Ruz-Bárcenas, juicio al saqueo de lo público

Ruz-Bárcenas, dirigido por Alberto San Juan
Autor: Jordi Casanovas
Intérpretes: Pedro Casablanc y Manolo Solo
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 10 de mayo, 2015
Jueves y viernes, 20.30h., sábado, 18.30 y 21.00, y domingo, 18.30

Decía Freud que dos lapsus o dos negativas seguidas equivalían a una afirmación. Alberto San Juan, que dirige en el Teatro Talía la obra ‘Ruz-Bárcenas’, trajo a colación las dos veces que María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, patinó inconscientemente con la palabra saqueo. La primera fue en 2012 al referirse a Castilla La Mancha, comunidad a la que trataría de ‘saquear’ de la situación en que se encontraba. La segunda, hace un mes, cuando dijo: “Hemos trabajado para saquear a nuestro país adelante”. Si Freud levantara la cabeza, pediría a Cospedal que se tumbara de inmediato en el diván.

De izquierda a derecha, Manolo Solo, Alberto San Juan y Pedro Casablanc, subidos al cartel de la obra 'Ruz-Bárcenas', en el Teatro Talía. Fotografía: Roberto Fariña.

De izquierda a derecha, Manolo Solo, Alberto San Juan y Pedro Casablanc, subidos al cartel de la obra ‘Ruz-Bárcenas’, en el Teatro Talía. Fotografía: Roberto Fariña.

Alberto San Juan, a partir de un texto de Jordi Casanovas, lo que hace es sentar en el diván de la escena a Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, interpretado por Pedro Casablanc, al que interroga el juez Pablo Ruz (Manolo Solo). Casanovas traduce a lenguaje teatral de manera literal las declaraciones judiciales del 15 de julio de 2013, en las que Bárcenas reconoció la existencia de una contabilidad B en el Partido Popular.  Con ese “material dramático inmejorable”, San Juan recrea la situación de “dos hombres enfrentados: uno en busca de la verdad y otro tratando de salvar el pellejo”. Y pellejo hay mucho.

Pedro Casablanc (izquierda) y Manolo Solo, en un momento de la obra 'Ruz-Bárcenas'. Teatro Talía de Valencia.

Pedro Casablanc (izquierda) y Manolo Solo, en un momento de la obra ‘Ruz-Bárcenas’. Teatro Talía de Valencia.

“Los grandes medios de comunicación han colaborado en el saqueo”

‘Ruz-Bárcenas’, que estará en el Talía hasta el domingo 10 de mayo, es, en palabras de San Juan, “una ventana a través de la cual se puede contemplar todo un sistema de corrupción sufrido durante décadas sin saberlo y del que ahora empezamos a saber”. Y lo que empezamos a saber, por las declaraciones de Bárcenas que María Dolores de Cospedal ratifica con sus lapsus, es que el “sistema de saqueo de los fondos públicos se ha hecho mano a mano entre el PP y el PSOE al servicio de las empresas del IBEX 35”. San Juan, puestos a entrar a saco, incluyó a los medios de comunicación: “No con la colaboración de los periodistas, sino con la de los propietarios de esos medios”.

El “valor documental” de ‘Ruz-Bárcenas’, que pone en escena con “inmejorables palabras” esa oscura trama de “sobresueldos y caja B”, permite al espectador participar en la “confrontación política que se está produciendo entre la gente, la sociedad, y el sistema de poder que representan ciertos políticos y empresas”. Eso sí, San Juan vaticinó que estamos ante “un cambio de ciclo histórico que, como el anterior, ha durado 40 años”.

Detalle del cartel de la obra 'Ruz-Bárcenas'. Teatro Talía de Valencia.

Detalle del cartel de la obra ‘Ruz-Bárcenas’. Teatro Talía de Valencia.

“Bárcenas es un chivo expiatorio”

Pedro Casablanc y Manolo Solo se metieron en la piel de Bárcenas y Ruz de manera distinta. Casablanc reconoció haber tenido “un rollo de empatía” con su personaje. San Juan terció que en una de las funciones un espectador le llegó a decir que Bárcenas le caía bien. “¿A quién no le cae bien Hannibal Lecter? [personaje psicópata de la película ‘El silencio de los corderos’]”, señaló Casablanc. San Juan afirmó que si había algo a favor del ex tesorero del PP, y por lo cual podías identificarte, era su papel de “chivo expiatorio; el que paga por todos”. Solo, en cambio, dijo que simplemente había tratado de interpretar a un joven juez que “siente a su espalda el peso de la mirada de todo un país”.

La “lluvia de información” aparecida en los medios de comunicación “parece inabarcable”, puntualizó San Juan, “pero si fijas tu atención en un solo punto resulta comprensible y piensas que puedes cambiarlo y acabar con ello”. La saturación informativa como antídoto contra el pensamiento. Con ‘Ruz-Bárcenas’, su director pretende fijar esa atención de un público “ávido de ver lo que sucede en ese interrogatorio”.

