“Trato el desfase entre lo masculino y lo femenino”

‘Ninguna mujer ha pisado la luna’, de Kike Parra (Relee. Red Libre Ediciones, 2018)
Entrevista con el escritor con motivo de su cuarta publicación

Hay narradores que necesitan muchas páginas para desarrollar su idea. A otros, en cambio, les basta con unas líneas. Entre la novela caudalosa y el microrrelato (aunque también lo practica) se encuentra Kike Parra (Alzira, 1971), que acaba de publicar ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’ (Relee. Red Libre Ediciones, 2018), su cuarto libro de cuentos, con prólogo de Jon Bilbao.

Ocho relatos de temas muy diversos inspirados en noticias publicadas en 2014 y 2015, que formaban parte de un proyecto literario realizado por el autor valenciano en el taller de escritura de Isabel Cañelles. “Esas noticias tan solo sirvieron de arranque, pues ningún cuento es una crónica de lo sucedido”, matiza Parra. “Quería alejarme de este género, pues prefiero inventar, trabajar las historias desde la imaginación, puesto que lo que me interesa es el tema que se esconde detrás de lo sucedido o, al menos, el tema que más me atrae o incomoda”.

¿Cómo surgen sus peculiares títulos?

Cuando me pongo a escribir un cuento opto por la primera palabra que se me ocurre; está ahí, en el borrador del cuento, por simple referencia. Es en la etapa última de corrección y revisión cuando le asigno el definitivo. Casi siempre suele ser por una especie de combustión espontánea. En el caso del libro, fue mi editora, Isa Cañelles, quien dio con él.

¿De qué habla en ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’?

Fue también Isa quien detectó en estos cuentos una preocupación mía que ya estaba presente en mi anterior libro, ‘Me pillas en mal momento’, y que tiene que ver con el desequilibrio entre lo masculino y lo femenino. Los personajes masculinos de mis historias necesitan, para encauzar o solucionar sus problemas, que esa parte femenina esté presente, tanto lo femenino que puede haber en el hombre, como lo propio que aportan las mujeres de los relatos. El hombre —ya hablo de la vida— tiene el poder en casi todos los aspectos y, sin embargo, el mundo, la sociedad, sigue siendo injusta e imperfecta. Pienso que hasta que no se dé ese equilibrio entre mujeres y hombres, seguirá existiendo esa imperfección.

Kike Parra. Makma

Un crucero por el Mediterráneo, la caída del Muro, Las Vegas, Nueva York… Se diría que el cosmopolitismo y el afán viajero es otro común denominador.

No he pisado ni Berlín, ni Las Vegas, ni Nueva York, ni Islandia, ni siquiera he hecho un crucero por ningún mar. Me pasa como a las mujeres, que no han pisado la luna. Como el punto de partida de los relatos fueron noticias periodísticas, mantuve la ambientación originaria. Creo que, actualmente, hay mucho cosmopolitismo de salón. Nuestra cabeza puede serlo e ir donde quiera, pero no por eso tiene que concordar con nuestro yo viajero.

¿Cree que hay escritores más propicios a los cuentos que a las novelas? ¿Tiene alguna empezada?

Si pienso en mi caso, así es. La inmensa mayoría de historias que se me han ocurrido tienen a un personaje haciendo o diciendo algo. Es una acción tan concreta, un instante tan perfectamente condensado, que no me hace falta explayarme mucho para intentar darle un sentido. Además, soy compulsivo y, a la hora de escribir, impaciente. Aunque, al final, la disciplina me ha ayudado a controlar más o menos mis imperfecciones. En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta es sí, estoy escribiendo una historia que tiene cuerpo de novela.

Ha participado en varios talleres literarios y también los imparte. ¿Qué es lo que se puede y no se puede enseñar en ellos?

Se puede enseñar todo, pero no todos los que se inscriban a un taller van a llegar al mismo punto. Mi idea es que en un taller literario se incida sobre tres pilares fundamentales: el trabajo, la técnica y el talento. Al alumno se le puede dar pautas para que planifique mejor el tiempo que dedica a escribir. Se le puede hablar, por ejemplo, de cómo mejorar la verosimilitud en una historia; y se le dice que la inspiración y el talento no sirven, aisladamente, para hallar el texto que buscan. Trabajar estos tres aspectos le ayuda a mejorar lo que escriba.

¿Por qué el cuento es un género minoritario en España?

Tiene que ver con dos razones: la primera es que no hay tantos lectores de relatos como de novela. La segunda viene dada por la propia iniciativa editorial, que apuesta, mayoritariamente, por novelas. En ningún caso pienso que sea porque no haya colecciones de relatos con una gran calidad. Podría hacerte en un par de minutos una lista extensa de escritoras y escritores españoles que tienen libros de cuentos que son una maravilla. Pero esto es porque llevo toda mi vida leyendo libros de cuentos al mismo ritmo que de novelas.

Me he planteado la pregunta que me hace a lo largo de mi vida y suelo responderme con otras preguntas: ¿Por qué en Latinoamérica el cuento está tan bien considerado? ¿Por qué en Estados Unidos los relatos tienen tantos lectores? Sé que es una anécdota dentro de todo el contexto, pero el último premiado en uno de los más prestigiosos concursos literarios, el Concurso Internacional de Cuento Gabriel García Márquez, es español y ha sido publicado por una editorial española.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Bel Carrasco

 

El turismo inquietante de Sergio Belinchón

Grüsse Aus Spanien, de Sergio Belinchón
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 23 de diciembre de 2015

“¿No habíamos pasado antes por esta calle? Creo que sí; creo que la cambian de lugar cada tantos años pero regresa siempre… con sus aceras desmoronándose, sus filas de gente recién salidas de un paisaje que desaparece cuando lo abandonan”. (Mark Strand)

Sergio Belinchón ha contribuido a la construcción de un atlas de urbanismo que se nutre de un limbo arquitectónico. Una forma de representar el paisaje con la que ha conseguido captar una suerte de vista metafísica que reproduce una realidad perturbadora revelada como surreal, en la que, bajo una mirada crítica, las construcciones (u otras entidades espaciales) son fotografiadas sin presencia humana, o frente a unos personajes con los que establecen una relación inquietante. Grüsse Aus Spanien es una muestra de fotografía y video, que podemos leer como el análisis del idilio entre el turista y los espacios con los que este participa en el diseño de una iconografía que perpetúa los clichés de nuestro país.

Fotografía de Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografía de Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Las imágenes de lo típicamente español, una miscelánea de tropos que el turista selecciona previamente a su llegada al destino, es producto de la diferenciación y exageración de los estereotipos culturales que llevaron a cabo los pintores del siglo XIX. Un catálogo en muchos casos inalterado y heredado por un turismo que no recuerda a quienes huían de la urbe moderna por culpa de la ansiedad y la saturación que esta les provocaba.

Belinchón elabora una versión del espacio urbano de desorientación encubierta en el que se produce una interpenetración entre el lugar y el no lugar, y por el que deambulan turistas pertenecientes a dos entidades temporales diferentes (los comienzos del siglo XXI y los años setenta del siglo pasado), que en la sala expositiva se vuelven simultáneos.

En las fotografías seleccionadas, con las que el artista indaga en aspectos como el turismo/exotismo español o la ambigüedad arquitectónico-natural de los fenómenos inmobiliarios (esos monumentos a la hiperrealidad), el visitante se regocija en las características de la nueva urbe (cuento, sueño, deseo y simulacro), perdido, ajeno a una lectura menos simplificadora de nuestro país, así como a la cámara que le captura.

Fotografía de Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografía de Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El material fotográfico se acompaña de unas piezas de found footage elaboradas a partir de los rollos de película Super 8 encontrados por Belinchón en rastros y filmados por turistas alemanes durante su estancia vacacional en España. Esta segunda parte continúa la tradición de la búsqueda del objeto encontrado, próxima a la actitud de Breton cuando se topa en un mercado (lugar propicio para hallar lo “maravilloso cotidiano”) con la cuchara-zapato que describe en El amor loco, o al proceder de John Armleder respecto a la búsqueda como paso previo al ensamblaje.

En el caso de Belinchón, tampoco se trata de un encuentro con una finalidad preservacionista, sino de una apropiación organizada durante varios años, guiada por una voluntad manipuladora para ofrecer otra oportunidad a unas imágenes-souvenir, algo que sitúa el segundo montaje fílmico, siguiendo a Didi-Huberman, en “el resultado de nuestros desplazamientos más íntimos, de nuestras derivas pulsionales o conceptuales, visuales o corporales, sentimentales o políticas o de nuestras biografías”.

Fotografía de Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografía de Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

A la vez que esta batería de escenarios-recuerdo (en las que resuena Edward Ruscha o Stan Douglas) funciona como otra posible versión de la estética del post-turismo, se produce un potente e inmediato diálogo entre las formas artísticas presentes en esta muestra. Los paisajes urbanos del capitalismo contemporáneo de las fotografías (en concreto el caos inmobiliario de las costas españolas, el “responsable” de nuestro Aprendiendo de Las Vegas), se completan con los personajes del material fílmico encontrado, es decir, el resultado del ejercicio mental con el que podemos intentar identificar a los “actores” de estas películas con los turistas del material fotográfico, como si creyéramos reconocerlos.

Los “souvenirs” de Sergio Belinchón devienen en nostalgia de ida y vuelta, en un documento del turismo en España y de la desorientación que no se extingue al llegar al destino (la que vive en la sonrisa del turista alemán que se fotografía junto a la escultura del caudillo), y en una metáfora del fenómeno urbano. Un intercambio de instantáneas y de material encontrado que funciona, utilizando las palabras del sociólogo Giandomenico Amendola, como “un juego de superficies reflectantes o de actores que se envían unos a otros sus propias imágenes sin retener prácticamente nada”.

Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografía de Sergio Belinchón. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Francisco Ramallo

«Se aprende a escribir como a pintar»

Taller literario en Fontilles
Vicente Marco

Seis novelas, una recopilación de relatos premiados, un ensayo, dos obras teatrales y muchos libros de cuentos. Es el balance general de la variada y prolífica obra del valenciano Vicente Marco (1966), que además ha quedado finalista de una treintena de galardones literarios. El último, Premio Valencia de Narrativa, por su novela Mi otra madre publicada por Lengua de Trapo. Otra faceta de este autor versátil son los talleres de escritura que imparte en distintos ámbitos y sobre diversos temas, una treintena en total hasta la fecha.

