Salvar lo público a través del arte

‘Salva lo Público’ | Manifiesto conjunto de más de 160 artistas en defensa y apoyo de lo público
1 de mayo de 2020

La inquietud y el compromiso del artista multidisciplinar Carlos García-Alix comenzaba a movilizar, hace unas semanas, a gran parte del colectivo de artistas visuales con el fin de sumarse a esta iniciativa elaborando un manifiesto conjunto en apoyo de lo público. “Un hermano médico me pidió dibujos para diferentes webs de hospitales y fundaciones de la sanidad pública, me puse a ello y, tirando de hilo, pedí a un grupo de pintores y grafistas amigos que me apoyaran en esta iniciativa”, explica Alix.

Obra de Óscar Mariné para ‘Salva lo Público’.

Artistas nacionales de la talla de los premios nacionales Alberto García-Alix, Óscar Mariné y Chema Mádoz, el propio Carlos García-Alix, Elena Goñi, Sean Mackaoui, Teresa Moro, Vari Caramés y Álvaro Laíz, así como diversos creadores valencianos, entre los que destacan Roberto Mollá, Teresa Tomás, Juan Cuéllar, Paco de la Torre, Emilio Gallego e Ignacio Evangelista, entre otros, se han sumado, sin dubitaciones, a este manifiesto que conforman ya más de 160 artistas.

Obra de Alberto García-Alix para ‘Salva lo Público’.

Igualmente, según afirma García-Alix, “decidimos luego, hacer un manifiesto en defensa de lo público, de la sanidad, sí, pero también de la educación, de la cultura, de los servicios de asistencia social”, en tanto que “somos conscientes de que pertenecemos a ese mundo que se llama la cultura, un mundo muy amplio y diverso, un mundo con muchos y diferentes intereses. Sabemos que los artistas visuales necesitamos todo un conjunto de medidas de manera urgente: ley de mecenazgo, estatuto del artista, bajada del IVA cultural…, y que debemos movilizarnos por ello, pero también pensamos que todas estas medidas solo pueden llegar desde un parlamento y un Gobierno que apoye e impulse, con decisión, políticas al servicio de la mayoría social, y que no permita nunca más el desmantelamiento de lo público, de aquello que es de todos y nos protege a todos. ‘Salva lo Público’ se propone, también, de inmediato, abrir una reflexión y un debate entre los artistas visuales sobre qué tipo de relación se debe dar, después de la pandemia, entre la cultura, el arte y lo público”.

Obra de Sean Mackaoui para ‘Salva lo Público’.

En esta línea, Juan Cuéllar considera importante “visibilizar la defensa de lo público desde nuestro trabajo, un sector de la cultura que no es industria y que rara vez se postula en bloque, porque lo público, entendido como lo universal, es el camino que garantiza una mayor igualdad en sanidad, educación, justicia, etc.”.

Obra de Juan Cuéllar para ‘Salva lo Público’.

Su pieza ‘#SANIDADPUBLICA’ es un sutil y potente retrato conceptual concebido “de una forma rápida y ágil para redes sociales. Una foto de un juguete vendado de mi hija, un juguete roto y curado. Una alegoría de nuestra situación actual y de lo que defendemos”.

El fotógrafo valenciano, afincado en Madrid, Ignacio Evangelista tuvo conocimiento de ‘Salva lo Público’ a través de su compañero de la Galería Utopía Parkway, el pintor Alberto Pina (uno de los primeros en sumarse). Evangelista argumenta su propuesta apuntando que “dada la limitación de movimientos que tenemos, mi primera idea fue tirar de archivo y utilizar alguna fotografía ya realizada. Recordé una que había hecho hace tiempo, de un corazón de vaca, y pensé que podía funcionar muy bien. Ya que la pandemia es mundial, decidí que el mensaje tenía que hacer referencia a que la sanidad pública (se sobreentiende que gratuita y en condiciones dignas) debería ser universal”.

Obra de Ignacio Evangelista para ‘Salva lo Público’.

En relación a la condición ecuménica de la sanidad que defiende Evangelista, recuerda que “hace unos días leí en la prensa que se teme que muchos estadounidenses con síntomas de coronavirus no hayan ido a hacerse las pruebas por temor a que, en caso de estar infectados, la factura que les llegue después del tratamiento les arruine de por vida. Así que decidí hacer un guiño a lo estadounidense y poner el mensaje de ‘Sanidad Pública Universal’, usando tipografías que, de alguna manera, evocaran a Estados Unidos. Utilicé una que recordara toda la iconografía de high schools, universidades, películas de adolescentes, fútbol americano, etc., y otra más dramática relacionada con llamadas a la guerra, lo militar, Vietnam, etc.”.

La amistad de adolescencia y juventud fraguada en mil batallas crea vínculos indisolubles, así que cuando Carlos García-Alix llamó a su amigo Emilio Gallego –artista, comisario y adjunto a coordinación de AVVAC–, este no dudó en apoyar una de las causas que siempre les ha unido. “Mi postura de defensa de lo público viene de muy lejos, desde siempre he pensado que el Estado debe ser el garante del bienestar de las personas y que eso debe estar por encima de cualquier consideración».

Obra de Emilio Gallego para ‘Salva lo Público’.

Gallego concluye manifestando que «apoyo con todas mis fuerzas lo público, como resorte imprescindible para el bienestar de las personas y por supuesto la iniciativa de #salvalopúblico. Es necesario que el Estado fortalezca los servicios a la ciudadanía, como la sanidad, educación, atención a la tercera edad o también la cultura, que son estratégicos y fundamentales para gozar de una sociedad democrática y justa, donde, como tanto se repite actualmente, nadie se quede atrás”. Y esto, precisamente, es lo que ha querido plasmar en su pieza.

Por su parte, Roberto Mollá, pintor valenciano y ganador del People’s Choice Award de la feria Pulse de New York en 2010 y que, junto a Juan Cuéllar, funda ‘Encapsulados’ –un proyecto dedicado al comisariado de exposiciones de arte portátil–, no albergaba dudas respecto de ‘Salva lo Público’: “Para una cosa así no necesitas que te animen mucho. En una situación como esta los que estamos encapsulados en casa y con los deberes hechos intentamos echar una mano, por ejemplo, a los mayores con su compra y con sus ganas de charlar y, también, a los que ahora apechugan con el problema a diario y que ya están de la dichosa mascarilla hasta el moño: nuestra panadera Analía, los trabajadores de los supermercados, los libreros y toda la sanidad pública. Aunque ahora les homenajeamos a ellos y les mostramos nuestra solidaridad, el problema gordo lo tenemos todos. Por detrás de la famosa curva de Simón, como era de prever, se va formando otra que me recuerda a ‘La gran ola’, de Hokusai, tragándose diminutos pescadores japoneses. ¿Puede ser de alguna ayuda una imagen en una situación así? El grabado de Hokusai no salva a los pescadores pero les reivindica y deja memoria de su trabajo, como el de los sanitarios y tantos otros ahora, esencial”.

Obra de Roberto Mollá para ‘Salva lo Público’.

En esa línea, Mollá asevera que “la sanidad pública es el refugio de todos, al que acudimos cuando enfermamos o cuando creemos enfermar. Todos vivimos momentos de gran intensidad, dolorosos o alegres, en hospitales públicos. Muchos de estos hospitales tienen arquitecturas intimidantes, volúmenes duros y no siempre luminosos. Otros, afortunadamente, tienen un aspecto más acogedor, una escala más asumible. Unos y otros ofrecen cobijo a todos. Ese refugio es el que tenemos la obligación de cuidar para cuando vengan mal dadas. Por esta razón completé uno de mis dibujos geométricos de aire arquitectónico con la tipografía ‘REFUGIO’, alfabeto reconstruido brillantemente por Kike Correcher a partir de la señalización de los refugios antiaéreos de Valencia”.

