Buenas prácticas: nombrarlas no significa aplicarlas

SOBRE EL COMITÉ DE EVALUACIÓN DEL CONSORCIO DE MUSEOS

Desde la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana se ha hecho pública la composición de la comisión evaluadora que se encargará de la selección del órgano de dirección del Consorcio de Museos. Desde AVVAC exponemos nuestra disconformidad con la selección de este comité evaluador, puesto que en él se percibe una forma de gestión y organización continuista y anclada en políticas del pasado que no hacen honor a la declaración de intenciones de su Código de buenas prácticas.

A pesar del énfasis que desde la Consellería se ha puesto en la equidad de la distribución de los porcentajes que componen este comité (33,3% sector profesional, 33,3% sociedad civil, y 33,3% administración), desde AVVAC recordamos que una de las reivindicaciones fundamentales que el sector del arte viene haciendo es la desvinculación del poder político de la cultura para garantizar de esta forma su independencia ideológica. Por esto, no entendemos que se plantee un comité evaluador con un 33,3% de miembros políticos ligados a la administración compuesto por Vicent Marzà, Conseller de Cultura; Carmen Amoraga, Directora general de Cultura y Patrimonio; Xavier Rius, diputado provincial de Cultura de la Diputación de Valencia. Desde nuestro punto de vista el sector político debe tener representación en estos comités con voz pero sin voto. La Administración tan solo debería velar por el buen funcionamiento de dicho comité, y asegurar así su profesionalidad y neutralidad.

La toma de decisiones debe quedar reservada exclusivamente a los profesionales o expertos en la materia que deberían ser siempre de reconocido prestigio. Además cabria esperar la designación de profesionales que aportaran nuevas visiones y criterios renovados que propiciarán el cambio demandado en esta nueva etapa. En este sentido nos sorprende la elección de algunos miembros vinculados a anteriores gobiernos y formas pretéritas de administrar la cultura. Es el caso de Manuel Muñoz representando a la Academia de San Carlos y especialmente de Felipe Garín, anterior director de la institución, apartado de su cargo por la propia Consellería y ahora encargado de valorar a su sucesor. Esta designación nos parece esperpéntica, dado que desde los primeros encuentros que las asociaciones profesionales hemos mantenido con los órganos de gobierno, se reclamó su destitución por la opaca y controvertida gestión de los recursos al frente del Consorcio de Museos.

Atendiendo a la diversidad que el proyecto del Consorcio supone, no termina de entenderse el solapamiento de perfiles vinculados fundamentalmente a la historia del arte y a la gestión del patrimonio en relación a la ausencia de miembros dedicados a la gestión de la producción cultural contemporánea. La presencia de una experta en Sorolla (su biznieta) Blanca Pons Sorolla, de una restauradora y experta en patrimonio Victoria Vivancos, Sebastià Miralles de la Universitat Politècnica de València; Susana Lloret, directora de la Fundación Por amor al arte y de dos expertos como Garín y Manuel Muñoz ligados a las políticas culturales del anterior gobierno. Además contrasta con la ausencia de profesionales con experiencia en la gestión de alguna institución foránea y de prestigio similar al Consorcio.

En este sentido otra propuesta de AVVAC que ha sido obviada, es la necesidad de una diversidad geográfica de los miembros de la comisión. Al menos dos tercios deberían ser de fuera de la comunidad, al objeto de procurar la máxima independencia posible en cuanto a vínculos personales o intereses profesionales con los candidatos. En este punto queremos destacar que todos los miembros propuestos por Conselleria pertenecen al ámbito valenciano, por lo que se corre el riesgo de que su decisión esté más ligada a afinidades personales con los participantes que a un criterio profesional, justo y ecuánime.

Por otro lado lamentamos la escasa presencia en el comité de selección de miembros que ejerzan su labor en las provincias de Castellón y Alicante, limitando la presencia en representación de la administración a Rosa María Castells, registro y conservación de MACA. Al segregar a las provincias de Castellón y Alicante de la comisión evaluadora no se ha tenido cuenta el carácter autonómico de la propia institución.

A estos diez nombres propuestos desde la administración, se suman los representantes de AVVAC y AVCA, quedando en inferioridad numérica el voto que representa al sector profesional.

Queremos subrayar que las premisas que han determinado las propuestas que desde AVVAC hemos barajado, han sido la independencia y el rigor profesional. Es por esto por lo que se decidió invitar a Iñaki Martínez Antelo, director del MARCO de Vigo desde el 2005, y primer director de museo de este país designado a través de un concurso público. Se trata de un defensor de las buenas prácticas tal y como lo demuestra su gestión al frente de los distintos centros que ha dirigido: Centro Galego de Arte Contemporánea de Santiago de Compostela (1996-1998), coordinador de exposiciones en el Auditorio de Galicia (1998-2002) y coordinador de actividades culturales en Casa Asia, Barcelona (2002-2003). En febrero de 2011 fue elegido presidente de la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España. La gestión de Martínez Antelo se caracteriza ante todo por un marcado perfil actual, y una apuesta constante por el arte emergente.

Creemos que la fórmula planteada desde la administración no es la más adecuada y dificulta la profunda renovación de una institución fallida y obsoleta como el Consorcio de Museos, creada para Consuelo Ciscar. Urge la necesidad de generar desde las administraciones nuevos modos de funcionar en red, trabajar en estrategias que faciliten recursos y dotar de autonomía a los diversos espacios, para que sus contenidos se gestionen desde la libertad e independencia.

Los nuevos planteamientos políticos, no pueden desarrollarse sin profundizar en el carácter público de convocatorias y concursos, un derecho que hasta ahora se había arrebatado a la sociedad. Por ello, desde las asociaciones profesionales, nos afanamos en exigir el rigor necesario en los procesos, imparcialidad y respeto territorial. Desde AVVAC exigimos a los representantes políticos que velen por la profesionalidad de este comité, y lleven a cabo un riguroso proceso de baremación que estudie con la debida profundidad y atención cada una de las propuestas presentadas, para que la decisión que finalmente se tome se traduzca en progreso y enriquecimiento cultural.

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló

Simbología y poética de Sebastià Miralles

De bon paper / Punt i apart, de Sebastià Miralles
Walden Contemporary
C / Denia, 74. Valencia
Hasta finales de octubre

Walden Contemporary presenta la  serie ‘De bon paper/ Punt i apart’ del escultor castellonense Sebastià Miralles (Vinaròs, 1948). Tras su última muestra realizada en la Fundació Caixa Vinaròs, y su actual exposición en el Centre del Carme bajo el título ‘En certa forma’, Miralles nos propone una selección de sus dibujos realizados mayoritariamente durante el periodo 2008-2010. Se trata de trabajos de transición, con mayores referencias personales, y cargados de lecturas informalistas que dan paso a otros dibujos y collages más depurados, en los que encontramos una manipulación más industrial y aligerada de significado.

Obra de Sebastiá Miralles en la invitación a la exposición 'De bon paper / punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Obra de Sebastiá Miralles en la invitación a la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Una serie cuya vertiente más espiritual, ascética y cartesiana investiga las relaciones simbólicas y poéticas de la forma y sus implicaciones en el espacio. A través de una atenta mirada a las raíces de la escultura histórica y a la modernidad, Sebastià Miralles desarrolla un singular y heterogéneo planteamiento conceptual donde tiempo, materia y forma descubren una obra de gran riqueza expresiva, caracterizada por una contundente depuración formal.

Materiales como el hierro y la madera constituyen principalmente las estructuras de sus esculturas, que sirven como elementos conductores hacia esta personal búsqueda de la simplificación en sus piezas. La muestra compuesta por  una treintena de dibujos de diferentes dimensiones, materiales y cromatismos, plantea una lectura entre la escultura y el dibujo. Este último como elemento vinculador con sus correspondientes esculturas.

Obras de Sebastiá Miralles en la exposición 'De bon paper / Punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Obras de Sebastiá Miralles en la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Formas geométricas bidimensionales, envueltas en un laborioso código sígnico, formal y estructural perfilan los ocultos recovecos, espacios, fórmulas  compositivas y posibilidades que finalizan con el desarrollo de las estructuras tridimensionales, mostrando al espectador a través del dibujo un inusitado despliegue de potencialidades entre poética plástica y obra artística.

Sin embargo, para Miralles, como muy bien señala, trabajar la materia sin dejar marca, disolviéndose por la “razón poética” quizá consista en la sutileza del oficio, como en la magia, “en actuar sin ser visto; la técnica se nos ofrece como una actitud cuya lógica se sitúa lejos del exhibicionismo virtuosista. El énfasis en lo tecnológico coarta el impulso que emerge del centro de los sueños y, sin embargo, sólo una técnica adecuada al propósito inicial garantiza el resultado deseado”.

Obra de Sebastià Miralles en la exposición 'De bon paper / Punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Obra de Sebastià Miralles en la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

De ahí que tanto en el dibujo como en la obra escultórica queda implícita una dualidad que, posiblemente, defina este diálogo de asociación entre lo abierto y lo cerrado; entre el interior y el exterior; entre intimidad y  alarde; el azar y el cálculo; lo ficticio y lo real trasmutando al fin de lo bidimensional a lo tridimensional.

Miralles, que ha compaginado su tarea como docente en la Universidad de Bellas Artes de San Carlos con su faceta artística y poética, ofrece en esta exposición una mirada íntima al mundo del dibujo, ese lugar donde mediante lo preparatorio desarrolla un idéntico juego de desvelación y ocultamiento. La muestra se complementa con la edición de dos serigrafías de la serie ‘En certa forma’, compuesta por estructuras geométricas cuyo sentido narrativo, sintetizan las diferentes metáforas visuales, sinécdoques y solapadas analogías que ofrece la muestra.

Obra de Sebastià Miralles para la exposición 'Bon paper / Punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary'.

Obra de Sebastià Miralles para la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary’.