Este verano dirige en Fontilles un taller de escritura creativa de cinco días en plena naturaleza con hospedaje y pensión completa incluidas. Será la semana del 27 al 31 de julio y del 24 al 29 de agosto. (Más  información en vacacionesconarte.com) A  partir de septiembre comienzan de nuevo los nuevos talleres en Bibliocafé de tres meses de duración, en los que se obsequia a los participantes con su ensayo Escritura creativa y premios literarios, y también habrá jornadas matutinas de sábado con temas específicos.

Portada de 'Mi otra madre', de Vicente Marco.

Portada de ‘Mi otra madre’, de Vicente Marco.

Mi otra madre es una novela de intriga que transcurre en un espacio único con muy pocos personajes. La voz narrativa es la de un muchacho de 13 años llamado Julián, alguien muy especial que el lector va descubriendo a lo largo de la obra. Mantiene una extraña relación con su madre, que se quiebra cuando entra en la casa un niño manco al que llama el Flaquito.  A partir de entonces Julián y el Flaquito entablan una amistad peculiar en las que ambos explorarán la vida de cada cual. “La escribí de un tirón, en apenas diez días. Y me introduje tanto en la piel de esos personajes en esa casa que, al final, acabé perdiendo el conocimiento”, comenta Marco con humor.

¿De todos los premios que ha recibido, cuál es el que más aprecia?

La verdad es que no me parece justo declinarme por uno en concreto. Todos me satisfacen. Y el que recuerdo con más nostalgia fue el primero. Por aquello de que fue el primero. Como el primer amor y eso.

¿Cómo nutre su imaginación para escribir tanto y tan variado?

Es muy difícil responder a esa pregunta. La imaginación siempre se nutre del mundo, eso es evidente,  pero existe algo introspectivo, que no sé de dónde viene. Está ahí. Y uno lo saca cuando escribe. En mi caso, la obra nace por impulso, casi como si fuera escritura automática, así voy creando las historias.

¿Qué disciplina de trabajo sigue?

Soy muy disciplinado. Me levanto por la mañana sobre las ocho y escribo hasta las tres o las cuatro. Cuando estoy en pleno proceso creativo (no de revisión) continúo por las tardes, por las noches, hasta cuando haga falta.

El escritor Vicente Marco. Cortesía del autor.

El escritor Vicente Marco. Cortesía del autor.

¿Con respecto a los talleres literarios, cree que ayudan realmente a convertirse en escritor? ¿Qué es lo principal que intenta transmitir a los alumnos?

Lo que intento transmitir es que existen una serie de técnicas de escritura creativa aptas para cualquier persona que tenga interés en crear. Del mismo modo que se aprende música o pintura, también se aprende a escribir. Sobre todo, hago hincapié en los errores más frecuentes de quienes empiezan y en cómo solucionarlos.

¿Qué es lo que más le sorprende de sus talleres? 

Me sorprende tanto el talento de muchos alumnos, su capacidad para recrear historias como la falta de revisión generalizada en todos ellos. Es una lástima que sus bocetos de relatos, novelas o piezas teatrales duerman escondidas en un cajón.

Parece que 2015 está dando una gran cosecha de escritores valencianos. ¿Qué opina al respecto?

La verdad es que en los últimos meses nuevos narradores valencianos o residentes en Valencia están cosechando triunfos tanto comercialmente como con premios importantes. Ahí está Jordi Llobregat con El Secreto de Versalio, Sebastián Roa, El ejército de Dios, Joaquín Camps con La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, Rosario Raro, Volver a Canfranc, Santiago Álvarez La ciudad de la Memoria, Antonio Penadés, Tras las huellas de Heródoto. Por no hablar de los veteranos con un sólida carrera: Alfons Cervera, Rafael Chirbes, Carmen Amoraga, Javier Sarti, Santiago Postiguillo, Juan Ramón Barat, Juan Miguel Aguilera, Marta Querol o Jordi Juan Martínez, que acaba de ganar el Premio Getafe de Novela Negra. Una buena cosecha de géneros para todos los gustos y paladares. Muchos, además, coincidíamos en Bibliocafé, aquella estupenda librería de Micer Mascó donde se organizaban teatros de lecturas, conciertos y un sinfín de actividades culturales. Por desgracia, como ha venido sucediendo en España en estos últimos tiempos, debió cerrar sus puertas para abrirlas de nuevo en un espacio mucho más modesto donde las reuniones devienen imposibles.

