PAM! PAM! Identidad y medio ambiente

PAM! Exposición colectiva de la UPV
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 12 de octubre, 2014

Bombardeo visual, exceso objetual, sociedad de consumo, entorno natural, reflexión sobre la imagen, azar, pausa: he aquí algunas de las expresiones más recurrentes utilizadas por los 11 artistas seleccionados en el proyecto PAM! de la Universidad Politécnica de Valencia. Expresiones e ideas que pueden verse representadas en las obras que el Centro del Carmen acoge, fruto del trabajo realizado durante un año por los alumnos de los Másteres de Producción Artística y Multimedia (PAM).

Fotografías de Aaron Duval en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Fotografías de Aaron Duval en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

La imagen, que tan importante resulta en la configuración del yo cuando accedemos al mundo, y, asociado a ella, la identidad, junto a la naturaleza que desde muy temprano nos rodea, son objeto de experimentación por parte de los jóvenes artistas de PAM! Como señaló José Luis Clemente, comisario de la exposición, “la experimentación es fundamental y está muy presente, así como la reflexión acerca de lo que es el arte, junto al quién soy identitario”. También apuntó Clemente la presencia de lo “fragmentario, a modo de pequeñas secuencias”.

Instalación del Colectivo AVM en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Instalación del Colectivo AVM en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

A razón de tres trabajos por artista, la exposición del Centro del Carmen reúne una treintena de obras, entre fotografías, pinturas, dibujos, proyecciones, videos, e instalaciones, que recoge esa variedad de inquietudes en torno a la imagen, la identidad y el medio ambiente. David Cantarero lo hace poniendo en cuestión esa imagen, ya sea deformándola o incluyéndola en otros espacios para provocar cierta tensión. Jorge Julve y Juan Sánchez exploran las posibilidades de la propia imagen en marcos distintos, el ámbito de Internet o el azar cotidiano, de los que cada cual se sirve para ilustrar su experimentación formal.

Detalle de la instalación de Aris Spentsas en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Detalle de la instalación de Aris Spentsas en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Marco Ranieri utiliza bombillas recicladas para generar una instalación que pone en valor los objetos inservibles, una vez finalizado su ciclo de consumo. Lo propio hace Luis Soriano mediante acrílico, madera y tela, componiendo un muestrario de objetos cuya fragmentación invita a pensar en la utilidad del catálogo más allá de su componente funcional. Óscar Martín se centra en las virutas que dejan 24 lápices de color, para mostrar la aparente improductividad de ciertos actos ejecutados mecánicamente.

Obra de Luis Soriano en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Obra de Luis Soriano en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

El Colectivo AVM, integrado por Alejandra Bueno, CuautliExal, Nacarid López, Lola Moreno, Giorgia Partesotti, Félix Ríos, Adriana Román y Nieves Gonzales, apuesta por la visibilidad de personas anónimas interviniendo tarjetas postales, posibilitando la reflexión acerca de lo público y lo privado en la era de las redes sociales. Aaron Duval, en pintura, y Aris Spentsas, mediante una instalación audiovisual, reclaman la presencia del cuerpo en sus obras para poner el acento en la figura como objeto de manipulación artística.

Audiovisual de Odette Fajardo y, al fondo, instalación de Marco Ranieri en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Audiovisual de Odette Fajardo y, al fondo, instalación de Marco Ranieri en la exposición PAM! del Centro del Carmen.

Odette Fajardo promueve en su video otra utilización del cuerpo, la relacionada con el ritual del rostro pintado progresivamente para formar parte de cierta fiesta popular. Y de la antropología a la arquitectura de la mano de Rosa Solaz, para cerrar el círculo de PAM en torno a la imagen, la identidad y el medio ambiente. “Problemas de la época”, como sugirió Felipe Garín, director del Centro del Carmen, resultado de los trabajos de 11 artistas que tratan de “construir su propia identidad, que es muy compleja”, concluyó Garín. La Fundación Hortensia Herrero patrocina la exposición, a falta de más vías de ingresos para facilitar la producción de los jóvenes artistas de los másteres universitarios.

Obra de David Cantarero en la exposición PAM! Centro del Carmen.

Obra de David Cantarero en la exposición PAM! Centro del Carmen.

Salva Torres

Despierta, espectador, despierta

Ambivalencia, de Lola Moreno y Esther González. Aula de Cultura La Llotgeta

Ambivalencia, de Lola Moreno y Esther González. Aula de Cultura La Llotgeta

Art you can eat, muestra de proyectos realizados en el Master Artes Visuales y Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia

Aula de Cultura La Llotgeta

Plaza del Mercado, 4. Valencia

Hasta el 29 de julio

Como Amparo Carbonell, catedrática de Procesos Escultóricos del Master Artes Visuales y Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia, comienza con Guy Debord la explicación de la muestra Art you can eat, bueno será recordarlo tomando otra de sus emblemáticas frases. “El espectáculo es el mal sueño de la sociedad moderna encadenada, que no expresa en última instancia más que su deseo de dormir. El espectáculo vela ese sueño”.

El filósofo del situacionismo no dejó de arremeter contra esa sociedad del espectáculo, pregonando la toma de conciencia a través de actos directamente subversivos. Frente a la alineación provocada por el anestesiante espectáculo capitalista, Debord se mostraba partidario de la provocadora ruptura inherente a las artes de vanguardia. Frente al hipnótico poder de las imágenes, la desgarradora mostración de actos y situaciones impactantes. Dolor o tedio, que diría Schopenhauer, porque en el fondo no había verdad alguna que pudiera cicatrizar la herida abierta por tamaña brecha entre la falsedad del espectáculo y la mordaz provocación.

HCI, de Cuautli Exal. Aula de Cultura La Llotgeta

HCI, de Cuautli Exal. Aula de Cultura La Llotgeta

Los artistas que participan en la muestra Art you can eat, que permanecerá en la Sala Espai d’Art de La Llotgeta hasta el 29 de julio, espoleados por ese reguero de pólvora dejado por La sociedad del espectáculo de Guy Debord, plantean una serie de trabajos dispares que tienen un denominador común: despertar al espectador del mal sueño al que le convoca ese espectáculo conformado por visiones adormecedoras. De manera que ya sea a base de tomar conciencia de las luces y sonidos que nos rodean (Miguel Ángel Ahumada, Alejandra Bueno), de las manipuladoras imágenes (Lola Moreno y Esther González, Félix Ríos), del control ideológico (Ruido Blanco, Cuautli Exal), o del claustrofóbico entorno social (Giorgia Partesotti, Nacarid López, Adriana Román), hablamos en todo caso de propuestas que reivindican una atención especial que nos saque del letargo consumista.

Miguel Ángel Ahumada, con su instalación El reflejo, y Alejandra Bueno, con Cazadora de sonidos, llaman nuestra atención sobre las luces y sonidos imperceptibles que nos rodean, siguiéndoles la pista con cautela y una percepción minimalista. Lola Moreno y Esther González ponen el acento en la información teledirigida en su elocuente Ambivalencia, ofreciéndonos la posibilidad de sentarnos en un sillón fabricado con cartón para meternos dentro de las imágenes televisivas y comprobar sus efectos contaminantes. Félix Ríos, en su obra Mont-age, contrasta la imagen fija de grandes líderes políticos con escenas de las convulsiones sociales de sus respectivos países, para crear un efecto de perplejidad derivado del montaje.

Ambivalencia, de Lola Moreno y Esther González. Aula de Cultura La Llotgeta

Ambivalencia, de Lola Moreno y Esther González. Aula de Cultura La Llotgeta

Ruido Blanco se centra en los peligros del control ideológico, montando una Zona Temporalmente Libre de Registro que preserve el derecho a la intimidad, a base de una envolvente atmósfera ruidosa. Cuautli Exal relaciona el estado de extrema fragilidad de los mendigos que buscan refugio en el espacio destinado a los cajeros automáticos, con la propia entidad bancaria que los aloja, conectando pobreza y riqueza en un gesto delator de las contradicciones que emergen en las sociedades más desarrolladas. HCI (Human computer interaction) es el título de su trabajo.

Cazadora de sonidos, de Alejandra Bueno. Aula de Cultura La Llotgeta

Cazadora de sonidos, de Alejandra Bueno. Aula de Cultura La Llotgeta

Venezziola, de Nacarid López, y Ciudad laberinto, de Adriana Román, hurgan en las entrañas de las grandes urbes, para centrar su mirada en los procesos migratorios y en la sensación mareante que provocan los propios flujos internos. Desconcierto, extrañeza, revelación de ciertas profundidades ocultas en la superficie de esos vastos territorios. Giorgia Partesotti, en la línea de esta urbana sensación claustrofóbica, nos habla del maltrato mediante su obra Escaleras, donde una mujer parece atrapada en un continuo subir y bajar, metáfora del sinsentido de la violencia machista. El último ejemplo, de los nueve que conforman la muestra del Master Artes Visuales y Multimedia, de ese “mal sueño de la sociedad moderna encadenada”. Valgan como síntoma relevador de la falta de relatos que permitan dotar de sentido lo real de la experiencia humana.

 

 Salva Torres