“Mi experiencia de lo rural no es idílica”

La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco
Seix Barral

Con un solo libro Jesús Carrasco (Badajoz, 1972) pasó de ser un escritor prácticamente desconocido a un fenómeno literario. Su novela Intemperie, publicada por Seix Barral hace tres años, escaló la cima de los más vendidos y cosechó numerosos premios. Elegido Libro del Año por El País, en 2013, y seleccionado por The Independent como uno de los mejores traducidos del 2014 en Reino Unido. Ha sido traducida a una veintena de lenguas y será llevada al cine próximamente. Su segunda y esperada obra, La tierra que pisamos, aparecida en la misma editorial a principios de 2016, obtuvo un éxito de ventas similar y críticas de diverso signo.

Un argumento mínimo magnificado por una prosa depurada y libre de artificios. Poética y diáfana reducida a su máximo poder evocador. Carrasco recrea otra vez magistralmente el ambiente rural, pero en este relato la violencia ejercida por el poder no es un acto particular sino la sistemática aniquilación del pueblo vencido por el vencedor, a través de la eficaz maquinaria de sus tropas. Eva Holman, esposa de un vetusto héroe de ese ejército, residentes ambos en un pueblo de Extremadura, es la narradora. La aparición en sus tierras de un hombre extraño, abre una brecha en su mundo fortificado cuyos sólidos cimientos comienzan a resquebrajarse.

Tras vivir hasta los 20 años en pueblos extremeños, Carrasco se trasladó a Sevilla en 2005. Allí ha empezado ya a recoger notas para su próximo libro, mientras se concreta el rodaje de la película basada en Intemperie. El triunfo no se le ha subido a la cabeza: “Gracias a todos los lectores que se acercan a mí y comparten conmigo sus conclusiones y sensaciones. Es un privilegio”, dice.

Portada de La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco. Seix Barral.

Portada de La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco. Seix Barral.

¿Cómo afectó a su vida el éxito de Intemperie? ¿Se sintió muy presionado al escribir la segunda novela?

Mi vida personal sigue siendo la misma. La profesional ha cambiado radicalmente y para mejor. Para empezar, puedo dedicarme plenamente a la escritura, cosa que antes no podía hacer. Además, he podido acercarme a autores a los que admiro y también a los libreros y a los lectores. El balance es magnífico.

En cuanto a la presión, no la he sentido demasiado. O eso creo. Pensé mientras escribía y lo sigo pensando, que tenía que trabajar para conseguir un libro que respondiera a mis intenciones literarias, a mi instinto. Ahora, cuando leo las críticas, unas mejores y otras peores, me siento tranquilo porque he escrito el libro que yo quería, no necesariamente el que se podía esperar de mí.

¿Por qué  cree que sus relatos tan alejados de las fórmulas convencionales del best seller alcanzan los primeros puestos de ventas?

La historia de la literatura está llena de libros que venden sin responder al esquema del best seller. Por suerte hay una gran variedad de gustos lectores. En mi caso creo que ayuda el hecho de que me centro en temas con los que muchas personas se sienten identificadas: el dolor, la identidad o la voluntad para superar las dificultades.

¿Le han dolido las críticas a La tierra que pisamos?

No, por supuesto que no. El dolor solo lo puede causa un ser querido. Sí que es cierto que hay críticas que resultan molestas, pero no porque no sean elogiosas con el libro, sino porque no son serias. Tanto si un libro te gusta como si no te gusta, como crítico debes aportar argumentos que sustenten tu valoración y eso no siempre sucede. Yo no califico las críticas como malas o buenas dependiendo de si censuran o elogian al libro. Mis dos novelas han recibido algunas críticas poco elogiosas con el texto y que yo considero buenas porque están bien construidas y me ayudan a entender mejor mi trabajo y a identificar los errores que cometo.

Jesús Carrasco. Fotografía de Raquel Torres.

Jesús Carrasco. Fotografía de Raquel Torres.

¿Le complace que lo comparen con Delibes o Coetzee? 

Me complacería si tales comparaciones tuvieran sentido literario. En mi opinión esas comparaciones se hacen para, de algún modo, dar pistas a los lectores sobre un autor del que no se tenían noticias. Dicho esto, prefiero que me comparen con autores a los que admiro, como a los que cita, que autores que no me gusten.

¿Se podría interpretar su novela como una ucronía sobre lo que hubiera pasado en caso de ganar Hitler la Segunda Guerra Mundial? 