El escritor Vicente Marco. Cortesía del autor

El escritor Vicente Marco. Cortesía del autor

Bel Carrasco

“Estar nominado a los Goya es ya un premio”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Sergi Pitarch Garrido, nominado a los Goya por ‘El último abrazo’ como Mejor Cortometraje Documental
Entrevistado por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres
29 edición de los Premios Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Sábado 7 de febrero, 2015

“Acabamos el cortometraje la noche antes de que se cerrara el plazo para presentarlo a los Goya”. In extremis. Y es que Sergi Pitarch tiene esa filosofía que le proviene del mundo de la televisión: “Prefiero una cosa regular a tiempo que una excelente fuera de tiempo o en la máquina, sin salir de edición”. ¿Una cosa regular? ‘El último abrazo’ no sólo fue presentado por los pelos, sino que ha sido nominado en el apartado de Mejor Cortometraje Documental. Y razones hay, de sobra, para ello.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

La forma en que se gestó ya tiene su historia. La adjudicación azarosa de un bolso “feo a rabiar” en una subasta por 1€. Unos papeles en su interior sin aparente valor. Y, entre ellos, dos cartas fechadas el 2 de junio de 1946 en las que alguien anunciaba que se iba a suicidar. Cartas que terminaban con esa frase que da título al corto: ‘El último abrazo’. Sergi Pitarch las pudo tirar. Pero no lo hizo. En lugar de eso, aprovechó que estaba sin trabajo tras el dantesco cierre de Canal 9, para lanzarse a una aventura de corte detectivesco propia del mejor cine negro.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental 'El último abrazo', en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental ‘El último abrazo’, en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«He sido muy cuco siguiendo el esquema de película de ficción»

¿Quién era ese tal Mariano desesperado de la vida? Sergi Pitarch lo va desvelando en su cortometraje con gran sentido del pulso narrativo. “Quise hacer de la debilidad mía una fuerza. No tenía dinero, ni experiencia para hacer un super documental, así es que puestos a ser amateur, pensé, vamos a ser amateur del todo”. De manera que la investigación entre periodística y policial fue un asunto primerizo, del que Sergi Pitarch ha salido crecido. “No creo que ganemos, pero el premio ya es estar nominado a los Goya”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

El documental se sigue como si estuviéramos delante de una película de ficción. “He sido muy cuco. He aplicado el esquema de una película de ficción, para que pudiera verse como un cuento”. Un cuento de verdad, como son los verdaderos cuentos. Y la verdad que encierra ‘El último abrazo’ no sólo está depositada en esas cartas suicidas, sino en la trayectoria del protagonista, finalmente descubierto como Mariano Rawicz, “tipógrafo polaco, judío y rojo”. Como subraya Sergi: “Un pájaro entrañable”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«La nominación es la mejor carta de presentación»

Ese ‘pájaro’ nacido en la Lvov, entonces perteneciente al berlanguiano Imperio Autrohúngaro, voló a España desde Leipzig en 1929 y fue, junto a su compatriota Mauricio Amster, uno de los renovadores del diseño gráfico editorial durante la República y la Guerra Civil. “Le pillaron en Barcelona, tras perder el último tren, justo cuando estaba a punto de salir de España”. Condenado a cadena perpetua, se pasó siete años en la cárcel de San Miguel de los Reyes de Valencia. Excarcelado en 1946, sin familia ni novia ni amigos, redacta esas dos cartas suicidas de cuyo hilo ha tirado Sergi Pitarch para realizar su nominado documental. “El premio ya es éste, porque va a ser la mejor carta de presentación”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Estoy preparando el ensayo novelado del guión de la película»

“Lo grabamos a la vez que investigábamos, en riguroso orden cronológico”. Sin tiempo para pulir detalles, fruto del intenso ritmo de trabajo que el montaje subraya para que tenga ese aire fresco, irregular, pero pleno de suspense narrativo, ‘El último abrazo’ es la historia en vivo y en directo de todo un personaje. “Ahora estoy preparando un ensayo novelado con todo aquello que no pude incorporar al documental”. Que no es poco.

“Tengo su acta de detención de la policía, las cartas que escribía desde la cárcel”. “Fue espía soviético, tenía pasaportes con varios nombres”. “Le echaron del partido comunista por no ser de Stalin”. “Su mujer, también polaca, se suicida cuando le meten en la cárcel”. “Y, para colmo, cuando llega a Chile le toca más tarde vivir el golpe de Pinochet. Como él mismo decía, el fascismo me ha perseguido”. En definitiva, “os sugiero que leáis sus memorias [Confesionario de papel. Memorias de un inconformista] porque son maravillosas”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Canal 9 ha muerto para siempre»

Sergi Pitarch confía en que, gracias a la nominación a los Goya, el documental “sea más conocido y, ojalá, pueda venderlo a alguna televisión”. Imposible ya a Canal 9, que a su juicio “ha muerto para siempre”. Y matiza: “Canal 9, tal y como existía, ya no volverá”. Piensa que el cierre se debió a “todos los desfalcos y desmanes que, costara lo que costara, había que tapar”. “Unos técnicos judiciales fueron a requisar ciertos ordenadores y, cuando llegaron, allí no había nada. ¡Qué causalidad, no! Se cierra y se destruye todo”.

Tras ese triste episodio, que Sergi resume con la frase “da miedo pensar que no hay nadie al volante” (o lo conduce un prestidigitador de ‘nada por aquí nada por allá’), ‘El último abrazo’ es la constatación de que hay vida, y mucha, más allá de la nefasta gestión política. “Bueno, hace cuatro o cinco años hicimos el corto ‘Un año y un día’, basado en una historia de mis abuelos durante la Guerra Civil, pedimos ayudas públicas que nos concedieron y todavía no hemos visto el dinero. La productora de mi hermano tuvo que cerrar, se fue a Ecuador y está en juicios para ver si recupera ese dinero”.

