El academicismo pasional de Vicente Rodes

Vicente Rodes. El estudio del natural
Museo de Bellas Artes San Pío V
Calle San Pío V, 9. Valencia
Hasta el 8 de septiembre de 2019

“Su fama es brutal como retratista”, subraya Pilar Tébar, comisaria junto a Sergio Pascual de la exposición Vicente Rodes. El estudio del natural. El Museo de Bellas Artes acoge la muestra, casi un siglo después de la única monográfica dedicada a su pintura realizada en Valls (Tarragona) en 1926. “Ha pasado desapercibida su obra”, recalca Tébar, empeñada en relanzar el trabajo de Rodes, cuyo busto figura en la fachada del Parlamento de Cataluña, donde goza de gran consideración, a pesar del extensible vacío expositivo de su producción. Castellón, ahora Valencia y después Alicante empiezan a llenar ese vacío con esta muestra itinerante.

Un total de 75 obras, en su mayoría retratos, integra la exposición organizada por el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, en la que colaboran diversos museos e instituciones públicas. La muestra tiene un elocuente subtítulo: De la Academia al Romanticismo. Denominación que viene a subrayar ese trasvase de estilos en la producción de Rodes: “Es más valiente en los retratos, más libre, que en los óleos”, señala Tébar, sin dejar de subrayar su enorme talento para el dibujo. Talento que iba unido a la rapidez y calidad con la que trabajaba.

Vista de la exposición de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

De hecho, la exposición recoge en el fragmento de un artículo de Maurici Serrahima la siguiente e ilustrativa anécdota: “Corría por Valencia durante la guerra de los franceses, y cuentan que se valía de su prodigiosa facilidad para hacer retratos al minuto de los oficiales del ejército, que cobraba a tres pesetas”. Tébar recuerda que Rodes fue de los primeros que tuvo una cámara de daguerrotipo: “Pienso que se debía a que le gustaba captar la inmediatez, por eso las obras en pastel son para mí mucho mejores que los óleos. Esa inmediatez del pastel es lo que le atrae luego de la fotografía”.

Hay referencias a Dominique Ingres (“era un admirador” del pintor francés) y a Théodore Géricault, que la comisaria ve claramente en el cuadro de una de las grandes damas retratadas. Esa “captación del complaciente orgullo burgués de los retratados”, junto a “la introspección psicológica de los personajes” es lo que acerca su obra “a los retratos de Géricault”. También a Ingres, de quien se recoge una cita sin duda próxima al sentir del propio Rodes: “Consigamos unos ojos que miren bien, que miren con sagacidad… El arte nunca llega a un grado de perfección más elevado que el que alcanza cuando se parece a la naturaleza y por el que se le puede confundir con ella misma”.

Una de las obras de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Vicente Rodes, en una carta a su alumno Claudio Lorenzale, diríase que prosigue por su cuenta esa reflexión de Ingres cuando dice: “Bueno es oír y ver, pero hacer lo que la abeja, que saca la miel de la flor amarga”. Y añade: “Fórmese usted original por lo que le sugiera la verdad, que es esto el verdadero camino, lo demás son cavilaciones y la perdición de muchos talentos”. Su dedicación al dibujo y a extraer de él esa verdad aludida fue constante a lo largo de una producción ahora rescatada del olvido por Pilar Tébar y Sergio Pascual: “Ahora hay gente que se ha enterado de la exposición y está dando lugar a la aparición de nuevos Rodes”, remarca la comisaria.

Vicente Rodes, El estudio del natural muestra óleos sobre lienzo, tintas y aguadas sobre papel y, sobre todo, sus prodigiosos pasteles. “Primero hacía el pastel y luego, aunque no siempre, los óleos, que son de formato más grande y que coge ya al retratado en tres cuartos. Los pasteles son cabezas de frente y no incluían por lo general las manos. Y muchas veces el fondo es seda, de manera que el pastel sobre seda es ya muy delicado”, explica Tébar. En los bocetos de Rodes dice que hay “un interés por conseguir el dominio de los tejidos, las posturas, las expresiones gestuales y faciales que roza lo obsesivo”.

Uno de los desnudos académicos de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Esa obsesión adquiere rasgos diferentes cuando se trata de un desnudo académico que cuando se lanza en busca de una mayor hondura expresiva. “En los desnudos académicos el trazo es fino y continuo”, que viene a guardar relación con la “finitud de los cuerpos”, mientras que en las obras de corte más religioso “el movimiento de las composiciones determina una ocupación menos continua del trazo”, ligado en este caso con la “estética tardo barroca”. Según Tébar, “es más romántico al final” de su obra.

Rodes fue alumno de Vicente López [pintor español del neoclasicismo], recuerda la comisaria, lo cual se ve en “las carnaciones y en cómo trabaja la mirada”. El desnudo, aunque aparece en la muestra, fue algo que, sin embargo, no trabajó tanto, “quizás en sus años de formación, de ahí que los hayamos reunido bajo el título de Academia, y donde aparecen esas extrañas bolsas escrotales que estaban entonces de moda”.

