Russafa Escènica vuelve a tomar el Rialto

II Ciclo Russafa Escènica en el Rialto
Teatre  Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 13 al 17 de enero y del 9 al 13 de marzo de 2016

El festival de artes escénicas de Valencia reestrena en las tablas del teatro Rialto seis de las obras que formaron parte del cartel de la quinta edición de Russafa Escènica. Tres de las obras se representarán del 13 al 17 de enero y las tres restantes del 9 al 13 de marzo.

Imagen de la obra 'A España no la va a conocer ni la madre que la parió', de Víctor Sánchez. Cortesía de Russafa Escènica.

Imagen de la obra ‘A España no la va a conocer ni la madre que la parió’, de Víctor Sánchez. Cortesía de Russafa Escènica.

El ‘II Ciclo de Russafa Escènica en el Rialto’ se pone en marcha por segundo año consecutivo con la colaboración con CulturArts. En esta segunda edición la Sala José Sancho del mítico teatro valenciano acogerá las propuestas que se crearon para ser representadas en espacios no convencionales del barrio como peluquerías, talleres o galerías de arte y cuya temática gira entorno a las ‘Familias’, lema de Russafa Escènica 2015.

De esta forma, las obras que componen el ciclo han sido readaptadas para responder al esquema propio del teatro a la italiana, lo que supone para las compañías participantes una oportunidad de consolidar sus propuestas y de abrirse a un nuevo público.

Réquiem, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Réquiem, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Las seis propuestas que forman parte de este proyecto corresponden a los seis bosques de la pasada edición del festival, es decir, las piezas con mayor aforo y duración: A España no la va a conocer ni la madre que la parió, de Víctor Sánchez; Río por no llorarme, de Xavi Domènech; Split a Mort, de Loles Serrano y Sílvia Navarro; El mirador presenta…Dies de guardar, de María José Peris; Réquiem, de Chema Cardeña y RePlay, de José Doménech.

Río por no llorarme, de Xavi Doménech por La Barbàrie Teatro. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Río por no llorarme, de Xavi Doménech por La Barbàrie Teatro. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Todas las obras tendrán un único pase con una duración aproximada de entre 60 y 80 minutos y el precio variará de entre 5 y 10 euros. Por otra parte, siguiendo el espíritu de cercanía que promueve Russafa Escènica el ciclo incluirá una serie de sesiones “aftertalk”, un guiño a una de las características del festival: establecer una relación cercana entre público y artistas.

Imagen de A España no la va a conocer ni la madre que la parió. Russafa Escènica 2015.

Imagen de ‘A España no la va a conocer ni la madre que la parió’, de Víctor Sánchez. Cortesía de Russafa Escènica.

 

Rèquiem, una visión original del nuevo Prometeo

Rèquiem, una visión original del nuevo Prometeo
Mostra Internacional Mim.
Sueca. Valencia.

La Mostra Internacional Mim de Sueca (Valencia), estrenó ‘Rèquiem’, una apuesta de la compañía alcoyana La Dependent que recrea desde una perspectiva original el mito del nuevo Prometeo. El montaje tiene una espectacular puesta en escena, fuerza audiovisual y el gag como línea de continuidad. La obra, creada y dirigida por el valenciano Amador Artiga, fue muy bien recibida por el público.

El nuevo Prometeo, el mad doctor, esos laboratorios de inicios del siglo XX que hemos visto en tantas películas (las clásicas de terror de la Universal), la popular novela gótica de Mary W. Shelley, son la base de ‘Rèquiem’, la sugerente propuesta de La Independent, la nueva marca creada por la compañía alcoyana La Dependent para el teatro gestual. El científico loco, interpretado por Rubén Mira, sus dos ayudantes, Jona García y Mercé Tienda, nos transportan por la senda del gag a una historia sorprendente, muy audiovisual. Hay momentos en los que los tres protagonistas recuerdan al humor de ‘Los tres chiflados’, Abbot y Costello o Laurel y Hardy. En el lugar donde crean vida, se almacenan miembros y órganos sueltos: brazos, lenguas, cerebros… La risas se desatan entre el público en uno de los gags cuando la ayudante, Mercé Tienda, pincha por error con la jeringuilla a sus dos compañeros. Empieza la ‘revuelta de los brazos’ que acabarà con un chamuscamiento por exceso de descarga elèctrica.

Hay otros instantes de carácter más emotivo como la ‘sinfonía de pies’, la  mariposa voladora, o las grandes manos que aparecen entre los azulejos. Los objetos, los personajes, las imágenes, la música, todo nos sumerge en un atmósfera muy conseguida, en una historia divertida, dinámica, llena de magnetismo.

Las escenas se quedan grabadas en la retina del espectador: El brazo que intenta emerger como una flor lastrado por la falta de energía, el recuerdo del pasado a través de unas imágenes en blanco y negro que cambian el devenir de los personajes; la cabeza dentro de un frasco que advierte al público de lo que van a ver. La estética, el detalle, aparece por todas partes: las paredes se convierten en una caja de sorpresas. Se abren y se cierran, esconden todo un entramado para el asombro del público.

El desenlace final es ingenioso, muy visual e interesante con una curiosa aparición especial. Una acertada resolución sobre el planteamiento del creador creado.
A la impactante puesta en escena, la cuidada estética, la acertada música, el ‘baile’ de los elementos, de los objetos, se une el excelente trabajo de los actores. Una meticulosa labor en los gestos, los movimientos, las posturas, las miradas, al margen de un esfuerzo físico notable que han de realizar durante los 70 minutos que dura el montaje.

Un momento de 'Rèquiem'. Foto, Jordi Pla.

Un momento de ‘Rèquiem’. Foto, Jordi Pla.

Amador Artiga, el director y dramaturgo, ensambla todos los componentes, para convertir a ‘Rèquiem’ en una obra atractiva, en una innovadora propuesta, en una producción de gran calidad.

La marca La Independent empieza con buen pie. Se ha decidido por un primer estreno llamativo, de clase y que supone un paso adelante en el panorama teatral valenciano .
‘Rèquiem’, un espectáculo de proyección internacional

El actor y director Pep Cortés, fundador de La Dependent, afirma que ‘Rèquiem’ ha abierto un nuevo camino , muy interesante y necesario, en el teatro valenciano. Cortés, destaca el increíble trabajo que ha hecho todo el equipo de la obra y asegura que el espectáculo se podría representar en cualquier festival de Europa.

En esa apreciación coincide el actor, director y dramaturgo, Juanjo Prats, quien califica como un gran acierto la obra y resalta que tiene proyección internacional.

«Rèquiem abre y explora un tipo de teatro que no es muy frecuente en España»  Afirma Prats. «Es un espectáculo con un sello muy francés de la escuela de Philippe Genty, una escuela donde está el objeto, el actor, dar vida a los objetos, crear un universo muy mágico. Como espectador te hace soñar y el teatro es, en definitiva, imaginar y soñar cosas».

Amador Artiga, dramaturgo y director de la obra, afirma que han utilizado todas las herramientas para contar una historia y crear un teatro visual. Ha usado los lenguajes a diferentes niveles, el vídeo como un agente externo, que interactúa con los personajes, las marionetas porque permiten elaborar cosas que no se podrían hacer con humanos y el gesto y el cuerpo para transmitir una historia.

Momento de 'Rèquiem'. Foto Jordi Pla.

Momento de ‘Rèquiem’. Foto, Jordi Pla.

Joanfra Rozalén, gerente de ‘La Dependent’ asegura que con ‘La Independent y su primer estreno se inicia una nueva línea artística dentro de la compañía, que se moverà dentro del teatro gestual, visual, con la que se pretende empezar una nueva dimensión en el trabajo interpretativo en la Comunidad Valenciana.

«Nuestra idea es abrir nuevos mercados, con rigor, con seriedad con propuestas que atraigan al público. Hemos de despertar la curiosidad de los espectadores».

Carlos Figuerola

Hamlet-Jaipur cierra temporada en Russafa

Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 25 al 28 de junio, 2015

Semana de despedidas para Sala Russafa. El centro cultural cierra su cuarta temporada y su Festival de Talleres de Teatro Clásico, una programación que del 5 al 28 de junio ha estrenado cinco propuestas para adultos y niños, piezas que retoman grandes obras y personajes de la literatura dramática para ofrecer nuevos y sorprendentes acercamientos.

El encargado de poner el broche a la cuarta edición del festival es Chema Cardeña, que del 25 al 28 de junio estrena Hamlet-Jaipur, una muestra de la atemporalidad y universalidad de la obra de Shakespeare. En esta ocasión, la tragedia se traslada de la corte medieval de Dinamarca a la convulsa India de 1946. Y Hamlet se transforma en Harjinder, un joven que lucha por la independencia frente al Imperio Británico, al tiempo que se enfrenta al drama personal de asumir la muerte de su padre y sus consecuencias.

Escena de Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña. Cortesía de Sala Russafa.

Escena de Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña. Cortesía de Sala Russafa.

Para esta versión, el director y dramaturgo ha creado un nuevo personaje, encargado de introducir la trama histórica. También ha adaptado el argumento original a la filosofía, religión y orografía hindús, haciendo desaparecer conceptos como el monoteísmo o los fantasmas, para incorporar otros más propios de esta cultura, como la conexión astral mediante la que se encuentran Hamlet/Harjinder y su difunto padre.

Los once actores del montaje forman parte de un taller para profesionales en el que, desde octubre, se ha profundizado en las técnicas interpretativas. Un perfeccionamiento que les ha permitido asumir el reto de adoptar la expresividad y los movimientos característicos de las artes escénicas indias, imprescindibles para ambientar el magnífico salto temporal y espacial de una de las más famosas y ricas tragedias de Shakespeare.

Con Hamlet Jaipur concluye el Festival de Talleres de Teatro Clásico y la IV temporada de Sala Russafa, de la que sus responsables ofrecen un balance positivo. Por el escenario del teatro han pasado 28 compañías de artes escénicas (18 de ellas valencianas, dando prioridad a la escena autóctona), que han ofrecido 137 representaciones de piezas para público adulto y familiar. Además, se han programado 23 conciertos de bandas también mayoritariamente valencianas.

Imagen promocional de 'Olvidando a Lear, de Mariola Ponce, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

Imagen promocional de ‘Olvidando a Lear’, de Mariola Ponce, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

Una oferta escénica de la que han disfrutado algo más de 16.000 espectadores. «Estamos muy contentos porque esta temporada, pese a todas las dificultades, hemos incrementado en cerca de 6.800 personas el público que ha venido a la sala», afirma Juan Carlos Garés, socio y gerente del centro cultural, quien remarca que en este recuento sólo se incluyen las propuestas programadas directamente por la sala. «Quedan fuera de estas cifras los asistentes a los más de 30 eventos, como galas benéficas, jornadas o encuentros que son fruto de la colaboración con iniciativas de calidad como Valencia Vibrant, Valencia Negra o Russafa Escénica, con las que hay una gran sintonía y que permiten que mucha gente pueda acercarse a nuestro teatro», remarca Garés.

Desde Sala Russafa se muestran satisfechos por haber logrado fidelizar al público en un momento de recesión en el consumo cultural y por lograr abrir una quinta temporada. «Este proyecto surgió en lo más crudo de la crisis económica y, aunque han habido momentos muy complicados, inesperadamente vamos a por nuestra quinta temporada. Así que estamos muy felices» afirma Garés quien se muestra esperanzado por los cambios en la orientación de las políticas culturales que puedan venir tanto a nivel nacional como local y autonómico.

Elenco de 'La dama boba', de Iria Márquez, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

Elenco de ‘La dama boba’, de Iria Márquez, espectáculo programado dentro del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

La sala cerrará sus puertas tras el fin de semana para seguir trabajando en la programación de la próxima temporada, que arrancará a mediados del mes de octubre. Pero antes, en septiembre, volverá a ser sede de Russafa Escénica, un festival que nació casi al mismo tiempo que el teatro y con el que colabora desde sus inicios.

En esta edición, Sala Russafa acogerá las representaciones del espectáculo producido por el festival, La mejor familia del mundo, una propuesta de Eva Zapico. Además, la programación de Russafa Escénica recupera Réquiem, una de las piezas de Arden, la compañía fundadora de del centro cultural. Chema Cardeña vuelve a dirigir para la compañía valenciana Tito L’Efante esta comedia dramática sobre las relaciones familiares que ahora interpretan Raquel Ortells, Raúl Pont y Érica Molina.

Cartel de la obra 'Hamlet-Jaipur', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de la obra ‘Hamlet-Jaipur’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

 

El desencanto mortal de Leopoldo María Panero

El desencanto, de Jaime Chávarri
Básicos de la Filmoteca
CullturArts de La Filmoteca-IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 27 de marzo, a las 19.00h

El jueves  27 de marzo,  tres semanas después de la muerte del poeta Leopoldo María Panero, el IVAC-La Filmoteca de Valencia proyecta en su programación Básicos de la Filmoteca, el documental El desencanto de Jaime Chávarri rodado en 1976 sobre la familia Panero.

“Tanto sobre la familia como sobre los individuos. En particular, hay dos historias que se pueden contar. Una es la leyenda épica, esto es, las hazañas del yo, y otra es la verdad. Y la leyenda épica de nuestra familia, que es la que me figuro que se ha contado en esta película, es muy bonita, romántica y lacrimosa, pero la verdad es una experiencia deprimente.” (Leopoldo María Panero)

Felicidad Blanc con sus tres hijos en un fotograma de 'El desencanto', de Jaime Chávarri.

Felicidad Blanc con sus tres hijos en un fotograma de ‘El desencanto’, de Jaime Chávarri.

El  relato El desencanto no narra la leyenda épica de la familia Panero, sino que nos devela la “verdad” sórdida de esta saga de escritores y poetas. Una “verdad” que empieza a manifestarse cuando hace acto de presencia en el documental  Leopoldo María Panero.

“Leopoldo María es el alma de la película, sin su intervención y su  visión opuesta al resto de los miembros de la familia, de lo que fue la vida familiar, no hubiese habido película.” (Jaime Chávarri)

En El desencanto, como señala Chávarri, “se hace una reflexión de la familia y, más concretamente, sobre el padre, sobre la figura del padre.”

El inicio y el final de El desencanto es el mismo. Esto es, el plano de una fotografía de la madre, Felicidad Blanc, con sus tres hijos, Juan Luis, Leopoldo María y Michi, cuando eran pequeños, y, por corte, se pasa al plano de una estatua tapada y maniatada por un plástico que oculta la figura del padre.

Estatua del padre de los Panero en un fotograma de 'El desencanto', de Jaime Chávarri,

Estatua del padre de los Panero en un fotograma de ‘El desencanto’, de Jaime Chávarri,

 

Por tanto, una estructura circular que nos muestra una desgarradora presencia de la madre que no permite la visualización de la figura del padre, ni como estatua.  Así pues, si la figura paterna está eclipsada por los fascinantes rayos de la madre, serán los hijos los que ocupen su lugar, a modo de deseo metafórico,  en el lecho de la madre.

“Una vez en un restaurante, el camarero tenía la idea de que yo era el gigoló de mi madre. Y me hizo mucha ilusión. Me excitó sexualmente, era muy divertido.”  (Juan Luis Panero)

Probablemente, sea ese deseo de querer ocupar la posición del padre, el lugar de encuentro y desencuentro entre los hermanos Panero, Juan Luis y Leopoldo María.

Juan Luis Panero, a la derecha, y Michi Panero en un fotograma de 'El desencanto', de Jaime Chávarri.

Juan Luis Panero, a la derecha, y Michi Panero en un fotograma de ‘El desencanto’, de Jaime Chávarri.

“A raíz de la muerte de mi padre todo fue un desastre, parte de ese desastre fue porque cada uno quiso ocupar el lugar del padre. (…) A mi lo que me gustaría sería acostarme con mi madre. Soy plenamente consciente de ese deseo.” (Leopoldo María Panero)

Tras la muerte del padre, el desastre familiar, económico y emocional se apoderó de los Panero. La escritura era, como dice el poeta Leopoldo María Panero, “la salida que nos quedaba para existir en el círculo vicioso, imposible de romper, de desastre familiar.”

Un desastre familiar que Leopoldo María Panero atribuye con cruel desgarro, tanto en la realidad como en la creación poética, a su madre.

“Mi madre también fue la causa de mi desastre”, palabras pronunciadas en el documental de Chávarri. O en los versos de “Ma Mère», dedicado “A mi desoladora madre, con extraña mezcla de compasión y náusea que puede sólo experimentar quien conoce la causa, banal y sórdida, quizá, de tanto desastre.”

Una escritura para sobrevivir al estrago de la madre. “Juan Luis y yo éramos los que más bebíamos, llevábamos una conducta parecida a la de mi padre, nos convertimos en los sustitutos de mi padre, a nivel más malo, no como metáfora paterna sino como realidad. Mi madre nos convierte en sinónimos de lo peor de mi padre.” (Leopoldo María Panero)

Una escritura, la de Leopoldo María Panero, que grita desgarradora y enloquecedora el doloroso interrogante de ¿Quién soy yo? o como él mismo dice en el documental: “ Yo me destruyo para saber que soy yo y no todos ellos.”

Poesía para sobrevivir a la locura o locura sobreviviendo en la poesía.

Felicidad Blanc junto a Leopoldo María Panero, izquierda, y Michi Panero, en un fotograma de 'El desencanto', de Jaime Chávarri.

Felicidad Blanc junto a Leopoldo María Panero, izquierda, y Michi Panero, en un fotograma de ‘El desencanto’, de Jaime Chávarri.

Réquiem

“Me despierto a las cuatro de la madrugada y me arrodillo para rezarle a la muerte. Mi madre pisotea mi tumba.” ( Leopoldo María Panero)

Leopoldo María  Panero nació un 16 de junio de 1948 y murió durmiendo un 6 de marzo de 2014 en Las Palmas de Gran Canaria, en el Hospital Juan Carlos I en el área de salud mental. Esa madrugada la muerte no despertó al poeta.

Hijo de otro gran poeta, Leopoldo Panero, y de la escritora y actriz Felicidad Blanc, hermano del también poeta Juan Luis Panero y de Michi Panero, Leopoldo María Panero perteneció al grupo de los Nueve Novísimos, creado en 1970 por Josep María Castellet, junto con  Pere Gimferrer, Ana María Moix, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero y José María Álvarez.

Leopoldo María Panero escritor -ensayista, narrador y poeta, pero ante todo poeta-, vivió cubierto por la máscara de la locura. Una locura que arrastró tanto por los diferentes manicomios en los que estuvo internado prácticamente toda su vida,  como por su poesía. “No sé si está loco, ni qué tipo de locura es la suya, pero si debe tener alguna que justifique todo, será una platónica locura poética de altísima calidad, a la altura misma de su ironía.” (Segundo Manchado, su psiquiatra, ex director del Hospital Psiquiátrico de Gran Canaria).

Una poesía, transgresora, irracional y marcada por un vacío delirante, que empezó a escribir a los cuatro años, sumiendo a sus padres en un estado de total  desconcierto.

“Mi corazón temblaba y no era un sueño/ fueron muriendo todos los soldados de la guardia del rey/ y mi corazón seguía temblando.” “Los libros hablaban, hablaban y Dios iba diciendo: pronto se acabará el mundo.” (Poemas escritos por Leopoldo María Panero a los cuatro años y recitados por él mismo en el documental El desencanto).

Esos poemas infantiles son para Leopoldo María Panero “lo mejor que he escrito y además anticipa toda mi poesía posterior, hasta la temática del apocalipsis que la escogí más tardíamente está en ellos.”

Una infancia perdida, pero constantemente anhelada.

“En la infancia vivimos, después sobrevivimos.” (Leopoldo María Panero)

Leopoldo María Panero en un fotograma de 'El desencanto', de Jaime Chávarri.

Leopoldo María Panero en un fotograma de ‘El desencanto’, de Jaime Chávarri.

Begoña Siles