Las urgencias e insurgencias de PAM! PAM!

V Edición del Festival PAM! PAM!
Atarazanas
Plaza Juan Antonio Benlliure, s/n. València
Hasta el 6 de enero de 2019

Cultura emergente. Tal es el lema de la quinta edición de PAM! PAM!, proyecto de la Universitat Politècnica de Valencia que da a conocer el trabajo de los alumnos de los Máster en Producción Artística, Artes Visuales y Multimedia. Cultura emergente que, como señala su comisario José Luis Clemente, tiene que ver con la idea de “emergencia, de urgencia en la que se debate la cultura, y también con lo que surge de nuevo”. Fiel a ese espíritu, que atraviesa al proyecto mismo, también él sometido a la incertidumbre y la urgencia de no saber últimamente dónde recalará, los nueves jóvenes artistas seleccionados, de entre un total de 72 trabajos, exponen sus obras en Atarazanas hasta el 6 de enero.

Durante las tres primeras ediciones, PAM! PAM! fue acogido en el Centre del Carme, hasta que ciertas desavenencias por el espacio a ocupar llevó a sus responsables a buscar otro lugar. Lo encontró el pasado año en el IVAM, donde los diez artistas seleccionados ocuparon el hall, los pasillos y otros rincones del museo alejados de las salas convencionales. “Es una especie de ginkana de arte emergente”, tal y como describió Clemente esa cuarta edición. Ginkana que ha dado paso este año a un despliegue fastuoso por la gran nave del edificio de Atarazanas, de nuevo un reto para los jóvenes artistas a la hora de expresar lo que llevan dentro.

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

“Si fuera PAM solo, le faltaría algo. De ahí que la relación con esto sea tan necesaria, porque les obliga a una profesionalización de su trabajo, al tener que salir del recinto universitario a exponer sus obras”, explica Clemente. “Esto de ser artista no es fácil, porque están sometidos a un escrutinio”, añade el comisario. Escrutinio de un conjunto de obras desplegadas por el interior de Atarazanas, a modo de bengalas con las que iluminar el siempre oscuro porvenir de la cultura, a pesar de las continuas llamadas acerca de su necesidad. Como ésta de André Malraux: “La cultura es la suma de todas las formas de arte que han permitido al hombre ser menos esclavizado”.

Algunas de esas formas se pueden ver en la exposición Cultura emergente. “Son obras que se pretende sean representativas de lo que sucede hoy mismo en el mundo del arte. Es muy panorámica”, señala Clemente. Abarca desde pintura a fotografía, pasando por instalaciones y videos. Y los temas, aunque variados, terminan reflejando esa urgencia e insurgencia a la que alude la temática de este año, en forma de conflictos en torno a la identidad, la imagen y la muerte, unas veces manifiesta y otras latente, en tonos poéticos o más irónicos.

Obras de Kateryna Borovschi. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Kateryna Borovschi. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Juande Morenilla, por ejemplo, se hace cargo de esa relación con cierta naturaleza mortífera, tomando como referencia la película Deep Blue Sea, el tiburón que la protagoniza, junto a una serie de bosques con hachas y sierras que amenazan con destruirla, utilizando una desbordante imaginación sarcástica. La muerte, en forma de ataúd rosa cubierto de flamencos igualmente rosas, también está presente en el trabajo kitsch de Valerie Oleshchenko titulado #Lovesourface. Mireia Donat alude directamente a la Morgue en su obra caracterizada por lo amorfo, sin duda producto de la extrañeza que el cuerpo muchas veces nos produce. Podríamos hablar de La metamorfosis de Kafka, pero también de El hombre elefante de David Lynch.

Obras de Laura Palau. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Laura Palau. Imagen cortesía de PAM! PAM!

A esa identidad confusa se refiere Kateryna Borovschi, con su trabajo elocuentemente titulado La ambigüedad: el individuo en un espacio virtual. En él, la artista habla de Internet como un “laboratorio de experimentación de la identidad humana”. Raúl Lorenzo, en otro registro más histórico, se enfrenta a la ilegibilidad de los textos una vez pasado el tiempo, mediante las partes de un mural fragmentado en la obra Heee. “Pretendo suscitar una poética de la ruina”, señala el artista. Sutileza que comparte Laura Palau con su instalación Observatorio y la serie de fotografías que la acompañan, tomadas de una serie de capturas en el interior de cajas de abejas a modo de cámara oscura. “Me interesa más la luz, que el rastro que deja”, afirma Palau.