Sí, por qué no. No era mi intención, pero no negaré que tuve en cuenta esa vía mientras trabajaba en la novela. De todos modos, el tipo de ocupación colonial que plantea la novela tiene más semejanzas con el modelo de la colonización europea de África en el siglo XIX.

¿La narradora representa el despertar de la conciencia de la vieja Europa colonizadora?

Esa sería una buena intención, desde luego, pero no he sido tan ambicioso. Al menos conscientemente. Eva Holman, la narradora, habla en primera persona de lo que le sucede a ella, pero lo cierto es que ella es una buena representante de la sociedad en la que ha crecido. Su valentía a la hora de asumir su responsabilidad individual sería deseable para la vieja Europa y para cada uno de nosotros.

¿Tiene que pensar mucho o podar mucho el texto para lograr ese estilo tal depurado o le nace así directamente?

Mi estilo es, sobre todo, fruto de esa poda a la que se refiere. Escribo abundantemente, como si recolectara materiales, y luego dedico mucho tiempo a quitar lo que me parece que sobra o que no aporta. El resultado es un texto en el que se aprecian vacíos, lugares oscuros que es preciso rellenar.

¿De dónde procede esa nostalgia por el mundo rural que destilan sus historias?

De mis orígenes. He vivido en pueblos hasta que tenía casi veinte años y, desde entonces, sigo frecuentando la España rural. En cualquier caso no percibo mi mirada como nostálgica. Mi experiencia y mi visión de lo rural no es idílica. Si hay alguna nostalgia es, si acaso, de la infancia o de la libertad infantil.

Denos noticias de la película basada en Intemperie y sobre sus próximos proyectos.

La película sigue avanzando de puertas adentro. La productora sigue buscando director y no creo que tarde mucho ya en encontrarlo. A partir de ese momento, vendrá el guión y la producción echará a rodar. En cuanto a mis próximos proyectos, ya estoy tomando notas para mi próximo libro. No diré más porque es demasiado pronto y cualquier cosa que diga puede ser papel mojado mañana mismo.

Jesús Carrasco. Fotografía de Elena Blanco.

Jesús Carrasco. Fotografía de Elena Blanco.

Bel Carrasco

Paisajes de Lituania cogidos al vuelo

Lituania inédita, de Marius Jovaisa
Sala Alta del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 6 de enero de 2016

El MuVIM acoge la exposición Lituania inédita, del fotógrafo Marius Jovaisa, que inauguró esta semana el diputado de Cultura de la Diputación de Valencia, Xavier Rius, que se muestra en la Sala Alta del MuVIM y en cuya presentación estuvo igualmente el cónsul de Lituania en Valencia, Tomas Irnius, y el director del museo, Rafael Company.

La muestra expone imágenes aéreas de la República de Lituania realizadas por el fotógrafo lituano Marius Jovaiša entre los meses de mayo a octubre del año 2007. Las 45 fotografías corresponden a paisajes, tanto del interior como de la costa, urbanos y rurales, lugares históricos, tierras de cultivos y grandes bosques con ríos y lagos, algunos de ellos protegidos por la Unesco.

Inauguración de 'Lituania inédita', de Marius Jovaisa. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Inauguración de ‘Lituania inédita’, de Marius Jovaisa. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Constituyen una selección de un proyecto mayor realizado con vuelos en ultraligero con motor, en Wilga o avión polaco de cuatro plazas, en CTws o biplaza alemán, en helicóptero militar Mi-8 y en globo aerostático.

Los pilotos volaban unas dos horas antes de la salida del sol y una hora y media después de su puesta, momentos en los que es mucho más difícil planear y volar, pero fueron los momentos elegidos por el fotógrafo para conseguir estos instantes más artísticos y bellos.

Marius Jovaiša nació el 21 de junio de 1973 en Vilnius, capital de la República de Lituania. Ha fotografiado desde el aire los países de Australia, Hawai, la Polinesia, Namibia, Nueva Zelanda, Lituania y Cuba, publicados en diversos libros.

Fotografía aérea de Marius Jovaisa. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía aérea de Marius Jovaisa. Imagen cortesía del MuVIM.

El Tío Vania de Jerónimo Cornelles

Tío Vania, de Antón Chéjov, en versión y dirección de Jerónimo Cornelles
Intérpretes: Jerónimo Cornelles, María Poquet, Rafa Alarcón, Ernesto Pastor, Isabel Requena, Laura Valero y María Minaya
Preestreno en el TAC de Catarroja
Avda. Excelentisima Diputació, 16. Catarroja (Valencia)
Sábado 30 de mayo de 2015, a las 20.00h
Estreno en el Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 3 de junio de 2015, a las 20.30h
Hasta el 7 de junio, 2015

‘Tío Vania’, de Antón Chéjov, es una de las obras cumbres de la literatura dramática del siglo XIX. Chéjov refleja en la obra el apocalipsis interior de un puñado de destinos humanos, la manera peculiar en la que el tiempo se instala en su interior, y cómo el tedioso transcurrir de los días derrumba sus esperanzas.

Imagen del cartel de Tío Vania, de Jerónimo Cornelles. Cortesía de Bramant Teatre.

Imagen del cartel de Tío Vania, de Jerónimo Cornelles. Cortesía de Bramant Teatre.

Bramant Teatre presenta, con esta revisión actual y contemporánea de ‘Tio Vania’, una propuesta donde se verá cómo Vania y su familia, rural y aristocrática venida a menos, se replanteará su vida ante la visita de su cuñado y la nueva mujer de este; un rayo de luz que les hará despertar del letargo en el que se hallan instalados.

Una propuesta tragicómica, llena de luces y sombras, que tomando como tema central el deterioro de la vida, la resignación, y la “inmovilidad” de algunas personas por decisión propia consciente o inconsciente, sirve de espejo a un espectador que puede llegar a reconocerse ante lo que está viendo.

Imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de 'Tío Vania', de Jerónimo Cornelles.

Imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de ‘Tío Vania’, de Jerónimo Cornelles.

Una amarga comedia, que demuestra que hay textos que por muchos años que tengan nunca dejan de ser de vigente actualidad, donde conoceremos a un grupo de personajes que en lugar de ir, o al menos intentarlo, hasta las estrellas, prefieren lamentarse sentados desde el sofá bebiendo vodka de lo lejos que éstas se encuentran y lo difícil que sería levantarse para llegar hasta ellas.

Jerónimo Cornelles actualiza esta amarga comedia clásica de Chéjov, que retrata la decadencia de una familia venida a menos, donde siete personajes, llenos de pasiones cruzadas, serán conscientes ante el “despertar” del tío Vania, que además de soñar otra vida donde ser felices, quizás deberían dejar de actuar como muertos en vida en esta.

Una emotiva y divertida propuesta que sirve de espejo para reflejar nuestras contradicciones ante la eterna búsqueda de la felicidad. Un clásico de todos los tiempos.

Jerónimo Cornelles en una imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de la obra 'Tío Vania'.

Jerónimo Cornelles en una imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de la obra ‘Tío Vania’.

El ébola de Berehulak en el IVAM

Ébola, de Daniel Berehulak
Sala La Muralla del IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 24 de mayo

Photon Festival presenta en la Sala de la Muralla del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), la exposición ‘Ébola’ de Daniel Berehulak, fotoperiodista australiano premiado por su trabajo en Liberia, segundo país del mundo más afectado por esta enfermedad, cuando se cumple el primer aniversario de la declaración oficial de la epidemia en África occidental.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 24 de mayo, expone 50 imágenes tomadas durante los cien días que Daniel Berehulak trabajó cubriendo la crisis por la epidemia del ébola en Liberia, Sierra Leona y Guinea para The New York Times. Este trabajo se exhibe por primera vez en España tras haber pasado por Nueva York.

Las fotografías incluyen retratos en blanco y negro de los trabajadores sanitarios que arriesgaron sus vidas para salvar las de los demás e imágenes en color que explican, de forma exhaustiva, las dificultades cotidianas en medio de una epidemia que se ha cobrado la vida de más de 10.000 personas y sigue activa. Así, con instantáneas del entorno urbano y rural, Berehulak describe de forma gráfica una dura panorámica de la epidemia.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Para los organizadores de la muestra, realiza un trabajo “minucioso”, dando “importancia a las personas”. El trabajo de Berehulak ha sido recientemente merecedor de importantes premios como el POYi 2015 (Photographer of the year, EE.UU); el premio Photo of the year 2014 con su trabajo ‘Ebola outbreak in Liberia’ en el Istanbul Photo Award (Turquía); el George Polk Award for Health Reporting 2014 (EE.UU) y el máximo galardón en el FIPCOM 2015, Fujairah International Photojournalism International Competition (Emiratos Árabes).