De Teresa Tomás dicen que “desafía en su pintura el concepto de realismo con el objetivo de representar ideas o imágenes mentales a través de una nueva objetividad poética de carácter científico”. En la obra que ha concebido para ‘Salva lo Público’ se evidencia “la metáfora del corazón como órgano fundamental de una sociedad con un gran problema de salud. Un órgano de cristal debido a su fragilidad, con dificultades de todo tipo, pero que es capaz de crear un sistema circulatorio con bombeos de salud capaces de reanimar esta horrible pandemia”.

Obra de Teresa Tomás para ‘Salva lo Público’.

Desde sus primeras exposiciones en la Galería Postpos de València, pasando por My Name´s Lolita Art durante un periodo muy longevo a la vez que prolífico –en el que explora e investiga la videocreación–, en la actualidad, no ha habido hemisferio donde no haya expuesto. “Me hubiera gustado poder colaborar de manera más activa. Siempre me ha sorprendido la generosidad y la humanidad tanto de médicos como del resto personal sanitario, ya que son capaces de luchar contra la enfermedad como no sabemos hacer los demás. Cuando un problema de salud mundial como el COVID-19 explosiona, están trabajando al límite visibilizando su heroicidad. Como sociedad, deberíamos escucharlos y respetarlos más y mejor. Ahora y siempre”, concluye Tomás.

Obra de Paco de la Torre para ‘Salva lo Público’.

Cuando interrogamos a Paco de la Torre sobre su voluntad de sumarse a ‘Salva lo Público’ afirmaba que “los artistas conformamos tejidos invisibles que se activan en momentos críticos como el que vivimos. Desde el confinamiento es difícil ofrecer otra colaboración que poner al servicio de iniciativas como ‘Salva Lo Público’ nuestro imaginario para poder visualizar los idearios que defendemos como miembros de la sociedad”, y, por ello, “el impulso de sumarme a la iniciativa con la inmediatez que las circunstancias exigían me llevó a manifestar el significado de algunas de las imágenes creadas para mi colaboración con la revista de pensamiento científico Mètode. Al rotular el deseo de una sanidad pública sobre la escena hospitalaria avoco al espectador a una lectura inequívoca”.

Así mismo, desde ‘Salva lo Público’ continúan trabajando para visibilizar todas las obras en una exposición que pueda itinerar a lo largo y ancho de la geografía española. Preparémonos para reflexionar.

#SalvaLoPúblico.

‘¡Viva la sanidad pública!’, de Carlos García-Alix.

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VII)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VII)
Domingo 5 de abril de 2020

Desde el pasado 24 de marzo permanezco atenta, diariamente, a la selección de sentencias y fragmentos que el periodista, escritor (y amigo) Javier Valenzuela viene publicando, en sus cuentas de Twitter (@cibermonfi) y Facebook, de la que debe ser considerada la más relevante novela para radiografiar el presente: ‘La peste’, de Albert Camus.

De entre todas ellas –tan lúcidas, predictivas y vigentes más de setenta años después–, recupero la siguiente: «La enfermedad, que aparentemente había forzado a los habitantes a una solidaridad de sitiados, rompía al mismo tiempo las asociaciones tradicionales, devolviendo a los individuos a su soledad. Esto era desconcertante».

Sin embargo, aquel desconcierto, consecuencia lógica del aislamiento de los ciudadanos frente a la pandemia, puede aliviarse ahora, por fortuna, con el oxígeno compartido de la tecnología, que nos permite permanecer conectados y nos proporciona una necesaria y templada cercanía, de la que servirnos para mantener los vínculos con nuestros allegados e, igual de importante, mantener intacta nuestra capacidad de reflexionar en comunidad.

Por ello, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) ¿De qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ALICIA MARTÍNEZ (ARTISTA, FOTÓGRAFA Y BIBLIOTECARIA DEL INSTITUTO CERVANTES DE TEL AVIV | TEL AVIV, ISRAEL)

1) Estoy en Tel Aviv, trabajo en el Instituto Cervantes. Hace diez días cerramos el centro y estamos trabajando desde casa. Me encuentro con mi pareja en un apartamento pequeño de un barrio al este de Tel Aviv, y con mi familia residiendo en España, Marruecos y Argentina.

2) Es difícil imaginar un escenario inmediato. La sensación es de irrealidad, de no saber qué va a suceder. Quiero pensar que volveremos a nuestras vidas cotidianas con lecciones aprendidas de esta situación. Creo que las consecuencias de la pandemia a medio y largo plazo serán, en lo social, un vacío generacional, un cambio de valores y mayor individualidad, a pesar de estar conectados. La cultura se va a ver afectada, pero también se va a reinventar en línea. Las consecuencias económicas y políticas van a ser graves, con una crisis como la que comenzó en 2008 y de la que tardaremos en recuperarnos, y no creo que los políticos vayan a hacerse responsables del desempleo y las dificultades económicas.

3) Llevo bien el confinamiento. Trabajo hasta la tarde, hablo con mi familia, leo cómics –recomiendo ‘On a sun beam’, de Tillie Walden-, novelas, veo películas y alguna serie (‘Glow’). Estoy retomando proyectos de foto que tenía abandonados. Y estoy haciendo un curso de ‘Puño’ en Doméstika, un curso de hebreo y yoga.

4) Admiro profundamente a los médicos y personal sanitario que están luchando contra la pandemia. Espero que esta situación termine pronto, que nos tomemos en serio las medidas para detener el contagio. Desde casa, tendremos que ocuparnos, pero también aprender a parar y estar en calma.

ANTONIO ORTUÑO (ARTISTA, COMISARIO DE ARTE, GESTOR CULTURAL Y DIRECTOR DE ‘UNDER THE SUBWAY VIDEO ART NIGHT’ | NUEVA YORK, EE.UU.)

1) Yo estoy solo en mi apartamento en Harlem, NYC, ¡¡¡sin salir de casa ya muchos días!!!

2) A nivel político es una ruina y lo que veremos después va a ser vergonzoso; a nivel social va ser todo más humano, y cultural y económicamente, que van de la mano, pues dependerá de los cuatro de siempre.

3) Mi confinamiento lo paso haciendo deporte, viendo ópera, cocinando y leyendo los Artforum que tenía pendientes. También viendo y seleccionando los vídeos que recibo de la convocatoria internacional de videoarte para el 10º aniversario de ‘Under the Subway Video Art Night’, una noche de videoarte internacional que organizo cada año.

4) Saldremos de esto much@s más fuertes, con puntos de vista politicamente más definidos, más fuertes a la hora de la crítica y, sobre todo, ¡¡¡con ganas de que se tiene que caminar en muchas cosas a nivel social!!

BERNABÉ LÓPEZ GARCÍA (PROFESOR JUBILADO DE HISTORIA DEL MUNDO ÁRABE CONTEMPORÁNEO EN LA UAM | TÚNEZ)

1) Me encuentro en Túnez, donde vivo, jubilado, por el trabajo de mi mujer en esta capital. Aquí se decretó el “toque de queda” el miércoles 18 de marzo y desde entonces, prácticamente, vivimos encerrados en casa con solo un par de salidas para renovar la nevera.

