Sobre el papel… del artista

‘El papel del artista’
Galería Rafael Ortiz
C/ Mármoles, 12. Sevilla
Inauguración: 18 de mayo a las 20.30h
Hasta el 27 de julio de 2016

El papel soporte. El papel del propio artista en la sociedad. Ambos, material y concepto, estarán presentes en esta muestra híbrida. No todo es papel, pero sí es papel.

Bajo un título en cierto modo equívoco, se recoge en la exposición  una amplia colección de obras que nos permiten asomarnos desde muy diferentes perspectivas al mundo del arte más actual. La sociedad, inmersa en verdaderas contradicciones, defiende tanto la carrera tecnológica como la vertiente más ecologista; desde lo más grotesco hasta lo más banal; lo más puramente bello y lo más irracional. En este desasosiego actual, el artista nos ofrece sus códigos para forzar así al espectador a mantener una visión diferente y a cuestionarse las distintas soluciones.

El soporte se nos muestra crítico a la hora de valorarlo. Luis Gordillo siempre dice que el papel (soporte) es donde él trabaja más en libertad, sin la presión de la tela. Ese material humilde es también voluble, plegable, arrugable…

Pieza de Dorothea von Elbe. Imagen cortesía de la galería.

Pieza de Dorothea von Elbe. Imagen cortesía de la galería.

Con esta exposición, se cuenta con la participación de 33 artistas nacionales e internacionales, se pretende ofrecer una amplia panorámica de las distintas formas de hacer arte: obras en las que el único elemento que las compone es el papel (Nuno Henrique, Pedro Núñez…), otras en las que el papel es el soporte principal, ya sea con un tratamiento puramente figurativo (Carlos Forns, Carmen Laffón), más geométrico o lineal (José Ma Baez, Juan Suárez, Irma Álvarez-Laviada…), obras en las que el papel del artista es el de constructor de nuevos símbolos (Javier Palacios, Daniel Verbis…), y por último, aquellas obras que, realizadas en los más diversos materiales, tienen un claro mensaje socio-político que nos lleva a reflexionar sobre determinados comportamientos de nuestra sociedad actual y sobre el papel de agitador cultural que cumple siempre el artista (Antoni Socías, Eugenio Ampudia, Pedro G. Romero, Jesús Palomino…)

Sirva esta muestra, con la que se cierra la temporada expositiva 2015-2016, como homenaje a nuestra artista y queridísima amiga Isabel Garay, que recientemente nos dejó.

Sobre el escaso coleccionismo y otros silencios

A propósito de Evolución
Centro del Carmen de Valencia

‘Evolución’ es el título de la muestra que recientemente se clausuró en una de las salas de exposiciones del Centro del Carmen de Valencia. Esta importante selección de obras de la colección Aena consta de artistas españoles, portugueses e iberoamericanos, representativos del intervalo de tiempo que transcurrió entre el informalismo y el grupo El Paso, junto a lenguajes y creaciones más recientes de las artes plásticas.

Admirable el mérito de esta exposición de Aena que recorre el país para mostrar las más de 1700 obras de arte contemporáneo que integran este valioso conjunto artístico y, repito, admirable y valiente, cuando el coleccionismo contemporáneo sigue siendo escaso y, sobre todo, silencioso en España. La carencia de estudio y atención hacia estas colecciones nada tienen que ver con los estudios realizados hacia grandes colecciones formadas por la nobleza, la iglesia y las casas reales de siglos anteriores, pero las modas cambian, hay nuevos perfiles de coleccionistas, y los lugares geográficos que acogen estas colecciones son cada vez más exóticos y lejanos.

Sin ir más lejos, en pleno siglo XX y XXI importantes coleccionistas están surgiendo por Oriente Medio como es el caso de la casa Real de Catar, que aspira a situar su colección de arte entre las mejores del mundo, algo nada extraño cuando este pequeño Emirato disfruta de la mayor renta per cápita del planeta.

De todas formas, en los siglos XIX y XX el poder económico de las clases altas para algunos, coleccionistas-mecenas para otros, son impulsados a coleccionar junto a nuevos coleccionistas como la clase media o los ricos industriales. La colección Lladró es un claro ejemplo de nuevos ricos que han apostado por el arte, centrando sus adquisiciones mayoritariamente en pintura valenciana como Ignacio Pinazo, Juan Ribalta o Joaquín Sorolla entre otros,  junto a artistas significativos del arte español.

Pero los coleccionistas en su mayoría buscan y necesitan de la cooperación con instituciones que persigan fines culturales para asegurar la viabilidad y sostenibilidad de sus colecciones, como la de Patricia Phelps de Cisneros, una importante colección que mantiene fructíferas relaciones con el museo Reina Sofía en Madrid e instituciones como el Moma de Nueva York y parte del territorio de América del Norte y del Sur.

Vista general de la exposición Evolución en el Centro del Carmen.

Vista general de la exposición ‘Evolución’, de la colección Aena, en el Centro del Carmen.

La importante ex galerista Soledad Lorenzo tras cerrar las puertas de su espacio madrileño de la calle Orfila en 2012, nos recuerda la mala salud que el mundo de las galerías de arte está sufriendo por una crisis que ha golpeado fuertemente al mundo del arte y con ello las ya deterioradas ganas de coleccionar.

Estos galeristas con muchos años de trabajo y lucha a sus espaldas, poseen importantes colecciones que escasamente, y muy de vez en cuando, podemos conocerlas gracias a las instituciones de turno que las reciben ante la ocasión de exponer obras de artistas más desconocidos dentro de las listas de los museos, pero más conocidos y habituales en las programaciones expositivas de las galerías de arte. Por ello se agradece la valiosa labor de los museos públicos ofreciendo sus sedes, tras una donación, compra o convenio de colaboración, como respaldo a la actividad privada y como recientemente ha ocurrido con las exposiciones de las colecciones de arte contemporáneo de Soledad Lorenzo y Helga de Alvear.

Cada coleccionista merece un estudio diferenciado, y en cada caso podrían establecerse factores humanos, económicos, y sociales que aplicasen la trayectoria y composición actual de su colección.

Como es el caso de la familia Yera. El tesón y la voluntad de sus miembros ha servido para contribuir al conocimiento de la obra y pensamiento de estos y muchos más artistas como José Guerrero, José María Yturralde, Darío Villalba, Luis Feito, Equipo Crónica, Antonio Saura, Manuel Millares o Juan Genovés, dejando patente las corrientes pictóricas de mitad del siglo XX, como reflejo y valioso testimonio de una época española dentro del panorama artístico internacional, una labor que fue distinguida con el Premio Arco al Coleccionismo privado en el año 2012.

Con una personalidad más vocacional, Hans Rudolf Gerstenmaier de nacionalidad alemana decía que: «todos en nuestra niñez hemos empezado a coleccionar con sellos o cajas de cerillas o cualquier otra cosa», pero el contacto permanente con la historia y la cultura que vivió en España desde joven, fueron la causa y el motivo suficiente para reunir en treinta años más de doscientas pinturas europeas de diversas escuelas y procedencias, donde destaca principalmente la pintura Flamenca del siglo XV al XVII.

Imagen de la exposición de la Colección Aena en el Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Evolución’, de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

Las pinturas religiosas, los retratos, los bodegones, los temas mitológicos o las naturalezas muertas se mezclan en esta colección a través de artistas como Anton Van Dyck, Pedro Pablo Rubens, Alexander Adriaenssen, Jan Brueghel De Velours, Juan Van Der Hamen y León, Hendrick Van Ballen, Christian Coclers, Andries Danielsz  y el padre e hijo, Gaspar Pedro y Pieter Verbruggen (el viejo y el joven). Obras de gran belleza y muy superiores a lo conocido hasta aquel momento, predominando la función decorativa destinada a los salones de palacios nobles de Italia y los Países Bajos.

Pero las peripecias hereditarias y los reveses económicos se suman a la crisis actual, lo cual ha provocado un escaso desarrollo y vacío difícil de remontar en cuanto a la apreciación y promoción del arte moderno desde el siglo XIX, primando en muchos casos otros intereses tanto o más que los puramente artísticos, un vía crucis que puede traer graves consecuencias sobre todo al futuro del coleccionismo, por ello destacamos las conocidas colecciones, Carmen Thyssen-Bornemisza, las colecciones de Arte de Telefónica, Iberdrola, la colección Frick o el de la Fundación Suñol, que nos recuerdan la buena salud de algunas colecciones privadas y la necesidad de que existan por el bien del mundo del arte.

El crítico Rafael Sánchez Mazas dijo de la obra de Vazquez Díaz en la colección Rafael Botí: «Ha sabido ser, cuanto más fino y luminoso, más fuerte y más sabiamente constructor. En él se ha dado una rara coincidencia: el progreso de la razón con la intuición pictórica».

Antonio Barroso

Arte con chispa en La Nau

Itinerarios de una Colección
Colección Fundación Coca-Cola
Sala Martínez Guerricabeitia
La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Hasta el 13 de abril de 2015

La Fundación Coca-Cola ni siquiera existía cuando la agencia de publicidad McCann lanzó en 1976 su famosa campaña ‘Coke adds life’ (Coca-Cola te da vida). En España se tradujo como ‘La chispa de la vida’, dejando imborrable huella en el imaginario de la bebida. Como la creatividad forma parte de sus genes, que se remontan a su fórmula secreta, nada mejor que incorporar a la marca el nombre de consagrados artistas, al tiempo que se promocionan jóvenes valores. Que es lo que hace desde 1993 la Fundación Coca-Cola, creada con la finalidad de apoyar el arte contemporáneo de la península Ibérica: esto es, artistas españoles y portugueses.

Fotografía de Bleda i Rosa de la Colección Fundación Coca-Cola en la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Bleda i Rosa de la Colección Fundación Coca-Cola en la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau de la Universitat de València.

Alrededor de 250 creadores y 360 obras forman ya parte de su Colección de Arte, adquirida principalmente de sus compras en ARCO, y depositadas en el Centro de Arte Contemporáneo DA2 de Salamanca desde 2007. Para que todo ese caudal creativo no sea pasto del triste almacenaje o respetuosa conservación, la Fundación Coca-Cola realiza exposiciones itinerantes para dar a conocer tan valioso patrimonio, en comunión con otras instituciones privadas y públicas. Una treintena de esas obras llega ahora a La Nau de la Universitat de València, siendo la primera vez que una universidad las acoge.

Obra de Adriana Molder de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Adriana Molder de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Todo ese arte con chispa se presenta en la Sala Martínez Guerricabeitia, cuyo Patronato celebra este año su 25 aniversario, culminándolo con esta exposición. Hay artistas valencianos como Bleda i Rosa o Victoria Civera, junto a creadores de otras latitudes, ya sean consagrados o con venturosa carrera por delante, como son los casos de Juan Uslé, José María Sicilia, Rogelio López Cuenca o Juan Navarro Baldeweg, y Rubén Guerrero, Ruth Gómez o  Carmela García. Artistas diversos que emplean a su vez técnicas diferentes para expresar cuanto les motiva. De manera que hay pintura, pero también fotografía, escultura, dibujo, instalación y video.

Obra de Dionisio González de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Dionisio González de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Juan José Litrán, director de la Fundación Coca-Cola, fue taxativo con respecto al trabajo que llevan a cabo: “No creemos en las subvenciones. Lo hacemos por decisión estratégica. Nos acerca a una parte de la sociedad”. Arte fresco, con chispa, burbujeante que, como la bebida que representa, genere cierta adicción cultural. Adicción al pensamiento, la reflexión y el sentimiento que despiertan las 31 piezas expuestas. La confusa frontera entre realidad y ficción; el paisaje abordado como espacio conceptual o lugar de múltiples afecciones; el retrato y la figura lacerados por cierta quiebra en la identidad, son algunas de las temáticas recogidas o que atraviesan el conjunto expositivo.

Obra de Gonzalo Puch de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Gonzalo Puch de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Arte, como precisa su comisaria Lorena Martínez de Corral, que pudiera agruparse igualmente bajo el concepto de espectacularidad, más allá de su acepción peyorativa: “Entendemos que cuando algo es espectacular quiere decir que pide ser contemplado”. Una mirada, pues, atenta, alejada de las prisas a las que, paradójicamente, nos conduce el aluvión de imágenes que caracteriza nuestra contemporaneidad. Como hay tiempo de sobra, porque la muestra permanecerá en La Nau hasta el 13 de abril, no hay excusa para detenerse, como lo hace esa joven fotografiada por Carmela García, al borde de ese acantilado al que parece abismarse el arte contemporáneo.

Obra de Rubén Guerrero de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Rubén Guerrero de la Colección Fundación Coca-Cola en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Isidro Blasco en la exposición de la Fundación Coca-Cola en la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau.

Obra de Isidro Blasco en la exposición de la Fundación Coca-Cola en la Sala Martínez Guerricabeitia de La Nau.

 

Salva Torres

Serigrafías: un homenaje a Abel Martín

Abel Martín. Serígrafo.
Fundación Museo Salvador Victoria
C/ del Hospital, 13. Rubielos de Mora (Teruel)
Hasta el 14 de marzo del 2014

Coincidiendo con el 20 aniversario de la trágica muerte del pintor y serígrafo Abel Martín, el Museo Salvador Victoria dedica una muestra retrospectiva a esta figura clave en la introducción de la  serigrafía en España durante los años sesenta del siglo XX.

Abel Martín en su estudio

Abel Martín en su estudio

El artista, nacido en Mosqueruela (Teruel), aprende la técnica del serigrafiado en Francia,  donde colabora con autores tan importantes como Hans Arp o Victor Vasarely. Cuando regresa a España, junto a Eusebio Sempere – pintor más representativo del movimiento cinético en nuestro país – comienzan una estrecha colaboración, introduciendo y divulgando la técnica de grabado que habían estado aprendiendo en París en los años 50 del siglo pasado. Uno de los encargos más destacados de Abel Martín fue el de las primeras tiradas de obra gráfica para el Museo conquese de Arte Abstracto (1963-64).

La exposición consistirá en treinta obras de autores pertenecientes a diferentes tendencias artísticas y grupos. Dentro de la línea geométrica estarán representados Alfaro, Wilfredo Arcay (quien fue maestro de Martín en París), Balart, Barbadillo, Gómez Perales, Hinterreiter, Le Parc, Palazuelo, Sempere, y el propio Abel Martín. En la tendencia figurativa Barjola y Julio González. Del grupo El Paso: Francés, Millares y Saura. Del grupo de Cuenca o, en palabras de Alfonso de la Torre, adscritos a la denominada “poética conquense”, la exposición cuenta con  obras de Bonifacio, Guerrero, Lorenzo, Mompó, Adrián Moya, Paluzzi, Rueda, Torner y  Zóbel. En este homenaje al artista aragonés, también podrá verse la que se cree fue su última obra original, fechada en 1979.

Sin título. Litografía de Abel Martín 1971

Serigrafía de Abel Martín a partir de una pintura del propio grabador

Recorrido por la obra de José Guerrero

José Guerrero. La Colección del Centro.

Centro José Guerrero
Calle oficios, 8, Granada
Desde el 14 de Marzo del 2013

 

 

José Guerrero (Granada, 1914 – Barcelona, 1991) está considerado como uno de los más destacados pintores españoles de la segunda mitad del siglo XX, no sólo por el relevante papel que jugó dentro del expresionismo abstracto americano en los años cincuenta, sino también por su influencia en la evolución de la pintura de los años setenta y ochenta.

El Centro José Guerrero custodia la más importante colección de su trabajo. Abarca todas sus fases, desde mediados de los años cuarenta hasta 1990, con especial hincapié en la década de los setenta, cuando el artista logra una original síntesis de todos sus intereses plásticos, origen de varias series de pinturas con una impronta cada vez más personal y característica.

Se presenta esta vez en mitad del curso, no en verano como cada año, un total de veinte telas y catorce papeles que se despliegan por las cuatro salas del Centro en un recorrido cronológico que es también el relato de toda una obra, ordenado en capítulos compuestos por conjuntos claramente diferenciados de trabajos que representan sus distintas etapas: los inicios dentro del movimiento internacional de renovación de la figuración en la posguerra, el progreso hacia la abstracción, la plena integración en la Escuela de Nueva York en los años cincuenta (compartiendo escenario, entre otros, con sus amigos Robert Motherwell o Franz Kline), el regreso a España, el impacto del pop art a finales de los sesenta en series como las Fosforescencias y la posterior evolución hacia un universo inequívocamente propio, desarrollado magistralmente a lo largo de las dos últimas décadas de su producción.

José Guerrero, La Aparición, 1946. Imagen cedida por el Centro José Guerrero.

Las fotografías poéticas de Guerrero

Palacio de los Condes de Gabia. Sala Ático

José Guerrero

Granada

Plaza de los Girones, 1

Inauguración viernes 22 de febrero: 19 horas

Hasta el 30 de marzo

En su estancia en Arizona, José Guerrero recorrió sus carreteras y exploró muchos de sus cañones, bosques y desiertos con una cámara y un trípode al hombro. A lo que le daba la percepción de los espacios, su exposición directa, era inevitable sumar su naturaleza icónica, e incluso su estatuto simbólico. Sobre los paisajes registrados se cernía siempre la sombra de su significado para el imaginario de la cultura de masas. El autor, consciente de esos ecos, los incorporó a su poética, enriqueciendo así el repertorio tonal de unas imágenes tan cargadas de afectos. En realidad, era algo sobre lo que ya había trabajado en proyectos anteriores. Su aproximación al suroeste americano es similar a la que realizó hace siete años en los desiertos de Almería, Granada y Murcia. Algo que, a lo largo del proceso de edición de To Come Back, le planteó relaciones entre ambas series a partir de un mismo horizonte, una misma luz, un mismo color, una misma atmósfera. O como él mismo escribe: ‘una misma fotografía’.
“Las series fotográficas y murales editados hasta el momento proponen una visión poliédrica y transversal del espacio que condiciona el modo en que ‘leer’ y ‘entender’ las fotografías; ya no de forma individual, sino como partes de un todo. Las distintas imágenes dentro de una serie se relacionan como los versos en una poesía, o las notas en una composición musical. En este sentido, la luz, el color y una determinada atmósfera son elementos fundamentales en mi trabajo; así como la línea del horizonte, que se comporta en este proyecto como un hilo conductor cargado de simbolismos.”