Una vuelta de tuerca a Calderón de la Barca

‘La vida es sueño (vv. 105-106)’, de Calderón de la Barca, bajo la dirección de Carles Alfaro
Coproducción de Moma Teatre, Teatros del Canal y Diputación de Valencia
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Del 28 de septiembre al 7 de octubre de 2017

El espectáculo ‘La vida es sueño (vv. 105-106)’ abre el telón a la temporada 2017-2018 del Institut Valenciá de Cultura, que cuenta con una programación que el director adjunto de Arts Escèniques del IVC, Roberto García, ha definido como “diversa y de calidad de teatro, danza, música, y circo en la que hemos puesto todo nuestro esfuerzo para ofrecer al espectador las mejores propuestas valencianas y foráneas que sitúen a València en sintonía con los centros de producción nacionales más importantes”.

‘La vida es sueño (vv. 105-106)’, de Calderón de la Barca, es una coproducción de Moma Teatre con Teatros del Canal y la Diputación de València, dirigida por Carles Alfaro. Con versión de Eva Alarte y el mismo Alfaro, está interpretada per Vicente Fuentes, Alejandro Saá, Enric Benavent y Rebeca Valls.

Escena de 'La vida es sueño', de Carles Alfaro. Imagen cortesía del IVC.

Escena de ‘La vida es sueño’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía del IVC.

Con una puesta en escena esencial y cuidadísima la obra transita por las preguntas fundamentales y las emociones de la obra de Calderón de la mano de sus cuatro personajes emblemáticos: Segismundo-Rosaura-Clotaldo-Basilio

En ‘La vida es sueño’, un rey, trastornado por la muerte de su esposa el mismo día en que da a luz a su primogénito, da crédito a la interpretación de las ciencias astrales que determinan la fiereza del recién nacido y la consecuente debacle que su reinado comportaría. Aterrado, oculta su existencia aislándolo en un encierro del que solo se ocupa su más fiel cortesano. Sin embargo, treinta años más tarde, llegada la hora de nombrar un heredero a su corona, se cuestiona si cometió un error y decide salir de dudas poniendo a prueba al monstruo que ha estado alimentando en la oscuridad… Mientras, accidentalmente, alguien irrumpe en la celda alterando el hermetismo establecido.

La propuesta de Moma Teatre aspira, según los autores de la adaptación, “a dar una vuelta de tuerca a las reflexiones que el autor plantea, a fin de actualizarlas a través de una nueva exploración que nos permite llevar a escena una propuesta catalizadora de las líneas maestras trazadas por su espíritu crítico para con la realidad social de toda época: Las sociedades cambian sus dogmas y sistemas de gobierno; y sus controversias siguen siendo las mismas que Calderón propone”.

La obra gira entorno a dualidades como el libre albedrío y destino, la ley “divina” y la ley natural, o el sueño/vigilia, ejes de reflexión en los que se basa la compañía y con las que pretende llevar al espectador hacia un un apasionante viaje al centro de nuestra emoción más íntima.

Escena de 'La vida es sueño', de Carles Alfaro. Imagen cortesía del IVC.

Escena de ‘La vida es sueño’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía del IVC.

La piedad de Chéjov

Atchúusss!!!, de Anton Chéjov, dirigida por Carles Alfaro
Con Malena Alterio, Adriana Ozores, Ernesto Alterio, Fernando Tejero y Enric Benavent
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 11 al 15 de enero de 2017

Queda totalmente prohibido constiparse esta semana porque sólo hay cinco días para disfrutar de un espectáculo memorable. La obra Atchúusss!!! que estará del 11 al 15 de enero en el Teatro Olympia,  viene arropada por un conjunto de nombres que son sinónimo de calidad. Nada menos que Antón Chéjov, Carles Alfaro y cinco actores como cinco copas de pino: Malena Alterio, Adriana Ozores, Ernesto Alterio, Fernando Tejero y Enric Benavent, coautor del texto dramático. El equipo artístico del montaje producido por Pentatión se completa con el diseño de vestuario de María Araujo y la música de Mariano Marín.

Escena de 'Atchúusss!!!'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de ‘Atchúusss!!!’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Como el título indica, el estornudo como síntoma del resfriado es el nexo de unión entre los distintos personajes entrelazados en una historia cuyo hilo conductor es un viejo acomodador de teatro. Tras una monumental borrachera se despierta en las butacas de platea e inicia un viaje por el pasado. En un alarde de versatilidad los actores interpretan hasta cuatro personajes distintos. Malena Alterio, por ejemplo, se convierte en una burguesa aburrida, una institutriz apocada, una mujer de carácter muy potente y una hija peculiar.

Deseoso de tener una experiencia en las tablas que completara su intenso trabajo televisivo, Fernando Tejero impulsó este proyecto, al que pronto se sumaron los hermanos Alterio, Adriana Ozores y los demás participantes. Carles Alfaro sugirió los cuentos de Chéjov como punto de partida para crear un texto dramático acorde con nuestro tiempo.

Escena de 'Atchúusss!!!'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de ‘Atchúusss!!!’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Humor delirante

Anton Chéjov escribió una larga lista de textos humorísticos firmados con el pseudónimo Antosha Chejonte que usó en su juventud cuando era estudiante de Medicina y periodista en sus ratos libres. El espectáculo se basa en esa abundante obra juvenil, ágil y cómica, escrita con el objetivo de ganarse la vida y de contribuir al bienestar familiar que fue publicada en revistas y periódicos. Farsas breves y sainetes con acentos vodevilescos, en su mayoría drásticamente eliminados de sus Obras Completas por considerarlas él mismo como “de segunda”, indignas de su reputación.

Escena de 'Atchúusss!!!'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de ‘Atchúusss!!!’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Sin embargo, algunos de esos vigorosos y delirantes cuentos, esbozos, sátiras y diálogos humorísticos, han dado por mérito propio el salto desde el papel de periódico al escenario para ser representados como cuadros independientes en espectáculos que ahora consideraríamos de variedades.

La obra muestra desde un ángulo menos habitual, menos solemne, que Chéjov está dotado de una ilimitada compasión y una inmensa piedad. “En estos relatos convirtió en protagonistas a figuras que hasta entonces sólo habían servido de forillo, coro y paisaje de fondo a otros personajes mucho más poderosos”, dice Alfaro. “En ellos muchísimos hombres, mujeres, niños y hasta animales, cada uno de ellos con sus mezquindades y sus heroísmos, sus cobardías, sus avaricias, sus ansiedades, sus hastíos, sus enfermedades, sus ilusiones, sus ridiculeces, sus pequeñas osadías y sus grandes arrepentimientos. Y no en bloque, sino (¡oh genialidad!) de uno en uno, como sin duda se merecían; es decir, nos merecemos”, concluye Alfaro.

Atchúusss!!! Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Atchúusss!!! Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Bel Carrasco

Retrato íntimo de una reina

Sofía, de Ignacio García May
Teatro Español de Madrid
Estreno: miércoles 1 de junio de 2016

Es habitual que una actriz se enfunde en regios ropajes para interpretar a una reina histórica o imaginaria. Encarnar a una  soberana viva que, tras reinar durante décadas en España, mantiene incólume su prestigio y ha sabido granjearse el respeto de la gente, la Reina emérita Sofía, es harina de otro costal. Ese es el desafío al que se enfrenta la actriz valenciana Victoria Salvador, protagonista absoluta de Sofía que se estrena el 1 de junio en el Teatro Español de Madrid. Escrita y dirigida por Ignacio García May a partir de un encargo de Juan Carlos Pérez de la Fuente, la obra es un retrato íntimo de la enigmática personalidad de la Reina emérita en el que no se eluden temas escabrosos, como los líos de faldas de su marido Juan Carlos,  la cacería en Botswana o el caso Nóos. A lo largo de la función Salvador realiza una auténtico tour de force desdoblándose en varios personajes: la Reina emérita, su enérgica madre Federica o una cronista de sociedad.

Lola Salvador en una de sus obras. Imagen cortesía de la autora.

Victoria Salvador en una de sus obras. Imagen cortesía de la autora.

“Un reto así sólo puede plantearse desde una palabra que es sacrosanta para nosotros los actores: la concentración”,  dice Salvador. “Hay que estar absolutamente concentrado para recorrer el itinerario de palabras, emociones, acciones que constituyen el texto teatral. Es como un viaje: lo emprendes con la decisión y la energía necesarias para que los espectadores te sigan en ese recorrido vital que vas a compartir con ellos en esa hora larga. Y me preparo adquiriendo seguridad y soltura en cada ensayo, pasando cada día el texto en mi cabeza, animándome con el estímulo que supone contar a los demás una hermosa historia. Está siendo un trabajo muy enriquecedor para mí. Desde el primer momento, May ha ido dándome claves para entender el tipo de interpretación que desea, y también me ofrece un tipo de acciones escénicas y de músicas que me ayudan mucho a entrar en la acción del texto. Es una relación muy fluida en la que los dos estamos muy abiertos a lo que propone el otro”.

Desde niña a María Victoria o Mavi, como la llamaban entonces, le encantaba disfrazarse y sorprender a su familia y amigos. Un traje de marciano, confeccionado por ella misma y otro de oveja hecho con ayuda de su abuela Pepa, fueron sus primeros atuendos teatrales. En esta ocasión la diseñadora de vestuario Almudena Rodríguez Huertas se encarga de darle un look apropiado a base de joyas y complementos, aunque no existe una deliberada intención de que se parezca a Sofía, al contrario. Fue elegida por este papel porque no guarda ninguna semejanza fisonómica con ella, además de ser una excelente actriz con potencial necesario para llevar adelante el exigente proyecto. Que no sea una cara famosa (todavía) también jugó a su favor.

“El papel llegó a mí a través del ayudante de dirección de Ignacio García May que es Javier Sahuquillo,  mi director, junto a Gonzalo Azcona en una obra llamada Nagg i Nell que estrenamos en Valencia el noviembre pasado. Javier le habló al director de mí como posible candidata al papel; él vio el vídeo de la función, le pareció que me ajustaba al perfil de la actriz que estaba buscando y contó conmigo. Mi primera impresión que se mantiene todavía es la de un regalo caído del cielo pues supone una gran oportunidad presentarme en Madrid con un papel de este calibre”.

Lola Salvador, en escena. Imagen cortesía de la autora.

Victoria Salvador, en escena. Imagen cortesía de la autora.

Salvador confiesa que nunca ha tenido una visión demasiado hecha sobre Sofía por lo que no ha interferido en su trabajo. “No soy gran lectora del ¡Hola!, sólo leo esta revista de vez en cuando en la peluquería, y voy muy poco. A la peluquería, digo. Pero bueno, siempre me ha parecido una mujer muy elegante, muy correcta, muy discreta. Algunas cosas que he sabido de ella, como que es vegetariana, me han hecho gracia pues yo misma lo he sido durante mucho tiempo. Es verdad que he leído algún libro sobre su vida para conocerla más antes de interpretar su vida. Pero el trabajo de esta función no es exactamente interpretar a la persona real en sus dos acepciones, de realidad y de realeza, sino más bien encarnar unas palabras que hablan de ella”.

La lectura de El teatro y su doble de Antonin Artaud en un viaje a Formentera catalizó su vocación dramática y decidió presentarse a las pruebas para entrar a la Escuela de Arte Dramático de Valencia. “Quería que el teatro me ayudara a conocerme más a mí misma, a expresar la auténtica persona que habitaba en mí y que el miedo, la inseguridad y mi congénita timidez no me permitían mostrar”, confiesa. “Entré en el teatro por la vena mística, como si a través de aquel ritual fuera a revelárseme el conocimiento de mí misma, mi auténtica esencia”.

Lola Salvador, en una de sus obras. Imagen cortesía de la autora.

Victoria Salvador, en una de sus obras. Imagen cortesía de la autora.

Como si se tratara de una premonición del futuro que le esperaba, siendo una entusiasta veinteañera  siguió en el Teatro Español un taller de teatro clásico impartido por José Luis Gómez en el que participaron actores de gran prestigio como Joaquín Hinojosa, Isabel Ordaz y Antonio Banderas, “que tuvo que irse a rodar una película”, recuerda.  Con 23 años debutó en el Escalante interpretando a Toneta en El malat imaginari, una versión de la pieza de Molière dirigida por Carles Alfaro con quien colaboró en Moma Teatre y otros proyectos. “Durante los tres primeros minutos en escena tenía la boca seca como el esparto, no sé cómo conseguía articular palabra”, comenta.