2) En este momento mi escenario inmediato es seguir con atención y preocupación, pero sin obsesión, la evolución de la enfermedad en España, en este país en el que vivo y en el mundo. Esperando atentamente que un día remita la enfermedad. Aunque mi principal preocupación es imaginar qué mundo nos va a quedar después, en la esperanza de que seamos capaces de cambiar nuestra mirada localista por una visión más internacionalista, más solidaria, se sepan reorientar las prioridades en lo económico y en lo político, pensando en la humanidad como un conjunto interrelacionado, se consigan reajustar las desigualdades sociales en todos los países que un capitalismo desenfrenado había agigantado, y aprendamos que solo la cultura, la ciencia y la educación serán los instrumentos para lograr una convivencia a medida humana.

3) Por suerte, el confinamiento me pilló con mi estantería llena de libros que espero me duren hasta que el temporal amaine. Desde mi llegada a Túnez he ido comprando libros de memorias de personajes clave de la historia de este país, como Hédi Baccouche (‘En toute franchise’), burguibista crítico e independiente cuya visión de los acontecimientos de los últimos tres cuartos de siglo me ha ayudado mucho a corregir clichés y simplificaciones que tenía sobre la historia contemporánea tunecina. Estoy leyendo del presidente fallecido en julio, Béji Caid Essebsi, su libro ‘Bourguiba, le bon grain et l’ivraie’, una autobiografía en paralelo a la del fundador del Túnez moderno, un libro escrito antes de la revolución de 2011 en la que le tocaría desempeñar un papel importante. Y tengo en cartera otras memorias que espero leer con avidez, la de Ahmed Mestiri (‘Témoignage pour l’Histoire’), un disidente liberal del burguibismo, o la de Mohamed Mzali (‘Un Premier ministre de Bourguiba témoigne’), quien no fue capaz de lograr liberalizar el burguibismo. Prefiero que mi cartera de lecturas sea amplia para que dé oportunidad a que termine antes la pandemia, y que deba dejar para después la biografía de ‘Ali Jrad, communiste tunisien… entre mémoire et histoire’, escrito por su hija Neila Jrad.

Lo que sí me ha dado ya tiempo es a leer, casi de corrido, los dos volúmenes del libro ‘Les califes maudits’ (que pronto saldrá en español), de Heda Ouardi, que la propia autora nos regaló a Cecilia y a mí en esta casa del confinamiento el 20 de febrero, cuando no imaginábamos ni de lejos que un mes después habríamos de encontrarnos en una situación semejante. El primer volumen, titulado ‘La déchirure’, está escrito como un verdadero drama shakespeariano, dividido en actos y escenas, con descripción de los personajes al comienzo de la obra, con dramatismo e intriga, pero extrayendo de las fuentes originales toda la información sobre las luchas de camarillas por el poder a la muerte de Mahoma, sin que el rigor haga perder fuerza alguna a la tensión dramática y a las descripciones brillantes de las diferentes situaciones. El segundo volumen, ‘À l’ombre des sabres’, es más narrativo, y cubre los dos años del primer califa, Abu Bakr, en el que la autora desvela cómo el yihad emprendido encubría una verdadera “caza del botín” y las luchas por los odios tribales se recubrían de religión. El libro, continuación de otro anterior de la autora sobre los últimos días de Mahoma, confronta la fuentes sunníes y chiíes para trazar un relato unificado que no ha resultado del gusto de quienes son incapaces de reconocer que el islam, como las demás religiones, pertenece a la historia y fue construido y reinventado por seres de carne y hueso. En Marruecos estos libros están prohibidos.

4) No hay conclusión. Por ahora. Las conclusiones deberemos extraerlas entre todos al final del túnel, hasta donde nos llegue la lectura.

CARLOS GARCÍA-ALIX (ESCRITOR, EDITOR, PINTOR Y CINEASTA | MADRID)

1) Me encuentro en Madrid, en mi casa-taller del barrio de Tetuán. Un amplio y cómodo espacio que me hace soportar mejor este aislamiento obligado. Y me encuentro solo.

2) El escenario inmediato se presenta sombrío en todos los campos. De alguna manera nos vemos obligados a vivir una cierta posguerra, pues esto que padecemos ahora es en definitiva una “guerra biológica” que castiga a todos sin distinguir clases sociales. Aunque, y esto es importante, los más débiles económicamente, los más apartados de los privilegios sociales, la padecen con mayor crueldad y sufren más gravemente las consecuencias.

En lo cultural, no tengo una idea clara de cómo va a afectar esta situación. Diría que tampoco se muy bien qué es “lo cultural”, pero seguro que habrá menos recursos públicos y privados, más dificultades para vivir y trabajar en todos los campos de la cultura. Esta, lógicamente pasará a ser más secundaria frente a necesidades más perentorias y más decisivas: sanidad, subsidios de desempleo, educación…

Creo que mucha de la cultura de las sociedades opulentas, lo que llamamos primer mundo, ha sido en exceso pedante y banal. Ojalá que esta crisis se lleve por delante tanta tontería como hemos padecido sin inmutarnos.

En lo político, solo puedo esperar que los españoles aprendan de una vez el valor de lo público, lo que es de todos y para todos y todas las políticas neoliberales, los recortes y privatizaciones encuentren la respuesta que merecen, pues además de injustas ahora comprobamos que son también criminales. Espero, por tanto, que el Gobierno PSOE-Unidas Podemos se afiance y acometa desde una perspectiva de defensa de la mayoría social la reconstrucción de una España que va a quedar muy desarbolada.

3) Lo afronto con serenidad y paciencia, qué remedio. Sigo las instrucciones que nos dan nuestros expertosen sanidad y procuro establecer a través del WhatsApp y el mail túneles de amor con la gente que quiero, mi familia, y mis amigos. Mi actividad principal es pintar, pintar sin remedio y sin tregua. Esto me permite habitar durante muchas horas un espacio mental libre de angustia y ansiedad. Un territorio y una actividad que ahora, más que nunca, me revela el sentido que tiene mi paso por este atribulado mundo.

Hago ejercicio diariamente. Antes corría casi todos los días, y esto es algo que echo mucho de menos, Así que troto durante muchos minutos alrededor de caballetes y lienzos, y hago una tabla de ejercicios básicos. Mis lecturas en estos días son muy diversas: Baroja casi siempre –ahora estoy con sus ‘Siluetas románticas’–, releo a Dickens y sus papeles de Pikwick, Simone Weill y su ensayo sobre la Ilíada, y ‘Escuela de Mandarines’, de Miguel Espinosa. Leo sin mucho orden ni concierto, pero leo todos los días en la cama antes de dormir.

4) Espero que de una vez escarmentemos y comprendamos que somos muy frágiles y vulnerables; que nos necesitamos, que juntos somos más fuertes y sabemos más, que no podemos escatimar recursos en el conocimiento científico que nos garantiza una sanidad eficiente para todos. Y espero, también, que valores como la fraternidad, el respeto al semejante y la solidaridad con los más desdichados no sean ninguneados y olvidados.

Pero, la verdad, soy poco optimista. Olvidamos tan deprisa.

CATHERINE LIEMAN (GALERISTA, PROPIETARIA DE GAZZAMBO GALLERY | MADRID)

1) Estoy en Madrid en mi casa, confinada como todo el mundo, pero con la gran suerte de vivir enfrente del Retiro. Desde mi terraza tengo una vista privilegiada, reconozco que mi “jardín adoptivo” me da mucho ánimo.

2) Sinceramente, no sé si ahora mismo me apetece pensar en un escenario inmediato. Cada cosa a su tiempo. Estoy pendiente de la evolución del coronavirus y, seguramente, más adelante estaré lista para contestar a esa pregunta. Lo único que puedo aportar en este momento como galerista es que nuestro sector es muy vulnerable y que vamos a resultar perjudicados. Espero que en un momento de tal necesidad nos ayuden las Administraciones públicas.

3) Llevo el confinamiento con mucho ánimo porque he decidido que era lo único que puedo hacer para sobrevivir a este episodio tan dramático y tan repentino. Lo más importante para mí es estar en contacto permanente con mi familia y mis amigos dispersos por el mundo. Siendo bastante disciplinada, me he hecho un plan de rutina, por cierto, nada original y seguramente tampoco tan diferente de los demás: gimnasia, control de limpieza de mi casa, series, películas de todo tipo, y leo muchísimo, mi afición favorita. Mi reencuentro con autores como Proust, Victor Hugo, Flaubert, o Sartre, han provocado en mí un sentimiento de nostalgia, un recuerdo de mis años de estudiante en Toulouse. Sin embargo, lo combino con la última novela de Liane Moriarty, ‘Neuf Parfaits Etrangers’. Y, por supuesto, no me olvido de mi galería ni de mi pasión por el arte contemporáneo africano. Dedico un par de horas al día investigando e intercambiando ideas con Andrea, mi assistant. Tenemos nuevos proyectos y nos estimula compartir nuestro entusiasmo para retomar las actividades en Gazzambo apenas sea posible.

4) Pienso que cuando salgamos de este momento inaudito tendremos que reflexionar y reflexionar… sobre el modelo de vida que hemos llevado hasta ahora. Somos testigos del castigo que esto supone para la humanidad, pero también somos testigos de una gran lección de vida. Ahora todos juntos nos tenemos que dejar llevar por una ola transformadora que afectará de una forma definitiva a la economía, la sociedad, la política y a las estrategias sanitarias para enfrentar en el futuro a otras posibles pandemias.

¡Tenemos que ser positivos! Os mando un beso a todos.

CECILIA FERNÁNDEZ SUZOR (DIRECTORA DEL INSTITUTO CERVANTES DE TÚNEZ | TÚNEZ)

1) En Túnez, donde resido desde septiembre pasado. Pero sin moverme de casa.

2) Cuando menos, confuso: el bombardeo de noticias, comentarios, información de todo pelaje, no ayuda mucho a poder tener una idea más o menos clara o serena. Creo que no hay que irse al medio o largo plazo, lo vemos ya en el corto: ERTEs, cierres, parón en todas las actividades…

Lo que sí espero es que no ocurra lo mismo que cuando la crisis de 2008, porque el origen de esta en la que entramos es de un orden muy distinto y –con un poco de suerte– nuestros políticos se pondrán unas pilas distintas a las de la austeridad, contención y demás patrañas que llevaron a la miseria negra a tantos. Espero que haya una movilización suficiente de los ciudadanos para que se dé marcha atrás a tantas políticas neoliberales y que se reinstauren unos servicios públicos dignos, en salud, educación, bienestar social.

3) ¡Hasta ahora con buen humor! Trabajo a distancia, empleo lejía por primera vez en mi vida cuando se trata de la limpieza de casa, cocino, procuro echarle imaginación al reciclaje de restos (me doy cuenta de lo despilfarradores que hemos sido), tele, pelis, lecturas, mucha charla /video con mis hijos, ¡y hasta con mi nieta de 6 meses que le sonríe a la cámara! E ir haciendo sitio en la memoria del móvil, que está abarrotada de tanto intercambio de memes, videos, enlaces, fotos, etc. Aunque hay algunos tan geniales que merecen conservarse para la posteridad.

4) Tenemos la obligación de obligar a los que mandan a cambiar de políticas.

DANAE NAVARRO (BLOGUERA Y REDACTORA DE CONTENIDOS | SANTANDER)

1) Estoy en Santander, trabajando desde casa, como el resto de mis compañeros de trabajo, e intentando mantenerme positiva porque, ya que estamos jodidos, mejor no caer en el pesimismo.

2) Sinceramente, intento no pensar mucho en ello. Aún no sabemos cuánto va a durar esto realmente y se avecinan meses muy duros. Sin embargo, no puedo evitar preguntarme si cuando todo esto acabe nos seguiremos preocupando por los más vulnerables, como estamos haciendo ahora, si todos aquellos que consideraban trabajadores de segunda clase  al personal de los supermercados o a los barrenderos/as se darán cuenta de lo equivocados que estaban; o si los políticos habrán aprendido algo y actuarán como adultos, en vez de enfrascarse en discusiones de patio de colegio y en el «y tú más».

Espero y deseo que aprendamos algo de todo esto, tanto como individuos como sociedad. Cuando el aislamiento finalice, vamos a comprobar si realmente ese cambio de mentalidad que decimos haber experimentado, si todos esos deseos e intenciones que tanto prodigamos en nuestras redes sociales, no se quedan en palabras vacías provocadas por el confinamiento forzado. No me gustaría ver cómo el destino de todas ellas es el mismo que el de los propósitos de Año Nuevo. 

3) Intento no ver/leer noticias relacionadas con la crisis sanitaria, solo lo justo para mantenerme informada. Mantengo mi rutina habitual de trabajo y el tiempo restante lo dedico a hacer ejercicio, escribir textos para mi blog (Sintintaenelboli) y para mí misma, hacer collages, ver películas y leer. Ahora mismo tengo la nariz metida en ‘El espejo en el espejo’, de Michael Ende (no hay que escatimar en imaginación). 

4) Esta crisis sanitaria nos ha obligado a frenar en seco y nos ha ofrecido la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos, con todo lo que ello conlleva. Ahora tenemos todo ese tiempo de cuya ausencia siempre nos hemos quejado y no tengo ninguna intención de desaprovecharlo.

EMILIE LAPEYRE (ILUSTRADORA | PIRINEOS FRANCESES)

1) Estoy en los Pirineos franceses, con mi familia y mi madre. Nos fuimos de València pocos días antes del confinamiento, diciéndonos que estaríamos mejor en el campo que en un pequeño apartamento en la ciudad, con nuestros dos hijos pequeños. Sigo trabajando como antes, ¡en frente de mi ordenador! El teletrabajo siempre ha sido mi forma de trabajar.

2) Me parece cada vez mas opaco e incierto. Nadie sabe cuándo terminara el confinamiento. Me temo que el virus no habrá desaparecido por completo después del aislamiento, y que nos veremos obligados durante muchos meses a seguir siendo muy cuidadosos, sobre todo con todos los ancianos y vulnerables. Encontrar una nueva manera de vivir, con el virus. Cuando tengamos derecho a salir de nuevo querremos socializar, redescubrir nuestra humanidad no virtual, pero no sé si realmente podremos.

Económicamente, va a ser muy difícil, pero quizás reconsideremos nuestra economía globalizada por una economía mas local, a menor escala, más humana. Creo que esta puede ser la última oportunidad para cambiar las cosas y, tal vez, salvar a la especie humana (pero pienso eso hoy porque hace buen tiempo y entra luz por la ventana).

3) Al principio era bastante optimista y positiva, pero, a medida que pasan los días, el confinamiento comienza a ser pesado. Tengo menos ganas de trabajar, como si poco a poco las cosas se van anestesiando. Sé que es una suerte poder seguir trabajando en estas circunstancias tan especiales, en las cuales mucha gente tiene miedo de perder su trabajo; pero el mundo va bajando su ritmo frenético, y me gustaría alinearme con él. Seguir trabajando con niños pequeños en casa, también es complicado. 

