Ventanas a lo digital

Geografías de la luz [Screen_Ink], de Rubén Tortosa
Set Espai D’Art
Plaza Miracle del Mocadoret 4, Valencia
Hasta el 14 de enero de 2017

Parece no sorprendernos la codificación numérica tan brutal que deriva en cantidades de información que se manejan con total normalidad en nuestro día a día. Cantidades de números que se transforman en información y datos que viajan por una inmensa red de conexiones ininteligibles. Rubén Tortosa sabe de ello ya que trabaja con tecnologías digitales y su aplicación a la creación artística desde 1987. Consecuentemente ha desarrollado una intensa actividad investigadora alrededor de esta temática que se refleja en sus obras. Precisamente presenta en esta ocasión en SET Espai d’Art la serie titulada ‘Geografías de la luz (Desde el error digital)’, junto con la obra ’20.000 pies de Altura o la Memoria ínfima’.

La creación de la paleta de colores deja de ser un proceso manual para trasmitir una tecnicidad, a través de la disgregación, que va más allá y explora los procesos de transferencia, de registro, su plasmación en el papel y su conversión en imagen materia. El proceso lo explica perfectamente Juan Martín Prada cuando cuenta que “la imagen abandona así la pantalla del ordenador, ese territorio donde todo demás que forma parte de nuestra cultura también tiene lugar, para ubicarse en una superficie exclusiva, dotándose de especificidad como objeto. Finalmente la imagen se ha situado ya en el mismo espacio que ocupa el espectador (en ese otro lado de la pantalla).” Es así como Rubén Tortosa crea sus ventanas digitales, esas que funden en el material del papel donde están impresas, mostrando como la luz deja entrever colores extraños que no coinciden con la realidad.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía SET Espai d'Art.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía SET Espai d’Art.

Trabaja los datos y sus derivados procesos de transferencia pero el control sobre toda esta materia informativa, tiende a encajar en un lenguaje artístico más cercano a lo analógico, como en una especie de recuperación agradable y entendible de la experiencia estética y también de estos procesos que nos rodean. No pasa desapercibido el fuerte tono azulado de ’20.000 pies de altura o la Memoria ínfima’, tampoco los detalles, anecdóticos vacíos texturizados que, en cambio, dotan de significación a toda la obra. Adentrarse en la obra de Tortosa es una clara invitación a la reflexión sobre el presente, aunque aún más una reflexión sobre esos no lugares que dejan una huella digital prácticamente inapreciable.

María Ramis