“Nunca te aburres de Cocteau”

Jean Cocteau. El gran ilusionista, de Pilar Pedraza
Editorial Shangrila

La escritora Pilar Pedraza disfrutaba y hacía disfrutar a sus alumnos de Historia del arte cada vez que abordaba en sus clases de Vanguardia la figura de Jean Cocteau. “Siempre me han fascinado su ligereza y su profundidad”, dice. “Es como un estanque de aguas transparentes en el que se pueden coger peces de un exotismo deslumbrante y  al mismo tiempo objetos cotidianos como una bota vieja. Y de vez en cuando pasa un ángel o se atraviesa un espejo y va uno a parar a la Zona, la región que separa el mundo de los vivos del Hades. Nunca te aburres con Cocteau”.

También tiene este autor mucho que aportar a las nuevas generaciones de  cinéfilos. “Su vigencia es total debido a la modernidad no estrictamente epocal de su cine”, afirma Pedraza. “A los cinéfilos más jóvenes puede interesarles la originalidad de sus películas, siempre marginales con respecto a la moda y a la industria, siempre autorales. Sus mejores títulos son La sangre de un poeta, La Bella y la Bestia, Orfeo, Los padres terribles y  El testamento de Orfeo. Entre las dirigidas por otros cineastas sobre textos suyos destacan: Los niños terribles (Jean-Pierre Melville), Las damas del Bois de Boulogne (Robert Bresson   ) o Tomás el Impostor (Georges Franju ), todas ellas obras maestras”.

Portada del libro Jean Cocteau. El gran ilusionista, de Pilar Pedraza.

Portada del libro Jean Cocteau. El gran ilusionista, de Pilar Pedraza.

Por todos esos motivos no lo dudó un instante cuando la prestigiosa editorial santanderina Shangrila, especializada en temas de cine, le propuso enriquecer la escasez de estudios originales en español sobre cineastas europeos. Eligió a su adorado creador parisino y así nació  ‘Jean Cocteau. El gran ilusionista’, que presentará en la próxima Feria del Libro en el Retiro de Madrid. “He disfrutado mucho con este trabajo al que he podido dedicarme a fondo tras mi jubilación como catedrática después de más de 30 años en la docencia”, dice Pedraza. “No he querido hacer una monografía académica, sino acercarme al creador y sus obras y hacer compartir su originalidad, su anarquía y su incómoda libertad de heterodoxo no iconoclasta”.

Con un prólogo de Luis Pérez Ochando, su “compañero de fatigas intelectuales”, el libro se divide en dos partes. Una dedicada a la biografía  y otra a sus películas con el complemento de los habituales instrumentos críticos. “Para documentarme he visto innumerables veces la cinematografía de Cocteau, incluidas películas y cortometrajes desaparecidos del mercado que me han proporcionado mis amigos, he leído en francés sus obras de teatro, novelas, poesía y ensayo, y he utilizado gran cantidad de bibliografía francesa y anglosajona. Escribir este libro me ha costado una pequeña fortuna, pero el objeto lo merece”.

Interior del libro 'Jean Cocteau. El gran ilusionista', de Pilar Pedraza.

Interior del libro ‘Jean Cocteau. El gran ilusionista’, de Pilar Pedraza.

Jean Maurice Eugène Cocteau nació en Maisons-Laffite, cerca de París, el 5 de julio de 1889, en el seno de una familia acomodada de la burguesía. Su padre se suicidó cuando tenía nueve años y quedó al cargo de su bella y glamurosa madre. Fue mal estudiante y precoz en su vida mundana con amantes famosas como la actriz Madelaine Carlier. Refinado, enfermizo, polifacético, opiómano y creador inagotable, fue el principal protagonista de su vida y de sus filmes. Además de escribir, tarea que solía ejecutar tumbado, pintaba, dirigía películas y hasta se dedicó a la cerámica. “El hilo que enhebra todas esas facetas es la poesía”, apunta Pedraza. “Cocteau se definía como un poeta de la poesía, del cine, del teatro…No se limitaba a narrar o poner en escena, sino que transfiguraba la realidad y la convertía en algo profundamente poético, con visos angélicos y gran transparencia, utilizando procedimientos como el intervalo entre dos mundos, tanto en cine como en teatro y otras artes”.

Sobre todo era un trabajador infatigable, a pesar de sus achaques. “No podía vivir sin trabajar, aunque tuviera que hacerlo en malas condiciones, como durante el rodaje de La Bella y la Bestia, cuando sufrió de ántrax y de una dolorosa infección dental, y a menudo tenía que abandonar el rodaje para acudir a curas en el hospital. Sufrió además varias curas de desintoxicación de opio a lo largo de su vida, una de ellas sufragada por Coco Chanel. Pero en plena desintoxicación escribía, y durante uno de esos lances compuso en pocas semanas la novela  Los niños terribles”.

Su vida sexual también fue atípica, pues entabló romances con mujeres y luego tuvo un par de relaciones estables con sendos actores, Jean Marais y Édouard Dermit. “Amó libremente a quien le gustaba, aunque es innegable que su homosexualidad prevaleció a lo largo de su vida. En su juventud tuvo un sonado romance con una actriz famosa y otro con una aristócrata rusa de la familia de los Romanov, pero las parejas que marcaron su vida fueron Jean Marais, su salvador en momentos de dificultades con la droga y Dermit, al que adoptó como hijo y fue heredero de sus bienes, materiales y de derechos. También fue introducido por Cocteau en el cine, en películas tan importantes como Los niños terribles, Orfeo y El Testamento de Orfeo”, concluye Pedraza.

Pilar Pedraza.

Pilar Pedraza con su libro ‘Jean Cocteau. El gran ilusionista’.

Bel Carrasco

“Lo fantástico va a más con la modernización del país”

Mystic Topaz, de Pilar Pedraza
Editorial Valdemar

La escritora Pilar Pedraza vive hace años en el barrio del Carmen. En medio de un entramado de callejuelas, plazas, recodos y recovecos en los que, a ciertas horas del día, el tiempo parece haberse detenido. Los edificios históricos y nobiliarios se alternan con los ruinosos y primorosamente rehabilitados. Los  ángulos muertos, con pasadizos secretos y laberintos mágicos. Pedraza se camufla en esa atmósfera y en un rincón del salón de su casa teje y entreteje brillantes tramas con las que captura a sus lectores. Su último libro, Mystic Topaz, una colección de relatos, se inspira en un curioso establecimiento del barrio dedicado a piedras exóticas y actividades esotéricas que frecuenta, aunque no crea ni deje de creer en tales cosas.

Cubierta de 'Mystic Topaz'.

Cubierta de ‘Mystic Topaz’.

Mystic Topaz. ¿El título del libro encierra algún significado esotérico? 

Mystic Topaz es el nombre de la tienda de objetos esotéricos donde se desarrolla la mayoría de las acciones del libro. Los topacios místicos son una variedad de gema tratada tecnológicamente añadiendo una finínisima capa de titanio a una pieza de topacio o de cuarzo de buena calidad, con lo que se logra un brillo y una gama de colores extraordinaria. Los topacios son las piedras de la alegría, para quien crea en esas cosas. No seré yo, desde luego.

Lo inició como una serie de cuentos que se publicaban cada semana en la revista digital desaparecida, El Butano popular. ¿Cómo llevó esa obligada periodicidad? ¿Cuál es el hilo conductor del libro?

Al comienzo, un relato a la semana me resultó demasiado y me agobió un poco, pero pronto pareció crecer en mi interior como una planta, mis fuerzas aumentaron y fui feliz cumpliendo el plazo, sobre todo cuando el hilo conductor del libro se marcó y tomó forma por sí mismo. Esto ocurrió al consolidarse las protagonistas, Delirio Presencia y Geles, y la comunicación entre ellas en el universo mágico de la tienda. Y cuando a lo fantástico se unió el humor.

Lo insólito, lo extraordinario y prodigioso impregnan la mayoría de los relatos. Sus lectores deben preguntarse en qué misteriosa y tal vez oscura biblioteca cosecha tales conocimientos.

Los relatos de Mystic Topaz  son de género fantástico, tanto los referidos a la naturaleza y los monstruos como los que tienen que ver con la literatura gótica. Hay que leer mucho, ciertamente, para escribir algo coherente y gracioso sobre los zombis que aparecen en la trastienda, sobre los retratos de muertos o sobre determinados temas tibetanos. Hay mucha fuente libresca, pero también muchas impresiones de viajes y sobre todo el aprendizaje directo en la propia tienda, con los materiales en la mano y los personajes exóticos a la vista. He conocido personalmente a algunos de ellos, como el chamán Sergio Magaña, el cabalista Eduardo Madirolas o el cátaro Laurel, de los que he aprendido mucho, sobre todo a respetar lo que no pertenece a mi cultura.

Pilar Pedraza en la Feria del Libro de Madrid. Imagen cortesía de la autora.

Pilar Pedraza en la Feria del Libro de Madrid. Imagen cortesía de la autora.

Emilio Bueso y usted son los únicos escritores españoles incluidos en el catálogo de la editorial Valdemar, ambos, por cierto instalados en la Comunidad Valenciana. ¿Por qué cree que apuestan por ustedes dos?

Porque somos los mejores. Bromas aparte, creo que Emilio y yo damos el perfil ideal de Valdemar por nuestra acentuada y fiel especialización en la literatura fantástica y de terror, y porque personificamos dos de sus más notables generaciones, yo la más antigua y clásica, y Emilio la más juvenil. También, supongo, publicamos en Valdemar por pura chamba y porque les gustamos a los editores, que son muy suyos.

Hace años se consagró como autora de culto con unos fieles seguidores. ¿Cuál es el perfil de sus lectores?

Por lo que veo en las redes y en la Feria del Libro de Madrid, suelen ser frikis de entre veinte y cuarenta años, mucha chica con aire independiente –alguna con un halcón en el puño, como te lo digo- y madurotes que empezaron a leerme al comienzo y no me han abandonado. Cuando los conozco, me encantan, porque son gente ilustrada, amable y genuinamente amiga de lo raro, como yo misma.

La literatura fantástica en España no gozó nunca de gran predicamento pero hoy parece que despega y atrae a los jóvenes. ¿Qué piensa de la evolución del género estas últimas décadas?

Sin duda va a más con la modernización del país. Cuanto más civilizado es un sitio, más se cultiva y se degusta en él la cultura Dark, por su carácter trasgresor y libertario. Hay que desconfiar totalmente de la gente palurda a la que no le interesan los vampiros porque no existen o a los que abominan de la tinta roja. En España la ignorancia está de parte de la Inquisición, como en todas partes, y la Inquisición de la inteligencia y del humor de cualquier color que sea éste. En el fondo pienso que la única literatura es la fantástica. Y Zola, claro.

El próximo otoño visitará la Feria Gótica de Madrid para cosechar el Premio de Literatura Fantástica a su trayectoria en el Museo Romántico. ¿Ya sabe qué atuendo va a lucir para la ocasión?

El de siempre. Soy de los que piensan que el hábito no hace al monje.

Portada de 'Lobas de Tesalia', de Pilar Pedraza.

Portada de ‘Lobas de Tesalia’, de Pilar Pedraza.

Si fuera bruja, ¿en qué tipo de hechizos y sortilegios le gustaría especializarse?

En lo concerniente a la resurrección de los muertos, como en Lobas de Tesalia, y también en la ayuda a los mismos a alcanzar la luz si están despistados, sobre todo a las víctimas de los accidentes. Pero lo cierto es que no soy bruja ni se espera que vaya a serlo.

El Papa Francisco quiere que las mujeres casen y bauticen. ¿Algún comentario al respecto?

A mí lo que quieran los papas me tiene sin cuidado. No pertenezco a su grey. Lo que sí me gustaría es que la Iglesia nos devolviera todo el patrimonio que nos ha robado.

¿Qué proyectos tiene entre manos?

Varios. Estoy terminando un estudio sobre la vida y obra del extraordinario creador Jean Cocteau (La Bella y la Bestia, Orfeo), para el que ya tengo una buena editorial, y maquino los inicios de una novela romana gore que completará la trilogía de La perra de Alejandría y Lobas de Tesalia. Me gusta mucho el mundo grecorromano. Actualmente colaboro con una revista digital llamada ‘La Charca literaria’ con pequeños relatos sobre las travesuras de Eros y otros niños del Olimpo. Espero que, como Mystic Topaz, se conviertan en un libro.

¿Cómo espera que salga el país tras el 26-J?

Trasquilado, pero peor de lo que ya está, imposible. Me gustaría que los partidos de izquierdas se unieran y nos sacaran del estercolero en el que nos ha hundido el bipartidismo; que la derecha heredera del franquismo desapareciera definitivamente y que nuestro país dejara de ser una monarquía bananera. Ya sé que son muchas cosas. Con una de ellas me conformaría, porque las otras irían detrás.

¿Le preocupa que GB abandone Europa?

Me tiene sin cuidado GB. Inglaterra no me merece ningún respeto. No contenta con no arreglar sus propios problemas e ir a la suya ilegítimamente en la Unión, incluido servirse de su propia, se está deteriorando económica y socialmente, y nos manda los peores turistas. Lo único que siento es que van a salir perjudicados los emigrantes, incluidos los españoles.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía de la autora.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

La servilleta de MAKMA

Restaurante Colmado de la Rivera
Calle Ribera, 14. Valencia

Toda historia que corre de boca en boca va transmutándose a la voluntad del narrador. Es el caso de la sentada en un restaurante no identificado -probablemente en París- que al parecer reunió a Picasso, Georges Braque, Juan Gris, Max Jacob, André Salmon, Jean Cocteau y Guillaume Apolinaire. Los señores se habían bebido y comido todo y dos huevos duros más. Entre bocado y bocado, alardeaban de sus últimas conquistas o comentaban sobre arte y poesía hasta que llegó el momento de la cuenta. Instante en que todos se hacen los suecos y miran a Picasso. Éste, en un movimiento de nadador experimentado abre los brazos sobre la mesa apartando platos, vasos, botellas, cubiertos y restos de comida que hay sobre el mantel. Toma su estilográfica, hace un dibujo sobre una servilleta y solicita la presencia de la dueña del restaurante. Una vez que ésta acude, le ofrece la servilleta para sufragar los gastos. La dueña, sonriente, solicita a Picasso que firme el dibujo. El genio, mirando a la señora, le responde: 

«Estoy pagando el almuerzo, no comprando el restaurante».

La servilleta de Picasso que puede verse en la red, realizada sobre un papel que parece más bien abrasivo y con su firma autógrafa.

La buena mesa da mucho juego, y si la cocina es virtuosa, la inspiración de los comensales aflora. Algunos años después, Valencia, s. XXI, en el restaurante Colmado de la Rivera -en la histórica calle Ribera, que ha visto pasear a Blasco Ibáñez, Pinazo, Max Aub, Josep Renau, el equipo Crónica o Carmen Calvo (y Ernest Hemingway, cómo no)- se celebra un cónclave en donde lo gastronómico es otra vez centro y excusa de reunión. Los comensales, todos tienen un denominador común: MAKMA, y se reúnen para debatir y contrastar sobre el último trimestre en materia de cultura. Durante la cena y entre frase y frase, alguno de los presentes realiza unos dibujos sobre la servilleta. Nadie se fija, ni se da cuenta, es posible que el propio autor lo hiciera inconscientemente mientras participa en la tertulia. Lo normal es que dichos dibujos hubieran acabado en la papelera si no lo evita alguien que da el último vistazo al mantel antes de levantar la sesión. ¿Quién es el autor de estos trazos pintados entre bocado, trago y tertulia?

La servilleta makma

La servilleta MAKMA. Pliego frontal.

No hay duda respecto a la creatividad de cada unos de los integrantes de la mesa, y el autor o autora podría ser cualquiera, tal vez por sus comentarios podamos averiguarlo, ¿hubiera sido posible ofrecer los dibujos como moneda de cambio a tan generoso condumio?

De izquierda a derecha Salva Torres, Ismael Teira, JJ Mestre, José Ramón Alarcón, María Ramis, Merche Medina, Miguel Gregori, Carles Figuerola, Vicente Chambó y Carles Claver. Imagen Cortesía Restaurante El Colmado de la Rivera.

De izquierda a derecha Salva Torres, Ismael Teira, JJ Mestre, José Ramón Alarcón, María Ramis, Merche Medina, Miguel Gregori, Carles Figuerola, Vicente Chambó y Carles Claver. Imagen cortesía Restaurante El Colmado de la Rivera.

María Ramis, centrada en conclusiones fruto de sus visitas por galerías, apunta:

«Hay continuas oscilaciones, unas más hiperbólicas que otras, Luis Adelantado trae a Darío Villalba, la todavía recién nacida Shiras asoma la cabeza y pide paso con firmeza, Espai Visor mira hacia Europa, Mr. Pink y Espai Tactel se unen de nuevo, Rosa Santos y Punto continúan con una línea de calidad muy marcada, y parece que diversifican apostando por artistas de su ámbito y de otros puntos geográficos por su vocación internacional”.

“A veces” -continua María Ramis- “da la sensación de que todo funciona con las mismas estructuras y directrices, pero no siempre es así. Un ejemplo de ello es el continuo trabajo de la galería Del Palau, que se mantiene a flote como un barco cargado de pinturas tradicionales, en mitad de un mar dominado por la tecnología. La visión de las paredes de gotelé de esta galería me llevan a recordar, a modo de homenaje, a la recién desaparecida galería Rosalía Sender, cuyo desmontaje pudimos entrever desde las puertas del Carrer del Mar».

Otro pliegue de la servilleta MAKMA sobre el salvamenteles del restaurante.

Un plano de la servilleta MAKMA sobre el mantel.

Siguiendo en materia de artes visuales, Ismael Teira reflexiona sobre la etapa de cambios que anuncia el Consorcio de Museos.

“Seguramente cueste vertebrar los más de ochocientos kilómetros de territorio de la Comunidad Valenciana, haciendo partícipes a todos los museos, galerías y agentes artísticos implicados en esta unidad. Valencia cede protagonismo, y se impulsa la diversificación del resto de geografía, tal como demuestra el reciente acuerdo entre los museos de bellas artes de las tres provincias. Están sucediendo cosas que poco a poco van abriendo paso a un ilusionante porvenir donde, a día de hoy, no parece que tengan demasiado protagonismo las propuestas de arte más joven y nuevo; seguiremos esperando”, concluye.

Otro pliego de la servilleta MAKMA.

Otro pliego de la servilleta MAKMA.

José Ramón Alarcón lo tiene claro, y se refiere al acontecimiento del que él mismo dio parte en exclusiva para Makma.

“Sin óbice de dudas, uno de los acontecimientos más reseñables acaecidos durante el presente trimestre en la ciudad ha sido la visita del eximio pintor Antonio López a la Facultad de Bellas Artes San Carlos”.

José Ramón Alarcón se refiere a la conferencia-conversación del artista en el auditorio Alfons Roig, en compañía de Ricardo Forriols -Vicedecano de Cultura- y José Saborit -Catedrático del Departamento de Pintura-, bajo el tema ‘Pintar en los tiempos del arte. La persistencia de la pintura’.

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Antonio López, 1961. Lápiz, lápiz Conté y carboncillo sobre papel kraft. Dibujo sobre papel. (178,5 x 81 cm.) Fondo Colección MNCARS.

“Una mirífica ocasión para merodear los fundamentos de su oficio y la razón esencial que orienta su tarea (cuasi-mística) -la realidad y su impronta-, amén de adentrarse por el horizonte anecdótico de ‘Realistas de Madrid’ (Museo de arte Thyssen-Bornemisza), una de las muestras decisivas, a mi juicio, del presente curso expositivo nacional”, concluye Alarcón.

Para Carles Claver, preocupado por el sector audiovisual,

“Puede que simplemente ejerza un efecto balsámico, aunque, por otra parte, también es toda una obviedad. Tocar fondo es lo que tiene, necesariamente –se dice- hay que repuntar. La mayoría de profesionales del audiovisual valenciano describen así la situación del sector. A pesar de esto, está la otra realidad según la cual “el hambre agudiza el ingenio”.

Al calor del cierre de RTVV han surgido no pocas iniciativas audiovisuales con sólidos cimientos y que, confío, se consolidarán cuando la situación del sector se normalice. En este contexto, Makma ha puesto su grano de arena apostando este año por el audiovisual, con una nueva sección dentro de su espacio on line. Se han lanzado ya proyectos dedicados a artistas como Antonio de Felipe, Carles Mondrià o, más recientemente, un reportaje sobre La calle de los colores. El medio audiovisual ofrece muchas posibilidades cuando se marida con el arte. Creo que a lo largo de los próximos meses podremos seguir viendo en makma.net el buen resultado que ofrece esta combinación”.

Al otro lado de la mesa se escucha a Carles Figuerola,

“El teatro coge aire”, -sentencia-.

“En Valencia se detecta más movimiento, parece que se generan más expectativas”.

Y continúa: “Por otro lado, la Mostra de Teatre d’Alcoi que reúne por segunda vez el ‘Circuit Valencià’, seguro es un elemento que contribuye a mejorar la oferta de la actividad teatral y a movilizar al público».

Salva Torres pide paso al cine,

“El cine -ahora que ya está a la vuelta de la esquina una nueva edición del festival Cinema Jove en Valencia-, ha traído como buena noticia la reapertura de los antiguos Cines Aragón (Aragò Cinema). Una propuesta cooperativa que pretende sacar al público de sus casas, para recuperar la magia del cine en compañía ante la gran pantalla. Su objetivo: proyectar películas que no son habituales en los cines comerciales a precios asequibles».

Belén Rueda en un fotograma de 'La noche que mi madre mató a mi padre', de Inés París.

Belén Rueda en un fotograma de ‘La noche que mi madre mató a mi padre’, de Inés París.

¿Un ejemplo? -se pregunta y responde el propio Salva Torres- ‘Esa sensación’, película a seis manos de Juan Cavestany, Julián Génisson y Pablo Hernando. Una película atípica que en el último Festival de Málaga cautivó a los presentes. Buena noticia que no puede ocultar lo que Inés París y Belén Rueda, directora y actriz, respectivamente, de ‘La noche que mi madre mató a mi padre’, apuntaron acerca del talento existente en el cine español: «Decía Unamuno que este es un país cainita, en el que nos gusta devorarnos entre nosotros». «España ha castigado mucho a sus propios creadores». «Sin duda para tomar nota», concluye Salva Torres.

Parece que al son de la música hay algo de optimismo, según nos describe JJ Mestre, habitual en conciertos de trinchera,

“Mucho y bueno podría destacarse a nivel musical en el último trimestre” –afirma-. “Dentro del apartado nacional dos nombres que participarán en `El Último Vals’, ese ilusionante festival que se celebrará en Frías (Burgos) durante el próximo mes de julio. Por una parte el sorprendente debut del grupo donostiarra Frank y por otra la publicación del segundo álbum del grupo almeriense Bantastic Fand. A destacar también la dinamita soul de The Excitements desde Barcelona, el magnetismo valenciano del segundo disco de Adrian Levi, las sorprendentes melodías de los toledanos Mawino y podríamos incluir también el debut de Multiverzal, el nuevo proyecto de los argentinos Juan Pablo Mazzola y Mariano Azcurra”.

“En cuanto al panorama internacional los excelentes nuevos trabajos de dos bandas neoyorkinas como Nada Surf o Woods, la sorpresa minimalista entre miembros de The National y de Beirut con impronunciable nombre LNZNDRF, el powerpop melódico de los franceses Cheap Star o de los suecos Swedish Polarbears, los pildorazos de beat sixtie de los alemanes The Mergers, de los italianos Radio Days o de los americanos Outta Sites, la belleza melódica del americano Doug Tuttle o de los canadienses Nap Eyes y, finalmente, el rock alternativo tanto de una nueva princesa del pop-punk como Misty Miller como esa obra maestra que es el nuevo trabajo de Will Toledo al frente de Car Seat Headrest”.

Portada del single Paint it black. (1966)

“En cuanto a celebraciones, ya van 50 años del `Paint it black’ de sus majestades los Rolling Stones durante la primera quincena del mes de mayo, y respecto a conciertos destacaría las pasadas giras de los incombustibles Fleshtones, Flamin Groovies y Long Ryders, así como las de los divertidísimos Radio Days aunque muy especialmente distinguiría los arrolladores bolos de los granadinos 091 en su “maniobra de resurrección” y el 30 aniversario de ese maravilloso grupo valenciano que es La Gran Esperanza Blanca”, concluye JJ Mestre.

Merche medina se centra en la industria literaria.

«¿Cómo se evalúa la gestión del panorama literario en la Comunidad Valenciana?”, se pregunta Merche.

“Ha sido época de Feria del Libro, evento referente que pervive durante más de cinco décadas. Tiempo y jornadas de bagaje y promoción literaria que este año ha dado un salto cuantitativo, ampliando la zona expositora de librerías. A priori, una apuesta de éxito para la memoria de esta edición. Balance final: una merma y descenso en el histórico de ventas de las librerías especializadas -algunas con más de treinta años de recorrido-, ubicadas en el nuevo emplazamiento. Motivos aparentes: los riesgos (asumibles) de la conformación del nuevo espacio. Motivos reales: tal vez, una cuestionable gestión, aparentemente cristalina, que prioriza y sitúa en el mismo plano de horizontalidad a espacios literarios de grandes centros comerciales y servicios de publicaciones institucionales y militares, entre otros, en detrimento de las librerías tradicionales, que conforman el pequeño comercio del sector. Además de dubitar acerca del objeto de estas decisiones”.

Merche Medina concluye con pregunta: “¿Cabe esperar propuestas alternativas?”

Para Miguel Gregori -siempre generoso a la hora de compartir filosofía e inquietudes en materia ciber técnica-,

“En el ámbito de la cultura tecnológica, destacaría la visita a la UPV el pasado 16 de mayo de Richard Stallman, padre del software libre, programador, activista, hacker y visionario, una oportunidad única de conocer más de cerca a uno de los padres del Movimiento del Conocimiento Libre, inspirador también del arte en código binario y su filosofía y ética. Valores que MAKMA pone de manifiesto en su web-site, ya que funciona con software libre”.

Stallman en la Universitàt Politècnica de València. Imagen cortesía UPV.

Stallman en la Universitàt Politècnica de València. Imagen cortesía de Adolfo Plasencia.

Y aunque siempre quedan cosas en el tintero, de las últimas semanas, no se debe olvidar la acción de Lucía Peiró realizada en el Centro del Carmen, o la exposición de Cristina Ghetti (actualmente en Galería Punto) o la clausurada muestra de Ana Vernia (Galería Shiras), en su primera individual tras la concesión del Premio Nacional de Pintura de la Real Academia de San Carlos el pasado año.

Detalle de la invitación de la Galería Shiras. Exposición de Ana Vernia. (2016)

Detalle de la invitación de la Galería Shiras. Exposición de Ana Vernia. (2016)

Detenerse, reflexionar sobre lo ocurrido y hacer eco, es a la par un ejercicio de crítica y de inspiración que representa en sí la razón existencial de Makma, y pasa por hacer ejercicios de creatividad experimentales para comunicar más y mejor. En palabras del propio Picasso, y conscientes de que todo depende del contexto, “La acción es la llave fundamental de todo éxito”.

“No cuentes los días: consigue que los días cuenten”

Muhamad Alí

Vicente Chambó

Edith Piaf, la vida en rosa sepia

‘Fotos Encontradas’, exposición de Edith Piaf
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeit, 4. Valencia
Hasta el 31 de octubre

Edith Piaf murió a los 47 años, porque la vida, en el fondo, le fue extendiendo pagarés como amortización de la deuda contraída con ella. Nació a duras penas, en la calle, debajo de una farola del nº 72 de la calle Belleville en París. Creció a trancas y barrancas, primero en un prostíbulo de su abuela paterna y después en el circo ambulante de su padre. Y desarrolló su talentosa voz en medio de una sucesión de romances, accidentes y adicción a las drogas. Cuando un cáncer hepático se la llevó al otro mundo el 10 de octubre de 1963, Edith Piaf ya había extraído todo su jugo a La vie en rose, sin duda fucsia intenso ahora en rememorado sepia, que durante años cantó, padeció y gozó la Môme Piaf (la niña gorrión).