No obstante, tengo un confinamiento muy privilegiado. Estar en el campo, en la casa de mi infancia, con los Pirineos en frente de mi ventana cada día, es un lugar de aislamiento excepcional. Poder conectarse con la naturaleza es un inmenso privilegio en estas circunstancias. Nos da energía para seguir. Pienso mucho en las familias con niños que están en la ciudad, en un apartamento pequeño, sin la posibilidad de salir.

Cuando no estoy trabajando, voy caminando cerca de la casa con mi familia o hacemos juegos de mesa. Hicimos jabones con los niños y traje algo para hacer serigrafía textil con ellos. Espero, también, tener un poco de tiempo para pintar con gouache, no por trabajo, sino para mi propio placer. Por la noche trato de leer. Estoy leyendo ‘La tâche’, de Philip Roth, estos días.

4) Una vez que se elimine el riesgo en los paises ricos, tendremos que ayudar a los paises más pobres a superar el virus. Esto será una obligación porque, de lo contrario, el virus se propagará de nuevo. A menudo olvidamos que toda la humanidad esta en el mismo bote. Tendremos que estar unidos si queremos seguir adelante.

¡Ánimo a tod@s !

FEDE POUSO (ARTISTA, DISEÑADOR DE ARTE Y ESTILISTA DE MODA | MADRID) Y SANTI SENSO (ACTOR, DIRECTOR Y DRAMATURGO | MADRID)

1) Nos encontramos viviendo en nuestro piso en una corrala de Lavapiés, en Madrid. Nuestra situación en estos momentos es de una cuarentena de creación de obras de teatro y de obras plásticas. Esto es lo que hacemos a diario en nuestra casa, ya que la utilizamos normalmente como taller y espacio de creación.

2) Es imposible saber nuestro futuro, ya que es incierto. Nuestro futuro político, social y económico dependen exclusivamente de lo que estemos dispuestos a cambiar y evolucionar como sociedad en conjunto.

El futuro cultural por supuesto que está en riesgo (como siempre lo estuvo), ya que esta en manos del comportamiento del público. Los artistas, junto a los espectadores, necesitamos mantener vivo el ejercicio de la cultura en todas sus disciplinas –esa es nuestra misión–. Los políticos son los que deben dejar de tomar el arte como un pasatiempo y ser conscientes de la importancia que tiene para el desarrollo de una sociedad.

3) El confinamiento pensamos que es de toma de conciencia y no de elección voluntaria ni forzosa. No es de aislamiento, sino de “alimentarNOS”.

Solo hay una única lectura y es la de “Esta es nuestra realidad y está superando a nuestra propia realidad”, y como es nuestra y nos pertenece debemos hacernos responsables de ella.

4) Para sobrellevar la situación consideramos que la palabra “agradecimiento” tiene que estar presente en nuestros pensamientos. Es un tiempo perfecto para agradecer por nuestra vida, la vida que creamos, es importante tomarnos este momento para cambiar todo lo que no nos servía, lo que nos hacia daño.

El pasado ya no existe, el futuro menos, todo lo que nos queda es mirar por el “hoy”, preguntarnos todos los días si somos seres plenos, si estamos en el camino que nos acerca a la felicidad, para comenzar a crear ese futuro que tanto añoramos.

IGNACIO EVANGELISTA (FOTÓGRAFO | MADRID)

1) Estamos en casa, en Madrid. Todos bien. Lo que es el confinamiento en sí, sin problemas; yo soy muy casero y mientras haya comida, bebida, Internet y libros, no me parece un gran castigo. Mi casa es mi castillo. Aunque lo de salir de vez en cuando al supermercado…, ¡es todo un planazo!

2) Lo peor, por supuesto, la gente a la que le ha tocado la enfermedad y sus seres queridos. Luego está la gente de la sanidad: médicos, enefermeras/os, etc. También los que trabajan en supermercados, agencias de transporte, camioneros, fuerzas públicas, y todos los que siguen trabajando para que los demás estemos lo mejor posible.

Creo que las consecuencias dependerán mucho de la duración del confinamiento. Los más perjudicados, aparte de los que ya he mencionado, supongo que serán los autónomos y, en general, toda la gente que no tiene derecho a ningún tipo de paro, subsidios, etc. En este sentido, parece que se está pensando seriamente en algún tipo de renta básica para los más perjudicados. Esto creo que sería una solución; para estas cosas pagamos impuestos y ahora el Estado tiene que responsabilizarse.

En cuanto a la cultura, voy a ser políticamente muy incorrecto: la realidad es que frente a comer, tener salud y tener un techo en condiciones, pues pasa a un segundo lugar. Esto es así por mucho que nos empeñemos en decir que la cultura y el arte son un bien de primera necesidad. Dicho lo cual, una vez cubiertas esas primerísimas necesidades, que habría que dar por supuestas en un país europeo, la cultura es fundamental para crecer en lo personal y como sociedad. No sé qué va a pasar aquí, porque España no tiene ni un Estado tan potente y tan involucrado con la cultura como, por ejemplo, Alemania, ni una cultura de la filantropía y las donaciones como pasa en Estados Unidos. Así que me temo que vengan tiempos muy muy difíciles para el sector, especialmente para los artistas: los más vulnerables. De nuevo, creo que todo depende de la duración, por eso tenemos que hacer un esfuerzo y salir lo menos posible para detener el contagio.

Quiero pensar que todo esto va a ser un punto de inflexión que nos va a hacer recapacitar a todos, incluyendo a los políticos, sobre nuestra escala de valores y que no todo puede estar únicamente supeditado a los beneficios económicos. Aunque en el fondo de mi escéptico corazón, me temo que en cuanto pase todo esto se olvidarán rápidamente las buenas intenciones. Ojalá me equivoque.

Este confinamiento obligatorio debería, también, servir para, como dicen los anglosajones, “pararse y oler las rosas”. Internet está ahora mismo lleno de consejos para “mantenerse ocupado mientras dure el confinamiento”. Pues yo abogo por bajar un poco el ritmo y aprovechar el confinamiento obligatorio para, sin sentirse culpable, disfrutar de las pequeñas cosas para las que nunca tenemos tiempo, por ejemplo: pensar, o mirar el techo desde el sofá, o el cielo si tienes ventana. Aunque sea solo un rato.

3) Excepto por la incertidumbre económica, creo que en general estamos muy mal acostumbrados. Salvo el grupo de gente al que hacía mención (los directamente afectados), creo que este confinamiento es algo totalmente llevadero. Pensemos que en otras partes hay guerras, terremotos, refugiados que malviven en campamentos, etc. ¿Qué es estar en tu casa, calentito y tomándote una cerveza, viendo una película o leyendo un libro, comparado con sufrir un bombardeo o no tener dónde pasar la noche? Afortunadamente no lo sé, porque soy un privilegiado como la mayoría de los que estáis leyendo esto. No lo digo a modo de tirón de orejas, sino para relativizar y que nos ayude a aguantar esta situación, que claro que es un poco incómoda, faltaría más… El otro día en el supermercado, uno de los primeros días de mascarillas y confinamiento, una señora iba diciendo: “¡Esto es peor que la Guerra Civil!”. Me quedé sin palabras ante tamaña obscenidad.