Obra de Alejandro Granero. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obra de Alejandro Granero. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Patricia Cadavid habla de la hispanidad a través de documentos de su archivo personal, en una videoinstalación que hurga en cierta identidad nacional, con esta rúbrica: En los márgenes del adiestramiento. La España humanista y la científica se enfrentan en la pieza Herreros y alquimistas, de Daniel Álvarez, con una serie de cuadros de “líneas góticas y pinceladas orgánicas”. Inquietante, a pesar de su carácter constructivo, racional y arquitectónico, es la obra de Alejandro Granero, cuyos espacios guardan ecos del cineasta Michelangelo Antonioni, quien dijera: “Muchas veces para entender, tenemos que mirar al vacío”.

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Obras de Juande Morenilla. Imagen cortesía de PAM! PAM!

Salva Torres

Vicent Marco: La realidad imaginaria

Realidad imaginada, de Vicent Marco
Comisariada por Arístides Rosell
Atarazanas
Plaza Juan Antonio Benlliure, s/n. Valencia
Hasta el 10 de septiembre de 2017

La primera sensación que experimentamos al adentrarnos en una exposición de Vicent Marco es la de un hondo sosiego. Afuera queda el bullicio exterior, la vida nerviosa y agitada, el estrés del tráfico, la impronta sonora de la ciudad ajetreada y ruidosa. Dentro, en cambio, en el interior del recinto expositivo, la pintura armónica, equilibrada y racional de Vicent Marco nos infunde de inmediato un sentimiento de calma, de expectación tranquila, como si fuéramos los destinatarios de una invitación exclusiva al silencio y al goce estético.

Sin embargo, esa impresión inicial, provocada por la radicalidad del tránsito, irá modificándose poco a poco, conforme el espectador vaya entrando, paso a paso, en el universo pictórico que tiene delante. A la calma estética le sucede invariablemente una cierta inquietud. Los cuadros se dirigen ahora al espectador con cierta educada inquisición: le interrogan, ponen en evidencia verdades incómodas, afean actitudes que tal vez le molesten… en medio del silencio irrumpe un grito. Un aire de nítida denuncia puebla de pronto la atmósfera. Tras la regularidad y la aparente simplicidad de las formas se abre paso la lógica de un cierto desgarro. La realidad pictórica misma aparece disociada. Figuración y abstracción conviven en un escenario en el que se dirime una lucha… un combate que atañe directamente al espectador.

Visita al Museo, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Visita al Museo, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Llegados a este punto es necesario decidir. Es la hora de saber si uno está allí para hacerse una selfie y partir, o si uno acepta el reto del artista. Pues lo que va a ver no es un discurso complaciente, una galería de imágenes bonitas e inocuas, sino una radical impugnación de todo el sistema actual del arte. Ese es el propósito, ese es el reto que lanza el artista… y nosotros somos los jueces inapelables llamados a dictaminar si Vicent Marco ha alcanzado el blanco con su arco y sus flechas, con su inteligencia y su talento.

Pero ¿cómo se ha forjado ese propósito en la voluntad del pintor? ¿Cómo ha llegado el artista hasta aquí?

Vicent Marco (l´Alcúdia, 1956) es un artista que viene de lejos, de muy lejos. Ya a los ocho o nueve años, en su Alcúdia natal, tenía el impropio y absurdo deseo de ser pintor, pese a que nadie en su entorno familiar se dedicaba a ello. A los once años le presentaron a Manuel Boix, en cuyo taller se formó como si fuera (sin serlo) un verdadero aprendiz. Allí aprendió todo lo que puede enseñarse sobre técnica pictórica, sin necesidad de pasar por una academia. No es un caso extraordinario en su época: tampoco pasaron por ellas Manolo Valdés o Andreu Alfaro. Luego, en su tiempo libre, pintaba en casa sus propios cuadros. A los 14 años ganó su primer premio de pintura: un Premio Nacional, que lo llevó de golpe a Madrid. En 1974, con 18 años, hizo su primera exposición individual en la Galería Amadís de la capital de España.

