Nace en Sueca el Rice Music Festival

Rice Music Festival
Recinto Festivo de Sueca
Parking del Centro Comercial Sueca Parc
Kilómetro 10 de la carretera CV-515. Sueca (Valencia)
Sábado 10 de septiembre de 2016

Sueca albergará este verano un nuevo evento que nace para tomar una posición importante en el calendario veraniego de festivales en Levante. Rice Music Festival celebrará su primera edición el próximo 10 de septiembre, en plena celebración de las Fiestas Mayores del pueblo, con un cartel artístico que combinará sonidos EDM (música electrónica comercial) y Techno (género más underground).

El Ayuntamiento de Sueca está detrás del impulso a este nuevo evento, que recoge y pone en valor el largo bagaje de la localidad valenciana en el desarrollo de la cultura dance en España. No en vano, este es el pueblo que vio nacer a dos iconos del mundo de la noche con enorme influencia en la música electrónica en toda España y Europa: la legendaria discoteca Chocolate, parada obligatoria en la ruta del bakalao de los 90 y principios de 2000, y Barraca, el club más veterano del país, que recientemente ha celebrado medio siglo de vida.

Fachada de la mítica discoteca Barraca. Ayuntamiento de Sueca.

Fachada de la mítica discoteca Barraca. Ayuntamiento de Sueca.

Rice, el nombre elegido para el proyecto, rinde homenaje también a la tradición arrocera de la zona. Cada verano, Sueca es sede del más importante Concurso Internacional de Paellas de la Comunidad Valenciana y, además, en el cercano Parque Natural de la Albufera se cultivan los arrozales más extensos del país.

Tradición y modernidad

Pau Roselló, regidor de Fiestas del Ayuntamiento de Sueca y uno de los artífices del proyecto ha explicado: “Rice Music Festival es una apuesta cultural y musical de largo plazo que mezcla tradición y modernidad, que recoge la identidad del pueblo y su vínculo con la cultura del arroz, y también su importante papel en el desarrollo de la música electrónica en la Comunidad Valenciana. Uniendo esos dos ingredientes, queremos crear un festival de calidad que proyecte la imagen de Sueca y sea un foco de atracción de visitantes y aficionados al género”.

El festival tendrá lugar en el Recinto Festivo de Sueca, ubicado en el parking del Centro Comercial Sueca Parc, en el kilómetro 10 de la carretera CV-515. De la producción técnica se encargarán profesionales con una larga trayectoria en el sector, que montarán un equipo de sonido de primera calidad con 80.000 vatios. Además artistas falleros locales crearán una fantasía visual para decorar el escenario.

El Dj Roberto Sansixto. Rice Music Festival del Ayuntamiento de Sueca.

El Dj Roberto Sansixto. Rice Music Festival del Ayuntamiento de Sueca.

Artistas de gran nivel

Por ahora, el festival ya ha dado a conocer la contratación de renombrados DJs valencianos como Roberto Sansixto, Óscar GS, Víctor Soriano, 2Complement, José Díaz o Aitor Galán. Sin embargo, el grueso del cartel artístico se irá desvelando paulatinamente en las próximas semanas. Varios djs de primera fila nacional encabezarán el plantel y se trabaja intensamente para cerrar la contratación de un artista de talla internacional, que daría relumbre al evento desde su primera edición.

Pau Roselló apunta que Rice Music Festival “va a enriquecer la oferta de ocio y cultura durante las Fiestas Mayores de septiembre, tanto para los jóvenes del pueblo, como para los aficionados a la música electrónica de los alrededores, que tendrán un nuevo estímulo para visitarnos. Además, será el último festival importante antes de que los estudiantes retornen a las clases y seguro que llegarán con ganas para una última celebración que cierre simbólicamente el verano”.

Cartel del Rice Music Festival. Imagen cortesía del Ayuntamiento de Sueca.

Cartel del Rice Music Festival. Imagen cortesía del Ayuntamiento de Sueca.

Especial 30 años de La Gran Esperanza Blanca

30 aniversario de La Gran Esperanza Blanca
Fecha: 23 de abril de 2016
Lugar: Loco Club de Valencia
c/Erudito Orellana nº 12

La Gran Esperanza Blanca  3

Cisco Fran, con su guitarra

Pues sí, se avecina uno de los acontecimientos que mayor trascendencia e importancia debería tener en el mundillo musical valenciano y, por qué no decirlo también, en el nacional si hubiese habido la suficiente justicia para reconocer a La Gran Esperanza Blanca como uno de los puntales de calidad más brillantes del pop-rock patrio.

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Presente de LGEB: Cisco Fran, Spagnolo Ferocce, Chuso Al y Chiti Chitez.