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en el IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Según explica el propio Berehulak, durante su estancia allí pudo conocer “de primera mano” los cuidados que se dispensa a las personas afectadas y él mismo pasó por el proceso de protegerse y descontaminarse después de cada sesión de trabajo. Con esta exposición, el Festival inaugura su quinto aniversario y mantiene su apuesta por mostrar “el trabajo de fotoperiodistas que trabajan en profundidad temas de la actualidad internacional”. La presentación de ‘Ébola’ da inicio a la edición 2015 que continuará en la semana de actividades Photon en el mes de mayo.

PhotOn Festival está organizado por un equipo de cerca de una decena de profesionales del fotoperiodismo y la comunicación que de manera no remunerada luchan “por el fomento del fotoperiodismo como forma de comunicación y como indispensable herramienta para el cambio social”.

Fotografía de Daniel Berehulak. PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel Berehulak en la exposición Ébola en Sala La Muralla del IVAM. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Charpa, la vía del arte chino en Valencia

‘Uno’, de He Zhihong y Guillaume Olive
Galería Charpa
C / Tapinería, 11. Valencia
Hasta finales de noviembre

Bi Ying, Casey Tang y, ahora, He Zhihong acompañada de Guillaume Olive, por citar las últimas incorporaciones. De manera que la galería Charpa sigue apostando por los artistas chinos, abriendo su espacio y ofreciendo sus paredes para que declamen sus sorprendentes propuestas, alejadas del tradicional colgado de obras. Que declamen, sí, porque los trabajos expuestos se ofrecen al espectador a modo de frases sueltas que adquieren sentido mediante la contemplación pausada del conjunto. Es la sutileza oriental por la que Charpa apuesta en tiempos de discursos gruesos.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Y lo hace en esta ocasión con la obra de He Zhihong, cuyas ilustraciones acompañan suavemente los poemas de la dinastía Tang, reinante hace más de diez siglos en China. Guillaume Olive se suma al esfuerzo por recuperar aquella poesía, entregando ambos un trabajo conjunto repleto de naturalezas desbordantes, paisajes románticos y personajes salidos de tradicionales cuentos infantiles. Por ellos desfilan figuras, animales, monstruos y lugares característicos del mundo rural donde se tejen tramas novelescas que sirven de fondo a la inmemorial existencia.

Obra de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Obra de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Gracias a las labores de intérprete realizadas por Salvador Albiñana, ex director del Col.legi Major Rector Peset, que ejerció de improvisado guía, supimos que el padre de Zhihong era calígrafo y que, por tanto, ella “mamó desde pequeña” esa pasión por las letras. Pasión que aparece reflejada en esa cadencia formal con la que He Zhihong va penetrando en los paisajes y escenarios de aquellos cuentos chinos. Algunos de los cuales, obra de ambos artistas, se hallan en forma de libro expuestos para que puedan ser hojeados.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Una parte de la muestra aparece bajo el dominio de la sutil naturaleza, en la que el ser humano resulta minúsculo en comparación con el gran paisaje que lo desborda. Zhihong lo exhibe a modo de gran mural que se extiende más allá del frágil marco que lo contiene, para rebasarlo e invadir el espacio de la pared. La naturaleza así desplegada termina por diluir los límites espaciales, en clara alusión a esa otra naturaleza interior de quien se ve invadido por tan fantástico paisaje.

La otra parte expositiva se halla protagonizada por ilustraciones saturadas de color de esos cuentos de tradición oral, en un montaje lineal que se ve quebrado por alguna ilustración fuera de lugar. De manera que el propio montaje se convierte en narración, puntuando ciertas imágenes al margen del conjunto, sobre todo aquellos que tienen que ver con la presencia de monstruos. Tinta china a color sobre papel de arroz y de seda.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Pero hay algo más, sin duda obvio, una vez descubierta la pasión de Zhihong por la caligrafía paterna. Se trata de ese poema caligrafiado en la pared de entrada de la galería, dedicado al campesino, traducido así: “Escardando los brotes de cereales, a mediodía, en pleno sol, las gotas de sudor resbalan a lo largo de los tallos y penetran en la tierra. Quién se acuerda que la comida de cada plato, es el producto de tanto trabajo?”

Para recordarnos esa relación con la naturaleza, ya no imaginaria sino directamente asociada a la más intrínseca supervivencia humana, He Zhihong y Guillaume Olive suman fuerzas en la recuperación de una tradición oral que hurga en cierta memoria ancestral. Charpa la acoge en su galería para ofrecer testimonio, vía oriental, de los cuentos que nos constituyen. Cuentos a seguir teniendo muy en cuenta.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la galería Charpa.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la galería Charpa.

