Carlos Irijalba revisited

Decía Guy Debord, en La sociedad del espectáculo, que los personajes admirados, en quienes se personifica el sistema, son bien conocidos por no ser lo que son; se han convertido en grandes hombres a fuerza de descender por debajo del umbral de la más mínima vida intelectual, y ellos lo saben. La rebelión meramente espectacular puede, así, coexistir con la resignada aceptación de lo establecido, como si se tratase de lo mismo: poniendo de manifiesto el hecho de que la propia insatisfacción se ha convertido en mercancía y el sistema, basado en la abundancia económica, se ha vuelto capaz de ampliar su producción hasta convertir la insatisfacción de las personas en una materia prima más.

Carlos Irijalba. Switch off all devices. Cortesía del artista.

Carlos Irijalba. Switch off all devices. Cortesía del artista.

En ese contexto de pensamiento transita el trabajo de Carlos Irijalba (Pamplona, 1979). Realizaremos un recorrido a través de algunas de las series fotográficas producidas en años anteriores, con piezas de la serie Environment, iniciada en 2004, en la que se nos presentan volúmenes arquitectónicos suspendidos, como paisaje irreal en el que la arquitectura adquiere el grado de deidad terrena, necesariamente cimentada pero simbólicamente elevada a los niveles de representación del poder. Switch off all devices es parte del desarrollo fotográfico del proyecto Überlegung, su conocido prototipo de no-coche, un objeto en el que la estricta simetría aplicada en su diseño lejos de tranquilizar inquieta al observador.

Carlos Irijalba. Devices. Cortesía del artista.

Carlos Irijalba. Devices. Cortesía del artista.

Los vectores opuestos se encuentran en el eje común de sus ruedas en un ejercicio de dislocación de la lógica, cuestionando la idea de progreso que comunica el automóvil. La evolución de esta serie fotográfica lleva a la propia omisión del artefacto creado por Irijalba, elaborando una escena suburbana en la que la luz opuesta proyectada sobre el suelo narra la intencionalidad en la manipulación del entorno, el modo en el que se reclama nuestra atención sobre un “vacío” convenientemente iluminado.

Carlos Irijalba. Devices. Cortesía del artista.

Carlos Irijalba. Devices. Cortesía del artista.

A la inversa, la serie Devices supone una evolución de ese estudio acerca del significado de la iluminación en la confección espectacular de la realidad, pero dando un giro en redondo dirige su objetivo sobre el propio instrumento. Los focos adquieren directamente el protagonismo de la mirada, recortados sobre un fondo negro aterciopelado, creando unos singulares bodegones en los que, desaparecida la percepción cercana de la miseria, inmersos en un tiempo de ficticia abundancia, las viandas han perdido la relevancia que las hacía perceptoras de exaltación. El nuevo bodegón se dedica al foco, objeto presente de veneración, dueño de una luz capaz de hacernos mirar hacia donde no habíamos pretendido mientras deja tanto en la penumbra. Nos ciega, nos muestra lo que debemos ver, pero no vemos lo que se oculta tras él.

Carlos Irijalba. Outside comes first. Cortesía del artista.

Carlos Irijalba. Outside comes first. Cortesía del artista.

Outside comes first, es una serie realizada entre Pamplona y Nueva York, evidencia la inevitable tensión que se establece entre la necesidad de realidad y la potencia de la imagen espectacular. En ese pulso una gran lámina de cristal se convierte en filtro dispuesto a enmarcar fragmentos de realidad, entornos urbanos y retazos de naturaleza sometidos a una obligada mediación: signos de sometimiento.

Carlos Irijalba. Twilight. Cortesía del artista.

Carlos Irijalba. Twilight. Cortesía del artista.

Twilight sigue en su línea de cuestionamiento acerca de las formas de representación de lo espectacular, el artista toma como referencia las torres de iluminación de un campo de fútbol –nuestro particular circo romano- y traslada una de ellas al interior de una de las últimas selvas de Europa, en Iratí, al norte de Navarra. Con la extrapolación de este elemento, y su ruidoso grupo electrógeno como fuente de alimentación, se obtiene la evidencia del absurdo a través del que podríamos llegar al origen, a la base misma de insensatez, que hace del mundo un lugar inhabitable para la mayoría. En esta ocasión el trabajo fotográfico se ve arropado por una pieza de vídeo que contribuye positivamente al desarrollo de la idea, como clave de comprensión para el espectador.

Carlos Irijalba. Light alone. Cortesía del artista.

Carlos Irijalba. Light alone. Cortesía del artista.

Recuperando palabras de Walt Whitman: “Con frecuencia hemos escrito la palabra Democracia en letras de molde. Sin embargo, no me cansaré de repetir que el significado real del vocablo está aún dormido, pese a las resonancias y a las airadas tempestades en que se han ido formando sus sílabas. Es una gran palabra cuya historia no se ha escrito aún, creo, porque esa historia está todavía por vivirse”.

Carlos Irijalba. Twilight. Cortesía del artista.