Con unas siglas por las que también se les identifica, sobre todo en el entorno más incondicional, LGEB es la banda formada actualmente por los miembros originales Cisco Fran (voz, armónica y guitarra), Spagnolo Ferocce (guitarra), Chuso Al (batería) y Chiti Chitez (bajo), todo un auténtico referente de calidad en la música española y que tienen previsto conmemorar su 30 aniversario en el Loco Club de Valencia el próximo sábado 23 de abril del año en curso.

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Cisco Fran, compositor, cantante, guitarra y armónica en LGEB

Para este histórico evento contarán con ilustres invitados de la escena musical valenciana tales como Manolo Bertrán y Chumi de Doctor Divago, Raúl Tamarit de Los Radiadores, Pepo Granero de Goodfellows, Micalet Landete de Senior i el Cor Brutal y Rafa Adrián y May Ibáñez de Badlands.

Recordamos un poco de historia para calentar motores ante el inminente gran evento.

El inicio de la trayectoria de La Gran Esperanza Blanca se remonta al año 1986 cuando dos de los componentes de la banda de culto valenciana Inhibidos Quizás (Cisco Fran y Fede Ferocce) cursaban el servicio militar en Palma de Mallorca y montaron el grupo para presentarse a un concurso de pop-rock que organizaba el Ayuntamiento de dicha localidad balear.

La Gran Esperanza Blanca 5

Imagen del pasado, los inicios de LGEB

Tras el mencionado periplo militar y el posterior retorno a Valencia completarían la banda con Chuso y Chiti, procedentes del grupo Al Séptimo Día. De octubre de 1987 en la sala Chocolate data la primera actuación de la banda entre composiciones propias y versiones de Curtis Mayfield y de Bob Dylan.

En 1988 montaron el colectivo N.O.S.E. y con el dinero recaudado grabaron el primer EP “Perdido en el océano” que vio la luz con Discos Medicinales en 1989. A él se sucederían también en formarto EP durante los siguientes años “La cadena de marfil” y “New York Blues» que derivarían en el pálido y blanquecino de portada primer álbum “Hay folk, hay blues y también hay rock ‘n’ roll”, de 1992.

1  Perdido en el océano

1989 – Perdido en el océano (Ep)

2. La cadena de marfil

1990 – La cadena de marfil (Ep)

3. New York blues

1991 – New York Blues (Ep)

4. Hay folk, blues y tambien rock&roll

1992 – Hay folk, hay blues y también hay rock ‘n’ roll (contraportada Lp)

Colaboraciones en compilados como «Clip» junto a grupos como Falsa Identidad, Flauters, etc., y versiones como la adaptación al castellano del “One too many mornings” de Bob Dylan en un tributo al genio de Minnesota darían lugar al primer CD digital con Seminola Records y Es-3 Records, el “Medicine show” que incluiría algunos temas del primer álbum y más de una decena de inéditos.

5. Clip

1995 – Clip

6. Dylan revisitado

1996 – Bob Dylan revisitado

7. Medicine show

1998 – Medicine show (Cd)

Ya en el nuevo siglo XXI, concretamente en el 2002, ve la luz “Harry Dean” con Criminal Records y con ello el adiós de LGEB aunque a la postre esa despedida no resultaría definitiva. Después, en el 2006, aparecería un “Dylanita” con rarezas de la banda que se reeditaría con otra portada y más temas en el 2008.

8. Harry Dean

2002 – Harry Dean (Cd)

9. Dylanita - a0

2006 – Dylanita (recopilatorio)

9. Dylanita - a

2008 – Dylanita (reedición recopilatorio)

No fue hasta 2009 con la composición de “Nostalgia de Bell Ville”, un sentido homenaje al futbolista y “matador” Mario Alberto Kempes, cuando se comenzó a vislumbrar un retorno en toda regla de la banda valenciana que se corroboró con la publicación del EP compartido con Los Radiadores en el 2012, y que llevó por título “La balada de Diarte y Kempes” a cargo de Flor y Nata Records.

10. Kempes

Nostalgia de Bell Ville – Por siempre, Mario Kempes ‘Matador’

11. La Balada de Diarte y Kempes

2012 – La balada de Diarte y Kempes (Ep)

La publicación en el 2013 de “Derrota” supuso el definitivo retorno a la actualidad de LGEB, al que se sumaría un single «Cisco Fran canta a Harry Dean» y el “Tren fantasma” en el 2015, y con ellos la grata sensación de que por fin comenzaban a ser reconocidos fuera del circuito local valenciano.

12. Derrota

2013 – Derrota (Cd)

13. Cisco Fran canta a Harry Dean

2014 – Cisco Fran canta a Harry Dean (single)

14. Tren fantasma

2015 – Tren fantasma (Cd)

La cita en el Loco Club es una cita con la historia. Todo aficionado a la música popular en Valencia y alrededores debería hacer lo posible para estar en una conmemoración de esta índole. Se dice pronto pero son 30 años de LGEB y todo indica que por suerte les queda cuerda para rato.

JJ Mestre

Óscar Bento. Bañado en chocolate

Óscar Bento. Chocolate
Sala de exposiciones del Palacio Provincial
Avda de la Estación 6. Alicante
Hasta el 20 de septiembre de 2015

Desde que contemplé por primera vez la obra de Óscar Bento un verano en la Galería Isabel Bilbao, de Moraira (Alicante), descubrí a un artista minucioso, pulcro, sosegado, con una trayectoria sólida, consolidada, prolífica, con cerca de cuarenta años entre pinceles, óleos, lienzos, acrílicos…, y también entre moldes, fundiciones, cámaras, objetivos y otros materiales, pues su producción no solo es pictórica; abarca también la escultura y la fotografía de paisajes en los que se aprecia su amor por el mar, por el Mediterráneo que baña Xàbia, su tierra de adopción.

Oscar Bento 1

Si volvemos la mirada a su evolución pictórica y a través de su búsqueda personal, de su prisma de artista, podemos ver su dominio de la luz, el color y la atmósfera, su interés por los paisajes y costumbres de los lugares por los que Óscar ha vivido y viajado. Lejanos y diferentes, nos acercan a sus vivencias y sensaciones, a sus sabores y colores; en definitiva, a todos los matices que conforman su mundo creativo y que desembocan en esta serie actual dedicada al chocolate -y que da nombre a esta exposición-, esa riquísima mezcla que nace del árbol del cacao, de origen milenario. Semillas de cacao, manteca de cacao y azúcar, junto con otros ingredientes, permiten deliciosas mezclas, sabores, texturas… y algo así sucede en esta serie pictórica en la que líneas y colores, densidades y composiciones nos trasladan desde la percepción visual a la sensorial.

Oscar Bento 3

Óscar Bento trabaja en esta serie desde el 2011, en la que predominan los marrones, junto a otras gamas pictóricas, en mayor o menor intensidad, en las que a veces aparecen los dorados que recuerdan los envoltorios del chocolate. Son obras con volumen, con un grosor denso de materia, que el artista compone minuciosamente, línea a línea, con rigor, predominando la recta en el equilibrio visual. La aplicación de la materia, de los acrílicos, junto al formato grande, cuadrado, en el que trabaja, contribuye a que el resultado sea sorprendente y que, junto a sus composiciones horizontales o verticales, en las que la dirección y el grosor de la línea y la sombra que proyectan, aportan profundidad, riqueza y fuerza expresiva a la obra de Óscar Bento.

Pilar Tébar
Oscar Bento Invitación

 

Greta Alfaro: tabaco y fantasmas

European Dark Room, de Greta Alfaro
Galería Rosa Santos
C / Bolsería 21. Valencia
Hasta el 14 de marzo

La galería Rosa Santos expone, hasta el próximo 14 de marzo, una muestra de arte fotográfico que reflexiona sobre nuestro pasado colonial: European Dark Room. A través del visor de la artista Greta Alfaro, los visitantes podrán contemplar la verdad que se esconde tras las exóticas plantaciones que se forman en la imaginación al evocar las colonias. Las instantáneas no reflejan interminables campos, sino el interior de la Fábrica de Tabacos de Madrid: oficinas desiertas donde los poderosos actuaban con el mayor secretismo, donde se forjaron abusos y corrupciones, las oscuras salas donde las élites ejercían su soberanía en una sociedad esclavista.

Obra de Greta Alfaro, en 'European Dark Room'. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos

Obra de Greta Alfaro, en ‘European Dark Room’. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos

Cuenta la leyenda que, en 1493, un explorador volvía a su Huelva natal tras su primera expedición a las Américas. Deseoso de compartir con sus vecinos y paisanos las maravillas del Nuevo Mundo, los reunió para mostrarles una de las costumbres que había adquirido allí. Sacó unas hojas de tabaco y, para el horror de los asistentes, las prendió fuego y se las llevó a la boca, para después despedir un aro de humo. Cundió el pánico y el explorador Rodrigo de Jerez fue juzgado por brujería. “Sólo un demonio sería capaz de sacar humo por la boca”, concluyó el tribunal, y el explorador fue encerrado en las profundas mazmorras del Santo Oficio. Para cuando lo hubieron soltado, siete años más tarde, el uso del tabaco ya había comenzado la conquista del mundo entero.

Obra de Greta Alfaro, en 'European Dark Room'. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

Obra de Greta Alfaro, en ‘European Dark Room’. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

European Dark Room nos presenta habitaciones asfixiantes, misteriosas, cubiertas de marrón.  Y es que 400 kilos de chocolate fundido y aplicado sobre todas las superficies nos recuerdan la esclavitud sobre la que se sostuvo el ‘Imperio Español’. Chocolate y tabaco cobran protagonismo en esta muestra, productos estrella de América convertidos en objetos de deseo hedonistas, lujosos, pero consumidos de manera masiva y ‘democrática’ en todo Occidente. Estos dos productos son el dispositivo crítico que saca a la luz los fantasmas de nuestro pasado esclavista y colonial, un pasado que se encuentra ausente en nuestro discurso contemporáneo y merece una profunda reflexión.

Un momento de la inauguración de 'European Dark Room', de Greta Alfaro.

Un momento de la inauguración de ‘European Dark Room’, de Greta Alfaro.

Estas enigmáticas fotografías ponen de manifiesto la carencia de pensamiento crítico que existe con nuestro pasado colonial en España. Salas fantasmales, oscuras e inquietantes, son retratadas con maestría por Greta Alfaro. Como si del escenario de un auténtico thriller se tratara, los espacios cerrados y asfixiantes de cada fotografía aúnan chocolate con suciedad, placer con explotación, codicia con miseria. En cada instantánea el visitante puede reconocer una tradición de desigualdad e injusticia que forma parte de nuestra Historia.

Greta Alfaro (Pamplona, 1977) trabaja constantemente con materiales comestibles y perecederos, reflexionando sobre el interés simbólico de la comida (entendida como sustento y fuente de vida, pero a su vez como sacrificio) y el interés social (los rituales en los que participamos al cocinar y comer). En este proyecto, el chocolate es el motor crítico de nuestro pasado que nos inclina a reflexionar sobre la esclavitud, el poder y la riqueza.

Obra de Greta Alfaro, de 'European Dark Room'. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

Obra de Greta Alfaro, de ‘European Dark Room’. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

Beatriz Vera

Greta Alfaro: oscuros fantasmas de Europa

Greta Alfaro. European Dark Room
Galería Rosa Santos
C/ Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 14 de marzo de 2014.

Cuenta la historia que en 1493, tras la primera expedición a las Américas, el explorador Rodrigo de Jerez volvió a su pueblo natal en la provincia de Huelva y reunió a sus vecinos para mostrarles el insólito hábito que había adoptado de los indios de América. Este compañero de Cristóbal Colón enrolló las hojas de una planta llamada “tabaco” con unas hojas de palma y maíz y les prendió fuego por un lado mientras aspiraba por el otro. Acto seguido, un espeso humo gris comenzó a salir de su boca, sembrando un pánico atávico entre los allí reunidos. Poco después Jerez era juzgado por la Inquisición, acusado de brujería. “Sólo un demonio sería capaz de sacar humo por la boca” sentenciaron los Inquisidores mientras los soldados le arrastraban hacia un húmedo calabozo. Cuando Jerez fue liberado siete años más tarde, la costumbre de fumar había iniciado su imparable conquista mundial, para siempre envuelta en un oscuro halo de seducción, adicción y explotación económica.

Cuando la artista Greta Alfaro fue invitada a realizar un proyecto “site-specific” en el enorme edificio de la Fábrica de Tabacos de Madrid fue precisamente este aspecto sombrío de la industria y explotación colonial del tabaco lo que más llamó su atención. “Al mencionar el edificio de la Tabacalera, la mayoría de la gente habla de los movimientos obreros que se gestaron entre sus trabajadores, o de la gran cantidad de mujeres que empleó la compañía. Ciertamente todo esto es muy interesante, pero a mí me llama la atención la manera en que apenas se menciona el origen de la existencia de un edificio así, o sea, la falta de pensamiento crítico que existe con respecto a nuestro pasado colonial. No parece haber una voluntad de revisar este capítulo de nuestra historia, como han hecho –aunque con éxito discutible y grandes dosis de hipocresía-otros países europeos como Inglaterra o Francia”, decía Alfaro en una reciente conversación.

