EL NEOPICTORIALISMO DE JOSÉ MANUEL BALLESTER

‘Bosques de luz’ de José Manuel Ballester
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, Valencia
Hasta el 23 de septiembre de 2018

Hasta la segunda decena del mes la aclamada fotografía pictórica del apremiado José Ballester se hace hueco en la Fundación Bancaja con ‘Bosques de luz’, una exposición comisariada por María de Corral y Lorena Martínez de Corral que plasma por medio de 21 obras la última década del artista madrileño a través del estudio del tiempo, la luz y el espacio; y como estos, en palabras de las mismas comisarias, “son testigos para justificar, registrar, matizar e interrogar la actualidad y el progreso”.

Fotografía del artista José Manuel Ballester, las comisarias María de Corral y Lorena Martínez de Corral, y el Presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón. Imagen cedida por la revista 'Valencia City'.

Fotografía del artista José Manuel Ballester, las comisarias María de Corral y Lorena Martínez de Corral, y el Presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón. Imagen cedida por la revista ‘Valencia City’.

‘Bosques de luz’ se dispone a través de temas tan utilizados y demandados como son el paisaje y los museos, además de una singular sección llamada “Los espacios ocultos”, donde presenta una relectura, libre de personajes, de la obra maestra renacentista ‘La Anunciación’ de Fray Angelico. Tal como señala María de Corral, “Ballester toma el espacio del Renacimiento para enseñarlo junto con el espacio actual” y, de esta forma, el artista despoja a la pieza de su historia y la vuelve a imprimir sobre lienzo para darle a la espacialidad un nuevo carácter teórico.

'Lugares para una Anunciación' de José Manuel Ballester. Imagen cortesía de la revista 'Economía 3'.

‘Lugares para una Anunciación’ de José Manuel Ballester. Imagen cortesía de la revista ‘Economía 3’.

Las obras paisajísticas destacan por temas urbanísticos, así como por la naturaleza y lo industrial, que se combinan entre sí capturando la geografía desde el corazón edificado de Asia, la gran China, hasta el salvaje e inhóspito pulmón amazónico brasileño, pasando por la progresiva industrialización que separa ambos planos, donde el propio artista destaca la mirada dual, pasada y futura, desde la que poder contemplarlas. De esta forma Ballester plasma la relación encontrada entre lo natural y lo artificial, al igual que entre la fotografía y la pintura, para presentarnos el choque de la experiencia urbana que confronta al individuo junto con la globalización.

De igual modo, los museos, presentados por medio de una serie de complejas fotografías, sitúan el espacio y la luz como los grandes protagonistas de estas, invitándonos a vaciar nuestros museos reales y memorísticos para plantear nuevos enfoques que sean capaces de abordar nuestro pasado y futuro. Además, Ballester incide sobre la idea de que ningún espacio es capaz de contener la auténtica esencia de la cultura, pues solo simbolizan una selección fragmentada y descontextualizada de esta que necesariamente ha de ser revisada para el desarrollo de nuevos planteamientos acordes con el tipo de sociedad y tecnologías actuales.

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Museo Arqueológico Nacional 18. Fotografía realizada por el propio artista.

Al igual que en el anterior apartado, la totalidad de la exposición queda singularizada por los grandes formatos y la carente presencia humana. Pues el artista, al parecer, siente una gran predilección por esos lugares abandonados, ocultos o derruidos donde la presencia directa se hace a un lado para destacar esa progresiva y desapercibida belleza camuflada de devenir y marginalidad. Todo gracias a un laborioso proceso que abarca desde el previo y minucioso estudio de documentación, composición y captura de la imagen, hasta la modificación e impresión digital directa que refuerza las texturas y colores por medio de novedosos soportes como son las cajas de luz, el metacrilato o el dibond.

Vista en altura desde la Ópera de Garnier. Obra llamada 'París desde Garnier'. Fotografía capturada por José Manuel Ballester.

Vista en altura desde la Ópera de Garnier. Obra llamada ‘París desde Garnier’. Fotografía capturada por José Manuel Ballester.

Los recursos visuales empleados por el artista en esta muestra cambian la posición del espectador frente al mundo exterior y frente a su propia memoria, lo confrontan metafóricamente frente a una realidad embellecida pero desolada, como espejo del recuerdo pasado y el momento venidero.

