La seducción del cartel

Mensajes desde la pared. Carteles en la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao (1886-1975)
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 18 de enero, 2016

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inaugura una muestra con más de doscientos carteles de fondo propio. Son carteles comerciales, turísticos, taurinos, de cultura y entretenimiento, de ferias y congresos, deportivos y políticos. Abarcan un período de casi cien años (de 1886 a 1975) y reúne a autores de la talla de Picasso, Dalí, Miró o Chillida. Pueden verse por ejemplo los famosos carteles que el fotógrafo Richard Avedon creó para The Beatles, el de Milton Glaser para Bob Dylan, los de Saul Bass para varias películas de Otto Preminger, o el de Dorotea Fischer-Nosbish para el de Billy Wilder protagonizada por Marilyn Monroe, La tentación vive arriba.

Cartel de Bob Dylan, por Saul Bass. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Bob Dylan, por Milton Glaser. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel moderno, como todo acto publicitario, entra en el orden (o desorden) de la seducción. Visitar un lugar turístico, comprar una marca, acudir a un espectáculo o difundir una idea política, se convierten en objetos de seducción, y por supuesto en producto. Algo que hay que consumir. El consumismo es el objetivo final. Y la seducción, el medio.

Uno de los carteles de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel arranca a mediados del siglo XIX como uno de los nuevos lenguajes del liberalismo económico, es decir, de la burguesía. La burguesía, excluida de todo protagonismo en los gobiernos feudales y absolutistas, se reivindica cuando estos se derrumban proclamando la autoridad del individuo como auténtico eje social. Aunque también para convertirlo en el perfecto consumista, en el eterno comprador que mantendrá el nuevo orden basado en esa consideración de que absolutamente todo puede ser considerado producto, incluido por supuesto el propio consumidor.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

También las litografías de contenido político que pueden verse en esta exposición, demuestran cómo el aparato propagandístico se unió a esa corriente liberal desde la convicción o la necesidad de considerar la idea política también un producto que había que difundir, a través de la cual había que persuadir, seducir, para satisfacer los propios intereses de cada partido.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una situación no muy distinta de la actual, donde la relación (individual o colectiva, pública o privada) se basa en el intercambio, el servicio, la funcionalidad, el uso y la persuasión. Una muestra de este gran escenario propagandístico, de este enorme trabajo persuasivo y seductor, son estas litografías donde la creatividad de los autores se mantiene en perfecto equilibrio con lo que, no lo olvidemos, debe anunciar. Que para eso están.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

Los títeres ocultos de Joan Miró

Mori el Merma. Joan Miró Joan Baixas
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 13 de septiembre de 2015

No fue una rueda de prensa, sino una novela de aventuras. Porque la historia de los decorados, máscaras y grandes títeres creados por Joan Miró para el espectáculo teatral Mori el Merma, de la compañía Teatre de la Claca, lo requería. Más de 30 años llevaban encerrados en baúles de mimbre. Acumulando polvo y olvido. Hasta que la insistencia de algunos, entre ellos el artista alicantino Eusebio Sempere, Joan Baixas, que fue quien dirigió el espectáculo junto a Teresa Calafell, y Rosa Castells, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), lograron casi lo imposible: que aquel valioso material vea ahora la luz tras múltiples vicisitudes.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

El Centro del Carmen, tras su estancia en el MACA, expone los muñecos diseñados por Miró, felizmente restaurados por el IVACOR de la Generalitat, junto a litografías, documentos, apuntes, fotografías de Francesc Català-Roca y un video relacionados con el proceso creativo. Joan Miró, que desde hacía tiempo mantenía su obsesión por el Ubú rey de Alfred Jarry, volcó todo su talento en la construcción de unos personajes en tela y goma espuma que fueran la encarnación de la España negra que la Transición negociaba por dejar atrás.

Mori el Merma, estrenada en el Liceo de Barcelona en 1978, no fue, según recordó Baixas, teatro político, “sino un vómito”. Un vómito de celebración, y en esto corrigió las palabras de Rosa Castells, “no por la muerte del dictador Franco, sino por la muerte del régimen franquista”. Porque el franquismo “era una araña que se metió por todos los sitios, creando una atmósfera irrespirable”. El espectáculo de la Claca venía a oxigenar todo eso y lo hizo a lo grande, con Joan Miró a la cabeza.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

“Fue nuestro comodín, porque en plena Transición nadie se hubiera atrevido a prohibir una obra firmada por un artista tan reconocido”, explicó Baixas, quien recordó lo “delicado y divertido” que resultó su estreno. “La fila 0, destinada a las autoridades, la ocuparon anarquistas y travestis, mientras que a Tarradellas y demás políticos los ubicamos en el palco”. Y Tarradellas quejarse se quejó poco, porque “se durmió durante la representación”.

