Gandía se viste de Roma

Romanorum Vita
Obra Social “la Caixa”
Paseo del Puerto de Gandía (Valencia)
Hasta el 10 de septiembre de 2016

Viajar en el tiempo, conocer cómo vivían los hombres y mujeres de otras épocas, y saber cuáles eran sus actividades y rituales, ha sido una fantasía recurrente en la historia de la humanidad. El imperio romano ha sido uno de los destinos preferidos de este tipo de viajes, un periodo fascinante que ha inspirado novelas, películas y series de televisión.

Por una parte, nos entusiasma la grandeza y opulencia de la vida imperial. Por otra, nos conmueven los pequeños detalles que aproximan la vida romana a nuestra propia realidad. La exposición de la Obra Social ”la Caixa”, organizada en colaboración con el Ayuntamiento de Gandía, invita a los visitantes a pasear por una ciudad romana reconstruida a partir de descripciones literarias y testimonios arqueológicos de hace 2.000 años para descubrir que los romanos no están tan lejos de nosotros.

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social "la Caixa".

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social “la Caixa”.

Romanorum Vita pretende constituir un nuevo concepto de exposición de divulgación histórica pensada para todos los públicos. Traslada a los visitantes a un paseo por una ciudad romana poco antes de la destrucción de Pompeya, en el año 79 d.C., en plena época imperial. La exposición transporta a sus calles en un día cualquiera: negocios, importancia del agua, olores, formas de expresión y religiosidad popular, entre otros; todo aquello que hervía alrededor de los grandes escenarios del senado, el foro, los teatros y el circo.

La muestra, organizada y producida por la Obra Social ”la Caixa”, está comisariada por Isabel Rodá, catedrática de arqueología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Romanorum Vita podrá verse en el Paseo del Puerto, del 20 de julio al 10 de septiembre de 2016. En ella, los visitantes descubrirán que, en las calles, artesanos y comerciantes desarrollaban todo tipo de actividades, y cómo estas se llenaban de gente. Paseando por una calle cualquiera o por delante del foro de una ciudad romana, los espectadores comprobarán cómo eran las letrinas y el olor que desprendían. O cómo eran los comercios y que ya existía lo que podríamos considerar como el precedente de los locales de comida rápida.

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social "la Caixa".

Imagen de la exposición Romanorum Vita, por cortesía de Obra Social “la Caixa”.

En la muestra se ha hecho un uso innovador de distintos elementos -desde la inclusión de ruidos y olores característicos de la época hasta la interacción entre el espacio escenográfico y un gran audiovisual- para lograr que los espectadores se sumerjan en la ciudad y descubran sus similitudes con la vida cotidiana actual. Uno de estos montajes audiovisuales se proyecta sobre la fachada de la domus, de 12 metros de ancho, y en él pueden verse los personajes clave de la ciudad romana gracias a un rodaje realizado con más de 30 figurantes.

La muestra, de 400 metros cuadrados, da la bienvenida a los visitantes en una ciudad arquetípica del imperio romano y presenta un día cualquiera de esa ciudad, veinticuatro horas en que descubrirán cómo era la vida en la calle y en el interior de una casa de una familia que podríamos considerar de clase media alta. La Obra Social “la Caixa”, con su voluntad de acercar la exposición a todos los públicos, también ha preparado innovadores recursos de accesibilidad para personas con deficiencias visuales, como son una audiodescripción y una guía en lenguaje braille.

Romanorum. Imagen cortesía de Obra Social "la Caixa".

Imagen de la exposición Romanorum Vita por cortesía de Obra Social “la Caixa”.

 

Las fiestas al rojo vivo de David Cantillo

Rituales de fiesta y fuego. Fotografías de David Cantillo
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015

El Museu Valencià d’Etnologia acoge la exposición Rituales de fiesta y fuego. Fotografias de David Cantillo, en la que se analiza la presencia del fuego en las fiestas valencianas y ofrece un recorrido sobre las distintas manifestaciones festivas de la Comunitat y el papel que, visto desde el ojo del fotógrafo, tiene el fuego en el desarrollo de las mismas.

Xavier Rius, diputado de Cultura, destacó la idoneidad de las fotografías de David Cantillo para mostrar “la vinculación ancestral entre el fuego, la fiesta, la cultura y las raíces del pueblo valenciano”. “Qué mejor que estas imágenes, estos pedazos de realidad captados en las instantáneas fotográficas para ofrecer una imagen conjunta del fuego, historia y cultura”, subrayó Rius.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía de Museu Valencià d’Etnologia.

La exposición presenta un centenar de fotografías de diferentes tamaños de distintas fiestas valencianas, desde las Fallas, Fogueres y la Magdalena hasta fiestas de menor impacto social pero de gran interés por la forma en la que se usa el fuego en la fiesta. Tal es el caso de la Santantonada de El Forcall, la Matxà de Vilanova d’Alcolea o los Correfocs i Corda.

En la Santantonada de El Forcall el fuego simboliza la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. En pleno incendio de la barraca, los forcallanos giran en torno a ella, según la tradición, tres veces. Buscan así la purificación y la fertilidad a las puertas de la primavera. San Antonio es llevado atado a la hoguera y su lucha es patente en la cuerda tensada entre el bien y el mal. Es inevitable atender a la domesticación del fuego hasta el punto de usarlo para representar la muerte misma.

En la Matxà, una vez prendida en llamas Vilanova de Alcolea, vuelve la tensión entre dos nuevas llamas. Como en muchos rituales festivos, demostrar la valentía -la tuya propia o la de tus animales- es casi indispensable. Los machos espoleados por sus jinetes cruzan las calles envueltos en llamas mientras que la gente los emula. De nuevo esos dos fuegos metafóricos surgen en la noche: la bestia y el hombre.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Los demonios, representantes del mal y con un ingenio sin fin, tratan en los Correfocs i Cordà de alcanzar a todo aquél que halla alrededor y -¿quién sabe?- llevarlo al infierno. Cualquier artefacto es bueno si pueden atar sus llamas a él y asperjarlas por doquier. Fuego que congrega que hace al pueblo partícipe en la fiesta e incluye en una diversión inocua que establece una doble relación con el público: le agrede y le da cobijo. Y es este doble sentido el que el espectador saborea, puesto que es partícipe integrante del ritual teatral del mismo averno y del que, sin embargo, puede salir indemne.

David Cantillo es un joven fotógrafo valenciano que ha desarrollado su carrera en el ámbito de la fotografía comercial y en numerosos proyectos de carácter temático. Su inquietud fotográfica le ha acercado a diferentes temas como el deporte, la naturaleza, la poesía, el turismo y la fiesta (el fuego y las fallas) y las artes escénicas y musicales. Ha obtenido diferentes premios y galardones en municipios españoles como Girona (Finalista y mejor fotografía en Montphoto. Concurso Internacional de Fotografía de Naturaleza. Lloret de Mar) y finalista en Unicornio (concurso de fotografía de Montilla. Córdoba).

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fotografía de David Cantillo. Cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

PhotOn Festival se presenta en La Nau

Festival Internacional de Fotoperiodismo ‘PhotOn’
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 17 de mayo

Grandes figuras del fotoperiodismo nacional e internacional se dan cita en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, sede por cuarto año consecutivo del Festival Internacional de Fotoperiodismo en Valencia ‘PhotOn Festival’, que se celebra del 12 al 17 de mayo. Durante esta intensa semana, La Nau concentrará el grueso de actividades de Photon: debates, proyecciones y talleres, aunque este festival durará mucho más, ya que las exposiciones recién inauguradas se prolongarán más allá de esta semana, tanto en La Nau como en un circuito que reúne a otros espacios de la ciudad y que incluye centros como el IVAM, el Mercado Central, Sala Lametro y La Llotgeta.

La Nau acoge dos exposiciones en el marco de este certamen, que pretende poner en valor el compromiso del fotoperiodismo, según presentaron en rueda de prensa, Antonio Ariño, vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València; Juan López-Trigo, Fundación Cañada Blanch; María Aranguren, sala Lametro; y Tania Castro, asociación Documenta.

El vicerrector destacó la importancia de un festival con “el fotoperiodismo y el compromiso social” como común denominador para “abordar las problemáticas contemporáneas con la potencia extraordinaria de las imágenes”. Hasta el 27 de julio en el Claustro de La Nau se ha instalado ‘The belivers Project’, de Jordi Pizarro, un trabajo documental realizado por el fotógrafo Jordi Pizarro, en su búsqueda por dar respuesta a la pregunta de por qué cree la gente y cómo la religión, a través de los siglos, ha sido usada para narrar el propósito de nuestra existencia.

Fotografía de José Colón en PhotOn Festival. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de José Colón en PhotOn Festival. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Como parte de un proyecto en curso y a largo plazo, ‘Los creyentes’ explora las comunidades religiosas en diez países de cuatro continentes. En su obra, Jordi Pizarro busca documentar y comprender cómo se forman las comunidades a través de la religión, o lo contrario, cómo se refuerzan las creencias a través de la preservación de las tradiciones y la fe se fortalece a través de la realización de rituales, compartiendo una misma interpretación de la verdad. Jordi Pizarro también se propone demostrar que la fe y la práctica religiosa están intrínsecamente ligadas a la vida humana. Que las prácticas culturales de la fe son diferentes, pero la búsqueda de la verdad sigue siendo común a todos.

‘Los creyentes’ también se centra en los grupos minoritarios y las religiones que existen dentro de una sociedad de creyentes de una fe diferente. Se centra en cómo las comunidades pueden aislarse o ser aisladas, y que la fe sirve para fortalecer a las personas que guardan sus rituales y el derecho de llevarlos a cabo con feroz convicción y pasión. Este trabajo es una peregrinación en sí misma para desentrañar la complejidad de la fe humana.

La Sala Oberta de La Nau, el edificio histórico de la Universitat, acogerá hasta el 22 junio la exposición ‘The Fence: Go no Go’, de José Colón (nacido en 1975 en Albaida del Aljarafe, Sevilla), que nos acerca a un tema de gran actualidad: las vallas de Melilla. Esta exposición recorre las fronteras del sur de España y el norte de Marruecos, para registrar los intentos de un mar de inmigrantes que arriesgan todo lo que tienen, en busca de una vida mejor.

‘The Fence: Go no Go’ nos lleva por los bordes de Europa, donde los emigrantes intentan alcanzar el norte de Europa, a través de caminos ilegalizados. Nos acerca a las diferentes formas y maneras que utilizan las personas en situación irregular, al intentar cruzar esta zona de la llamada ‘Puerta de Europa o fronteras de Schengen’. Con su fotografía, José Colón busca darle un rostro a los que generalmente permanecen ocultos, y plantear preguntas acerca de la inmigración, una problemática clave en el debate social en Europa, y muy particularmente en España. Sobre su trabajo, Colón señala que “sin hablar, solo con la observación, mi trabajo es vivir lo que estoy viendo y espero que eso se vea en mis imágenes porque pienso que si vives intensamente lo que estás viendo, estás vivo”.

Conferencias, proyecciones y talleres con el fotoperiodismo como ‘leitmotiv’

Pero antes de llegar a la clausura el sábado 17 de mayo, la semana está llena de actividades. La entrada a todas ellas, excepto para los talleres, es gratuita hasta completar el aforo. Desde hoy lunes y hasta el sábado, el Claustro de La Nau acoge, en sesiones nocturnas (22:30 horas) un ciclo de cine con documentales relacionados con el mundo del fotoperiodismo y el compromiso social. Hoy día 12 de mayo se proyectará ‘Universo Railowsky’, un documental en clave de humor que en sus 61 minutos de duración, relata las dificultades del dueño de la librería por mantener el negocio, sus eternas dudas sobre si vale la pena tanto esfuerzo, y cómo distintos colegas y fotógrafos le animan a seguir. La proyección contará con la presencia del protagonista, Juan Pedro, y los directores Rafa Casañ y David Molina.

El martes 13 se proyectará, junto con Amnistía Internacional, el cortometraje de Esteban Crespo Aquel no era yo, que se alzó con el Goya 2013 al ‘Mejor Cortometraje de Ficción Español’ y ha sido uno de los cinco nominados para optar al Oscar en la categoría de ‘Mejor Cortometraje’, y el miércoles 14 Reportero, que cuenta la historia de un periodista y sus colegas en un seminario mexicano.

Además, entre el jueves y el sábado, el público que acuda a La Nau podrá conocer las vivencias de los fotoperiodistas a través del relato de sus experiencias. El jueves 15 intervendrán Anna Surinyach, fotógrafa de Médicos sin Fronteras (17 horas), y Pep Bonet (19 horas) en las Aulas Seminari del edificio histórico. El Aula Magna acogerá las conferencias del viernes 16 con Equipo REVELA (17 horas) y David Ramos (19 horas), y sábado 17, José Colón (17 horas).

La clausura de Photon, el sábado 17, a las 19 horas, en el Aula Magna de La Nau, correrá a cargo del fotoperiodista Ricardo García Vilanova, que estuvo secuestrado cerca de 200 días en Siria.

Fotografía de Jordi Pizarro en PhotOn Festival. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Jordi Pizarro en PhotOn Festival. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

 

Mederox y su pintura simbólica

Mederox
Sala Lametro
Estación de Colón. Valencia
Hasta el 3 de mayo

Claude Lévi-Strauss acuñó el término “eficacia simbólica” para referirse al modo en que ciertas técnicas o rituales empleados por los chamanes podían llegar a curar trastornos psicosomáticos. Viendo las pinturas y dibujos de José Manuel Mederos Sigler, Mederox (Bejucal, 1949) se hace prácticamente inevitable relacionarlo con el simbolismo al que alude el gran antropólogo francés fallecido hace un lustro. Con el simbolismo y su eficacia a la hora de abordar los problemas que nos aquejan a los seres humanos. Si la ciencia se ocupa de las enfermedades desde el punto de vista objetivo, el arte ofrece la posibilidad de adentrarse en los grandes interrogantes de la existencia, permitiendo el acceso a cierta subjetividad oculta.

Una de las obras de Mederox en la Sala Lametro.

Una de las obras de Mederox en la Sala Lametro.

¿A qué subjetividad se refiere la obra de Mederox? A aquella que establece lazos muy estrechos entre nuestra condición humana y la animal. Los más de 60 dibujos y pinturas, que Lametro exhibe como amplia muestra de sus trabajos realizados entre 1987 y 2013, se caracterizan por esa extraña comunión del hombre y la bestia que al parecer nos habita. Porque el hombre será todo lo bueno que Rousseau quiera, pero lo cierto es que no hay día a lo largo de su dilatada historia que no desencadene algún acto de violencia.

Y no sólo eso. Lo que Mederox refleja con su insistente presencia del animal en el estrambótico cuerpo humano de sus pinturas y dibujos, es la íntima conexión con lo real, extraño e inquietante mundo interior que nos zahiere, a pesar de la fuerte resistencia que oponemos para no saber nada de ello. A rebufo de la influencia afrocubana, Mederox transita por los territorios del arte primitivo para revelar el modo en que la cultura se apropia de ciertos signos externos con el fin de simbolizar aquello que le atrae, al tiempo que le produce miedo.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

El animal que llevamos dentro, y que Mederox pinta como parte intrínseca de uno mismo, tiene en cierto modo relación con los microbios o virus que combate la ciencia. Por eso sus pinturas y dibujos resultan extraños, con esos rostros y figuras grotescos, porque en el fondo nos hablan del cuerpo extraño que habitamos y de las amenazas externas o internas que vienen a incomodar de forma permanente nuestra existencia. Y aquí cobra todo su sentido una frase de Mederox recogida en la exposición: “El artista, si no encuentra la utilidad de su obra (no el beneficio mercantil ni económico), sino la utilidad espiritual…pierde su sentido”.

He ahí la “eficacia simbólica” de su trabajo, el sentido al que el artista cubano alude. La obra de Mederox propicia ese encuentro con lo real que nos habita y, al hacerlo, muestra caminos para abordarlo mediante el ritual simbólico que manifiestan sus pinturas y dibujos. También su poesía, que parece entroncar con el inconsciente freudiano. “El gran sueño ha sido poder soñar”, dice en uno de los textos que figuran en la exposición como parte de una selección de su libro 69 poemas.

Después de todo, el sueño, como explicó el gran maestro del psicoanálisis, no deja de ser una eficaz y fructífera manera de elaborar las pesadillas diurnas en el transcurso de la noche (la larga noche de los tiempos). Como decía el personaje de la película Léolo (Jean-Claude Lauzon), “porque sueño, yo no lo estoy”. Se refería a la locura, precisamente ésa que por disponer del arte y de la cultura podemos eludir mediante el sentido y la eficacia simbólica de obras nutrientes como la de Mederox.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Salva Torres

Damià Jordà: rituales de consumo

Rituales de Consumo de Damià Jordà
Galería Mr. Pink
C/ Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 11 de abril de 2014

La exposición de Damià Jordà en la galería Mr. Pink muestra un trabajo que reflexiona sobre el fenómeno de las drogas y la construcción social que los medios de comunicación elaboran en torno a este.

El llamado “problema de la droga” es una representación social sembrada, abandonada y cosechada por los mecanismos de poder, que en España toma forma con la instauración de la democracia parlamentaria.

El concepto de ritual se ubica entre lo sagrado y lo profano, lo ceremonioso y lo cotidiano. “La programación cognitiva abierta del ser humano nos obliga a aferrarnos a procesos, a convertirnos en adictos a los rituales”.

Damià Jordà "Rituales de consumo" (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Toni Belda). Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà “Rituales de consumo” (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Toni Belda). Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà "Rituales de consumo" (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Rubén Mira). Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà “Rituales de consumo” (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Rubén Mira). Imagen cortesía de la galería.

De esta manera, el artista nos presenta dos historias que se dan la espalda, pero que al mismo tiempo conviven: dos colecciones de rituales de consumo; reinterpretaciones de emisiones televisivas españolas de las últimas décadas, por los actores Rubén Mira y Toni Belda. En una instalación audiovisual multicanal que obliga al usuario a transitar por la sala, y a decidir en qué lado ubicarse. Un trabajo que muestra las influencias del cine expandido para proporcionar una experiencia sensorial e incitar a la reflexión.

Rubén Mira (fotografía) en "Rituales de consumo" de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Rubén Mira (fotografía) en “Rituales de consumo” de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà (Alcoi, 1982)
Es un artista especializado en lenguajes audiovisuales. Su trabajo se caracteriza por la búsqueda de formas de expresión narrativa mediante la construcción de poemas visuales de clara influencia cinematográfica, así como de eventuales propuestas de instalación que planteen una reflexión formal acerca de nuestra relación física con la imagen audiovisual.

