Serigrafías de apoyo a Intramurs

Carpeta de serigrafías
Festival Intramurs

La galería Tapinearte ha presentado la carpeta de serigrafías con el trabajo que varios artistas han cedido para apoyar la segunda edición del festival Intramurs que tuvo lugar el pasado mes de octubre. Los artistas son: Mauro Entrialgo, Isabel G. Mondragón, Jorge Carla, Manolo Sánchez, Mavi Escamilla, Domingo Mestre, Azucena González, Democracia, Joan Verdú, Josechu Dávila y Eugenio Simó.

En total se han editado 150 carpetas, numeradas y firmadas por los artistas participantes. Una colección de once obras de 22×22 cm. cuyo precio de venta al público es de 150€. El dinero recaudado se destinará a sufragar distintos gastos del festival.

Obra de Mauro Entrialgo. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Mauro Entrialgo. Imagen cortesía de Intramurs.

Mauro Entrialgo (Vitoria-Gasteiz, 1965) ha dibujado y escrito historietas para periódicos (El País, Diario 16, Diario Vasco, Gaceta del Norte, Público…), revistas (El Víbora, Makoki, El gran musical, Playboy, Primera Línea, Cinemanía…) e internet. Tiene más de treinta libros publicados de este medio. Es socio fundador y miembro de la junta de dirección de la revista TMEO. Desde hace más de diez años mantiene una página semanal en el semanario El Jueves.

Isabel G. Mondragón por cortesía de Intramurs.

Isabel G. Mondragón por cortesía de Intramurs.

Isabel G. Mondragón es artista performer y poeta. Tiene una obra muy sutil y apenas acaba de empezar su trayectoria, la puedes seguir en este blog: https://lasposterioris.wordpress.com/sintoma-lorena-izquierdo-e-isabel-gmondragon/

Obra de Jorge Carla. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Jorge Carla. Imagen cortesía de Intramurs.

Jorge Carla (Madrid, 1974) es valedor de una pintura sinónimo de liberación y triunfo, transmite un trazo que no viaja hacia la nada, porque la ha abandonado. Fiel a su trabajo, a la dignidad del artista, del hombre, Carla no ha divergido por modas o modismos al uso, y con todo ello en un Arte Contemporáneo sin rumbo, lo convierte en un artista sólido.

Obra de Manolo Sánchez. Cortesía de Intramurs.

Obra de Manolo Sánchez. Cortesía de Intramurs.

Manolo Sánchez es diseñador gráfico y pintor. Lo suyo son las sombras cinematográficas, porque son muchos los iconos del cine recogidos en su obra; sombras bélicas, principalmente de la guerra civil española, sombras de vampiros y de mujeres fatales, igualmente cinéfilas.

Obra de Mavi Escamilla. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Mavi Escamilla. Imagen cortesía de Intramurs.

Mavi Escamilla (Utiel, 1960) se interesa más por el dibujo. Incluso ha llegado a manifestar que no pinta, sino que dibuja. No es de extrañar que no utilice pinceles para su obra. Como ella misma dice: “Cuando pinto prefiero la abstracción, me gustan los chorretones, las manchas, el gesto. La unión de estas dos pulsiones es lo que da ese aspecto a mi obra”.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de Intramurs.

Joan Verdú (Alzira, 1959) es, según sus propias palabras,”hijo del pop y nieto del surrealismo” o “calígrafo que pinta y pintor que escribe”. Todas las semanas su pluma vitriólica y provocativa marca tendencia en el arte valenciano desde su columna «Versus Omnia», en Posdata, suplemento del diario Levante-EMV.

Obra de Domingo Mestre. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Domingo Mestre. Imagen cortesía de Intramurs.

Domingo Mestre (United artists from the Museum) es activista visual, escritor y productor cultural. Licenciado en BBAA por la UPV y máster interuniversitario en Gestión Cultural UV/UPV. En la actualidad forma parte de la Asamblea que gestiona el Solar Corona de Valencia y del equipo de organización del festival de arte urbano Intramurs, per l’art a València.

Obra de Democracia. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Democracia. Imagen cortesía de Intramurs.

DEMOCRACIA es un equipo de trabajo formado en Madrid por Iván López y PabloEspaña. La opción del trabajo en grupo responde a la intención de abordar una práctica artística centrada en la discusión y el enfrentamiento de ideas y formas de acción. Democracia trabaja también en la edición (son directores de la revista Nolens Volens) y en el comisariado (No Futuro, Madrid Abierto 2008, Creador de Dueños, Arte Útil). Fueron fundadores y miembros del colectivo El Perro (1989-2006).

