El fulgor de la palabra de Juan Diego en el FICX

Encuentro con Juan Diego
Premio Nacho Martínez 2018
56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
16 de noviembre de 2018

El 56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX) ha incoado su cronograma de la mano y la palabra de Juan Diego (Sevilla, 1942), con motivo de la concesión del Premio Nacho Martínez 2018 al actor bormujero, en cuyo encuentro con prensa y público ha procurado, en compañía de Alejandro Díaz Castaño –director del festival–, focalizar la atención en algunos de los principales acentos que han singularizado su dilatada trayectoria biográfica y profesional.

“En Sevilla, cuando yo no era”

Tal y como ha recordado, desde una sobresaliente pronta edad, Juan Diego hubo descubierto “el poder de la palabra”, fruto de la tercerita de Pemán y las crónicas taurinas del diario ABC que aventuraba a leer a uno de sus tíos, afectado de cataratas; “sentía que crecía a medida que leía”, eclosionando, de este modo, el fértil fulgor de la oralidad, fuente de poder y de impostura, “principio y forma esencial de comunicar” a través “del silencio de los demás que se produce al escuchar”.

El director el FICX, Alejandro Díaz Castaño, y Juan Diego, durante el encuentro con prensa y público, con motivo del Premio Nacho Martínez 2018. Fotografía: Merche Medina.

El director el FICX, Alejandro Díaz Castaño, y Juan Diego, durante el encuentro con prensa y público, con motivo del Premio Nacho Martínez 2018. Fotografía: Merche Medina.

De este modo, el Sergio Maldonado de ‘El viaje a ninguna parte’ (Fernando Fernán Gómez, 1986), o el Saturnino de ‘Jarrapellejos’ (Antonio Giménez-Rico, 1988), orientaba el horizonte de sus primeras y trémulas inquietudes hacia el territorio de la escena: “en teatro, el público y la crítica te examinan, te evalúan. Eso te obliga a estar muy pendiente del trabajo que realizas”. Un oficio refrendado a través del teatro universitario sevillano, que le brinda la oportunidad de adentrase en los overoles vagabundos y existencialistas de Vladimir y Estragon en ‘Esperando a Godot’, de Samuel Beckett.

De un modo ineludible, abandona provincias y recala en los estudios diurnos de Televisión Española y merodea la estival academia vespertina y nocturna del Gijón: “a finales de agosto íbamos al Café Gijón, porque era cuando solían hacerse las contrataciones para las compañías de teatro”, tal vez en perpetua y estocástica búsqueda, en tanto que “la suerte es un elemento fundamental. La suerte es un aliado”, que determina para Juan Diego, aséptica e implacablemente, el devenir profesional, cuya melanítica periferia conduce al actor a plantearse “¿por qué unos triunfan y otros no?”.

Tal vez deba tratarse de una suerte sustentada por una primera y ortodoxa metodología de trabajo, fundamentada en la lectura y memorización de aquellas representaciones a las que acudía como avezado espectador, en tanto que “seguía las funciones como si fueran un máster de interpretación. Más allá de concentrarme en entender lo que decían, que ya no necesitaba, me fijaba en la técnica interpretativa”.

Repaso audiovisual de la trayectoria de Juan Diego durante la gala inaugural del 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Repaso audiovisual de la trayectoria de Juan Diego durante la gala inaugural del 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

“El conocimiento de la sonoridad interna del castellano”

Y, de nuevo, “en Sevilla, cuando yo no era”, las lecturas y revelaciones metafóricas, la desolación mística, crítica y poética de ‘Noche oscura del alma’, “leída entre naranjos”, la lacerante prosodia interna de Juan de la Cruz, que rubrica su trayectoria académica y retorna, décadas ulteriores, a las celdas toledanas y cinematográficas, refrendado por la determinación del cineasta Carlos Saura: “vuelve a ti un golpe tan determinante en tu existencia”.

Hitos y líricos destellos de un laureado itinerario profesional que ha transitado por diversos latifundios, como el turbio y excelso cortijo fílmico de ‘Los santos inocentes’ (Mario Camus, 1984) o el pregolpista protectorado magrebí descarnado por un aflautado Francisco Franco en ‘Dragon Rapide’ (Jaime Camino, 1986).

Merecido reconocimiento holístico para un abanderado, entre otras lides, de la determinante huelga de actores de 1975 (que logró dignificar la jornada laboral del colectivo), cuya voz, perfumada de magisterio, nicotina y salbutamol, prosigue adherida, contumaz y diligente, a la raíces de la escena y las diversas ramificaciones de la interpretación.

Juan Diego, durante un instante del encuentro con la prensa y público en el 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Juan Diego, durante un instante del encuentro con la prensa y público en el 56 FICX. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?
A propósito del film ‘En busca del Oscar’ (Octavio Guerra, 2108)

“Nunca leo los libros que debo criticar para no sufrir su influencia”, ese es el lema de Oscar Wilde que sirve como frontispicio al célebre ensayo del profesor de literatura y psicoanalista Pierre Bayard ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’. El trabajo de Bayard, brillante y alegre al mismo tiempo, es todo menos un conjunto de trucos o una selección de imposturas para darse aires haciéndose pasar uno por más leído de lo que se es. Lo que plantea ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’ es, por el contrario, una estimulante reflexión a propósito del significado de la lectura. Una exigente reflexión a partir de algunas formas de no-lectura (libros olvidados o que conocemos de oídas, libros que leímos a medias, libros hojeados o vagamente referidos) donde la cuestión principal es pensar mejor acerca de la dimensión creativa de la lectura.

De las posibilidades de esa dimensión creativa, y no sólo recreadora (o recreativa), dan cuenta insignes escritores que fueron a la vez finos lectores: Musil, Wilde, Valéry, Montaigne, Borges o Lodge. Entre las distintas formas y situaciones en las que acontece la posibilidad de hablar de los libros que no se han leído, la más hermosa es la de quien puede hablar de cualquier libro (lo haya leído o no) porque ha adquirido con la práctica una visión de conjunto, esto es, porque conoce a fondo, al modo del personaje de ‘El hombre sin atributos’, en medio de los problemas que entrelaza la cultura y el infinito, los secretos de la gran biblioteca.

Cartel de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra.

Cartel de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra.

Un postulado implícito en nuestra cultura consiste en considerar que es necesario haber leído (o visto) un libro (o una película) para hablar de él (o de ella) con algo de precisión, por eso el libro de Bayard fue el primero que nos vino a la cabeza cuando hace unos años el escritor y crítico cinematográfico Oscar Peyrou (Buenos Aires, 1945) comenzó a publicar ‘Déjà vu’ en la Revista de arte, literatura y filosofía (del colmillo) Canibaal, una sección de crítica cinematográfica en la que más que de un tipo de paramnesia del reconocimiento de experiencias que sentimos como si se hubieran vivido previamente, se hablaba alegremente de una película que (y eso se reconocía claramente) no se había visto. ¿Haría falta una suerte de cobertura teórica a la idea de Peyrou? ¿Llegará el día en que alguien se atreva a pedirnos cuentas?

