Boix: “Sin compromiso social no hay arte”

El viaje del tiempo, de Manuel Boix
Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de junio de 2014

“¿Cuán grande tiene que ser el cementerio de mi isla?”, se preguntaba Giusi Nicolini, alcaldesa de Lampedusa, tras el naufragio en octubre de una barcaza con 500 inmigrantes a media milla de la isla italiana. Manuel Boix se hace eco de esa interrogación, y de muchas otras, en su exposición El viaje del tiempo que acoge hasta el 22 de junio La Nau de la Universitat de València. Haciendo acopio de un vasto caudal de conocimientos en filosofía, literatura, historia y mitología, el artista de L’Alcudia va dejando en la Sala Acadèmia del recinto universitario un reguero de sombras en torno al naufragio existencial evocado en 15 grandes piezas.

Al.legoria de l'arqueologia, de Manuel Boix, en la exposición 'El viatge del temps' de la Nau de la Universitat de València.

Al.legoria de l’arqueologia, de Manuel Boix, en la exposición ‘El viatge del temps’ de la Nau de la Universitat de València.

Las continuas referencias “misteriosas”, por emplear el adjetivo utilizado por el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, pueden llevarnos hasta el propio Lampedusa, escritor de El gatopardo que pronunció la célebre “que todo cambie para que todo siga igual”. Y ya más explícitamente al Caronte que sirve de título a una de las obras de la exposición. En ella, mediante el bronce, la madera y el hierro, Manuel Boix nos sitúa en el corazón mismo de esa barcaza cuyo naufragio costó la vida a cientos de inmigrantes, que desde las costas de Libia buscaban cierto horizonte de futuro. El Caronte mitológico, barquero de Hades, era el encargado de trasladar a un lado y otro del río Aqueronte a quienes tuvieran dinero para pagarse el viaje.

Obra de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' de La Nau de la Universitat de València

Obra de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ de La Nau de la Universitat de València

Las conexiones intertextuales, siempre realizadas con la intención de movilizar la reflexión en torno a problemas tan actuales como universales (inmigración, poder, corrupción, agitación social), hacen de la exposición El viaje del tiempo un efectivo recorrido por el pasado y el presente, proyectándose todo ello hacia un futuro que Boix refleja en su obra con las tonalidades del blanco y del negro. Abel Guarinos, comisario de la muestra, habló de un primer protagonismo del “gesto, la mirada y los impactantes primeros planos de caras conformadas a base de trazos gruesos y oscuros”, asociado a su serie El Rostro, para derivar después hacia ese “color negro” que toma “aún más protagonismo mediante la técnica de la grisalla”.

'Generación espontánea', de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València.

‘Generación espontánea’, de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València.

Un blanco y un negro salpicados de brochazos y tenues pero coloristas gestos expresivos, que vienen a reflejar esa preocupación por las cuestiones que hoy, al igual que ayer y hace cientos de años, agitan nuestro interior. Y en esto fue muy claro Manuel Boix: “El arte o tiene compromiso social o no es arte, porque aunque se niegue cada obra habla de unas vivencias o de un momento concreto”. Instante determinado que, sin embargo, trasciende su particularidad para emocionar a quienes nada saben de ese momento concreto dentro del viaje por el tiempo que Boix propone.

Obra de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València.

Así lo demuestra otra de sus obras expuestas: Generación espontánea. Múltiples gusanos parecen agitarse en masa, de manera que allí donde muchos ven corrupción, el artista observa cierta regeneración social provocada por los nuevos movimientos sociales. En todo caso, más allá de la asociación con el 15-M, el compromiso de su arte suscita emociones muchas veces contrarias. Como igualmente ocurre con su Políptico metafísico, donde se mezcla el mito de la inmaculada concepción con el cuerpo apolíneo de quien, como dios, parece jugar a los dados sobre un suelo compuesto por más de 70.000 teselas.

Pieza del 'Políptic metafísic' de Manuel Boix en la exposición 'El viatge del temps' en La Nau de la Universitat de València

Pieza del ‘Políptic metafísic’ de Manuel Boix en la exposición ‘El viatge del temps’ en La Nau de la Universitat de València

El viaje del tiempo ha sido realizado ex profeso para La Nau, habiéndose inspirado Manuel Boix en el patrimonio cultural y científico conservado en la Universitat de València, en un diálogo que permite a su vez contemplar, entre otras piezas, el globo terráqueo de Willen Janszonn y Jan Blaeu del siglo XVII. En el claustro, también se han instalado cinco esculturas de la serie Los Borja, aludiendo al Papa Alejandro VI en tanto figura relacionada con la fundación de la propia universidad hace 500 años. Un viaje apasionante, repleto de blancos y negros como reflejo del naufragio existencial que Manuel Boix suscita abriendo múltiples interrogantes.

Manuel Boix, entre algunas de sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Manuel Boix, entre algunas de sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Manuel Boix y su viaje del tiempo

El viaje del tiempo, de Manuel Boix
Sala Acadèmia
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de junio

La obra plástica de Manuel Boix — entre otros méritos, Premio Nacional de Artes Plásticas— es una sucesión ininterrumpida de trabajos muy personales y en constante evolución desde 1966, cuando finaliza su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Estudiosos, críticos y amigos nos podemos empeñar en clasificar en series su espléndido viaje pictórico, escultórico, ilustrativo, calcográfico, y cartelístico para explicar con mayor facilidad casi cincuenta años de creación singular y particular sabiendo que las series de Boix nunca suponen ni una ruptura ni un desdecirse respecto a su trabajo precedente sino, más bien, «otra vuelta de tuerca» («una punteta més» que diríamos en valenciano; «passer à la vitesse supérieure» que diríamos en francés) que evidencia el rigor con el que se cuestiona todas y cada una de las obras y el debate interno de sus planteamientos éticos y estéticos.

La exposición Manuel Boix: La Nau, el viaje del tiempo presenta precisamente los cuestionamientos y el fascinante trayecto que le han llevado desde su anterior serie El Rostro, fundamentalmente pictórica, en la que el protagonismo lo tiene el gesto, la mirada y los impactantes primeros planos de caras conformadas a base de trazos gruesos y obscuros, hasta el nacimiento de otra colección, La Nau, de pintura y escultura, en la que el color negro toma aún más protagonismo mediante la técnica de la grisalla y donde el artista manifiesta sin tapujos su pasión por la historia, la literatura, la filosofía, la mitología, el conocimiento, la arqueología, la cartografía, la glíptica… y los recuerdos, sin huir del tiempo que le ha tocado vivir.

Detalle de la obra de Manuel Boix, 'Generación espontánea', expuesta en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de la obra de Manuel Boix, ‘Generación espontánea’, expuesta en La Nau de la Universitat de València.

La Universitat de València, adicional a la excelsa tarea docente e investigadora que le es innata y además de servirnos de ejemplo de espacio de libertad y de crecimiento, atesora un inmenso patrimonio cultural y científico con el que Boix reflexiona, sin concesiones a lo arbitrario, bien para buscar un leit motiv concreto, bien para encontrar la base de su creación, bien para comprobar el rigor con el que están trabajados desde manuscritos medievales hasta material médico, o bien para ofrecer estas joyas históricas de la Universitat en diálogo con su obra contemporánea.

Por otra parte, la presencia en el claustro del Centre Cultural La Nau de las cinco esculturas Los Borja, de Boix, pretenden recordarnos la figura del Papa Alexandre VI como propiciador de la fundación de la Universitat de València- Estudi General, ahora hace más de quinientos años, al mismo tiempo que nos incitan a entrar en la restaurada Sala Academia para ver y disfrutar de este singular viaje metafórico y plástico que —en realidad— remite y empieza mucho antes de Los Borja pero, eso sí, desde las mismas tierras que les vieron nacer y en las mismas aguas, las del Mediterráneo, por las que Boix va surcando el tiempo

Manuel Boix. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Manuel Boix. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Abel Guarinos