Art Fair, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Art Fair, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Desde esa exposición hasta hoy (de 1972 a 2017) han pasado la friolera de 45 años. Pues bien, en esas cuatro décadas y media, Vicent Marco ha sido pintor a full time, artista a tiempo completo, no ha tenido otra actividad que crear su obra, en paralelo a una reflexión cada vez más honda y serena sobre la historia del arte y a una vivencia cada vez más crítica y descarnada de la realidad (incluida esa singular realidad que es el sistema contemporáneo del arte).

Descontando los trabajos de ilustración, llevados a cabo tanto en la Valencia de los años 80 (tan prometedora en expectativas culturales, tan cicatera en sus logros) como en su largo periplo mexicano (de 1990 a 2004), el trabajo artístico de Vicent Marco ha sido esencialmente pictórico. Un trabajo que discurre por la senda de una cierta pintura figurativa, no necesariamente ortodoxa, bastante influenciada por el pop art de los sesenta, pero también por las formas de realismo pictórico y social que en ese momento imperan en Valencia de la mano de los los equipos Crónica y Realidad. Tanto en lo formal como en lo temático, esa impronta se mantendrá de manera constante en la obra de Vicent Marco, y es como un hilo de acero que engarza todas sus épocas y sus distintas series y colecciones.

No Mirar, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

No Mirar, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Este ADN está ya tan impreso en su genética pictórica, que no cambia siquiera durante su extensa etapa mexicana, pese al poderoso atractivo que allí ejerce la gran escuela muralista de los Orozco, Rivera y Siqueiros. Respecto al poder real de esa escuela conviene no olvidar que hasta Jackson Pollock, el influyente pintor estadounidense y figura emblemática del expresionismo abstracto, se formó en el taller de Siqueiros. Era difícil sustraerse a ese influjo, pero el Vicent Marco que viaja a México en 1990 y permanece allí 14 años, ya iba con su “mochila” muy hecha, con un bagaje propio muy definido, y decidió serle fiel. No obstante, el distanciamiento le permitió pensar a fondo sobre el valor de esa “mochila”, de ese bagaje propio, al tiempo que iba asimilando elementos nuevos: la importancia de lo matérico y, sobre todo, el tema del color.

De vuelta a España, el artista maduro inicia una reflexión aún más exigente sobre su trabajo y sobre el momento del arte.  Ante las interrogantes sobre ¿dónde estamos?  y ¿cómo seguir?, van emergiendo nuevas respuestas plásticas inspiradas por la contradicción entre “lo que se ve” (lo real objetivo) y “lo que no se ve” (lo que uno imagina). La realidad, a partir de ahora, va a enfrentarse a su “doble” imaginario. Ello conduce a un división material del cuadro en dos espacios, que funcionan como un contrapunto: uno figurativo (pictórico o, a veces, reproducción fidedigna de trozos de periódicos, fotografías, etc.) y el otro abstracto o configurado por trazos que remiten a una elaboración más inconsciente que racional.

Observación, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Observación, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Nace así lo que podríamos llamar un “realismo imaginario”, que prolongando los logros de su trabajo anterior, irá dando lugar a las distintas series y colecciones que se integran ahora en esta exposición antológica que reúne algunas piezas seleccionadas de los últimos diez años de trabajo del pintor.

En esta década, dos grandes temáticas van a ser decisivas. De un lado, un trabajo “deconstructivo”, de crítica, de demolición, de impugnación del “sistema moderno del arte”. De otro, un homenaje cálido a la tradición pictórica, de la que se siente deudor, a través de la serie denominada “el museo imaginario”.

¿Qué entiende Vicent Marco por “sistema del arte”? Todo ese complejo entramado de determinaciones (económicas, culturales, sociales, mediáticas…), que no tiene a priori nada que ver con la creación y la calidad artística, pero que sin embargo dominan e imponen sus leyes en el “mercado del arte”. Ya en “Mediática del arte” (exposición de 2011), el pintor desnuda la falacia con que los medios de masas convierten el arte en una mercancía desprovista de toda “aura” artística, que se “vende” al público con las categorías habituales de cualquier otro producto: precio de venta, objeto de lujo, compraventa, robo, subastas, exposiciones-espectáculo, etc.

Y, en esa misma muestra, inicia ya la impugnación de eso que empieza a evidenciarse como la “relación imposible” del espectador con el cuadro, y que culminará con la muestra “INvidenteS” (Galería Imprevisual, 2014-2015), donde Vicent Marco despliega toda la potencia de su plástica para alertar de la completa “ceguera” que viene. Distraídos con el móvil, paseando por la sala como turistas ensimismados y ajenos, fotografiando los cuadros en vez de mirarlos, bostezando de hastío… los espectadores del arte actual, los visitantes masivos de museos, galerías y exposiciones, ya son completos “invidentes”. Apenas miran y no saben lo que ven.

Mediática del arte, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Mediática del arte, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Para Vicent Marco el arte está hoy “secuestrado” por instancias que amenazan su propia supervivencia. Los medios hace tiempo que han reducido el arte a espectáculo y dinero. Las exposiciones aspiran a ser cada vez más “lúdicas”. Las ferias de arte, ¿son eventos culturales o comerciales? Los artistas se jerarquizan por el valor de sus obras en las subastas. Un artista puede alcanzar la “gloria” solo porque lo respalda un político. El “sistema del arte” ahoga el arte. Lo expulsa. Lo mata.

Vicent Marco recorre todo el escenario de este crimen combinando la explicitud con la sutileza y el grito airado con la denuncia serena. La simplificación del color (apenas tres colores: magenta, escarlata y azul, junto a todos los matices de blancos y grises, y un leve apunte verde) no produce monotonía, sino que da fuerza al discurso interno, por la sabia conjunción de reiteración cromática y variaciones plásticas. También los cambios formales nutren esa sensación: se juega cartesianamente con las variaciones de arriba y abajo, izquierda y derecha, adentro y afuera… e incluso el propio marco interno está a veces roto, añadiendo puntos de fuga inéditos. La singular dialéctica de esta pintura entre lo que se ve y lo que no se ve, entre lo real y lo imaginario, entre lo figurativo y lo abstracto, hacen que el recorrido por las 80 piezas de esta exposición resulte un paseo instructivo, un campo de variaciones lleno de estímulos y sabiduría.

Y algo parecido ocurre con la serie “El museo imaginario”, fruto de la última etapa del pintor. Allí vemos “escondidas”, a partir de unos trazos aparentemente caóticos, algunas de las figuras canónicas de la historia del arte (arlequines y madonas), deslizándose libremente por el espacio de un lienzo liberado de sus límites. El autor invita al espectador a buscar y reconocer esas figuras, en un juego muy serio, donde las imágenes de la tradición pictórica reivindican, en su simplicidad y armonía, su eterna belleza indestructible. Es como si Vicent Marco elevara tenuemente la voz para recordar: “Podéis matar el arte, pero el arte es inmortal”.

¿Arte sobre el arte? ¿Un discurso meta-artístico? ¿Acaso la literatura actual, en su mejor versión (citemos, por ejemplo, a Enrique Vila-Matas, Mario Levrero o Sergio Chejfec), no adopta a la propia literatura como tema central? ¿No es acaso este punto de vista uno de los más avanzados del momento presente?

80 cuadros y una instalación pictórica componen esta merecida muestra antológica de diez años (2006-2016) de la obra de Vicent Marco. El niño que quería ser pintor contra toda evidencia, y que hoy pone en evidencia con su pintura la verdad madura de su reflexión y su obra. ¿Cabe mayor coherencia?

Viaje pictórico al interior de su pintura y de su alma, esta muestra hace justicia a un artista que ha hecho justicia, durante décadas, al arte y a la pintura. En Valencia y fuera de aquí.