“En el fondo hay algo de catarsis”, subrayó San Juan, para quien Rita Barberá “es un personaje interesante desde un punto de vista dramatúrgico y sociológico”, aunque le produzca “enorme rabia y tristeza las políticas públicas que ha llevado”. “En este país gusta el carácter populista de gente como Rita o Esperanza Aguirre”, concluyó Casablanc. Alberto San Juan precisó que, más que insultar a sus votantes, estaría bien “revisar el punto de tu persona que conecta con ellas”.

Alberto San Juan, director de 'Ruz-Bárcenas', subido a la fachada del Teatre Talia. Fotografía: Roberto Fariña.

Alberto San Juan, director de ‘Ruz-Bárcenas’, subido a la fachada del Teatre Talia. Fotografía: Roberto Fariña.

Salva Torres

¡Qué penas de muerte!

Las fosas del olvido. Eloy Alonso
Centre Cultural La Nau
C/ Universidad, 2. Valencia
Hasta el 1 de septiembre

El sociólogo Zygmunt Bauman se pregunta, en su libro Modernidad y Holocausto, “¿cómo fue posible tal horror?”. Y dedica las casi 300 páginas del libro a intentar explicarlo. Para ello, lo primero que hace es sortear un primer, y a veces insalvable, obstáculo: “Todo sucedió ‘allí’, en otro tiempo” y “cuanto más culpables sean ‘ellos’, más a salvo estará el resto de ‘nosotros”. Se refiere, claro está, al horror nazi, pero el fondo de la cuestión también afecta a nuestra guerra civil. Bauman se mete de lleno en un asunto que, más allá de la ideología en cuestión, sin duda potenciadora de ese horror, se centra en la pregunta esencial: “¿cómo fue posible tal horror?”

Y lo primero que deja traslucir Bauman es que el odio se fomenta por el cierre estricto en torno a una bandera, a una férrea adscripción identitaria, que tienen, como reverso, un chivo expiatorio al que arrojar toda esa violencia generada por cierta pureza de raza, de genética, de esencias patrias. Una vez inoculado ese virus, lo demás viene solo: explicaciones supuestamente racionales que motiven el odio al otro, cierta legalidad que permita ajusticiar al oponente, y un aparato burocrático que transforme los crímenes en rutina administrativa. “El departamento de la oficina central de las SS encargado de la destrucción de los judíos europeos se denominaba oficialmente ‘Sección de Administración y Economía”, subraya Bauman.

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Con algo parecido se encontró el fotógrafo Eloy Alonso, cuando al pasado año acudió al Archivo Militar de El Ferrol: “Entre más de cuarenta mil viejos y húmedos expedientes, encontré la huella dactilar [de su abuelo] firmando su pena de muerte”. Por eso dice que jamás ha visto su rostro en una fotografía. A su abuelo Gerardo González Iglesias lo fusilaron en las tapias del cementerio civil de Oviedo el 5 de marzo de 1938. Y esa huella dactilar representaba su último acto de resistencia y dignidad. “A veces”, cuenta Alonso, “los condenados a muerte se negaban a firmar sus condenas como última protesta y les obligaban a untar de tinta su dedo pulgar para dejar constancia legal de serles leída su sentencia”.

Cerca de una veintena de imágenes y un video, elocuentemente titulado Contra la impunidad, vienen a rescatar del olvido ese horror producto de la violencia ejercida contra muchas personas en la guerra civil, sin duda formando parte de la alargada sombra que recorrió Europa próximos al ecuador del pasado siglo. Eloy Alonso titula su exposición de La Nau, en el marco del III Festival Internacional de Fotoperiodismo PhotOn, Las fosas del olvido. Un conjunto de imágenes que contienen huellas indelebles de esos crímenes justificados por una causa ¿justa?

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Porque lo que se deduce de toda esa violencia guerrera, es que se desencadena siempre detonada por argumentos indubitables, que el otro jamás llegará a comprender. He ahí tan obtuso enfrentamiento. Eloy Alonso no sólo da fe de esa terquedad con imágenes repletas de fosas, muertes, cráneos, balas y descubrimientos telúricos, sino con pertenencias personales de desaparecidos durante la guerra, postales y periódicos que aluden a tan sangrante periodo bélico. En el video Contra la impunidad, personajes de la cultura prestan su voz y su rostro como testimonio vivo de buena parte de aquella memoria sepultada: Juan José Millás, Pilar y Javier Bardem, Pedro Almodóvar, Miguel Ríos, Juan Diego y Aitana Sánchez Gijón, entre otros. Más allá de su escorada representación izquierdista, sin duda lógica si tenemos en cuenta la mayor saña nacional, lo interesante de Las fosas del olvido radica en su fondo telúrico, necrófilo, siniestro: “¿cómo fue posible tal horror?” Responder a esta pregunta exige ir más allá de las pasiones ideológicas, para adentrarse en la pulsión de muerte que anida en todos nosotros. De lo contrario, esas fosas del olvido que muestra Eloy Alonso seguirán siendo pasto de encendidos y rabiosos comentarios.

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Salva Torres