En cuanto a lecturas, suelo combinar ficción y algo relacionado con arte, fotografía o los temas en los que esté trabajando. Ahora mismo estoy terminando ‘Luz de vísperas’, de Mauricio Wiesenthal, un escritor de Barcelona que no conocía y que ha sido todo un hallazgo. Un descubrimiento más de los que suelo encontrar en las gangas de la librería París-Valencia, una de mis visitas obligadas cuando voy a València. Lo estoy alternando con una biografía de Richard Avedon, ‘Something personal’, que es interesante porque la autora (Norma Stevens) fue la directora de su estudio y su agente durante 30 años, así que tiene información sabrosa de primera mano.

4) Todos esperamos que dure poco el confinamiento: la gente no sabe qué hacer con tanto tiempo en sus manos (como dice la canción). Los proyectos están parados: en mi caso, tenía un viaje cerrado para el primero de mayo, continuando un proyecto fotográfico en el que estoy metido, pero me temo que vayan a cancelar el vuelo. También un proyecto de libro con Chris Burkham, un escritor inglés, con relatos suyos y fotos mías que, tras un largo camino, finalmente le interesó a una editorial británica (Beam Editions), y que se iba a editar en septiembre, y, aunque nos acaban de confirmar que siguen trabajando en el diseño para tenerlo a punto cuando todo pase, no me atrevo a aventurar una fecha.

En fin, que mucha paciencia, que saldremos de esta seguro –ojalá que de la mejor manera posible el mayor número de personas–. Y, por favor…, ¡quedaos en casa!

NESRIN KARAVAR (PROFESORA DE LITERATURA TURCA EN EL DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA CLÁSICA, ROMÁNICA Y SEMÍTICA DE LA UNIVERSITAT DE BARCELONA | BARCELONA)

1) En mi casa en Barcelona, en compañía de mi compañera de piso María Ángeles, colaborando en preparar una exposición virtual literaria –’De Estambul a Barcelona: Estambul en Miguel de Cervantes. La ciudad como espacio literario’– desde casa, sin problema.

Aunque echo de menos dar vueltas en los pasillos o en un patio debajo de los naranjos y, como una parte de mi trabajo, “el poder de lo no-verbal”: mirar/observar caras y gestos de la gente en la facultad. Ahora estoy observando las plantas de mi terraza desde la ventana y recordando mi niñez, cuando mi padre nos enseñaba con paciencia a acariciar y hablar con las plantas, y cómo nos aseguraba que cuando les dabamos cariño, como a las seres humanos, nos mostraban su afecto.

El aislamiento me esta impidiendo observar las caras, el lenguaje corporal de las personas y preguntarme si realmente, como nos enseñaba mi padre en una finca a una hora de Estambul, las plantas hacen gestos. Al final, quizás la delicadeza, la sensibilidad de las plantas, me hacen recordar la vejez y las residencias de ancianos. En seguida veo en la cara de una flor del limonero la cara de una anciana, y sus hojas blancas me recuerdan la caricia del pelo de una abuela temblando por la soledad, ahora mismo, en muchas residencias.

2) El escenario inmediato es el que llevamos. No me parece ni teológico, ni psicológico, sino pura ficción, como dice del filósofo Rumi, del siglo XIII –quien murió, en 1273, en la ciudad turca de Konya–: “La tierra tiene hambre y por eso tiembla. Dentro de poco comerá un buen pedazo de carne y el terremoto habrá acabado”. No solo los cuerpos, sino el cuerpo entero está en su interior. Este “dentro” es a la vez digestivo y erótico, pero es sagrado. Una anatomía que regula el placer y lo divino. Aunque parezca extraño, hay un relato culinario de Rumi, en el que, según él mismo, no es fruto del pensamiento, sino que es producto del ser, como veremos en la conversación entre un garbanzo y un cocinero, de forma que el garbanzo aceptará y pedirá ser hervido.:

“¡Mira! ¡Y observa cómo suben a la superficie los garbanzos que hierven en la olla cuando son vencidos! Se les ve agitarse sin cesar en la olla y se dicen: ¿Por qué nos han comprado? ¿Para torturarnos haciéndonos hervir así? Y el cocinero, removiendo la olla con su cucharón, les responde: ¡Mi objetivo es coceros! Estáis crudos y tenéis que estar cocidos por el fuego de la separación para que toméis sabor. Solo así podréis mezclaros con el alma. Esta cocción no tiene la finalidad de torturaros. Mientras estabais en el huerto, absorbisteis agua y os volvisteis verdes. ¡Esta bebida que habéis recibido y vuestra floración, todo eso estaba destinado al fuego! Los garbanzos replican: Si es así, ¡oh, maestro!, ¡ayúdanos para que estemos bien hervidos! En este hervor en el que estamos, tú eres nuestro arquitecto”.

¿Las consecuencias a medio y largo plazo? Espero que no sea “todo lo que tengo es mi taza vacía/cocíname, cocíname; todavía no estoy maduro, estoy crudo”, sino que sea “estaba crudo, fui cocinado y me quemé”. Si salimos con tazas llenas y quemados el resultado sera una cultura más madura y más profunda.

3) Mi confinamiento es trabajar sobre una exposición literaria virtual sobre Estambul, corregir mi última traducción que hice para un proyecto literario académico de un libro de la poesía mística otomana de una princesa del siglo XIX. Respecto a mis lecturas, estoy con unos libros a la vez: de Juan Marsé, ‘Últimas tardes con Teresa’, ‘Orientalismo e ideología colonial en el arabismo español’, del profesor Bernabé López García, y ‘A Turkish Woman’s European Impressions’, escrito en 1913 por la primera viajera turco-otomana. Y unos poetas místicos comparados entre dos culturas diferentes, en mi caso turco-otomana y española para ver las distintas etapas del viaje espiritual de ascenso interior.

4) Espero que podemos hacer un viaje interior y descubrir el mundo invisible no solo con un virus invisible, sino también a través de las letras, el cálamo y a través de la pintura de algunos pintores para escuchar con los oídos interiores sus voces interiores que no les dejaban estar en paz. Y espero que los que pertenecemos al mundo de la cultura, después de todo, queramos compartir los goces de esos descubrimientos como dicen los sufis otomanos: “Otra vez mi corazón ha caído de belleza en belleza”.

NÉSTOR NAVARRO (GUIONISTA Y REALIZADOR DE CORTOMETRAJES | SANTANDER)

1) En casa, claro está. Aunque el frenazo en mi vida ha sido importante, creo que he sabido hacerme a este nuevo estilo de vida más hogareño para mí. Saliendo lo imprescindible y tachando con un lápiz rojo los días que han pasado, y los días que aún quedan por delante.

2) Lo que está pasando en estos momentos en todo el planeta está siendo nuevo para cada uno de nosotros. El escenario que nos espera una vez podamos salir de nuestras casas será complicado. El volver a coger nuestro ritmo de vida anterior nos costará más o menos, pero lo acabaremos recuperando. Es como el motor de un coche que se detiene en medio de la carretera y tienes que volver a arrancarlo, pero no sales “quemando rueda” inmediatamente, esperas a que el motor llegue a esas revoluciones óptimas que te indica el fabricante, para salir poco a poco a la carretera y continuar con tu camino. Adquiriendo de nuevo confianza en el vehículo.

Todos los aspectos de la sociedad se verán afectados. De eso no creo que exista duda alguna. Pero antes o después las aguas vuelven a su cauce, y estos días en casa serán una experiencia que contar a la generación venidera. Serán nuevas “batallitas” que sustituirán a las de nuestros abuelos en otros tiempos.