Ver, Mirar, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Ver, Mirar, de Vicent Marco. Imagen cortesía del autor.

Manuel Turégano
Escritor y editor de Contrabando

“Hay que dar viabilidad a los proyectos”

Entrevista con Gloria Tello, concejal coordinadora general del Área de Cultura en el Ayuntamiento de Valencia
Realizada por Merche Medina, Salva Torres y Jose Ramón Alarcón, del equipo de redacción de Makma

Si se procura un rápido vistazo a su currículum vitae profesional, la inquietud por la cultura, el desarrollo local, la comunicación, la docencia y la preeminencia de los equipos humanos se hacen patentes en la coordinadora general del Área de Cultura en el Ayuntamiento de Valencia, Gloria Tello. Es a lo largo de nuestra conversación para Makma donde vislumbramos un factor común en su modelo de gestión y organización en el ámbito de responsabilidad en el que se desempeña. La concejal hace especial hincapié en crear unas pautas de funcionamiento estandarizadas, que una vez implementadas permitan agilizar todos los procesos que actualmente están enquistados o no existen.

Al comienzo de la entrevista, Tello transmite las impresiones de su cotidianidad desde que tomó posesión del cargo: ”me encontré con una situación de tierra quemada; este área estaba totalmente asolada, Cultura había perdido el 86% del presupuesto y el 26% del personal en apenas diez años; no existían competencias en el ámbito técnico de cultura, ni en patrimonio, el funcionariado estaba totalmente desmotivado y Cultura era un cajón desastre dónde todo tenía cabida, con ausencia de criterio, únicamente el de las personas que ostentaban el poder y la capacidad de decisión”.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Jose Ramón Alarcón, Gloria Tello y Salva Torres, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Jose Ramón Alarcón, Gloria Tello y Salva Torres, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Frente a esta situación, una de las cuestiones incipientes se antoja previsible: ¿cómo se planea este horizonte, cuáles son sus pretensiones primigenias y cómo lo va a materializar? Ante ello, Gloria Tello incide en su impotencia y la de su propio equipo ante la ineludible lentitud de los procesos administrativos para la puesta en marcha de cualquier propuesta, considerando inaceptable que la programación se hiciese con criterio personal en tiempos y naturaleza política previos, “por ello he querido implementar procesos de concurrencia competitiva. Esta ciudad bulle cultura por todos los lados y hay que dar viabilidad a los proyectos. Por este motivo y para desechar las subvenciones nominativas, hemos tenido que “revisitar” la dotación económica de Cultura y así lanzar una línea de subvención de 150.000€, estableciendo un máximo de 20.000€ por proyecto, más ecuánime y con unos epígrafes determinados para poder optar a ella, a tenor, por supuesto, de poner a disposición los activos inmuebles con los que cuenta el ayuntamiento.”

La concejal considera importante el apoyo al sector audiovisual -I Festival de Documentales (DOCs’), en el que el Ayuntamiento se ha implicado económica y organizativamente-,  al ámbito escénico -con el refrendo al I Festival de Artes Escénicas de Valencia- y a la música, entre otras especialidades, puesto que “son disciplinas germinadas en nuestra ciudad. La intención de esta concejalía es impulsar el talento y articularlo como un argumento de promoción de Valencia a nivel nacional e internacional”. Además, para la coordinadora se erige en relevante propiciar y dirigir el acceso de la cultura hacia todos los barrios de la ciudad, como elemento con entidad de cambio y posible transformación y enriquecimiento de las realidades cotidianas, en áreas que trascienden al centro urbano, sosteniendo que “cultura es desarrollo, un pilar importante para poder mejorar la situación del barrio y de las personas que viven allí; hay que huir de la territorialización y debemos hacerla accesible geográficamente”.

Detalle de diferentes instantes expresivos durante la entrevista. Fotografías: Fernando Ruiz.

Detalle de diferentes instantes expresivos durante la entrevista. Fotografías: Fernando Ruiz.

