Ismael Teira, de camuflaje en Edimburgo

Ismael Teira. Argyle House – Dazzle Project
Interview Room 11
38 Castle Terrace
Edinburgh (Scotland)
6-28 marzo 2015
Inauguración: 6 de marzo, 6-8pm
Comisarios: Antonio Cervera y Ana G. Chouciño

El artista gallego Ismael Teira, afincado en Valencia, ha llegado a Edimburgo con una mirada distante con la que recorrerá las calles y la arquitectura de la ciudad por primera vez. Para esta exposición en IR11, Teira ha investigado la historia de Argyle House, un imponente edificio perteneciente al movimiento brutalista, que recientemente ha sido transformado en estudios de artistas, talleres y en la sede para la galería Interview Room 11 (http://www.ir11.org.uk/).

Ismael Teira en Interview Room 11.

Argyle House – Dazzle Project, de Ismael Teira en Interview Room 11 (Edinburgh, Scotland). Imagen cortesía de IR11.

La proximidad de Argyle House al castillo de Edimburgo ha provocado en numerosas ocasiones el debate sobre la demolición de este magnífico ejemplo de arquitectura brutalista de posguerra, aunque afortunadamente –o no– el edificio ha sido finalmente indultado. ¿Qué hacer entonces?

Mejor que derrumbar u ocultar, el camuflaje podría ser una opción mejor. Por ello, Teira mostrará al edificio desde diferentes puntos de vista camuflado a la manera de los buques de guerra, mediante la denominada pintura dazzle (pintura deslumbrante). La finalidad de dicha pintura era la de provocar una distorsión óptica que hiciera complicado conocer la verdadera forma y dimensiones del buque o su dirección. La relación entre estos diseños y el cubismo parece estrecha, y de hecho hay quien defiende el origen picassiano de la pintura de camuflaje.

El artista Ismael Teira, junto a Interview Room 11, base del proyecto Argyle House - Dazzle Project. Imagen cortesía de IR11.

El artista Ismael Teira, junto a Interview Room 11, base del proyecto Argyle House – Dazzle Project. Imagen cortesía de IR11.

Durante estos días Teira creará una maqueta del edificio con cajas encontradas en la calle. Este work in progress está siendo aprovechado por el artista para impartir un taller en el que cualquier persona interesada puede acercarse y ayudarlo en la creación de esta instalación. Los participantes, además, se familiarizarán con la pintura dazzle y camuflarán la reproducción utilizando esta curiosa técnica.

Esta exposición, posible gracias a la colaboración de Acción Cultural Española (www.accioncultural.es), es un paso más por parte de estos comisarios gallegos para afianzar la visibilidad de artistas españoles en Escocia. Este proyecto contará, además, con la ayuda de la diseñadora gallega Iria Aldrey Dono (http://www.ialdrey.com/), el fotógrafo David Guillén y Sandra García, que escribirá un texto para acompañar la exposición.

Ejemplo de buque intervenido mediante pintura dazzle.

Ejemplo de buque intervenido mediante pintura dazzle. Argyle House – Dazzle Project, de Ismael Teira en Interview Room 11. Imagen cortesía de IR11.

Antonio Fernández Alvira: las apariencias

Antonio Fernández Alvira. Lo que parecía indestructible
Centro Párraga. Sala de Máquinas. Murcia.
Hasta el 25 julio de 2014

Exposición de Antonio Fernández Alvira en el Centro Párraga, Murcia. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Exposición de Antonio Fernández Alvira en el Centro Párraga, Murcia. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Antonio Fernández Alvira  muestra con este proyecto la fragilidad de las estructuras y las construcciones sociales que parecían estables e inamovibles. A través de un ejercicio delicado y a la vez preciosista, este artista muestra los edificios como decorados, como tramoya, como espacios abandonados o desestimados. Como señala el propio artista “Mi trabajo ahonda en el análisis del uso de lo escenográfico y lo teatral en los ámbitos del poder y su propaganda. En la utilización de ciertas herramientas teatrales para hacernos creer en la realidad de esa potestad, de esa autoridad y por lo tanto de ciertas clases y status. Analizar que sucede en la trastienda, en la tramoya, cuando se pierde esa superioridad pretendida. Acceder a la visión de ese decorado desde la parte de atrás, abriendo los ojos a esa realidad, cuando se cae desde lo más alto, y se intenta por todos los medios perpetuar y conservar algo que en el fondo no deja de ser irreal”.

Antonio Fernández Alvira. Lo que parecía indestructible, 2014. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Antonio Fernández Alvira. Lo que parecía indestructible, 2014. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Antonio Fernández Alvira. Lo que parecía indestructible, 2014. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Antonio Fernández Alvira. Lo que parecía indestructible, 2014. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Las piezas se sitúan dentro del dibujo y su experimentación. Son imágenes realizadas en acuarela sobre papel que construyen diversos decorados que vistos desde la trasera, desde la tramoya, nos muestran espacios decadentes y ruinosos. Unas estancias opulentas y ricas, que se caen y derrumban, mostrándonos ese poder y status ruinoso y perdido, haciéndonos visible su fragilidad. El hecho de realizar todo en papel ahonda más en la sensación de debilidad y de imitación o teatralización. Las maquetas por su parte, realizadas también en papel, y colocadas dentro de vitrinas nos hablan de ese momento congelado, antes de que se derrumbe todo, en un último intento desesperado de parar lo inevitable y salvaguardar lo poco que queda en pie, a la vez de poder admirar no sin cierta visión nostálgica y romántica lo que pudo ser.

Exposición de Antonio Fernández Alvira en el Centro Párraga, Murcia. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Exposición de Antonio Fernández Alvira en el Centro Párraga, Murcia. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Ferran Adrià and the art of food

El Bulli: Ferran Adrià and the art of food
Somerset House
Strand London WC2R, 1 LA, Reino Unido
Hasta el 29 de septiembre

Hace casi un mes, concretamente el 5 de Julio, se inauguró en el Somerset House de Londres la exposición ”El Bulli: Ferran Adrià and the art of food” que formará parte de las propuestas de esta institución hasta el 29 de septiembre de este año, siguiendo la estela y ampliando la muestra que se llevó a cabo en el Palau Robert de Barcelona a finales del año pasado. Parece una intentona de retrospectiva emocional y pastelera, valiéndome del contexto que se trata, del restaurante El Bulli convertida en un exagerado ensalzamiento de la figura de Ferran Adriá y de su inminente proyecto, ávidos de soporte institucional y económico, más que apariencia moral y que a modo de gira promocional, después de Londres recorrerá otras ciudades del planeta.

El comisario Sebastià Serrano nos propone un recorrido lleno de imágenes, excéntricos recuerdos y anécdotas, en las que se ve el desarrollo de este pequeño local que en su día se convirtió en el mejor restaurante del mundo y que tiene ante sí un reto impresionante.

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Desde un punto de vista que gira en torno a una casa-museo o un museo de ciencias naturales, en las dos plantas que componen la muestra se presenta la idea central: la cocina como laboratorio de sensaciones y el comer como verdadera experiencia de los sentidos. Es esto, precisamente, lo que acerca el paladar al arte y da sentido al trabajo entre fogones de estos maestros gastronómicos. En las propuestas que ofrece este venerado cocinero catalán, más allá de la deconstrucción de la comida, de los utensilios que inventa, del cuidado enfermizo en la presentación de los alimentos y su elaboración, se intenta descontextualizar, provocar y, sobre todo, aportar conceptos a través de una recerca técnico conceptual que ayuda a crear, crear, crear…

A nivel funcional, la exposición empieza con un flash back en el que se proyecta un vídeo que representa, como en un último vals, el último postre y los últimos aplausos del famoso restaurante y finaliza en una sala con la impresionante maqueta de lo que será la fundación que están proyectando desde que el local cerró sus puertas hace dos años.

Entre estos dos momentos se sigue una línea temporal que recorre todo el discurso expositivo. Fotografías-recuerdo y cronología de hechos, archivos, documentos cuentan, como repasando el antiguo álbum de la abuela, todos los pasos que se fueron dando desde la compra del terreno, hasta convertirse en el lugar donde mejor se comía del mundo. Subiendo las escaleras se deja atrás la parte emocional y se hace partícipe al visitante del frenesí de tres horas en la cocina de El Bulli en cinco minutos presentado en tres pantallas simultáneas, que dan paso a la parte más científica, práctica y de impacto visual de la muestra. Hay puntos que suscitan la curiosidad como la mesa virtual de comensales donde los visitantes se sienten protagonistas del menú propuesto por la voz real de uno de los camareros que explica minuciosamente cada uno de los platos servidos. En otros momentos el comisario juega con el paralelismo entre el arte culinario y el mundo artístico convencional; en una  entrevista, el artista Richard Hamilton define a Ferran Adrià como inventor y lo compara con figuras como Duchamp o Shakespeare al ser todos intérpretes de un lenguaje nuevo, mientras la melodía de Bruno Mantovani “El libro de las ilusiones”, compuesta para Ferran Adrià por el músico francés, traduce en sonido las emociones del menú degustación de 35 platos.

Entre estas curiosidades encontramos extraños utensilios, platos, cubiertos, comidas de plastilina y fotografías de platos que nos envuelven en la idiosincrasia de un concepto de comida diferente, inusual para la vista. Es lo que pretende El Bulli en su menú, engañar a los sentidos para mantenerlos alerta, como sucede con el arte contemporáneo; el espectador se tiene que despojar de todas sus preconcepciones y prejuicios y recibir desnudo de conceptos el mensaje, en este caso el alimento.

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

A partir de ahí fechas, datos, fotografías, menús, uniformes, recuerdos tienden a desviar la atención del sujeto expositivo, y pueden resultar más curiosidades y relleno que información complementaria al mensaje que se pretende sugerir: el punto de inflexión y paso adelante para adaptar un elemento tan característico como la cocina a las nuevas tecnologías, de las que se sirve para encontrar caminos diferentes y vislumbrar unas nuevas expresiones, no siempre aceptadas por los defensores de la gastronomía tradicional, que ven la innovación excesiva como un desarraigo y a los que deberá todavía conquistar.

 

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Miguel Mallol