Relatos fragmentados para entender el mundo

Fragmentos que representan al mundo
Intervenciones: Rosana Antolí (7 de febrero), Gerard Ortin y Rodríguez-Méndez (7 de marzo), Fran Meana (28 de marzo) y Julia Mariscal (4 de abril) de 2019
Centre del Carme Cultura Contemporània
C / Museo, 2. Valencia

El Centre del Carme Cultura Contemporània ha venido mostrando en los últimos meses distintas propuestas que tensan los límites de la creación contemporánea transgrediendo el concepto tradicional de una exposición de arte o invirtiendo el rol del espectador pasivo por el de actor del hecho cultural. Se están mostrando exposiciones con obras que se pueden tocar, oler o sentir, o laberintos que obligan al visitante a tomar sus propias decisiones frente a la creación artística y en definitiva a participar de ella.

Obra de Rosana Antoli. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Rosana Antolí. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La exposición ‘Fragmentos que representan al mundo’, comisariada por Diana Guijarro, es una muestra que, como las series de televisión, actualmente tan en boga, se ofrecerá por capítulos, con personajes nuevos que van entrando de forma periódica a escena y cuyas aportaciones van nutriendo y transformando el espacio en conexión con el resto de artistas y con el público. ‘Fragmentos que representan al mundo’ es la segunda exposición del ciclo ‘Totalidad e Infinito (economías de la transferencia en otros tiempos para el arte)’

Este segundo momento expositivo se plantea como un ciclo de intervenciones progresivas en el espacio, donde cinco artistas construyen un relato fragmentado cargado de futuro y de presagios. El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, destacó que “cada uno de los elementos que componen esta exposición, desde su hoja de sala, compuesta por los poemas y relatos que han inspirado las obras, hasta la propia estructura de la muestra conforman un dispositivo artístico que acciona nuevos modos de aproximarnos a la creación contemporánea”.

Obra de Rosana Antoli. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Rosana Antolí. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Según Diana Guijarro, “en este relato los lugares se invaden y los residuos se asientan para abrirnos al desliz de lo imprevisto, aquel que fluye de toda acción comunicativa que se presta a la intercambiabilidad de roles entre emisor y receptor”. “Un territorio en el que configurar un gesto simbólico que profundiza en lo político, mágico, social y coreográfico que encierran nuestros cuerpos”, añadió la comisaria.

El reparto está encabezado por la artista alicantina, Rosana Antolí cuyas propuestas audiovisuales están ya a disposición del público en la Sala Carlos Pérez del centro de arte. Se trata de seis videocreaciones donde Antolí resalta la importancia del gesto en el arte, como espacio de resistencia: el gesto como una representación de la inscripción cultural en el cuerpo. Con ello, la artista alicantina invita a explorar nuestro comportamiento y nuestros gestos diarios a través de sus coreografías y performances. “Desde lo cotidiano a lo extraordinario, de lo político hacia el absurdo, como una resistencia contra nuestro paradigma”, señala Antolí.

Diana Guijarro, comisaria de la exposición, junto a José Luis Pérez Pont, director del Centre Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Diana Guijarro, comisaria de la exposición, junto a José Luis Pérez Pont, director del Centre Carme. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La propuesta que presenta Antolí para el Centre del Carme forma parte de su proyecto ‘Virtual Choreographies’ en el que se encuentra trabajando desde 2016, que consiste en un mapeo de gestos del mundo. En el centro de arte valenciano se muestran, en estos momentos, gestos que la artista ha recogido en Londres y en Madrid. El próximo 21 de febrero la artista invitará al público a participar en su proyecto grabando los gestos de València para la elaboración de una nueva pieza audiovisual que se incorporará a la exposición y al proyecto global. El proyecto ‘Virtual Choreographies’ cuenta con el apoyo de la Arebyte Gallery en Londres y el Arts Council England.

Tras las propuestas de Rosana Antolí, se sumarán a la muestra las intervenciones de Gerard Ortin, y Rodríguez-Méndez, el 7 de marzo, Fran Meana, el 28 de marzo y Julia Mariscal, el 4 de abril. La exposición resalta, al igual que el ciclo, la importancia de formar parte de un todo, en el que el artista realiza un gran acto de transferencia donde el mensaje sólo tiene sentido cuando lo decodifica el público.

Obra de Rosana Antolí, Imagen cortesía del Centre del Carme.