Al hilo de estos festivales, con los que Área de Cultura se ha implicado, existe un descontento manifiesto de algunos colectivos por el apoyo directo a estos y no a otros que ya tienen una trayectoria demostrada de éxito y concurrencia; a este respecto “la toma de decisión se ha hecho en base a cómo está estructurado el equipo de gobierno. Es un tripartito y ningún área está gobernada exclusivamente por un partido. Cultura la gestiono yo y la parte de acción cultural y artes escénicas le corresponde a María Oliver, de Valencia en Comú (excelente compañera, por cierto). Así pues, el área de Oliver carecía de presupuesto para ayudarles y se me pidió que pudiera colaborar económicamente para llevar a cabo, en este caso, el Festival de Artes Escénicas promovido, por AVETID (Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo Valenciana Asociación), previa negociación de las bases de éste”.

Tello afirma la relevancia de estos fundamentos, en los que “el Ayuntamiento figura como coorganizador y pertenece al comité ejecutivo del festival, con la finalidad de intervenir y hacer patente los conceptos de territorialidad, pluralidad, así como la apertura a todos los agentes sociales que tengan que ver con las artes escénicas. Por ejemplo, que sirva de plataforma de visibilidad a los estudiantes en periodo de formación de dichas disciplinas, entre otros, además de poder controlar todos los aspectos internos que giren en torno a la legalidad”.

Ante este horizonte, Gloria Tello anima a un acuerdo entre la Plataforma de Iniciativas Culturales Urbanas de Valencia (PICUV) y AVETID, “pues un festival de artes escénicas entre todos obtendría una repercusión más potente”, planteándose interceder para que ello suceda, aunque por razones pragmáticas asume que “con la lentitud de los procesos a nivel burocrático y la agenda prevista para llevarlos a cabo, este año no sé si podrá solucionarse”. En esta línea, Tello apunta otro parámetro que considera destacado, como es “la calendarización de las actividades en la ciudad. No se pueden situar dos festivales de artes escénicas con pocas semanas de diferencia. Contacté con María Oliver para manifestarle mi preocupación porque no es coherente. Esta concejalía no puede sustentar tres festivales de artes escénicas. Debemos aunar esfuerzos y avanzar todos en una misma dirección”.

Gloria Tello, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Gloria Tello, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

En cuanto a la gestión de los innumerables espacios artísticos diseminados por la ciudad -destacándose durante el flujo conversacional el edificio del Almudín, la Galería del Tossal, El Musical, el Museo de la Ciudad y Las Atarazanas, a los que la concejal suma “la creación de un Museo Marítimo itinerante diversificado en varios edificios satélite, entre los que se contempla la inclusión de la Casa dels Bous y de los Tinglados del puerto”-, insiste en instaurar “un proceso de concurrencia competitiva, valorado por expertos y técnicos de esta concejalía. Es importante  que cada una de estas salas recobren su identidad”.

Tello destaca que es Tono Herrero -”funcionario de esta casa y con un currículum específico para el puesto por su experiencia en selección y gestión de exposiciones”- quien gestionará este área, una vez materializada su reciente incorporación a este departamento, tras un dilatado proceso burocrático. “Es importante que no existan tratos de favor y para ello consideramos importante la selección de un jurado (que es posible que varíe anualmente) que valore las propuestas. Prevemos que las comisiones estarán formadas hacia el último trimestre del año; mientras tanto continuamos recibiendo proyectos y vamos valorando individualmente el interés para materializarlo. Nos encontramos con el proceso de crear administrativamente unas bases que deben ser aprobadas por el servicio jurídico, y esto lleva su tiempo”.

Respecto de la relación de la concejalía con el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana -la concejal ha formado parte de la comisión evaluadora en la reciente selección de su actual director, Jose Luis Pérez Pont- explica “que el Ayuntamiento aportaba 150.000€ al Consorcio -que es más del 50% del presupuesto que tenemos para exposiciones- y a cambio ofrecía una serie de exposiciones. Este acuerdo no se estaba cumpliendo y ahora, con la realidad económica de la concejalía, es imposible que se pueda cumplir. Este acuerdo necesita un reajuste porque no es viable para esta concejalía”.

Tras incidir y transmitir a la responsable del Área de Cultura la morfología de una sensación civil de lentitud de los procesos y de indeterminación en la concreción de proyectos (a pesar de las bienintencionadas pretensiones que la nueva formación procura manifestar), Gloria Tello concluye aseverando que “soy consciente y lo comparto, incluso me crea cierta ansiedad no llegar con la celeridad que quisiera. No obstante, prefiero invertir los primeros meses de la legislatura en crear estos cimientos para que en adelante podamos ir más rápidos. Antes no existían y hemos tenido que crearlos”.

Merche Medina

El Palau de la Música se queda sin arte

Cierre de la Sala de Exposiciones del Palau de la Música
Figura, paisaje, marina. Territorios de lo intangible, de Cristina Gamón

Tras 18 años de actividad ininterrumpida, el Palau de la Música cierra su sala de exposiciones. Figura, paisaje, marina. Territorios de lo intangible, de la artista valenciana Cristina Gamón, será la última. “Es un problema presupuestario, pero no sólo eso”, admiten desde la concejalía de Cultura. Dicen que no se ajusta a la programación musical y que, en todo caso, quieren repensarlo, además de criticar el hecho de que no había “una línea clara expositiva”. Habrá una exposición que dará la puntilla a la sala: “Es de la Cruz Roja y como es benéfica la hemos respetado”, señala Paloma Carreras, asesora de la regidora de Cultura, Glòria Tello.

El caso del Palau es extensible al resto de los espacios expositivos de titularidad municipal: Atarazanas, Almudín, Museo de la Ciudad, El Tossal, Museo Benlliure… ¿Qué pasará con ellos? El Ayuntamiento de Valencia tiene un plan: “Estamos a punto de sacar las bases de un concurso público para proyectos destinados a esos espacios”, avanza Carreras. Para ello, se contará con “un comité científico de expertos” encargado de su evaluación. Además, está previsto singularizar cada uno de esos espacios con una programación ajustada a sus posibilidades, “porque no es lo mismo El Tossal que Atarazanas”, subraya la asesora.

Vista de la exposición de Cristina Gamón en el Palau de la Música.

Vista de la exposición de Cristina Gamón en el Palau de la Música.

Vicente Colom, encargado de la programación artística de la sala del Palau de la Música durante esos 18 años, no entiende el cierre de un espacio “que ha posibilitado a cerca de un centenar de artistas, en su mayoría valencianos, exhibir su obra”. Tampoco entiende la razón de que se trate de una actividad ajena a la musical, porque “en el Metropolitan de Nueva York acogen hasta pases de modelo” y, sin ir más lejos, recuerda que Les Arts y el IVAM ya colaboran intercambiando  propuestas en sus respectivos espacios.

Las exposiciones del Palau de la Música, últimamente a razón de tres por año, tenían el coste del seguro, transporte y catálogo; la producción corría por cuenta del artista. Lo cual suponía un gasto aproximado de 7.000€. Colom asegura que él no cobraba cantidad alguna por esa actividad, ya que renunció a ella a cambio de que se hiciera ese catálogo.

Obras de Cristina Gamón en la que será la última exposición en la sala del Palau de la Música.

Obras de Cristina Gamón en la que será la última exposición en la sala del Palau de la Música.

El Ayuntamiento de Valencia dice haber respetado la programación de 2015 en todos los espacios municipales, salvo en dos casos, en los que los propios artistas no han podido llevar a cabo sus proyectos por problemas de tiempo. De hecho, el Almudín inauguró el jueves 3 de diciembre una exposición de Javier Chapa, y Atarazanas otra muy pronto de Curro Canavese, ambas impulsadas por Vicente Colom, que dice no tener claro el plan cultural de todos esos espacios.

La sala de exposiciones del Palau de la Música acogerá hasta enero la decena de piezas de Cristina Gamón. Después vendrá la benéfica de Cruz Roja. Y una vez despejado el recinto, cabe la posibilidad de su utilización con fines estrictamente musicales, como la preparación de alguna colección permanente relacionada con la actividad del propio coliseo. En cualquier caso, habrá que esperar. Al igual que cabe esperar ciertas lagunas en la programación de los respectivos espacios municipales, dados los tiempos de ejecución del concurso público.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Vista general de la exposición de Cristina Gamón en el Palau de la Música.

