El ‘siete’ de Aranda en Imprevisual

Septies Septem, de Miguel Ángel Aranda
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 8 de mayo, a las 20.30h
Hasta el 22 de junio, 2015

«No me intereso solamente sobre el arte, sino que me intereso sobre la sociedad en la cual el arte no es más que un aspecto» (Robert Filliou)

Con la colección ‘Septies Septem’ Miguel Ángel Aranda (Córdoba, 1975) nos presenta siete series con un nexo, podríamos decir, mágico: siete pecados capitales, siete demonios, siete virtudes, siete notas musicales, siete mares, siete artes y siete colores.

'Gramática', de Miguel Ángel Aranda en 'Septies Septem'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

‘Gramática’, de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Toda la colección gira en torno a ese número sagrado que ya definió Pitágoras como el número perfecto. No es al azar la mágica presencia del siete en aquellos hechos que han explicado la historia de la humanidad. Este número tiene una apariencia más que curiosa en la vida de Aranda. Desde el número del autobús que nos deja en la puerta de su estudio, hasta los 77 peldaños que conducen hasta la entrada de éste que también muestra un pequeño número siete que nos recuerda que en ‘Septies Septem’ nada es al azar; tampoco el formato de las series es casualidad, 30X40 cm nos induce rápidamente a que tres más cuatro también suman siete.

En ‘Septies Septem’ Aranda nos muestra su visión estética e ideológica. Al igual que Robert Filliou no se interesa sólo por el arte, sino que lo hace también por la sociedad en la cual el arte no es más que un aspecto. Nos podríamos plantear, de la misma forma que Filliou, la posibilidad de cualquier hombre de ser artista poniendo en cuestión el narcisismo de éste y su pretensión de que se le distinga y se le reconozca como tal –algo que se puede observar en el cuento de Kafka ‘Un artista del hambre’. Estas siete series nos plasman la necesidad de Aranda de dejar clara esa intención. La concepción, en principio, caótica de las obras nos llevaría a reflexionar acerca del posicionamiento del artista en el entorno social en el que se encuentra inmerso. No es un simple “hacedor” y cada obra se convierte en un acto.

Obra de Miguel Ángel Aranda en 'Septies Septem'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

En todas ellas observamos un predominio del color sobre la forma, el artista se maneja con la desenvoltura de alguien que es consciente de cuál es su papel. Encontramos evocaciones a Malévich y el arte geométrico como en la serie siete colores, o al funk-art como en siete demonios, a Pollock y el expresionismo abstracto o incluso al pop-art como en siete notas; la presencia de collages y la inclusión de objetos que forman parte de algunas piezas nos recuerda las esculturas de Bruce Conner. Se produce en estas series una hibridación estilística, una fusión de diferentes estilos que inevitablemente hace que nos cuestionemos si se trata de un trasiego inconexo entre diferentes corrientes artísticas, que históricamente se mostraron como antagónicas, o si por el contrario es una búsqueda constante de la contradicción, de la amalgama entre la low culture y la high culture.

'Música' de Miguel Ángel Aranda en 'Septies Septem'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

‘Música’ de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Llama la atención en Aranda esa aparente falta de disciplina que está presente en toda su obra. Lo indisciplinar, la indisciplina es consubstancial a la práctica artística, en la medida que ésta no está asociada a lo normativo. De alguna forma es una rebelión contra la academia. El arte, en todas sus expresiones ha dado muestras de ello; desde el poeta visual y artista Joan Brossa –autor indisciplinar por excelencia–, el artista Tadeusz Kantor, el director de cine Jean Luc Godard, el escritor Julio Cortazar o el músico Carles Santos. En todos ellos la indisciplina está sometida, de una forma muy marcada, a la disciplina.

Nos podríamos plantear qué es arbitrario y qué está justificado en la obra de Aranda; la inclusión de objetos encontrados, desde partituras de música, pasando por piezas de un violín hasta collages que permiten al artista mostrar la inmediatez de lo real. En la mayoría de las piezas podemos encontrar referencias que muestran la tensión del artista con la disciplina propia. Al adentrarnos en cada una de ellas nos enfrentaremos con un universo personal muy particular con el que conectaremos como si estuviésemos sometidos al embrujo de ese número siete.

Obra de Miguel Ángel Aranda. Imprevisual Galería.

Obra de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ximo Rochera

Las geometrías posibles en Galería Odalys

Las geometrías posibles
Galeria Odalys. Madrid
Hasta el 12 de marzo de 2015

Las geometrías posibles cuenta con obras de artistas contemporáneos residentes en España, Irlanda y Reino Unido que evidencian el desarrollo de la geometría en el siglo XXI a través de las más diversas derivaciones creativas.

ROBERT FERRER I MARTORELL. Serie “Ritmes d’expansió”. 2014.

ROBERT FERRER I MARTORELL. Serie “Ritmes d’expansió”. 2014. Cortesía galería Odalys.

En la exhibición se podrá observar como converge la influencia de la sobriedad del movimiento holandés De Stijl y la explosión lírica del constructivismo ruso con las tendencias presentes en el panorama artístico actual, denotando así, la continuidad atemporal de lo que más que un movimiento, representa una rama fundamental de las artes visuales.

Los artistas reunidos en esta muestra si bien están influenciados por grandes figuras de las vanguardias europeas del siglo XX, se enfrentan al fenómeno artístico de manera muy original y propia, apropiándose de diversos medios para expresar su sensibilidad hacia el mundo que les rodea.

RICHARD CALDICOTT Sin título. 2012. Bolígrafo e impresión sobre papel.

RICHARD CALDICOTT. Sin título. 2012. Bolígrafo e impresión sobre papel. Cortesía galería Odalys.

Así podemos observar artistas como el español Iñaki de Eguino, quien rescata el concepto suprematista ruso de Malevich otorgando prioridad a las formas geométricas elementales como el cuadrado sobre los elementos disuasorios del color y las formas complejas. Eduardo Barco, igualmente alude a los conceptos austeros del color y lo aplica a formas geométricas irregulares cargadas de dinamismo.

De igual manera, el británico David Rhodes da prioridad a la forma sobre el color en lienzos de gran formato sobre el cual incorpora líneas rectas blancas que dan la sensación de cruzarse fuera del plano pictórico. El artista coreano Eok Seon Kim quien fusiona las estructuras lineales minimalistas del artista estadounidense Frank Stella con elementos vibratorios proporcionados por el color aplicado a discreción que recuerda el cinetismo de las fisicromías de Carlos Cruz Diez.

MARK JOYCE Encuentros cercanos. 2014. Acrílico sobre madera.

MARK JOYCE. Encuentros cercanos. 2014. Acrílico sobre madera. Cortesía galería Odalys.

Otros artistas como Carlos Cartaxo y Jorge Varas escapan del ámbito bidimensional a través de esculturas elaboradas en madera, el primero emplea colores intensos que destaca la naturaleza geométrica de sus composiciones, mientras el segundo equilibra la intervención humana representada en las formas geométricas con las propiedades naturales del medio.

En las obras de los artistas Andrew Bick, Mark Joyce y Richard Calldicot la forma comparte el papel protagónico con el color. En el caso de Andrew Bick, la aplicación del color difiere mucho de la objetividad constructivista y se asemeja más a la aplicación dinámica y emotiva dada por los expresionistas abstractos.

Las construcciones geométricas irregulares sobre fondos de colores de las obras de pequeño formato de Richard Calldicot invitan al espectador a un encuentro íntimo con un mundo que si bien es abstracto, subconscientemente trae reminiscencias al mundo de las máquinas y partituras musicales.

Mark Joyce, al igual que Andrew Bick aplica el color de manera bastante dinámica y, tanto por los colores aplicados como por las formas (menos concretas que las de Bick), sus obras están dotadas de gran dinamismo y vibración.

ANDREW BICK OGVDS-GW #5. 2014. Acrílico, óleo, lápiz, acuarela y cera. sobre lienzo sobre madera.

ANDREW BICK OGVDS-GW #5. 2014. Acrílico, óleo, lápiz, acuarela y cera. sobre lienzo sobre madera. Cortesía galería Odalys.

Luego tenemos las instalaciones de Robert Ferrer, que a diferencia de la sobriedad característica de las instalaciones y esculturas minimalistas, éstas generan una sensación de inestabilidad debido en primer lugar a las dimensiones de los cilindros suspendidos, y en segundo lugar, a la sensación de tiempo detenido que otorga el conjunto. Finalmente tenemos la obra del artista Irlandés Patrick Fitzgerald, cuyas formas curvas e irregulares en muchas ocasiones escapan del mundo geométrico y se refugian en lo orgánico. En sus obras lo concreto se diluye con frecuencia en elementos biomorfos que evocan la naturaleza efímera del mundo.

Breve visión histórica de los libros de artista

BREVE VISIÓN HISTÓRICA
DE LOS LIBROS DE ARTISTA

Vamos a dar una visión de la historia del libro de artista, en adelante LA que nos acerque a las posibles clasificaciones con las que poder adjetivar la descripción de un LA.

A mediados del s. XX, los artistas comienzan a experimentar con nuevos soportes formatos y materiales alternativos a los considerados géneros tradicionales de expresión plástica: la pintura, la escultura y la obra gráfica.

Interesados por el soporte «libro», los artistas comienzan a utilizar éste medio, -hasta entonces- tradicional vehículo de textos literarios o teóricos, para darle otro uso: la experimentación plástica. Edward Ruscha con las ediciones Twenty-six gasoline stations, (edición de 400 ejemplares numerados pero sin firmar,1963), y  Every building on the Sunset Strip, con un desplegable a modo de acordeón en su interior (1.000 ejemplares, 1966); junto con  Dieter Roth que edita Daily Mirror (1970) y las publicaciones del movimiento Fluxus, con los libros de Maciunas, o los conceptuales de Kosuth o Tim Ulrichs son claras muestras de las creaciones en busca de otros formatos.

"Twenty six gasoline stations", Edward Ruscha. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Twenty six gasoline stations de Edward Ruscha. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Estas obras inician el concepto actual de LA, según la historiadora y estudiosa del genero Anne Moeglin-Delcroix, Esthétique du livre d’artiste,  Bibliothèque Nationelle de France, París, 1997.

En estos momentos se toma conciencia del libro como una entidad artística propia, creándose un nuevo género independiente. Es por tanto un género del arte contemporáneo nacido en la segunda mitad del s. XX, a cuyo momento se llegó gracias a unos antecedentes cercanos en el tiempo, y que ayudaron a la creación del concepto actual del LA.

Obra de Dieter Roth. Imagen cortesía de José Emilio Antón

«Daily Mirror » Dieter Roth. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Simplificando mucho todas estas  influencias podemos y debemos citar a los poetas que rompieron con el texto lineal, cambiando la estructura del poema, autores como Mallarmé o Apollinaire, que con sus textos experimentales, preludiaban la escritura automática surrealista y que con sus ideogramas dibujan objetos mediante el texto tipográfico del poema: Calligrammes. Poèmes de la paix et de la guerre, 1913-16, y que dan paso a la poesía visual y a una forma diferente de la lectura de las páginas.

Calligrammes, de Apollinaire. Imagen cortesía de José Emilio Antón.

«Calligrammes», Apollinaire. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Las vanguardias históricas, rompedoras de tradiciones artísticas, son, también, antecedentes claros del libro de artista: El Cubismo, supera los esquemas anteriores alejándose de la visión unifocal del objeto y que incorpora el collage y la tipografía. El Futurismo, impulsado por Filippo Tommaso Marinetti con el Manifiesto de 1909, rompe con la tradición anterior en todas las facetas de la vida artística, cultural y social.

Les mots en liberte futuristes de Marinetti.  Imágen cortesía de José Emilio Antón

«Les mots en liberte futuristes», Marinetti. Imágen cortesía de José Emilio Antón

Para nuestro nuevo género artístico es importante la revolución poética futurista, con las innovaciones visuales en las páginas de las revistas y los libros, mediante la transformación tipográfica, la ruptura en la composición de la página, una nueva ortografía, el ruidismo y las onomatopeyas incorporadas al texto. Se rompe la página tradicional pasando a una página pictórica, y por tanto transforma el libro en un espacio plástico-poético.

Se renueva toda la poética dando paso al letrismo, la poesía concreta, visual, cinética, de acción…;como en Les mots en liberte futuristes (1918), de MarinettiDepero futurista de Depero (1913-1927), ejemplos concretos de este periodo.

Depero futurista, Depero. Imagen cortesía de José Emilio Antón

«Depero futurista», Depero. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Duchamp, configura la idea de utilizar el soporte libro como transmisor y vehículo de imágenes y textos, clave para entender la aparición de los libros de artista. Recordemos su concepción multidisciplinar de la obra de arte, los ready-made, (objetos ya realizados encontrados, que por ser elegidos por el artista se convierten en arte), los ensamblajes, los montajes ambientales y sus cajas.

Su libro Malheureux (1919) contenía las instrucciones para ser expuesto a las inclemencias del tiempo y así transformarse, indicando el camino a los libros intervenidos por los artistas. A bruit secret (1916), ovillo de cuerda entre chapas de latón, es precursor del libro escultura.

La utilización de cajas como alternativa al libro encuadernado es, también, referencia fundamental para el futuro LA. Caja (1914), contiene notas manuscritas y dibujos; Caja verde (1934) y Boîte-en valise (1935-1941), son obras clarificadoras de este concepto.

Bote en valise de Marcel Duchamp. Imagen cortesía Moma, Nueva York

«Bote en valise» Marcel Duchamp. Imagen cortesía Moma, Nueva York

 

Un ruido secreto, de Marcel Duchamp. Imagen cortesía José Emilio Antón

«Un ruido secreto» Marcel Duchamp. Imagen cortesía José Emilio Antón

El surrealismo, que viene del subtítulo Drama surrealista de la obra de Apollinaire, Les mamelles de Tiserías, aportó la escritura automática, el frottage, el objeto surrealista y, como los futuristas, el concepto interdisciplinar de las artes.

A Marcelle Ferry, de A. Breton. Imagen cortesía José Emilio Antón

«A Marcelle Ferry», A. Breton. Imagen cortesía José Emilio Antón

El cambio en la naturaleza o destino de un objeto constituía un hecho artístico surrealista, por lo tanto el “objeto libro” adquiere un nuevo valor al transformarse en obra de arte en si mismo. Marx Erns, Arp, Man Ray, Cornell  entre muchos más, sitúan algunas de sus obras en la sintonía de lo que serán los LA.

El Manual de las maravillas, de Joseph Cornell. Imagen archivo Vicente Chambó

«El Manual de las maravillas» Joseph Cornell. Imagen archivo Vicente Chambó

Las vanguardias rusas, desde el constructivismo de 1914 a las obras multifuncionales y los diseños gráficos a partir de la revolución del 17, con obras de El Lissitzky, Rodchenko, Malevich, Popova, Akímov…, son inspiración para los artistas actuales.

Wendingen, de El Lissitzky. Imagen cortesía José Emilio Antón

Wendingen, de El Lissitzky. Imagen cortesía José Emilio Antón

Habría que citar también las ediciones de los dadaístas; el libro desplegable La prose du Transsibérien et de la petite Jeane de France (1913) de Sonia Delaunay y las obras de Kurt Schwitters y de Bruno Munari.

Schwitters, de Anna Blume. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Schwitters, de Anna Blume. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Los diseños de la Bauhaus, escuela de diseño, arte y arquitectura, fundada por Gropius en Weimar, esta escuela editó los Bauhausbücher, a partir de 1925.

El ejemplar 4 de Bauhausbücher, editado por la Bauhaus. Imagen cortesía José Emilio Antón

El ejemplar 4, Bauhausbücher, editado por la Bauhaus. Imagen archivo Vicente Chambó

Y por último el movimiento Fluxus, que cuestiona el sistema establecido del arte y su comercialización, del que hemos hablado en un principio.

Estos son algunos de los diversos antecedentes, más contemporáneos, en los campos de la poesía y de las artes plásticas. El resultado de todos los antecedentes históricos y las aproximaciones desde la poesía, la plástica o los talleres de obra gráfica, dan como resultado el LA actual. Su carácter multidisciplinar incorpora en su elaboración, los talleres de encuadernación, la fabricación de papel artesanal, y todo tipo de artes aplicadas y artesanales. Parámetros nuevos que diferencian éste género de las otras formas de expresión dentro de las bellas artes y que en muchas ocasiones convergen dando como resultado un tipo de obra diferente, de gran diversidad y de gran libertad creativa.

Conferencia de José Emilio Antón, II parte. Feria Masquelibros, Madrid, junio de 2014. Coordinación y adaptación Vicente Chambó.

Ver primera parte de la conferencia https://www.makma.net/jose-emilio-anton/