Obra de Rosana Antolí, Imagen cortesía del Centre del Carme.

Accionar la maquinaria: juntos, aquí, ahora

‘Here, Together, Now’ Convocatoria Tangent
Entrevista a Diana Guijarro
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Plaza Sta. María, 3. Alicante
Hasta mayo de 2018

En abril de 2017 se publicaban las primeras convocatorias públicas que el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana ponía en marcha en relación con materias clave museísticas que, en numerosas ocasiones, se dejan fuera del programa por falta de tiempo o recursos. Proyectos sociales, de mediación o de educación son quizá algunas de las asignaturas pendientes de muchas instituciones.

El MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) es una de las instituciones afortunadas de contar con uno de estos programas. ‘Tangent’, la convocatoria relativa a mediación cultural tiene lugar desde el pasado mes de octubre hasta el próximo mes de mayo. Diana Guijarro, comisaria alicantina, es ideadora y guía en todo este complicado proceso que es mediar con la sociedad en un museo. Además, recientemente se anunció que su proyecto ‘Totalidad e infinito. Economías de la transferencia en otro (s) tiempo (s) para el arte.’ ha sido seleccionado en la convocatoria 365 VLC, donde podremos ver tres exposiciones a lo largo de un año en la sala Carlos Pérez del Centro del Carmen. De momento, nos desvela algunas clave de ‘Here, Together, Now’.

¿Por qué el título ‘Here Together Now’?

El título del proyecto fue algo que surgió cuando ya tenía avanzada la idea sobre la que quería investigar. Ante todo me interesaba plantear una programación que permitiese reflexionar sobre el dilema de la incomunicación dentro de la creación contemporánea y para ello consideré que era necesario apoyarse en 3 pilares: los diferentes tipos de públicos, el museo entendido como una institución dispuesta a ser renovada y las prácticas artísticas contemporáneas.

Quería proponer dinámicas colaborativas que explorasen las posibilidades que implica un aprendizaje experimental y donde a través de una experiencia compartida y comprometida, se llegase a una reflexión crítica sobre nuestra presencia y participación en los espacios culturales.

De modo que desarrollé la idea de accionar el museo apoyándome en diversos planos, un concepto que se extendería en una especie de presente continuo y que se activaría durante cada sesión por sus participantes (Aquí Juntos Ahora). Ellos serían los responsables de poner en marcha la maquinaria reflexiva empleando otras esferas comunicativas.

¿Cómo reacciona el público ante la permisividad de realizar acciones no convencionales en el museo?

Llevamos dos meses aproximadamente desarrollando las actividades y la actitud del público es muy abierta respecto a todo aquello que se le propone. Me refiero a las diversas formas de desenvolverse,  experimentar y  ocupar el espacio expositivo, siempre bajo unas pautas claras de trabajo y fomentando el respeto hacia el espacio, las obras y hacia los otros.

Creo que si lo analizamos con cierta perspectiva es un factor sobre el que habría que reflexionar, apostar por actividades que exploren otro tipo de capacidades y que se apoyen en el sentido crítico de sus participantes supone asumir un mayor grado de riesgo al programar lo que implica ser flexible y readaptar la investigación. Es un cambio necesario si queremos invitarles a pensar desde otros ángulos.

La mediación es una herramienta que sirve como puente, en este caso entre la institución cultural y el público, pero no hay que olvidar que es el espectador quien tiene ahora una responsabilidad nueva y debe ser capaz de activar su mirada y su presencia de forma más activa, porque con su experiencia completa unas obras o exposiciones que no tienen una lectura única.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

¿Se amplía así también no solo la forma de entender y ver arte, sino también una nueva manera de «sentir» el museo?

Sí, la estructura de la programación busca amplificar miradas y acercar el museo de otros modos pero esto tan sólo puede lograrse si tenemos la posibilidad de utilizar el espacio expositivo y cultural como espacio compartido. Cuando permitimos que el territorio cultural se active de forma diferente y hacemos que los participantes se sientan parte integrante de él hacemos de la institución algo no ajeno a nosotros.

Tras el desarrollo de las sesiones intercambiamos impresiones con los asistentes y es gratificante escuchar que sienten el espacio diferente, con sus ritmos y sus tiempos, que se han sentido más libres y que al apoyarse en la emoción, se han encaminado hacia otro tipo de comprensión del arte.