Mori el Merma, insistió Baixas, fue un espectáculo para que la gente se divirtiera: “Ese era el mensaje”. Felipe Garín, director del Centro del Carmen, señaló que más que una crítica a la dictadura, “es una crítica al abuso de poder”. De hecho, destacó el mérito de una obra que “convierte la crítica política en obra de arte”. Joan Miró prefirió, llegado el momento de elegir entre marxismo y surrealismo, combatir la falta de libertades con poesía, que es la que “vomita” en el diseño tanto del fondo teatral como de sus grotescos personajes: el Merma, la Dona y sus ministros de la Guerra y Finanzas.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

“Los títeres siguen la tradición de gigantes y cabezudos y fueron creados siguiendo la verticalidad de la pintura, más que la horizontalidad teatral, de manera que había un peligro real a la hora de manejarlos dada su altura, por lo que utilizamos artistas de circo, saltimbanquis y gimnastas”. Baixas, a medida que avanzaba en la novela de aventuras que ha supuesto el rescate de tamaño material, se congratuló del resultado expositivo. “Es una rara avis en este país donde la cultura está embarrada”, dijo refiriéndose a la colaboración entre instituciones públicas y privadas de diferentes lugares. También matizó que el mal estado de los muñecos no se debía únicamente a su encierro durante 30 años en cestos de mimbre: “Nosotros también los maltratamos en escena”. Los dictadores como Ubú o el Merma son, por lo que se ve en el Centro del Carmen, resistentes. La creación de Joan Miró para Teatre de la Claca, también.

Instalación de Mori el Merma. Centro del Carmen.

Muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Salva Torres

Theorem of the Space de Joan Cortés

Theorem of the Space, de Joan Cortés
Galería 81 Leonard St
81 Leonard Street, London EC2A 4QS
Hasta el 14 de noviembre

Dinamismo, volumen, geometría y repetición. Estas son algunas de las premisas con las que el escultor mallorquín Joan Cortés se presentó en la galería 81 Leonard Street el pasado 4 de noviembre y donde, hasta el 14 del mismo mes, se puede disfrutar de su primera exposición en Londres titulada “Theorem of the Space”.

Obra de Joan Cortes para la exposición 'Theorem of the Space' en Galería 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

Obra de Joan Cortes para la exposición ‘Theorem of the Space’ en Galería 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

Comisariada por Fernando Gómez de la Cuesta, esta propuesta tendrá continuidad próximamente en febrero en Colonia. La organización se ha llevado a cabo por parte del Institut d’Estudis Balearics, dentro de un programa de promoción de artistas baleares en el extranjero que se lleva haciendo desde hace unos años.

El espacio en el que se presenta la muestra no es sólo un contenedor, sino que forma parte del contenido desde el momento en el que sirve de telón y escenario para una instalación que se lanza desde el techo hasta llegar a su planta inferior, lo que crea un efecto sorpresa y un dinamismo espontáneamente intencionado. Un remolino de mesas, dispuestas en una imaginaria espiral ascendente, componen un caos armónico en el que la repetición de este elemento no se hace anodino, sino que invita al espectador a disfrutar de la geometría que proponen las tablas que, cubiertas de un blanco uniforme, subrayan la idea de contraste tan presente e importante en la obra de Joan Cortés como es la de unicidad y conjunto, la singularidad como parte de un todo.

Obra de Joan Cortés para la exposición 'Theorem of the Space' en Galería 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

Obra de Joan Cortés para la exposición ‘Theorem of the Space’ en Galería 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

La arbitrariedad estudiada de Joan Cortés, nos permite diferenciar esta escultura que observamos aquí respecto a la presentada este mismo año en Caimari (Mallorca), donde el espacio dejaba respirar mucho más a la obra y se mostraba mucho más pletórica, como se puede ver en el vídeo de Marc Hierro Nin titulado “Theorem of space. Work in progress video”, donde la obra se presenta desde un punto de vista práctico, con un juego de luces y de montaje que lo ponen en una dimensión más dinámica.  En la galería 81 Leonard Street adquiere un aspecto más afilado, al haber reducido la cantidad y modificado la disposición de las mesas. Aprovechando el vano que conecta los dos planos y adentrándose en las profundidades de la galería desde la parte superior, invitando al espectador a conocer sus entrañas y a visitarlo y disfrutarlo desde todos sus ángulos.

A partir de ese contexto material que se presenta en un primer estrato, aparece la parte inconsciente, eminentemente emocional, donde las mesas dejan de ser un objeto cotidiano para convertirse en un símbolo y evocar a sus antepasados artesanos. Un emblema del trabajo, la enseñanza, la constancia que, adaptándose al espacio que ocupan, son una metáfora del desarrollo del ser humano frente a su entorno.

Su obra nos traslada al minimalismo repetitivo de Le Witt, la geometría de Donald Judd, junto al empleo de materiales cotidianos y objetos rápidamente identificables utilizados constantemente en el arte contemporáneo, que le sirven de influencia y crean un contraste en Joan Cortés que le llevan a crear obras con un contenido simbólico inherente y con un desafío al visitante que participa de la instalación de una manera activa.