De la misma forma, el artista resume su obra en un intento de recoger todo lo que le ofrece la tecnología. Esta puesta en escena no trata solo de mostrarnos una estética directa, sino una representación de un nuevo arte que combina tradición y vanguardia por medio de fotografía digital y pintura. Tal como señala el propio Ballester: “Cuando comencé a estudiar el mundo de la fotografía digital descubrí el alejamiento que suponía la fotografía analógica respecto de la pintura. Con el nacimiento de la fotografía digital y sus posibilidades de manipulación, se producía un reencuentro con la forma de entender el proceso creativo muy afín a los procedimientos plásticos hasta ahora conocidos. Esta gran afinidad es la que ha creado un movimiento muy fuerte que me gusta nombrar «período neopictorialista»».

Imagen de.José Manuel Ballester, Premio Nacional en Fotografía, en la inauguración 'Bosques de luz'  en la Fundación Bancaja. Imagen de Irene Marsi.

Imagen de.José Manuel Ballester, Premio Nacional en Fotografía, en la inauguración ‘Bosques de luz’ en la Fundación Bancaja. Imagen de Irene Marsi.

Cristian Torada

Las ciudades ocultas de la colección del IVAM

Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de febrero

El IVAM acoge hasta febrero la muestra ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’, una exposición comisariada por la arquitecta Ana Lozano que refleja la íntima unión entre la ciudad y la fotografía. Compuesta por alrededor de 100 piezas de 70 artistas, seleccionadas entre las más de 5.000 imágenes que configuran los fondos fotográficos del IVAM, la exposición subraya el interés por la fotografía como creadora de un lenguaje propio sobre el paisaje de la ciudad. Desde el S. XIX esta técnica ha ido desplazando al dibujo como forma de representación de la arquitectura y la vida urbana, creándose una simbiosis que llega hasta la actualidad.

'Praga' de Franco Fontana en la exposición 'Paisaje urbano en la colección del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

‘Praga’ de Franco Fontana en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición reúne obras desde los pioneros como Fox Talbot o Atget hasta el presente en las que se muestran las distintas formas en las que la fotografía dibuja el fenómeno urbano. Están agrupadas siguiendo la poética y sugerente clasificación de Italo Calvino en ‘Las ciudades invisibles’ en las que se relacionan las ciudades con los ojos, la memoria, el deseo, los signos, la sutileza, los intercambios y también se habla de ciudades escondidas o dobles. Con motivo de la muestra se ha editado un catálogo digital en el que se reproducen las obras que la componen y textos de Vanessa García Osuna y de la arquitecta y comisaria Ana Lozano, que impartió una conferencia titulada ‘La utopía cautiva’ el pasado jueves 2 de octubre.

Fotografia de Jean-Eugène Atget en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM', Imagen cortesía del IVAM.

Fotografia de Jean-Eugène Atget en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’, Imagen cortesía del IVAM.

La relación entre fotografía y ciudad nace en el momento en el que la cámara oscura se reduce y puede transportarse. A partir de ese momento, las otras artes se transfiguran, al tiempo que la fotografía genera un tipo de paisaje hecho con luz. Además de aportar un medio para catalogar todas las construcciones y los espacios que configuran la ciudad y la vida urbana, comienza a crear un lenguaje que transforma la manera de ver el entorno.

Las ciudades tienen vida propia, pero son también el escenario donde se desarrolla nuestra vida. La ciudad es una construcción social, naturaleza y paisaje que conceptualiza la fotografía. Esta sería la manera en la que se levantan los mapas del territorio urbano ordenado por la mirada del fotógrafo e intervenido por sus habitantes.

Fotografía de Walker Evans en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Walker Evans en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

Como señala en su texto la comisaria Ana Lozano, «el fotógrafo elige primero una interpretación del paisaje urbano, para después, con su cámara, reforzarla o modificarla a su antojo. Todas las ciudades son de pronto una sola, la que aspira al equilibrio entre los hombres, y de estos con entorno primigenio, la utopía del paraíso. Cada rincón de cualquier ciudad se muestra banal a los ojos del paseante, mientras resulta único e irrepetible en la cámara del fotógrafo».

Los fotógrafos nos dirigen con la mirada al París de Atget, el Buenos Aires de Coppola o el Berlín de Basílico. Doisneau se permite jugar con el deseo, Baylón con la intriga de la desaparición. Los distintos fotógrafos nos llevan a multitud de sensaciones que recorren más de un siglo de ciudades de distintos continentes. Entre ellos podemos citar a vanguardistas como Catalá Roca, Cualladó, Robert Frank, Zimbel, John Baldessari, Agustín Jiménez Espinosa, Franco Fontana, José Manuel Ballester, Grete Stern, Hermanos Mayo, Bernard Plossu y Gordon Matta Clark, entre otros. Como excepción se ha elegido un pintor, Eduardo Arroyo, que aporta un óleo de gran formato en el que resume una visión fotográfica de la realidad urbana.

Fotografía de Horacio Coppola en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Horacio Coppola en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.