Dentro de las actividades se emplea la metáfora de que el museo es una maquinaria que nosotros accionamos, actuamos como una especie de interruptor diferencial y nuestra presencia y participación activa es la que provoca otras historias paralelas igualmente válidas.

¿Es necesaria una actitud predispuesta en el participante o es algo que puede trabajarse?

Hasta ahora todos los participantes han tenido una actitud muy predispuesta con el desarrollo de las actividades. No obstante, ante actividades experimentales es necesario un trabajo de acercamiento más continuado en el tiempo, no es fácil ni sencillo llegar a todo tipo de público y la comunicación es muy importante.

A esto habría que añadir que son prácticas con las que se busca generar comunidad y donde el participante debe concienciarse de manera progresiva, formando parte de esa construcción simbólica.

Si bien en la difusión de todas ellas aportamos información sobre las líneas que se trabajarán durante cada sesión, las claves de la actividad y sus dinámicas propias sólo se conocen en el momento de su desarrollo. Es una forma de compartir la experiencia, de vivir el presente y de sacar a los participantes de su «zona de confort».

Algunos talleres planteados son para diferentes segmentos de edad, ¿cómo trabajas ese tema y por qué decidiste plantearlos así?

Cuando comencé a preparar el proyecto decidí programar las actividades con la mayor amplitud posible respecto a los parámetros a trabajar y jugar así con las posibilidades de conjugar diferentes segmentos de edad.

Atendiendo a los conceptos y dinámicas que se iban a tratar, consideré que una gran mayoría de estas actividades podrían ser intergeneracionales. Mi propósito era interconectar la experiencia de niños y mayores re-mezclando al público familiar con el juvenil y adulto, posibilitando otras lecturas del espacio expositivo.

Algunas actividades se orientan únicamente a público adulto simplemente por los conceptos, que se encuentran algo más ligados a la re-interpretación de los mensajes y de la colección, y por tanto contienen una carga conceptual más profunda. Pero en su gran mayoría las actividades conjugan a todo tipo de público, su respuesta ante las dinámicas propuestas supone para mí una valiosa herramienta de observación a la hora de conducir esta investigación progresiva.

Las acciones performativas o la comunicación con el cuerpo es una constante en ‘Here Together Now’, ¿por qué esa técnica?

Una de las premisas de esta programación era la de conseguir desmontar etiquetas en torno al conocimiento del arte contemporáneo y por esta razón las actividades trabajan diversos planos adscritos a las prácticas artísticas, relacionando las disciplinas desde otros puntos de vista.

Me interesaba ante todo profundizar en prácticas no objetuales o al menos en aquellas donde el objeto no fuese la parte esencial de la actividad. El cuerpo ocupa en exclusiva uno de los bloques de trabajo pero es cierto que es una constante que atraviesa todo el proyecto a modo de espina dorsal. Es algo que está unido de forma intrínseca a la filosofía experimental, del aquí y del  ahora, un medio con el que poder entender el cuerpo como presencia activa pero también como herramienta colaborativa a la hora de participar en el museo y de construir comunidad.

Atender a esa unión entre cuerpo y museo nos hace ser más conscientes de la acción y del tiempo, como si la exposición se convirtiese en una cápsula del presente donde reflexionar sobre nuestros modos de estar y hacer junto a los otros.

Puede parecer que la mediación es el conjunto de diferentes apuestas pensadas para un momento preciso asociado a una exposición concreta, ¿cómo tratas de que tus talleres no sean efímeros?

Bueno, inevitablemente en lo que a su desarrollo práctico se refiere tienen un principio y un final, pero la esencia de estos talleres busca configurar todo un planteamiento que se dirige hacia la creación de un circuito paralelo de información, capaz de retroalimentar los contenidos que emanan desde la institución.

La idea de trabajar a partir de cuatro planos interconectados (huella, cuerpo, palabra y elementos) se fundamenta en la posibilidad de extender las actividades más allá de un momento concreto o exposición determinada, permitiendo a los participantes enlazar con cierto sentido crítico los conceptos que se van trabajando.

Por esta razón la mayoría de las actividades se ramifican a lo largo de las diferentes exposiciones, obras y del propio edificio museístico.

Sería fantástico dejar una impronta en todos los participantes sobre la experimentación compartida, una línea elástica de conocimientos que quede en nosotros como experiencia adherida y que nos sirva para reflexionar en un futuro sobre nuestro acercamiento al arte contemporáneo, independientemente del espacio cultural en el que nos situemos.

Taller 'Espejismos'. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller ‘Espejismos’. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Y es que dejar huella es la utópica función del arte y de cualquier espacio cultural. Una importante labor que siempre está presente en la mente de todos los profesionales del mundo de la cultura ya que, y recordando a Selma Lagerlof, Premio Nobel en 1909, “la cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”.

Para consultar la programación de ‘Here, Together, Now’ pincha aquí.

María Ramis

Remains: restos que permanecen

Remains, de Rebeca Zurru
Espai d’Art de El Cortes Inglés de Colón. Valencia
Hasta el 26 de febrero de 2017

«En el espejo, me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me permite mirarme allá donde estoy ausente: utopía del espejo»

Michel Foucault «Des espaces autres»

Existe un ecosistema singular en el que los límites se diluyen de  forma arbitraria. Donde la reflexión y la práctica artística poseen la habilidad de hacer que lo estático se torne permeable, provocando que las realidades circulen en planos paralelos e incluso divergentes a lo que viene establecido como norma. A su vez, provoca que se difumine la estructura del sistema que lo sustenta, así como el poder de quienes dicen ser sus defensores, logrando invertir el orden de las cosas y transgrediendo las relaciones socialmente legitimadas.

A medida que las colectividades se desarrollan, el individuo se ve envuelto en diferentes estadios de comprensión en torno a lo que implica el ejercicio del poder y en consecuencia, a la dominación asumida como deducción lógica en la evolución de las sociedades según temporalidades y lugares. Las formas de disciplina instauradas en lo social, político y cultural se ven como algo endémico y propio de un sistema de órdenes que seduce por lo fácilmente que se asienta, por cómo domestica a las masas y por esa espontaneidad dócil de los que nos inscribimos en esas dinámicas. Modelos peculiares que instrumentalizan y operan a diferentes niveles y que nosotros, como ‘usuarios’, percibimos tan sólo cuando la configuración inocua de la vida presentada necesita de alternativas en ese momento en el que el mundo se acelera.

Contraponer dos conceptos tan antagónicos como son la práctica artística y su libertad de acción y la dominación enlazada a la subordinación, nos marca una interesante relación dicotómica que no hace sino reflejar la realidad que nos constriñe diariamente de manera continuada, un eterno escenario de limitaciones donde esa supuesta imposibilidad de plenitud nos hace reflexionar sobre aquellos conceptos ‘ideales-tipo’ que han tratado la sociología y la filosofía una y otra vez.

Pieza de la exposición Remains. Imagen cortesía Centre Documentación d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle”.

Pieza de la exposición Remains. Imagen cortesía Centre Documentación d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle”.

Si aquellas sociedades de control se caracterizaron por una gestión de la visibilidad sesgada, ahora nos encontramos con la posibilidad de entablar diálogos cruzados y mostrar multitud de perspectivas tanto de los tiempos, como de los espacios y sujetos que habitan en las diferentes capas de significado, otorgando visibilidad a esas otras formas de vida y de gestión dentro de una época  que nos aporta los instrumentos para desarticular miradas obsoletas, desgastadas por su rigidez.

El arte como herramienta contemporánea posibilita preguntarnos acerca de las contradicciones que nos rodean, nos interpela sobre otras formas de vida para cuestionarnos sobre lo que el mundo real nos enseña. Aquello que se esconde tras ese espejismo de realidad implica observar de otras maneras, que nos acerquemos o alejemos entendiendo que el escenario exige ser visto y pensado de forma diferente, y que la deconstrucción no es sino un paso más para la emancipación.

Cuando uno se acerca a los trabajos de Rebeca Zurru observa trazos que nos hablan de desaparición pero también de visibilidad, como cuando la lectura entre líneas nos desvela las múltiples posibilidades pictóricas del vacío para que la mirada se detenga en la dificultad y en la complejidad como punto de partida. ‘Remains’ es reflejo de un avance y de un proceso de cambio en el que la artista interroga, no sin extrañeza al medio sobre la objetividad impuesta como filosofía de vida, una metáfora de aquellos restos que la enfermedad nos deja expresados a modo de manchas, trazos y líneas transformados en cicatrices pictóricas.

Rebeca Zurru, con representantes del Espai d'Art de El Corte Inglés y de la Universitat de Valencia.

