Michael Jackson revivido

Tributo a Michael Jackson
Casino Cirsa
Avenida de las Cortes Valencianas, 59. Valencia
Viernes 15 de abril, 2016, a las 21.30h

Casino Cirsa Valencia rendirá homenaje al considerado rey del pop, Michael Jackson, el próximo viernes 15 de abril (21.30h) con un espectáculo que incluye cena, concierto y copas.

Los encargados de dar vida a las canciones y bailes de este icono del pop son la ‘Jackson Dance Company’ con su espectáculo Michael’s Legacy, avalado por el club de fans del cantante norteamericano como el mejor tributo a este artista.

Cartel del tributo a Michael Jackson. Cortesía de Casino Cirsa.

Cartel del tributo a Michael Jackson. Cortesía de Casino Cirsa.

Ximo MJ se enfundará el guante y el sombrero característico de Michael Jackson en un espectáculo que cuida mucho la escenografía, con réplicas casi exactas de sus canciones. Esta compañía cuenta con un cuerpo de baile de catorce personas y grandes voces en directo que transmiten a la perfección la esencia del mítico rey del pop.

Casino Cirsa Valencia ha preparado para la ocasión un menú muy especial que se servirá antes del concierto y que incluye platos como crujiente casero de verduras de temporada y gambas, carrillera ibérica y gratén de patata, jamón y trufa negra o soufflé helado de mandarina sobre crema de vainilla.

Michael Jackson, a quien Casino Cirsa rinde tributo.

Michael Jackson, a quien Casino Cirsa rinde tributo.

Teatro entre un Manhattan y un Rob Roy

La diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy, de Borja López Collado
Ca Lluis
C / Zarra, 2 (zona Plaza del Cedro). Valencia
Hasta finales de octubre, 2015

La Diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy, estrenada en Ca Lluis, es una pieza teatral escrita específicamente para el nuevo circuito de teatro en espacios no convencionales, que sitúa precisamente a la pareja de actores protagonistas en una de las mesas del propio restaurante donde se representa la obra.

Lluis Salvador, gestor del gastrobar Ca Lluis, indicó durante la presentación que «la idea es fusionar gastronomía con teatro de una manera directa, buscando que al igual que se puede disfrutar de una cena junto con otras disciplinas artísticas, por qué no hacerlo también con una obra teatral escrita y pensada específicamente para tal fin”.

Borja López Collado, autor de la obra y director artístico de Triangle Teatre, la compañía productora, destacó a su vez que “no es teatro de cabaré, aunque es cercano y tiene similitud, por el hecho de que se representa en espacios no convencionales, pero como género es una escena teatral, una escena de texto, donde no entran canciones, monólogos o bailes”.

Los protagonistas, tanto la pareja que estrena en el mes de octubre, Ainara Corral y Pablo Tomás, como las siguientes que protagonizarán en los meses de noviembre y diciembre, Héctor Fuster, Laura Salcedo, Albert Martínez y Laura Valero, trabajaron con Borja anteriormente en una adaptación de Café y Cigarrillos.

De hecho, Laura Salcedo coincidió con Héctor Fuster en la escuela en la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático), precisamente durante la representación de Café y Cigarrillos, y en palabras de ambos, “hemos llevado esa química que tuvimos en la escena a La Diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy y nos lo hemos pasado muy bien y esperamos que siga así”.

Cartel de la obra La diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy, de Borja López Collado.

Cartel de la obra La diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy, de Borja López Collado.

La fusión entre cultura y ocio no está reñida y esto ha terminado por confluir en un proyecto teatral de circuito itinerante que abarcará los meses de octubre, noviembre y diciembre y que tendrá lugar en cuatro espacios gastronómicos de la ciudad de Valencia: Ca Lluis, Mendiclub Restobar, I Loft VLC y Buteco. Es buscar precisamente la complicidad de los artistas con el público, al mismo nivel, sin la distancia que proporciona un escenario.

El reparto de la pieza está formado por Ainara Corral y Pablo Tomás (pareja que estrena en el mes de octubre), Hector Fuster y Laura Salcedo (durante el mes de noviembre) y Albert Martínez junto con Laura Valero (cerrarán durante el mes de diciembre). Un total de 12 actuaciones durante tres meses en cuatro locales distintos, en donde cada uno de estos locales acogerá a una nueva pareja de intérpretes por cada mes.

La diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy nos presenta a dos personajes, una pareja joven, un chico y un chica que deciden encontrarse en un cafetería. ¿Por qué allí? ¿De quién fue la idea? ¿No había otro sitio? ¿Qué han venido a decirse? ¿Acaso importa? Pronto nos daremos cuenta que las cosas no son lo que parecen, quien calla otorga y quien habla, pues eso… por la boca muere el pez.