European Dark Room (2010), el trabajo resultante, nos invita a contemplar un espacio interior de la Tabacalera que, sin embargo, poco tiene que ver ni con fábricas industriales ni con exóticas plantaciones. Dos fotografías de gran formato nos muestran sendas vistas de una oficina desierta, de esas donde trabajan administrativos y secretarias. La elección de la oficina es fundamental para el proyecto, puesto que se trata del escenario del poder burocrático y no del trabajo proletario. La oficina como arquetipo, como espacio de creación de normas y jerarquías, simboliza para Alfaro el secretismo de las élites, la toma decisiones “de puertas para adentro” y los abusos y corrupciones que resultan de las estructura de mando verticales. El mobiliario y una enorme fotocopiadora sitúan la escena en algún momento de finales del siglo XX, pero la habitación está completamente recubierta de una pátina, marrón y churretosa que, además de inhabilitar el espacio para cualquier actividad profesional, parece haber suspendido el tiempo en un extraño evento ¿Qué ha sucedido aquí y qué recubre estas paredes? Alfaro ofrece pocas pistas. La materia marrón podría ser una especie de barro o, en el peor de los casos, heces. Pero la respuesta es mucho más dulce y sorprendente: nos hayamos ante 400 kilos de chocolate, fundido y aplicado con esmero a cada uno de los objetos y superficies de la mano de la artista y sus colaboradores.

El uso del chocolate es pertinente aquí puesto que, junto al tabaco, fue el producto estrella del comercio colonial español, y por tanto íntimamente ligado al fenómeno de la esclavitud y el colonialismo ejercidos por el gobierno Español durante el llamado “Imperio” (1492-1898). El chocolate y el tabaco son también productos que a pesar de ser considerados “de lujo” ( es decir, que no son de primera necesidad, sino orientados a satisfacer un cierto hedonismo) han conseguido, al menos en Occidente, llegar a ser consumidos de manera masiva y “democrática” por parte de todos los estratos sociales. Esta idea de trabajar con materiales comestibles y perecederos es una constante en el trabajo de Alfaro, cuyo interés en la comida es tanto simbólico (entendida como sustento y fuente de vida, lo que se basa, a la vez, en la idea de sacrificio) como social (la serie de rituales en los que participamos a la hora de cocinar y comer, y las estructuras y jerarquías que resultan de dichos rituales). En este proyecto, el chocolate se emplea como dispositivo para sacar a la luz esos fantasmas de nuestro pasado colonial que Alfaro encuentra tan ausentes en nuestro discurso contemporáneo.

Es por eso que el título de la pieza hace referencia a una “dark room” europea, el continente donde se gestó toda la conquista colonial. La polisemia del “dark room” (o cuarto oscuro) es también útil. Un “dark room” puede ser la sala donde se esconden secretos que no deben salir a luz, pero es también el lugar donde se “revela”, donde la luz captada en un negativo a través de una cámara se transforma en imagen gracias a la alquimia de la fotografía. Por otro lado, buscando una acepción quizá más sórdida, son espacios donde uno puede practicar sexo con desconocidos sin necesidad de mostrar su identidad o de conocer la de sus compañeros. Así, las salas oscuras se convierten en una suerte de heterotopia de desviación, espacios “otros”, ajenos a la realidad, donde se sistematizan comportamientos que, de alguna manera, se desvían de la norma. Son no lugares diseñados para la transgresión, algo que Alfaro potencia constantemente en este y otros trabajos a través de su “mal-uso” de la comida como material artístico, utilizándola para pintar paredes, para ilustrar comportamientos violentos o sexuales, o para hacer visibles estructuras de poder. El uso inadecuado de la comida es un acto de rebelión, tanto por la idea de desperdicio como por la de suciedad. Y es que la comida, cuando no se come a tiempo, decae, se pudre, huele mal y ensucia.

Este hecho, ejemplificado en este proyecto a través del delicioso sabor del chocolate y su nauseabundo aspecto como “pintura” de paredes, se ve aún más exacerbado en el vídeo que completa el proyecto, en el que se documenta el proceso de derretimiento del chocolate en la habitación. La falta de contextualización (el espectador no puede oler ni tocar el chocolate) convierte la escena en algo perturbador y claustrofóbico. Las paredes, como en los fenómenos paranormales o en los “milagros” religiosos, parecen sudar esta materia marrón y arrugarse, como si supuraran un cierto tipo de “aparición”. Mirando esas formas ondulantes y apenas visibles, uno puede imaginarse, por un momento, ante los fantasmas de nuestro subconsciente colectivo. Fantasmas atrapados en un mundo donde la explotación y la falta de movilidad social y laboral siguen tan presentes como hace varios siglos, aunque tratemos de ocultar estas realidades en viejos cuartos oscuros.

Obra de Greta Alfaro. Imagen por cortesía de de la galería.

Obra de Greta Alfaro. Imagen por cortesía de la galería.