Las obras de Rodes, aunque todavía insuficientemente conocidas, salen a subasta “y se venden bastante bien”, destaca Tébar, para señalar a continuación que dos de las últimas las ha comprado el Museo del Romanticismo [de titularidad estatal y ubicado en Madrid] “que no tenía obra de Rodes”. La exposición del Museo de Bellas Artes ayuda, en este sentido, a seguir impulsando su trabajo y a ofrecerlo de una forma atractiva. “Hemos hecho un montaje como muy elegante. No te aburres de ver los retratos”, concluye la comisaria.

Una joven ante algunas de las obras de Vicente Rodes. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres

ESAT presenta en Bellas Artes proyectos fin de carrera

Presentación de proyectos de fin de carrera de ESAT
Salón de Actos del Museo de Bellas Artes
C / San Pío V, 9. Valencia
Del 5 al 7 de junio de 2018, de 10.30 a 14.00h

El Salón de Actos del Museo de Bellas Artes de Valencia acoge los días 5, 6 y 7 de junio la presentación de los proyectos de fin de carrera de los estudios del HND de Arte & Diseño de la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), donde se expondrán ante un jurado de reconocido prestigio. Un evento que pone fin a su formación de tres años y donde podrá apreciarse el nivel de estos jóvenes talentos, lo que supone para ellos el inicio de una nueva andadura profesional.

El martes 5 presentarán sus proyectos David de la Torre, Ana Sora, Alberto Martínez y Antonio Cubel. El proyecto de David de la Torre, ‘Kenopsia’, es un estudio de la relación que existe entre los artistas urbanos y el espacio que van a intervenir. Este estudio ha concluido en un libro y diferentes audiovisuales que dejan constancia de estas intervenciones.

ESAT

The White Shadow, proyecto de Jorge Juan Garzón. Imagen cortesía de ESAT.

Ana Sora presentará ‘At night’, un libro que ilustra las experiencias de diferentes personas afectadas por la parálisis del sueño. El libro ha sido posible tras una exhaustiva labor de investigación que incluye entrevistas personales que han inspirado los diferentes capítulos del mismo.

Por su parte, Alberto Martínez hablará de ‘Bohemian Media’, una agencia que ha creado con la intención de apoyar a cantantes y grupos musicales que necesitan desarrollar su imagen desde una primera identidad corporativa hasta video clips, pasando por cartelería, difusión de conciertos, portadas de discos o  diseño web.

Antonio Cubel ha encontrado su inspiración en la carretera, más en concreto en la fotografía nocturna de la misma, en el juego de las luces de los vehículos y en la potencia visual de los materiales reflectantes que se utilizan en ese entorno. El proyecto ‘Interacción lumínica’ consiste en un libro fotográfico de autor y tres piezas escultóricas en las que integra materiales reflectantes y luminiscentes.

El miércoles 6 será el turno de Anabel Povo, Carmen Silvestre, David Bahilo y Jorge Juan Garzón. Anabel Povo hablará de ‘Behind the mask’, un proyecto que consiste en el desarrollo gráfico de un videojuego partiendo de una idea propia. Después del desarrollo de la historia, de sus entornos y sus personajes, ‘Behind the mask’ es un artbook, que incluye también una edición de coleccionista del juego y un potente teaser promocional. ‘The White Shadow, el proyecto de Jorge Juan Garzón, es un libro de arte, germen de una futura animación y un cuento ilustrado escrito por el propio Garzón.

‘Odyssey’ es el título del proyecto de Carmen Silvestre. Se trata de una instalación que gira en torno al concepto de la luz y el efecto que tiene sobre la realidad. Se ha inspirado en el movimiento aparente que tienen la luces del sol y la luna sobre la tierra. David Bahilo presenta ‘Leshly’, una marca de ropa propia diseñada para un público joven. La seña que identifica la marca es el cuidado de las ilustraciones.

El jueves 7 defenderán sus proyectos Erika Andrada, Héctor Giménez y Marta García. Erika Andrada ha enfocado su proyecto ‘NQN Perception AR’ hacia la creación de contenidos de vídeo, imagen, 360º y 3D para ser visualizados a través de la realidad aumentada, aplicados, en este caso, a un hotel.

Héctor Giménez hablará de ‘Noa’, el desarrollo gráfico de un largometraje que se plasmará en un libro de arte y un teaser promocional. Marta García presenta ‘FugitiVe’, un proyecto en el que fusiona dos estéticas en apariencia opuestas pero que conceptualmente comparten elementos comunes, el minimalismo y el punk. Esta simbiosis ha concluido en una línea de ropa innovadora e inusual.

Kenopsia, proyecto de David de la Torre. Imagen cortesía de ESAT.

Kenopsia, proyecto de David de la Torre. Imagen cortesía de ESAT.

