«La televisión se la va a quedar Internet»

Entrevista a Joan Alamar, director de Cabanyal Z
Durante el Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove 2016

Asisto a una charla sobre webseries en un almuerzo organizado por Cinema Jove con Michael Ajakwe, director del Los Angeles Web Series Festival. Y mientras estaba escuchando lo que tenían a bien contarnos y comiendo algún que otro dulce, vi aparecer a Joan Alamar, director de la fantástica webserie Cabanyal Z.

Joan me saludó, hace años que nos conocemos, y se sentó justo a mi lado. Al ver que se hacía la hora de la entrevista, y que la charla no terminaba, sino que se ponía más interesante, y los pastelitos se iban terminando, le comenté de subir a la tercera planta para realizar la entrevista de marras. Joan me dijo que estaba esperando a MAKMA, sonreí diciéndole que yo era el de la revista. Ambos nos echamos unas risas por tan curiosa equivocación.

Joan venía con una cabeza ensangrentada, presumo que de látex, en una bolsa, la traía por si me apetecía filmarla, para que nos metiéramos un poco más en el contexto de un apocalipsis zombie en el barrio marinero. Por desgracia se nos olvidó, y no la enfoqué en ningún momento. Cosas del directo.

Enciendo la cámara y me preparo, no sin antes preguntarle cómo va a acabar la serie, pues solo le queda un capítulo, pero el condenado no me soltó prenda. Una lástima, tendré que esperarme a su estreno on-line.

Cabanyal Z, de Joan Alamar.

Cabanyal Z, de Joan Alamar.

Javier Caro

La parte contratante de ninguna parte

En busca de un empleado desaparecido, de Rabih Mroué
Actividad escénica dentro de la exposición El Contrato, de Bulegoa z/b
Alhóndiga Bilbao
Plaza Arriquibar, 4. Bilbao

Rabih Mroué* dispone tres monitores de video en el escenario para representar el caso de la desaparición de un funcionario libanés de cuarto rango en 1996, R.S. En un lateral de la sala Mroué dirige con dos cámaras: una apunta a su rostro que protagoniza el relato, otra cenital sobre su mesa donde están unos cuadernos. La tercera cámara apunta a un panel en blanco donde un colaborador de Mroué podrá escribir, dibujar, esquematizar.

Comienza con el rostro de Mroué –el monitor más pequeño, central, sobre una mesa en el escenario–, el panel del auxiliar en blanco y las manos del locutor sobre los cuadernos muy manoseados, cargados de recortes de prensa originales y fotocopias del caso. Comienza abriendo y moviendo los cuadernos con agilidad, el panel en blanco comienza a rellenarse con un aviso tipo disclaimer que marcará el límite del toda la pieza, el rostro de Mroué se mueve adelante-atrás como una manguera a presión que va liberando la fuerza acumulada. Una premisa: «cómo/dónde han podido desaparecer las personas en el Líbano». De un cuaderno, reseñas de decenas de desaparecidos. En el panel se advierte: «esta performance no está tratando de buscar la verdad, la no-verdad, ni quién es el culpable, ni quién el inocente,…» Y deja claro que es muy posible que se haya cometido un crimen, posiblemente haya desaparecido mucho dinero y que todo conforme un affaire (más) de corrupción político-económica en el Líbano.

Un momento de la propuesta escénica de Rabih Mroué en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Eva Zubero.

Un momento de la propuesta escénica de Rabih Mroué en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Eva Zubero.

El caso es real, los recortes de periódicos son auténticos y, sin las dianas de la verdad y la mentira, Mroué busca un espacio cuántico donde desarrollar la pieza sobre persona desaparecida: ˝he is absent and he’ll come back, I need that, he is and he is not, present and disappeared, dead and quite alive, … he kepts everything on hold˝. El panel gira para dejar en el revés el «aviso interpretativo» y vuelve a blanco. Las manos mueven los cuadernos sin cesar, ilusionismo: el de abajo pasa arriba, lo abre, lo muestra, una página, otra, señala, comenta, despliega un recorte, las manos se muestran vacías, lo cierra, coge otro abajo y lo abre para apostillar algo, lo cierra, coge un tercero. El relato se ciñe siempre a la cronología temporal. Empieza con la esposa del desaparecido que difunde su demanda de información sobre el paradero de su marido. Varios días seguidos. Se publica un artículo que inicia el caso periodístico al haberse esfumado también mucho dinero. Los dedos señalan los titulares del periódico libanés, las manos se abren y giran, se apoyan en los titulares; ejecución medida que recuerda a un pianista tocando las teclas, blancas y negras.

Un momento de la propuesta de Rabih Mroué en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Eva Zubero.

Un momento de la propuesta de Rabih Mroué en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Eva Zubero.

Comienzan interrogatorios a personas, detenciones, sospechosos, cifras de dinero, destino del desaparecido, recortes que se muestran y desaparecen: algunos datos son escritos en el panel auxiliar. Siguiendo la técnica de las miguitas de pan se dejan pistas de los días donde aparecen noticias, rumores, nombres que van y vuelven a escena, algunas flechas relacionan nombres y el dinero esfumado del Ministerio de Economía (el traductor lo denomina «de presupuestos»). Las cifras van apareciendo en el panel en una montaña rusa: las cantidades desaparecidas –todas dispares– oscilan entre menos de uno y más de cuarenta millones de dólares. Aparece el humor: la precisión, esa prima puntillosa de la verdad, no existe, y da risa. Con el dinero aparecen los hilos del titiritero, el quién sabe qué habrá detrás, la mano negra. Zona de confort: la desaparición tenía un precio. Y cambio de escala: crece el escándalo del dinero, R.S. decrece. Se amplía el especular, las rectificaciones, el suponer, los desmentidos. Los recortes de prensa empiezan a hablar de otros recortes de prensa que citan anteriores recortes. Todo parece una partida de pinpón con varias bolas en juego donde, además, se pierden. Sobre el escenario el ilusionista y los cuadernos que se abren, despliegan y cierran, el panel se llena de nombres, cargos, círculos, tachones, cifras. Se remite a un género híbrido de investigación periodística y detectivesca. Así, el panel donde se apuntan las pesquisas y las relaciones, el trajín de las pruebas y el humor mismo apuntan al género policíaco televisivo. La cabeza parlante es un elemento clásico del periodismo informativo de los noticiarios.

Rabih Mroué en un momento de su intervención en Alhóndiga Bilbao. Foto: Eva Zubero.

Rabih Mroué en un momento de su intervención en Alhóndiga Bilbao. Foto: Eva Zubero.

Mroué vuelve a echar mano del comodín del humor al llenar varios minutos con música justificándola con que no se tienen noticias del caso durante diceiséis días. Una espera sobre la espera cuántica inicial. We hold. El caso deriva hacia las instancias más altas de la administración libanesa: titulares a cuatro columnas, aparecen los grandes principios políticos de la lucha contra la corrupción, los titiriteros son ahora los muñecos. Más complejidad y los hilos se pierden muy arriba. El tono inicial es un tono frío ceñido a la descripción del relato en la voz de la esposa del desaparecido que reclama una explicación. Cuando las versiones se multiplican el autor comienza a enfatizar las diferencias. No toma parte por ninguna de las versiones sino por surfear en ese tubo que conforman la ola de información y contra información. Ceñido a la cronología no se rinde al ruido de fondo que crece al complicarse la trama. Su narrativa nunca llega a descarriar en el absurdo o en hacer creer al espectador que es un ejercicio estéril este abrir y cerrar cuadernos, este peregrinaje de versiones en recortes. Con propiedad: no quiere perder los papeles.

Rabi Mroué durante su intervención en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Eva Zubero.

Rabi Mroué durante su intervención en Alhóndiga Bilbao. Fotografía: Eva Zubero.

Al final hay una necesidad de fragmentación que el desenlace acentúa. La pieza se cierra con una triple desaparición. Mroué cede su monitor a una grabación con un clérigo. En el panel la barahúnda de nombres, iconos, tachaduras, flechas es impregnada en un disolvente para que un paño anule todo rastro de especulación. Los cuadernos cerrados todos, inanimados, indican la conclusión del caso. Final: un bucle de Mroué mirando fijamente a la cámara sin articular palabra, cuadernos callados, panel borrado. Cualquier coincidencia con la realidad no es verdad, no es mentira. Ni tampoco ficción.

* Rabih Mroué (Beirut, 1967) es autor teatral, ensayista y artista. Vive entre Beirut y Berlín. Su trabajo reflexiona de manera crítica sobre los usos de las imágenes en las narrativas oficiales.

Enlaces

http://www.bulegoa.org/busca-empleado-desaparecido-rabih-mrou

http://en.wikipedia.org/wiki/Rabih_Mroué

Un momento de la intervención de Rabih Mroué. Fotografía: Eva Zubero.

Un momento de la intervención de Rabih Mroué. Fotografía: Eva Zubero.

Jorge Laespada

‘Cherry Pie’ y ‘Matka’, ganadoras en Cinema Jove

‘Cherry Pie’, de Lorenz Merz: Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje
‘Matka’, de Lukas Ostalski: Premio Luna de Valencia al Mejor Cortometraje
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

El premio Luna de Valencia de la 29ª Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove ha recaído en la película suiza Cherry Pie, de Lorenz Merz, según dio a conocer Rafael Maluenda, director del certamen valenciano. Una película “con momentos muy poéticos, con una apuesta formal muy rompedora”, según afirmó Juan Manuel Chumilla-Carbajosa, miembro del Jurado de la Sección Oficial de Largometrajes. Por su parte, la Luna de Valencia al Mejor Cortometraje fue a parar a la película polaca Matka, de Lukas Ostalski, que a juicio del jurado es una historia contundente, muy bien rematada y muy bien interpretada.

Juan Manuel Chumilla-Carbajosa, la suiza Christine Repond y la macedonia Teona Strugar Mitevska, directores de cine y miembros del jurado de la Sección Oficial de Largometrajes, han coincidido en destacar Cherry Pie porque crea una serie de atmósferas y sensaciones que la alejan de lo convencional. “La película juega más con la sugerencia que con la narración y, además, ha conseguido emocionar al jurado y que eso es lo más difícil en películas que también toman ese camino narrativo tan poco ortodoxo”, afirmó Chumilla-Carbajosa.

Lolita Chammah, en un fotograma de 'Cherry Pie', de Lorenz Merz, Premio Luna de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Lolita Chammah, en un fotograma de ‘Cherry Pie’, de Lorenz Merz, Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Cherry Pie, ópera prima del suizo Lorenz Merz, está interpretado por Lolita Chammah, Fionella y Orfeo Campanella, entre otros, y narra la historia de Zoé, una joven que quiere huir de sí misma. En su viaje hacia el norte se sube a un ferry, donde una misteriosa mujer desaparece de repente. Con un estilo austero y prácticamente sin diálogos, una cámara en mano le sigue a través de carreteras, gasolineras o estaciones de servicio. Se trata de un experimento muy arriesgado y totalmente independiente. Según su director Lorenz Merz: “Mi intención era hacer cine con las necesidades más básicas y sin presión. Un hombre, una cámara y una actriz, porque el modo en que miras las cosas es a menudo más importante que lo que estás mirando en sí”. El largo recibirá los 30.000 euros que otorga el premio para su distribución.

Fotograma de 'Matka, de Lukas Ostalski, Premio Luna de Valencia al Mejor Cortometraje. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Matka, de Lukas Ostalski, Premio Luna de Valencia al Mejor Cortometraje. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La directora Laura Pinto, la actriz Malena Alterio y el director Ferenc Cakó, jurados de la Sección Oficial de Cortometrajes, han destacado Matka por contar una historia valiente sobre la familia y las drogas. Una historia con un final contundente que te deja marcado. Matka, de Lucasz Ostalski, narra cómo Malgorzata -una reputada política- se dirige a su casa en el lago porque su hijo –drogadicto- necesita su ayuda. Malgorzata le pide apoyo a su hija. En casa encuentran al hijo semiinconsciente y el cuerpo destrozado de una joven. El cortometraje recibirá un premio valorado en 8.000 euros para el director del mismo.

Palmarés 29ª Edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove:

Luna de Valencia al Mejor Largometraje: ‘Cherry Pie’ (Lorenz Merz, Suiza, 2013).

Luna de Valencia al Mejor Cortometraje: ‘Matka’ (Lukasz Ostalski, Polonia, 2014). Mención Especial del Jurado de Largometrajes: ‘Obietnica’ (Anna Kazejak, Polonia, 2014).

Mención Especial del Jurado al mejor cortometraje documental: ‘La larme du bourreau’, de Layth Abdulamir.

Mención Especial del Jurado al mejor cortometraje de animación: ‘Nashorn im Galopp’, de Erik Schmitt.

Mención Especial del Jurado al mejor cortometraje de ficción: ‘O umbra de nor’, de Radu Jude.

Premio Pecera Estudio al cortometraje español con mejor sonido:

‘Subterráneo/Underground’, de Miguel A. Carmona, España, 2014

Premio Canal+ al mejor cortometraje: “’Boles’, de Spela Cadez.

Premio Grupo Pasarela Audiovisual al mejor director de cortometraje de producción valenciana, consistente en trabajos de iluminación: ‘Bikini’, de Óscar Bernacer.

‘Cherry Pie’: ver crítica en:

https://www.makma.net/cherry-pie-a-la-deriva/

Lolita Chammah, de espaldas, en un fotograma de 'Cherry Pie', de Lorenz Merz, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Lolita Chammah, de espaldas, en un fotograma de ‘Cherry Pie’, de Lorenz Merz, Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje de Cinema Jove.

 

 

Los secretos de la Señorita Isbel

Los secretos de la señorita Isbel de Isbel Messeguer
Galería Kessler-Battaglia
Pasaje Giner, 2, Plaza de la Reina, Valencia.
Desde el 29 de Noviembre
Hasta el 14 de Diciembre.

Los secretos de la artista Isbel Messeguer.

“La forma de andar, la voz, el aroma que emana el cuerpo o ciertas partes del cuerpo, el odor di femina, resultan importantes y se convierte en causa de una atracción irresistible, como también muchas veces de un rechazo invencible. ¡Cuánto puede un vestido que da plasticidad a los encantos del cuerpo, que hace el pie chico, la cintura esbelta y la cadera opulenta! ¡El apetito que puede despertar la indumentaria, la tela, el corte del vestido, la obra del modisto! Estamos en un camino que no conduce solamente al fetichismo de ciertas partes del cuerpo, sino también al fetichismo de la vestimenta y al de las telas y que, en suma, lleva del fetichismo fisiológico al patológico.”
Eulenburg. Über Sexualle Perversionem (1914)

“Es el perfecto uso de este misterio lo que constituye el símbolo: evocar paso a paso un objeto para mostrar un estado de ánimo, o, a la inversa, escoger un objeto y extraer de él un estado de ánimo, a través de una serie de desciframiento”
Mallarmé (1891)

 

Srta. es término de cortesía que se aplica a hijas de personas de representación y damas solteras y que también se aplica a maestras, profesoras y a otras mujeres que desempeñan algún servicio, incluyendo aquí, aunque más ocasionalmente, los de dudosa moralidad. Por otra parte Srta. Pepis es la supuesta creadora de unos maletines de maquillaje infantil que hicieron furor en los 60 y 70.

Así, Los secretos de la Srta. Isbel presentada esta quincena en la pequeña y recoleta Galería Kessler Battaglia es una suerte de cámara o camerino entre el escaparate y la instalación, donde la profesora de Proyectos de Moulage Isbel Messeguer, coloca un provocador conjunto de objetos de tocador: fotografías y espejos, peluches y collares, dibujos, palabras, caligrafías y autógrafos, que habrán de ser complementadas en loor de la autora con una pasarela de temática isabelina, denominada Desfile Performance Mami Club que tendrá lugar el día de la inauguración entre nubes de almizcle marroquí y un pequeño número de amigos, admiradores, discípulos, devotos, imitadores y alter egos que imaginamos más bien atónita multitud.

La tarjeta simula ser una foto arrancada de una libreta escolar, en la que detrás de la información puntual, lugar, fecha, etc, aparece el espaldar orondo y mollar de la propia modista. El hombro marcado con los azules desteñidos de un tatuaje, picassiano y grotesco, contrasta con la silueta simétrica de una mujer, joven y morena, que esta vez desnuda un hombro virginal, sin mácula. Se trata esta vez del famoso cuadro de Salvador Dalí muchacha de espalda, que retrataba a su hermana Ana María a la edad de 17 años. Aquí está situado en último término, en el pasado, como una imagen de la entereza perdida. Se trata también de una declaración de principios.

Fotógrafa Eva Mañez. Fotografía por cortesía de la Galería.

Fotógrafa Eva Mañez. Fotografía por cortesía de la Galería.

Isbel Messeguer Talens con casa en Les Palmeretes, nació en Sueca en 1964, y en el esplendor de los 80, aún como estudiante, pudo a la vez interesarse por las historietas del Dadaísmo, el pene minúsculo de Dalí, y los prometedores intentos por parte de políticos y empresarios de apuntalar, a través del IMPIVA y las Ferias de Muestras, algo así como un sector industrial potente de moda valenciana. Ahora es una profesional más que competente emperrada en hacer una tesis doctoral sobre la minifalda. Pero la estupenda rubia que yo conocí, henchida de amores, alegría y confianza, inició muy pronto una serie de exposiciones autobiográficas, desde Isbelín (Postpos 1989) a la que ahora comentamos, pasando por Amor Reciclado, cualquiera diría que esto es una
instalación pero es la antología de mi vida hecha de todo corazón (La Llotgeta 2002) y otras muy similares.

Quiero decir con esto que la autora se ha ocupado regular y sistemáticamente de construir un personaje excesivo y sentimental, rebosante de apetitos maternales y que paradójicamente ha carecido, al menos hasta ahora, de misterio. ¡Pero si las cosas de Isbel las sabe todo el mundo! Sin embargo la fabulación ha ido subiendo de tono e incluye ahora fotografías de mujeres humilladas y poseidas, fantasmas que no saben que lo son, y una pequeña prole de muñecos que cobra vida cuando cierra la galería.

Un primer problema sería saber sí este salto cualitativo, desde lo cursi a lo casi siniestro, responde a razones biográficas, a una mayor familiaridad con algunas subcorrientes contemporáneas (arte del cuerpo, arte feminista, de género, queer…) o a la lectura o relectura de fuentes freudianas, o postfreudianas, con las que estas tendencias comparten el mismo diagnóstico respecto a la no-unidad de la conciencia, la enajenación del cuerpo, la perversidad estructural de la familia, y en general sobre la futilidad de la cultura.

Es verdad que los tiempos no están siendo muy buenos, así que será mejor acudir a la fiesta. Los secretos de la Srta. Isbel son los secretos de toda creación.

Luis Armand

Enxaneta: amores resbaladizos

Enxaneta, de Alfonso Amador
Espai La Rambleta
Bulevar Sur, esquina con Pío IX. Valencia
Estreno: sábado 6 de julio, a las 22.30

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Pensemos en el cine contemporáneo. Su rumor. Es lo más parecido a una ola de mar. Torrentes visuales sin origen ni fin surgen de la nada hasta apagarse. Fundido en negro. Se ha extirpado el THE END. La línea de meta del cine clásico se ha borrado porque las películas son como nosotros: aspiran a la inmortalidad, no quieren fin. Al contrario, nos invitan a continuarlas. Cualquier director de cine con talento lo sabe: a fuerza de ver, el espectador de hoy se ha vuelto cineasta. La imagen se cierra, pero su mente se abre. El proyector se apaga, pero su imaginación se ilumina. Por eso el director de cine no se corta y propone secuencias inconclusas que el espectador rellena. Enxaneta, también. Es un relato visual que carece de tiempo. Tan pronto se rompe como vuelve a surgir. En su seno, late el conflicto eterno: ser y convivir. La matemática de la vida (de)muestra que 1+1 no siempre es igual a 2. Uno y otro pueden realizar el mismo recorrido, pero en sentido inverso. Pueden anularse.

Imagen de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Imagen de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Un verano, una mujer (Blanca: Silvia Mir) y un hombre (Alberto: Alberto Iglesias). La cámara les sigue, les espía. Su director, Alfonso Amador, registra las palabras que dicen y muestra las que esconden. Los cuerpos hablan, las almas se ocultan. Unas representan la fuerza; otras, el misterio. Las segundas, siempre, parecen más elocuentes, expresan mejor el contenido secreto del film, que podría ser aquello que dijo el escritor Emile Zola: Estamos aquí para vivir en voz alta. Para llegar a lo más alto, reza Enxaneta, título de este magnético film.  Su espíritu es el de trazar un sendero vertical de dos direcciones: ella mira hacia arriba, él hacia abajo, dos gestos concurrentes que no necesariamente se encuentran. Ese es el recorrido físico, el de las imágenes, que circula paralelo al nuestro, el de los espectadores, que siempre es el emocional. Podrás transitarlo en la terraza de la Rambleta el sábado, 6 de julio, a las 22:30 h. Estrenamos Enxaneta,  sobre la que hablaremos largo y tendido con su director, Alfonso Amador.  No te la pierdas.

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Daniel Gascó