El reflejo acuoso de Mª Dolores Mulá

‘Tierra inundada’, Mª Dolores Mulá
Comisarios: Pepe Calvo y Juan Antonio Roche
Sala Juana Francés, Sede Universitaria Ciudad Alicante
Avd. Ramón y Cajal 4, Alicante.
Hasta el 2 de marzo de 2017

Una breve pero intensa porción del imaginario de la fotógrafa catalana Mª Dolores Mulá puede verse estos días en la Sala Juana Francés de la Sede Ciudad de Alicante perteneciente a la Universidad de Alicante. Esta artista, asentada en Elche desde hace tiempo, destaca por una larga trayectoria en el panorama artístico valenciano gracias, sobre todo, a sus pinturas y grabados los cuáles, por cierto, han tenido un merecido hueco en el Repertorio bibliográfico de artistas valencianos contemporáneos: 1950-2000, proyecto de investigación dirigido por el académico Román de la Calle. Es precisamente de la Calle el que regala la clave principal para entender la obra de Mulá:

“la mayoría de imágenes generadas por María Dolores Mulá en sus numerosas pinturas y grabados pueden ser asociadas – como efectos descriptivos de su recepción- a determinados términos lingüísticos, que conllevan quizás fuertes connotaciones poéticas. ¿Cómo no relacionar las imágenes con los términos expresivos que ellas mismas motivan? ¿Cómo no vincular las obras, de alguna manera, con los efectos de su recepción?”

A pesar de que Tierra inundada’ son fotografías, técnica no acostumbrada a exhibirse en la obra de la artista, las imágenes sirven de puente para observar claramente el regreso a esa motivación y recepción poéticas de las que nos habla Román de la Calle.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Agua, naturaleza, tierra y memoria. Mulá fue desterrada, despojada consecuentemente, de su lugar natal. El pequeño valle donde nació quedó sumergido por las reposadas y grises aguas de un pantano. Ese tono grisáceo parece dirigir todo el recorrido puesto que va saltando del agua, a la tierra y por último al cielo. La muestra se encuentra dividida en cuatro apartados Agua desbordada’, ‘Agua retenida’, ‘Agua rota’ y ‘El misterio del origen’. En ellos crea un nuevo ciclo imaginado: primero el agua desborda, no contiene su fuerza y fluye sin que la nimiedad del ser humano pueda hacer nada; luego, descansa y se detiene en charcas, lagunas e incluso cráteres de volcanes, para más tarde caer y romperse, con gran estruendo, no quiere pasar desapercibida por aquellos caminos que la naturaleza a dispuesto; por último, reaparece y germina de nuevo, sosegada, apacible…

Si la fotografía trata de captar el instante, el conjunto presentado en la semicircular Sala Juana Francés relata un continuum que conecta el agua y la tierra, la historia con los sucesos y un entorno que se mantiene cambiante pero impasible. Mª Dolores Mulá, y también los comisarios ideadores, han logrado mantener al espectador en vilo hasta el último momento, casi sin atender a la respiración como si nos estuviéramos ahogando inconscientemente, sumergiéndonos en tierras fangosas y aguas grisáceas.

María Ramis

Cecilia de Val: La pesanteur

Cecilia de Val: La pesanteur
Sala Juana Francés. Casa de la Mujer
C/ Don Juan de Aragón, 2. Zaragoza
Hasta el 25 de abril de 2014

La pesanteur es el título del proyecto fotográfico iniciado por Cecilia de Val en 2012; según sus palabras, se trata de una aproximación simbólica al desamparo del que habló el filósofo humanista Martin Buber: «La problemática del hombre se replantea cada vez que parece rescindirse el pacto primero entre el mundo y el ser humano en tiempos en que el ser humano parece encontrarse en el mundo como un extranjero solitario y desamparado».

Cecilia de Val retrata personas en lugares periféricos de diferentes ciudades; y paisajes en los que irrumpen enigmáticas cabelleras. En ambas secuencias de imágenes, relacionadas entre sí según un ritmo interno que parece avanzar según la lógica de los sueños, Cecilia de Val sitúa al espectador ante espacios indecisos, sin otra función que la de ser receptores de una acción que, en realidad, no es tal por su condición de imágenes paralizadas en un presente detenido. No hay fuera de campo, no hay antes ni después, un rasgo común de las imágenes «construidas» cuya única finalidad es la de hacer imagen, como bien anota Michel Poivert, para quien la fuerza expresiva y plástica de las puestas en escena afirman, paradójicamente, su naturaleza reflexionada, donde la representación no aparece nunca como dada sino como creada, manteniendo de este modo el mundo a distancia.

Cecilia de Val, "#2" (fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Cecilia de Val, «#2» (fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Cecilia de Val, "#4" (fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Cecilia de Val, «#4» (fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Mantener el mundo a distancia no significa distanciarse del mundo; todo lo contrario, pues de lo que se trata, en último extremo, es de profundizar en el misterio que se desliza entre las cosas, o mejor dicho, en el modo de ver las cosas. Cada historia, escribe David Lynch, posee un mundo propio, un ambiente y una atmósfera también propios. Las historias de Cecilia de Val, como las de David Lynch, incluyen siempre un conflicto, pueden suceder en cualquier parte del mundo y una vez se empieza a sentir su misterio y confusión comienzan a ocurrir cosas. Para Lynch «todo, cualquier cosa, surge del nivel más profundo. La física moderna denomina a este nivel campo unificado».

Alrededor del concepto de la pesanteur, de la gravedad, surgen las imágenes de este proyecto. El físico y escritor Agustín Fernández Mallo recupera en su libro Nocilla Experiencie el relato en que Einstein recordaba en 1922, ante un auditorio japonés, cómo se le había ocurrido la idea de su Teoría de la Relatividad en 1907: «Estaba sentado en mi mesa, en la oficina de patentes, cuando, de repente, un pensamiento me vino a la cabeza: si alguien cae libremente no siente la fuerza de la gravedad; no siente su propio peso. Me quedé sobrecogido. Esta idea tan simple dejó una profunda huella en mí y fue la que me impulsó hacia una Teoría de la Relatividad General. Fue el pensamiento más afortunado de mi vida». Y sigue Fernández Mallo: «Einstein, a la vez que la creó, borró la gravedad de un plumazo. Crear objetos, procrear, generar masa gravitante, consiste en intentar descubrir, sin éxito, adónde fue a parar toda esa fuerza».

Cecilia de Val, fotografía sin título. Imagen cortesía de la artista.

Cecilia de Val, fotografía sin título. Imagen cortesía de la artista.

Arrumbados en la superficie de un paisaje siempre a las afueras, los sujetos, hombres y mujeres, que Cecilia de Val retrata permanecen ajenos al mundo; razón única que explica su presencia, siempre incierta. El silencio, cuando no la muerte, es elocuente de su exclusión. Su desamparo en el paisaje es símbolo de la fractura del hombre con la naturaleza, del malestar generalizado, de la gravedad actual. Todo se precipita cuando Cecilia de Val cruza y atraviesa estas imágenes con aquellas otras de enigmáticas cabelleras al viento.

Cecilia de Val, "Leto" (fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Cecilia de Val, «Leto» (fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Y cuando lo imprevisto aparece, señala David Cronenberg, «el sentimiento de identidad se revela como no real; existe el caos y el desastre. Nuestro sentido de la estabilidad vacila y nuestra fe en ella». ¿Qué decir de las largas cabelleras, de las madejas de pelo que vuelan o se precipitan en el paisaje, o son puestas a secar en lo más alto, cerca de las nubes, en las fotografías de Cecilia de Val? Cuenta la tradición judía que Lilith, hecha de «inmundicia y sedimentos», discutía continuamente con Adán, del que fue su primera compañera, sobre cómo realizar la unión carnal. Decidida a lograr su independencia, Lilith huyó del Edén y se fue a vivir a la región del aire, a la región flotante donde, se muestra convencido Ángel González García, nuestros pensamientos siempre tienen los pies ligeros.

Cecilia de Val reconstruye la región del aire en la tierra, en paisajes flotantes en los que las nubes, la niebla, la nieve y los ríos, descubren en sus variaciones el desorden, la incertidumbre, el desconcierto, el malestar, la gravedad.

Dice el fotógrafo Jean-Louis Garnell que el paisaje es una cuestión de fotografía, no de paisaje.

Chus Tudelilla

Cecilia de Val, "Lily&Mum" (fotografía). Imagen cortesía de la artista.

Cecilia de Val, «Lily&Mum» (fotografía). Imagen cortesía de la artista.