La revista está a punto de desaparecer después de cinco años y diez números de andadura, tras haber desfilado por ella escritores y artistas de primera talla: de Raúl Zurita a Vila-Matas, de Isabel Muñoz a Carmen Calvo. Con ella también desaparece la sección ‘Deja vu’, aunque al menos quedará la falsa impresión de familiaridad con su recuerdo. Ha sido la sorprendente película de Octavio Guerra, que ahora se estrena en España (y participa en la sección Rellumes del 56 FICX), la que ha situado a Oscar Peyrou en el centro de la polémica, y por tanto de la actualidad.

‘En busca del Oscar’ es una mezcla de documental y ficción basada en la vida del escritor y crítico argentino Óscar Peyrou, presidente de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica y delegado de la Federation Internationale de la Presse Cinematographique (FIPRESCI) en Madrid. Durante el filme seguimos a Peyrou por algunos de los festivales de cine que visita como crítico o jurado. El film, rodado en Chicago, San Sebastián, Buenos Aires, República Dominicana, La Palma y Valladolid, es, según lo veo, una suerte de comedia dramática, por momentos muy sofisticada, cínica, más caustica que irónica, una película iconoclasta que a uno le recuerda enseguida al cine polaco de los años 60, al Monsieur Hulot de Tati, a la compañía teatral polaca Crickot, al cine y a la literatura de personas desubicadas, a los preludios mudos del slapstick de Buster Keaton.

En lo que más nos interesa aquí, la película de Guerra sobre Peyrou, siendo muchas cosas a la vez, es también, lo hemos adelantado ya, un film sobre la crítica y en el seno del amplísimo (al menos en teoría) campo de la crítica, un film a propósito de un crítico de cine del que apenas se apuntan, de forma intencionadamente vaga, problemas de visión, quizás una tragedia. Un individuo singular que reconoce abiertamente que no ve (o que apenas ve, porque no quiere) las películas que ha de criticar.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Reténganse ya dos aspectos de lo dicho anteriormente: uno, se trata de una película (de una ficción de aspecto documental); dos, se trata de una película que, entre otras cosas, aborda la cuestión de la crítica. Y ahí, planteamos de nuevo, mutatis mutandi, el interrogante inicial: ¿es posible hacer la crítica de las películas que se han dejado de ver? El interrogante no es, insistimos, el leitmotiv de la historia sobre Peyrou, lo cual dice mucho del talento del director de este largometraje. Y es que Octavio Guerra (Las Palmas 1976) ya fue nominado al Goya al mejor cortometraje de no ficción en 2015. Su documental ‘Agua Bendita’, también dirigida por el grancanario, estuvo presente en más de 50 festivales internacionales de 30 países, ganó cinco premios internacionales y fue seleccionada en festivales tan importantes como Chicago, La Habana o Toulouse.
Guerra abre con ‘En busca del Oscar’ el abanico de temas de una forma superficial (en un sentido no degradado del término), esto es, de una forma epidérmica, como intuyendo que de profundizar en cualquiera de los asuntos que Peyrou se trae consigo, ello significaría romper un raro encanto. El espectro de situaciones es suficientemente amplio y está sugerido más que apuntado. Entre ellas: ¿es posible hablar de películas que no se han visto?

Si contestamos desde la observación del mundo circundante, la respuesta es que es así como ya se habla de muchas películas, desde el texto que acompaña la promoción de su estreno, a la publicidad televisiva de las cadenas que han participado en su producción. El Hollywood clásico ofrece multitud de ejemplos de información proporcionada por los estudios, desde el frívolo anuncio de un affaire entre los protagonistas a los micro-textos de la cartelería publicitaria. El mismo Oscar Peyrou ya hablaba de hecho de las películas que no había visto, en la sección de la revista que mencionábamos atrás. El ámbito cinematográfico, por cierto, no sería el único lugar donde se hablase e incluso se hiciera crítica de un producto cultural sin haberlo visto o leído. En el seno de mi profesión más específica, mi labor como profesor e investigador en la universidad, es habitual que la crítica de un trabajo se haga a partir de elementos del paratexto (aquí, básicamente bibliografía y citas a pie de página).

Otra cuestión es: ¿resulta o puede resultar interesante hablar de películas que no se han visto a partir de intuiciones, elementos periféricos (cartelería, banda sonora, casting, título, etc.) y fondo de armario cinematográfico? La respuesta, según lo veo, es también afirmativa. Y trataré de poner algún ejemplo de las posibilidades de la aproximación superficial (o epidérmica). Ya hay toda una serie de disciplinas que han acabado por estudiar lo más profundo desde la superficie, en medicina el sudor tiene un enorme potencial para detectar de forma temprana y poco invasiva numerosas enfermedades de hígado; recientemente, científicos norteamericanos han descubierto en la saliva diversos tipos de ARN que funcionan como biomarcadores del cáncer y de la diabetes, entre otros trastornos. ¿Es posible hablar de una película desde fuera, como si se tratara de la membrana epitelial que recubre el cuerpo de un artefacto cultural?

En realidad, podemos formular mejor la pregunta: ¿cómo podemos hablar de las películas que no se han visto o se han visto superficialmente? Yo creo que en el ámbito específico en el que nos movemos, el de la crítica cultural, una buena respuesta sería: podemos hablar de las películas que no hemos visto siempre que lo que digamos de ellas sea interesante.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Desde la experiencia de Bayard, “resulta perfectamente posible mantener una conversación apasionante a propósito de un libro que no se ha leído, incluso, y quizás de manera especial, con alguien que tampoco lo ha leído […]. A veces, para hablar con rigor de un libro es deseable no haberlo leído del todo, e incluso no haberlo abierto nunca”. ¿Resultan extrapolables las consideraciones de Bayard al ámbito de la crítica, y, concretamente, al ámbito de la crítica cinematográfica?

La respuesta aquí es, una vez más, afirmativa, porque, tarde o temprano, la cuestión de adónde vamos a parar es: ¿qué es una crítica? (aquí, qué es una crítica de cine). Relacionado con esto, está lo que mi colega, el filósofo Daniel Innerarity, dice en su último libro a propósito de la crisis de las profesiones de mediación (el crítico es un intermediario entre la película y el espectador, de forma análoga a cómo media el médico entre el paciente y la enfermedad o el profesor entre el estudiante y el conocimiento). Mientras Proust ya defendía la separación entre la obra y el autor, (para comprender una obra no es interesante informarse acerca del autor), Valéry no se contentaba con eliminar al autor del horizonte de la crítica literaria y aprovechó para desembarazarse también del texto: “la práctica de la crítica sin autor ni texto no es absurda. Descansa, en el caso de Valéry, sobre una concepción argumentada de la literatura”, reconoce Bayard. Y añadimos nosotros, volviendo a la crisis de las profesiones de mediación, que la crítica actual no solo puede (o debe) desembarazarse del autor y de la historia, sino que le es lícito asumir que el texto crítico no puede descansar en la mera cronología de los hechos (algo que puede consultarse en Filmaffinity o Imdb), o en la nueva redacción de la ficha técnica, sino más bien en la habilidad de un autor para transmitir experiencias subjetivas (de vocación intersubjetiva), emociones particulares e impresiones singulares. Nótese que me gustaría hacer descansar en el término “singularidad” la posibilidad de decir algo sutil, interesante y distinto, y no algo cierto, científico y definitivo, y mucho menos una suerte de reproducción fidedigna de los valores de la obra de acuerdo con una intención análoga a la de Pierre Menard, el conocido personaje de una de las ‘Ficciones’ de Borges, cuya aspiración vital era reescribir ‘El Quijote’ exactamente tal como lo escribió Cervantes.