Y, pese a todo, ahí está Sergi Pitarch, junto a otros cineastas, actores y productores, representando en la Gala de los Goya al audiovisual valenciano. “¿Conocéis a alguien de la Academia?”, pregunta con ironía tratando de buscar las influencias del jurado. Ni falta que le hace. ‘El último abrazo’ ya se lo lleva él, con premio o sin él, a la vista de tan apasionado viaje siguiéndole los pasos a Mariano Rawicz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Cuatro mujeres en Femenino singular

Femenino singular, de [In]constantes Teatro
Con Marta Belenguer, Lucía Jiménez, Carolina Solas y María Vázquez
Teatro Talía C / Caballeros, 33.
Valencia Del 21 de enero al 1 de febrero

‘Femenino singular’ pretende reflexionar sobre las mujeres hoy, desde sí mismas, con los hombres como telón de fondo, como sujeto elíptico, con sus caras, sus actos, con todo lo que evidencia que los hombres son circunstancia necesaria, inevitable en esta propuesta, pero su presencia física es eludible: no necesariamente mala.

En la función se liberan de sus responsabilidades, que han sido asumidas por sus maridos-parejas-exmaridos- exparejas-abuelos-hermanos-canguros, cada una como ha podido, han empaquetado a las criaturas y dejando la comidita preparada y la hoja de papel anotada con todo lo que deben hacer en su ausencia, y ni una cosa más, baño, crema, pijama, cena, cama, cuento, apagas la luz, no duermas con la criatura, sola, que se acostumbre, la tele bajita, y ni una cosa más, me entiendes, ni una.

Escena de 'Femenino singular', de [In]constantes Teatro. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Escena de ‘Femenino singular’, de [In]constantes Teatro. Imagen cortesía de Teatro Talía.

El mundo al revés. No es mala la idea de que todo se vuelva del revés. Por ahí hay una esperanza. Esa noche Carolina, María, Marta y Lucía, abandonan aparentemente sus roles y asumen otros, los de sus compañeras.

Este texto nace de las experiencias de sus protagonistas, de las mujeres que, subidas al escenario, narran sus vidas desde que decidieron ser madres. Incluso desde antes. Las cosas cambian. Nadie te lo dice, pero cambian. Los hijos te llevan a la renuncia, a la entrega, al sacrificio, a pelear con el tiempo. No hace falta que lo cuenten otros: lo cuentan ellas porque lo han vivido y lo viven. Y aún les queda cuerpo para hacerte reír con el asunto.

Escena de 'Femenino singular', de Inconstante Teatro. Teatro Talía.

De izquierda a derecha, Carolina Solas, Lucía Jiménez, Marta Belenguer, María Vázquez, en una escena de ‘Femenino singular’, de [In]constantes Teatro. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Alicia en Wonderland, maravillosa pesadilla

Alicia en Wonderland, dirigida por Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Estreno: jueves 18 de diciembre, a las 20.30h
Hasta el 11 de enero, 2015

“Alicia empezaba a cansarse de estar allí sentada con su hermana a orillas del río sin tener nada que hacer”. Así comienza ‘Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, poco antes de introducirse en la madriguera del conejo que le deparará toda suerte de sorprendentes y surrealistas aventuras. Chema Cardeña lo toma como referencia para dirigir un espectáculo trasladado a la actualidad.

Así, Alicia es una joven que acaba de finalizar sus estudios e intenta integrarse en la sociedad, iniciando así su carrera. Pronto descubrirá que para una chica que quiere abrirse camino en la vida, las cosas no son fáciles en el país maravilloso donde vive.

Cartel de Alicia en Wonderland, espectáculo dirigido por Chema Cardeña. Ilustración de Paula Bonet. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Alicia en Wonderland, espectáculo dirigido por Chema Cardeña. Ilustración de Paula Bonet. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Tropezará con la burocracia, la política, la religión, la corrupción, las estafas, el nepotismo de quienes gobiernan y la falta de escrúpulos y valores de esa sociedad.

Conocerá a personajes increíbles que a su vez representan los pecados de una sociedad enferma y decadente, casi moribunda, (la envidia, la pereza, la soberbia, la lujuria). Todo ello vivido en una metáfora a través del cuento de Lewis Carrol.

Personajes como el señor blanco o el señor azul, la reina de corazones o el sombrerero loco, que simbolizan los estamentos de un país extraño, cruel y cerrado al futuro y los que tratan de abrirse camino en él. Un país maravilloso, visto por la joven Alicia a través de un espejo.

Son los intérpretes de la función: Iria Márquez, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña, Rosa López, José Doménech, Toni Aparisi, Miguel Machado, Darío Torrent, Rebeca Ibáñez, David Campillos, José Montoro y Johnny B. Zero. Todo ellos bajo la dirección de Chema Cardeña.

