Un Óscar para Sorogoyen

‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen
Apache Films, Caballo Films y Malvalanda (2017)
18 minutos
Filmin

La plataforma de vídeo bajo demanda Filmin ha nutrido su ubérrimo catálogo con los ya egregios dieciocho minutos que conforman ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen, erigidos en el presente anhelo de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE) de cara a la nonagésimo primera edición de los Premios Óscar, tras su nominación en la categoría de mejor cortometraje de ficción, en la que el próximo domingo 24 de febrero (madrugada del lunes 25 en España) competirá junto a las producciones canadienses ‘Fauve’ (Jeremy Comte) y ‘Marguerite’, (Marianne Farley), la irlandesa ‘Detainment’ (Vincent Lambe) y la estadounidense ‘Skin’ (Guy Nattiv).

Madre. MAKMAEl director madrileño afronta la última escudilla de un opulento invierno ahíto de ágapes y distinciones, tras la feraz cosecha de galardones obtenidos por ‘El reino’ a su paso por los Premios Forqué, los Feroz, las medallas del CEC y los recentísimos Goya, cuya cita sevillana formalizó una diarquía entre las procelosas y hediondas aguas mediterráneas del poder y las inclusivas, diversas y visibles bondades de la hilarante, didáctica e irregular (cinematográficamente) ‘Campeones’.

‘Madre’, que ya hubo obtenido el galardón al mejor cortometraje de ficción en los Premios Goya 2018 –entre otros y numerosos laureles en festivales nacionales y foráneos– desarrolla, a través de un portentoso e inquietante plano secuencia doméstico, la repentina y desesperada conversación telefónica entre un niño de seis años –incógnitamente abandonado por su padre en la vastedad de una playa vascofrancesa– y su madre, quien trata de averiguar, con el secundario auxilio de la abuela del menor, el improbable paradero de su hijo, mediante algún elemento o señal distintiva que este pueda reportarle a través de un teléfono móvil a punto de consumir su batería.

Desenlaces aparte, Sorogoyen sustenta el opresivo hilo conductor en manos de una límpida puesta en escena, nutrida de referencias inciales a la existencia de la figura Iván (voz del infante a cargo del jovencísimo Álvaro Balas), y las veraces y plausibles interpretaciones de Blanca Apilánez (abuela) y, muy especialmente, Marta Nieto (madre), quienes alimentan los rasgos cualitativos y confieren fidedigna incertidumbre a este angustioso relato cinematográfico, entre cuyas virtudes técnicas debe destacarse el sobresaliente manejo de la luz natural, supeditado a la deriva emocional de sus protagonistas.

Sin duda, tanto su corpus formal como narrativo (epílogo singularmente incluido), justifican, amén de la estocástica bienvenida del premio de la Academia –que hubieron olfateado, entre otros, Borja Cobeaga, Javier Fesser, Nacho Vigalondo y Juan Carlos Fresnadillo–, la realización de un largometraje homónimo –ya en fase de edición– que prosigue su diégesis meses después del enigmático colofón de ‘Madre’. Un camino –del corto al largo a partir de un mismo título y argumento– por el que, curiosamente, ya ha transitado su compañera de nominación ‘Skin’, del director israelí Guy Nattiv.

La actriz Marta Nieto durante un instante de 'Madre', de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

La actriz Marta Nieto durante un instante de ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

Jose Ramón Alarcón

Juventud, maldito tesoro

‘Artico’, de Gabri Velázquez, y ‘Safari’, de Gerardo Herrero
Inauguración del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Teatro Principal
C / Barcas, 2. Valencia
Viernes 20 de junio, a las 22.00 horas
Hasta el 27 de junio

La vida, y cuanto más larga mejor, por encima de todo. De manera que la juventud, símbolo de energía y vigor, es la estación de la vida por antonomasia, superando en puntuación a la infancia, la edad adulta y no digamos la vejez. Pero resulta que ese divino tesoro poetizado por Rubén Darío tiene su lado oscuro, menos glamuroso y, en ocasiones, detestable y detestado. Como sucede en las dos películas que sirven para inaugurar la 29ª edición de Cinema Jove: el largometraje Ártico, de Gabriel Velázquez, y el corto Safari, de Gerardo Herrero.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de 'Ártico', de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Ninguno de los dos directores acertó a explicar qué les pasa a los jóvenes de sus películas para estar tan crispados. Velázquez apeló a su inclinación por los quinquis, aquellos jóvenes de los 80 retratados por Eloy de la Iglesia (Navajeros, El Pico) o José Antonio de la Loma (Perros callejeros, Yo el Vaquilla). Y Herrero explicó que le atraía la violencia (“me fascinan las situaciones extremas”), y que no le interesaba el análisis de la violencia en la juventud, sino “la violencia en sí”.

