Kaneto Shindô, Hiroshima y otras películas

Ciclo de cine sobre Kaneto Shindo
Sala Berlanga
IVAC-La Filmoteca de CulturArts

La Filmoteca de CulturArts presenta un ciclo en colaboración con la Fundación Japón sobre Kaneto Shindô, uno de los grandes directores del cine japonés con películas tan importantes como Onibaba (1965) o  La isla desnuda (1960).

Conformado por diecisiete películas destacadas de su extensa filmografía, el ciclo de Kaneto Shindô se inicia el miércoles 13 de enero, a las 18.00 horas,  con la proyección en la sala Berlanga de Epítome (1953), que cuenta la historia de Ginko, la hija de un pobre zapatero de Tokio que es vendida a una casa de geishas como medio desesperado para conseguir dinero para su familia.

Fotograma de Onibaba, de Kabeto Shindô. IVAC- La Filmoteca de CulturArts.

Fotograma de Onibaba, de Kabeto Shindô. IVAC- La Filmoteca de CulturArts.

Nacido y fallecido en Hiroshima, Kaneto Shindô (1912-2012) fue uno de los cineastas japoneses que más interés demostró por indagar las consecuencias sociales, económicas y políticas de la explosión de las dos bombas atómicas en Japón en films como Los niños de Hiroshima (1952), la primera película japonesa que abordó el drama humano de la catástrofe nuclear.

Entre 1951 y 2011, Kaneto Shindô rodó 48 películas y escribió 238 guiones, además de ser uno de los primeros productores independientes del cine japonés. Durante el mes de enero, el ciclo de la Filmoteca incluye algunas de sus películas rodadas en las décadas de los cincuenta y sesenta, como La zanja (1954), Madre (1963) o Lucky Dragon nº5 (1959), también sobre las consecuencias de las radiaciones nucleares.  También incluye el documental Kenji Mizoguchi, la vida de un director de cine (1974), en el que Shindô aborda la vida y la obra, a través de numerosos testimonios, de su principal maestro.

Fotograma de los Niños de Hiroshima . Imagen cortesía de IVAC-La Filmoteca de CulturArts.

Fotograma de Los Niños de Hiroshima, de Kaneto Shindô. Imagen cortesía de IVAC-La Filmoteca de CulturArts.

 

Ética y estética de Roberto Rossellini

Ciclo Roberto Rossellini
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 5 de febrero al 10 de abril de 2015

La Filmoteca de CulturArts IVAC acoge un ciclo de Roberto Rossellini con algunas de sus más sobresalientes películas ahora restauradas. Películas que permiten adentrarse en una filmografía que su propio autor entendía como «vía privilegiada de conocimiento», dada la concepción que Rosselini tenía del cine como arte, el cual permitía «aproximarse con exactitud a la verdadera naturaleza humana». Aproximación que requería, según sus palabras, renunciar «a cualquier forma de búsqueda estética y a una toma de posición personal que reconstruyera otra realidad diferente a la observada».

Ana Magnani en un fotograma de L'amore, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Ana Magnani en un fotograma de L’amore, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Rossellini pensaba que el cine había de ser sobre todo «un vehículo para comunicar ideas» y que las imágenes «deberían ponerse enteramente al servicio de éstas, nunca de una estética». El profesor de la Cátedra de Cine de la Universidad de Valladolid Luis Martín Arias, en uno de sus Escritos, dedicado al cineasta italiano, considera una contradicción entre la teoría y la práctica de Rossellini, puesto que «efectivamente el cine (la imagen audiovisual en general) es ante todo ‘apariencia’ y ‘ficción’, pero no experiencia directa de las cosas». De tal manera que el cine «sólo puede salvar esa instrumentalización, que ejerce sobre la imagen la sociedad de consumo, precisamente cuando alcanza valor estético, algo que paradójicamente rechazaba, al menos teóricamente, Rosselini, al final de su filmografía».