Rebeca Zurru, con representantes del Espai d’Art de El Corte Inglés y de la Universitat de Valencia.

Durante el proceso busca transmutar el resultado final e interpela de manera estética a los elementos, dando lugar a una escena en la que las narraciones se suceden y los choques se dominan unos a otros en una colonización del espacio pictórico ajeno a la idea de sumisión.

Entendiendo la práctica artística y educativa como vehículo  que nos adentra en otras realidades, sus procesos se apoyan en un pensamiento disruptivo, crítico y transformador.

Como si de una partitura se tratase, los ritmos y lecturas se suceden generando una correspondencia entre espacio interior y subjetividad, donde lo personal entra a formar parte de lo que ella denomina metáfora de la descontextualización. Un lugar expositivo en el que  los discursos circulan en diversas direcciones y donde puede materializar los conceptos apropiándose del significado de las formas y colores para hacer suyas las superficies.

Por medio de su trabajo, Rebeca nos invita a mirar a través de otra lente, a reflexionar sobre diversos contextos para entender que el espejismo de realidad al que nos enfrentamos es sólo una apariencia, que el reto es otro. Ella nos demuestra que su escenario se independiza y que ahora por fin en este terreno, la dominación es algo ya del pasado.

Diana Guijarro

Medussa Collective: experimentación y creación

‘The Medusa collective experiment’
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
C/ San Fernando 44, Alicante
Del 12 de Julio al 6 de septiembre de 2016

El colectivo artístico Medusa collective presenta su primera exposición en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert bajo el título ‘The Medusa collective experiment’ dentro del ciclo Arte en la Casa Bardin. Este colectivo coordinado por Cynthia Nudel reúne a varios artistas multidisciplinares cuyo trabajo, inédito hasta la fecha, muestra los diversos caminos por donde puede discurrir la experimentación.

Medusa collective surge como respuesta a las inquietudes de diversos artistas que entienden la investigación y la plasmación del proceso creativo como algo indispensable en la comunicación con el espectador. Nuevos modos de acercamiento visual y emocional a unas obras que se apoyan en la potencialidad del momento, acompañado todo ello de una puesta en escena un tanto peculiar, de aquellas que juegan con la manera de acercarnos los procedimientos de ensayo y error dentro de un entorno expositivo.

El propio título ya nos deja entrever que la exposición encierra otro experimento, un elemento que sólo será descubierto por el espectador dentro de este tiempo y este espacio, algo que al ser revelado dará un giro a cómo se asimilan los contenidos.

Obra de Eliasz Edelman. Imagen cortesía Diana Guijarro, comisaria.

Obra de Eliasz Edelman. Imagen cortesía Diana Guijarro, comisaria.

El colectivo se gesta bajo una filosofía unitaria, un conjunto de principios que independientemente de lenguajes o técnicas empleadas, terminan guiando todos y cada uno de sus trabajos. Entienden la fusión entre el arte contemporáneo y las técnicas más tradicionales como medio de vanguardia y con ello buscan conectar con los procesos, mostrar lo que casi nunca se deja ver y compartir el método experimental como un nuevo camino de avance. Una dinámica en la que se dejan contaminar por los materiales y buscan ante todo no condicionar al espectador, eliminando lo textual para que de ese modo ni títulos ni textos se lleven el protagonismo.

En palabras de su comisaria Diana Guijarro: «Al fin y al cabo, ser partícipes de la narración es todo un reto. Ser conscientes de cómo leemos la exposición un atractivo paso hacia algo más».

En esta exposición los artistas buscan reflexionar sobre la exploración y el trabajo intuitivo y experimental, intentando transmitir las emociones que supone devolverle la mirada a lo participativo en la construcción de una historia experiencial, más abierta a interpretaciones paralelas.

Una muestra que juega con los planos de lectura, con la simulación, la transmisión de identidades y el instante en la asimilación de lo que percibimos dentro de la exposición. Los creadores dentro del colectivo adscritos a la exposición son: Eliasz Edelman, Anders Vogt, Elaine Porter, Joanna Lemay, Hans Ristenblatt y Lara Badía.

El martes 12 de julio tendrá lugar la inauguración y el viernes 22 de julio, dentro de las actividades programadas para la Noche en Blanco, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert organizará visitas guiadas y encuentros entre la comisaria y los artistas.