Miradas Fotográficas concluye con 41.289 visitas

Miradas Fotográficas
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
Museo de Bellas Artes
C / San Pío V, 9. Valencia
Del 21 de febrero al 28 de mayo de 2017

La exposición ‘Miradas Fotográficas’ que ha permanecido abierta del 21 de febrero al 28 de mayo en el Museo de Bellas Artes de Valencia ha recibido 41.289 visitantes. Un balance muy positivo que ha superado las expectativas y ha aumentado la asistencia del público más joven que con motivo de la exposición ha visitado el museo.

La muestra, desarrollada por un profesor y alumnos de ESAT ha generado experiencias estéticas interesantes debido al diálogo que provocaba la obra fotográfica con la obra original, la modernidad y la tradición, la técnica fotográfica y la técnica pictórica tradicional.

Una de las obras expuestas en 'Miradas Fotográficas'. Imagen cortesía de ESAT.

Una de las obras expuestas en ‘Miradas Fotográficas’. Imagen cortesía de ESAT.

Las fotografías han sido el resultado tanto de obras de los alumnos del último curso de la titulación de Arte y Diseño, como de su profesor Alberto Adsuara, director del departamento de fotografía y de audiovisuales de ESAT que ha ejercido, a su vez, de coordinador y comisario de la exposición.

La exposición ‘Miradas Fotográficas’ tenía la particularidad de mostrar fotografías que interpretaban obras de arte del museo con una mirada actualizada, fresca y con la introducción de elementos cotidianos. Se han expuesto 30 fotografías de pintores como Vicent Macip, Nicolás Falcó, Velázquez, Cornelisz van Haarlem, Asensio Juliá, Ignacio Pinazo o Cecilio Pla, entre otros.

Una de las obras expuestas en 'Miradas Fotográficas'. Imagen cortesía de ESAT.

Una de las obras expuestas en ‘Miradas Fotográficas’. Imagen cortesía de ESAT.

De los 41.289 visitantes, es significativo el número de visitas guiadas a la exposición, repartidas en 58 grupos. Una exposición innovadora que ha buscado la interacción del público a través de talleres didácticos, concursos en la red, jornadas e incluso actividades de música y danza, todo ello vinculado a esta muestra.

Para la dirección de ESAT este tipo de iniciativas reflejan el espíritu de la escuela al materializar y dar visibilidad al trabajo que realizan los alumnos y que, como en este caso, destaca por su calidad y visión crítica y que además, obtiene el reconocimiento de la sociedad valenciana.

Alberto Adsuara, director del departamento de fotografía y de audiovisuales de la ESAT y comisario de ‘Miradas Fotográficas’ destaca que ‘la posibilidad de acercar a un público joven a los museos ha sido la base de este trabajo, y descubrir obras clásicas a partir de una revisión actual, ha sido una fórmula que se ha demostrado muy válida, tanto para los alumnos que han participado, como para todos los visitantes jóvenes que se han acercado al museo’.

Público en la exposición Miradas Fotográficas.

Público en la exposición ‘Miradas Fotográficas’. Imagen cortesía de ESAT.

Fotógrafos reinterpretan a los clásicos del arte

Miradas fotográficas, comisariada por Alberto Adsuara
Museo de Bellas Artes
C / San Pío V, 17. Valencia
Hasta el 30 de abril de 2017

El Museo de Bellas Artes de Valencia acoge la exposición ‘Miradas Fotográficas’, comisariada por Alberto Adsuara, que fue presentada por la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga; el director de ESAT, Jaime Torres, el director del Museo de Bellas Artes, José Ignacio Casar, y el propio Adsuara y que se podrá contemplar hasta el próximo 30 de abril.

La exposición, compuesta por una treintena de piezas realizadas entre los alumnos del último curso de la titulación de Arte y Diseño de ESAT y su profesor Alberto Adsuara, ‘es una oportunidad de acercar a la juventud al pasado’, según apuntó el propio comisario.

Esta muestra es el resultado de un dilatado proceso que ve la luz ahora desde que se fraguara hace cinco años. Los ‘alumnos y el maestro’ han ido seleccionando obras del Museo de Bellas Artes de Valencia para reinterpretarlas y ofrecer una visión actual. Se ha recurrido a modelos clásicos que van desde el gótico hasta el impresionismo y a través de la fotografía se han revisado estas obras de arte.

Responsables de la exposición 'Miradas fotográficas', en la presentación. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes.

Responsables de la exposición ‘Miradas fotográficas’, en la presentación. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes.

José Ignacio Casar, señaló que ‘»hoy los museos necesitan el desarrollo de unas acciones de mediación que se estructuran a través de la confianza, más o menos ciega en las aportaciones tecnológicas y el decisivo papel que juegan educadores, guías, voluntarios, cada uno con sus distintos niveles de conocimientos y compromiso. En el campo tecnológico, el carácter innovador de algunos medios ha de ser necesariamente mitigado por un profundo conocimiento de lo que se pretende trasmitir, con el fin de paliar una excesiva dependencia en la tecnología que vele los contenidos fundamentales. En el campo del educador, guía, voluntario, todo conocimiento, toda investigación, todo compromiso contribuye de manera decisiva a lograr el éxito en los objetivos que se les asignan a los museos”.

Por su parte, Jaime Torres apuntó que «la tecnología debe estar al servicio de la cultura y de la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones. Y esta es una buena manera de demostrarlo, mostrando lo clásico con una visión moderna y contemporánea”.

Carmen Amoraga destacó «la mirada fresca de los alumnos que han interpretado las obras, en algunos casos de forma figurada y en otros imitando fielmente el cuadro original pero con matices actuales con nuestra época».

Alberto Adsuara, coordinador y comisario de ‘Miradas fotográficas’ comentó que «una la de las claves ha sido la de volver a la tendencia del maestro que puede influir en sus alumnos. Este proyecto nació como unas prácticas docentes y tras un trabajo intenso con los alumnos se ha convertido en una exposición donde se mezcla el interés por la actualidad, con herramientas de hoy como la fotografía, con el interés por el pasado y lo clásico, que pese a la distancia con las nuevas generaciones, no deja de ser universal».

El Museo de Bellas Artes de Valencia, segunda pinacoteca de España, ha sido el espacio elegido para escoger algunas de sus obras más representativas y reinterpretarlas para ofrecer una nueva mirada del pasado.

De las treinta piezas que se exponen en esta muestra, diez son obra del propio profesor Alberto Adsuara y las veinte restantes corresponden a una selección de alumnos de último curso de los últimos cinco años. El resultado es una reivindicación del arte actual, contodo lo que técnica y tecnológicamente lleva implícito, para confrontarlo con un pasado donde la técnica era muy distinta.

Asimismo, Adsuara destacó que ‘los retos que las obras planteaban era cómo hacer para imitar la luz de una pintura renacentista o barroca, o cómo imitar las atmósferas de Sorolla o Pinazo. Y la respuesta se la dio cada alumno a sí mismo, mediante su proceso creativo. Ahora es el turno del espectador, el que va a tener la oportunidad de comparar original y revisión y disfrutar con el cambio».

Fotografía de Alberto Adsuara.

Fotografía de Alberto Adsuara en ‘Miradas fotográficas’. Imagen cortesía de ESAT.

Pinazo por partida doble

Pinazo. La historia y el retrato. De la gran tradición al modernismo
Centre Cultural Bancaixa
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Museo de Bellas Artes de Valencia
C / San Pío V, 9. Valencia
Hasta el 8 de enero de 2016

El Museo de Bellas Artes y la Fundación Bancaja, muy oportunamente, han sumado fuerzas para presentar por partida doble la obra de Pinazo, que es como debería presentarse siempre. Porque Pinazo, tal y como demostraron los comisarios de ambas exposiciones, José Ignacio Casar Pinazo y Javier Pérez Rojas, tiene al menos una doble lectura. No sólo la que figura en el título del conjunto expositivo, que va de la historia al retrato y de la tradición al modernismo, sino en lo que concierne al contenido mismo de su trabajo, entreverado de claridades y sombras, de pulcritud y tenebrismo.

El propio Pérez Rojas aludió a Ramón Gómez de la Serna para decir que son “dos y una misma”, parafraseando una de sus famosas greguerías, las exposiciones presentadas al unísono en Bancaja y Bellas Artes. Y, por seguir el ejemplo, cabría citar esta otra para ahondar en Pinazo: “Lo más humano que tiene la calle es el recodo”. Y es que la obra del artista de Godella está llena de esos recodos, de esa manera de ir en una dirección para enseguida encontrarle las vueltas a la pintura. Por eso “del Pinazo bohemio” se va “al más oficial reclamado por las instituciones” (Rojas) sin que se pierda un ápice de su audacia.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

En el Museo de Bellas Artes se da cuenta del Pinazo “más introvertido”, mientras Bancaja acoge ese otro “más transversal”, según explicó Casar Pinazo, reflejado en sus retratos a personajes de la sociedad de la época. Retratos a cuya profundidad se refirió Pérez Rojas al decir que iban “del naturalismo al expresionismo”, algo que no hacía “ningún pintor de entonces”, remachó el comisario. Las 131 obras, repartidas entre ambos espacios, muestran esa doblez, de la que el cuadro ‘Últimos momentos del rey don Jaime el Conquistador….’ no es más que uno de sus ejemplos.

Esta obra, cedida por el Museo del Prado bajo rigurosas condiciones de traslado y montaje y nunca antes vista en Valencia, tiene su doble literal en esa otra realizada para la Diputación, ambas expuestas en paredes enfrentadas. ‘La Caridad (Santa Mónica)’, igualmente inédita, también se duplica e incluso triplica mediante sendos estudios de su composición. Y las cuatro estaciones, serie de retratos de la familia Jaumandreu, juegan también con las dobleces que fue señalando Pérez Rojas referidas a la primavera y el verano, el otoño y el invierno: “Primavera en tanto encarnación de la belleza floreciente junto al verano voluptuoso, y del otoño como tiempo de negocio al invierno más estéril e improductivo”, con sus respectivos personajes encarnando esas diferencias.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Las 131 obras expuestas, provenientes de diferentes instituciones como el Museo del Prado, el IVAM, el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) o la propia Casa Museo Pinazo, entre otros, muestran la dificultad de encajar a Pinazo en un género e incluso de caracterizar un género como el retrato, que en su caso se desdobla entre la pose oficial y el gesto naturalista, entre lo obvio y lo obtuso. Pérez Rojas, que habló del retrato como un “ejercicio complejo”, destacó el premio que por uno de ellos recibió Pinazo, siendo la primera vez que alguien lo obtenía en el marco de una exposición nacional.

El propio Ignacio Pinazo, en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes, subrayó la importancia del retrato desde el Renacimiento, poniendo como ejemplo los de Velázquez o El Greco, a los que se sumaría Goya, como apuntaron los comisarios. Retratos repletos de claroscuros, incluso allí donde parece dominar el encanto infantil. Inquietantes la mayoría de ellos. Como inquietante es el grito desgarrado que lanzó en ese discurso Pinazo: “Faltan maestros y sobran profesores”. De nuevo su modernidad, ahora que las clases magistrales y el tradicional maestro empiezan a ser reemplazados por Internet. Su pintura histórica “proponiendo relatos que conectan con el presente tanto desde puntos de vista simbólicos como plásticos”, concluyen los comisarios.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

AVVAC denuncia mala gestión de Becas Hábitat

Comunicado oficial de AVVAC (Asociación de Artistas de Valencia, Alicante y Castellón) sobre la Edición 2016 de las Becas Hábitat

Las ayudas a la Investigación artística son algo necesario en la sociedad contemporánea, algo sobre lo que no existe margen de discusión, que deben proliferar para consolidar un tejido frágil y desestructurado como es el de la creación. Es incuestionable que la investigación artística es un ámbito realmente beneficioso para la ciudadanía como valor y como motor de dinamización social en sí.

Para que ello suceda es necesario mimar el ámbito en el que se invierte todo ese potencial económico, generar un caldo de cultivo propicio para que los frutos nos reviertan su mejor calidad.

Es muy alto el grado de competitividad al que debe de hacer frente una carrera artística en la consecución de las escasas ayudas que ofrece el panorama de subvenciones en el ámbito nacional; en ocasiones ello implica destinar años a la presentación de candidaturas y anteproyectos, que de ninguna manera se rentabilizan de cara al aspirante si no es por la satisfacción de poder dedicarse a aquello que se desea. No hablemos ya de las casi inexistentes posibilidades de profesionalización de este tipo de investigadores consagrados a los contenidos artísticos y culturales.

Estos programas de desarrollo, a menudo, quedan a merced de decisiones de terceros que ostentan cargos en la administración publica, una administración que por ley, debe destinar parte de los fondos que maneja a subvencionar estas actividades sin que se acabe de entender muy bien porqué. Es frecuente encontrar entre estos responsables personal poco experimentado, pasota, con falta de conocimientos sobre el ámbito en el que interactúan, que ostentan cargos sobrevenidos ejerciendo políticas de actuación de dudoso rigor profesional, que en muy extrañas ocasiones afrontan con seriedad y profesionalidad la tarea que se les encomienda.

Desgraciadamente este ha sido el caso de la Edición 2016 de las Becas Hàbitat. Recordemos que en este programa a los beneficiarios se les retribuye con una ajustada cuantía mensual y se les exige establecer su residencia en la ciudad de Castellón (salvo en la modalidad de la Beca Hàbitat Abroad en la que se fija la residencia del beneficiario en Berlín), para poder desarrollar su proyecto en un contexto propicio acompañado de actividades formativas complementarias.

Durante la presente edición, la falta de interés en el programa de los órganos responsables ha sido evidente, tanto por parte de la Concejalía de Cultura como del Espai d’Art Contemporani y de las instituciones que se han ido sumando para ofrecer soporte, tanto por parte de la Casa de la Cultura como del Museo de Bellas Artes. Por parte de todos aquellos responsables que intervienen -que han sido muchos- continuamente se ha mirado para otro lado en el desempeño de las responsabilidades de gestión y organización, la falta de infraestructura y coordinación ha sido el eje clave que ha condicionado el programa, y la promesa de actividades complementarias y de calidad ha quedado en eso, en una promesa.Convocatoria-BECAS-HABITAT-ARTISTIC-CASTELLO

Creemos que la Regidora de Cultura del Ayuntamiento de Castellón, Dña. Verónica Ruíz, se encuentra ciertamente confundida al entender la condición de los artistas de las Becas Hàbitat Artistic bajo la condición de estudiantes; seguramente, tras los más de 15 años de experiencia profesional de alguno de ellos –pese a los continuos procesos de aprendizaje que toda actividad profesional conlleva-, el que se les atribuya la condición de estudiante con el fin de declinar responsabilidades puede generar algunas susceptibilidades.