Fotograma de 'Roma, ciudad abierta', de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Roma, ciudad abierta’, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Martín Arias, citando a Miguel Ángel Laviña, apunta que, no obstante, algunas secuencias del cine de Rossellini quedarán en la retina del espectador «como parte de la memoria del siglo XX». Como por ejemplo: «Pina-Ana Magnani corriendo por las calles de Roma, el niño Edmund escuchando en un gramófono a Hitler entre las ruinas de Berlín o la refugiada Karine-Ingrid Bergman perdida por las laderas del volcán Stromboli». Y agrega: «Es una buena forma de entender la obra de un autor que por vez primera logró conjugar realidad y ficción, Historia y Cine».

Fotograma de 'Alemania, año cero', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Fotograma de ‘Alemania, año cero’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

El Progetto Rossellini, fruto de la colaboración entre Cinecittà Luce, la Cineteca Nazionale, la Cineteca di Bologna y Coproduction Office, ha permitido la restauración de una serie de películas del cineasta italiano, uno de los más influyentes de la historia del cine, al que La Filmoteca dedicó una retrospectiva completa en 2005. Diez años después, los espectadores tienen la oportunidad de disfrutar de la restauración en DCP de algunos de los títulos más emblemáticos de Rossellini. Esta es la lista del ciclo de películas que durante dos meses se proyectarán en la Sala Berlanga.

‘Roma, ciudad abierta’ (Roma, città apera, 1945). Durante la ocupación nazi de Roma, la Gestapo persigue al ingeniero Manfredi, jefe de la Resistencia, que contará con la ayuda de un camarada tipógrafo a punto de casarse y del cura Don Pietro.

‘Stromboli, tierra de Dios’ (Stromboli, terra di Dio, 1949). Para escapar de un campo de concentración, una mujer lituana acepta casarse con un pescador de la pequeña isla de Stromboli, que se convertirá en otra prisión para ella.

‘Paisà’ (1946). Película de seis episodios, ambientada durante la Segunda Guerra Mundial en Sicilia, Nápoles, Roma, Florencia, Romaña y los Estuarios del Po, y cuyo objetivo es ofrecer el retrato de un pueblo en lucha por su libertad.

Fotograma de 'El general de la Rovere', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Fotograma de ‘El general de la Rovere’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

‘El general de La Rovere’ (Il genérale della Rovere, 1959). En 1943, en Génova, un estafador aprovecha la ocupación para sacar dinero a las familias de algunos prisioneros. Cuando los alemanes le arrestan, le ofrecen asumir el papel de un general de la Resistencia para obtener información de los prisioneros políticos.

‘Alemania, año cero’ (Germania, anno cero, 1947). En el Berlín de posguerra, un ex nazi inculca a un niño, que vive con su padre enfermo, la idea de que sólo los fuertes tienen derecho a sobrevivir.

‘La máquina matamalvados’ (La macchina ammazzacattivi, 1952). De camino a una localidad costera, un grupo de americanos atropella a un vagabundo que desaparece por arte de magia. El misterioso personaje reaparece en el pueblo, donde es confundido con San Andrés.

Fotograma de 'Te querré siempre', de Roberto Rossellini. La Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Te querré siempre’, de Roberto Rossellini. La Filmoteca de CulturArts IVAC.

‘Te querré siempre’ (Viaggio in Italia, 1953). Un matrimonio inglés viaja a Nápoles para gestionar la venta de una villa que un pariente les ha dejado como herencia. En ese entorno ocioso, lejos de las preocupaciones de la vida cotidiana, pronto se produce una crisis en la pareja.

‘Ya no creo en el amor’ (La paura. Non credo più a l’amore, 1954). Una mujer casada que tiene un amante comienza a recibir amenazas de una joven que le pide que confiese su infidelidad a su marido.

India, matri bhumi (1958). Un documental que introduce elementos de ficción para representar aspectos de la vida en la India a finales de los años 50.

‘El amor’ (L’amore, 1948). Film compuesto por dos episodios protagonizados por Anna Magnani: «El milagro», en el que ella se imagina que conoce a San José y se enamora de él, y «La voz humana», en la que una mujer mantiene una conversación telefónica con su ex amante.

Ingrid Bergman en un fotograma de 'Stromboli', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Ingrid Bergman en un fotograma de ‘Stromboli’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Imágenes para la eternidad

Cine XXI. Directores y direcciones

Hilario J. Rodríguez y Carlos Tejeda

Colección Signo e Imagen. Editorial Cátedra

No hace falta ser crítico de cine para elaborar el top ten de las películas que más te han impresionado, conmovido o divertido a lo largo de la vida, dejando en la memoria una huella imborrable. Una lista cuyo orden y contenido cambia según épocas y estados de ánimo. Desbrozar el inmenso campo audiovisual y rotular las plantas que han dado los mejores y más persistentes frutos es harina de otro costal. Una  labor maratoniana es la que a lo largo de varios años ha realizado una treintena de expertos en el séptimo arte, coordinados por Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda.

El resultado es CINE XXI. Directores y direcciones, más de 600 páginas que incluyen por riguroso orden alfabético a los cineastas  más destacados de nuestro tiempo, además de algunos recientemente fallecidos o inactivos cuyas obras ofrezcan interés. Cada entrada reúne una serie de reflexiones sobre el autor en cuestión, su filmografía escogida y un enlace web para ampliar información. En suma, una pieza indispensable en la biblioteca de todo cinéfilo que se precie, presentada la pasada semana en la librería Railowsky.

Origen, de Christopher Nolan, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

Origen, de Christopher Nolan, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

El proyecto arrancó tras la primera década del  nuevo siglo, “un periodo de tiempo que nos permitía la posibilidad de esbozar una radiografía sobre el cine actual, de dónde venía y hacia dónde va”, dice Tejeda. “En este punto se cruzan grandes maestros como Jean–Luc Godard o Shohei Imamura, cineastas ya consagrados como Tim Burton o David Cronenberg, y se consolidan otros como Wong Kar–Wai o Richard Linklater, y empiezan a despuntar nuevos nombres, como Lisandro Alonso o Rodrigo García por citar algunos.  Toda una confluencia de modos de entender y hacer cine, de tendencias, influencias y búsquedas, y no sólo en los cinco continentes, sino también en todos los géneros, desde la ficción misma hasta el cine documental, el cine experimental, el cine de animación, el videoarte, etcétera”.

La selección del material no fue cosa fácil. Respecto a algunos nombres la unanimidad era total, otros “crearon bastantes dudas”, indica Rodríguez. “Se partió de una lista inicial que se fue perfilando, poco a poco, y con las aportaciones de los colaboradores. Uno de los criterios fue que debían ser cineastas que tuviesen, al menos, un título relevante, sea por su influencia, su repercusión, su impacto comercial y su estética”. 

De la experiencia compartida en la oscuridad de la sala a la interacción solitaria con múltiples y omnipresentes pantallas, el consumo de imágenes ha dado un giro radical en los últimos años. ¿Hacia dónde nos encaminamos? ¿Cuál es el futuro del séptimo arte?

“Antes el cine era una experiencia aparte, maravillosa, mágica”, comentan Rodríguez y Tejeda. “Hoy día está tan presente en la realidad que casi se confunde con ella. Eso hace más accesible el medio, de modo que hay más gente que rueda sus propias películas, pero todo esto también lo convierte en una experiencia menos determinante en la vida de las personas. Lo que está claro es que el mapa del mundo es más preciso que nunca gracias al cine y además hay cada vez una mayor interacción entre cineastas y países, algo que promoverá nuevas fusiones y con ellas nuevas formas”.

Elephant, de Gus Van Sant, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

Elephant, de Gus Van Sant, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

 Bel Carrasco