Obra de Azucena Rodriguez. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Intramurs.

Azucena González (Valencia, 1980) se hace cargo en su obra de la fragilidad que nos constituye, por mucho que lo olvidemos parapetados tras los múltiples caparazones ideológicos. Y lo hace, como quien sintiendo fríos los dedos junta sus manos, a base de la temperatura que ofrece el color.

Obra de Josechu Dávila. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Josechu Dávila. Imagen cortesía de Intramurs.

Josechu Dávila (Madrid 1966) es un artista reputado y multidisciplinado que trabaja con el vacío, el desaprovechamiento y la inutilidad como referencias, trastocando situaciones para generar emociones que queden en terreno de nadie.

Obra de Eugenio Simó. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Eugenio Simó. Imagen cortesía de Intramurs.

Eugenio Simó (Torrent, 1972) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, cursando estudios en dicha universidad y en la Accademia de Belli Arti di Venezia. Desarrolla su trabajo como diseñador dirigiendo el estudio de diseño que lleva su nombre y compaginándolo con su faceta de artista plástico.

Mariscal: “El nacionalismo es algo primario”

Sabios en Rambleta: Javier Mariscal
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Miércoles 7 de octubre, 2015

Javier Mariscal pasó por Factoría Rambleta en calidad de ‘sabio’. Y famoso. Sin embargo, no dejó de poner en cuestión ambos términos. Mariola Cubells, directora de Relaciones Externas de Espai Rambleta, intentó atarle en corto procurando que se ciñera a sus preguntas. Y él, con cara (mucha) de sabio ¿? despistado, vino a decirle: a otro perro con ese hueso. Porque lo cierto es que se iba constantemente por los cerros de Úbeda que, en su caso, transitan entre Valencia, su ciudad natal, y Barcelona, la ciudad de acogida que le hizo famoso gracias a la olímpica mascota Cobi de los Juegos de Barcelona 92.

Javier Mariscal, en un momento de la conversación con Mariola Cubells, en Espai Rambleta.

Javier Mariscal, en un momento de la conversación con Mariola Cubells, en Espai Rambleta.

Cubells le recriminó que se fuera de Valencia, dejando a la ciudad huérfana de su creatividad. “Yo nunca me he ido de ninguna parte. No le doy importancia a dónde vives. De hecho, pensaba que en Barcelona iba a durar dos telediarios y ahí me he quedado, quizás por pereza”. Y para escapar de esa red que Cubells le tendía en torno a su huida de Valencia, Mariscal fue primero romántico y después taxativo cosmopolita. “Valencia es como una madre divina, acogedora, que te da caloret, te abraza y te produce un gran bienestar”. He ahí la luz romántica. Y, después, su sombra: “¡El nacionalismo es de tan niño pequeño, algo tan primario! Vas a Japón y enseguida echas de menos las lilas o lo que sea de Valencia”.

Javier Mariscal, junto a Mariola Cubells, observando la proyección de algunos de sus dibujos, en Espai Rambleta.

Javier Mariscal, junto a Mariola Cubells, observando la proyección de algunos de sus dibujos, en Espai Rambleta.

Su larga y distendida conversación con Mariola Cubells, ante un centenar de espectadores que acudió a escuchar al ‘sabio’, transcurrió a caballo entre ese caloret de la patria como infancia y los esfuerzos por despegarse de él. “Mis primeros recuerdos son dibujar, dibujar y dibujar”. Sobre todo chicas desnudas. “En 1964 no había ni el Playboy, entonces te las tenías que inventar”. Y como lo hacía muy bien, los compañeros de clase le pedían sus dibujos. “¡Qué te van a pagar! Al principio, el mayor reconocimiento era que les gustara y te robaran los dibujos”. Algo que le sigue ocurriendo en la actualidad. “Fernando Trueba tiene libretas mías enteras de La Habana en su casa”, en alusión a Chico y Rita, película de animación realizada junto al director de Belle Époque.

“Todas las conexiones neuronales importantísimas las he tenido en Valencia”, recordó. Eso sí, “yo en Barcelona aprendí a dibujar”, en Barrachina, espacio que había “en la plaza del Caudillo, donde ahora hay un McDonalds”. Fue allí donde saltó a la fama por la mascota Cobi que dibujó para los Juegos Olímpicos del 92. “Es muy difícil que te vuelva a tocar hacer algo así, tan difundido mundialmente”. Aquello lo recuerda con un punto de nostalgia y crudeza, porque Javier Mariscal narra su vida así: dando una de cal y otra de arena. “Los Juegos Olímpicos los veía como un negocio de un señor llamado Samaranch”. También como la “excusa para sacar dinero al Gobierno central”.

La mascota Cobi, de Javier Mariscal, proyectada en Espai Rambleta en un momento de la conversación de 'Sabios en Rambleta'.

La mascota Cobi, de Javier Mariscal, proyectada en Espai Rambleta en un momento de la conversación de ‘Sabios en Rambleta’.

Y puestos a valorar su trabajo, Mariscal explicó que una mascota tenía que ser “fácilmente reconocible”, con una identidad “potente y fuerte”. “Cuando creas un personaje [como Cobi], sabes que lo has logrado cuando te habla y estás ya hablando con él”. En este sentido, mencionó a Paco Roca: “Cada vez dibuja mejor, y sus soldados se ve que le hablan a él”. De todo aquello aprendió, con la distancia, “a perder el tiempo” en un mundo que “cada vez va a mejor”, algo en lo insistió: “Todos los días somos más felices y más sabios”.

Felicidad y sabiduría, a pesar de los pesares. “Hasta todo lo malo un día se acaba”, dijo en alusión al gobierno del PP en la Comunidad Valenciana. “¡Cómo se puede hacer eso [lo del Cabanyal], la tía gorda sinvergüenza [por Rita Barberá]!”, exclamación que arrancó en Espai Rambleta los mayores aplausos de la noche. Y volvió a Valencia, madre divina, al tiempo que demoniaca. “Tengo una tendencia bestial a la autodestrucción, que es muy valenciano”. Y puso como ejemplo las Fallas: “Se pasan el tiempo fabricando algo bellísimo para después destruirlo”. Creación y destrucción que atraviesa como un torrente el discurso de Javier Mariscal. “¿Qué es eso de tu tierra? Los únicos que tienen su tierra son los árboles”. Los demás lo que buscamos “es el cariño, desde los chimpancés”. Y así fue, a salto de mata, como Javier Mariscal fue desgranando su ‘sabiduría’ en Factoría Rambleta.

Javier Mariscal en 'Sabios en Rambleta' de Espai Rambleta.

Javier Mariscal en un momento de ‘Sabios en Rambleta’ de Espai Rambleta.

Salva Torres

Fernando Vicente y la anatomía femenina

El eterno femenino, de Fernando Vicente
La Fiambrera Art Gallery
Calle Pez, 7. Madrid
Hasta el 24 de octubre de 2015

Fernando Vicente (Madrid, 1963) es un artista autodidacta cuyos primeros trabajos vieron la luz en los años ochenta, en plena movida madrileña. Durante más de diez años trabajó en el mundo de la publicidad, terreno que abandonó en 1999 para volver de nuevo a la ilustración. Desde entonces ha realizado numerosos trabajos como los carteles de la Feria del Libro de Madrid o portadas de libros y discos. Además, sus trabajos han sido publicados en medios como Babelia, El País, Gentleman, Vogue, Rock de Lux, Playboy o Letras Libres.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Con esta exposición La Fiambrera Art Gallery da a conocer al público los trabajos de uno de sus artistas de cabecera, Fernando Vicente, y su visión sobre la mujer, un elemento constante en toda su carrera.

La muestra incluye los trabajos más recientes e inéditos sobre sus conocidas series de pin ups, 26 ilustraciones que muestran la belleza femenina con un estilo pícaro y sensual.

Además, este recorrido se completa con 14 pinturas de su serie Venus, realizadas sobre láminas anatómicas y con referencias a los grandes temas de la pintura clásica. Fernando Vicente utiliza en esta serie una de sus técnicas características: combinar la presencia constante de la figura humana con otros elementos que el propio artista ha ido coleccionando a lo largo de su vida.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

La Fiambrera continuará la temporada 2015-2016 con las siguientes exposiciones: Álvaro Pérez-Fajardo, del 30 de octubre al 5 de diciembre. El viaje, exposición colectiva con obra original de todos los artistas de La Fiambrera, del 11 de diciembre al 13 de febrero de 2016.

La Fiambrera es una galería de arte enfocada en ilustración, diseño gráfico, y arte lowbrow en la que han expuesto artistas como Sonia Pulido, Juan Pablo Baene, Sergio Mora, Jon Langford o Roberto Maján. Es, también, una librería especializada en ilustración, diseño y cultura popular. Ambas actividades están acompañadas en el espacio por una tienda de objetos de decoración y accesorios, en la que con cada exposición se incorporan publicaciones y productos relacionados con la muestra o con el artista, además de un pequeño café.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando Vicente. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Obra de Fernando de Vicente. Cortesía de La Fiambrera.

Obra de Fernando de Vicente. Cortesía de La Fiambrera.

 

 

El ingenioso hidalgo Joan Verdú

Mini, midi, maxi. Joan Verdú

Galería Mr. Pink

Avda. Guillem de Castro, 110. Valencia

Hasta finales de mayo

Antes de nada conviene aclarar lo de hidalgo. Joan Verdú (Alzira, 1959), aunque pueda llegar a confundir en su obra gigantes con molinos de viento, lo cual no andaría descaminado con su modo de proceder, no tiene nada de Quijote, ni por aspecto, ni por deshacedor de entuertos. Pero sí tiene, sin duda, mucho del ingenio que se le atribuye al ilustre caballero manchego. Pero está esa otra acepción de hidalgo, que a Joan Verdú, ahora sí, le viene que ni pintado: aquella que habla del color entre castaño y caoba. Esa indefinición, que ni es una cosa ni la otra, o ambas a la vez, permite dibujar un perfil más exacto de este ingenioso hidalgo de la Ribera.

Playbeuys, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Playbeuys, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Su ingenio, repleto de ironía, y esa manera que tiene de transitar entre dos mundos, para reunirlos en su trabajo mediante sucesivas transformaciones, es la marca estilística de Joan Verdú. No es de extrañar que entre sus proyectos de futuro se encuentre su particular visión de Las metamorfosis de Ovidio. Y es que la mitología, junto al arte y el erotismo, es una de sus constantes referencias. Como puede verse en la exposición Mini, midi, maxi que acoge estos días la galería Mr. Pink: un conjunto de 12 trípticos en los que Verdú establece una cadencia formal para sus juegos reunidos…

Joan Verdú toma una misma imagen para, descomponiéndola en tres tamaños distintos, trazar cierto recorrido narrativo. De hecho, en su origen la exposición iba a llevar por título Relatos cortos. Título que el propio Verdú explica: “Un amigo me dijo que muchas exposiciones son un conjunto de imágenes desplegadas como si fueran una novela, pero que en mi obra él veía una serie de relatos cortos”. Como la serie que desarrolla en la galería Mr. Pink, donde esos relatos giran en torno a la mitología (Leda y el cisne), el arte (Candy Warhol o Playbeuys) o de su carpeta de imágenes (Mano-cerebro).

Brain. Joan Verdú. Galeria Mr. Pink

Brain. Joan Verdú. Galeria Mr. Pink

Los juegos de palabras y esa transformación de la imagen tomando ciertos referentes conocidos son la base de su creación. Por ejemplo, la palabra cisne. “En valenciano, cigne y signe se pronuncian igual, de manera que el cisne se convertía en un interrogante”. Cuestión que abarca el conjunto expositivo, donde los juegos de palabras son constantes, al igual que constantes son las alusiones irónicas. Esa manipulación de imágenes para lograr las metamorfosis que incitan a la interpretación de sueños freudiana, también está explícitamente enunciada en su obra. Hay piezas que aluden a la manipulación de cerebros, cuyo repertorio Mini, midi, maxi parece ciertamente orquestada.

Relatos, entonces, cortos. Relatos que transmiten una sensación nada kafkiana, por cuanto Verdú alude a Las metamorfosis de Ovidio en lugar de a La metamorfosis del escritor checo. Ningún trasunto metafísico atraviesa el conjunto expositivo y sí, en cambio, una alusión directa al juego, la ironía, la fiesta de imágenes y palabras que pueden remitir al sueño, pero nunca a la pesadilla. Ni siquiera cuando alude a esa manipulación cerebral, aparentemente dolorosa por la sensación de vacío y alienación a la que apunta, ni siquiera entonces la obra de Verdú adquiere tintes dramáticos, sino jocosos, surrealistas, festivos. Diríase que Joan Verdú, una vez lanzados sus tentáculos sobre el mundo exterior, haya preferido recogerlos en su trabajo amortiguando lo real de ese mundo mediante la ironía. Más que molinos de viento, lo que este ingenioso hidalgo de La Ribera busca son motivos para seguir riéndose de su propia sombra, ya sea ésta Mini, midi, maxi.

Cerebro-mano, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Cerebro-mano, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

 Salva Torres