Pina cree que hay un resurgir del libro como obra artística y librerías que destinan un rincón a ese producto autoeditado. Eso sí, “muchas librerías quieren hacerlo, pero tampoco saben cómo tratar ese tipo de libros”. A juicio de Alarcón, ello se debe a que el librero “no suele ser un buen vendedor” de esa clase de publicaciones. “Suele ser una persona inquieta intelectualmente, pero no sabe vender; le falta chispa”.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Ramón Alarcón, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Ramón Alarcón, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Por eso Marta Pina prefiere otros medios de distribución. “Si exceptuamos Dadá, que cuida tu material y es muy ordenada, y un par de sitios más, mi experiencia con las librerías tradicionales no ha sido buena. Prefiero el tú a tú de las ferias”. Alarcón subraya que el canal de distribución tradicional “se alimenta de la novedad, de ahí que todo el fondo que tú atesoras se difumine por completo en esos espacios donde los libros apenas duran dos o tres semanas”. Pero no se resigna: “Sabemos que esos son los cauces, pero hay una responsabilidad última por nuestra parte en forma de acción, en lugar del inmovilismo”.

Imagen de los Desayunos Makma, desde el exterior de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Imagen de los Desayunos Makma, desde el exterior de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“La feria tiene un componente educativo”

Y como la acción se demuestra andando, Merche Medina opina que esta feria viene a llenar precisamente ese hueco. “Sirve para encontrarse y aunar esfuerzos”. Entiende que el librero tradicional tiene “infinidad de propuestas además de la tuya, por lo que ahí se pierde la esencia del pequeño editor”. En cualquier caso, Russafa Book Week End, respaldada por la Generalitat Valenciana, pretende cubrir todo el abanico de publicaciones. “Las editoriales que tienen su distribución y las radicalmente independientes y cuyo radio de acción es mucho más limitado”. Para ello cuentan con la participación del Gremi de Llibrers, la Associació d’Editors del País Valencià, la Associació de Il.lustradors y la Asociación Valenciana del Cómic.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Salva Torres, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Salva Torres, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

También quieren que la feria tenga “un componente educativo”, tratar de “sensibilizar a la gente acerca de cómo se hace un libro, porque cuando lo saben, empiezan a valorarlo”. “No pretendemos hacer lo que en otros países llevan generaciones haciéndolo, pero hay que empezar poco a poco”, precisa Medina. Russafa Book Week End, del 17 al 19 de octubre, tiene mucho trabajo por delante. Seguro, también, que muchas ediciones para lograrlo. Hacía falta.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Eva Mengual, José Ramón Alarcón y Marta Pina. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Eva Mengual, José Ramón Alarcón y Marta Pina. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Arroyo y Márquez: imágenes conmovedoras

Missions and World Civilizations, de Lorna Arroyo y Miguel Márquez
Presentación del libro en Railowsky
C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Jueves 26 de junio, a las 20.00h

‘Missions and World Civilizations’, realizado por los fotógrafos Lorna Arroyo y Miguel Márquez en colaboración con Unesco y prologado por Javier Marzal y Hugo Doménech, sintetiza un trabajo fotográfico muy amplio, desarrollado en África, Asia y América del Sur y centrado en los países de Malí, India, Tailandia y Haití. En ellos se da cuenta de los avances logrados y los retos superados durante algunas de las etapas más difíciles de estos lugares, como la situación actual de la mujer india, las consecuencias del terremoto de Haití de 2010, la lacra de la prostitución infantil en Tailandia o los momentos previos al golpe de Estado en Malí de 2012.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro 'Missions and World Civilizations'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro ‘Missions and World Civilizations’. Imagen cortesía de Railowsky.

“Actualmente, resulta realmente muy difícil sentirse conmovido por las imágenes. Son tantas las que nos rodean que, con los años, hemos ido creando una suerte de caparazón protector que nos permite estar, en apariencia, inmunizados contra el dolor y la muerte que muchas imágenes contienen y comunican. La oferta iconográfica del sufrimiento es tan amplia que, en la mayoría de las ocasiones, no llega más que a rozarnos sin descargar su verdadera significación”, dicen Marzal y Doménech en el prólogo del libro.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro 'Missions and World Civilizations'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro ‘Missions and World Civilizations’. Imagen cortesía de Railowsky.

“No es el caso”, continúan diciendo, “de las fotografías de Lorna Arroyo y Miguel Márquez, uno de los trabajos más impactantes que hemos tenido oportunidad de ver en los últimos años. Y una experiencia visual así no es algo frecuente. Sin duda, nos hallamos ante un trabajo fotográfico realizado con un enorme rigor, una gran sensibilidad y una poderosa fuerza visual que permiten constatar la calidad de este trabajo”.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro 'Missions and World Civilizations'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro ‘Missions and World Civilizations’. Imagen cortesía de Railowsky.

“Missions constituye un trabajo fotográfico con una enorme calidad técnica y una potente mirada, en el que se produce una perfecta imbricación de la forma y el fondo, tanto de la materialidad de la imagen en su dimensión plástica y compositiva como la complejidad enunciativa que las fotografías proponen, y que nos permiten situar este trabajo fotográfico a la altura de los grandes nombres del fotoperiodismo contemporáneo”, concluyen Marzal y Doménech.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro 'Missions and World Civilizations'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Lorna Arroyo y Miguel Márquez del libro ‘Missions and World Civilizations’. Imagen cortesía de Railowsky.

