ARCO y zombies

ARCO Madrid 2015
Del 25 de febrero al 1 de marzo de 2015

Hay quien cree que no ha pasado nada y por eso actúa como si nada hubiera pasado. Visitar ARCO hoy es una experiencia muy parecida a la que podía tenerse cuando se visitaba ARCO hace pongamos 25 años. Demasiado parecida. Es cierto que en su andadura la Feria ha pasado por momentos variopintos en cuanto a su oferta se refiere, pero en cualquier caso, y salvo alguna rara excepción, siempre ha predominado el aspecto comercial, que es por otra parte el que confiere sentido al evento.

Vista general de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Vista general de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Así pues, el ARCO de este año podría ser calificado de sobrio; sí, sobrio; hay quien diría elegante pero yo no llegaría a tanto. Y por sobrio entiendo una disposición de stands muy ordenada y racionalista y una selección de galerías cuya oferta podría calificarse de clásica; entendiendo por clásica esa producción que fundamentalmente se encuentra destinada a cubrir paredes y algún que otro hall exquisito.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la realidad? Y es aquí donde no queda otro remedio que ponerse antipático.

ARCO siempre es el producto de su director y de su equipo. Y cada edición es el resultado de una decisión. Yo lo he visitado y conocido el mismo día de la inauguración, que como es sabido sólo se encuentra abierto a profesionales. Precisamente es en este punto donde se encuentra la clave de la tesis que quiero plantear, en eso que pueda colegirse del concepto «profesionales».

Para empezar yo diría que hay un sector muy amplio y con muchos intereses dentro del mundo del comercio del arte que sigue creyendo que el arte es lo mismo de hace 30 años. O dicho de otra manera, que sigue sin percatarse de los radicales cambios que se han producido en la sociedad civilizada desde que apareció la primera verdadera promoción de nativos digitales; que además coincide en fecha con la determinante caída de Lehman Brothers.

Imagen de ambiente de la feria de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Imagen de ambiente de la feria de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Para que la feria obtenga un aspecto u otro, lo primero que hace cualquier comité es determinar la interpretación que del concepto Arte hace dicho comité (de hecho las variables que durante su existencia nos ha proporcionado la Feria de Arte se han debido a la diferente forma de interpretar ese concepto; y para eso está el director y el comité de selección, siempre tan controvertido). Pero para que la feria obtenga su sentido la organización debe asumir, en primera instancia, que lo expuesto debe ser vendible. Y entender el arte como un producto elitista (en sus diversos grados, pero elitista), o sea, debe seguir creyendo en el carácter sagrado del producto expuesto que resulta desproporcionadamente caro en comparación a otros productos cuya función se encuentra más clarificada.

Y es aquí donde ARCO me parece una feria absolutamente desfasada. Pero no desfasada por su contenido sino desfasada por su propia existencia en la medida en que nada tiene ya que ver lo allí expuesto y ofrecido con lo que vive toda esa avalancha de nativos digitales que desde 2007 se nos ha venido encima.

Y es que ese carácter lineal que nos inculcó un entendimiento hegeliano de la Historia hacia el despliegue del Espíritu Absoluto ha tocado a su fin. Y muerto el perro se acabó la rabia. Sin Historia no hay posibilidad de Arte. Y por eso la inauguración de ARCO parecía un congreso de gerontología. ARCO ha decidido (o por mera supervivencia, o por puro convencimiento, lo cual sería mucho peor) que el público al que se dirige no puede ser otro que aquel al que su edad no le permite cambiar de hábitos. Es decir, la organización de ARCO ha decidido dirigirse a los que no les queda otro remedio en la vida que creer que no han hecho el primo durante toda su vida. Comprando a precios muy altos lo que muy poca gente estaría dispuesta a comprarle a ellos a precios muy bajos.

Ésta y no otra ha sido la elección de los organizadores: la de atraer a gente que está más cerca de la muerte que de su nacimiento. Así, una feria que exhibe un producto obsoleto (aunque más o menos interesante o decorativo) para gente que está medio muerta.

O por decirlo de otra manera: ARCO se dirige a quien no sólo tiene una casa… sino varias. Sin embargo los jóvenes de hoy ni la tienen ni la quieren, y en sus prioridades no se encuentra la de hipotecar su vida por una casa, sobre todo cuando no saben dónde les va a tocar vivir ni por cuánto tiempo. Su casa es inestable, por lo que sus paredes sólo pueden ser virtuales.