Detalle del cartel de 'Alicia en Wonderland', obra de Paula Bonet, que dirige Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Detalle del cartel de ‘Alicia en Wonderland’, obra de Paula Bonet, que dirige Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Mayor y Ramírez: diluvio imaginativo

El arca de No-es, de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez
Sala de la Muralla
Col.legi Major Rector Peset
Forn de Sant Nicolau, 4. Valencia
Hasta el 30 de agosto

Por alusiones: “El sueño es un depósito de objetos extraviados”. Y como guiadas por ese extravío apuntado por Gómez de la Serna, Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez han construido su particular Arca de No-es en forma de cuento poblado de personajes, objetos y animales cansados de habitar una monótona existencia. Mayor ha puesto ilustraciones a la historia de Ramírez, embarcándose ambas en un viaje repleto de los personajes, objetos y animales que ya poblaron el arca bíblica. Sólo que Mayor y Ramírez, nutriéndose del propio Gómez de la Serna, René Magritte o Gloria Fuertes, según su lista de brevísimos, utilizan el diluvio de su imaginación para salvarse de la rutina imperante.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en el interior de su propia exposición 'El arca de No-es'. Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en el interior de su propia exposición ‘El arca de No-es’. Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

‘El arca de No-es’, que permanecerá en la Sala de la Muralla del Col.legi Major Rector Peset hasta finales de agosto, lo componen alrededor de 20 obras, entre ilustraciones, paneles e instalaciones. Piezas todas ellas reclamando del espectador su participación en un insólito viaje, motivado por la necesidad de interpretar los sueños que, por ilógicos, reclaman nuestra atención al abrir otros caminos dentro del reconocible mundo. Y el más reconocible, para empezar, se halla en la propia casa que habitamos: ya sea el hogar o el mismísimo cuerpo.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El Arca de No-es'. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El Arca de No-es’. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez, con todos esos mimbres (De la Serna, Magritte, Fuertes) y algunos otros de su propia cosecha y fértil imaginación, han construido ‘El arca de No-es’ para que naveguemos por los pasillos, salones y otros espacios de nuestra realidad cotidiana, permitiendo así la apertura de una mente proclive a la cómoda identificación de personas y lugares. “Alcánceme el delirio poético de cada día, y no me dejes morir de monotonía, que es de lo que se muere realmente”, recuerda Gómez de la Serna, en una oportuna cita que recogen las autoras en su itinerario viajero.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

En ese arca de No-es, Mayor y Ramírez meten al propio No-es, su mujer y sus siete hijas, con sus siete maridos, para que, saliéndose de sus casillas, o mejor, para que sin salir de su casa la naveguen perdiéndose por ella, como se pierde uno en los sueños. La madriguera del conejo por el que se pierde Alicia en el País de las Maravillas, es en el caso que nos ocupa el arca que permite abandonar la realidad, fraguada como el cemento, para embarcarse en aventuras que tienen mucho que ver con la sorprendente cascada de imprevistas relaciones.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

De pronto, la casa ya no es la casa en la que apenas nos fijamos de tan acostumbrados a ella, sino un espacio abierto y vivo. De manera que la mente, adormecida por la conciencia, también se abre por el empuje del inconsciente en tanto energía del sueño. Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez se dejan llevar por esa energía saludable y, a bordo de ‘El arca de No-es’, van proponiéndonos caminos alternativos al trillado sendero de la disciplinada laboriosidad.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El arca de No-es'. Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El arca de No-es’. Col.legi Major Rector Peset.

También apelan al desaprender de Paulo Freire, invitando al espectador a que intervenga dibujando sus animales fabulosos o los objetos maravillosos que hayan aparecido durante el viaje que la exposición sugiere. Subirse al arca de No-es, con tan singulares personajes, incluido el hombre del bombín de Magritte, con su singular paraguas, y diversos objetos animados, es entrar en un mundo regido por la fantasía, el humor y el cuento como vehículo de conocimiento ajeno a los parámetros de la objetividad. Un mundo extraño al que conviene adentrarse para limpiar de vez en cuando las obstruidas cañerías de nuestra mente racional. Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez, dejando por sentado que la exposición no se basa en libro alguno, porque libro No-es, nos invitan a navegar en su arca para que cada cual se salve del naufragio cotidiano activando, como ellas, su fértil imaginación.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición 'El Arca de No-es'. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez en la exposición ‘El Arca de No-es’. Sala la Muralla del Col.legi Major Rector Peset.

Salva Torres

El gran hotel Budapest, entre dos Europas

El gran hotel Budapest, de Wes Anderson
Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín 2014

La película “El gran hotel Budapest”, además de la hermosa historia de amistad y amor que se narra, es un homenaje a un acto esencial y diferenciador de la especie humana: el hecho de contar y de escuchar historias como experiencia trascendental del ser humano. Esta es la esencia de la película de Anderson, basada en un cuento de Stefan Zweig, cuya obra de ficción o biográfica, de este autor, es ante todo una reflexión sobre la importancia de ese acto, de contar y de escuchar historias, como vehículo para comprender la esencia del sujeto.

La historia de ‘El gran hotel Budapest’, reciente Premio del Jurado en el Festival de Berlín, empieza como todas las historias: con una interrogación existencial provocada por cierta sorpresa que viene a quebrar el orden de la anodina realidad cotidiana. En la película de Anderson todo se inicia cuando un joven escritor, interpretado por Jude Law, huésped del decrépito Hotel Budapest, se queda fascinado por la presencia de otro huésped: ¿Quién es ese hombre mayor, de mirada melancólica, sentado en el hall?, pregunta al botones.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Ese hombre (Mr. Moustafa / Murray Abraham) es el actual dueño del hotel, cuya historia dará a conocer el pasado tanto del propio hotel como del singular director que lo precedió. Será la figura de éste, Gustave (Ralph Fiennes), el centro de una narración que desvelará cierto acto heroico fundador del relato moderno. Esto es, el relato de valores tales como la racionalidad y el impulso artístico, base de la civilización europea, que tendrá su correlato siniestro en forma de totalitarismo.

Gustave representa la figura del hombre que, en medio de la barbarie, logrará con sus actos preservar la vida del emigrante Moustafa, botones del hotel, posibilitando que éste continúe su digna labor al frente del Gran Hotel Budapest junto a su esposa Agatha (Saoirse Ronan). He ahí la importancia del relato, en tanto espacio de transmisión de experiencias que merecen la pena ser vividas.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Contada en tono de comedia esperpéntica, muy del gusto de Anderson, tal y como ya demostrara en ‘El viaje a Darjeeling’, ‘El gran hotel Budapest’ sigue las peripecias de Gustave y su botones Moustafa, en medio de la guerra europea, para reflejar lo que cuesta mantener la dignidad humana cuando se desata la pasión bélica. Gracias al coraje, tan ingenuo como genuino, de Gustave, el emigrante Moustafa logrará salvar la vida.

Y como corresponde a la cadena de tareas que envuelve al relato, Moustafa corresponderá a tamaña actitud heroica de su jefe, continuando su labor al frente del Hotel Budapest, por el que dará la fortuna heredada con el fin de mantener en pie un hotel amenazado por la voracidad destructora del comunismo radical. La amistad, una vez más, privilegiando el recuerdo del amigo muerto y de la mujer amada, por encima de consideraciones crematísticas hoy tan en boga. La Europa ilustrada, entonces, como ahora, amenazada por intereses espurios: del totalitarismo bélico al económico. Siempre nos quedarán los relatos como antídoto frente a la devastación.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Begoña Siles

‘Juego de tronos’ a la valenciana

Las semillas del madomus, de Bel Carrasco
Presentación: Juan Miguel Aguilera
Librería Leo
C / Rinconada Federico García Sanchiz, 1. Valencia
Día 28 de mayo, a las 19.30h

Una enorme albufera por la que navegan piratas que secuestran niños para depravados sexuales y estrafalarias compañías de cómicos. Unas fiestas en honor al dios Foc que culminan con hogueras, fuegos artificiales y  apoteosis erótica. Una reina cruel que intriga para mantenerse en el poder por encima de todo, guerras y hambrunas  que devastan la población.

Lectora acérrima de literatura fantástica y adicta a Juego de Tronos, Bel Carrasco brinda en su segunda novela, Las semillas del madomus (Versátil) un homenaje al género en el que se siente como pez en el agua.  “No tengo ni el peso en kilogramos de Martin, ni sus toneladas de talento”, reconoce. “Pero sí una imaginación  calenturienta y me apetecía mucho  crear un mundo propio con su geografía, toponimia y mitología propia. Como es lógico llevé este mundo imaginario al terreno que conozco, el Mediterráneo, donde es más fácil sudar que pasar frío e impera la sensualidad y la corrupción”.

Portada del libro 'Las semillas del madomus', de Bel Carrasco.

Portada del libro ‘Las semillas del madomus’, de Bel Carrasco.

“Algunos consideran que la literatura fantástica es pura evasión, una forma de huir de la realidad”, añade Carrasco. “Pero yo creo que, además de dar una gran libertad al escritor,  es un vehículo perfecto para denunciar los males de nuestro tiempo que, en cierta manera, son los de todos los tiempos. Consecuencia del lado oscuro y destructivo de la naturaleza humana que necesita matar para sobrevivir”.

El mundo urdido por Carrasco es Ylliria, una isla con forma de guitarra o de cuerpo de mujer en cuyo centro se extiende un gran lago, el Damago, nombre del dios hermafrodita al que todos veneran. Un lugar idílico en el que no se conoce el invierno, que fue en origen un matriarcado gobernado por sabias mujeres: las matrix, con ayuda de las guerreras bélices y las dreidas o damas de los madomus, árboles mágicos en cuyo interior viven estas brujas benéficas, intermediarias entre los hombres y el furor de la naturaleza. Esa sociedad armoniosa es destruida por los hombres de hielo y los madomus destruidos.

“Las historia comienza muchos años después cuando Hanna, una chica huérfana que desconoce sus orígenes, emprende un viaje  con la intención de descubrirlos y saber quién es”, explica Carrasco. “A lo largo de este periplo se enfrenta a numerosos peligros y vive un sinfín de aventuras, hasta que descubre su verdadera naturaleza y su misión: localizar las últimas semillas del madomus”.

Además de Juego de tronos, Carrasco reconoce la influencia de El señor de los anillos, El nombre del viento, la película La princesa Mononoke y otras muchas grandes obras de un género “que en España sigue marginado, aunque los jóvenes demuestran cada vez mayor interés hacia él”.

