Paisaje, naturaleza y ecologismo

El árbol de la vida. Naturaleza y espacios rituales
Jardín Botánico de Valencia
Inauguración: 12 de junio, 20 h
Hasta el 8 de septiembre de 2013

La exposición El árbol de la vida. Naturaleza y espacios rituales tiene como motivo establecer un diálogo entre el ente arbóreo y la práctica artística e incluye a un nutrido y significativo grupo de autores que trabajan desde la conciencia ecologista. Consta de una muestra en la sala expositiva interior centrada en obra fotográfica, pintura, dibujo, instalación y escultura. Y de una exhibición en los exteriores del Jardín Botánico que implica a una serie de artistas que trabajan el tema de arte y naturaleza, desde obra escultórica en madera y otros materiales vegetales, reciclaje, intervenciones de land art, Yarn Bombing, hasta actividades performativas. De esta manera se abordará la entidad arbórea desde diferentes técnicas plásticas y temáticas, donde tendrá lugar una visión del árbol como elemento referencial, icono simbólico y poético, la mirada crítica hacia la extinción de los bosques, los incendios forestales y la pérdida de determinadas especies, así como la imbricación entre ciencia y arte a través de la dendrocronología, los mandalas y los diseños morfológicos naturales. La propuesta se completará con actividades artísticas participativas el sábado día 22 de junio a las 11:00 horas. Con la exposición, con el árbol como eje central, se pretende destacar la belleza natural de la diversidad vegetal y establecer la relación originaria del arte como ritualización de la Naturaleza.

Artistas: Ignacio Abella, Carmen García Gordillo, Mery Sales, Myriam Negre, Kaiko, Cristina Gil, Ana Donat, Josep Albert, Karina Vagradova, Victoria Cano, Josep Pedrós i Ginestar, Lucia Peiró, Ximo Ortega Garrido, Susana Sánchez Marfil, Daniel Orea, Jose Plumed.

Montserrat Hormigos, comisaria

Los brotes verdes de El Corte Inglés

Ademuz Espai d’Art. El Corte Inglés

Josep Albert

Valencia

Avda. Pío XII, 51

Hasta el 27 de abril

Ahora que al capitalismo sólo se le ven las orejas de lobo, conviene recordar que en su origen nace con la piel del cordero. Es decir, nace para ponerle coto a los privilegios de reyes y nobles, en aras de una relación comercial entre iguales. Después, como toda herramienta, ha ido adquiriendo otros usos más innobles, siempre empuñada por el depredador humano que también llevamos dentro. Recuperar su función productiva, frente a la únicamente especulativa, es la tarea que nos aguarda para recuperar tanto crédito perdido.

Es lo que hacen desde hace cuatro años, aunque su origen esté en el cambio de siglo, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, la Universitat de València y El Corte Inglés. Mediante la acción conjunta de los tres, se ha impulsado el Ademuz Espai d’Art para dar a conocer la trayectoria de los jóvenes creadores valencianos. Es una iniciativa pionera en el ámbito estatal de los centros comerciales de El Corte Inglés, que Madrid adaptó el pasado año, para llegar incluso después a tener un espacio en la feria ARCO. Es decir, que la iniciativa valenciana ha cuajado y goza de una prometedora salud.

MECENAZGO EMPRESARIAL

“Fuimos muy románticos”, reconocen fuentes de El Corte Inglés, y con “un punto de mecenazgo”. Un punto al que Román de la Calle, presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, le pone su particular acento: “Es importante subrayar la generosidad de El Corte Inglés, que desembolsa 15.000 euros para el Premio Nacional de Pintura que cumple ahora su XIV edición y no se queda con ninguna obra, puesto que todas ellas se depositan en el Museo de Bellas Artes”. “Se apuesta por la gente joven con financiación privada”, señala Ricard Silvestre, coordinador de un proyecto que avala científicamente el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani (CDAVC) de la Universitat de València.

Esa “complicidad entre el tejido empresarial y las dinámicas institucionales”, tal y como subrayan fuentes de El Corte Inglés, tiene su origen precisamente en el premio de pintura establecido en el año 2000. “Es la parte del león”, afirma Román de la Calle, porque a partir de ahí se fueron estrechando las relaciones entre la Academia de Bellas Artes y El Corte Inglés. Al aval de la academia, y al aval empresarial se le ha sumado después el aval científico de la Universitat de València. Y con esos tres avales, el Premio Nacional de Pintura cumple ya 14 años, Ademuz Espai d’Art está a punto de cerrar su cuarta temporada, al igual que los ciclos de conferencias en torno a “Los últimos 30 años del Arte Valenciano Contemporáneo” que se celebran por cuarto año consecutivo en el Ámbito Cultural del centro comercial de Colón.

ARTE Y NATURALEZA: JOSEP ALBERT

Román de la Calle insiste en reconocer la importancia del “mecenazgo” de El Corte Inglés, “que se mantiene en tiempos tan duros”. Ademuz Espai d’Art nace precisamente en el contexto de mayor dureza de la crisis. Y ahí sigue, a punto de cerrar su cuarta temporada de apoyo a los jóvenes artistas valencianos. “Jóvenes que posiblemente no se conozcan, pero que están trabajando bien”, asegura Ricard Silvestre, que destaca igualmente el catálogo (“con el tiempo serán pequeñas joyas”) que acompaña a cada una de las seis exposiciones anuales del Ademuz Espai d’Art. El artista de Xátiva Josep Albert será quien ponga el broche al cuarto año, después de haber expuesto Clara Monzó, Irina Pérez, Luna Bengoechea y Cristina Fernández. En puridad, habrá una muestra más: la de Keke Vilabelda, como ganador del XIII Premio Nacional de Pintura con el que habitualmente se clausura cada temporada.

Ademuz Espai d’Art, ubicado en la tercera planta de El Corte Inglés de Ademuz en Valencia, tiene cada año una temática. Se inició con una selección de “Académicos 2009”; luego se centró en “El retrato”; el pasado año fueron las “Identidades individuales y colectivas”, y ahora gira en torno a “Arte y Naturaleza”. Josep Albert ha elegido para la ocasión una serie de piezas, que tienen al algodón, la madera, el mármol y la nogalina como materiales protagonistas. Porque Albert tiene como principio, a la hora de trabajar su obra, que el ritmo de la naturaleza y el suyo propio estén acompasados.

Quien se acerque al espacio artístico de Ademuz, respirará a través de los pulmones del arte y la naturaleza que Josep Albert airea. Y lo hace siguiendo el instinto natural de quien observa los ciclos vitales y se pone a la escucha. Como si fuera un demiurgo, Albert rescata materiales inertes y les da vida. Esa amalgama de inquietud por la naturaleza, a la que solemos darle la espalda, y recreación artística es lo que finalmente transpiran esas cortezas de pino, esas ramas retorcidas o esos blancos algodones y mármoles de Carrara que el artista de Xátiva trabaja como si en ello le fuera la vida. Es una prueba más de que Ademuz Espai d’Art late con fuerza, a las puertas ya de su quinta temporada.

Salva Torres