La trágica odisea de la migración

Migraciones: odiseas contemporáneas, de Pablo Noguera
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeit, 6. Valencia
Hasta el 20 de diciembre de 2016

«Dulce es la tierra cuando aparece ante los ojos de los naúfragos» (Odisea, XXIII, 232, Homero).

Dulce es la costa de Algeciras, o de Chios, o de Lampedusa… dulce es la costa para los que ya no tienen otra opción de supervivencia, dulce es la costa para los que llegan a verla. Como Ulises, se someten a una odisea en busca de un futuro mejor.

Mi proceso no es en este caso denunciar las injusticias o abrir un debate ya instaurado en nuestras sociedades, sino incitarnos a reflexionar y ver desde una nueva perspectiva la odisea trágica de la migración, y situarnos de cara al viaje hacia el desconocido, hacia lo que debe ser una vida mejor, incluso al precio de la vida misma, y franquear fronteras humanas y geográficas como las cartografías y paisajes topológicos de las manchas de pintura o acuarela, largas perspectivas de ensoñación o psico-geografias del viaje, el eterno arquetipo del laberinto que no ayuda a los hombres en su búsqueda de una vida apacible.

Cuadernas, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Cuadernas, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Un elemento se repite, el esqueleto de una barca, restos solitarios, símbolo trágico de la inseguridad del viaje, baos, quilla y roda que componen los cruces de las difíciles elecciones del camino. Caminos de mar y caminos de desierto, los biotopos naturales más duros y menos favorables a la existencia. En frente de sus superficies desesperadamente vacías, oscilamos entre el ensueño y la desesperación.

Desgraciadamente, no nos enfrentamos a un tema muy positivo pero, en señal de esperanza, he querido trabajar con colores y con la ayuda del diorama, apegado a mi propia tradición. Si encontramos un carácter poético en este trabajo, es porque se trata de un viaje inmóvil y de una odisea sin riesgos.

“Desgraciado, acuérdate de tu patria, si es que tu destino es que sobrevivas y llegues a tu alta morada y a la tierra de tu patria” (Odisea, X, Homero).

Épave, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Épave, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Pablo Noguera

«Tenemos que huir de la cultura del palote»

II Congreso de Periodismo Cultural
Palacio de la Magdalena
Avenida de la Magdalena s/n. Santander
Jueves 16 y viernes 17 de junio de 2016

La nueva ingeniería cultural. Tal fue el lema del II Congreso de Periodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander los pasados días 16 y 17 de junio. Diferentes creadores, productores, gestores y agentes de la industria cultural desplegaron sus ideas en torno a la «admirable capacidad de innovación» que, según se recogía en el programa, está teniendo lugar en las artes plásticas y cinematográficas, el mundo del teatro y el diseño, el patrimonio cultural y la museografía.

«Sus aportaciones al paisaje cultural han incrementado la influencia de las nuevas maneras de entender la industria cultural. Su innovación, creatividad, canales y producciones se agrupan bajo el título elegido para el Congreso: nueva ingeniería cultural. Son otros modos los que se anuncian: para el desafío contemporáneo de la creación, el fin de unos hábitos caducos, la adquisición creativa de lo inédito, la expansión de la autoría», apuntaban sus organizadores.

El Congreso se ofreció como un encuentro privilegiado para los periodistas que redactan la crónica cultural, al tiempo que los promotores de la «nueva ingeniería cultural» se relacionaban con los periodistas de los medios de comunicación más influyentes. «El propósito del Congreso es conocer de cerca sus proyectos, el proceso creativo que les ha dado forma y el horizonte que sus autores han sabido vislumbrar. Más allá de lo que resulta previsible (e impávido) en la actividad cultural, la innovación descubre y realiza unas posibilidades de las que poco sabemos todavía», se argumentaba en el programa.

Uno de los momentos del II Congreso de Periodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

Uno de los momentos del II Congreso de Periodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

El arquitecto e ingeniero industrial Carlos García Delgado lo abrió proponiendo ‘Matar a Sócrates’. Señaló que los grandes pensadores griegos, como Sócrates o Platón, defendían la idea del logo, siendo éste un pensamiento lineal consciente. Y se preguntó: «¿Existe otra manera de pensar que no sea un pensamiento puramente racional?». Su respuesta fue afirmativa: «Sí, mediante el pensamiento creativo, sistémico, a través de nubes de variables».

«A lo largo de la historia, pensadores como Homero, Dante o Tomás de Aquino, se ciñeron a la idea de que la creatividad provenía de una lluvia de imágenes. Sin embargo, autores como Konrad Lorenz, Ilya Prigogine, John Eccles, Norbert Wiener o Ludwig von Bertalanffy, defendieron la idea opuesta», agregó.

García Delgado afirmó que las ideas surgían «de la memoria, no de la lógica» y que la conciencia no era «más que el corrector de la primera». «Los datos están en perpetuo movimiento y la memoria puede recombinarlos y cambiar de lugar, lo cual produce la imaginación», precisó, al tiempo que relacionaba la memoria con la temperatura: «Cuanta más temperatura, más imaginación». Concluyó que era «en momentos de distensión, no de extrema relajación», cuando la creatividad alcanzaba «su punto álgido».

II Congreso de Perioodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

II Congreso de Perioodismo Cultural celebrado en el Palacio de la Magdalena de Santander.

Josep Ramoneda, ex director del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona y director de ‘La maleta de Portbou’, centró su argumentación en torno a la idea de ‘Copiar o inventar’. «Hay que fijarse en el modelo, no copiar», avanzó, destacando la importancia de «dar un hogar a las ideas de otros proyectos». Afirmó que la gran pregunta que había que hacerse era: «¿Esto que se ha expresado se podía haber hecho de otra manera?»

El socio y consultor de Tekne-Cultura, Pepe Zapata, empresa encargada de la gestión de marketing de proyectos culturales, señaló que lo importante era el proceso, «el comportamiento del usuario con los proyectos». Y advirtió: «Hay que huir de la cultura del palote. Es decir, no poner un palote cada vez que alguien utiliza un producto». Guillermo Busutil, director de la revista Mercurio, apuntó durante uno de los coloquios, acerca del estado actual del periodismo cultural, que él no veía la botella ni medio vacía ni medio llena, «yo he bebido siempre directamente del grifo».

Del arte en los espacios públicos se ocupó Marc García, director de Rebobinart, quien dijo que el hecho de «prohibir o hacer una restricción a un arte provoca que los más jóvenes vean el arte invasivo como un referente y lo fomente, no al contrario». Diego Rodríguez, director de Espacio Márgenes, apuntó que había muerto una clase media del cine español por culpa de productoras como Atresmedia o Mediaset «que se lo llevan todo». El Festival Márgenes señaló que había nacido «de esa frustración».

El II Congreso de Periodismo Cultural, organizado por Fundación Santillana con el patrocinio del Ayuntamiento de Santander, Fundación Botín y la UIMP, se cerró con un coloquio en el que Laura Revuelta, redactora jefe del ABC Cultural, resumió que si el año anterior habían sido los periodistas «los que lloramos e hicimos una especie de catarsis», en esta ocasión habían venido «los creadores de muchas cosas…a llorarnos».

Carteles del II Congreso de Periodismo Cultural.

Carteles del II Congreso de Periodismo Cultural.

Danae N. Torres

El lisérgico viaje minimalista de Moon Duo

Moon Duo
Shadow of the sun
2015
Sello: Sacred Bones Records

MOON DUO - Makma 2

Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios. O al menos eso dicen según la célebre frase de Alexander Pope, el poeta británico del siglo XVIII que destacó principalmente por sus sátiras y por sus traducciones de Homero, el presunto autor clásico de épicas griegas legendarias como “La Ilíada” y “La Odisea”.

Como de sabio o de deidad tiene poco el que suscribe será mejor ubicarse para la ocasión en un humano que se equivoca, que está desacertado en sus estimaciones, que desbarra con sus juicios prematuros. Divago en todo esto porque la primera vez que escuché “Shadow of the sun” no acabó de llamarme mucho la atención a pesar de constatar las buenas maneras del nuevo trabajo de Ripley Johnson con MOON DUO, el proyecto que encabeza este artista de San Francisco paralelamente a su banda más popular Wooden Shjips. Por fortuna tengo amigos cuyas opiniones me sirven para dar nuevas oportunidades, para rectificar y para, con toda la humildad del mundo, reconocer cuán estaba equivocado.

MOON DUO - Makma 3

Portada – MOON DUO – Shadow of the sun

Decía my Lord of Red River respecto a “Shadow of the sun” que “tal vez no sea humo fácil de inhalar, pero como pilles la buena bocanada vas a golpearte con el techo en más de una ocasión”. Aquella apreciación fue suficiente para retirar del aparcamiento esta rodaja sónica, proceder a una audición más exhaustiva y casi en un santiamén, como dijo el Profeta Ezequiel, “se abrió el cielo y contemplé visiones divinas”.

Lo primero que llama la atención de esta golosina musical es el profundo conocimiento lisérgico que abarca. Y lo segundo sus contundentes, hipnóticos y reiterativos riffs, arreglados con teclados agudos o sórdidos, dependiendo del corte en cuestión, y con ciertos brochazos electrónicos que podrían evocar viejas glorias ochenteras de culto. Nada resulta novedoso, lo normal a estas alturas de la vida, pero todo suena bien, todo es coherente y, en efecto, pillas la bocanada y se va abriendo paso. Va calando, va dejando huella, cada vez más profunda.

En este tercer álbum MOON DUO además de ‘Ripley’ Johnson (guitarras y voces) y Sanae Yamada (teclados y sintetizadores) se incorpora también John Jeffrey a la batería. Si “Wilding” nos embarca en un viaje salvaje, “Night beat” nos devuelve los más exóticos aromas del mejor tecno-punk. Si “Free the skull” (mi preferida del disco) nos provoca sensaciones cercanas a algún alucinógeno, en “Zero” resulta inquietante el viaje.

MOON DUO - Makma 4

Más elementos a tener en cuenta. “In a cloud” actúa de intermedio, como un suspiro, flotando allá arriba. “Thieves” nos devuelve al viaje minimalista del rock suicida. “Slow down low” posee espectaculares brochazos del rock velvético más experimental y glorioso. “Ice” nos arrastra a las cavernas del post-punk industrial más underground y “Animal” se postula como el eclipse, el que pone fin a este viaje desinhibido mediante una salvaje orgía de sonidos acelerados.

Realmente “Shadow of the sun” no es un disco fácil a las primeras de cambio ni lo considero apto para todos los públicos pues no pertenece al sector del rock más convencional. Posee la herencia directa de Alan Vega, Martin Rev y sus Suicide, el bucle reincidente del krautrock de Neu!, el toque malvado velvetiano como telón de fondo, el Space Rock setentero de Hawkwind y el post-punk industrial más lisérgico. Dicen que esto es neo-psicodelia pero poquitas cosas he escuchado tan interesantes de este género que últimamente anda tan en boga. La voluntad está en la mente.

JJ Mestre

* Publicado artículo también en el siguiente enlace del  Espacio Woody/Jagger 

Fanny Galera. Épica de la ilusión

Fanny Galera. Ilusiones
Ademuz Espai d’Art
El Corte Inglés
Avda. Pío XII, 51. Valencia
Inauguración: 9 de abril, 19.30h.
Hasta el 17 de mayo de 2014

No obedeceré todavía, que con mis ojos veo que está muy lejana la tierra donde, según afirman, he de hallar refugio; antes procederé de esta suerte por ser, a mi juicio, lo mejor: mientras los maderos están sujetos por las clavijas, seguiré aquí y sufriré los males que haya de padecer, y luego que las olas deshagan la balsa me pondré a nadar, pues no se me ocurre nada más provechoso.
Homero. Odisea. (Canto V).

Un fragmento de biografía… siempre fue. El propio pasado queda ubicado ahí, en la memoria, contenido en los tejidos de ideas que hacen aparecer, luego, un renovado sentido. Y ese es el presente del artista, es su realidad, pero no como una referencia contextual de carácter social, ni un encuentro cultural, ni tampoco una formalidad estética. Se trata de un presente autoconfigurador, equilibrante de estos aspectos sin renunciar a nada, esencialmente lanzado a la vivencia en todos y cada uno de sus límites, insatisfecho, esperanzado e hilvanado de oficio, éste último, además, tan soslayado de la intelligentsia creativa postmoderna. La propia construcción, que no refuta lo real, es un hacerse en consecutivas imágenes, criterios, objetos y recuerdos, degustando lo pertinente al tiempo que tiempla lo insustancial, porque nada es inalterable aún en prolongado deterioro. Es posible actuar con las luces tenues, tantear los desperfectos, no desballestar la nave de los argonautas. El timón de la ilusión orienta el viaje, desde la experiencia, de quien se sabe inclinado a palpitar, aún con cercas y vallados, sin descanso.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

El ejercicio ilusionante de Fanny Galera (Valencia, 1973) no es dogmático, por más que exista un sustrato deseante ligado a demostrar una verdad íntima. En modo alguno se contagia de aquella «idea delirante» freudiana, un apremio para destinos crueles detenidos en la historia. Es, su poética, una práctica artística que activa y es a la vez activadora de la persona en la conciencia del itinerario. Andan en la travesía sus escenografías para breves representaciones escultóricas, atemperados modos de hacer humanidades mínimas en tamaño, pero de grandes aspiraciones y anhelos que, paradójicamente o tal vez por ello, se han reunido en el lugar de la figura episódica. Así, los sucesos han permanecido como oportunidades, momentos, eventualidades y motivos de su hábitat personal.

Quizá lo perecedero se asienta en la contingencia del cobre filífero que circunda propósitos, intenciones y proyectos. Se diría que la expectativa está capturada dando elocuente cuerpo y forma a volúmenes pacientes que el cable se encarga de recorrer. Privándole al espacio de vacíos, sustrayéndoselos con las manos puestas en el papel o en el aire, el quehacer de la artista valenciana asimila a J. Plensa o gesticula en lo ínfimo con J. Muñoz, otras moldea una torsión entre la apariencia de lo inacabado de Rodin y la síntesis deslizada de Giacometti, referentes modernos para una mayor levedad tridimensional en la obra de Galera, naturalmente elaborada en proceso, casi suturada en un silencio interno, coleccionada, presentada fundida a la cera perdida, o suspendida en el éter como hipotética sustancia aristotélica. Estas nuevas tanagras contemporáneas, a sabiendas que el arte se basa en su voluntad de ilusión, se reúnen perpetuando la pequeña danza de la existencia, biológica, de esencialidad vital sobre la cual aproximarse y presenciar de cerca ideas y formas, sin excepción ni prioridades entre ambas, antes al contrario, más bien un punto de vista que se amplifica con la sensibilidad y la razón.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Nietzche indica que la perspectiva debería considerarse como la condición básica de toda la vida. A ello hay que apelar a través de la necesidad de las ilusiones, no como trompel’oeil pictórico, tampoco en función de un gozoso y crédulo sentirse «iluminado» en la imaginatio, sino jugando mediante la esperanzada tarea del arte y la vida, esa a la cual se refería el filósofo de Röcken. En cierto modo, una confianza in ludere. ¿Cómo sino podría alguien dejar un lastre pétreo de mil fragmentos y reconstruirse luego? ¿Cuándo sería oportuno emplazarse al dialogo con los demás? ¿Dónde buscar el fértil significado de las gemas? ¿Quién no ha completado alguna vez un arco iris entre la niebla de su propia visión?

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera (escultura en metal). Imagen cortesía de la artista.

Cabe entonces inclinarse ante la ilusión vital de las apariencias, las del animal fantástico (CONILL, Jesús (1991). El enigma del animal fantástico. Madrid, Tecnos.) que somos, y digerirlas sin ingenuidad pero con sobria inocencia. En este sentido, el espectador se advertirá tal cual son los personajes sin caducidad, los que no fingen ser dúctiles, aquellos atravesados por una luz flexible que los hace cimbrear, vibrando en vertical o en nuestra segura, opaca, eventualidad personal. Seguramente estos argumentos, siendo ya de todos, sí condensan la idea de una ilusión con historia y, por tanto, con más de un sólo tiempo. Ilusiones intersubjetivas, sentidas y practicadas en un desarrollo sin simulacros o espejismos. No estamos pues ante el desvanecimiento (BAUDRILLARD, Jean (2006). El complot del arte: ilusión y desilusión estéticos. Madrid. Amorrortu.) de la ilusión estética de Baudrillard, sino en el ímpetu afinado de la creación. Nunca la filigrana se ha convertido en algo tan poco ornamental, ni en falseado prologo decorativo.

Se trata de un selecto encaje imperfecto. Esto lo sabemos. Pero igualmente y por ello, percibimos exquisitas narraciones secretas, invisibles, que acechan hasta la curiosidad del metal. Si intuimos los rostros, por diminutos que estos sean, estamos predestinados a multiplicar las ilusiones, siempre compartidas y nunca inéditas pues…siempre fueron.

Ricard Silvestre.
Institut de Creativitat i Innovacions Educatives. Universitat de València – Estudi General.

Fanny Galera, "Ilusiones". (cable eléctrico 98x38x95 cm). Imagen cortesía de la artista.

Fanny Galera, «Ilusiones». (cable eléctrico 98x38x95 cm). Imagen cortesía de la artista.

La infancia recuperada en ‘Aventura de paper’

Aventura de Paper. Associació Profesional d’Il.lustradors de Valéncia
Facultat de Magisteri de la Universitat de València
Avinguda Tarongers, 4. Valencia
Hasta el 18 de noviembre

“Cuando Bataille habló de la literatura como la infancia al fin recuperada…no se refería ciertamente a historias suavemente pueriles, sino a la obra de ficción como experimento en el que corremos de nuevo un riesgo fundacional”. De ello da cuenta Fernando Savater en un libro que lleva precisamente por título La infancia recuperada. Siguiendo la estela de Bataille y la del propio Savater, la Associación Profesional d’Il.lustradors de València (APIV) ha decidido rendir tributo a esa literatura en la que uno se aventura en los múltiples interrogantes de la existencia, para dar muestra de una sobresaliente creatividad en la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Viaje alrededor de la luna, de Julio Verne, por Javier Gay, en la exposición 'Aventura de Paper' de la Facultat de Magisteri.

Viaje alrededor de la luna, de Julio Verne, por Javier Gay, en la exposición ‘Aventura de Paper’ de la Facultat de Magisteri.

A través de 100 de las mejores novelas de aventuras, de autores como Julio Verne, Emilio Salgari, Lewis Carrol, Joseph Conrad, Rudyard Kipiling, Jack London, Mark Twain, Herman Melville, Robert Louis Stevenson, Homero, Cervantes o Joanot Martorell, otros tantos ilustradores valencianos dan vida gráfica a esas narraciones inmortales que evocan la “rebelión ante la necesidad ciega, ante el peso abrumador de circunstancias inhumanas que no parecen dejar lugar para lo humano, el libre coraje que se enfrenta con rutinas y mecanismos en los que no se reconoce y consigue afirmar el predominio de lo maravilloso, de lo inmortal”, a las que se refiere Savater en su libro.

Miguel Strogoff, de Julio Verne, por Carlos Ortín, en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri.

Miguel Strogoff, de Julio Verne, por Carlos Ortín, en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri.

Las 100 ilustraciones que, bajo el título de Aventura de Paper, se pueden ver en el hall de la Facultat de Magisteri hasta el 18 de noviembre, con el patrocinio de Centro Comercial Gran Turia, son obra de Carlos Ortín, cuyo Miguel Strogoff sirve de cartel anunciador de la exposición, Javier Gay, coordinador de la muestra, Sento Llobell, Illot, Cristina Durán, Verónica Leonetti, Alberto Alguero, Beatriz Martín, Ada García o Javier Lacasta, por citar algunos. Ilustraciones de un alto nivel gráfico y potencia visual que reflejan perfectamente el estado de ánimo al que alude esa infancia recuperada gracias a la novela de aventuras.

Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand, por Mar Ballesteros en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri.

Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand, por Mar Ballesteros en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri.

“Por ser esperanzada y esperanzadora, la narración es incurablemente ingenua. Pero su ingenuidad es fundamentalmente etimológica: viene de aquel ingenuus latino que, según Corominas, significa ‘noble, generoso’ y, propiamente, ‘nacido libre’”. Y con esa libertad a la que alude Savater, si duda propiciada por la ingenuidad del creador que se enfrenta a su obra con la misma determinación heroica que sus referentes literarios, los 100 ilustradores de Aventura de Paper se zambullen y sumergen al espectador en un carrusel  de imágenes de hondo calado gráfico y narrativo. “Narrar es la posibilidad de reinventar la realidad, de recuperar las posibilidades frente a lo difícil o lo adverso” (Savater).

1984, de George Orwell, por Illot, en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

1984, de George Orwell, por Illot, en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Y como lo difícil y adverso es lograr, no sólo poner en pie la propia obra, sino conseguir el beneplácito de entidades dispuestas a financiar y ofrecer un espacio donde exhibirla, la APIV ha consumado su aventura con notable éxito. Además, como figura en su declaración de intenciones, se trata de “acercar el trabajo de los ilustradores al colectivo docente, encargado de proporcionar educación adecuada en materia de comunicación gráfica a las futuras generaciones”, que es para lo que está igualmente pensado el montaje de la exposición en la Facultad de Magisterio.

La guerra de los mundos, de H.G.Wells, por Miguel Ángel Giner en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri.

La guerra de los mundos, de H.G.Wells, por Miguel Ángel Giner en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri.

Con Aventura de Paper se matan, pues, dos pájaros de un tiro: dar a conocer y fomentar la vertiente gráfica del trabajo expositivo y, a rebufo de la sobresaliente obra mostrada, evocar el amplio catálogo de experiencias que la narración transmite. Porque, volviendo a La infancia recuperada, “lo que vuelve en la narración son los pilares de  nuestra condición humana: el encuentro con el mar y el bosque, nuestra definición frente al animal, la iniciación del adolescente en el amor y la guerra, la reinvención de la solidaridad, los merecimientos del arrojo y la de la piedad”. Por todo ello, Aventura de Paper, cuya exposición concluye el día 18, bien merecería un largo y fructífero viaje itinerante por otras facultades y escuelas. Que corra la voz, como corre el Miguel Strogoff de Carlos Ortín haciéndose eco de la noble aventura de APIV.

Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll, por Verónica Leonetti en la exposición 'Aventura de Paper' de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll, por Verónica Leonetti en la exposición ‘Aventura de Paper’ de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Salva Torres

«La cultura no es cosa de patrias y banderas»

‘El tramvia groc’, de Joan Francesc Mira
Editorial Proa
De venta en librerías

Una evocación del pasado sin ira ni rencores y una visión del futuro sin catastrofismos. La mirada de Mira denota la sabiduría y ecuanimidad de quien ha vivido tiempos mucho peores que los presentes, ‘cuando muchos pasaban hambre, muy pocos estudiaban el Bachillerato y no existía la Seguridad Social’. De ese pretérito imperfecto pero feliz, que destila una dulce nostalgia, habla en El tramvia groc (Editorial Proa), primera parte de sus memorias. El tranvía amarillo es el hilo conductor entre sus paisajes familiares en la huerta de la Torre y el centro de Valencia, donde estudiaba en los Escolapios. En ese largo viaje por el tiempo lo que más le indigna es ‘la destrucción de gran parte de la huerta, la transformación de su belleza en algo horroroso; el triunfo de la fealdad’.

Joan Francesc Mira.

Joan Francesc Mira.

¿Cómo sabe uno que ha llegado el momento de escribir sus memorias?

En mi caso, era una idea que me rondaba por la cabeza mucho tiempo. Cuando terminé la traducción de La Odisea de Homero, pensé que había llegado el tiempo. Entonces, uno se concentra, los recuerdos afloran poco a poco, toman cuerpo, y ya sabes que puedes empezar a darle forma al texto.

¿De qué forma se rellenan los inevitables vacíos del olvido?

Se rellenan con calma, evocando imágenes, dejando que una cosa se asocie a otra. Y si ves que el vacío no se llena, no hay que forzar ni inventar substitutos: hay que dejar el espacio vacío y pasar a otra cosa. ¡Y tampoco es necesario ni posible hablar de todo!

¿Cuáles son los mayores objetos de nostalgia de su infancia en la Torre?

La forma de vivir, en casa, en la calle, en el campo, que era todavía una cultura tradicional, casi la misma de siglos antes. Y la visión de la huerta, y el tranvía, y el tráfico de la carretera, y la carpintería vecina. Y todo.

¿Qué ha ganado y perdido la ciudad de Valencia en los años que usted la ha vivido?

Ha ganado bienestar y modernidad, como cualquier ciudad de Europa. Pero ha perdido gran parte de su personalidad histórica y urbana, se ha banalizado, ha destruido gran parte de su patrimonio, como el antiguo Hospital, como tanta arquitectura en ruinas. El barrio de Velluters, por ejemplo, por donde yo pasaba para ir a las Escuelas Pía. No imagino otras ciudades europeas, como Florencia o Burdeos o Amsterdam, con un urbanismo tan destructor como el de Valencia.

¿Existe el valencianismo? Intente definirlo en un par de párrafos.

Podría ser cualquier forma de afecto, interés o pasión, por todo aquello que cubra la palabra ‘Valencia’ o ‘valenciano’: una ciudad, una lengua, un territorio, una historia, y hasta un club de fútbol. Más seriamente, debería ser un sentido de lealtad y responsabilidad cívica, cultural o política por el País Valenciano. Para algunos, lo es.

¿Se puede hablar de cultura valenciana/cultura catalana, o la cultura es algo universal sin patrias ni banderas? 

La cultura, genéricamente, es universal. Pero siempre tiene unas formas y unos contenidos específicos, propios de sociedades o espacios concretos: contenidos que afortunadamente son diferentes y constituyen la gran riqueza de la variedad humana. No es cosa de patrias y banderas: es cosa de paisaje humano, de historia, de arquitectura, de lengua y literatura, y de tantas cosas que nos hacen ser aquello que somos, no una masa general indiferenciada: no somos hormigas, somos personas. En nuestro caso, hay ciertamente un espacio cultural que podemos llamar valenciano/catalán, con muchos elementos comunes y otros más específicos, y otros compartidos a escala europea. Sobre este tema, ya he escrito varios libros, y muchísimos artículos. 

¿Qué es lo que más le preocupa de la situación que atravesamos?

Me preocupa la realidad de tanta gente que sufre, pero también me preocupa esa sensación de catastrofismo, de estar hundidos y sin solución posible: es algo que puede conducir a la rabia destructiva, o a la indiferencia, al egoísmo y a la inhibición. O a las tentaciones de la demagogia y de la extrema derecha.

¿Cómo calificaría la actividad cultural que genera nuestra Comunidad? 

La producción cultural es bien rica en muchos sentidos, desde la literatura a la música popular, por ejemplo. Tenemos más escritores valencianos y en valenciano que en ninguna otra época, y de un nivel perfectamente homologable. Lo que falta es público lector, quizá por falta de ese mínimo patriotismo que da valor a lo que es propio, como en cualquier país. Pero no hay mayor miseria que una cultura que despierta indiferencia o menosprecio a sus propios responsables públicos.

¿Cómo describiría el prototipo del valenciano?

No lo describiría de ninguna manera, porque no existe. Todos los estereotipos son básicamente tópicos y superficiales: el del valenciano, o el del catalán, el castellano, el inglés o el alemán.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, 'El tramvia groc'.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, ‘El tramvia groc’.

Bel Carrasco