“La literatura infantil es muy sensual”

La voz del árbol, de Vicente Muñoz Puelles
Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil

Vicente Muñoz Puelles no es uno de esos escritores que se encasilla en un género o registro. Fiel al axioma, en la variedad está el gusto, a lo largo de su larga y brillante carrera ha practicado desde la novela erótica o histórica a la literatura infantil y juvenil en la que se ha concentrado estos últimos años y que le ha valido importantes premios como el Nacional. La pasada semana recibió en Valencia el Premio Anaya por La voz del árbol un relato en el que se mete en la piel de una niña para recrear lo que es su propia vida. La de una familia que vive en el campo rodeada de árboles y animales, enganchada al placer de la lectura.

Portada del libro 'La voz del árbol', de Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía de Editorial Anaya.

Portada del libro ‘La voz del árbol’, de Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía de Editorial Anaya.

Vicente Muñoz Puelles (Valencia, 1948) es miembro del Consell Valencià de Cultura, autor de 17 novelas y otras muchas obras narrativas, además de ensayos  sobre literatura inglesa y norteamericana. Sombras paralelas, la historia de dos hermanos siameses unidos por un vínculo de carne fue llevada al cine en 1995. Ha recibido numerosos premios y colaborado con distintos medios de comunicación.

Usted asegura que no hay una distinción profunda entre las novelas y las infantiles. ¿No teme escandalizar a los bien pensantes?

En absoluto. La literatura infantil es muy sensual, aunque para los niños no es sensualidad sino misterio. El niño adivina pero no sabe, tal vez lo presiente. Cuando se pelean con las niñas demuestran que les gusta estar con ellas, aunque no el por qué.

¿Qué significa este premio para alguien que ya tiene el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil?

Un premio es siempre un acicate, un estímulo. Con los años, publicar libros se vuelve rutinario. Miro el listado de los libros que he editado en España, que está en la web del Ministerio, ordenados según el ISBN, y me da la friolera de 183. Y no están todos. Por eso, un escritor necesita de vez en cuando algo más. Es la segunda vez que obtengo el premio Anaya, y me siento muy honrado. Me gustaría ganar el Nacional otra vez.

¿Qué les dice a los niños La voz del árbol? ¿Cómo se le ocurrió esta historia?

La voz del árbol les dice a los niños y a los mayores que quieran leerla o escucharla que hay un momento mágico, cuando uno crece, en el que los libros nos ayudan a entender el mundo, y en ellos podemos encontrar no solo nuestro pasado, sino también nuestro porvenir. En cuanto a la historia, se me ocurrió porque en cierto modo era la historia de mi vida con mi familia y mis animales, y algún día tenía que contarla. Podía dedicar un libro a cada hijo o a cada animal, pero eso ya lo había hecho. Así que decidí reunirlo todo en una sola novela.

Vicente Muñoz Puelles con su gato. Imagen cortesía de Editorial Anaya y del autor.

Vicente Muñoz Puelles con su gato. Imagen cortesía de Editorial Anaya y del autor.

¿Cómo se consigue atraer el interés y sobre todo mantener la atención a los niños súper estimulados de hoy día?

No creo que estén tan estimulados. Yo solo los veo abotargados y absortos en sus artilugios electrónicos. Lo que hay que hacer es despertarles de ese sueño complaciente, estimular su percepción de la naturaleza, proporcionarles una educación sentimental. Como el padre de mi novela le dice a su hija: «Haz que tu vida sea interesante, que tenga sentido».

¿Qué opina de la literatura infantil y juvenil que hoy se consume en España?

No leo literatura infantil y juvenil ni tampoco literatura para adultos, salvo los libros antiguos, que releo a trozos. Prefiero disfrutar con lo que ya conozco, sobre todo porque cada vez me parece distinto. Además, mi relación con los libros es casi física. No me gusta solo leerlos, sino sobre todo tocarlos, acariciarlos, acostarme con ellos.

¿Volverá algún día a escribir para los adultos?

De hecho no he dejado de escribir para los adultos. Hay seis o siete novelas que debería acabar, y voy de unas a otras como un abejorro. Y he de reunir mis cuentos, que son muchísimos, en antologías temáticas. Pero siempre hay compromisos que me interrumpen, porque he de entregar algún libro para niños o jóvenes en una fecha exacta.

¿Cómo imagina el futuro de su profesión? ¿Y el futuro en general?

El futuro de mi profesión no corre peligro. Como al principio de los tiempos, el mundo está lleno de historias por escribir. Respecto al futuro de nuestra especie en general, no soy tan optimista. Creo que, aunque individualmente somos muy creativos, desde el punto de vista colectivo hemos progresado poco. Si ni siquiera sabemos resolver la crisis económica, ¿cómo vamos a solucionar el calentamiento global? Creo que, a la larga, nuestra especie no sobrevivirá al cambio climático. Pero confío en que otras especies, como las hormigas, sí lo hagan.

Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía de Editorial Anaya y del autor.

Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía de Editorial Anaya y del autor.

Bel Carrasco