Obra de Edgar Jimenez. Doble Cero Cero. Cortesía de ARCO 2015.

Obra de Edgar Jimenez. Doble Cero Cero. Cortesía de ARCO 2015.

Alberto Adsuara

“Las guerras ahora son económicas”

¿Economía de guerra o guerra de las economías?, por Paco Álvarez
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeid, 6. Valencia
Conferencia pronunciada el martes 4 de junio

El centenario de la I Guerra Mundial (1914-18) está siendo recordado mediante diversas conferencias y ciclos de películas, como los que se vienen desarrollando en el Institut Français de Valencia y próximamente en el Festival Internacional Cinema Jove, respectivamente. Paco Álvarez, ex vicepresidente de la Bolsa de París y ahora responsable de la “bitácora de divulgación de la cultura financiera y bursátil” labolsaylavida.org, se hizo cargo de esa guerra en una conferencia en el citado instituto francés de título elocuente: ‘¿Economía de guerra o guerra de las economías?’

Y es que para Paco Álvarez no admite dudas: “Yo siempre he asociado las guerras a la economía”. Y para demostrarlo se puso a enumerar la serie de datos que lo confirman. Datos todos ellos enmarcados en la máxima que presidió tanto aquella gran guerra como la actual crisis económica: “Las guerras empiezan o se hacen por temas económicos, para poseer más tierras, más mano de obra, más producción, más poder, que es lo que persigue el modelo económico vigente”.

Uno de los cuadros expositivos utilizado por Paco Álvarez en su conferencia '¿Economía de guerra o guerra de las economías?'. Institut Français de Valencia.

Uno de los cuadros expositivos utilizado por Paco Álvarez en su conferencia ‘¿Economía de guerra o guerra de las economías?’. Institut Français de Valencia.

Por eso Paco Álvarez concluyó: “Las guerras ahora son económicas”. Y agregó: “Hay guerras de obuses, de bombas, de cañones, y en los países civilizados eso se transforma ahora en guerra económica”. Quiso dejar claro que, aun no siendo idénticas, porque “muertos hay algunos, pero no son comparables con los del 14-18”, sin embargo en la actualidad “hay millones de familias que lo están pasando muy mal”. De manera que, en su opinión, las muertes se han transformado en injusta precariedad y pobreza.

“Renault fabricaba tanques para Francia, antes de convertirse en potente industria del automóvil”. Al igual que España fabrica bombas lapa, “el país que más produce”, con la lógica intención “de venderlas; de nuevo, la relación entre economía y guerra”. Paco Álvarez subrayó que la famosa “economía de guerra” procede de la “medida que toma un gobierno para ganarla”, utilizando como instrumento para conseguir esa victoria “los propios seres humanos”.

Paco Álvarez. Imagen capturada en Youtube.

Paco Álvarez. Imagen capturada en Youtube.

En su conferencia recordó cómo un corresponsal de la televisión pública alemana se le acercó al final de una charla pronunciada en Madrid, para reconocerle lo siguiente: “Alemania intentó en 1914 y luego en 1940 dominar Europa, y ahora lo está intentando de otra manera”. De nuevo la guerra y la economía. Paco Álvarez señaló que precisamente Alemania es la que está ahogando a los países del sur por haber sido unos “viva la virgen, y ahora nos castiga”. ¿Cómo? “Impidiendo al Banco Central Europeo prestar dinero a bajo interés, mientras lo hace con los bancos al 0,25% para que ellos compren deuda pública al 3 ó 4%”. Con tan jugosos beneficios, “¿por qué los bancos van a prestar dinero a las pymes y familias si obtiene mucho más con la compra de esa deuda pública?, se preguntó el analista financiero.

Para finalizar su explicación, Paco Álvarez echó mano de una serie de citas, entre las que destacan éstas: “El sistema económico actual asesina”. Lo dijo en el periódico turinés La Stampa, nada menos que el Papa Francisco. “El capitalismo lleva en sí la guerra”, pronunciada por Jean Jaurés, político socialista francés, fundador de L’Humanité, asesinado al poco de iniciarse la I Guerra Mundial.

Paco Álvarez. Imagen de su web labolsaylavida.org.

Paco Álvarez. Imagen de su web labolsaylavida.org.

Salva Torres