El niño, de Daniel Monzón

EL NIÑO, de Daniel Monzón

El niño, la última peli de Daniel Monzón (2014), ha sido promocionada hasta en la sopa, o mejor sería decir hasta en la ensalada, más apropiada para combatir las altas temperaturas en la temporada que ha sido escogida para su estreno. Para colmo todos los indicios apuntan a que Jesús Castro va a ser proclamado nuestro «Paul Newman patrio», o como mínimo el gaditano, el de Vejer de la Frontera por esos ojos que recuerdan al «incendiario» personaje protagonista de «El largo y calido verano», entre otras.

Y con la peli de marras creo que cada día entiendo menos de cine, o mejor sería decir que cada día comparto menos la opinión crítica de las mayorías. Por una parte me parece excesivamente exagerado situar a “El niño” como una de las grandes películas españolas de los últimos años y por otra me parece desconsolador aplicarle una retahíla de reproches por el sentido comercial y la popularidad que ha obtenido. No he leído hasta el momento ninguna crítica que se ubique en un término medio, en un “ni tanto ni tan calvo” que es donde considero merece estar.

Cartel de la película

Cartel de la película

Dentro de la línea argumental lo que más me parece interesante es el realismo del problema del narcotráfico con mucho dinero en juego, un problema que me temo sea imposible de erradicar en el estrecho de Gibraltar, la tierra del contrabando, donde dos continentes están separados por unos escasos catorce kilómetros de distancia. También el realismo de la motivación particular por parte de los tres chavales a la hora de dedicarse al trapicheo y, por encima de todo, el trabajo de Luis Tosar interpretando a un policía de una brigada de estupefacientes, otra peli más que engrandece un impresionante currículum como actor. Sinceramente creo que sin la participación de Tosar o la peculiar mirada en la carismática aportación del nuevo “Newman español” esta peli perdería muchísimo ya que el resto de actores secundarios en sus papeles respectivos no dan la talla, o quizás sería mejor decir que el enfoque de sus papeles no tiene la misma credibilidad.

Luis Tosar en una escena de "El niño"

Luis Tosar en una escena de «El niño»

Me sobra, y mucho, la excesiva extensión en las secuencias dedicadas a los romances así como en los diálogos quinquis de los chavales. Además creo que le falta dramatismo a determinadas escenas.

Puede que resulte más taquillera y exitosa pero para el que suscribe dista de las anteriores pelis de Daniel Monzón, con especial mención a “La celda 211”, aunque sea como sea me parece entretenida, mucho mejor de lo que abunda en la cartelera, y ya puestos prefiero un thriller de aquí con un problema latente y cercano, con su intriga y su acción, que una americanada de allá con una trama similar y repleta de carreras o de fuegos artificiales.

 

JJ Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com/

«La historia de España está en el cine de Berlanga»

Coloquio entre José Luis Berlanga, Rafael Maluenda y Antonio Santamarina

50 aniversario de ‘El verdugo’ (1963)

Sala Berlanga de La Filmoteca

Exagerados o no, lo cierto es que todos ellos coincidieron. Natural, tratándose del hijo, José Luis Berlanga. Lógico, si tenemos en cuenta que Rafael Maluenda dirige el Berlanga Film Museum. Y comprensible, puesto que Antonio Santamarina era el crítico encargado de presentar la película El verdugo, cuyo 50 aniversario de su estreno reunió a los tres en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, moderados por José Antonio Hurtado. ¿La coincidencia? Pues que los tres vieron concentrada en el cine de Berlanga la historia de nuestro convulso país, antes por culpa de la guerra fratricida y ahora porque, a rebufo de ella, se siguen alentando las irreconciliables diferencias.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga.

“La historia de este país se cuenta bien por las películas de Berlanga”, afirmó Santamarina. José Luis Berlanga fue mucho más allá: “El siglo XX completo lo abarca desde Novio a la vista, con la guerra de 1914, a París Tombuctú”. Rafael Maluenda, encargado de acoger en el museo virtual toda esa historia contenida en las películas de Berlanga, abundó en ello subrayando la importancia de la parte documental: “Presumía de caótico, pero lo cierto es que tenía infinidad de documentación bien organizada de su obra en su casa de Somosaguas”.

Antonio Santamarina, incrédulo con quien llegó a afirmar que no se podía vivir sin el cine de Roberto Rossellini, sí se atrevió a manifestar que lo realmente difícil era “vivir en este país sin Berlanga”.  Y, desde luego, que sin su cine España sería un país “más oscuro y más triste”. En todo caso, si el cine de Berlanga fuera únicamente reflejo de cierta coyuntura histórica, perdería el atractivo que sin duda suscita su filmografía más allá de nuestras fronteras. José Luis Berlanga lo tiene claro: “En las películas de mi padre se habla del individuo víctima de la sociedad y eso es lo que lo hace universal”.

Fotograma de 'El verdugo', de Luis García Berlanga.

Fotograma de ‘El verdugo’, de Luis García Berlanga.

Si Luis García Berlanga viviera, como lo hacen todavía hoy sus películas, continuaría reflejando en su cine la vida actual. “Por desgracia no tenemos su mirada para mostrarnos ahora la crisis que padecemos, y yo echo en falta esa mirada”, señaló Santamarina, quien volvió a incidir en esa capacidad de Berlanga para dejar testimonio fílmico de cuanto sucedía en la calle. “Es difícil explicar la Transición sin la trilogía del Patrimonio” [La escopeta nacional, Patrimonio Nacional y Nacional III], agregó Santamarina.

José Luis Berlanga subrayó lo “gran narrador” que era su padre. Narraciones que estaban siempre “al servicio del espectador”. “Nunca militó ni pudo militar en nada”, de ahí el “reproche” que en su día le hiciera el guionista Cesare Zavatttini, que intentando hacer cine social no había manera con Berlanga porque siempre tenía que meter humor. “La única vanidad de mi padre”, recordó José Luis Berlanga, “es que el término berlanguiano no fuera aceptado en la RAE”.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El Verdugo, de Luis García Berlanga.

Salva Torres