Imágenes y video de la exposición 'Fotos encontradas' dedicada a Edith Piah. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Imágenes y video de la exposición ‘Fotos encontradas’ dedicada a Edith Piah. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Cantar, decía, “es una forma de escapar; es otro mundo”. De manera que cantando Milord, Hymne à l’amour, Non, je ne regrette rien o su famosa La vie en rose, Edith Piaf lo que hacía era abandonar el desgraciado mundo para adentrarse en aquel otro más luminoso de la música. Lo hacía a través de una voz que, como señala Gérard Teulière, el nuevo director del Institut Français de Valencia, producía “un escalofrío de emoción”. Esa voz y esa vida en rosa fucsia vuelve ahora en sepia, 50 años después de su muerte, en la exposición que el instituto francés le dedica para conmemorar el medio siglo de su triste desaparición.

AMOR, LUCHA, MENTIRAS Y BOFETADAS

“No me molestaría en lo más mínimo volver a la Tierra después de mi muerte”. Y, como escuchando sus palabras, ahí están las 25 imágenes y el video con algunas de sus actuaciones, que la muestra acoge como resucitando su figura. Imágenes nunca antes mostradas al público. Imágenes de una caja de fotos encontrada en el archivo de la desaparecida agencia Mobba Press. Su calidad es lo de menos, aunque las haya sin duda estimables. Lo que cuenta es el testimonio documental de esas Fotos encontradas, según el título de la exposición, dando fe de su apasionada vida.

Imagen de algunas de las fotografías de la exposición dedicada a Edith Piaf en el instituto francés. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Imagen de algunas de las fotografías de la exposición dedicada a Edith Piaf en el instituto francés. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

“En lo que a mí respecta, el amor significa lucha, grandes mentiras, y un par de bofetadas en la cara”. Edith Piaf ya vino al mundo con ese sentimiento, como si fuera una imagen de marca. Nació luchando por salir del vientre de su madre, sola en esos momentos, abofeteada por la vida de unos padres inmaduros. Pero el gorrión, lleno el cuerpo de perdigones, no dejó nunca de volar alto. “Mi vida de niña puede parecer espantosa, pero era hermosa. Pasé hambre, frío, pero era libre, de no levantarme, de no acostarme, de emborracharme, de soñar”. Y así lo hizo toda su vida, que Gérard Teulière recuerda repleta de “decepciones, dolor y alegrías”: una vida “excepcional” jalonada de “muchas experiencias amorosas”.

AMANTES Y MORFINA

En las fotografías encontradas que aparecen expuestas en el Institut Français, se puede ver a Edith Piaf con algunos de sus numerosos amantes: Charles Aznavour, Georges Moustaki, Yves Montand, Eddie Constantine, su último compañero Théo Sarapo o su gran amor, el boxeador Marcel Cerdan, trágicamente fallecido en accidente de aviación cuando volaba para encontrarse con la cantante que se hallaba de gira en Nueva York. Cuando la vida le golpeaba las alas que batía alegre mientras cantaba, Edith Piaf recurría a la morfina que, poco a poco, la fue consumiendo por dentro.

Gérard Teulière destaca de Fotos encontradas la novedad de una serie de imágenes hasta la fecha inédita, así como el “interés artístico y social” que destilan esas 25 fotografías de pequeño formato, en tanto testimonian “la vida cultural artística del París de los años 40, 50 y 60”. En el video que acompaña la muestra, se puede ver a Edith Piaf cantando en el famoso Olympia, con su vestido negro, sus brazos agitándose como si fueran las alas del gorrión, y una voz que trina sin desmayo contra un cúmulo de adversidades. Jean Cocteau, al enterarse de su muerte, dijo: “Ella no entrega su alma, la regalaba; ella tiraba oro por las ventanas”.

Fotografía de Edith Piaf. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Fotografía de Edith Piaf. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Salva Torres