“Pero poco a poco fui cogiendo confianza y empecé a salivar. Es algo que aún ahora en determinados momentos me ocurre. El exceso de tensión bloquea las glándulas salivares y hasta que la cosa no se relaja, hablar se convierte en una proeza. Aquella mi primera aparición en escena fue reveladora: me impregné de la presencia del público, sentí que el teatro es un maravilloso acto de comunicación donde se une la energía del actor y la del espectador y se alimentan mutuamente. Yo sentía la energía de ese público y me cargaba de ella para devolverla crecida con mi propia energía. Tanto era así que incluso el final de la función, que apenas estaba ensayado, supe cómo hacerlo y mis últimas intervenciones salieron redondas, contundentes”.

En busca de nuevos horizontes y de una didáctica teatral más completa  siguió unos cursos en Milán  con el gran maestro Strehler. Su trayectoria ha estado unida a la compañía Pavana de Rafa Calatayud cuyo último montaje fue Hora y media de retraso de Gerald Syblerias. También ha trabajó recientemente con Lola Moltó en una comedia de Vicente Marco dirigida por Manuel Maestro, Si yo fuera rica montada con una compañía formada  para la ocasión, Guanchuzrí. Esta año hizo  bolos con La Hostalera de Goldoni, dirigida por Vicente Genovés, producción de Culturarts, y con Nagg i Nell, de Laura Sanchis, dirigida por Gonzalo Azcona y Javier Sahuquillo, de Perros Daneses por la que  estuvo nominada al premio de  la Asociación de Actores Valencianos (AAPV). Esta vez lo ganó Juli Mira, pero ella lo obtuvo hace unos años.

Lola Salvador. Imagen cortesía de la autora.

Victoria Salvador. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Arden, el que a buen árbol se arrima…

20 años de la compañía Arden
Exposición comisariada por Isabel Mañas
Jueves 16 de abril
Gala conmemorativa
Viernes 24 de abril
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia

La compañía Arden toma su nombre de un bosque cercano a la ciudad natal de Shakespeare, Stratford-upon-Avon, del que hoy día solo queda un árbol. Desde 1995, cuando la fundaron Juan Carlos Garés y Chema Cardeña, el panorama cultural nacional y valenciano también se ha ido despoblando. Pero, como el árbol del bosque por el que paseó el dramaturgo inglés, esta formación veterana de la escena valenciana resiste y celebra su vigésimo aniversario con una exposición y una pequeña gala.

En dos décadas ha llevado a escena 24 montajes que incluyen grandes éxitos como ‘La puta enamorada’, ‘El idiota en Versalles’, ‘RIII’, ’8 Reinas’ o la reciente ‘Alicia en Wonderland’, entre otros. Espectáculos en los que ha ofrecido nuevas visiones sobre personajes históricos entre los que se encuentran William Shakespeare, Isabel La Católica, Molière, Velázquez, Casanova, Sócrates o Robespierre y por los que ha recibido más de 70 reconocimientos en certámenes nacionales y autonómicos como los Premios de las Artes Escénicas de la GV, los Premios Abril, los Premios Max Aub, el Premio de la Crítica de Barcelona y los Premis Butaca, así como los Premios Max.

La compañía Arden al completo. Fotografía: Juan Terol. Cortesía de Sala Russafa.

Imagen de los profesionales técnicos, artísticos y administrativos de la compañía valenciana Arden Producciones. Fotografía: Juan Terol. Cortesía de Sala Russafa.

Dos décadas en las que han contado con la colaboración de grandes profesionales de las artes escénicas valencianas, nacionales e internacionales, como Michael McCallion, Carme Portaceli, Vicent Vila, Carles Alfaro o Josep Solbes, entre muchos otros, ya que sólo la lista de actores que ha intervenido en sus montajes incluye a nombres destacados de la escena valenciana como Amparo Vayá, Toni Aparisi, Juan Mandli, Josep Manel Casany, Ruth Lezcano, Rosa López, Jerónimo Cornelles, Pascual Peris, Álvaro Báguena, Enric Juezas, Rafa Alarcón, Iria Márquez y un larguísimo etcétera.

Además, la formación ha impulsado la creación de Sala Russafa, un centro cultural con 2.000 m² destinados a la producción, docencia y exhibición de las artes escénicas. Y, sobre todo, Arden ha sobrevivido al teatro. “Mantener viva una compañía teatral en Valencia durante 20 años es casi un milagro, así que queremos celebrarlo”, reconoce Cardeña. Su aniversario coincide con el de formaciones como Albena, La Hongaresa o El Micalet. “A mediados de los años 90 se desmanteló el Centro Dramático de la Generalitat y los profesionales de las artes escénicas nos dimos cuenta de que teníamos que generar nuestras propias compañías para poder trabajar en Valencia. La suerte es que aquella cantera era increíble y de allí surgió gente que hoy día, a base de mucho esfuerzo, seguimos en pie” apunta el dramaturgo, profesor, actor y director.

La otra cara reconocible de Arden es Juan Carlos Garés, aunque todavía hay quien no los distingue. “Cuando no nos conocíamos, la gente me confundía con Chema, me decía que me había visto en obras en las que salía él, era bastante curioso. Al fin nos encontramos y supe que a él le pasaba lo mismo, hasta me enseñó el borrador del primer acto de una obra inspirada en aquella situación. Era el germen de ‘La Estancia’, que se convirtió en nuestro primer espectáculo y fue uno de los momentos creativos más bonitos de mis 33 años en esta profesión”, recuerda Garés.

Escena de 'La puta enamorada', una de las obras de Arden Producciones.

Escena de ‘La puta enamorada’, una de las obras de Arden Producciones.

A sus 50 años, sigue teniendo las mismas inquietudes que cuando empezó: “Sin carácter emprendedor, es absurdo querer dedicarse a las artes escénicas porque en esta profesión hay que buscarse la vida. Lo bueno es que estamos en contacto con la gente joven, tanto en la Sala como en nuestros montajes, donde intentamos que siempre haya un nuevo talento entre el reparto, y vemos que hay relevo en las nuevas generaciones “, afirma el actor y productor.

La tercera pata de la compañía, quizá menos visible, es el músico David Campillos. “Empecé a trabajar con Arden cuando cumplían diez años y una década más tarde he de reconocer que me han permitido crecer muchísimo profesionalmente”, comenta Campillos, quien se dedica a la producción y gestión tanto del centro cultural como de la compañía, siendo responsable de la programación de conciertos en Sala Russafa y de la ambientación musical de muchas de las piezas de Arden. “Solo pongo la cara cuando salgo al escenario para tocar en algunos montajes, el resto del tiempo estoy en los miles de detalles que necesita una obra para salir a escena cada día. La gente no se imagina cuánto trabajo supone, pero los que nos quedamos en las bambalinas también estamos enganchados al veneno del teatro” reconoce el tercer socio de la compañía valenciana.

Elenco de 'Alicia en Wonderland', obra de Arden Producciones.

Elenco de ‘Alicia en Wonderland’, obra de Arden Producciones.

Exposición y gala conmemorativa

Con la apertura en 2011 de Sala Russafa, Arden ha podido llevar a las tablas propuestas con mayor riesgo artístico y económico, haciendo evolucionar el sello de esta compañía de autor, que va a la raíz del teatro, centrando el peso de las producciones en el texto y la interpretación actoral. “Creo que es inevitable evolucionar si estás 20 años creando espectáculos, pero nuestras obras siguen teniendo un carácter propio y muy reconocible”, afirma Cardeña, dramaturgo y director artístico de la compañía. El suyo es teatro que se inspira en el pasado, retomando personajes históricos, autores y estilos del teatro clásico, combinando realidad y ficción. Las obras de Arden miran atrás para entender el presente y ofrecer un punto de vista con el que enfrentarse al futuro.

“El nuestro lo vemos complicado, sinceramente. Lo llevamos viendo así desde que empezamos, pero ahora la precariedad de las artes escénicas es muchísimo mayor, así que queremos celebrar este aniversario porque no sabemos si vendrán otros después”. Para hacerlo, el 16 de abril inauguran una pequeña muestra comisariada por Isabel Mañas en la que se incluyen carteles originales, recortes de prensa, vestuario, galardones y fotografías que sintetizan la experiencia de las más de 2.000 funciones que ha ofrecido la compañía valenciana desde el 95 en ciudades de toda España y en giras por Latinoamérica.

Además, el 24 de abril realizarán en el centro cultural de Ruzafa una pequeña gala en la que harán repaso a su trayectoria con la colaboración de una veintena de representantes de la escena valenciana entre los que se incluyen Juan Mandli, Mª Ángeles Marchirant, Cristina Pitarch o Amparo Vayá, entre otros.

Además, se ofrecerá un adelanto de la película del realizador Vicente Monsonís que ha llevado al cine uno de sus últimos espectáculos, ‘Matar al Rey’. Ése es uno de los proyectos más inmediatos de Arden para 2016. También está la realización de una nueva pieza que siga la estela marcada por ‘Revolución!’ y ‘Alicia en Wonderland’, combinando música en directo y análisis político. Y la creación de un nuevo espectáculo para niños basado en un popular personaje de la historia española. “Pero nuestro proyecto más importante, el que nos hace más ilusión, es cumplir 21 años en activo. Y 22, 23… todos los que podamos”, confiesa Cardeña, quien se muestra absolutamente convencido de que siempre hay alguna manera de levantar el telón.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, socios de la compañía Arden. Foto: Juan Terol.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, socios de la compañía valenciana Arden Producciones. Foto: Juan Terol.

 

Fracasadas, entre bambalinas y postizos

Fracasadas, de La Calva Producciones
Autor: Nacho de Diego
Dirección: Amparo Ferrer Báguena
Sala Russafa
C / Dènia, 55. Valencia
Del 27 de febrero al 1 de marzo, 2015

Sala Russafa estrena la versión renovada de ‘Fracasadas’, un espectáculo que participó en la última edición de Russafa Escénica con gran acogida del público. Del 27 de febrero al 1 de marzo regresa a la cartelera dentro del ciclo ‘Nueva Escena Valenciana’, extendido y adaptado para la representación en una sala, pasando de los treinta minutos que originalmente duraba la pieza a setenta.

Nuevas tramas y escenas completan esta primera propuesta de la compañía La Calva Producciones, una formación cuyos tres miembros fundadores suman una gran experiencia y más de 120 años en escena, demostrando que la inquietud no es patrimonio exclusivo de las nuevas generaciones.

Escena de 'Fracasadas', de La Calva Producciones dirigida por Amparo Ferrer Báguena. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Fracasadas’, de La Calva Producciones dirigida por Amparo Ferrer Báguena. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Sobre el escenario, el público descubrirá la historia de Paco y Mariló, dos actores de cabaret que, a pesar de disfrutar de la gloria de la fama, decidieron separarse a causa de un trágico suceso. Varios años después, se reencuentran en un camerino, preparándose para salir a escena y recaudar fondos para el entierro de ‘La Salfumán’. Entre kilos de maquillaje, boas de plumas, postizos y redecillas, saldrán a relucir los celos, envidias, cariños y secretos que se esconden en las bambalinas de cualquier historia.

Amparo Ferrer Báguena, inolvidable protagonista de ‘Hedda Gabbler’ (nominada como mejor actriz en los Premis de les Arts Escèniques de la Generalitat Valenciana y en los premios Teatro Rojas de la Ciudad de Toledo), dirige esta pieza humorística en la que los actores Manuel Puchades y Marina Vinyals muestran su gran capacidad interpretativa.

Ambos cuentan con una extensa carrera profesional. Puchades ha trabajado con directores como Dario Fo, Carles Alfaro o Antonio Tordera en el teatro y Álex de la Iglesia o Sáenz de Heredia en el cine, además de participar en series televisivas como Águila Roja, El secreto de Puente Viejo o La que se avecina. Y Vinyals ha formado parte del elenco de montajes dirigidos por Rafael Calatayud, Antonio Valero, José Sancho o Manuel Molins y se ha especializado en el doblaje cinematográfico,.

En esta  aventura se les ha unido el dramaturgo valenciano Nacho de Diego, autor de ‘Fracasadas’, una divertida y descarada propuesta, con un punto canalla, que alterna el brillo de los focos con la sórdida realidad para mostrar la vida de muchos (artistas o no) que, pese a no haber triunfado, se niegan a sentirse fracasados.

VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=njWIRofQqZA

Fracasadas, de La Calva Producciones. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Fracasadas, de La Calva Producciones. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Picó, Alfaro y Rodolf Sirera, entre los Max

Finalistas de los XVII Premios Max de las Artes Escénica 2014
Sol Picó, por ‘Memorias de una pulga’, y Carles Alfaro y Rodolf Sirera por ‘L’estranger’

Sol Picó, en las categorías de ‘Mejor intérprete femenina de danza’ y ‘Mejor espectáculo de danza’, por ‘Memorias de una pulga’, y Carles Alfaro y Rodolf Sirera, en la categoría de ‘Mejor adaptación o versión teatral’, por ‘L’estranger’, se encuentran entre los finalistas de los XVII Premios Max de las Artes Escénicas 2014, cuyo jurado ha dado a conocer hoy la lista completa de los 59 candidatos que compiten en las 19 categorías.

En la categoría de ‘Mejor Actor’ compiten, junto con Juan Diego Botto, por ‘Un trozo invisible de este mundo’, Pedro Casablanc (‘Tirano Banderas’) y Frances Orella (‘Un aire de familia’), mientras que en la categoría de ‘Mejor Actriz’ han sido seleccionadas Kiti Mánver (‘Las heridas del viento’), Julieta Serrano (‘El malentendido’) y Emma Vilarasau (‘Barcelona’).

Una escena de L'estranger, de Rodolf Sirera y Carles Alfaro. Imagen capturada en  la red.

Una escena de L’estranger, de Rodolf Sirera y Carles Alfaro. Imagen capturada en Internet.

En ‘Mejor intérprete masculino de danza’, compiten Israel Galván (‘Lo real’), Valentí Rocamora (‘Memorias de una pulga’) y Josué Ullate (‘Bolero’), y en la categoría femenina, además de Sol Picó, aparecen Rocío Molina (‘Afectos’) y Eva Yerbabuena (‘¡Ay!’).

Además, en ‘Mejor espectáculo de teatro’ han resultado elegidos ‘Barcelona’ (Teatro Nacional de Cataluña), ‘Forests’ (Barcelona Internacional Teatre, Birmingham Repertory Theatre Company, Royal Shakespeare Company, Temporada Alta 2013 Festival de Tardor de Catalunya Girona/Salt y Centro Dramático Nacional) y ‘Un trozo invisible de este mundo’ (Producciones Cristina Rota y Teatro Español).

En ‘Mejor espectáculo de teatro musical’ se encuentran ‘Despertarás ayer’ (CulturArts Generalitat Teatro y Danza, El punt de la i, C.B y Tossal Producciones S.L), ‘En un lugar del Quijote’ (Ron Lalá Teatro S.L y Compañía Nacional de Teatro Clásico) y ‘La flauta mágica’ de la Compañía dei Furbi/Baubo.

En ‘Mejor espectáculo de danza’, figuran ‘Lo real/Le reel/The real’ de la Compañía Isarel Galván, la mencionada ‘Memorias de una pulga’, de Sol Picó, y ‘¡Ay!’ de Eva Yerbabuena Ballet Flamenco; y en ‘Mejor espectáculo infantil’ se encuentra ‘Charlie’ de la Compañía de Danza Fernando Hurtado, ‘El bosque de los Grimm’ de La Maquiné, y ‘Una niña’, de La Rous.

En ‘Mejor espectáculo revelación’ han sido seleccionados ‘Afectos’ de la Compañía Rocío Molina y Rosario La Tremendita, ‘The Funamviolistas’ de 8co80 Gestión Cultural y ‘Que vaya bonito’, de TeatroCERCA; y en ‘Mejor Adaptación o versión teatral’ aparecen, además de Carles Alfaro y Rodolf Sirera, de L’Estranger, ‘Paco Azorín’, de Julio César y ‘Marc Rosich’, de Forest, entre otras categorías.

Sol Picó en uno de sus montajes. Imagen capturada en la red.

Sol Picó en uno de sus montajes. Imagen capturada en Internet.

El ingenio mecánico de Petit Pierre

Petit Pierre, de Carles Alfaro a partir del texto de Suzanne Lebeau
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 4 al 15 de diciembre

Carles Alfaro se llevó una grata sorpresa cuando Bambalina Teatre le llamó para hacerse cargo de Petit Pierre. Llevaba ocho años sin hacer nada en Valencia. “No porque no quisiera, sino por falta de ofertas”. El que fuera director del emblemático Moma Teatre, cerrado en 2003 por el progresivo enflaquecimiento de ayudas institucionales, regresa con una obra que bien pudiera ser metáfora de la propia situación por la que atraviesa la cultura en este país. En medio de la vorágine bélica que sacude el siglo XX, Petit Pierre, o más exactamente Pierre Avezard (1909-1992), sobrevivió a las burlas que le procuraba su cuerpo deforme, para crear durante 40 solitarios años un sobresaliente ingenio mecánico. “Hay científicos que siguen sin explicarse cómo lo hizo con sus nulos conocimientos y dando soluciones a cosas que no estaban inventadas”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Carles Alfaro dirige este sorprendente Petit Pierre, interpretado por Adriana Ozores y Jaume Policarpo. Y lo hace para poner en pie una obra que cuenta “la historia del siglo XX”, por un hombre cuyas limitaciones le preservaron, paradójicamente, “de la conciencia de sufrimiento ajeno y de la absurdez humana”. Para ello, buscó refugio en su establo, rodeado de vacas, en medio del bosque y fue creando, pieza a pieza, un grandioso carrusel mecánico hoy visitado por miles de personas. “¿Era un artista, un genio?”, se pregunta Alfaro. “Probablemente, más genio que artista; alguien que tiene la mirada del niño y que, como el artista del arte povera, recoge elementos estériles para darles una nueva utilidad”.

“CULTURARTS ES UN INVENTO EMPRESARIAL PARA HACER EREs”

Petit Pierre estará en el Teatre Talia del 4 al 15 de diciembre. Carles Alfaro se sube así de nuevo a un escenario valenciano, tras cerrar Espai Moma. “Aquel cierre se produjo porque era mejor hacerlo que subsistir, por falta de ayudas, bajando el listón del proyecto artístico. Y el tiempo nos ha dado la razón”. Tras aquel cierre vinieron otros, siempre a rebufo de la ausencia de racionalidad en materia cultural. “Ni de los tiempos de vacas gordas hemos heredado nada”. La crisis no es más que un triste epílogo a esta novela corta. “CulturArts es un invento empresarial para hacer EREs. No hay una política racional en el que se optimicen los proyectos artísticos, de los que no se habla para nada”. Y aquí Alfaro entona cierta mea culpa: “Siempre hemos hablado del reparto del pastel, dejando de lado lo principal que son los proyectos y la creación de un tejido cultural de base”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Y volvemos a la metáfora que supone Petit Pierre, “un hombre aislado, autista, en medio de la mayor de las vorágines”. Este ser nacido en una zona rural a 200 kilómetros del sur de París, de familia analfabeta, y que a Carles Alfaro le recuerda a Kaspar Hauser, “aunque no en circunstancias y origen”, fue creando infinidad de figuras articuladas con alambres que encontraba. Así fue como, poco a poco, levantó el gran tiovivo de 200 figuras accionado con un simple pedal de bicicleta. Años más tarde, incorporó un motor para que tamaño carrusel se convirtiera en un verdadero parque temático en medio del bosque.

Jaume Policarpo encarna al alma gemela de Petit Pierre, mientras Adriana Ozores, todavía despojándose del aire malvado de la Doña Carmen de Gran Hotel, traduce en palabras el mundo inescrutable de Pierre Avezard. Su carrusel de vida, en medio de la devastación bélica, tendrá en el Talia otra puesta en escena. “No tenía sentido reproducir el mecanismo”, dice Alfaro. Lo que sí hace es “esencializar al límite de lo posible la metáfora del movimiento cinético”, mediante una “plataforma circular que va girando” y a cuyo alrededor se suceden los acontecimientos que jalonan “la Historia con mayúsculas y la historia con minúsculas de Petit Pierre”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

No es teatro infantil, por mucho carrusel que haya, sino teatro para adultos. Y en esto Carles Alfaro sigue al pie de la letra el espíritu de Suzanne Lebeau, autora del texto que recrea la vida de este singular hombre deforme. Dice la escritora canadiense: “Hay que sumergirse en los años de nuestra propia infancia y acordarse de que a los cinco años la araña en la pared tenía una carga como la pinta Kafka en La metamorfosis”. La increíble historia de Petit Pierre se merecía esa mirada, que Alfaro califica de “naif” y que viene a romper con la “razón especulativa” de los adultos. “Su obra tiende a expresar el alma”. Y ya a punto de irnos, Carles Alfaro remacha: “Es un acto de amor”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talía.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talía.

Salva Torres