Obra de Joan Cortés para 'Theorem of the Space' en Galería 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

Obra de Joan Cortés para ‘Theorem of the Space’ en Galería 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

Las litografías de Joan Cortes representan el alma de la instalación principal, a modo de bocetos en negativo de algunas partes de la obra. Sencillos y de trazos precisos contienen dibujos o esbozos de las mesas sin una atención al detalle sino a la geometría. Posiciones imposibles que convierten las mesas en elementos arquitectónicos a los que no sigue una lógica sino la irracionalidad y surrealismo, en un intento de huir de toda reminiscencia objetiva.

Una pequeña escultura que aparece frente a la instalación en la parte inferior representa en tres dimensiones el mensaje litográfico y desconcierta al espectador ya que, todo el volumen que crean los espacios vacíos en el interior de las mesas aquí se anula, el blanco se funde con el pedestal y la obra se endurece. Al fin y al cabo se siente sola, y pierde el enlace con el conjunto unitario que persigue Joan Cortés, aunque retoma el sentido en su contexto, como parte del desarrollo y componente del mismo equipo expositivo, el de la vista atrás y el paso adelante.

El teorema del espacio del escultor mallorquín, con su desarrollo dinámico en el ámbito expositivo, suscita en el espectador la curiosidad por saber cuál será el siguiente escalón, qué horizonte nuevo conquistará con su obra y dónde llegará después de este viaje artístico por materiales, colores y formas.

Obra de Joan Cortés para 'Theorem of the Space' en 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

Obra de Joan Cortés para ‘Theorem of the Space’ en 81 Leonard Street de Londres. Foto: Amparela Benlliure.

Miguel Mallol

Valerio Adami en Rosalía Sender

Valerio Adami
Galería Rosalía Sender
C/ Mar, 19. Valencia
Hasta el 26 de octubre

Valerio Adami nació en Bolonia en 1935, pero se trasladó con su familia a Milán, donde transcurrieron los primeros años de su vida. En Roma tuvo oportunidad de admirar, desde muy joven, a los maestros del arte antiguo y en Venecia conoció la vanguardia, quedando impresionado por artistas como Oscar Kokoschka. A los 20 años conoció en París al poeta Edouard Glissant, que le descubrió la pintura de Matta y Wifredo Lam. En 1958, durante su primer viaje a Londres, entró en contacto con la joven vanguardia inglesa (Bacon, R. Hamilton).

Ha vivido en distintas ciudades de Europa y América: París, México (con sus amigos Octavio Paz o Carlos Fuentes), Ostende, Caracas, Japón, Londres (frecuentando a Graham Sutherland, Jim Dine, Richard Hamilton), Nueva York, Cuba, Mónaco. En 1976 hace su primer viaje a la India, país al que volverá con frecuencia y en el que pasará largas temporadas. En alguna de las ciudades que frecuenta (París, Montecarlo, Arona) ha llegado a instalar talleres en los que realiza parte de sus obras.

'Desnudo', obra de Valerio Adami. Imagen cortesía de Rosalía Sender

‘Desnudo’, obra de Valerio Adami. Imagen cortesía de Rosalía Sender

También ha expuesto sus obras en algunas de las más importantes galerías del mundo: en Milán, Roma, Bremen, Boston, Picadilly Gallery de Londres, Ginebra, Maeght de París, Maeght de Zurich, Bonn, Düsseldorf, Maeght de Barcelona, Copenhague, Fuji Television Gallery de Tokyo, Marisa del Re Gallery de Nueva York, Madrid, Aix-en-Provence, Amsterdam, Oslo, Helsinki, Turku, Malmö, Lelong de París, Bolonia, Montreal, Chicago, Valencia, Metz, Spoleto, Ravensburg, Munich, Verona, Forsblon de Helsinki, Marlborough de Mónaco y Marlborough de Nueva York.

Ha realizado igualmente diversos encargos institucionales y privados, como las pinturas monumentales de la Estación de Austerlitz en París (1987), el retrato de Pierre Boulez por encargo del Estado Francés (1988), las pinturas del Bicentenario de la Revolución Francesa (1989) o los grandes murales para el Park Hyatt Hotel de Tokyo (1992).

En el 2000 creó la Fundación Europea del Diseño, con sede en Meina, en el Lago Mayor, que organiza importantes muestras, como la exposición histórica sobre dibujo que pudo verse en la Sala de la Muralla del IVAM en 2002. Sus lienzos forman parte de las principales colecciones y museos del mundo. La exposición de la galería Rosalía Sender, que permanecerá hasta el 26 de octubre, consta de 20 obras originales, litografías y grabados de pequeño y mediano formato, fechadas entre 2000 y 2007.

Obra de Valerio Adami. Galería Rosalía Sender

Obra de Valerio Adami. Galería Rosalía Sender