Integrantes de La diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy. Imagen cortesía de los organizadores.

Integrantes de La diferencia entre un Manhattan y un Rob Roy. Imagen cortesía de los organizadores.

Despertar al grito de Savannakhet

La nuit du bal. Amanda Moreno
Salón Rouge
Institut Français
C/ Moro Zeit, 6. Valencia
Hasta el 30 de mayo

La algarabía en el salón de baile, durante la recepción de los embajadores de Francia en Calcuta, solo puede compensarse con la melodía de India Song y el gran silencio que esta produce. Cada vez que suena se repite un instante congelado de aquella noche, de la gran pasión. “Que d’amour, ce ball… Que de désir…”(1).

En la noche del baile se mezclan las voces con los personajes, los gritos con los llantos, las narraciones con los destinos; todo para traer a la memoria lo que el olvido ha disipado con la luz de la aurora. La nuit du bal representa un espacio en el que el tiempo ha sido hechizado. En él Amanda Moreno consigue captar algunas de las imágenes de la obra de Marguerite Duras: aquellas que se repiten en el canto de su serie inspirada en la India y que Moreno exhibe de manera propia, haciéndola suya, fascinada por la complejidad narrativa de la francesa. Así, la densidad del tiempo, la laxitud de la acción nos introduce en la ficción, no tanto la literaria de Duras como aquella que hace de la memoria un lugar para confundir los recuerdos, dotar de existencia al amor y el deseo, dar voz a la locura y observar, de cerca, la muerte en vida.

Obra de Amanda Moreno en 'La nuit du bal'. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Obra de Amanda Moreno en ‘La nuit du bal’. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Por tanto, La nuit du bal es un “récit très lent, mélopée faite de débris de mémoire, et au cours de laquelle, parfois, une phrase émergera, intacte de l’oubli”(2). Entonces Amanda Moreno guarda los restos de memoria que las voces traen en su narración componiendo ese gran escenario que es La nuit du bal. En él se mezcla un jardín tropical de cocoteros y palmeras, de plantas verdes y adelfas trás las que se oculta la chica de S. Thala. Una selva misteriosa que esconde los secretos del tiempo más oscuro y en el que el Ganges mece cada una de esas vidas, donde el Vicecónsul embebido en su existencia fantasmagórica vagabundea; la mendiga exhala su canto de Savannakhet. “Elle se tient là avec les restes. Oublieuse. Déliée, c’est-à-dire absolue”(3). O los leprosos que se aproximan a la embajada y que son devorados por la hambruna.

También nos hallamos frente a una recepción envuelta en decadencia exuberante. De entre estas ruinas, Moreno hace emerger algunos instantes de esplendor. Los amantes hipnotizados por la asfixiante dulzor del vals atraviesan las estancias a pesar del rumor de los cuchicheos de los invitados. El pasado lujo se ha hecho añicos, polvo y piedras quemadas. La luz emana del monzón verde, de los rostros blancos de la locura, de las manchas de la luna y el negro de la noche.

Obra de Amanda Moreno en 'La nuit du bal'. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Obra de Amanda Moreno en ‘La nuit du bal’. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

La absoluta visualidad deviene una transición de paisajes de ausencias. Oscura es la noche, calurosa e inalcanzable. Las sombras hacen de ella su morada. El deseo avanza apresurado sobre la tormenta que se adentra en el Bengala. Así, el monzón con su lluvia impregna cada pincelada: el aceituna que aflora de la húmeda y espesa selva tropical, el amarillo de la faz perdida y su destilación en flores, y el azul del mar que ensordece el final de cada palabra. Las veladuras aumentan la atmósfera pesada y perfumada en incienso. Cada fragmento de papel pintado, arrancado y pegado por nuestra artista es la rotura de una escena, el hábito de los deseos más enloquecedores y la lepra del corazón.

Todo los elementos de las grandes estancias de la embajada, los personajes y la naturaleza parecen estar cubiertos por las piezas rotas de una historia imposible de ser compuesta, en la que el fin ya llegó y su escritura está por venir. Por eso, los fragmentos de collage-décollage pictórico, de las pinturas rotas y brillantes de Amanda Moreno son como la memoria residual de las voces que nos hablan de La nuit du bal.

(1) Duras, M., India Song. Paris, Gallimard, 1973, p. 16

(2) Íbid., p. 40

3) Certeau, M., La fable mystique, Paris, Gallimard, 1982, p. 48

Obra de Amanda Moreno en 'La nuit du bal'. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Obra de Amanda Moreno en ‘La nuit du bal’. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Johanna Caplliure