Y es que, si incidimos en la pregunta ¿qué es una crítica de cine?, y tratamos de responderla de una forma sincera y mínimamente realista, no podemos dejar de señalar el actual acrecentamiento de algunos problemas típicos de la crítica tradicional. El poeta Auden ya señalaba que es imposible hablar mal de un libro sin pavonearse. ¿Nos suena de algo esa actitud? Otro problema tradicional de la crítica apunta a un lastre aparejado a las relaciones entre críticos y autores, un entorno demasiado estrecho que conlleva todo un aparato de complicidades, guiños y códigos internos, todo un sistema coactivo de obligaciones y prohibiciones débiles que podría seguir teniendo como consecuencia suscitar una simulación generalizada sobre las películas, sobre los libros (aquí me refiero tanto a los libros o a las películas efectivamente leídos como a los vistos o leídos en condiciones de parcialidad). En el contexto de los especialistas, un tipo de simulacro es general y proporcional a la importancia que en dicho contexto ocupa el producto cultural.

Vendrían aquí también a colación argumentos muy diversos, por ejemplo, las conocidas tesis de Tom Wolfe –y su antecedente, Rodolfo Walsh– y el nuevo periodismo, esto es, la explosión de nuevas formas de narrativa periodística, la integración de fórmulas de la literatura de ficción a la crónica de los hechos, el cultivo de textos preciosistas en las descripciones, en nuevos géneros informativos donde el juego con el punto de vista es esencial. Lo realmente divertido de todo esto es que Peyrou no pretende, ni mucho menos, la inauguración de una nueva crítica cinematográfica de forma análoga a cómo Walsh, Gay Talese, Capote, Joan Didion o el mismo Wolfe, sentaron las bases del nuevo periodismo. Lo que tanto el filme de Octavio Guerra como la personalidad del propio Peyrou apuntan es que se trata de un juego cultural tan honesto como cargado de interés.

Al modo del bibliotecario de la inmensa novela de Musil, hay quien conoce no el contenido, sino la situación de un libro; en nuestro caso, el modo en que una película se dispone en relación con otras películas, o lugar que ocupa en la gran filmoteca colectiva. Probablemente, nosotros tampoco hablemos, cuando hablamos de cine, de una sola película, sino de toda una serie de películas a la vez, serie que interfiere en el discurso a través de tal título concreto, cada uno de los cuales remite al conjunto de una concepción de la cultura de la cual solo es símbolo temporal. Cargamos con una filmoteca interior llena de cintas reales e imaginarias que determinan la recepción de nuevas historias. Somos la totalidad de películas acumuladas tanto las vistas como las no vistas: un amontonamiento heteróclito de fragmentos de filmes. Por otro lado, Peyrou no dice (insistimos en ello) haber visto la película (tampoco asume no haberla visto), tampoco su crítica es caricaturesca, sino que a menudo se refiere al filme de forma vaga para colocarlo como objeto abierto de comentarios privilegiados que aportan una originalidad que, sin duda, no habría alcanzado de haber visionado el filme. Y si se nos vuelve a admitir la transposición, ¿no defendía el mismo Valéry que es suficiente haber hojeado un libro para consagrarle todo un artículo y que, incluso, sería inconveniente, para ciertos libros, proceder de modo distinto? “En última instancia, es cerrando los ojos ante ella y pensando lo que podría ser como el crítico tiene la ocasión de percibir lo que le interesa para precisamente superarlo: aquello que no es pero que comparte con otras”. La búsqueda de un singular punto de perspectiva implica procurar no perderse en tal o cual pasaje y, por tanto, mantener respecto al libro una distancia razonable, aunque sólo sea para permitir apreciar su significación verdadera.

Sugiero, pues, admitir que tanto la crítica literaria como la cinematográfica tiene (puede tener) un sentido, no solo explicativo o comprensivo, sino también lúdico y recreativo. Y que, asimismo, a través de estas dos últimas actividades se puede comprender mejor una obra. Apoyándose en Umberto Eco, razona Bayard que el libro aparece como un objeto aleatorio sobre el cual discurrimos de manera imprecisa; un objeto con el que interfieren permanentemente nuestras ilusiones y nuestros fantasmas. La lectura es una recreación. La película es también un objeto reconstruido. La reconstrucción es un juego abierto que trasciende la actualidad del film, un ensayo. Y fue, precisamente, Montaigne uno de los primeros en pensar sobre la relación entre la adquisición de cultura y la falta de memoria. Al hilo de una serie de reflexiones sobre los límites de nuestra naturaleza, quedaba claro al lector de los ‘Ensayos’ que no hay una diferencia tan grande entre lo que se ha visto o leído y lo meramente ojeado. Montaigne olvidaba los libros que había leído. Olvidaba incluso el motivo concreto por el que se había encaminado a la biblioteca. Con sus experiencias reiteradas de eclipse de sí mismo, escribe Bayard, da la sensación de eliminar todo límite entre lectura y no lectura. Para el filósofo francés, no conservamos en nuestra memoria libros homogéneos, sino, antes bien, fragmentos arrebatados a lecturas parciales, a menudo mezclados entre sí, y, por si fuera poco, remodelados por nuestros fantasmas personales: vestigios de libros falsificados, análogos a nuestros recuerdos-pantalla mencionados por Freud, que sobre todo desempeñan la función de disimular otros. Bien podría suceder que tanto los libros como las películas no fueran más que el soporte transitorio de una sabiduría impersonal. ¿No es así? Vale para el cine lo que sobre los libros estimaba Montaigne, que es propio de la lectura no producir más que un conocimiento frágil y temporal. ¿Vimos las películas que hemos olvidado por completo? Si nos damos cuenta, al fin y al cabo, pensar sobre estas cuestiones nos conduce irremediablemente a una posición desdoblada. ¿Y no es precisamente el desdoblamiento, el agente secreto que obtiene todo su poder de lo que oculta, uno de los temas más recurrentes en la literatura de Oscar Peyrou?

Portada de 'Al entrar en el río', de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Portada de ‘Al entrar en el río’, de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Hace un año pude, junto con Pablo Miravet y Ximo Rochera, editar con Canibaal el libro de Oscar Peyrou, ‘Al entrar en el río’. Se trataba de una estupenda antología de relatos que abarcaba casi 50 años de ejercicio de la ficción escrita. Por jugar con el título de este volumen, en él, lo recuerdo bien, se sucedían relatos y micro-relatos que recogían, en un nadar a contracorriente subiendo el cauce de un río de vida al modo del salmón, el extenso campo semántico, literal y metafórico de la muerte. La muerte es lo que vemos durante el día, dejó escrito Heráclito. Y un frío y turbador misterio que cubre los primeros planos de un cuadro, añadimos entonces nosotros, pensando en la pintura que sirvió de ilustración a la antología de Peyrou y luego (o a la vez) a ‘En busca del Oscar’, la película de Octavio Guerra sobre Peyrou. Muchos de los relatos de ‘Al entrar en el río’, como el tipo de crítica al que nos estamos refiriendo aquí, ocurren en el lapso de tiempo que media entre el amanecer y los crepúsculos: la noche, las ruinas, la palidez, el silencio, el gran pájaro negro, los ríos y los ruidos nocturnos, la atracción por el suicidio, la oscuridad, las sombras, la soledad y los suspiros; la desaparición callada de las puertas, las partidas, los lagos, la autopista, el olvido y la extrañeza, la rendición y los andenes, el cansancio, los resplandores funestos, la niebla gris y las luces cenitales. El lector encuentra en ‘Al entrar en el río’ luces de muchas clases, ciudades como mares, análisis de la cautela y el disimulo, micro-relatos inmensos en su exigente brevedad, cuadros donde se reflejan las miradas del espectador y la mirada misma de la noche, pinceladas sinestésicas sobre el color de la música, sobresaltos nocturnos, odiseas en el pasillo, críticas del fustigante crítico de la impostura y de la sonrisa de los idiotas; recreaciones: horas adversas en las que ese fingidor, probable autor de esos relatos, se queda solo y quieto, mirando la luz que oscurece todo.

Los que lo conocemos sabemos que Peyrou se parece a un agente secreto trufado de vida (y pantalla) interior y de vidas imaginarias a la manera de Marcel Schwob: el hombre poderoso –lo hemos dicho-  no es el que sabe, sino el que sabe y oculta lo que sabe. Con todo su misterio expresado en mil formas, el crítico cinematográfico es también un artista de la simulación cultural, un sofisticadísimo aparecido, un alma que ríe con Kipling y con Kafka, con Conrad y con Chesterton, con Borges y con Wallace Stevens.

Creo, en definitiva, que Peyrou juega un juego muy sutil y que su crítica creativa, hábil en el manejo de estilemas singulares capaces de escuchar las virtualidades de la obra, aprovecha el transcurrir de un río con meandros cuya forma de plantear la cultura desapareció de forma sigilosa. Las consideraciones de Peyrou –por muy alejadas que en apariencia puedan estar del desarrollo original de una película (pero ¿qué significa estrictamente estar cerca?) aportan al encuentro con ella una originalidad sugerente y abierta que, sin duda, no habría alcanzado si hubiera emprendido de forma ortodoxa su visionado. El estilo festivo (incidentalmente iconoclasta) de su crítica no sería posible, por ejemplo, sin los cambios de contextos de Duchamp, pero tampoco sin la jocosidad con la que asumimos, desde las últimas décadas del siglo XX, que habríamos de tratar con los tics más simples de la posmodernidad. El espectador de ‘En busca del Oscar’ como el lector de ‘Al entrar en el río’ percibirá las posibilidades imaginativas de la prolepsis o anticipación, figura en que se previenen las objeciones que pudieran hacerse dándoles una respuesta anticipada. El film de Guerra, al igual que el libro de Oscar Peyrou, no hacen explícito el discurso, pero tampoco caen en la sensiblería. Peyrou, maestro del understatement, como el buzo que deserta de una armada antigua, explora —sin darle apenas importancia– las profundidades de la muerte y de la vida con una sigilosa emoción intensa y sumergida.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Jesús García Cívico

Incremento de estrenos mundiales en el 56 FICX

56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Del 16 al 24 de noviembre de 2018

El Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón presenta en su 56ª edición una programación con 180 títulos, de los que 30 son estrenos mundiales, lo que supone un aumento del 15% respecto a 2017, tres tendrán su première internacional y dos su estreno europeo. Del 16 al 24 de noviembre, el FICX más transversal y colaborativo guiará al público por los nuevos caminos audiovisuales que están abriendo autores emergentes, además de mostrar las últimas propuestas de prestigiosos nombres de la industria cinematográfica. Gijón es la ciudad elegida para la primera proyección en España de las últimas obras de cineastas internacionales de la talla de Yorgos Lanthimos, Malgorzata Szumowska, Hong Sang-soo, Marie Losier, Radu Muntean, Andrew Bujalski, Claire Simon, Paul Dano, Radu Jude, Dominga Sotomayor, Abbas Fahdel o Guillaume Nicloux, entre otros. Visitarán, además, el festival personalidades del cine español como el actor Juan Diego, la actriz Lola Dueñas, la productora Esther García (El Deseo), las directoras Isabel Coixet y Virginia García del Pino o los cineastas José Luis Cuerda y Javier Rebollo.

FICX. MAKMAMás del 90% de las películas programadas en las secciones del FICX son estrenos en España (un 5% más que en la pasada edición), lo que acredita la apuesta creciente de los creadores y las creadoras por Gijón como el perfecto espacio para la presentación en nuestro país de sus nuevas propuestas. Y un año más, el festival insiste en visibilizar el trabajo de las realizadoras, que roza de nuevo el 40% en las principales secciones internacionales, con títulos como ‘Tarde para morir joven’ de Dominga Sotomayor; ‘La profesora de parvulario’, de Sara Colangelo; ‘Mug’, de Malgorzata Szumowska; ‘Premières solitudes’, de Claire Simon; o ‘Cassandro The Exotico!’, de Marie Losier, entre otros; además de la restrospectiva dedicada a Tizza Covi (que recibirá el Premio de Honor junto a Rainer Frimmel), y del foco dedicado a Eli Cortiñas. A esto se suma el Premio Mujer de Cine que, en esta edición, recae en la ya mencionada Esther García, flamante ganadora del Premio Nacional de Cinematografía en 2018.

Como parte de su nueva política de fomentar el diálogo y la cooperación entre festivales, el FICX trabaja estrechamente con nuevas instituciones y eventos a nivel español y europeo, estableciendo colaboraciones con certámenes como los de San Sebastián, Sitges, Huelva, ZineBi, Porto/Post/Doc (Portugal), Tampere (Finlandia) o Clermont-Ferrand (Francia). Asimismo, visitarán Gijón/Xixón programadores de festivales como Cannes, Locarno, Karlovy Vary, Viennale, Buenos Aires, Rio de Janeiro, San Sebastián o Sitges, entre muchos otros.

El Festival no solo crece en colaboraciones y en actividades durante el año (a través del sello FICXPlus, que ha aumentado notablemente sus espectadores en 2018), sino también en el número de sedes (con la nueva incorporación de la Antigua Escuela de Comercio) y en la cantidad de proyecciones y encuentros. Así, el público tendrá la oportunidad de acudir a 251 sesiones y a más de 100 encuentros con los directores y directoras que presentan sus películas en el certamen (por los 87 que hubo en 2017). De esta manera, el FICX se acerca cada vez más a su objetivo de que la mayor parte de las proyecciones cuenten con presentaciones a cargo del equipo artístico y técnico de las películas.

Fotograma de ‘Tarde para morir joven’, de Dominga Sotomayor. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Tarde para morir joven’, de Dominga Sotomayor. Fotografía cortesía de FICX.

La presentadora Arantxa Nieto y el actor Santiago Alverú serán los encargados de presentar la Gala de Inauguración del 56, que se celebrará el 16 de noviembre en el Teatro Jovellanos (20.00 horas). Durante la ceremonia, se entregará el Premio de Honor a los directores Tizza Covi y Rainer Frimmel, y el Premio de Cinematografía Nacho Martínez al actor Juan Diego. ‘La Favorita’, de Yorgos Lanthimos, será la película inaugural y en la clausura  se verá uno de los largometrajes ganadores en esta edición.
El 56 FICX vuelve a salir de la ciudad con extensiones en Oviedo, Avilés, Langreo, Siero, Villaviciosa, Cangas de Onís, Colunga y, como novedad, también en Mieres. El público de esas localidades asturianas tendrá la oportunidad de ver trece películas de secciones como Competición Internacional Rellumes, Pases Especiales, Enfants Terribles, Esbilla y Llendes, además de los cortos del Día d’Asturies. Asimismo, la programación del FICX traspasará las sedes del Festival para llegar a las filmotecas de Valencia y Galicia, así como a Cineteca Matadero (Madrid), entre otras instituciones y festivales.

SECCIÓN OFICIAL LARGOMETRAJES

‘La favorita’ (Yorgos Lanthimos, Reino Unido). La película inaugural del 56 FICX viene firmada por el más importante director griego de la actualidad. Con su personal estilo, Lanthimos firma una farsa histórica donde ahonda en su tradicional preocupación por los mecanismos de poder y cómo los ejercemos en relación con los que nos rodean. Aclamada en su estreno en el Festival de Venecia, donde consiguió el Gran Premio del Jurado y la Copa Volpi a la Mejor Actriz para su protagonista Olivia Colman, La favorita cuenta también con la rutilante presencia de Emma Stone y Rachel Weisz.

‘Alice T.’ (Radu Muntean, Rumanía). El director rumano regresa a la competición del FICX, donde triunfó en 2010 con ‘Martes, después de Navidad’ (Mejor Largometraje, Mejor Actor y Actriz). En su nueva película, presenta un impactante trabajo que se estrenó internacionalmente en Locarno, donde obtuvo  el Premio a la Mejor Actriz para su protagonista, Andra Guti, que acompañará al director en Gijón/Xixón. La Alice del título es una adolescente que tiende a rebelarse contra la autoridad que ejerce sobre ella su madre adoptiva.

‘Cantares de una revolución’ (Ramón Lluís Bande, España). El cine hecho en Asturias vuelve, tras 26 años de ausencia, a la Sección Oficial del FICX con el nuevo largometraje del realizador asturiano que, con la complicidad del músico Nacho Vegas, recorre algunos de los sucesos y escenarios más significativos de la insurrección de los obreros y campesinos asturianos en octubre de 1934: la toma de los cuarteles en Sama, la entrada de los Regulares en Oviedo, la destrucción de la Universidad, el asesinato de Aida De la Fuente o el discurso de Belarmino Tomás rindiendo la revolución. Estreno mundial.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

‘Hotel by the River’ (Hong Sang-soo, Corea del Sur). Un anciano poeta decide reunir a sus hijos en un hotel para anunciarles la proximidad de su muerte. Allí coincidirá con una joven (Kim Minhee, Premio a la Mejor Actriz del 55 FICX por ‘En la playa sola de noche’), que trata de superar su reciente ruptura sentimental junto a una amiga. Las enigmáticas estancias y el paisaje nevado serán lugar de confesiones, (re)encuentros y despedidas que permiten al cineasta coreano volver a los placenteros lugares recurrentes de su filmografía. Estreno en España de la nueva película de uno de los grandes realizadores de la actualidad tras su première en el Festival de Locarno, donde ganó el Premio al Mejor Actor.

‘I Do Not Care if We Go Down in History as Barbarians’ (Radu Jude, Rumanía). El director rumano Radu Jude, uno de los nombres más destacados de la cinematografía de su país junto a nombres como Cristi Puiu o Radu Muntean, destapa el auge del antisemitismo y la posterior persecución que sufrieron los judíos rumanos durante el mandato del Mariscal Antonescu, coincidiendo con la II Guerra Mundial. Con su película, una ficción rebosante de mordacidad, interpela directamente al espectador de hoy. Premio a la Mejor Película en el Festival de Karlovy Vary.

‘La prière’ (Cédric Kahn, Francia). Casi nada sabemos del protagonista de esta película, Thomas (un extraordinario Anthony Bajon, Oso de Plata al Mejor Actor en Berlín), quien huye de una historia de desamparo refugiado en la heroína parecida a la de miles de otros jóvenes hasta que llega a un centro de rehabilitación católico a los pies de los Alpes. Haciendo uso de una escueta concreción, con un equilibrio y una delicadeza que desbordan el realismo, Kahn relata la recomposición de una personalidad aparentemente destruida.

‘Les confins du monde’ (Guillaume Nicloux, Francia). El francés Nicloux, uno de los narradores más sólidos del cine contemporáneo, retoma la visión minimalista de los conflictos bélicos, siguiendo la senda trazada por películas como ‘Sangre en Indochina’ (Pierre Schoendoerffer, 1965), consiguiendo crear un universo fascinante dotado de atmósfera fantasmagórica y onírica, junto a un realismo físico de gran crudeza. ‘Les confins du monde’ está protagonizada por un asombroso Gaspard Ulliel. La nueva cinta del realizador francés llega a Gijón tras su paso por la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes.

‘Madeline’s Madeline’ (Josephine Decker, Estados Unidos). Tras un gran recibimiento por parte de crítica y público en su estreno en el Festival de Sundance, la película de Decker ha sido, sin duda, una de las revelaciones del cine independiente de EE.UU. de la temporada. Un viaje al interior de la mente de su actriz principal (una excelente Helena Howard), acosada por los impulsos escondidos de una sociedad hostil. Caos, confusión y furia creativa convertidos, bajo la batuta de la realizadora americana, en pura armonía. Premiada en festivales como Montclair, Sarasota o Dallas, ‘Madeline’s Madeline’ cuenta además con tres nominaciones para los Gotham Awards, incluyendo la de Mejor Película.

‘Mug’ (Malgorzata Szumowska, Polonia). Gran Premio del Jurado de la Berlinale 2018, la nueva película de la realizadora polaca profundiza en las miserias y contradicciones de la sociedad polaca desde una perspectiva que transita con habilidad entre lo trágico y lo cómico, al retratar el salto a la fama de un hombre cuyo rostro se desfigura tras un accidente laboral. La precisión narrativa, integrada con el fabuloso montaje, y las arriesgadas composiciones en las que la directora demuestra su dominio del lenguaje cinematográfico, son los puntos fuertes de una cinta con la que Szumowska vuelve a ser candidata a los Premios de la Academia de Cine Europeo.

Fotograma de ‘Mug’, de Malgorzata Szumowska, Gran Premio del Jurado de la Berlinale 2018. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Mug’, de Malgorzata Szumowska, Gran Premio del Jurado de la Berlinale 2018. Fotografía cortesía de FICX.

‘One Day’ (Zsófia Szilágyi, Hungría). La directora húngara obtuvo el Premio FIPRESCI de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes siguiendo muy de cerca a su protagonista –espectacular Zsófia Szamosi–, logrando así una sensación de intimidad que se alza como el principal valor de esta realista ópera prima. Mientras ‘One Day’ se despliega ante nuestros ojos, no podemos sino acompañar a Anna en su día a día hasta alcanzar una conclusión tan desoladora como poética.

‘Support the Girls’ (Andrew Bujalski, Estados Unidos). En ‘Computer Chess’, Andrew Bujalski seguía el desarrollo de un juego de ajedrez entre humanos y computadoras, retratando además las idiosincrasias de la comunidad protagonista de su cinta. Un estilo que repite en ‘Support the Girls’, usando esta vez como marco un bar sureño de emisiones deportivas, para mostrar en la pantalla la fragilidad de la sociedad patriarcal. Estrenada mundialmente en el Festival South by Southwest de Austin.

‘Tarde para morir joven’ (Dominga Sotomayor, Chile).  Seis años después de su debut con De jueves a domingo (ganadora del Tiger del Festival de Rotterdam), la cineasta chilena Dominga Sotomayor vuelve a observar el mundo a través de la mirada y los afectos de los más jóvenes. Sobre todo de Sofía (formidable Demian Hernández), a las puertas de la vida adulta pero aún relegada a la niñez, un poco como la comunidad que busca una vida alternativa y ecológica en un Chile recién saliendo de la dictadura. Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Locarno 2018.

‘La profesora de parvulario’ (Sara Colangelo, Estados Unidos). Presentada en el Festival de Sundance 2018, donde obtuvo el Premio a la Mejor Dirección, la película de Colangelo reescribe, con caligrafía norteamericana y protagonismo de Maggie Gyllenhaal y Gael García Bernal, la obsesión por el éxito y la búsqueda de la realización propia a través de los demás. También la ausencia de horizontes vitales en la clase media estadounidense, que otorgan cuerpo a una historia que esconde enormes cargas de turbia profundidad bajo la aparente calma de su superficie.

‘The Load’ (Ognjen Glavonic, Serbia). Road movie ambientada en las peligrosas carreteras que unían Kosovo con Serbia durante la Guerra que enfrentó a ambos territorios, cuando los Balcanes vivían bajo la amenaza constante, de los bombardeos de la ONU. Glavonic firma un thriller tenso y de gran carga ambiental, con un protagonista en busca de la supervivencia, alejado ya del idealismo y los sentimientos, sometido a una carga que, como un castigo, marca a todos aquellos que le rodean y sobre todo a él mismo. Presentada mundialmente en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes 2018, y premiada en Haifa y Sarajevo.

‘Wildlife’ (Paul Dano, Estados Unidos). La ópera prima del actor estadounidense Paul Dano sorprendió a los espectadores de Sundance y Cannes gracias a esta historia, basada en la novela homónima de Richard Ford, donde se analiza la crisis de la familia tradicional en la Norteamérica de los sesenta. El centro del relato viene dado por el punto de vista de un adolescente que observa, desde una terrorífica proximidad, cómo los nexos relacionales que han conformado su vida hasta ese momento, se van destruyendo tras la pérdida de empleo de su padre, que se marcha a combatir los incendios que asolan el país. Protagonizada por Jake Gyllenhaal y Carey Mulligan.

‘Yara’ (Abbas Fahdel, Líbano). Con enormes pulcritud y respeto, el cineasta iraquí introduce la ficción en una localización documental a través de una joven encerrada en un hermoso valle al norte de Líbano. Un lugar armónico y paradisíaco cuyos muros son cientos de árboles que parecen separarla del futuro que anhela. Fahdel consigue lo pocas veces visto: acercarse a los personajes lo suficiente como para apreciar la vulnerabilidad que trae consigo el deseo por el otro, sin que la cámara se inmiscuya en la timidez del primer amor. Estreno en España de una de las favoritas de la crítica y el público del Festival de Locarno 2018, firmada por el director de la imprescindible ‘Homeland (Iraq Year Zero)’.

‘Zaniki’ (Gabriel Velázquez, España). Esta película es un film mutante, una obra de carácter casi atemporal que, aunque situada en los campos de Salamanca, podría ocurrir en otros lugares, porque habla de procesos que se repiten a través de la historia y en todo el mundo. Procesos como la supervivencia de las tradiciones, la conexión con la naturaleza o los conflictos entre el mundo rural y el urbano, todo con el fondo sonoro del Grupo Mayalde sonorizando sus imágenes. Gabriel Velázquez, habitual de festivales como Berlín, Rotterdam o San Sebastián, vuelve a Gijón tras ganar una Mención Especial en 2011 por ‘Iceberg’.

SECCIÓN OFICIAL FUERA DE CONCURSO

‘Grass’ (Hong Sang-soo, Corea del Sur). Parece un lugar común regresar al soju, ese aguardiente de arroz cuando se habla del cineasta surcoreano Hong Sang-soo, secundario habitual en sus largometrajes, pero el papel en Grass de este alcohol de sabor dulzón es rotundo, casi definitivo. Tal vez porque la cinta sucede entre una cafetería y un restaurante, tal vez porque se brinda por la belleza del presente, incluso cuando la muerte acecha. Con esta película, suyo estreno mundial tuvo lugar en la Berlinale, el maestro Sang-soo hará doblete en el 56 FICX.

Fotograma de ‘Grass’, de Hong Sang-soo. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Grass’, de Hong Sang-soo. Fotografía cortesía de FICX.

‘Train de vies ou les voyages d’Angèlique’ (Paul Vecchiali, Francia). Rodada al mismo tiempo y con el mismo equipo que ‘Les Sept Déserteurs ou la guerre en vrac’ (presentada en la Sección Oficial del 55 FICX), Paul Vecchiali perfila un retrato de la mujer como ser erótico sin necesidad de mostrar ni una sola escena de sexo. El veterano cineasta de culto recurre al escenario más cinematográfico posible, un tren en marcha, para articular este viaje hablado por las edades del amor de su protagonista.

SECCIÓN OFICIAL CORTOMETRAJES

Una cuidada selección formada por dieciséis trabajos audiovisuales, tanto nacionales como internacionales, componen la Sección Oficial de Cortometrajes del 56 FICX, que un año más califica para los Premios Oscar y para los Premios Goya, y que este año incluye además un nuevo galardón, el Premio Arcu Atlánticu, en colaboración con el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Gijón/Xixón y del Festival Arcu Atlánticu.

Un conjunto de obras que ocupan un amplio espectro narrativo, el que va de la vanguardia y la innovación a la forma más tradicional, recogiendo los últimos trabajos de artistas ya con amplia experiencia y de nuevas voces de la cinematografía, usando como elementos formales la acción real y la animación. En definitiva, un espectacular paseo por lo mejor que nos ha ofrecido este año en formato corto.

El cine español tendrá una importante representación en la competición, con cuatro propuestas. Entre ellas, se encuentran los últimos trabajos de creadoras de prestigio como Laida Lertxundi, que con ‘Words, Planets’ se apropia de material y textos ajenos para reordenar las ideas y transportar al espectador a un espacio y tiempo enigmáticos y a la vez cercanos; o Natalia Marín y ‘La casa de Julio Iglesias’, donde la cineasta conjuga experimentación, ensayo y humor a la hora de acercarse a los conceptos de identidad, realidad y estereotipo. También dentro de este apartado de cine nacional debemos mencionar ‘Cendra’, de Tariq Porter Astorga, un film minimalista e introspectivo que traspasa la piel del protagonista para atrapar el dolor, la soledad, la angustia y la conciencia del fin. Completa la selección la ganadora del Proyecto Corto Movistar +, ‘Khuruf’ (Cordero) donde Kepa Sojo aborda, con su característico tono irónico y sainetero, la creciente paranoia ante la posibilidad de un atentado del integrismo islámico.

