Shirin Salehi: memoria y dolor sobre papel

‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’, de Shirin Salehi
Comisaria: Ana Martínez de Aguilar
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, València
Hasta el 28 de junio de 2019

“Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré caer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.”

(Extracto de ‘Vuelta de paseo’, Federico García Lorca)
(‘Poemas de la soledad en Columbia University’, ‘Poeta en Nueva York’, 1929-30)

Resuenan como un hondo pleonasmo los versos lorquianos del paseo urbanita por la gran megápolis. Eclosiona la angustia frente al hiperbólico vacío de hormigón, craquelado de laceraciones y memoria solemne y solitaria, de naturalezas mutiladas y estrofas de raquis circular; no caben razones para el éxodo, pues todo habita aún en este penal de materia sempiterna.

Detalle de la obra 'Poemas de soledad en Columbia University', de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Detalle de la obra ‘Poemas de soledad en Columbia University’, de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Salehi transita por las avenidas cuadrangulares de aquella vasta hacienda del desconsuelo, portando consigo el eco prosódico y metafórico de las propias amputaciones, que aquí sí cantan y resuenan como una liturgia de voluntades biográficas repetitivas, a modo de mantra gestado desde la oralidad cuyo paisaje sonoro debe ser transcrito con el reiterado pulso de las ‘Cadencias del vacío’.

Así lo procura la artista teheraní, residente en España, Shirin Salehi en su serie ‘Vuelta de paseo’, bajo cuyo título –homónimo del poema del malogrado vate de Fuente Vaqueros– evolucionan diversos dibujos caligráficos, grabados y aguafuertes, planchas de cobre y pergaminos, firmes materias y quebradizos ejemplares de libro de artista que rezuman y recogen “el ritmo, el gesto y la cadencia, (…) la gestualidad de la emoción generada durante la acción, (…) el fluir instintivo de la emoción creciente que se apodera sutilmente de su cuerpo”, tal y como subraya la comisaria e historiadora del arte Ana Martínez de Aguilar en el texto curatorial de la exposición.

Imagen de una las piezas de la serie 'Todo permaneció en silencio', de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de una las piezas de la serie ‘Todo permaneció en silencio’, de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’, que la Galería Ana Serratosa acoge hasta el 28 de junio de 2019, desemboca en la obra última de la autora iraní tomando pulso, a la par, de las constantes creativas sobre papel –“como un lugar donde algo sucede, no como soporte” (Martínez de Aguilar)– que han singularizado su devenir artístico durante la última década: memoria y dolor como alumbradores líricos y elementos motrices.

“«¡No conviene recordar! ¡No hay que revolver el pasado!
¡A quien recuerde lo pasado que le arranquen un ojo!»
Pero el proverbio termina diciendo:
«¡Y al que lo olvide que le arranquen los dos!»”

(‘El archipiélago Gulag’, Alexander Solzhenitsyn)

Constantes atravesadas por las evocaciones literarias, por el turbio feudo de las aflicciones que habitan en ‘Todo permaneció en silencio’ –sordas alusiones al siniestro testimonio oral recogido por Aleksandr Solzhenitsyn, mediante decúbitas incisiones y cosidos sobre papel– o en ‘Bailando con el carcelero’ –II Premio Anakaria al Libro de Artista (2015)– acerca de cuyo proyecto, inspirado en la desgarradora novela carcelaria (y crítica de los totalitarismos) ‘Invitado a una decapitación’, de Vladimir Nabokov, pueden contemplarse algunos testimonios en aguafuerte y aguatinta, en los que “la incisicón incicial dará paso al grabado, que le permite dibujar sobre planchas de metal, otorgando mayor libertad a la imaginación. Misteriosas imágenes lumínicas emergen de universos oscuros como filamentos verticales que recuerdan husos o espigas”, asevera Ana Martínez de Aguilar.

Detalle de una las piezas de la serie 'Los originales de los jardines', de Shirin Salehi, perteneciente a su proyecto ‘Bailando con el carcelero’. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Detalle de una las piezas de la serie ‘Los originales de los jardines’, de Shirin Salehi, perteneciente a su proyecto ‘Bailando con el carcelero’. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Desazones que habitan, igualmente, en la materia, en el objeto supeditado a la metamorfosis de los compuestos químicos actuando sobre el metal, como acontece en su proyecto de residencia florentino ‘Aguardar’, cuyas once matrices de cobre y zinc y sus ulteriores estampaciones sobre papel japonés Sekishu (‘Desaparecer de sí’) funcionan como una heurística, como un ingenio de revelación y descubrimiento, a modo de “indagación sobre el dolor, la muerte, la consunción de la materia, con lenguaje renovado”, concluye Martínez de Aguilar.

‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’ se postula, de este modo, como una excelsa ocasión para aproximarse al recóndito y sutil acervo léxico de la obra de Salehi, sustentado por un horizonte estético equilibrado, intrínsecamente convulso y morfológicamente armónico.

La artista iraní Shirin Salehi posa junto a una de las matrices de cobre de la serie 'Aguardar'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

La artista iraní Shirin Salehi posa junto a una de las matrices de cobre de la serie ‘Aguardar’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

La memoria lírica de Shirin Salehi en Ana Serratosa

‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’, de Shirin Salehi
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, València
Del 2 de abril al 28 de junio de 2019
Inauguración: martes 2 de abril de 2019 a las 20:00

La Galería Ana Serratosa acoge la exposición ‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’, de la artista iraní Shirin Salehi (Teherán, 1982), que podrá visitarse hasta el 28 de junio de 2019, cuya inauguración tendrá lugar hoy martes, 2 de abril, a las 20:00.

La muestra, comisariada por la historiadora del arte Ana Martínez de Aguilar, reúne, bajo el título ‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’, obras pertenecientes a las diferentes etapas de la trayectoria artística de la autora. Grabados, esculturas e instalaciones que encuentran un universo en común dentro del género de la poesía.

Imagen de una de las obras de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de una de las obras de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

La obra de Salehi, caracterizada por la monocromía y la experimentación con los materiales, utiliza el papel como protagonista, entendido como el lugar donde todo sucede. En ella, el soporte se transforma y se convierte en el camino a seguir, simbolizando fisuras, rasgaduras o incisiones, con las que la autora nos habla de experiencias y tiempos pasados, pero siempre intentando proclamar la belleza y la lírica como antídotos hacia el futuro.

Martínez de Aguilar describe la muestra como “una invitación a mirar muy de cerca, a sumergirse en el silencio a través de la palabra. Una aproximación sutil y silenciosa hacia el permanente interés del ser humano por dejar su huella en la historia a través del lenguaje escrito, de la grafía.”

Shirin Salehi reside y trabaja en España desde 1999. Artista visual, investigadora y docente, ha recibido premios de residencia artística por la Casa de Velázquez (Académie de France à Madrid), Il Bisonte Fondazione (Florencia) y la Fundação Bienal de Cerveira (Portugal) y de formación por la Fundació Pilar i Joan Miró (Mallorca) y por el Centro Internacional de la Estampa Contemporánea (La Coruña).

Imagen de una de la obra 'Y otro álamo cayó (II)', de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de una de la obra ‘Y otro álamo cayó (II)’, de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Su trabajo ha recibido, entre otros reconocimientos, el primer premio al libro de artista de la Fundación Ankaria (Madrid, 2015), el premio especial Combat Prize (Livorno, Italia, 2015), premio Fundación Pilar Banús en los XXII Premios Nacionales de Grabado del Museo del Grabado Contemporáneo Español (Marbella, 2014), Premio Acqui Giovani en la XI Bienal Internacional de grabado Premio Acqui (Acquiterme, Italia, 2013) y recientemente el segundo premio en el Premio Internacional de Arte Gráfico Carmen Arozena (Madrid, 2017).

Ha participado en exposiciones en galerías, ferias e instituciones públicas y privadas en Europa desde 2009. Máster en Investigación en Arte y Creación por la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense, a su término publicó (velado): ‘Manifiesto de una artista en tiempos de ruido’ (2016).

Detalle de la obra 'Poemas de soledad en Columbia University', de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Detalle de la obra ‘Poemas de soledad en Columbia University’, de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

El mythos de Carlos Franco en Ana Serratosa

‘Pintura fruta’, de Carlos Franco
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, València
De 15 de diciembre de 2018 al 28 de febrero de 2019
Inauguración: sábado 15 de diciembre a las 11:30

Bajo el título ‘Pintura fruta’, la galería Ana Serratosa acoge, a partir del sábado 15 de diciembre, la exposición del artista Carlos Franco (Madrid, 1951), que podrá visitarse hasta el 28 de febrero de 2019.

La muestra reúne piezas pertenecientes a la etapa más reciente del artista. Pinturas entre las que predomina el gran formato, la técnica mixta, la impresión digital y, sobre todo, la riqueza cromática que tanto ha caracterizado la obra de Franco desde sus inicios, en el Madrid de los años 70.

En ‘Pintura fruta’ el visitante podrá hacer un recorrido por escenas y personajes procedentes de mundos dispares, en el que las manchas de color aparentemente azarosas se conjugan en armonía y encuentran su inspiración en momentos célebres de la literatura y la mitología más fantástica.

Imagen de la obra 'Almuerzo campestre en Nawasakill', de Carlos Franco. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Almuerzo campestre en Nawasakill’, de Carlos Franco. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Referencias al mundo clásico, la religión, las visiones y los sueños se hacen presentes en una exposición a la que Pablo J. Burillo, director de Cultura de la Fundación MAPFRE, describe como “un mundo que hunde sus raíces en la historia de la pintura, en la iconografía de nuestras distintas tradiciones y, a su vez, en otras magias más misteriosas y oscuras en las que todo parece jugar”.

La paleta de Franco es artífice de una pintura que, en palabras de Burillo, “está más allá de preocuparse de sus perfecciones o imperfecciones, y vuelca sobre el papel su necesidad de contar historias”.

Entre las 11:30 y las 14:00 horas del próximo sábado, la galería Ana Serratosa abrirá sus puertas al público en una presentación en la que el mismo Carlos Franco hablará brevemente de sus nuevas y antiguas creaciones. Un esperado encuentro que se lleva a cabo tras una ausencia de más de diez años del pintor en la ciudad del Túria, pero que sirve de continuación a la aplaudida exposición retrospectiva que recientemente protagonizó en el Centro de Arte Tomás y Valiente.

Imagen de una de las obras de Carlos Franco que forman parte de la exposición 'Pintura fruta'. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Imagen de una de las obras de Carlos Franco que forman parte de la exposición ‘Pintura fruta’. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

 

La altitud vertiginosa de Françoise Vanneraud

El rumor de la altitud, de Françoise Vanneraud
Galería Ana Serratosa
C / Pascual y Genís, 19, ático. Valencia
Inauguración: jueves 12 de abril
Hasta el 15 de junio de 2018

La galería Ana Serratosa acogerá hasta el 15 de junio la muestra de la artista Françoise Vanneraud (Nantes, 1984), siguiendo con una programación que esta temporada dedica en exclusiva a mujeres artistas. La exposición, comisariada por el editor y crítico David Barro, reúne bajo el título ‘El rumor de la altitud’ instalaciones y obras de pequeño formato, todas pertenecientes a la etapa más reciente de la autora.

Vanneraud propone en esta exposición juegos dimensionales -ya inherentes al estilo de la artista-, que nos hablan de la realidad física en su estado más puro y salvaje, y cómo esta se conjuga con la experiencia de la memoria tranformándola en escenario de vivencias.

Obra de Françoise Vanneraud. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Obra de Françoise Vanneraud. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Según David Barro, la tarea de la autora en esta muestra no es representar el mundo, sino recomponerlo, dotándolo de experiencias y creando lo que Barro denomina la temporalización del espacio: “Un proceso de interiorización que permanece oculto hasta que se desenrolla y se convierte en mapa desde el que perderse, desde el que emprender un viaje incierto”.

La obra de Vanneraud está, pues, a caballo entre la fragmentación del espacio y la metáfora temporal adherida a este. En ella permanece latente una energía que emana de la colisión o conexión productiva de materiales, formas y disciplinas artísticas diferentes; entre las que destacan técnicas como el dibujo, la fotografía y el collage.

En las piezas de Françoise Vanneraud, lo que en apariencia está inacabado, incita a la exploración, al descubrimiento. Dando al espectador la oportunidad de emprender una expedición a través de planos que se deslizan y disgregan, y dotándolos de un significado íntimo y personal.

Afincada en Madrid desde el año 2006, Françoise Vanneraud ha expuesto en espacios como: el Museo de Bellas Artes de La Roche-Sur-Yon, el MUSAC de León, La Galerie Particulière de Bruselas, La Maison des Arts de Saint-Herblain o el Museo Patio Herreriano de Valladolid, entre otros.

Obra de Françoise Vanneraud. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Obra de Françoise Vanneraud. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Carmen Calvo: «La inocencia no existe»

Peces de colores en la azotea, de Carmen Calvo
Galería Ana Serratosa
C / Pascual y Genís, 19. Valencia
Hasta el 28 de febrero de 2018

‘Peces de colores en la azotea’. Y la azotea en cuestión es la de la galería Ana Serratosa, que acoge los últimos trabajos completamente inéditos de Carmen Calvo. El título de la exposición alude tanto al espacio donde la artista valenciana exhibe sus esculturas, grabados, fotografías y una video proyección, como al estado de ánimo de una autora que bucea en lo siniestro con remango adolescente. “Me gusta expresarme con la maldad que existe”. Lo dice sabedora de que “la inocencia no existe”. Esa mezcla de inocencia, por muy inexistente que sea, y perturbadora oscuridad juguetona, está presente en la obra que hasta el 28 de febrero permanecerá en el ático de Pascual y Genís.

En una de ellas, titulada ‘Siempre la misma historia’, se halla impresa esta frase: “La pintura la volverá loca”. Y Calvo, como subrayando la manera que tiene de entender la pintura, añade: “Pues en esa locura estoy”. Una locura, “más bien obsesión”, dice, mediante la cual da cuenta de los fantasmas interiores que recorren su trabajo y que adquieren la forma de juguetes y objetos con los que pinta. Porque Carmen Calvo “ante todo es pintora”, señala Rafael Gil, comisario de la exposición. “Pinta con objetos, interpreta con objetos y sueña con objetos”, apostilla Gil.

Soñando con vistas al invierno, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Soñando con vistas al invierno, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Los peces de colores a los que alude el conjunto expositivo se refieren tanto a la intensidad cromática de sus últimos trabajos, como a la fluidez con la que navega su obra por entre un mar de dudas. “Los títulos son siempre enigmáticos; deja siempre abierto el significado de su producción”, apunta Gil, para quien todavía está por hacer una gran muestra en Valencia “que la sitúe en el lugar que se merece”.

Lo dice de una artista que ha sido Premio Nacional de Artes Plásticas en 2013 y ha recibido, entre otros muchos galardones, la medalla de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos. Aún así, Rafael Gil insiste: “Se la ha reconocido con premios, pero no con obra y todavía está por hacer una que recoja todas sus instalaciones, que no se conocen”. El comisario contextualiza su trabajo en lo que considera la tradición del llamado “arte encontrado”, que Marcel Duchamp inauguró en 1915 con sus ready made. “Carmen nunca ha renunciado a sus orígenes y sus maestros”, añade Gil.

No la creí, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

No la creí, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Sigmund Freud ya apuntó en su texto acerca de lo siniestro la íntima conexión que existe entre lo familiar y la oscura emergencia de lo extraño. Allí donde reina el calor del hogar, acecha la fría sensación de su desmoronamiento. De ahí que Carmen Calvo, al utilizar objetos que evocan a la más tierna infancia, no deje de provocar el sobresalto en su obra. En ‘Golfos sombríos’, por ejemplo, el solo título ya remite a lo que la obra manifiesta: un grabado clásico, sin duda bello, plagado de ojos que parecen salidos de el cuento de ‘El arenero’ al que se refiere Freud en su artículo sobre lo siniestro.

“Sí, muchas de mis obras están basadas en sueños, que no son más que miles de fórmulas de contar una historia”. Historias en las que lanza un guiño irónico al arte, a la vida y a la existencia cotidiana, toda ella plagada de instantes sobrecogedores, a poco que observemos con la mirada curiosa con la que Carmen Calvo escudriña cuanto la rodea. “Hago guiños a la pintura, como ese collar de perro”, y señala la obra ‘Soñando con vistas al invierno’, donde a una bella mujer, en un retrato antiguo en blanco y negro, le añade ese collar quebrando la visión amable del cuadro.

Golfos sombríos, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Golfos sombríos, de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Y aquí le sale el espíritu reivindicativo de la mujer que vive “en un tiempo confuso”, en una sociedad “que no quiere que crezcamos”. A sus fotografías anónimas, sus grabados clásicos y sus pequeñas esculturas (“son un divertimento”), Calvo les añade sus objetos encontrados en diversos lugares, para provocar en ellos un sutil terremoto interior fruto de lo viejo e inanimado que de pronto echa a andar. El cine, que es otra de sus fuentes creativas, le vale igualmente para dar curso libre a su imaginación.

Fotogramas de películas de Alfred Hitchcock, Luis Buñuel o David Lynch, entre otros, figuran en la video proyección que acompaña a la exposición y que, durante la inauguración, creaba una atmósfera inquietante al ser proyectado contra la fachada de un patio interior. Imágenes todas ellas igualmente, oscuras, siniestras, que la artista ensambla con la misma pericia creativa con la que alumbra esos ‘Peces de colores en la azotea’ de su más reciente producción. Un universo tan lúdico como extraño a cuyo interior ha de asomarse el espectador con infinita curiosidad. “Hay que acostumbrar al ojo a ver”, concluye Carmen Calvo.

Carmen Calvo. Imagen cortesia de Galería Ana Serratosa.

Carmen Calvo. Imagen cortesia de Galería Ana Serratosa.

Salva Torres

Carmen Calvo o la metafísica de lo cotidiano

‘Peces de colores en la azotea’, de Carmen Calvo
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, Valencia
Inauguración: miércoles 29 de noviembre de 2017
Hasta el 28 de febrero de 2018

La galería Ana Serratosa inaugura el próximo miércoles 29 de noviembre su próxima exposición, protagonizada por la artista Carmen Calvo (Valencia, 1950).

Bajo el título ‘Peces de colores en la azotea’, la muestra reúne obra de nueva producción completamente inédita de la reconocida autora. Piezas creadas a partir de disciplinas que viajan desde la escultura, el grabado y la fotografía, hasta la video-proyección y el collage. Este último, intrínseco a la obra de la valenciana desde el inicio de su trayectoria como artista en 1969.

Comisariada por el Catedrático de Historia del Arte Rafael Gil Salinas, la exposición es un claro reflejo del particular universo personal de Carmen Calvo que, en palabras de Gil Salinas, se hace presente “tanto a partir del lenguaje que utiliza como de sus constantes fantasías, preocupaciones, sueños y desvelos”.

Imagen de la obra 'Golfos sombríos', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Golfos sombríos’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Entre los temas tratados, se encuentran metáforas hacia la educación, la familia, el sexo, la religión, el amor y la reminiscencia a la infancia. Temas que tratan de ser biografías de aquello que los elementos que componen las obras han vivido.

Por otro lado, entre los procesos artísticos empleados por la autora, destaca la búsqueda de la tridimensionalidad a través del uso de objetos “que no han sido diseñados con fines artísticos, sino que han sido redescubiertos por la artista […] trazando un diario de preocupaciones, alegrías, ilusiones, tristezas, sueños, pérdidas y encuentros”.

La obra de Carmen Calvo es una obra cargada de matices -y en el caso de esta exposición, de mucho color-, cuya complejidad radica “no tanto en hallar su correcto significado, como en dejarse seducir por el juego de sus imágenes”. Así pues, Calvo muestra las imágenes que inundan su presente para hallar respuesta a cuestiones pasadas, aspirando mostrar un arte que tiende a lo surreal.

Entre el vasto currículum de la artista destaca su presencia en la 47ª Bienal de Venecia (1997), junto a Joan Brossa; y distinciones como el Premio Nacional de las Artes Plásticas (2013) o la medalla de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Su obra figura en colecciones como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el IVAM, la Fundación Bancaja o el MACBA, entre otras.

Imagen de la obra 'Soñando con vistas al invierno', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Soñando con vistas al invierno’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

 

Mujeres artistas en la Galería Ana Serratosa

Hago, deshago, rehago. Colectiva de ocho mujeres artistas
Galería Ana Serratosa
C / Pascual y Genís, 19, ático. Valencia
Desde el jueves 28 de septiembre
Hasta el 15 de noviembre de 2017

La galería Ana Serratosa acoge desde el 28 de septiembre parte de su colección de arte. Piezas de ocho mujeres artistas: Louise Bourgeois (París, Francia 1911 – Nueva York, USA 2010); Ida Applebroog (Nueva York, USA 1929); Farideh Lashai (Rasht, Irán 1944 – Teherán, Irán 2013); Phyllida Barlow (Newcastle, Reino Unido 1944); Carmen Calvo (Valencia, España 1950); Pipilotti Rist (Grabs, Suiza 1962); Kara Walker (Stockton, USA 1969); y Françoise Vanneraud (Nantes, Francia 1984).

La muestra reúne bajo el título ‘Hago, deshago, rehago’ obras entre las que podemos encontrar pintura, escultura, fotografía, collage, o instalaciones audiovisuales. Farideh Lashai, por ejemplo, fue la protagonista -a título póstumo- de la recién finalizada muestra inspirada en las Pinturas Negras de Goya, llevada a cabo en el Museo del Prado.

Videoinstalación de Pipilotti Rist. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Videoinstalación de Pipilotti Rist. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Otro de los nombres a destacar de esta exposición comisariada por el escritor y crítico Alfonso de la Torre, sería el de la británica Phyllida Barlow, elegida como artista representante del Reino Unido en la última Bienal de Venecia.

Louise Bourgeois, por otro lado, es una artista que nos invita a reflexionar acerca del psicoanálisis; de encontrar en el arte una vía de acceso al inconsciente o una forma de autoconocimiento y que, como ella misma solía decir, “el arte es una garantía de cordura”.

Entre las autoras, encontraremos no sólo disparidad de estilos y técnicas, sino también de temáticas. Las más veteranas coinciden en aportar a su obra una perspectiva más autobiográfica, mientras que en las más jóvenes vemos el reflejo de los aspectos más sociales de la vida.

A la sexualidad, violencia y esclavitud en la obra de Kara Walker, se une la lectura del pasado a través de la “reinvención” de objetos de Carmen Calvo o los múltiples estratos de la existencia de Françoise Vanneraud, la autora más joven de la exposición.

Con esta presentación, la galería de arte valenciana dedica esta temporada en exclusiva al trabajo de mujeres artistas. Autoras de diferentes generaciones y nacionalidades, algunas de ellas ya ausentes, que han dejado su huella a través de su obra, ya reconocida por instituciones públicas y privadas.

Obra de Ida Applebroog. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Obra de Ida Applebroog. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Las evocadoras y poéticas líneas de Corujeira

La pauta leve, de Alejandro Corujeira
Galería Ana Serratosa
C/ Pascual y Genís 19, ático. Valencia
Hasta el 28 de julio de 2017

La galería Ana Serratosa presenta su última exposición de la temporada. El protagonista de la misma será el artista Alejandro Corujeira (Buenos Aires, 1961). La muestra reune, bajo el título ‘La pauta leve’, obras de pequeño y gran formato que el autor argentino ha realizado durante las tres etapas de su trayectoria profesional (entre 2009 y 2016) haciendo una retrospectiva de su propuesta artística hasta el momento.

En ‘La pauta leve’ se pueden apreciar desde pinturas más tempranas, marcadas por la geometría y sinuosidad de las formas, hasta su último trabajo, dotado de un biomorfismo menos predecible, con trazos sutiles que juegan y conversan con el espacio que los contiene.

La pintura de Corujeira está a caballo entre la abstracción más lírica y la abstracción geométrica, trasformando la línea en órgano evocador de formas que tienden a lo poético. En el discurso creativo de este pintor se domina la elegancia del género junto al buen hacer y la exigencia de la técnica.

La estructura del viento, de Alejandro Corujeira. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

La estructura del viento, de Alejandro Corujeira. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

El lápiz de color, la acuarela, el grafito y la pintura acrílica crean, en las piezas de este artista, una reflexión sobre la construcción y composición pictórica, sumergiéndose en una lírica orgánica y en sus devenires, llenando de pintura un espacio vacío en donde evolucionar hacia lo enigmático.

Al contemplar las obras de Corujeira sentimos que la mirada no se detiene en ningún momento, pues el dinamismo que generan las líneas de sus cuadros, hacen de la pintura un ente sensible, delicado y liberador. En coherencia con la pintura, los títulos de las piezas evocan sinergias con elementos del paisaje ‘Océano’, ‘Aire’ o ‘Luz’.

El artista de Buenos Aires presentó en el CAB de Burgos, el pasado febrero, una exposición de pinturas y esculturas pertenecientes a su última etapa; coincidiendo precisamente con la última edición de la Feria Arco Madrid, que contaba con Argentina como país invitado.

Alejandro Corujeira. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Alejandro Corujeira. Imagen cortesía de Galería Ana Serratosa.

Licenciado en la Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires en 1986, Alejandro Corujeira está asentado en Madrid desde 1991 y cuenta con galardones como el Premio Artista Joven de la Asociación Argentina de Críticos de Arte (1997), el Premio Todisa (2002) y el Premio de Artes Plásticas “Obra Abierta” (2011).

Entre los escenarios que han acogido sus muestras se encuentran: el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (1993), el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (1996), la galería Dialogue de París (1998), el Espacio Uno del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (2002), el Instituto Valenciano de Arte Moderno (2006), el Museo Barjola de Gijón (2010), la galería Alejandra von Hartz de Miami (2013), o la Casa Iberoamérica de Cádiz (2014).