Con un trasfondo feminista y ecológico, Las semillas del madomus es, sobre todo, un relato de aventuras de corte clásico que complacerá a quienes todavía conservan su capacidad de asombrarse ante lo maravilloso y que se puede leer a partir de los 14 o 15 años.

Bel Carrasco es periodista especializada en temas de cultura y sociedad, colaboradora de El Mundo y la revista digital makma.net. Ha publicado la novela El relojero de Real (Atlantis) y participado en un par de libros colectivos de cuentos editados por la Generación Bibliocafé.

Bel Carrasco. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco. Imagen cortesía de la autora.

«La literatura en sí es algo marginal»

Glóbulos versos, de Raúl Ariza
Editorial Talentura
Presentación en la librería Bartleby
C / Cádiz, 50. Valencia
Viernes 16 de mayo, a las 19.30h

Entre la novela y la poesía, el cuento es un género minoritario, aunque algunas editoriales le dedican cierto espacio. “En España no existe tradición lectora de cuento como ocurre en Latinoamérica”, afirma el castellonense Raúl Ariza, que ha publicado en Talentura nada menos que tres libros de relatos, más de 150 historias, engastadas en un tema común: la soledad y la incomunicación del hombre de nuestro tiempo. Glóbulos versos culmina el proceso que se inició en Elefantiasis y prosiguió con La suave piel de la anaconda, tres libros que comparten el mismo lenguaje desnudo y altamente poético. Glóbulos versos, que combina el cuento con la poesía, se presenta en Valencia en la librería Bartleby.

Raúl Ariza (Benicàssim, 1968) es abogado y escribe desde siempre. En 2010 fue incluido en una antología para la prestigiosa Revista Literaria EntreRíos entre una lista de los cuarenta y cuatro autores españoles más representativos del cuento español actual. Algunos de sus relatos se han incluido también en obras colectivas como la de la colección Noctambulario, el proyecto pedagógico-literario Lectures d’Espagne, para las universidades de Poitiers, el libro De Antología, que recoge a los autores más representativos de lo que se ha venido en llamar Generación Blogger, o la antología Cuentos engranados, donde comparte nómina con los grandes nombres del cuento español. Además de Elefantiasis traducido al alemán, y La suave piel de la anaconda, ha participado en diversos libros colectivos como Los Intachables y Los Incorregibles.

Portada de Glóbulos versos, de Raúl Ariza. Imagen cortesía de la editorial Talentura.

Portada de Glóbulos versos, de Raúl Ariza. Imagen cortesía de la editorial Talentura.

¿Dónde radica su voluntad de contar? 

En la necesidad de expresarme a través de un medio amigo. Siempre me he sentido bien cobijado entre las letras, primero como lector y después escribiendo, lo que entiendo una consecuencia más o menos lógica, pero siempre probable, de lo primero.

¿Cuál es el hilo conductor de su trilogía de relatos?

No es habitual encontrarnos con una trilogía de libros de relatos por la propia naturaleza del género. Cada historia ha de tener una identidad propia e intrínseca, pero al mismo tiempo, para que los libros no sean más que una sucesión de propósitos, ha de pertenecer a un todo, ser una parte, una pieza, de un engranaje superior. En este caso, el pretexto que aúna las historias de mis tres libros es doble. Por un lado, una cuestión temática: la soledad, la incomunicación del individuo como enfermedad catastrófica de estos tiempos. Por otra, de carácter formal, dado que he tratado de que la textura, un lenguaje directo y desnudo pero extremadamente poético,  sea idéntica en todas las historias.

¿Nunca ha sentido el impulso de pasarse  a la novela o el cine? 

Más que ganas, curiosidad. Me reconozco cuentista, es un hecho, pero no rechazo la experiencia que supone expresarme desde otros géneros. En mi último libro alterno de una forma nada traumática, tanto la narrativa como la poesía.

¿Qué opina del momento que atraviesa la cultura y del gratis total que lleva a la proletarización de los artistas?

Al margen de que podamos encontrar aspectos cuestionables y sin duda mejorables en la generalización del arte, como la frivolización que parece acompañar el uso de las nuevas tecnologías, considero que son más importantes y destacables sus aspectos positivos. Por ejemplo, lo que estas nuevas tecnologías han supuesto de acercamiento de la cultura a un segmento de la población que tradicionalmente se ha mantenido al margen de ella.

¿Por qué el cuento es un género marginal?

La literatura en sí es algo marginal.  España es uno de los países de nuestro entorno cultural donde menos se lee. Además, no existe tradición lectora de cuento, como por lo general tampoco existe cariño por la poesía. Al contrario de lo que sucede en otros países de habla hispana.

¿Los microrrelatos traerán nueva vida a la literatura?

Por su estructura y extensión, aparentemente accesibles, el microrrelato, término con el que no me encuentro del todo a gusto, puede hacer las veces de puente para que en este país se acabe leyendo más cuento. De hecho, de unos años a esta parte proliferan los blogs literarios, donde podemos encontrar una maravillosa y prometedora amalgama de muestras del género.

Raúl Ariza. Imagen cortesía del autor.

Raúl Ariza. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco