Conversaciones con mamá Merlo

Conversaciones con mamá, de Santiago Carlos Oves y Jordi Galcerán, dirigida por Pilar Massa
Con María Luisa Merlo y Jesús Cisneros
Teatro Flumen
C / Gregorio Gea, 15. Valencia
Del 10 al 27 de enero de 2019

María Luisa Merlo llega a Valencia con la comedia ‘Conversaciones con mamá’. La actriz valenciana estará, junto a su compañero de reparto Jesús Cisneros, del 10 al 27 de enero en el Teatro Flumen. Merlo regresa a su ciudad natal con este enternecedor espectáculo que pone las emociones a flor de piel con la relación materno-filial de sus personajes.

Mamá tiene setenta y seis años y su hijo Jaime, cincuenta. Ambos viven en mundos muy diferentes. Jaime tiene mujer, dos hijos, una hermosa casa, dos coches y una suegra que atender. Mamá se las arregla sola y sobrelleva su vejez con dignidad. Pero un día ocurre lo inesperado: la empresa para la que trabaja Jaime lo deja en la calle por razones de reajuste de personal. La lamentable situación lo lleva a decisiones drásticas porque no puede mantener su tren de vida.

María Luisa Merlo en 'Conversaciones con mamá'. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

María Luisa Merlo en ‘Conversaciones con mamá’. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

‘Conversaciones con mamá’ te deja algo tocado el corazón a través de la comedia, te emociona de pies a cabeza, te zarandea la sensibilidad, te pone sensible, te interroga sobre tu propia vida, te asusta un poco, te desconcierta y hace que disfrutes con todo lo que te puede transmitir una buena obra de teatro.

Este montaje, dirigido con tino por Pilar Massa contando también con el buen hacer del equipo artístico, está perfecto de ritmo, de realismo, de poesía, de humor, de ternura, de tristeza y de un imponente tour de force entre sus dos protagonistas.

María Luisa Merlo y Jesús Cisneros en 'Conversaciones con mamá'. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

María Luisa Merlo y Jesús Cisneros en ‘Conversaciones con mamá’. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

“Es absurdo que el amor entre mayores esté mal visto”

Cosas de papá y mamá, de Alfonso Paso
Teatro Flumen
Gregorio Gea, 35. Valencia
Del 24 de febrero al 5 de marzo de 2017

A través del hilo del teléfono la voz de María Luisa Merlo suena fresca y dinámica, pletórica de entusiasmo. Igual podría la de una mujer de 30 como la de una de 50 años. Pero ella ya ha rebasado esas cotas y con sus setenta bien cumplidos se encuentra en lo más alto, desde una atalaya que permite contemplar el paisaje de su propia vida, con sus aciertos y sus fallos, con sus logros y frustraciones como la de cualquier persona. Una vida intensa, rebosante de aplausos, amores y desengaños.

Y de amores es de lo que hablamos. El 13 de febrero, víspera de San Valentín, pasó por Valencia para presentar ‘Cosas de papá y mama’, una comedia de Alfonso Paso adaptada a la sociedad de hoy que trata de las relaciones sentimentales en la edad de oro, con la que estará en el Teatro Flumen del 24 de febrero al 5 de marzo.

Escena de 'Cosas de papá y mamá. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Escena de ‘Cosas de papá y mamá. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

“Estoy muy contenta como cada vez que vengo a mi terreta”, dice la veterana actriz. “Aquí siempre me siento feliz. Se me sube la niñez a la garganta cuando paseo por estas calles y tengo a varios primos a los que quiero como hermanos”.

Tercera generación de actores emparentados con Concha Piquer, Merlo nació en el número ocho de la calle Sueca y fue bautizada en San Valero, russafera de pro. Con nueve años se trasladó a Madrid para iniciar sus estudios de danza con Alberto Portillo y desde su debú en Verona inicia una exitosa carrera artística. Sus primeras apariciones en la televisión son el famoso programa Estudio 1 de la mano de los grandes directores y actores de los años sesenta y setenta.

Junto a su marido, Carlos Larrañaga formó su propia compañía de teatro con la que produjeron numerosas montajes. También fue pionera de la Compañía Nacional de Teatro Clásico a las órdenes Adolfo Marsillach. Ha aparecido en numerosas series televisivas. Sus principales y más recientes trabajos escénicos son: ‘La ratonera’, ‘Yo, Leonor de Aquitania’ y ‘100 metros cuadrados’. Con estas dos últimas piezas estuvo hace ya diez años en el Olympia y en El Musical.

Tras una década de ausencia regresa con una obra que entona un canto al amor en la tercera edad. Bajo la dirección de Juan Manuel Pardo, comparte cartel con Juan Meseguer, Marta Valverde, Naim Thomas y Alberto Delgado.

Escena de 'Cosas de papá y mamá'. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Escena de ‘Cosas de papá y mamá’. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Ella es Elena, una hipocondriaca que en la consulta del médico conoce a Leandro, también obsesionado por su salud. El amor surge entre ambos como un virus incurable y contagioso. Pero deben enfrentarse a la oposición de sus hijos que, además, trabajan juntos. “Se han hecho algunos cambios sobre el texto original pero pocos”, comenta Merlo. “Los protagonistas no somos cuarentones sino sesentones, pero la trama sigue igual. La historia demuestra que el amor es la mejor medicina y que cuando dos personas se quieren son capaces de luchar contra viento y marea para seguir juntos. Es absurdo que las relaciones entre personas mayores estén mal vistas. Pero así ocurre”.

No echa de menos sus trabajos televisivos. “Los nuevos directores no quieren actores y actrices a los que se entienda bien lo que dicen”, ironiza. “Piensan que la gente de teatro no sabemos hacer televisión, pero me importan tres pepinos”. Lo que sí le dolió fue que no se incluyera Estudio 1 en el programa especial del 60 aniversario de Televisión Española. “Estoy muy orgullosa de mi paso por Estudio 1. Mi padre me decía que los viernes el teatro perdía público por nuestra culpa”.

Todavía no tiene una fecha concreta, pero acaricia la idea de la jubilación. Por primera vez en su vida siente el deseo de retirarse, aunque dice que no lo hará a bombo y platillo, sino discretamente. “Yo crecí entre bambalinas viendo trabajar a grandes actores y actrices”, recuerda, “pero lo que veo ahora no me gusta nada”.

Se refiere al tremendo paro que afecta a la profesión, al 21% el IVA que mina los ingresos. ”La situación actual me da mucha pena. En los años sesenta existían más oportunidades. Ahora lo mejor del teatro es el público, que ha decidido seguir llenando las salas. Considero que es una suerte haber nacido en un país tan rebelde”.

Aunque deje el mundo de la farándula para gozar de un merecido descanso, a Merlo le queda mucha vida por delante. Está su numerosa familia, cuatro hijos, cuatro nietos y un bisnieto, Álex; su amor a los viajes y sus consultas de psicología espiritual “a las que cada vez acude gente más más joven”, comenta la incombustible dama de teatro.

María Luisa Merlo.

María Luisa Merlo en ‘Cosas de papá y mamá’. Imagen cortesía de Teatro Flumen.

Bel Carrasco

Merlo y Onrubia en Villa Puccini

 

María Luisa Merlo y Emilia Onrubia

María Luisa Merlo y Emilia Onrubia

Teatre Talia

Villa Puccini

María Luisa Merlo y Emilia Onrubia

Estreno: 6 de marzo

Hasta el 15 de marzo

Valencia

C / Caballeros, 31

Por Salva Torres

Villa Puccini. Relato en un acto para actriz y soprano. La actriz: María Luisa Merlo. La soprano: Emilia Onrubia. Ambas valencianas y ambas, aunque encarnando a una gran estrella de la ópera en la víspera de su último concierto, ajenas al divismo que se les supone por su brillante trayectoria profesional, incluso dilatada en el caso de la actriz. Villa Puccini, que desde el 6 y hasta el 15 de marzo se representa en el Teatre Talia de Valencia, es eso: un espectáculo a dos bandas (tres, si contamos el piano de José Madrid); el examen de conciencia de una diva a la que Merlo pone su cadenciosa voz dramática y Onrubia simplemente su magistral voz.

Alexander Herold dirige la obra, escrita junto a Miguel Ángel Orts. De nuevo la duplicidad para poner en pie a esa diva que le ajusta las cuentas a su vida. Duplicidad que sirve para hacerse cargo del cuerpo y del alma de esa estrella a punto de retirarse. Quizás por eso María Luisa Merlo pone el cuerpo textual, dejando que sea Emilia Onrubia quien se encargue del alma lírica. Actriz y soprano, juntas y por separado, poniendo los cimientos de una Villa Puccini habitada por los ecos de sus voces.  

María Luisa Merlo: “Emilia y yo somos la misma persona, sólo que ella es mi recuerdo. Cada vez que yo rememoro mi vida, ella canta, aportándome una emoción que me pone los pelos de punta, y una envidia espantosa por la voz que tiene”.

Emilia Onrubia: “Para cantar tengo que dramatizar y María Luisa me aporta ese cariño hacia el texto, al que le saca maravillosa punta; le da vida al texto”.

Dos divas (por dentro) que prefieren la naturalidad (por fuera) al boato. Por eso coinciden ambas en señalar que el divismo, en todo caso, se lleva sobre el escenario, pero que fuera de él lo mejor es seguir siendo María Luisa Merlo y Emilia Onrubia.

Merlo: “Yo soy antidiva, porque se sufre mucho siéndolo, además de que es incomodísimo, y eso que soy de familia de actores. El divismo lo llevo por dentro, creciéndome en el escenario. Yo cuando me despida lo haré por la puerta de atrás, sin meter ruido”.

Onrubia: “Yo el divismo lo gestiono exteriormente de manera sencilla e interiormente, creyéndome el papel que voy a interpretar, porque necesitas como un bastón firme a la hora de crear”.

Villa Puccini, de ahí el título del espectáculo, es el lugar donde la diva se retira para rememorar su existencia, próxima a apagarse profesionalmente. Lugar donde el compositor Giacomo Puccini pasó buena parte de su también agitada vida: fumador compulsivo, amante de la velocidad y testigo del suicidio de su joven aya, dicen que por culpa de los celos obsesivos de su esposa Elvira Bontuni. Toda esa agitación fue luego a parar a sus óperas: Masnon Lescaut, La Bohème, Tosca, Madama Butterfly o la inacabada Turandot.

Merlo: “La diva que yo interpreto es una mujer espontánea, napolitana, tal y como piensa, habla. Sus grandezas y miserias saltan a la vista. Me imagino que los autores se han inspirado en Puccini por su vida pasional”.

Onrubia: “Hay un aria, Sola, perduta, abbandonata [de Masnon Lescaut], que cuando la canto me toca mucho, porque la soledad está ahí por muy acompañada que estés. Y en Nesum dorma [Turandot], ese Vincerò final nos recuerda que la música siempre vence, aunque uno se apague”.

Como se viene apagando la cultura, de tanto incrementarle el IVA y de tanto restarle recursos. Debe de ser el triste signo de un país con poca ciencia (¡que sigan inventando ellos!) y escasa conciencia cultural. María Luisa Merlo y Emilia Onrubia dicen que Villa Puccini es un espectáculo “anticrisis”, porque con dos voces hacen sentir muchas voces sobre el escenario.

Merlo: “El palo del 21% es tremendo. Se hizo en Holanda y lo tuvieron que quitar, y a Merkel la hubieran pegado de hacerlo, porque los alemanes aman la cultura. Aquí, como siempre, tendremos que sacar esto adelante la gente de la cultura”.

Onrubia: “Hay un paralelismo entre la crisis y la vivencia de la propia diva, en el sentido de cerrar un ciclo de vida. ¿Para qué un gran escenario si ahora está en el declive de su existencia? Este es un espectáculo anticrisis, porque siendo tan sólo dos personas nos dirigimos a mucha gente”.

Villa Puccini. Relato en un acto para actriz y soprano. María Luisa Merlo y Emilia Onrubia: solas, perdutas y abbandonatas. Ahí están, en el Talia de Valencia hasta mediados de marzo. Vincerò.