Toni Belda (fotografía) en "Rituales de consumo" de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Toni Belda (fotografía) en “Rituales de consumo” de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Rubenimichi o la azarosa mirabilia anímica

Sobrenatural, de Rubenimichi
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 17 de abril

Descubrimos un mundo plagado de fantasías, magia, reliquias, rituales y celebraciones sumergidas en lo más profundo de la naturaleza. Imágenes propias de un cuento o de un conjuro medieval en el que a través de la pintura encontramos establecida una especie de jerarquía de lo original a lo derivado, de lo natural a lo artificial. Hablamos de Sobrenatural, proyecto del colectivo Rubenimichi, que a modo de aquellos fascinantes breviarios del siglo XII nos introducen por un mundo recóndito, asumiendo una función puramente poética, que parece recuperar historias antiguas, de catálogos imaginarios, y que solo son posible disfrutar como flactus vocis, defendiéndolos en toda su prospección.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Manos, calaveras extraídas de las raíces de la naturaleza, animales con cuerpo de ave y cabeza de mamífero, arbustos, troncos, medusas o verduras que surgen de la tierra observándonos con inquietantes ojos, conforman el personal bestiario de Michi, Rubén y Luisjo, a medio camino entre el Low Brow (Pop Surrealista) y las coloristas ilustraciones de un manuscrito o códice antiguo. Un bestiario, cuyas referencias son también una aproximación al lenguaje simbólico de los animales en la literatura, al arte pagano de occidente, la pintura flamenca y el Pop art.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

 

Podríamos pensar que las pinturas de Sobrenatural nos están narrando una historia a través de diferentes personajes camuflados en la espesura del bosque, un hilo conductor compuesto por el enamorado, la enamorada, la madre, el herido,  la herida y finalmente el árbol de la ciencia, transmisor del bien y el mal. Sin embargo, ésta es una labor que deberá realizar finalmente el espectador, que habrá de construir su propia historia a través de la imaginación. Eso sí, una historia mágica que ahonda en la relación entre el mundo extrasensorial, y una serie de imágenes desconcertantes, en ocasiones grotescas en las que no son raros los personajes inquietantes, e incluso siniestros.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel

En conjunto, encontramos la intención de los artistas de tomar aquello que ha sido representativo en toda la cultura católica a través de la naturaleza; Adan y Eva, el Paraíso, el árbol prohibido (…) distorsionarlo y mostrarnos la otra cara que no veíamos en ello: símbolos masónicos, dos grotescos personajes heridos tras comer la manzana de paraíso, reliquias, máscaras venecianas como metáfora del hedonismo, llamas, troncos o la madre naturaleza que esconden cierta critica de fondo a nuestra historia social y religiosa.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Hay una suerte de mirabilia anímica, cuyo componente azaroso se representa  a través de la imagen de los dados a lo largo de toda la serie “bestiario”.  El azar irreverente en la naturaleza a través de lo grotesco y lo deforme, sin envolturas. En este sentido, Rubenimichi adaptan no únicamente el simbolismo, concepto básico del Low Brow, sino la irreverencia hacia lo que nos cuenta la historia valiéndose de la libertad del proceso artístico, sin hegemonías ni academicismos inherentes al establishment del Arte Contemporáneo.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Un conjunto de miradas hacia todo lo bello y lo mágico, lo maravilloso y seductor de la Historia del Arte, sin limitaciones o códigos, burlándose de manera morbosa y hasta macabra de cualquier mandato impuesto.  Porque ellos saben que en lo maravilloso, lo sobrenatural, y en lo extraordinario se encuentra la belleza, y como ya  señalará en “Historia de la Fealdad”, Umberto Eco: “La fealdad es siempre un error de sintaxis y por eso es infinita, porque las maneras de construir una frase de forma correcta son escasas, pero las de hacerlo mal son infinitas. Sólo lo extremadamente feo es interesante”. Un precepto básico que la naturaleza se encarga de hacernos recordar, y decididamente Rubenimichi apuestan por la armonía de lo asimétrico, por lo que nos desconcierta o mueve emocionalmente, apuestan por la fantasía.  Considerándola en cada ocasión, y hasta el punto que tenían razón las brujas que en el primer acto de Macbeth gritan: “Lo bello es feo y lo feo es bello”.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Rubenimichi. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Rosa Ulpiano