De manera que ahí están, campando a sus anchas, los quinquis del siglo XXI de Ártico y el joven asesino de Safari, recreando la masacre de la escuela secundaria de Columbine. Todos ellos crispados, incapaces de hacer otra cosa que trapichear en la vida o planear una estruendosa venganza por acoso escolar, en un contexto social de familias desarticuladas o ignorantes de la impotencia de sus vástagos; impotencia que suele llevar aparejada una desproporcionada descarga pulsional.

Secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Gabriel Velázquez narra la situación de sus jóvenes y crispados protagonistas sin mostrar directamente su violencia. Prefiere hacerlo de forma indirecta, mediante planos de una naturaleza tan bella como hiriente por el vacío al que convoca. También las fábricas, por oposición, revelan esa prisión en la que están encerrados Jota, Debi, Simón, Lucía y Alba. Jóvenes que se debaten entre dos de los postulados que aparecen en pantalla, a modo de citas de sus personajes: “Sin familia no eres nadie” y “Tener un hijo a los 16 años fue una ruina”. Esa búsqueda de una familia distinta a la que cada cual posee resultará trágica.

Gerardo Herrero reconoció la dificultad de mostrar en 15 minutos “algo tan complejo como la posesión de armas y el bullying”. Y más que hacerlo siguiendo los pasos de Gus Van Sant en Elephant,  dijo haberse fijado más en el cine de Michael Haneke. Sea como fuere, lo cierto es que Herrero logra transmitir esa desazón del adolescente que decide vengarse del acoso escolar tirando por la calle del medio, y tirando de verdad: escopeta en mano y a las bravas. Eso sí, lo hace desconcertando al espectador acerca de quién es el verdugo y quién la víctima.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Ártico, por aquello de la frialdad y la distancia con la que se cuenta la historia, y Safari, por aquello de narrar una cacería en la que se confunden los papeles del agresor y del agredido, abren el Festival Internacional de Cine de Valencia mostrando las contradicciones de una juventud asfixiada. Una juventud a la que le falta el aire que ni la familia, desestructurada, ni la educación, incapaz de discernir entre el autoritarismo y la autoridad, se muestran capaces de insuflar.

Así arranca Cinema Jove, a golpe de violencia juvenil, proyectando en la gala inaugural del Teatro Principal ambas películas, después de que se entreguen los Premios Luna de Valencia a Joachim Lafosse y Ferenc Cakó. Enrique Urbizu, Rodrigo Sorogoyen, Paco Plaza, Rosana Pastor y Gonzalo Suárez, entre otros, figuran entre los invitados a una gala que será presentada de nuevo por la actriz Ana Álvarez. La cita, un año más, promete buen cine y acalorados debates.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de 'Ártico', de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Salva Torres

Aura Garrido, Premio Un Futuro de Cine

Aura Garrido, Premio Un Futuro de Cine
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

El Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CuturArts, otorga el Premio Un Futuro de Cine a la actriz Aura Garrido en su vigésimo novena edición, que se celebrará del 20 al 27 de junio. “Desde hace veintidós años, este premio destaca aquellos actores y actrices que dan sus primeros pasos en el mundo del cine con sobradas muestras de una aptitud brillante para la interpretación, y pretendemos así animarles a seguir desarrollando su carrera profesional por esta línea”, aclara Rafael Maluenda, director de Cinema Jove.

El galardón Un Futuro de Cine es, más que un mero reconocimiento, un estímulo para reforzar la carrera emergente de un actor o de una actriz. Este característico premio del festival valenciano vaticina un prometedor recorrido cinematográfico para un intérprete determinado. Al respecto de Aura Garrido, galardonada en esta edición, Maluenda explica: “Aunque la habíamos visto en otros papeles, la experiencia de verla en Stockholm fue determinante. Descubrimos la capacidad de Aura para mostrar el abismo interior del personaje y el manejo de los distintos registros que como actriz, debe dar en la película; y es magnífico.”

Fotograma de la película 'Stockholm', de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de la película ‘Stockholm’, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Aura es madrileña y tiene 25 años. Su papel en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, le ha valido la Bíznaga de Plata a la Mejor Actriz Protagonista en el Festival de Cine Español de Málaga de 2013, y también la nominación a los premios de la Academia de Cine (Goyas) y a los Forqué de 2014, en la categoría de mejor interpretación femenina. A pesar de los pocos años que cumple, Aura Garrido ha trabajado en varios largometrajes y cortometrajes cinematográficos (Inocentes, El Cuerpo, Vulcania…), así como en teatro (Invierno en el Barrio Rojo) y en televisión (La pecera de Eva, Ángel o demonio, Hermanos…).

Hablando con el director que más reconocimiento le ha reportado, Rodrigo Sorogoyen nos comentaba al respecto de Aura: “Además de ser tremendamente inteligente e inquieta, dos características fundamentales para ser una gran actriz, Aura es una persona muy comprometida con el trabajo que hace. Ésta, además, es una cualidad que le caracteriza también en su vida personal”.

De padre compositor y director de orquesta y de madre pintora, la joven creció en un entorno muy artístico. Desde pequeña tuvo interés por ser actriz y recibió formación en danza y piano. Posteriormente estudió interpretación en la Resad y con Lorena García de las Bayonas. Actualmente estudia también Antropología por la UNED.

Aura Garrido. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Aura Garrido. Imagen cortesía de Cinema Jove.

 

«Sales del cine y no se te olvida»

Entrevista a Javier Pereira, protagonista de Stockholm
Viernes 8 de noviembre, estreno en cines de toda España

Javier Pereira lleva toda la vida metido en el mundo de la interpretación. Con tan sólo quince años le vimos en su primera serie Señor Alcalde, más adelante en El Super, Nada es para siempre o Al salir de clase. Por si fuera poco, ha trabajado con directores como Montxo Arméndariz, Daniel Sánchez Arévalo o María Ripoll. Ahora se pone en las manos de Rodrigo Sorogoyen, por segunda vez, para dar vida al protagonista masculino de Stockholm. Un film sustentado únicamente por dos actores, Aura Garrido y él, y que dará mucho de qué hablar.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Pregunta.- Stockholm iba a ser un corto que al final se convirtió en película. Tú estuviste desde el principio en este proyecto. Cuando te lo propusieron, ¿qué pensaste de él?

Respuesta.- Me parecía un reto. Veía mucho diálogo, mucho que estudiar y ensayar para luego hacer esas tomas tan largas. Aún así me atraía mucho, tenía muchas ganas y lo veía como una oportunidad de hacer un papelón. Siempre con mucha expectación y muchas ganas de sacarlo adelante porque nos hemos esforzado mucho en que salga esta película.

P.- Al estar desde el principio en el proyecto, ¿notaste una gran diferencia del corto al largometraje?

R.- Totalmente. El corto era una idea pequeñita, casi no daba tiempo, eran diez páginas. Creo que hubiese costado empatizar más con el corto, porque al ser tan pequeño no se hubiese cogido tanto cariño a los personajes, no te hubieras creído tanto el proceso. Para mí el éxito de la película es que es muy real o intenta serlo como cualquier relación, gente que hayas conocido un verano o en fiestas. Creo que todos hemos tenido noches especiales o mágicas y para contar eso necesitas tiempo, para que el público se sienta identificado.

P.- En mi opinión creo que dura lo perfecto para que puedas entrar en el juego y en cada una de las partes del mismo. 

R.- Completamente de acuerdo, creo que está muy bien que sea simétrico y que se dividan estas dos partes, la noche oscura, el día con luz. Las dos partes duran cuarenta y cinco minutos que también es un acierto porque parecen dos películas en una.

P.- Es cierto lo de la noche pintada con más oscuridad y el día con mucha más luz.

R.- Esto lo han hecho aposta, han buscado los colores y los estilos.

P.- Sólo sois dos personajes los que sustentáis la película, ¿érais conscientes de esta responsabilidad?

R.- Siempre la tenía en la cabeza, aunque a veces intentas que se te olvide para concentrarte. Sabíamos desde el principio que era una película de noventa minutos en los que todo el rato salían nuestras caras y al mínimo que un actor no te guste, cuando solamente hay dos, te desconcentras y desconectas. Para nosotros era un reto aguantar escenas tan largas, que salieran bien y que también siguiéramos con ese juego de seducción los dos, a ver quién gana y estar muy atentos.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

P.- Son unos personajes que requieren mucha preparación porque ya no es sólo que sea un guión muy extenso, sino porque ambos son complejos e imagino que habréis tenido muchos ensayos para entenderlos.

R.- No hubieron muchos ensayos, sólo seis o siete días porque no teníamos tiempo, pero sí les dimos mucha importancia porque era necesario ya que no podíamos fallar en el rodaje.

P.- Un máster en interpretación por lo que veo.

R.- Bueno, no lo sé. Un buen o mal actor depende mucho de las frases que tenga que decir y del personaje. Si nosotros llegamos a poder lucirnos un poco es gracias al guión y a las frases que nos han puesto, que están muy bien hechas y por esto el actor puede sacar muchas cosas que lleva dentro. Aunque los ensayos fueron pocos, los aprovechamos al máximo porque era mucho texto. En ninguna película he hablado tanto, y he hecho otros papeles de protagonista, pero en esta ocasión es que era todo diálogo. También entraba mucho en juego lo que no estabas diciendo, porque eran dos personajes muy psicológicos, tienes que decir muy bien el texto, pero por dentro tienes que estar disimulando.

P.- Luego también el espectador no llega a saber cuando estáis mintiendo o no, hay mucho misterio.

R.- Eso está bien. Nunca se cuenta la enfermedad que tiene ella, por ejemplo. Ellos son partidarios de que lo sugerente es mejor que decirlo todo y tampoco en la vida real contamos todo. Se utiliza mucho la ironía y el humor. Esto es lo bonito de la película que hay cosas que nunca vas a saber.

P.- Dar vida a un personaje que oculta tantas cosas no debe ser nada fácil.

R.- No, es lo interesante también. Cada decisión que toma esta personaje lo haría de una manera si está solo y de otra si está con alguien y oculta muchas cosas.

P.- ¿Llegaste a conocer del todo a tu personaje?

R.- Lo intenté. No sé hasta que punto. Vi películas en las que recordaba personajes en los que me podría basar, como por ejemplo Drive, uno de los protagonistas no habla en casi toda la película y como espectador lo ves misterioso y te preguntas qué se le estará pasando por la cabeza. De cada uno cogí cosas, más la vida que le di al personaje, también hablé con amigos. Hay  gente que cuando sale de fiesta o sale de cañas es el más abierto y el más gracioso, pero cuando está en su casa se encierra, tiene sus manías y le cuesta abrirse.

P.- Además son personajes con un estado de ánimo muy bipolar.

R.- Son dos personajes que están en un momento difícil de sus vidas y no encuentran la paz y la tranquilidad, y justo se encuentran esa noche en la que pasan muchas cosas y juegan con los sentimientos.

P.- Cuando vi la película por primera vez yo pensaba que era ella la que tenía un problema, al verla por segunda me di cuenta de que tu personaje también lo tenía.

R.- Creo que son los dos. Hacemos hincapié en el de ella para que luego pase lo que pasa, pero él mío también tiene su historia. Te preguntas cómo un tío puede ser tan encantador y luego ser tan raro. Creo que su comportamiento no lo hace aposta, pero él tiene sus manías, aunque tiene que pensar en las consecuencias de sus actos. Al final esta película habla de las consecuencias; él quiere algo rápido y no piensa en el daño que puede estar haciendo.

P.- ¿Cuáles fueron las pautas que os dio Rodrigo Sorogoyen a la hora de hacer esta película?

R.- Estuvo muy encima nuestro. Tenía muy claro cómo eran los personajes y nosotros hablamos con él y llegamos a un acuerdo. Fue un trabajo en equipo y una construcción de todos.

P.- Imagino que seréis conscientes de que al ser una película que genera tantos interrogantes mucha gente nada más salir del cine no puede evitar comentarla, genera mucha conversación.

R.- Creo que es una película que al menos sales del cine y no se te olvida. Tengo amigos que ya la han visto y al día siguiente me han escrito mensajes diciéndome que se estaban acordando de la historia y de escenas de la misma. También es una película en la que algunos defienden al personaje de ella, otros a mí y otros van cambiando. Lo bueno es que hay diferentes versiones y opiniones y se puede dialogar. Seguro que si viene un grupo de gente a verla luego se toman una cerveza y la comentarán y les vendrán imágenes.

P.- La primera vez que la vi me paso eso, que no podía dejar de comentarla.

R.- Creo que es una película que es bueno ver dos veces porque te vas a fijar en muchas más cosas y puedes observar un poco más. Pasan tantas cosas y hay tanto diálogo que no te da tiempo a pillar todo la primera vez.

P.- ¿Qué escenas te resultaron a ti más complicadas?

R.- Creo que todas las de andando por Madrid, las de la Gran Vía, por los ruidos y porque estábamos todo el rato andando. También todos los planos secuencias del final, de cuando le esconde las llaves, porque esa escena no se corta, son siete u ocho minutos y tenía que salir todo en una, no hay montaje. Esa escena fue de las más difíciles, sólo hicimos cuatro tomas y había que elegir una de ellas.

P.- ¿Qué es Stockholm? Porque algunos la definen como una película de amor, otros como un drama, otros como suspense…

R.- Tiene un poco de todo. Es muy difícil ponerle una etiqueta sin ver la película, porque no la puedes vender como una comedia romántica, ni como un drama, ni como un thriller. Creo es un reflejo del momento en el que estamos y cómo nos relacionamos.

P.- Tampoco puedes hacer una entrevista o contestar a cosas de la película si no la ves.

R.- Claro, es que si no es muy complicado.

P.- ¿Qué te ha aportado a ti como actor estar en Stockholm? Porque es un paso importante en tu carrera.

R.- Mi representante según la vio me dijo: “Este es el mejor videobook que puedes tener”, y tenía razón. Para mí personalmente ha significado mucho y profesionalmente también porque yo ya me voy haciendo mayor y he intentado hacer un personaje más maduro, más serio, comparado con los personajes que había hecho antes más juveniles y alegres. Con éste quería cambiar el registro y a ver cómo va.

P.- ¿Podría ser un trabajo adecuado para empezar una etapa más madura?

R.- Sí, yo creo que es un inicio a la madurez. Es un cambio. Tengo ya 32 años y la juventud empieza a pasar y aunque no queramos ser mayores tenemos que ser responsables de la edad que tenemos y del proceso. Empecé muy joven en esto y hay que avanzar.

P.- ¿Cómo crees que has cambiado o evolucionado desde que empezaste a hacerte conocido desde muy joven por series como Nada es para siempre o Al salir de clase?

R.- Por suerte he podido ir trabajando y he obtenido mucha experiencia. También estudié en una escuela de interpretación. Entre mis estudios y el trabajo he ido evolucionando y progresando. Al final el cine es muy cuadriculado con el tema horarios; llegas y enseguida tienes que grabar. También es importante que guardes tus energías, porque luego las vas a necesitar por ejemplo si estás trabajando doce horas de noche.

P.- Empezaste con quince años en la serie Señor Alcalde, ¿qué mella ha hecho en ti la interpretación?

R.- Experiencia personal y profesional de lo que yo he podido vivir desde los catorce años trabajando en esta profesión. Todo lo que he conocido en este mundillo me ha dado mucha riqueza. He aprendido las cosas que un chaval de esa edad aprende y dentro de esta profesión otras muchas y positivas. Es una suerte saber que desde el principio te gusta esto y trabajar, es el mejor regalo que me ha podido hacer la vida.

P.- Esta película lleva promocionándose desde hace muchos meses, desde el Festival de Málaga y ha recibido muy buenas críticas, ¿os da miedo el estreno?

R.- Estamos encantados del buen boca a boca que hay. De todos los pases que hemos hecho la gente sale encantada y te dice cosas buenas. Hay gente que le ha podido gustar más o menos la película pero muy poca gente sale diciendo: “Qué mierda”. Para nosotros es importantísimo, porque si gusta es porque hemos hecho un buen trabajo y que el cinco lo hemos conseguido, y para las circunstancias de esta película y el dinero que teníamos llegar hasta aquí ha sido un logro. Lo malo es que esta película es mucho mejor que se vea sin saber mucho y que no se creen muchas expectativas porque al fin y al cabo no hay grandes cosas,  es una historia de dos personas. Si vienes sin saber qué película te vas a encontrar,  te sorprende mucho. Piensas que es la vida, es muy real, es muy identificable, si no te ha pasado a ti le ha pasado al de al lado, te hace empatizar con los dos personajes.

P.- Tienes dos películas pendientes de estrenar que son Anochece en la India y otra que terminaste de grabar hace poco llamada Serie Z. ¿Qué me puedes contar de estas dos películas?

R.- En Anochece en la India trabajo junto a Juan Diego, tengo un personaje secundario y es una película muy bonita y que va a dar que hablar. En la otra soy protagonista también, pero es una película de terror y es otro género totalmente diferente. Ahora estoy con una obra de teatro llamada Perversiones sexuales en Chicago.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Javier Pereira, en Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen. Imagen cortesía de A6 Cinema.

Laura Alfaro