Russafa se abre al arte

Festival Russafart
Barrio de Russafa. Diversos espacios culturales. Valencia
1, 2 y 3 de Junio de 2018

Con carácter de bienal, Russafart regresa. Un camino que cierra ahora, un ciclo de diez años. Edad de madurez para un evento cultural que tuvo la originalidad de abrir las puertas de los estudios de arte al público y que convocó una amplia participación y colaboración social del céntrico barrio de Russafa. Hoy somos un referente para nuevos espacios de arte, dentro y fuera de Valencia y nuestra convocatoria atrae a visitantes y creadores de todo el mundo.

Los días 1, 2 y 3 de junio de 2018 bajo el lema «Creando arte» abriremos de nuevo las puertas de los talleres y espacios artísticos. El reencuentro entre público y arte tiene lugar tras dos años de intenso trabajo, tiempo suficiente para evidenciar que el arte está en constante búsqueda creativa y renovación de sus lenguajes y formas de expresión. No exenta de dificultades, marcada por estos duros años de crisis, con amargas experiencias de censura y de recortes en la libertad de expresión a nivel nacional, esta fiesta del arte, permitirá constatar la obra de más de 200 artistas.

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Un momento excepcional para descubrir qué se cuece al interior de los talleres, espacios donde se nos revela en toda su dimensión el día a día del arte en sus ámbitos más íntimos, donde la inspiración y los motivos toman una forma definitiva. Los testimonios de quienes han vivido esta experiencia retratan la singularidad de estos encuentros: cada estudio es un mundo, cada artista un misterio. Y es en esta cuando la complicidad del arte y la cultura llegan a su clímax sin dejar la creación de germinar.

Los pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas, artistas urbanos y performers invitan al espectador a formar parte en este festival, distribuidos en 60 estudios artísticos y proyectos, además de 28 espacios expositivos. El conjunto de esta muestra descubre las maneras de hacer, crear y pensar del colectivo de productores de arte que habita en el barrio de Russafa.

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

En esta edición se reitera el concurso de pintura rápida y contaremos con la participación de cinco artistas de Lisboa, como parte de los intercambios culturales a nivel internacional que hemos venido realizando con eventos similares a Russafart.

Celebramos esta edición de Russafart bajo el signo de “Creando arte” que encuentra su riqueza en las prácticas dedicadas al reconocimiento de la cultura como forma de activar la comunicación mutua entre artistas y público. Una ocasión óptima para activar la vertiente cultural y creativa del barrio de Russafa.

Destacamos la valiosa aportación de los comercios del barrio de Russafa que colaboran con el evento, del mismo modo agradecer a todas las personas, entidades y patrocinadores que hacen posible el evento, creando sinergias recíprocas.

La asociación Russafart les invita a participar de esta edición, donde las experiencias creativas de los artistas del barrio de Russafa se fusionan en estos 10 años de incansable actividad artística con un programa de actividades y propuestas, fusionando el carácter lúdico, festivo y de acción creativa que nos identifica.

Les esperamos para disfrutar del arte y del barrio porque Russafart es Russafa y Russafa es Russafart.

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

Begoña Zornoza, procesos de desmoronamiento

Begoña Zornoza, «Pedra i tisora»
Sala de exposiciones de la Societat Coral el Micalet
Guillem de Castro, 73. Valencia
Hasta el 9 de marzo de 2016

Que «la vida es un proceso de demolición» lo dejó escrito Scott Fitzgerald en ese relato de madurez cuyo título podría definir bien la propia tensión artística de Begoña Zornoza: «Crack-up». Una vajilla valiosa que cae, como una vida que se quiebra, pueden conservar intacta su apariencia pero quien se acerca a ellas o sencillamente quien sabe ver, advertirá por encima de la convención y de la liga, el hilo fino de la resquebrajadura. Figuras, seres, rotos y después pegados: crack-up.

Zornoza reacciona entre la diversión y la tragedia frente las tendencias invasivas de la experiencia visual contemporánea (la sobreabundancia de imágenes y representaciones). Protesta o se protege la pintora del propio exceso de la creación plástica. Esto es, justo al otro lado del linchamiento icónico, la artista rompe, agrede y desmiembra con una vocación aparentemente inversa a la del célebre doctor de Mary Wollstonecraft Shelley- la voluntad de permanencia de la imagen.

Imágenes, fragmentos como cortesías que el pasado tiene con la memoria, trozos de figuras, algunas de ellas inquietantemente parecidas a nosotros mismos. Juegos y juegos de manos, recuerdos, niñas, olvido del mundo. En efecto, caracteriza a esta artista sensible y lúcida, con influencias de Saura, Basquiat o Dubuffet la perpleja resistencia en la ruptura (desmoronamientos, llagas, desbarates), la inquietud creativa en el mismo proceso de demolición. Quien se acerque a su obra sin referentes ni juicios antes de hora sentirá es de prever que sea asíuna primitiva, lúdica, conexión con la expresividad del arte africano, con el quehacer recreativo de los niños.

Figuras, memoria, niñas, hombres, mujeres rotas, muchachas fragmentadas con la misma conciencia con la que se deleitan las olas allanando la zona edificada de alcázares y murallas en la orilla la playa. Sí, todos las figuras aparecerán a la luz el día, una vez ida la marea, recompuestas como personajes aplastados en la superficie de un papel blanco con una lesión consciente entre sus partes y una culpabilidad afín a la que se plantea la pleamar frente al castillo de arena.

Con esa intención sensible, lúdica y a la vez melancólica (muchas de sus figuras apabulladas parecen fijar sus ojos, rotos y luego aglutinados, en la neblina de la infancia), la pintora, ubicada en el barrio de Ruzafa, presenta en Pedra i tisora una serie de obras destinadas a remover, a echar luz también sobre los rincones de nuestro propio proceso de desmoronamiento y pegado.

No se deje engañar por el aparente vaciamiento de la imagen (no se fie de ella, pues se presenta, en todo caso, cargada de tensiones). No se queda tampoco en la desgarradura. Cioran, admiraba al Fitzgerald del «Crack-up» por su quehacer en el insomnio. Un insomnio que nosotros disfrutamos con el mismo deleite con el que celebramos cada noche de tormenta e inviernola urdimbre de Villa Diodati: el célebre encuentro de Byron con Mary; el de Shelley con Polidori, aquel verano sin sol en el que se concibieron todos los monstruos.

Zornoza la artistacomo la maquinadora Shelley, contiene un monstruo y también un Prometeo. Aunque a veces, para desconcierto y delectación no sepa el espectador dónde empieza uno y donde termina la otra.

J. G. Cívico 

Pedra i tisora de Begoña Zornoza, 2016. Cortesía del artista.

Pedra i tisora de Begoña Zornoza, 2016. Cortesía de la artista.