No me gusta aventurar qué cosas van a pasar y qué cosas no. Las consecuencias las veremos poco a poco, y tendremos tiempo de estar a favor o en contra de las decisiones que se tomen. Pero las consecuencias que me preocupan –las de verdad– son a nivel humano: ¿cómo nos empezaremos a tratar cuando nos veamos por la calle? ¿Seguiremos siendo tan efusivos a la hora de darnos la mano o un simple abrazo con un amigo? ¿Seguiremos cruzando la acera cuando veamos a alguien que viene de frente nuestro?

3) Con la mayor paciencia posible. Groucho Marx dijo en ‘Una Noche En Casablanca’: “Solo los tontos se aburren”, y es una frase que tengo apuntada a fuego en mi agenda. Así que, cuando empiezo a notar el gusanillo del aburrimiento entrando en mi habitación, me levantó rápidamente y empiezo a leer, a escribir o incluso a hacer un poco de ejercicio, o a asomar la cabeza por la ventana y mirar como la cola del supermercado avanza lentamente.

He terminado el cortometraje que tenía entre manos (terminándolo dos meses antes de lo planeado), he empezado un proyecto que había dejado aparcado y, ahora que tengo tiempo, trabajo en él. Y leo, y veo películas, y leo, y hago fotos y leo, leo, leo…

4) El respeto y el sentido común es ahora cuando deben hacer acto de presencia.

PATRICIA ALLENDE (ARTISTA VISUAL | MADRID)

1) En mi casa, en mi refugio, en mi mundo, rodeada de mis libros, fotos y recuerdos. Todos los días me despierto con el sonido de los pájaros, con la naturaleza tan necesaria ahora y que echo tanto de menos… la falta de libertad.

Físicamente me encuentro muy bien, pero mentalmente muy tocada; me cuesta mucho asimilar esta película de terror que nunca imagine que podríamos vivir.

2) Va a ser un escenario muy diferente al que estábamos acostumbrados: habrá grandes cambios a los que tendremos que adaptarnos y que nos llevarán a nuevos modos de vivir. Las consecuencias creo que van a ser duras y costará tiempo, para poder recuperarnos. Solo nosotros lo tendremos que conseguir y hacer lo posible para que todo cambie –en lo social, cultural, económico y político–, no volviendo a cometer los mismos errores.

3) Poniéndome unas metas diarias y, sobre todo, tener un pensamiento positivo. La primera semana era incapaz de poder pasar la página de un libro, me dispersaba enseguida…, no paraba de preguntarme el porqué de todo lo que estaba pasando; poco a poco lo voy asimilando y he podido retomar mis lecturas.

Todos los días me marco una rutina, hago ejercicio, bailo (que te deja nueva) y practico idiomas (para la mente viene muy bien). También he vuelto a trabajar, poco a poco, en mis proyectos que dejé aparcados.

4) Creo que ninguno de nosotros esperaba esto, nos ha cogido a todos por sorpresa… De repente cambió el mundo. Ojalá todo esto que estamos viviendo nos haga ver lo equivocados que estábamos, que no somos ni únicos ni inmortales, ¡y que consigamos entre todos un mundo mejor!

Merche Medina

Tras los vestigios de la Revolución bolchevique

‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, de VV.AA.
Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC)
Sala de exposiciones
San Ferrán 12, Valencia
Hasta el 8 de noviembre de 2017

La sala de exposiciones del Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC), en colaboración con el Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Madrid, acoge la exposición ‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, comisariada por Emilio Gallego y la participación de los artistas Colectivo Democracia, Emilio Gallego, Carlos García-Alix, Núria Güel, Diana Larrea, Arturo Marián Llanos, Levi Orta, Natalia Pastor, Raquel Puerta y Rafael Tormo i Cuenca, que podrá visitarse hasta el miércoles 8 de noviembre de 2017.

Revolución de Octubre. Makma

Huérfano de oropeles y refrendos conmemorativos oficiales, el centenario de la Revolución bolchevique -epílogo otoñal de la conspicua Revolución Rusa, que portó consigo la disolución del regimen zarista de Nicolás II de Rusia y la constitución de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, uniformada por el prócer bolchevique Vladímir llich Uliánov Lenin– transita de puntillas por el cronograma de fastos y efemérides que suelen alimentar las revisitaciones gubernamentales, muy especialmente en la gran hacienda eslava del Vladímir contemporáneo (Putin), quien, durante su perorata sobre el Estado de la Nación de hace un año, encorsetaba y circunscribía las solemnizaciones al gris y plúmbeo microcosmos académico, eludiendo, de este modo, adentrarse en las ciénagas de un determinante episodio que no sólo brindaría al siglo XX nuevas acepciones para la clase obrera y campesina, sino que extendería sus influjos, de igual modo, por el vasto feudo estético y conceptual del arte.

No obstante, como lúcidamente apunta el crítico de arte y periodista Jose Manuel Costa en el texto ‘De la revolución en las artes. Utopía y práctica’, que formará parte del catálogo de la presente exposción, “los artistas, que ya habían desarrollado sus rupturas formales antes de 1914, sentían que la revolución refrendaba en lo político y en lo económico sus propios planteamientos estéticos. De ahí a ligar todas esas revoluciones y a comprometerse con ellas no había más que un paso. Esta idea es importante en la subjetividad común de la cultura alternativa rusa: no es que estuvieran cogiendo un tren en marcha, ellos lo habían hecho antes”; Vasili Kandinsky, Kazimir Malévich, Olga Rozanova, Ivan Puni o Nathan Altman, verbigracia, erigidos en rúbricas ineludibles de las vanguardias rusas, como son la abstracción lírica, el suprematismo y el cubofuturismo.

Imagen de la obra 'Viva la U.R.S.S 1937', de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Viva la U.R.S.S 1937’, de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Atendiendo a estos relevantes sótanos de la razón artística y al sobrevenido poso ulterior del histórico y tabernario mapa floral de la geopolítica, el comisario de la exposición, Emilio Gallego, concita, en ‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, a una decena de artistas (incluido el propio Gallego) cuyos respectivos proyectos permiten componer una cartografía contemporánea no sólo de los (aún) arcillosos vestigios, que reportan al espectador un poético testimonio de pretensiones radiográficas, en sumarísimo y reinterpretativo parentesco con el legado iconográfico de la Revolución bolchevique – ‘Siguel el rastro’ y ‘Frutos de la historia’, de Emilio Gallego; ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix; ‘Viva la U.R.S.S 1937’, de Diana Larrea; ‘Pensamiento Único’ y ‘Consecuentes’, de Raquel Puerta Varó-, sino de concisos testimonios coetáneos de la perviviente confrontación discursiva entre el artista/proletario y el endriago capitalista que sojuzga el relato de la sustantividad -‘IP7 Implosiò Impugnada 9’ e ‘IP9 Implosiò Impugnada 7’, de Rafael Tormo i Cuenca; ‘Prodezodezhda’, ‘Patrones para una revolución’ y ‘Enlaces y desenlaces’, de Natalia Pastor; ‘Reflexión sobre un souvenir’, de Levi Orta; ‘Régimen de agua’, de Arturo Marián Llanos; ‘Te odio mi amor’, de Núria Güel i Levi Orta; la instalación ‘СМЕРТЬ БУРЖЯМЬ. Muerte a los que viven en el lujo’ y ‘Es más fácil’, así como ‘No lloréis mi muerte. Proseguid la lucha. Adelante siempre. Por encima’ y ‘Order. Act III’, del Colectivo Democracia-.

