»41 x 33» en Galería Cànem

41 x 33
Galería Cànem
C/Antonio Maura, 6. Castellón de la Plana
Hasta el 8 de marzo de 2016

La consolidada y consagrada Galería Cànem ofrecerá hasta el mes de marzo una muestra con parte de la obra gráfica editada por la galería en el taller de Pilar Dolz. El nombre que recibe la exposición, »41 x 33» es una referencia a las medidas del soporte- papel, que supone el factor denominador común de todas ellas, además de coincidir con el 41 aniversario de la inauguración de esta misma galería.

Las obras pertenecen a diversos y variados autores como : Ramón Roig, Manuel Saez, Joan Cardells, Vicent Carda, Rafael Marti Quinto, Evarist Navarro, Wences Rambla, Nuria Besé, Carme Vidal, Pepe Nebot, Pepe Agost, Lidon Fabra, Isabel Tristán, Javier Loren, Rosa Torres, Manilo Rey-Fueyo o la misma Pilar Dolz. Los cuales, han tenido todos ellos, algún tipo de relación con la galería durante estos 41 años de impecable trayectoria.

Cabe destacar que otra de las constantes -además de las medidas-, de la exposición, reside en la técnica y el soporte empleado para ella, ya que todas se encuentran realizadas mediante la técnica del aguafuerte sobre papel, esto es así, con el fin de dar uniformidad al conjunto de la muestra que se nos ofrece.

image-2016-01-26 (1)

En ellos sentiremos la luminosidad de la tinta, la tactilidad de los surcos, la firmeza del trazo… toda su sensualidad, incluso el ritmo de la música amada. Con ellos descubriremos que toda obra es en esencia un poema tanto impresa sobre el soporte-papel, como en el libro íntimo.

Los grabados se encuentran numerados correspondiendo a la serie editada de una plancha. Esto nos dice que es una obra múltiple; pero todas ellas son obras originales, perdiéndose la condición de unicidad, y exclusividad. En la era de la reproducción técnica conseguimos popularizar el arte, haciéndolo de consumo común (por lo menos posibilitandolo) saboreándolo personalmente.

image-2016-01-26 (2)

De esta manera cada uno puede satisfacer el deseo de posesión, sabiendo que a la vez que individual hay un anhelo de compartir. El taller de Pilar Dolz ha conseguido desde una plancha, una matriz, multiplicar la originalidad de la obra, llegar al observador, que deviene comprador múltiple, variado y diverso. Así de los grabados podemos decir como escribía S. Espriu: «Varios son los hombres y diversas las hablas y convendrán todos a un único amor, la obra de arte … que nos hermana y humaniza».

Porque  es, precisamente, a partir de la obra (la cosa llamada obra) que podemos hablar de arte.

Russafa Escènica: la felicidad entre la crisis

Russafa Escènica. La felicidad
Diversos espacios y lugares del barrio de Russafa, en Valencia
Del 20 al 29 de septiembre

La dama de la felicitat, Usted es feliz, La isla de la felicidad, Voy a ser feliz porque es bueno para la salud, Proyecto TFA (transitando felicidades ajenas), y así hasta un total de 25 títulos en torno a esa felicidad anunciada como lema de Russafa Escènica. Y no es para menos. En plena crisis económica, el festival de teatro que cumple este año su tercera edición no sólo sobrevive al desencanto generalizado, sino que esboza una sonrisa de oreja a oreja por el éxito acumulado. Empezaron con apenas seis compañías y ahora, entre lo que llaman Viveros (espectáculos de 25 minutos) y Bosques (de 60 minutos), superan la veintena. O lo que viene a ser lo mismo: “¡25 estrenos absolutos!”.

La fragilidad de eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

La fragilidad de eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

No hay fórmula mágica. “Es el festival de las personas”, repite una y otra vez Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica. A base de la voluntad y el esfuerzo de decenas de esas personas comprometidas con la cultura, el teatro y las artes plásticas, el festival crece a pasos agigantados, hasta el punto de llamar la atención por primera vez de CulturArts o la Fundación Aisge, por citar a dos de sus patrocinadores. Con apenas 10.000 euros de presupuesto, los organizadores de Russafa Escènica obran milagros, si bien no alcanza todavía para pagar como se merece a las compañías que estrenan sus obras en el marco del festival: alrededor de 500 representaciones en 10 días, finalizando el domingo 29.

De títulos, de Álvaro de Juan. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

De títulos, de Álvaro de Juan. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Con esos magníficos mimbres (las personas) y una transparencia económica, cuyo calco a otras actividades e instituciones públicas y privadas sería solución de muchos problemas, Russafa Escènica se ha convertido en un festival de referencia, no sólo en Valencia sino en el conjunto de España. “No tenemos dinero para pagar la estancia de las compañías, pero son muchas a las que les gustaría venir de fuera de la Comunidad Valenciana”, subrayan los organizadores. A este paso (“cada edición, un pequeño avance”) terminarán lográndolo. Como han logrado, antes de que el festival comenzara el pasado viernes, una ocupación del 30%. “3.000 pases ya es un éxito de partida”, afirmó Cornelles.

Momento de la obra Faras tard. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Momento de la obra Faras tard, de Perros Danenes. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Además de los 18 espectáculos de Viveros y los seis de Bosques, Russafa Escènica estrena Invernadero, producción propia del festival a cargo de Chema Cardeña y un grupo de actores que han terminado este año sus estudios en escuelas de arte dramático de Valencia. Troya (la conquista de la felicidad) es el resultado de este montaje iniciático. También habrá jornadas escénicas en la Sala Russafa, con ponencias y mesas redondas; una exposición fotográfica de José Luis Abad; una charla del pintor y escenógrafo Pepe Agost en Espai Tactel, así como actividades paralelas coordinadas por Ana Sanahuja, de Hat Gallery, entre las que destacan una serie de conciertos y una visita guiada por el barrio junto al arquitecto Ximo Quixal, que invita a la reflexión: “Los barrios de gran crecimiento cultural pueden morir de éxito si no se gestionan bien, como ya sucedió con el Soho de Nueva York”, apunta Sanahuja. Russafa Escènica, tiempo habrá de pensarlo, apela a la felicidad por su gran momento.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Salva Torres