Buenas Prácticas contra malos hábitos

Presentación del Código de Buenas Prácticas de la cultura valenciana
Teatro Principal de Valencia
Miércoles 14 de octubre de 2015

Frente a la política cultural de “grandes ocurrencias” y “tóxica” del anterior gobierno del Partido Popular, según la definió Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, la actual Conselleria pretende devolverle a la cultura “el respeto que se merece”, a juicio de Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio. Para ello, Vicent Marzà, conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, presentó en el Teatro Principal, junto a Girona y Amoraga, el Código de Buenas Prácticas que sentará las bases de esa política cultural valenciana.

Los tres pusieron el acento en el pasado, en la red clientelar del PP urdida a base de “amiguismos” y proyectos sin sentido, “como sean, pero con buena foto” (Marzà), para mirar enseguida hacia el futuro. Y el futuro pasa por ese Código de Buenas Prácticas que presentaron primero a los medios y después a responsables culturales de la sociedad civil, de empresas del sector y de la Administración pública, a modo de declaración abierta del “cambio de rumbo” que se pretende. Una “hoja de ruta” basada en los cinco términos expuestos por Amoraga: “Ética, eficacia, idoneidad, investigación y autoevaluación”.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas.

El Código de Buenas Prácticas, que esperan sea firmado por el resto de instituciones públicas, pretende entre otras cosas que los directores de los centros culturales de referencia en la Comunidad Valenciana sean elegidos mediante concurso público, atendiendo a los principios de mérito y capacidad. Para esa selección, se contará con representantes de la Administración (entre un 20 y un 33%), de la sociedad civil (con idéntico porcentaje) y de expertos científicos (33 a 50%).

El IVAM sería un ejemplo, aunque no calcado del todo. No así el Palau de Les Arts. “Es un contrato con el que nos hemos encontrado [referido al del intendente Davide Livermore] y al que, pese a todo, le hemos explicado nuestra postura, que ha aceptado y aplicado de manera rápida”, explicó Girona, quien matizó que, en todo caso, los sueldos de los nuevos directivos serán similares a los de un director general o un secretario autonómico, entre 50.000 y 60.000€.

También la Diputación de Valencia, con los recientes nombramientos sin concurso público de por medio de los directores del MuVIM y del Museu Valencià d’Etnologia, Rafael Company y Francesc Tamarit, respectivamente, se sale de esa nueva hoja de ruta. Aún así, Girona afirmó que brindarían al ente foral la oportunidad de sumarse al Código de Buenas Prácticas. Un manual que obligará igualmente a resolver la provisionalidad del nuevo director del Museo de Bellas Artes, José Ignacio Casar Pinazo, que vino a sustituir en el cargo a la defenestrada Paz Olmos. “Habrá concurso público al que, por supuesto, se podrá presentar”, agregó.

El manual presentado con la mejor de las voluntades y propósitos nace con dificultades. Vicent Marzà habló de “regalo envenenado” la política cultural que heredan del PP, al tener que asumir el nuevo gobierno convenios plurianuales ya consignados. Además, como subrayó Girona, “de 2008 a 2013 el Presupuesto de Cultura se ha reducido en un 50%”. Una vez expresado el lamento, tanto Marzà como el propio Girona aseguraron que la política cultural sería “prioritaria”. Sustentaron su convicción en la importancia que está adquiriendo la cultura como industria: “Es una herramienta fundamental para el desarrollo social y económico de un país”. Amoraga, recordando una frase del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, dijo que frente al “pan o cultura” con la que justificó el PP los recortes presupuestarios, ellos abogaban por “pan y cultura”.

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Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, en la presentación del Código de Buenas Prácticas. Imagen cortesía de Generalitat Valenciana.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, en la presentación del Código de Buenas Prácticas. Imagen cortesía de Generalitat Valenciana.

Salva Torres

La mala sombra del IVAM es alargada

Informe provisional de control financiero realizado al IVAM
Intervención General de la Generalitat
Ejercicios 2009 al 2014
Con fecha 21 de mayo de 2015

Para que el IVAM fuera lo que fue durante los años que Consuelo Císcar dirigió y, a tenor del informe económico, manejó a su antojo el museo valenciano, ha tenido que haber personas que, junto a ella, han ido dando por buenas sus actuaciones. Algunas, debido a su carácter lábil; otras, por interesada aquiescencia y, seguramente las más, por asunción tácita de lo que se entendía por práctica normal de la gestión pública de la cultura. Algunas han desaparecido del actual equipo encabezado por José Miguel Cortés. Otras, sin embargo, continúan.

El informe, en este sentido, es claro y contundente: “Se han detectado irregularidades en todas las fases de la tramitación de los expedientes de contratación, fraccionamientos indebidos en el objeto del contrato y tramitaciones urgentes sin una justificación suficiente”. Y quienes estaban encargados de aprobar esos gastos también figuran con nombres y apellidos en el informe: “El perfil directivo es el competente para aprobar la propuesta de gasto”.

Perfil directivo que, “según el documento facilitado por el IVAM”, lo integraban “los siguientes trabajadores”. Atentos al dato. Administración y Finanzas: Juan Carlos Lledó Rosa y Raquel Gutiérrez. Gestión Interna: Juan José Bría Gómez y Raquel Gutiérrez. Comunicación y Desarrollo: Marina Moragues, Raquel Gutiérrez y Encarna Jiménez Losantos. Publicaciones: Norberto Martínez Ibáñez y Raquel Gutiérrez. Técnico Artística: Raquel Gutiérrez.

No hace falta ninguna prueba de agudeza visual para constatar la repetición de un nombre: el de Raquel Gutiérrez, entonces involucrada en todas las áreas del equipo directivo del IVAM auditado y, en la actualidad, Subdirectora General de Colecciones y Exposiciones, a pesar de la criba realizada por José Miguel Cortés a la hora de poner tierra de por medio con respecto a Consuelo Císcar. También formó parte de la Comisión de Adquisición de Obras de Arte (C.A.) que desde 2006, según el informe, la integraba la directora gerente (Consuelo Císcar), el director económico-administrativo (Juan Carlos Lledó), la directora del área técnico-artística (Raquel Gutiérrez) y un experto en arte contemporáneo designado por la Dirección (Tomás Llorens).

Y aunque “no queda constancia de que todas las propuestas recibidas por el IVAM sean sometidas a la C.A.”, el informe sí deja claro que dichas propuestas (aún partiendo de Consuelo Císcar) “son informadas favorablemente por los restantes miembros en los términos propuestos”. Por volver a recordarlos, se resumían en lo siguiente: es una “oportunidad extraordinaria para enriquecer los importantes fondos del museo”. De manera que la responsabilidad en los gastos difícilmente justificables que aparecen con todo lujo de detalles en el informe, recae directamente en las personas que integraban esa Comisión.

Imagen del IVAM durante un acto reivindicativo a favor de la transparencia de su gestión. Fotografía: Tania Castro.

Imagen del IVAM durante un acto reivindicativo de la auditoría de su gestión. Fotografía: Tania Castro.

Durante los años 2009 a 2013 también incurrió el IVAM en un gasto por importe de 63.830,06 euros a favor de Tomás Belaire Parra, en concepto de servicios de traducción de textos en valenciano, habiéndose satisfecho un total de 62.689,28 euros. Cantidad que, como recoge el informe, resulta injustificable dado que dicha prestación de servicios podía haber sido realizada de manera gratuita por el Servicio de Traducción y Asesoramiento del Valenciano (STAV) de la Generalitat.

La destitución de los cuatro subdirectores generales del IVAM, nada más tomar posesión del cargo José Miguel Cortés el 23 de septiembre de 2014, tal y como lo recoge el actual director en sus alegaciones al informe, “por no merecer la confianza tan necesaria para el ejercicio de sus respectivas responsabilidades”, pudiera ser el cierre en falso de la herida por la que se ha ido desangrando económicamente el IVAM durante estos últimos diez años. La mala sombra de Consuelo Císcar, por lo que se ve en la auditoría, abarca a muchos más.

Raquel Gutiérrez, Subdirectora General de Publicaciones y Exposiciones (izquierda), con la dirección actual.

Raquel Gutiérrez, Subdirectora General de Publicaciones y Exposiciones (izquierda), con la dirección actual.

Salva Torres