Tal y como considera Jose Manuel Costa, “Los artistas presentes en esta exposición llevan trabajando en esa interfaz desde hace tiempo, cada uno de ellos desde premisas muy diferentes. Son una muestra de las decenas que existen con la conciencia de que, incluso en el capitalismo rampante, es posible trabajar pensando en el mundo que les rodea, escuchando sus necesidades y trabajando para su solución. Que no por parcial e insuficiente, tampoco debería desviarse del objetivo final”.

 Imagen de la obra 'Siguel el rastro', de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de la obra ‘Siguel el rastro’, de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

MARTES 7 DE NOVIEMBRE DE 2017. ACTO DE CLAUSURA

Con motivo del centenario del asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo por parte de los guardias revolucionarios -bajo las órdenes de León Trotsky-, que depuso al gobierno provisional de Alexander Kerensky, el 25 de octubre de 1917 (en base al antiguo calendario juliano, vigente hasta encontes) y en el marco de ‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, el próximo martes 7 de noviembre, a partir de las 19h, el Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC) acoge el acto de clausura, en el que se proyectará el video-arte del Colectivo Democracia ‘Order. Act III. Dinner at the Dorchester’ (17 min.), rodado en el elitista Hotel Dorchester de Londres, en las navidades de 2016, en el trascurso de una cena real de la alta burguesía, donde se produce una sorprendente acción.

A continuación, el documental ‘El honor de las injurias’, dirigido por Carlos García-Alix en 2008, en el que el artista narra su investigación sobre la vida de un viejo pistolero anarquista, Felipe Sandoval, quien, durante la Guerra Civil Española, en su sueño por alcanzar la revolución social, se convertirá en atracador primero y asesino despiadado después.

Imagen de la obra 'Madridgrado', de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Jose Ramón Alarcón

 

Duato y Valdés en blanco y negro

Cartes de visite, de Andrea Santolaya
Palau de la Música de Valencia
Paseo Alameda, 30. Valencia
Hasta finales de noviembre

Blanco y negro. Nueva York y San Petersburgo. Sobre estas cuatro coordenadas la fotógrafa Andrea Santolaya ofrece un retrato insólito de dos grandes artistas valencianos: Nacho Duato y Manolo Valdés. Es ‘Cartes de visite’, una exposición que se acaba de inaugurar en el Palau de la Música. Distribuidas en dos espacios simétricos, 28 fotografías plasman la trastienda, el lado oculto de sendos creadores universales. El Ballet Mikhailovsky de San Petersburgo bajo el influjo innovador de Duato y el Jardín Botánico de Nueva York habitado por las esculturas de Valdés.

En las 16 imágenes dedicadas al ballet, Santolaya elude las actuaciones sobre el escenario para profundizar en la vida cotidiana de los bailarines. “Es de una búsqueda de las raíces del ballet desde un ángulo distinto. La parte humana de los bailarines; sus familiares, hijos, la preparación constante, los ensayos y momentos previos a la entrada en escena, así como el uso tradicional del maquillaje y estilismo”, dice.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

“He querido mostrar de manera clara lo que de otra manera sería un misterio brumoso. Nacho Duato me brindó la oportunidad única de adentrarme en el teatro y tuve acceso total a vestuarios, bailarines, camerinos, vestuario, montaje, desmontaje, proyectos, idea y maquetas”. Blanco y negro. Tarjeta de visita. Dos conceptos que remiten a la atemporalidad, a una época anterior también. Esa es la idea que subraya la exposición en la que las esculturas de Valdés son tratadas como un árbol más, incrustadas en el conjunto del jardín.

Artista cosmopolita

Nacida en Madrid, Santolaya es una artista cosmopolita que se mueve sin parar por el mundo. Ha vivido en cinco países y en los últimos  tres  años  ha viajado por Rusia, Venezuela, Estados Unidos y Francia. Nieta de Eugenia Niño, impulsora y directora de la Galería SEN durante 40 años, creció  en plena Movida, rodeada de  pintores, escritores, dibujantes. “A los  16 años mi padre me regaló una cámara de fotos cuando vivíamos en Londres, donde intentaba adaptarme al nuevo cambio y captar imágenes se convirtió en una locura que aún persiste”, recuerda.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música. Imagen cortesía de la autora.

“La fotografía me ayudó a adaptarme a una nueva ciudad, y esta capacidad de adaptación se ha convertido en el impulso para continuar con nuevos proyectos fotográficos. La fotografía me ofrece la oportunidad de adentrarme en mundos totalmente dispares, conocer a personas y lugares inalcanzables si no fuera a través del intercambio que quiero generar con la fotografía”.

Alberto García-Alix, Carlos García-Alix, Andrew Moore, Philip Perkis y Manolo Valdés son los artistas que más le han influido en su trayectoria, siempre fiel al blanco y negro.  “Se centra más en las ideas que en el sujeto y transmite una sensación de atemporalidad”, dice. “No desdeño las nuevas tecnologías, pero las combino con métodos artesanales”.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite' del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’ del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

El delta del río Amacuro, en Venezuela, o el  Gleason’s Gym, el gimnasio pugilístico más antiguo de Estados Unidos, son algunos lugares insólitos que la artista ha explorado en sus últimos trabajos. Mondo Galería de Madrid inaugura el próximo mes de noviembre, ‘Waniku’, donde retumba el agua, su trabajo sobre la etnia warao de Venezuela. Siguiendo las huellas de los antiguos misioneros y los exploradores del siglo pasado,  Santolaya explora el estrecho vínculo que une la misteriosa naturaleza del Delta con la figura de la mujer en la cultura warao. Un viaje a través del tiempo en busca del paraíso perdido.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición 'Cartes de visite', del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Fotografía de Andrea Santolaya en la exposición ‘Cartes de visite’, del Palau de la Música de Valencia. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Larga Marcha presenta sus últimas ediciones

Nueva presentación de Larga Marcha en Valencia
Cosín Estudio
C/. Denia, 3

Coordinador: Rafael Martínez

El proyecto editorial Larga Marcha nace de la mano del pintor y escritor Carlos García-Alix (León, 1957) a finales del año 2011.

En este tiempo ha publicado un total de seis carpetas con obra gráfica utilizando distintas técnicas de destacados artistas del panorama nacional: Eduardo Arroyo –de quien ha editado la tercera entrega de su Diccionario imposible, proyecto que inició el editor e impresor parisino Franck Bordas–, Alberto García-Alix –Premio Nacional de Fotografía de 1999, entre otros galardones–, Marcelo Fuentes –expuso en Valencia su serie de pinturas y dibujos sobre la arquitectura racionalista–, Sergio Sanz –artista ligado a la galería Marlborough de Madrid cuya carpeta en torno al jazz ha sido muy valorada por Antonio Muñoz Molina, aficionado al género–, Arturo Marián y Sean Mackaoui.

Tiene previsto editar una nueva carpeta con obra del artista Javier Pagola y una colección de libros con escritos de artistas no traducidos al castellano.

En mayo de 2012 se presentaron en Valencia las cuatro primeras carpetas del proyecto. El acto, que contó con la presencia de Juan Manuel Bonet, tuvo lugar en el Colegio Mayor Rector Peset.

En esta ocasión se han presentado las dos últimas editadas (Eduardo Arroyo y Sergio Sanz) y se han mostrado el resto en Cosín Estudio, con la presencia del editor, Carlos García-Alix.

Reproducción cedida por Larga Marcha