SUMMA o el eje Valencia, Madrid, Lisboa

Summa Contemporary Art Fair 2015
Matadero Madrid
Paseo de la Chopera, 14. Madrid
Del 10 al 13 de septiembre de 2015

Summa vuelve a Matadero por tercer año consecutivo como «plataforma de acción en torno al arte contemporáneo», de «impronta internacional» y como una feria «atenta al contexto social y cultural en que se produce el arte, con particular atención a las circunstancias políticas que motivan las obras de algunos de los mejores creadores de nuestro tiempo», según explica Paco de Blas, el nuevo director de Summa Contemporary Art Fair 2015.

La feria, que se celebra del 10 al 13 de septiembre, cuenta en su Programa General con 30 galerías, principalmente del eje que atravesando Madrid (con ocho salas) conecta Valencia y Alicante (cinco) con Lisboa (cuatro). Además, hay galerías de Palma de Mallorca, Almagro, Buenos Aires, Sao Paulo, México, Bogotá, San José de Costa Rica, Miami, Alabama y Ottawa.

Portada de 'Sinsonte', de la editorial Versos y Trazos.

Portada de ‘Sinsonte’, de Víctor Escandell. Cortesía de la editorial Versos y Trazos.

Las secciones Transversal, Trazos y Madrid Foto añaden más participación, por lo que finalmente son alrededor de medio centenar las galerías que presentan obra de sus artistas en Summa. La novedad este año viene de la mano de Summa Mag, proyecto editorial comisariado por Marisol Salanova que contará con los sellos Versos y Trazos (Valencia), Micromegas y Ad mínimum microediciones (Murcia), Chucherías del Arte (Mérida), Nocapaper Books & More (Santander), Input (Madrid), Libros del Zorro (Barcelona), Editoriales Pai-Pai (Delirio, Arrebato y La uña rota), de Salamanca, y Editorial Vortex (Valparaíso, Chile).

Versos y Trazos es un joven sello valenciano de literatura infantil y juvenil, cuya década de trayectoria editorial se peculiariza por su apuesta en pro del álbum ilustrado como distintiva herramienta de difusión de sus contenidos, polarizados en torno de la ficción pedagógica (colección ‘El baúl de los cuentos’), la recuperación poética de autores de la generación del 27 -entre otros- (colección ‘Poetas para todos’), el relato corto (‘Los que llegan por la noche’, del valenciano Vicente Marco) y la novela gráfica (‘Sinsonte’, del ilustrador Víctor Escandell) -esta última erigida en un proyecto heterodoxo, tanto por su formato como por su contenido filosófico.

Obra de Michael Roy. Cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Cortesía de Espai Tactel.

A las galerías de Madrid Aina Nowack / ACC, Espacio Mínimo, Fernando Pradilla, Rafael Ortiz, Lucía Mendoza, Max Estrella, Ponce + Robles y My Name’s Lolita, se suman (valga la redundancia) a SUMMA las procedentes de la Comunidad Valenciana: Área 72, con obra de Victoria Iranzo, Inma Femenia, Oliver Johnson y Guillermo Ros; Aural, con Juanjo Martín Andrés, Isaac Montoya y PSJM;  Espai Tactel, con Eduardo Hurtado, Michael Roy y Luis Úrculo; Luis Adelantado, con doble representación de Allan Villavicencio, por la galería de México, y Darío Villalba, por la valenciana en la sección Trazos y, por último, Rosa Santos, que acude a Summa con Xavier Arenós y Andrea Canepa.

Instalación de Xavier Arenós. Cortesía de la galería Rosa Santos.

Instalación de Xavier Arenós. Cortesía de la galería Rosa Santos.

En esa reivindicación del arte contemporáneo, Summa incluye la sección ‘Cómo coleccionar arte político’, comisariada por Jota Castro y que pretende ligar arte y compromiso, dos palabras de moda, en ese afán por contextualizar la obra de los creadores en el conflictivo marco social en que desarrollan sus trabajos. También habrá arte contemporáneo africano, de la mano del comisario Miguel Amado, así como la profundización en el arte de los años 70 y 80 del pasado siglo en la sección Trazos. Madrid Foto se centrará en la generación de fotógrafos españoles contemporáneos poco difundida en nuestro país.

Obra de Isaac Montoya. Galería Aural de Alicante.

Obra de Isaac Montoya. Galería Aural de Alicante.

Office Party. Espectro multidimensional de voces

Galería Rosa Santos. Valencia

Hasta el 2 de marzo de 2013

Tras los grandes ejercicios de deconstrucción desarrollados durantes las últimas décadas, nos hemos encontrado frente a un desgaste de esas estrategias. Quizás, todo una serie de dispositivos que han contribuido a analizar y releer de forma crítica los discursos hegemónicos desde la queja se han agotado al ser el negativo de esos propios modelos: constituían el borde que los acababa de elaborar, siendo fagocitados continuamente. Los ejemplos más claros los podremos encontrar en todos los movimientos contraculturales, que poco a poco, han servido como forma de ampliación de los nichos de mercado. Podríamos decir que se ha desplegado un colonialismo endótico sobre las subjetividades y las micropolíticas, las cuales se han ido constituyendo sobretodo sobre una respuesta de oposición y el reproche.

Podríamos señalar también la correlación de la desmantelación de las formas de relato colectivo con el auge y desarrollo de la sociedad del bienestar. Ha habido una correspondencia entre la expansión del capitalismo cognoscitivo y el desmontaje de los mecanismos de producción de identidad grupal. Estos dispositivos que han sido efectivamente diseccionados, no han encontrado aún substitutos de una producción de narrativa que permita construir hitos colectivos, narraciones que permitan la afluencia de los sujetos de la multitud en respuesta al relato fagocitador del sistema de nuestra época. Sin querer huir de las problemáticas y la complejidad, parece que ha llegado un momento en el que se hace urgente la reflexión sobre la constitución de modelos narrativos útiles sobre los que desplegar una serie de símbolos que permitan la articulación de lo común. En este momento de cambio de paradigma, quizá sea el período adecuado para ejercitar modelos de narración, sistemas móviles de generación simbólica y adaptables a lo ya aprendido y a las necesidades acuciantes; prácticas de resistencia, pero también prácticas de producción; experimentar las formas de contar para poder influir en las formas de los relatos que han de venir.

El eje central del proyecto surge a partir de una serie de imágenes: en un mercado de segunda mano de Berlín, se ha encontrado una caja de la marca de productos fotográficos Ilford. La caja contiene un grupo de fotografías en blanco y negro tomadas en una fiesta, en una oficina de Berlín Oeste a finales de los sesenta. O quizá a principios de los setenta. Las imágenes han sido realizadas por la misma persona, con toda seguridad el fotógrafo oficial de la celebración. Encontramos varias copias de algunas de las fotografías, las cuales irían destinadas a la venta de los trabajadores de la oficina, como recuerdo del evento.

Office Party es un proyecto compuesto de varios elementos que componen un experimento narrativo que se despliega en forma de varios objetos y actividades: una arquitectura que propone un dispositivo discursivo espacial en el que se alojan las imágenes y los textos, desarrollados en conjunto con una serie de talleres sobre escritura colectiva, performances y una publicación. Los espacios que lo acogen son la galería rosa.santos en Valencia y Kinderhook Caracas en Berlín.

Un proyecto de Lorenzo Sandoval para Rosa Santos y Kinderhook Caracas.

Con la participacióon de:

John Holten, Maríia Ptqk, Eirik Söordal y Ann Sophie Springer.

Workshop:

Rafael Tormo, John Holten y Lorenzo Sandoval.