Carlos Irijalba. Twilight. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

Carlos Irijalba y el territorio

Carlos Irijalba. The surface
Galería Juan Silió
C/ Sol, 45, bajo. Santander
Inauguración: 16 de agosto, 19,30 h.
Hasta el 10 de octubre de 2014

Carlos Irijalba plantea con «The surface» una visión crítica del espacio-tiempo actual, de clara dominante antropocéntrica. Propone, mediante esculturas y fotografías una reflexión sobre lo relativo de los estados de la materia y al ser humano como una substancia más. Irijalba trata de dar sentido a nuestra actualidad mediante el análisis del territorio que habitamos entendido éste como una línea dinámica en la que el momento actual no supone más que una fracción del grosor de la totalidad.

La exposición se compone de sondeos geotécnicos que muestran la formación del territorio mediante un corte vertical de los estratos de sedimentación, así como otras esculturas de aluminio o asfalto, cuyo denominador común es su estado relativo respecto a las condiciones ambientales o geográficas dadas.

Varias fotografías de diferentes series recientes completan la exposición, plasmando estas circunstancias en el plano de la representación y poniendo en juego narrativas de dimensión humana con otras como perspectivas aéreas o imágenes del propio organismo. Se unen aquí lo endótico y lo exótico, poniendo en el centro el cuestionamiento de la dimensión humana.

Carlos Irijalba. The surface. Cortesía Galería Juan Silió.

Carlos Irijalba. The surface. Cortesía Galería Juan Silió.

¿A qué huele una exposición?

¿A qué huele una exposición?
LABoral Centro de Arte y Creación Industrial
Los Prados, 121. Gijón
Hasta el 13 de octubre

La colección olorVISUAL es una colección de arte contemporáneo formada según la visión personal del creador de esencias y coleccionista Ernesto Ventós. Desde los primeros encargos realizados directamente a los artistas en el año 1978 hasta la actualidad, el común denominador de la colección olorVISUAL ha sido la transformación de olor a color, a luz, a sugestión, sueño, memoria y a un sinfín de connotaciones que se han convertido en el personal discurso de esta colección. Un conjunto de obras reunidas bajo esa “nariz subjetiva” del coleccionista.

'NanoEsencia_Grafeno' de Hugo Martínez-Tormo en '¿A qué huele una exposición?'. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.

‘NanoEsencia_Grafeno’ de Hugo Martínez-Tormo en ‘¿A qué huele una exposición?’. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.

‘¿A qué huele una exposición?’ presenta una selección de piezas audiovisuales de la colección olorVISUAL que configuran discursos alrededor de temas de corte social y político, reflexionan sobre lo ficcional, lo performativo y lo onírico, o se proponen simplemente como ejercicios del imaginario. Los artistas presentes en la muestra trasladan al espectador a universos espacio-temporales distintos, en los que otras relaciones con lo real son posibles.

'Genoma' de Charles Sandison en '¿A qué huele una exposición?' de la colección olorVISUAL. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.

‘Genoma’ de Charles Sandison en ‘¿A qué huele una exposición?’ de la colección olorVISUAL. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.

A través de una beca de producción convocada conjuntamente con LABoral, la colección olorVISUAL incorpora la obra nanoEsencia_Grafeno, de Hugo Martínez-Tormo. La pieza, presente en la exposición, propone un acercamiento al arte y a la ciencia desde la íntima visión sinestésica del artista.

La sinestesia -mezcla de sensaciones percibidas por los distintos sentidos- es precisamente el eje conceptual de ‘¿A qué huele una exposición?’, una muestra que invita al espectador a acercarse a las obras a través de “su olor”, a permitir que éstas despierten sus recuerdos y experiencias.

'Red' de Marina Núñez en '¿A qué huele una exposición?' de la colección olorVISUAL. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.

‘Red’ de Marina Núñez en ‘¿A qué huele una exposición?’ de la colección olorVISUAL. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.

Este particular enfoque reivindica la trascendencia sensorial y el potencial evocador del olfato y, también, permite redescubrir desde una perspectiva inédita obras relevantes de la creación audiovisual contemporánea. Favorece, en definitiva, repensar el arte como espacio de evolución y creación desde el que generar nuevas sensaciones, nuevas imágenes, nuevas texturas y, naturalmente, nuevos olores.

Los artistas que participan con sus obras en ‘?¿A qué huele una exposición?’ son: Andrea Bátorfi (Unfolding; Democracia, Charity); Nanna Hänninen (Meditation Practices II. Trying to Be a Better Me); Carlos Irijalba (Inercia); Clare Langan (Glass hour); Cristina Lucas (El eje del mal); Hugo Martínez-Tormo (nanoEsencia_Grafeno); Albert Merino (La esencia de la piedra); Fleur Noguera (Smoke); Marina Núñez (Red); Javier Peñafiel (Conquista básica te vuelvo a pedir que te definas); Benet Rossell (Mil a Miró); Charles Sandison (Genoma); Amparo Sard (Hauptpunkt – Esencia); Martín Sastre (U from Uruguay – Sé rico, sé famoso, sé maravilloso… O sé tú); Hiraki Sawa (Sleeping machine I); Mariana Vassileva (Tango); Tim White-Sobieski (On the Wing); Carla Zaccagnini (E pur si muove).

'Sleeping' de Hiraki Sawa en '¿A qué huele una exposición?' de la colección olorVISUAL. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.

‘Sleeping’ de Hiraki Sawa en ‘¿A qué huele una exposición?’ de la colección olorVISUAL. Imagen cortesía de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial.