Escif, cinco años de trabajo

A estas alturas todos nos hemos encontrado con la obra de Escif. Conociéndole o no, es inevitable fijarnos en sus críticas político-económicas, presentes por las calles valencianas de Ciutat Vella.

Sin embargo, no sabemos quién se esconde tras este artista -o artistas- que con sus pinturas genera un diálogo entre la pared y el paseante. Muchos se han referido a él como «El Banksy Valenciano», pero su trabajo debe valorarse no como un símil al artista británico sino por quién es, el mismo Escif, quien a día de hoy ha conseguido tener repercusión internacional.

¿Cómo referirnos a la obra de Escif? ¿Es graffiti o Street Art? Para el artista «Street Art» es un término al que se refiere el mercado del arte para la comercialización. En su manifiesto, La calle otra vez, contesta:  «no creo demasiado en las definiciones, es una forma de encerrarse y de limitar el campo de acción. Estamos hablando de pintura, de jugar, de experimentar, de investigar y a lo mejor también de graffiti.» El artista, por lo tanto, juega con lo que le ofrece el espacio público, la calle, a su vez un espacio con normas, en el que existen unas limitaciones. De esta forma, «una pared pintada deja de ser un límite para convertirse en un canal de comunicación abierto, con ella se puede llegar a muchísima gente.»

"The Reader", por Escif.

«The Reader», por Escif.

Sus intervenciones son trabajos o reflexiones que desarrolla él mismo, mostrándose ante nosotros como mensajes sutiles, en ocasiones «camuflados» en la ciudad grisácea, dada la gama cromática que utiliza en su pintura mural. Son protestas contra la crisis económica en España, el consumismo y capitalismo del mundo, o contra temas de actualidad más concretos como el caso Gürtel y la trama de corrupción, además de temas relacionados con la Primavera Valenciana, junto a característicos juegos de palabras.

Escif comenzó haciendo graffitis en la segunda mitad de los 90′, tal y como explica en una de las pocas entrevistas que concedió en Velvet Liga. Después empezó a plantearse «la calle como espacio de investigación». De manera que, como él mismo señalaba en la entrevista:

«Antes luchaba contra el sistema y ahora el sistema soy yo. Soy mi enemigo número uno y mi mejor aliado. Ya no creo en la revolución, pero sí en las pequeñas revueltas que empiezan por uno mismo.»

Con esta frase de lucha personal, y con una gran cantidad de intervenciones a su espalda, os proponemos participar en «Elsewhere», una recopilación del trabajo llevado a cabo por Escif durante los últimos 5 años. No solo de murales, sino también bocetos, dibujos, ideas, sentimientos… así como pequeñas anécdotas. «No es un libro sobre el trabajo de Escif. Es un trabajo sobre el libro de Escif.»

"Elsewhere", por Escif.

«Elsewhere», por Escif.

En la página de recaudación se presenta el libro como «un cruce de pensamientos, pinturas, referencias y fragmentos. No desde un punto de vista espectacular, pero como si fuese tu madre quien lo hubiese cocinado».

El objetivo que se han propuesto es imprimir el libro en febrero para comenzar la distribución en marzo . «Elsewhere» tendrá una primera edición de 1000 copias, un total de 300 páginas a todo color, en diferentes papeles y diferentes texturas. Enrique Casp se ha hecho cargo del diseño y Santiago Alba Rico del texto. A nosotros nos ha tocado la parte de producción. Sí, nosotros, «tú, tus amigos, los amigos de tus amigos y la abuela de Escif».

A cambio de participar, y según la cuantía que quieras aportar al proyecto, podrías hacerte con una copia del fanzine ANTI-MATERIA, o la edición de Coreographies/Blue realizadas en POW, impresiones de alguno de sus trabajos (The Writer o The Reader) o hacerte con el libro «Elsewhere» firmado y terminado a mano por el autor.

Incluso puedes participar a cambio de recibir a Escif en tu casa para cocinarte una paella vegetariana o tener la posibilidad de aparecer en la portada del libro una foto tuya o de tu familia.

Para colaborar o adquirir más información: «LA CALLE ES GRATIS, IMPRIMIR UN LIBRO NO»

"Elsewhere", por Escif.

«Elsewhere», por Escif.

Porras, porros, movida y paro

La Nau de la Universitat de València

Universitarios contra la dictadura

Valencia

C / Universidad, 2

Hasta el 1 de septiembre

Que el franquismo puso firme a España, está claro. Que hubo focos de resistencia, también. Pero, pasado el tiempo, parece que aquí fue todo el mundo antifranquista. Y tampoco es eso. Aún así, conviene refrescar la memoria, aunque sólo sea para constatar lo difícil y peligroso que resulta siempre oponerse a las dictaduras. Que es lo que demuestra la exposición que La Nau de la Universitat de València le dedica al movimiento estudiantil en su lucha contra la dictadura franquista.

La exposición Memoria y vigencia de un compromiso. Universitarios contra la dictadura ocupa dos salas del edificio de La Nau: la Sala Acadèmia (más de 350 m2) y la Sala Estudi General (más de 200). Dos salas repletas de decenas de documentos inéditos, extraídos de unos archivos policiales “todavía cerrados a los investigadores”, subrayó María José Millán, comisaria de la muestra. Documentos y centenares de fotografías, audiovisuales realizados ex profeso para la exposición y obras de arte contemporáneo (Equipo Crónica, Anzo, Juan Genovés, Rafael Canogar, Equipo Realidad o Spadari), procedentes de prestadores de diferente naturaleza tanto pública como privada.

El montaje expositivo subraya las diferentes etapas por la que pasó ese movimiento estudiantil: desde el silencio de los primeros años (1939-1956), a la paulatina toma de conciencia (1957-1964), pasando por la rebelión posterior y la vigencia actual de aquel compromiso. Recorrido que empieza de manera tenebrosa, música incluida, y termina arrojando cierta luz al final del túnel. Todo ello salpicado de carteles y panfletos, distribuidos por paredes que simulan aquellas calles por las que blandían sus porras la policía encargada del orden.

Las porras y cargas policiales se fueron poco a poco mezclando con los primeros porros, cuyo humo señalaba el fuego que ya había prendido en el mayo francés, la primavera de Praga o la protesta contra la guerra del Vietnam. Diversos audiovisuales, con películas que reflejaban ese malestar, y documentales sirven de testimonio de toda esa agitación. Agitación que desembocó en la famosa movida y que, años después, sigue vigente en forma de bucle. Porque de aquella dictadura franquista hemos pasado a la dictadura de los mercados, y vuelta a empezar. De ahí, como explicó Millán, la vigencia del compromiso recogido en imágenes como las de la “Primavera valenciana”, seleccionadas por Tania Castro, y el documental “Estudiar en primavera” de Amparo Fortuny.

Universitarios contra la dictadura es una exposición profusamente documentada y estupendamente montada por Pepe Gimeno, en la que la Universitat de València ilustra el movimiento estudiantil que contribuyó a la construcción de la democracia. Parece que toca volver a empezar, a la vista del paro alcanzado y las medidas económicas que siguen propiciándolo. Pero la dictadura económica parece tener un rostro menos fiero. Eso o que las dictaduras necesitan del tiempo para engrandecer los focos de resistencia. Tomemos buena nota del compromiso que La Nau refleja en sus dos grandes salas, para seguirle el reguero a nuestro presente más inmediato. 

Salva Torres