Resultan alarmantes las continuas muestras que, tanto desde el consistorio como desde la institución de apoyo (EACC), denotan que no se valora el potencial investigador, y que la cultura emergente trae sin cuidado. Ejemplo de esto que apuntamos es la manera en la que se han entendido los requerimientos básicos para el desarrollo y consecución de los objetivos planteados en cada proyecto, o la forma en la que han sido presentados; días después de la inauguración de la muestra ya era evidente la falta de mantenimiento de la muestra en el Hall del Museo de Bellas Artes, en la que algunas de los videos dejaban de ser proyectados en horario de visita.

Desde el ámbito profesional exigimos a estos responsables políticos que no se tomen sus competencias a la ligera y reflexionen con cierta actitud crítica sobre su cometido, de forma que si contemplan que el ámbito que les compete excede sus conocimientos, busquen asesoramiento en los adecuados responsables cualificados con el fin de reformular las exigencias y dispensar la atención que requiere un programa tan ambicioso y necesario.

Aimeur: “Es imposible que esto vaya a peor”

Destroy. El corazón del hombre es un abismo, de Carlos Aimeur
Editorial Drassana
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
Viernes 26 de junio, 2015, a las 19.30h

Carlos Aimeur en Valencia es una firma asociada a la cultura, materia que impregna sus neuronas después de trabajar como periodista especializado en Las Provincias, El Mundo y otros medios. Actualmente es jefe de CulturPlaza.com. Cinéfilo empedernido, con varios proyectos audiovisuales en su haber, ávido lector y dueño de una prodigiosa memoria, era inevitable que antes o después  revelara su faceta de escritor. Y así lo hizo.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Sorprendió con Bonaventura, un relato de crímenes ambientado en la Valencia de la Guerra de la Sucesión que mereció el Premio Ciudad de Valencia 2007. Aimeur demostraba una solvencia y madurez impropia de un primer título, aspirando  a crear una atmósfera de intriga histórica similar a la de dos grandes hitos literarios: El nombre de la rosa y El Perfume. Sólo sus íntimos sabían que Bonaventura era en realidad su segunda historia  pues con anterioridad afiló sus garras con otra muy diferente: Destroy. El corazón del hombre es un abismo que hace poco publicó la editorial bilingüe Drassana, y que se presenta el 26 de junio por la tarde en el MuVIM.

Situada en la Valencia de los noventa, evoca la extinta Ruta del Bakalao sin nostalgia a través de una serie de personajes que la viven con intensidad: un camello, una puta yonqui y el encargado de una discoteca. A partir de las declaraciones de una prostituta, una juez novata y dos policías veteranos investigan un crimen ocurrido en Aldaia.

Además de una novela negra Destroy es la crónica de una generación, la que pasó su juventud en los noventa y maduró con la llegada del nuevo siglo para convertirse en “gente sin grandes metas ni pasiones, moderadamente progresistas, tímidamente burgueses, convencionales. Gente para los que vivir, como dice Carlos Marzal, es un puro mecerse insatisfecho que se consuela en su vaivén”.

Portada de 'Destroy. El corazón del hombre es un abismo'. Editorial Drassana.

Portada de ‘Destroy. El corazón del hombre es un abismo’. Editorial Drassana.

Toda primera novela es una especie de taller literario. ¿Qué aprendió usted con Destroy?

Que los personajes y la historia mandan. Hasta que no me sometí a ellos, hasta que no hice lo que ellos debían hacer, no tuve novela. En ocasiones, al hablar con escritores, cuando me decían que los personajes tenían vida propia y todas esas cosas pensaba que me estaban vendiendo humo. Pero no. Es verdad. Ocurre.

¿Cómo  se sumergió en los bajos fondos sin acabar entre rejas? 

Iba con la Policía, unos de confianza que conozco. (Risas) Realmente he tenido problemas con la primera parte de la historia, porque tenía que ponerme en situaciones y comprender actitudes que no me eran ni remotamente próximas. Algunos amigos me han comentado que leído les resulta extraño, como si la hubiera escrito otra persona. Para mí es un elogio porque significa que he conseguido lo más difícil, o al menos a mí me lo parece, que es ponerme en la piel de personas totalmente distintas a mí.

Valencia queda algo desdibujada como telón de fondo. ¿Fue deliberado no dar mucho protagonismo a la ciudad a favor de los personajes?

Fue por no ser redundante. Valencia estaba ahí. Quien la conoce la ve y quien no la conoce se la imagina.

¿Qué circunstancias confluyeron para generar un fenómeno como la Ruta del Bakalao y por qué dejó de existir?

Ha habido gente que lo ha analizado. Creo que es más producto de las circunstancias. Confluyeron un tipo de diversión, una legislación horaria muy laxa y otras circunstancias, como la irrupción de determinadas drogas recreativas, que unidas a las ansias de libertad permitieron esa celebración del exceso. Habría sido divertido si no hubiera sido tan largo, pero lo que era una fiesta se acabó convirtiendo en algunos casos en una pesadilla. En general, la mayoría de la gente que conozco que realizó la Ruta del Bakalao se fue distanciando conforme fueron adquiriendo responsabilidades, personales, laborales, familiares… Era una etapa de su vida.

¿Cuál es su postura respecto a las drogas? 

No tengo una postura única. No puedo poner en el mismo plano drogas nocivas como la cocaína, la heroína o el alcohol, que otras drogas de perfil más bajo como la marihuana o el tabaco. Lo que sí es evidente es que la represión, la Ley Seca, ha fracasado. Eso es un hecho. No sé cuál es la solución, si hay una o varias. Lo que sí que tengo claro es que la actual ‘solución’ no soluciona nada. Y obstinarse en un error es de necios.

¿Como jefe de cultura de Valencia Plaza, qué opina del momento cultural que vive nuestra Comunidad? ¿Espera algo positivo en este aspecto del cambio político?

Cualquier cambio suele ser para bien. En este caso, es imposible que sea peor. Durante la última década la actuación en materia cultural del PP en la Comunidad Valenciana ha acumulado más sombras que luces. Los últimos cuatro años han sido desastrosos. Todo aquello que se advertía desde la prensa o señalaban algunos desde el propio seno de las instituciones, se ha cumplido. Cuando denunciábamos proyectos faraónicos sin sentido como la Bienal de las Artes, se nos criticaba por ser antivalencianos. Cuando denunciabas el comportamiento irregular de personajes, te señalaban a ti. No creo que el PP lo haya hecho todo mal, pero sí que constato que durante los últimos años han permitido toda clase de desmanes y estupideces amparados en que era ‘su gente’. Que personajes como Consuelo Císcar o Paz Olmos hayan dirigido museos como el IVAM o el San Pío V ha sido una broma de mal gusto y ha durado tanto que ha sido denigrante.

El año 2015 trae un aluvión de novedades literarias escritas por valencianos. ¿Estamos ante un fenómeno puntual o son los  frutos de una cantera de novelistas que dejarán huella?

Es una ola, coyuntural, quizás, pero con visos de permanecer. Ahí será fundamental la respuesta del público. Si la audiencia responde y esos autores se pueden profesionalizar, habrá más testarudos.

¿Alguna nueva historia entre manos?

Muchas. Demasiadas. Lo peor es que no tengo tiempo para ellas. Prefiero pasar el poco tiempo disponible con mi hijo. Espero que la posteridad me perdone (Risas) pero prefiero jugar al fútbol con mi hijo, aunque siempre me gana de un gol, qué cosas.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Pensando en voz alta

 

Parece que, especialmente de un tiempo a esta parte, pues en Valencia es de viva actualidad, hay un tema que ofrece controversia: ¿ha de estar un museo de bellas artes, o centro de arte, dirigido por personas que tengan conocimientos sobre historia del arte o acaso ha de ser un gestor con dotes de mando y capacidad de liderazgo el que lo gobierne?

Desde luego, una cosa es ser competente para saber elaborar un discurso científico, serio y riguroso, un proyecto museográfico claro y con sentido, discurrido a partir de los fondos del centro a la vez que, teniendo visión de futuro, pensar en todo aquello que pueda complementar su colección. Sin pretender hacer aquí relación exhaustiva de las funciones de un director, deberá también, en torno a esos fondos, saber renovar su exposición permanente, como proponer una coherente política de adquisiciones, organizar y promover muestras temporales así como dirigir y alentar investigaciones que mantengan vivo al museo. Para lograr todo esto con exigencia profesional, se hace cada vez más imprescindible el relacionarse con centros de similares características en cuanto a su perfil o tipo de colección, tanto a nivel nacional como internacional.

Para todo ello se suele dar la casuística del primer perfil, pues quien capitanee esos objetivos tendrá que ser a la fuerza alguien que conozca bien la intrahistoria del museo, su origen y formación, como por supuesto sus fondos. Estas personas son, normalmente, historiadores del arte, muchos ya vinculados al mundo museístico, como al universitario, pero siempre, en cualquier caso, reconocidos investigadores dentro de su sector y con gran reputación, mucho mejor si ésta supera nuestras fronteras.

Sin embargo, hay quien piensa que para lograr todo esto basta rodearse de un buen equipo de conservadores que puedan asesorar a su director en esta materia, dedicando su tiempo a otros menesteres, como captación de fondos y recursos financieros. Este tendría pues otro perfil, más relacionado con el mundo empresarial, directores generales o financieros que dan otra visión de lo que comúnmente entendemos debe ser un centro de arte, aunque si bien es cierto encuentra ejemplos también a nivel tanto nacional como internacional. De cualquier modo, estos museos, habitualmente con buena financiación y línea presupuestaria, cuentan siempre con un amplio staff profesional que efectivamente se ocupa de ordenar debidamente la colección, coordinados generalmente por alguien que trae ya experiencia en el campo de los museos y la investigación.

Evidentemente lo ideal sería encontrar un “dos en uno”, cosa no habitual, ni sana tal vez, encontrando modelos de gestión idónea por supuesto en varios museos de Madrid, como en Barcelona o Bilbao.

Museo de Bellas Artes San Pio V visto desde el viejo cauce del río Túria

Museo de Bellas Artes San Pio V visto desde el viejo cauce del río Túria

Pero hablemos del caso concreto del Museo de Bellas Artes de Valencia, que es uno bien distinto y que pese a esa vitola que se le cuelga muy habitualmente de ser la «segunda pinacoteca de España» no deja de ser un museo hasta no hace mucho «provincial». Nuestro museo es el que es, no queramos, una vez más, ser “més que el que més”. Si en algo destaca sobre el resto es especialmente por su colección de «primitivos», así todavía denominada, nuestra “edad de oro” reconocida y admirada a nivel internacional.

Sin mencionar uno por uno a cada uno de los directores que ha habido desde su fundación, entre los que figuraron tanto historiadores como algún que otro artista, muchos vinculados a la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos hasta bien entrado el siglo XX -tan imbricada por otra parte a la historia del museo-, nos referiremos solamente aquí a los más recientes, por ejemplo desde que fueron transferidas las competencias en materia de cultura a las comunidades autónomas. Este proceso pilló de lleno en la dirección de este centro a Felipe Garín Llombart, que ya por entonces era catedrático de historia del arte y miembro del cuerpo facultativo de conservadores de museos y que, aunque de perfil tal vez más ajustado al campo de la gestión, ya era en aquella época autor de numerosos estudios, como comisario de exposiciones que además promovió. Tras más de veinte años al frente del museo fue sustituido en 1991 y durante algo más de dos años por Carmen Gracia Beneyto, también catedrática de historia del arte y con una línea de investigación centrada fundamentalmente en la pintura valenciana de los siglos XIX-XX, la otra época brillante de nuestra historia artística cuya representación en nuestro museo es especialmente significativa. Tras ella, en 1993 y también durante algo más de dos años, accedió a la dirección Ximo Company i Climent, doctor en historia del arte, consagrada su investigación fundamentalmente a la pintura valenciana medieval, a la que dedicó especial atención durante su también corta estancia en el museo. Ya en 1996 y durante más de trece años Fernando Benito Doménech pudo encarrilar y dinamizar una colección que conocía a la perfección, seguramente como nadie, su génesis y sus fondos, y que aunque era reputado especialista en el barroco valenciano cuando entró al museo, tuvo tiempo de ampliar su campo de investigación a los siglos XV y XVI, a través de numerosas exposiciones con elogiados y reconocidos resultados.

Hago este somero repaso para acabar en la historia más reciente y actual de nuestro museo, encontrándose al frente del mismo Paz Olmos Peris desde 2011 y hasta la actualidad. Llegó a la dirección tras su paso por la Dirección General de Patrimonio y es funcionaria de alto rango, aunque su perfil nada tiene que ver desde luego con los anteriores, ajustándose más a asuntos tecnócratas. Al margen de polémicas, su nombramiento se justificó en un momento complicado, a punto como parecía estar el museo de iniciar otras obras de mejora y ampliación, con el objetivo de capitanear las negociaciones de aquel complicado embrollo entre administraciones. Solucionado este asunto, es ahora cuando finalmente comienzan, esperemos que ya sin interrupción, decidiendo las autoridades -a lo que parece en connivencia con el Ministerio-, que precisamente, y por este motivo, no es momento de relevos de ninguna de las maneras.

Aquí viene el quid de la cuestión: ¿no estamos acaso confundiendo las competencias? Está bien que haya alguien que dé la cara, que aúne voluntades entre las dos administraciones, la nacional y la autonómica, que cuide el normal proceso de rehabilitación y mejora, pero las cualidades que deberá tener quien comande estas competencias parecen ser más propias de un buen gestor -dedicado si se quiere en exclusiva a ello-, que de un director. A buen seguro la actual hará bien este cometido.

Pero nuestro Museo de Bellas Artes, lo que necesita recuperar, sí o sí, es a alguien que sepa quién es Reixach, Osona, Yáñez o Joanes, distinguir a Ribalta de Ribera, Orrente, Espinosa, Vergara, Vicente López, Benlliure, Pinazo y Sorolla, por acabar aquí. Sin que nadie se sienta ofendido, reivindicamos pues la reputación a nivel científico de la que gozaba hasta no hace mucho esa casa, hoy del todo inexistente, que pide ya a gritos un cambio de modelo que se asemeje más a otros museos similares del panorama nacional. Esto por no hablar de su parca plantilla, entrando en detalles, la misma básicamente que la que se formó con esfuerzo hace ya unos treinta años.

En definitiva, lo que queremos para nuestro museo, lo que desean quienes realmente lo conocen y lo hemos vivido de cerca, es que sea un centro vivo, también atractivo al público, que goce por fin de cierta autonomía institucional, si no toda en la medida de lo posible, adaptándose poco a poco a los exigentes modelos de autofinanciación que hoy en día imperan y sobreviven.

Vicente Samper*

*Historiador del Arte

Redactado, 17 de abril de 2014