Ya fuera de nuestras fronteras, destaca la presencia del ganador de la Sección Oficial del 55 FICX, Eugène Green, con la premiere española de ‘Como Fernando Pessoa salvou Portugal’, un delicado y divertido canto de amor a Lisboa, donde tienen cabida la saudade, la ironía y el (falso) retrato histórico. Green encabeza así una representación francesa donde también se encuentran títulos como ‘Le discours d’acceptation glorieux de Nicolas Chauvin’, obra de Benjamin Crotty premiada en el Festival de Locarno, que hace gala de un humor irreverente, o ‘Un été viril’, con la firma de Laurent Lunetta, un poderoso e intenso ejercicio de realismo social. La participación del país vecino se cierra con ‘Guaxuma’, en la que su directora Nara Normande nos traslada a un tiempo de amistad, sol, felicidad y armonía desplegando varias técnicas de animación en las que predomina la arena como material de trabajo.

Fotograma de ‘Como Fernando Pessoa salvou Portugal’, de Eugène Green. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Como Fernando Pessoa salvou Portugal’, de Eugène Green. Fotografía cortesía de FICX.

También tendrán su hueco en Gijón/Xixón obras tan importantes como ‘Imperial Valley’, del realizador austriaco Lukas Marxt, en la que se expone una clara reflexión sobre el contraste norte-sur bordeando la abstracción y el land-art; la première mundial del cortometraje de Radu Jude, ganador del Oso de Plata en Berlín y también presente en la Sección Oficial de largometrajes, ‘The Marshal’s Two Executions’, donde nos habla sobre la capacidad del cine como vehículo transmisor de la historia y de la verdad, así como de su poder para crear mitos. Desde Suiza llega ‘All Inclusive’, un ácido documental donde Corina Schwingruber Ilić aporta su mirada crítica al consumismo inherente a la vida en los cruceros vacacionales y, desde Lituania, Laurynas Bareisa dibujará un fantasmagórico retrato de la Europa del Este más gris y taciturna en ‘Kaukazas’. Sin movernos del Báltico, el cineasta letón Vladimir Leschiov transita por el fino filo que separa la realidad de la alucinación, el ensueño de la locura, siguiendo la peripecia de un electricista que trabaja en un sanatorio psiquiátrico en ‘The Electrician’s Day’.

Las tres últimas propuestas de la competición llevan la firma de Jacqueline Lentzou, cineasta griega que en ‘Hector Malot: The Last Day of the Year’ narra la errática huida de Sofia, una joven que busca cariño para combatir su soledad; la de la transalpina Sara Fgaier, que en ‘Gli Anni’ reconstruye una fantasmagoría de instantes y ecos del pasado familiar, y la de Emily Ann Hoffman, que en Nevada se instala en la intimidad de una pareja, cuyo fin de semana de relax y placer se ve entorpecido por la posibilidad de que ella se haya quedado embarazada.

JURADOS

El Jurado internacional estará compuesto este año por la prestigiosa cineasta y actriz francesa Caroline Deruas, quien ha trabajado con directores como Yann Gonzalez, Romain Goupil, Valeria Bruni-Tedeschi o Philippe Garrel. Con este último, y junto al legendario guionista (y colaborador de Luis Buñuel) Jean-Claude Carrière, coescribió la aclamada ‘Amante por un día’, que el propio Garrel presentó en el Teatro Jovellanos el año pasado.

El jurado se completa con otras cuatro presencias, entre las que se encuentra la zimbabuense Susana Santos, actual delegada de los territorios de América Latina y Portugal para el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (República Checa). También pertenece al comité de selección del Festival de Cine de Río (Brasil), y es asesora de programación del Bildrausch FilmFest Basel (Suiza); el productor Felipe Lage, del sello gallego Zeitun Films, doblemente premiado en Cannes, y del que el público de Gijón ha podido ver, entre otras, Todos vós sodes capitáns, de Oliver Laxe (S.O. FICX’10), y que actualmente produce el nuevo proyecto de Lois Patiño, Tiempo vertical; Javier Porta Fouz, actual director artístico del Festival de Buenos Aires, es además curador de contenidos de la plataforma VOD Qubit.tv, columnista y crítico de cine en el diario La Nación e Hipercrítico, y colaborador en medios como Clarín, Rolling Stone y Le Monde diplomatique, entre otros; y la actriz Núria Prims, ganadora de un Premio Gaudí y un Premio Sant Jordi, nominada a los Premios Feroz, y conocida por su participación en películas como Historias del Kronen (Montxo Armendáriz), Un cuerpo en el bosque (Joaquim Jordà), Los años bárbaros (Fernando Colomo), Incierta gloria (Agustí Villaronga) o La vida lliure (Marc Recha), además de en series de TV como Hospital Central. Prims acaba de rodar con la directora Carla Simón (Verano 1993), a quien el FICX le dedicó un foco en 2017.

El Jurado Internacional de Cortometrajes estará formado por Jukka-Pekka Laakso, director del Festival de Cine de Tampere (Finlandia) y miembro de la European Film Academy; Carla Andrade, artista dedicada a la fotografía y al medio audiovisual, quien ha realizado residencias artísticas en Islandia, Suecia, Nepal, Chile o Congo; y Vanesa Fernández Guerra, directora de ZINEBI-Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao.

Alfonso S. Suárez, Carlota Moseguí y Luis Miranda serán los Jurados del Cine Español. Suárez es guionista y realizador de documentales para cine y televisión, así como de spots y videoclips. Ha formado parte de la Junta Directiva del Sindicato de Guionistas (ALMA) y en la actualidad es miembro del Consejo de Cultura de la Comunidad de Madrid. Carlota Moseguí es crítica cinematográfica y miembro del comité de selección del Festival Márgenes, y también ejerce de programadora de cine contemporáneo en el centro de arte La Casa Encendida (Madrid). Por su parte, Luis Miranda dirige desde 2015 el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Por cuarto año consecutivo, se hará entrega del Premio CIMA a la Mejor Película realizada por una mujer de entre todas las secciones competitivas. El jurado que otorgará este galardón está formado por la profesora y actriz Marina Carballal, Carmen Menéndez, periodista asturiana que debutó como directora en 2017 con el cortometraje ‘No Jungle’, y Pilar Aguilar, investigadora y escritora.

El Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón está organizado por el Ayuntamiento de Gijón, a través de Divertia Gijón S.A. Cuenta con el apoyo de la Unión Europea, a través del subprograma Media de Europa Creativa. Patrocinan el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y el Gobierno del Principado de Asturias. Patrocinador del Gran Premio del Público, TCM. Vehículo oficial: Nissan Cyasa y transporte oficial: Iberia y Renfe. Coproduce varias actividades Laboral Cinemateca. Colaboran Liberbank, Coca Cola, Acción Cultura Española (AC/E), Radiotelevisión del Principado de Asturias, Telecable, Sundance TV, Fundación AISGE, Fundación SGAE, Sindicato ALMA, Deluxe, Yelmo Cines, Cervezas Mahou, Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón/Xixón, Oficina de Políticas de Igualdad de Gijón/Xixón, Fundación Municipal de Servicios Sociales de Gijón/Xixón y la Empresa Municipal de Transportes Urbanos de Gijón/Xixón.

Fotograma de 'La favorita', de Yorgos Lanthimos, película inaugural del 56 FICX. Fotografía cortesía del festival.

Fotograma de ‘La favorita’, de Yorgos Lanthimos, película inaugural del 56 FICX. Fotografía cortesía del festival.

Acento español para un transversal FICX 56

FICX 56
Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón
Del 16 al 24 de noviembre de 2018

El Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón ha presentado la competición trasversal del FICX que premia al cine español, cuyos contenidos estarán conformados en 2018 por trece largometrajes, de los cuales nueve son estrenos mundiales e incluye, además, una première europea, lo que certifica la confianza de los cineastas del otro cine español en Gijón/Xixón como plataforma de lanzamiento de sus trabajos. El jurado elegirá la Mejor Película Española y el Mejor Guion, galardón que cuenta con el apoyo de la Asociación de Autores Literarios de Medios Audiovisuales de España (ALMA).

Esta selección, que pasa de las ocho películas a concurso en 2017 a las trece que optarán a los premios en la 56ª edición, sigue la línea trazada en la edición pasada al ofrecer al público tanto calidad como diversidad cinematográfica de la producción más reciente en nuestro país, una selección cuajada de creadores jóvenes y una importante representación de realizadoras.

FICX. MAKMA

Dentro de la Sección Oficial, los espectadores de Gijón/Xixón podrán asistir a la première mundial de ‘Zaniki’, la última película de Gabriel Velázquez, realizador que ha estrenado sus anteriores trabajos en Berlín, Rotterdam o San Sebastián, y que en 2011 participó en la competición del FICX con Iceberg, obteniendo una mención del Jurado Internacional. ‘Zaniki’ es un film mutante con elementos documentales que es casi atemporal y que está protagonizado por el grupo de folk Mayalde. Situado en los campos de Salamanca, Velázquez retrata a Zaniki y su abuelo, un folclorista que hace música con cucharas, con sartenes y hasta con sus propias manos. En un viaje iniciático, abuelo y nieto se echan al monte para compartir los ritos más atávicos de su tierra con un objetivo: que Zaniki tome el relevo como narrador de la tradición.

La presencia española en la Sección Oficial de largometrajes se completa con el ya anunciado estreno mundial de ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Con su característico cine resistente y la complicidad del músico Nacho Vegas, el director asturiano recorre algunos de los sucesos y escenarios más significativos de la insurrección de los obreros y campesinos asturianos en octubre de 1934.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

Por la competición española pasarán también las siguientes películas de la Competición Internacional Rellumes:

‘Derechos del hombre’ (Juan Rodrigáñez). Después de debutar en el Festival de Berlín con su opera prima, El complejo de dinero, Juan Rodrigáñez estrena mundialmente en el 56 FICX una de las películas más sugerentes y singulares del año. ‘Derechos del hombre’ sigue, con humor, surrealismo e interludios musicales, las andanzas, ensayos y conversaciones de un peculiar grupo de performers en su intento por comprender la realidad y encontrar un sentido para sus vidas.

‘La felicidad de los perros’ (David Hernández). Estreno mundial de la ópera prima del director vigués que utiliza un enigmático blanco y negro para que seamos testigos de la huida y del cambio vital del protagonista que, a los 40 años, decide encontrarse a sí mismo. Esta película, rodada en Galicia, Zamora, Madrid y Portugal, es el fruto de tres años de trabajo de su director.

‘Qué tal Pascual’ (Bárbara Brailovsky). El Máster en Teoría y Práctica de Documental Creativo de la Universidad Autónoma de Barcelona produjo ‘Lo que dirán’, que logró dos premios en el 55 FICX, y regresa a Gijón/Xixón con esta cálida e hilarante película que captura esencias humanas a través del enigmático peluquero Pascual Iranzo. Estreno Mundial.

‘Entrialgo’ (Diego Llorente). La vida rural asturiana protagoniza el segundo largometraje de Llorente. El realizador poleso se deja seducir por la cadencia de la vida en la aldea a través de las miradas infantiles de Rubén y Aitor, los dos jóvenes protagonistas. Gijón/Xixón acogerá la première europea de esta película tras su estreno mundial en el Indie Memphis Film Festival.

‘En busca del Oscar’ (Octavio Guerra). La ópera prima del realizador canario se presentó en la pasada Semana de la Crítica de la Berlinale. Guerra traza un divertido retrato de la crítica cinematográfica siguiendo por festivales de medio mundo a Oscar Peyrou, presidente de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica. El director se mueve entre la realidad y la ficción para mostrar el peculiar método de Peyrou, que escribe sobre las películas sin verlas. Estreno en España.

FICX. MAKMA

‘Hamada’ (Eloy Domínguez Serén). Lleno de vitalidad, humor y situaciones inesperadas, la película del realizador gallego lleva a cabo un retrato inusual de un grupo de jóvenes amigos que viven en un campamento de refugiados en el centro del desierto de Sahara. La película tendrá su estreno mundial en Amsterdam antes de su estreno nacional en Gijón.

En la competición participarán tres títulos incluidos en Llendes, sección ya anunciada. Son películas en la frontera de lo narrativo y que tendrán su première mundial en Gijón/Xixón. Son las siguientes:

‘Muga deitzen da pausoa’, de Maider Oleaga, que plantea un encuentro entre dos mujeres en una vieja casa de Donostia para conexionar el presente y el pasado; ‘Lurralde Hotzak’, de Iratxe Fresneda, es un viaje geográfíco y a través de las imágenes de paisajes que dialogan con los paisajes ya observados en el cine de Theo Angelopoulos o Wim Wenders, y ‘El zoo’, de Gemma Blasco, que realiza en su ópera prima un ensayo sobre los límites de la representación y los hombres y mujeres que la protagonizan.

Por último, dos de los títulos que participarán en Esbilla también competirán por el Premio a la Mejor Película Española. ‘Enterrados’, la ópera prima del realizador asturiano Luis Trapiello tendrá su première mundial en el FICX. El director firma una claustrofóbica aventura de un grupo de personas que se quedan atrapadas en una mina, protagonizada por Candela Peña, el actor argentino Joaquín Furriel y dos grandes del teatro asturiano: José Antonio Lobato y Manuel Pizarro.

La competición española se completa con ‘Miriam miente’ (Natalia Cabral y Oriol Estrada), coproducción hispano-dominicana que también participa en Enfants Terribles, sección ya anunciada. Crónica íntima de la adolescencia dominicana a través de la tradicional celebración de los 15 años que tiene lugar en el país caribeño y que mereció una mención del jurado en Karlovy Vary. Estreno en España.

Fotograma del documental ‘Qué tal Pascual’, de Bárbara Brailovsky. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma del documental ‘Qué tal Pascual’, de Bárbara Brailovsky. Fotografía cortesía de FICX.