Ciudad de la Luz: impunidad cero

Plataforma para la Defensa de la Industria Audiovisual
Creada en Alicante el 19 de febrero, 2015

Tras varias reuniones preparatorias, el pasado 19 de febrero, técnicos, artistas, asociaciones y empresas del audiovisual en la ciudad de Alicante han creado la ‘Plataforma para la Defensa de la Industria Audiovisual’. Actualmente cuenta con 1.139 profesionales de toda España. A través de esta organización se espera aglutinar y contar con el apoyo de las distintas asociaciones profesionales relacionadas tanto con el área audiovisual como de la cultura y con otros grupos afines, formaciones políticas que defiendan la cultura como sector estructural, y de la ciudadanía en general con el primer objetivo de presionar para que La Ciudad de la Luz continúe al servicio exclusivo de la actividad audiovisual.

Conscientes de que debe de realizarse la venta del complejo, los profesionales que integran la Plataforma no quieren que se realice de manera precipitada y opaca,  ni sin propuestas claras que tengan en cuenta el impacto socio-económico del complejo a medio y largo plazo y su viabilidad, con un modelo de negocio apropiado.

Estudios de la Ciudad de la Luz de Alicante.

Estudios de la Ciudad de la Luz de Alicante.

«No podemos dejar que los que han llevado a la situación actual a los Estudios de la Ciudad de la Luz queden impunes y además pretendan ahora proceder a venderlo a su antojo, llevados por intereses personales y en condiciones de propaganda partidista y  falta de transparencia», dicen.  En este sentido, han trasladado a diferentes formaciones políticas una serie de preguntas de las que se espera tener respuesta en el Ayuntamiento de Alicante, las Cortes Valencianas y el Congreso de los Diputados.

Además, la Plataforma está realizando varias acciones concretas: trabajar para unificar y lograr el respaldo de todos los profesionales de España que abogan por que la Ciudad de la Luz no desaparezca; publicar un manifiesto con la exposición y defensa del sector audiovisual; convocar concentraciones de protesta; informar a la ciudadanía de la situación real de la venta -donde de nuevo se ven multitud de irregularidades- y lograr el apoyo de las distintas fuerzas políticas para que pidan explicaciones del proceso de liquidación ya en curso.

Los miembros de la Plataforma creen que todavía es posible lograr que los Estudios de la Ciudad de la Luz puedan destinarse para lo que se dijo que se había creado. «Su  aprovechamiento para otra actividad diferente significa no sólo destruir unas instalaciones que apenas han tenido uso, sino acabar con la posibilidad de crear un centro de producción audiovisual fuerte para España. El cine y todo lo audiovisual pertenecen a un sector económico que ha demostrado en los últimos tiempos ser uno de los sectores más positivos en la actividad económica del país», concluyen.

Cartel de entrada a Ciudad de la Luz.

Cartel de entrada a Ciudad de la Luz.

Lo elemental del detective Mario Rabasco

Espacios contingentes, de Mario Rabasco
La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Hasta el 27 de abril

“Actúo en cierta forma como un policía”. Y, para ello, Mario Rabasco se sirve de la fotografía documental. Tirando de esos dos hilos, la acción detectivesca y la herramienta fotográfica, encontramos en la obra de Rabasco una sugerente visión de lo que puede dar de sí el solapamiento entre ciencia y arte en el marco de la sociedad contemporánea. Por un lado, la más estricta racionalidad; meticulosa, fría, ordenada. Por el otro, la paradójica revelación de cierto misterio, precisamente allí donde la ausencia de figuras parece dejar un halo fantasmal de profundas resonancias líricas.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Diríase, siguiendo el enunciado de uno de los más famosos detectives de la literatura universal, que Rabasco parte de lo elemental para dejar rienda suelta a la imaginación. Y, como Sherlock Holmes, su obsesiva actividad detectivesca viene acompañada de cierto correlato melancólico. He ahí las dos caras, sin duda ejemplares, de nuestra modernidad: la racionalista, sustentada en la eficacia tecnológica, y la romántica, en tanto subjetividad que tiende a salirse del estrecho marco de las leyes empíricas. Los Espacios contingentes de Mario Rabasco, que La Nau acoge, son una brillante muestra de esa doble faz: transparente y opaca.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València

“Trato de buscar la sustancia de cada espacio y congelarlo mediante la fotografía”. E inmediatamente después, que esos espacios “tengan trascendencia”. Para lograr esa comunión entre la imagen documental y la imagen diríamos mística, Rabasco se planta en los espacios a fotografiar y, como un sabueso, olisquea el lugar con el fin de encontrar su alma. ¿El resultado? Unas imágenes frontales, sinónimo de “honestidad”, y “muy geométricas, con mucha claridad”. En resumen, una serie de espacios “de ceremonia y sacrificio”, en lugares “profanos”.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, echó mano de la fenomenología para explicar el modus operandi de Mario Rabasco: “Va quitando capas para encontrar la sustancia”. Funcionando, para ello, “como una especie de danzante”. Rabasco lo dijo con otra palabras: “Yo transito por los espacios y durante ese tránsito dejo que sea mi memoria la que trabaje”. Y agregó: “Intento ser sintético, incluso descaradamente super sintético”. Plantado en mitad de esos espacios vacíos, hasta un total de 43 pertenecientes a distintas facultades de la Universitat de València, dependencias rectorales o laboratorios, Rabasco corre el riesgo de perderse por amor a esos lugares que tanto le encandilan.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

“No necesito que haya nadie”. Es más: “Necesito que sea la ausencia la que señale y explique estos espacios”. Por eso el artista habla de “autoría compartida”, que se manifiesta “a través de lo que otros han dejado allí”. Pep Benlloch, comisario de la exposición Espacios contingentes. Estudio visual de la Universitat de València, amplió esa importancia de lo ausente: “Si hubiera personas sería redundante, porque esos lugares vacíos remiten precisamente a la actividad humana”. Es la huella o el rastro dejado por esa actividad, lo que provoca el misterio que anida en las fotografías de Mario Rabasco.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

De nuevo la tecnología, la fría captura que se extiende durante horas, conviviendo con la acerada mirada, inquisitiva, obsesiva, magnetizada por el lugar. En ocasiones sale a colación el nombre de David Lynch, maestro de los espacios siniestros. Pero también, quizás más pertinente, el de David Cronenberg, éste sí más interesado en captar los misterios que se esconden bajo la escalofriante transparencia tecnológica. Mario Rabasco, en cualquiera de los casos, sigue la estela de su propia intuición recorriendo espacios “muy familiares” para él. Tan familiares como extrañamente habitados por seres ausentes. A veces, diríamos, que hasta se oyen voces.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres