«Tenemos que huir de la cultura del palote»

II Congreso de Periodismo Cultural
Palacio de la Magdalena
Avenida de la Magdalena s/n. Santander
Jueves 16 y viernes 17 de junio de 2016

La nueva ingeniería cultural. Tal fue el lema del II Congreso de Periodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander los pasados días 16 y 17 de junio. Diferentes creadores, productores, gestores y agentes de la industria cultural desplegaron sus ideas en torno a la «admirable capacidad de innovación» que, según se recogía en el programa, está teniendo lugar en las artes plásticas y cinematográficas, el mundo del teatro y el diseño, el patrimonio cultural y la museografía.

«Sus aportaciones al paisaje cultural han incrementado la influencia de las nuevas maneras de entender la industria cultural. Su innovación, creatividad, canales y producciones se agrupan bajo el título elegido para el Congreso: nueva ingeniería cultural. Son otros modos los que se anuncian: para el desafío contemporáneo de la creación, el fin de unos hábitos caducos, la adquisición creativa de lo inédito, la expansión de la autoría», apuntaban sus organizadores.

El Congreso se ofreció como un encuentro privilegiado para los periodistas que redactan la crónica cultural, al tiempo que los promotores de la «nueva ingeniería cultural» se relacionaban con los periodistas de los medios de comunicación más influyentes. «El propósito del Congreso es conocer de cerca sus proyectos, el proceso creativo que les ha dado forma y el horizonte que sus autores han sabido vislumbrar. Más allá de lo que resulta previsible (e impávido) en la actividad cultural, la innovación descubre y realiza unas posibilidades de las que poco sabemos todavía», se argumentaba en el programa.

Uno de los momentos del II Congreso de Periodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

Uno de los momentos del II Congreso de Periodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

El arquitecto e ingeniero industrial Carlos García Delgado lo abrió proponiendo ‘Matar a Sócrates’. Señaló que los grandes pensadores griegos, como Sócrates o Platón, defendían la idea del logo, siendo éste un pensamiento lineal consciente. Y se preguntó: «¿Existe otra manera de pensar que no sea un pensamiento puramente racional?». Su respuesta fue afirmativa: «Sí, mediante el pensamiento creativo, sistémico, a través de nubes de variables».

«A lo largo de la historia, pensadores como Homero, Dante o Tomás de Aquino, se ciñeron a la idea de que la creatividad provenía de una lluvia de imágenes. Sin embargo, autores como Konrad Lorenz, Ilya Prigogine, John Eccles, Norbert Wiener o Ludwig von Bertalanffy, defendieron la idea opuesta», agregó.

García Delgado afirmó que las ideas surgían «de la memoria, no de la lógica» y que la conciencia no era «más que el corrector de la primera». «Los datos están en perpetuo movimiento y la memoria puede recombinarlos y cambiar de lugar, lo cual produce la imaginación», precisó, al tiempo que relacionaba la memoria con la temperatura: «Cuanta más temperatura, más imaginación». Concluyó que era «en momentos de distensión, no de extrema relajación», cuando la creatividad alcanzaba «su punto álgido».

II Congreso de Perioodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

II Congreso de Perioodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

Josep Ramoneda, ex director del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona y director de ‘La maleta de Portbou’, centró su argumentación en torno a la idea de ‘Copiar o inventar’. «Hay que fijarse en el modelo, no copiar», avanzó, destacando la importancia de «dar un hogar a las ideas de otros proyectos». Afirmó que la gran pregunta que había que hacerse era: «¿Esto que se ha expresado se podía haber hecho de otra manera?»

El socio y consultor de Tekne-Cultura, Pepe Zapata, empresa encargada de la gestión de marketing de proyectos culturales, señaló que lo importante era el proceso, «el comportamiento del usuario con los proyectos». Y advirtió: «Hay que huir de la cultura del palote. Es decir, no poner un palote cada vez que alguien utiliza un producto». Guillermo Busutil, director de la revista Mercurio, apuntó durante uno de los coloquios, acerca del estado actual del periodismo cultural, que él no veía la botella ni medio vacía ni medio llena, «yo he bebido siempre directamente del grifo».