Salva Torres

Historias urbanas: en busca del sitio perdido

Historias urbanas. J. Albert, C. Godella, F. Llop, P. Martínez

Aula Cultura La Llotgeta

C / Plaza del Mercado, 4. Valencia

Hasta el 24 de mayo

Historias urbanas es el título que engloba cuatro exposiciones sin duda atravesadas por ese denominador común, pero bien diferentes entre sí. Historias que acoge el Aula de Cultura La Llotgeta de la Obra Social de Caja Mediterráneo hasta el 24 de mayo. Historias de cuatro artistas: Jaume Albert, Francisco Llop Valero, Pablo Martínez Muñiz y Carme Godella, éste último, nombrando el trabajo realizado por Idoia Calabuig y Ovidi Sambonet. Historias, en suma, que tienen a la sociedad contemporánea como protagonista, centrando su mirada en la alienación urbana y su necesidad de reencuentro con uno mismo.

Podría decirse que esas Historias urbanas se hallan partidas en dos: las que propician por un lado, Jaume Albert y Pablo Martínez, frente a las consideradas por Carme Godella y Francisco Llop. Las dos primeras, poniendo directamente el acento en la extrañeza que provoca la propia ciudad, con sus eventos de masas o su paradójico vaciado en el límite fronterizo entre lo urbano y lo rural. Y las dos segundas, destacando precisamente todo lo contrario: la proximidad facilitada por el encuentro gastronómico y la cercanía del cliente que se aproxima al banco de toda su vida, dejando de lado el paradójico engaño de las preferentes.

Historias urbanas. Jaume Albert. La Llotgeta

Historias urbanas. Jaume Albert. La Llotgeta

Cuatro propuestas que, así, enlazadas, dibujan el perfil del sujeto posmoderno: cada vez más comunicado, merced al imparable desarrollo de la tecnología, y cada vez más aislado, fruto de la incapacidad para establecer contactos reales, de carne y hueso, que la aparente comunicación escamotea. Es decir, un sujeto instalado en el confort y en el placer que la sociedad del bienestar propicia, mientras siente que en esa red de superficiales contactos apenas se reconoce.

Jaume Albert lo hace con su serie Targets, instantáneas tomadas en la distancia y el anonimato que evocan las grandes concentraciones de masas (mítines, acontecimientos deportivos, proyecciones cinematográficas), para revelar esa ficción que, por un lado, nos atrae y, por otro, nos repele. Atracción generada por la pulsión escópica de esos espectaculares eventos que, a su vez, deja la sensación amarga del posterior vaciado a solas.

Historias urbanas. Pablo Martínez Muñiz. La Llotgeta

Historias urbanas. Pablo Martínez Muñiz. La Llotgeta

Los Maximalismos y otras poéticas del espacio invadido, de Pablo Martínez, siguen el rastro de esa contradictoria sensación entre lo pleno y lo vacío, que el artista sitúa en la periferia de las ciudades. Allí donde el ruido de las grandes urbes se confunde con la desolación de ciertos territorios fronterizos desaparece el sujeto, dejando la impresión de espacios abandonados a su suerte, que es la que le aguarda igualmente al individuo que se mueve entre dos aguas.

Carme Godella se interroga por la construcción de la identidad a través de la gastronomía, sin duda esencial para el ser humano. Fuente de placer, desde esas primeras sensaciones extraídas del seno materno, y de dolor, fruto de su carencia, la alimentación provoca sentimientos encontrados que los artistas de Carme Godella despliegan en su obra titulada precisamente Alimentació és paisatge. Un paisaje interior conformado a través de nuestra relación natural y artificial con la fuente alimentaria.

Francisco Llop, desde su despacho de una entidad financiera, pone su mirada en la cercanía de los clientes que a diario le visitan. Paradójica mirada entre lo que se entiende por fría relación con el abstracto dinero y sus empleados serviciales, y lo que Llop Valero transmite con su cámara, que viene a humanizar esos contactos entre cliente y trabajador de una oficina bancaria. De ahí el titulo de su trabajo: Banca personal. Nada que ver con la ficción programada para extraer comisiones del usuario convertido en cifra de cuenta corriente, y más que ver con la antigua relación de la persona que confiaba en la caja de sus ahorros. Historias urbanas, toda ellas, sobre las que merece la pena pensar. Ahí están, las cuatro y de dos en dos, en La Llotgeta.

Salva Torres