Del arte en los espacios públicos se ocupó Marc García, director de Rebobinart, quien dijo que el hecho de «prohibir o hacer una restricción a un arte provoca que los más jóvenes vean el arte invasivo como un referente y lo fomente, no al contrario». Diego Rodríguez, director de Espacio Márgenes, apuntó que había muerto una clase media del cine español por culpa de productoras como Atresmedia o Mediaset «que se lo llevan todo». El Festival Márgenes señaló que había nacido «de esa frustración».

El II Congreso de Periodismo Cultural, organizado por Fundación Santillana con el patrocinio del Ayuntamiento de Santander, Fundación Botín y la UIMP, se cerró con un coloquio en el que Laura Revuelta, redactora jefe del ABC Cultural, resumió que si el año anterior habían sido los periodistas «los que lloramos e hicimos una especie de catarsis», en esta ocasión habían venido «los creadores de muchas cosas…a llorarnos».

Carteles del II Congreso de Periodismo Cultural.

Carteles del II Congreso de Periodismo Cultural.

Danae N. Torres

“La cultura limpia lo que otros ensucian”

I Congreso de Periodismo Cultural
Palacio de la Magdalena
Avda. de la Magdalena s/n. Santander
Días 10 y 11 de abril de 2015

Se habló de botellas medio vacías o medio llenas. De la cultura del conocimiento versus industria del entretenimiento. De audiencias o prestigios. De información y/o crítica. Incluso se planteó la cultura en términos de heroicidad por mantener vivas ciertas palabras en tiempos de malsonantes discursos. Como sugirió Sergio Vila-Sanjuán (La Vanguardia): “Cultura es aquello que nos permite limpiar lo que otros ensucian”. De todo eso y mucho más se encargó el I Congreso de Periodismo Cultural celebrado los pasados días 10 y 11 en el Palacio de la Magdalena de Santander.

Allí se reunieron periodistas de algunos de los principales medios de comunicación de España, ya sea a nivel impreso o digital. El congreso, organizado por la Fundación Santillana, el Ayuntamiento de Santander y la Fundación Botín, permitió pulsar el estado de salud de una cultura amenazada por la “superficialidad” que “maltrata a los que aman” esa cultura, según puntualizó Pepe Ribas, fundador de la revista Ajoblanco. “La cultura que se hace en España es muy mediocre”, señaló Juan Cruz (El País).

I Congreso de Periodismo Cultural. Imagen cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

I Congreso de Periodismo Cultural. Fotografía de Luis Walias por cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

Y entre la cultura como instrumento de limpieza y la cultura como medidor de esa suciedad en materia de conocimiento transcurrieron los dos días del encuentro, en el que participó medio centenar de periodistas. Algunos, apocalípticos: “Parece que se está buscando convertir los museos en productos consumibles” (Pepe Ribas). “La ignorancia cultural viene propiciada por la industria del entretenimiento”, subrayó Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana. Otros, más positivos: “La cultura es el modelo de la perfección en un mundo imperfecto” (Vila-Sanjuán). “El público no sólo quiere información, sino también la experiencia lectora”, precisó Berna González Harbour (Babelia). Martín Caparrós, periodista y escritor, aseguró que el periodismo consistía en “hacer ruido con algo que parece inocuo”.

También se habló de territorios culturales y lingüísticos españoles, de las “disputas familiares” en la crítica literaria, de la “seducción de la intimidad” o “popularización” de la cultura en radio y televisión, y de los nuevos medios on line. Angélica Tanarro (El Norte de Castilla) denunció la rapidez con la que pasa todo, con libros que desaparecen “como si nada” de las estanterías de novedades. Y como antídoto contra esa velocidad de las noticias y esa vulgarización de los contenidos, Laura Revuelta (ABC Cultural) abogó por otra faceta importante de la cultura: “El arte es educar el ojo”.

I Congreso de Periodismo Cultural. Imagen cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

I Congreso de Periodismo Cultural. Imagen cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

La frontera entre información y opinión también ocupó buena parte del debate surgido en las diez mesas del congreso. “Se puede informar de modo crítico” (Ribas). “Hay mucho literato en el periodismo cultural”, aseveró Manuel Pedraz (RNE). “Debemos valorar el periodismo de autor”, postuló Eva Díaz (El Mundo de Andalucía). Y como ni en éste ni en otros aspectos del periodismo cultural llegaron a establecerse acuerdos, Peio H. Riaño (El Confidencial) lanzó la propuesta de un código de buenas prácticas en materia tan espinosa. Juan Cruz recogió el guante, a falta de que alguien finalmente se haga cargo de liderar tamaña propuesta. Hubiera sido (sigue siendo) una buena forma de convertir el I Congreso de Periodismo Cultural en correa de transmisión de futuros encuentros.

En todo caso, valga este primer foro como muestra de la “vitalidad creativa del sector cultural”, según la premisa de los organizadores, y como contagio del “entusiasmo y respeto” de un sector “consciente de su influencia en la construcción del gusto y la elección de lo mejor”. Que la iniciativa cunda.

Congreso de Periodismo Cultural. Fotografía de Luis Walias, por cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

Congreso de Periodismo Cultural. Fotografía de Luis Walias, por cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

Salva Torres

Pintura siempre

Pintura siempre
Roberto Coromina

La New Gallery
C/ Carranza 6, Madrid
Inauguración: miércoles 8 de mayo a las 20 h.
Hasta el 1 de junio de 2013

Roberto Coromina, serie "Oro", 2013. Oro sobre papel, 48x48 cm. Imagen cortesía de La New Gallery.

Roberto Coromina, serie «Oro», 2013. Oro sobre papel, 48×48 cm. Imagen cortesía de La New Gallery.

Si no es fácil asumir un compromiso con la pintura en estos tiempos donde se juega más a la pretensión conceptual y al baile de argumentos pretenciosos, mucho menos si la historia parte de años atrás, cuando Roberto Coromina coloca los cimientos de su obra creativa, cuando pintar tenía visos de ejercicio decimonónico o, al menos, fuera de tiempo y lugar, protegido por un halo romántico de misión imposible. Debía ser un bicho raro entre sus colegas generacionales, pero él siempre se ha mantenido fiel al discurso pictórico, bien dentro de los límites del cuadro o abriendo sus límites de par en par. En su caso, lo pictórico nunca ha estado reñido con la experimentación, con dar una y mil vueltas a las posibilidades del volumen, del color, del plano, de la luz. Un ejercicio de pintura expandida tan literal como radical. Recuerdo sus composiciones en las que el lienzo, la tabla, parecía haber explotado para inundar el espacio -salpicar el suelo como si de un campo de minas se tratara- con sus recortadas y puntiagudas esquinas. El cuadro era un puzzle para cuya recomposición había que recurrir a un paseo físico y mental hasta desentrañar la clave de la deconstrucción matérica y escénica..

Este fue un capítulo de su trayectoria del que aún podemos descubrir rescoldos en esta exposición, para cuyo título, me confiesa el artista, no ha encontrado mejor frase que “Pintura siempre”. Se reprocha a sí mismo que no sea demasiado original, a la hora de definirse pero ¿original para qué? ¿para confundir a su respetable y firme criterio y al de quienes le seguimos desde hace mucho en su reafirmación artística? La originalidad radica en saber sacar a la eterna pintura la esencia misma para reinventarla en cada etapa, en cada momento. Y eso Roberto Coromina lo ha llevado hasta sus penúltimas consecuencias, le queda llegar a las últimas para lo cual espero que falten muchos años y que nosotros lo veamos en sus invenciones y discursos. A las pruebas de esta exposición me remito, donde se combinan varios de los caminos que ha tomado a lo largo del tiempo y que se reconcilian en esa suerte de mapa cósmico o estelar que dibuja en sus cuadros de lineal trazo y metódica composición. Como las finas cuerdas de un  instrumento que solo él sabe tocar entre una partitura de acordes infinitos. Una música callada de coloratura pictórica, siempre.

Roberto Coromina, serie "Oro", 2013. Oro sobre papel, 48x48 cm. Imagen cortesía de La New Gallery.

Roberto Coromina, serie «Oro», 2013. Oro sobre papel, 48×48 cm. Imagen cortesía de La New Gallery.