Vista general de la exposición de Cristina Gamón en el Palau de la Música.

Salva Torres

Ni igualdad ni trato profesional en el arte valenciano

La recientemente inaugurada exposición “Las dueñas del arte”, en las Atarazanas de Valencia, abre de nuevo el debate acerca de la ausencia de condiciones profesionales en el trato a los artistas por parte del Ayuntamiento de Valencia, así como desde las galerías de arte valencianas. AVCA y AVVAC han hecho público un comunicado en el que manifiestan su punto de vista y reclaman medidas. Este es el texto íntegro:

“Desde hace años AVCA (Asociació Valenciana de Crítics d’Art) y AVVAC (Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló) denunciamos las injustas condiciones a las que en ocasiones se somete a las y los artistas que participan en exposiciones financiadas con dinero público. Pese a las reiteradas ocasiones que se ha puesto en conocimiento de la Administración el hecho de que no remunerar a las y los artistas supone, en primer lugar, una negativa a reconocer sus derechos como profesionales, y en segundo, un trato desigual y discriminatorio desde el momento en que otros agentes que participan en el proyecto sí cobran por su trabajo, una vez más contemplamos con asombro cómo vuelven a ningunearse las demandas del sector al comprobar que las y los artistas participantes en la exposición “Las dueñas del Arte” no han obtenido remuneración alguna por participar en dicho proyecto.

Este hecho se reviste de especial gravedad cuando según la Concejala de Cultura, MarÍa Irene Beneyto, “es la mejor forma de celebrar el Día de la Mujer”, según declaraciones aparecidas en diversos medios. En nuestra opinión, no sólo no es la mejor manera, sino que constituye una total falta de consideración acerca de lo que significa celebrar el 8 de marzo, día de la Mujer Trabajadora, al organizar una exposición en la que se remunerará a la imprenta que edite el catálogo o a los comisarios responsables del proyecto, por poner un ejemplo, pero no a las artistas participantes, que son el verdadero motivo de la realización de la muestra.

Hay que recordar, asimismo, que el Síndic de Greuges resolvió hace pocos meses la necesidad de que la Administración abandone estas prácticas, en las que no media contrato alguno y no se remunera a las y los artistas, ya que únicamente conducen al progresivo deterioro del tejido artístico de la Comunidad Valenciana. Una vez más evidenciamos la falta de respeto que constituye este hecho, ya que tanto la Administración como las galeristas y comisarios pasan por alto que el trabajo de las y los artistas participantes debe ser respetado y, como tal, remunerado siempre y cuando haya dinero público destinado a la realización de un proyecto expositivo. La Administración, los comisarios y las galeristas que han impulsado este proyecto tenían una responsabilidad que cumplir, especialmente en una exposición que celebra el Día de la Mujer Trabajadora y que versa sobre la situación de desigualdad de ésta: reconocer su condición profesional y repartir los presupuestos del proyecto para que todas y todos cobrasen hubiera sido, a nuestro entender, la correcta manera de celebrarlo.

Esperamos sinceramente que se siga celebrando el día de la Mujer Trabajadora en sucesivas ocasiones, pero cumpliendo con las condiciones que harían de ésta una celebración digna y respetuosa con el respeto a la consideración de las y los artistas como profesionales”.

 

(Imagen: ValenciaPlaza)

Artistas con red

Plataforma artEnred
Asociación que agrupa a 234 artistas valencianos

En el mundo del circo, las grandes estrellas del espectáculo, los trapecistas, eligen actuar con o sin red, según valoren más la seguridad propia o la emoción del público. En el mundo del arte, que a veces también puede parecer un circo, los creadores que no desean romperse la crisma contra la crisis también optan por la Red, con mayúsculas, para generar sinergias, complicidades y emprender proyectos impensables sin el apoyo de esta inmensa telaraña.

Escultura de José Manuel Ramos. Imagen cortesía de artEnred.

Escultura de José Manuel Ramos. Imagen cortesía de artEnred.

Es la plataforma arteEnred, asociación que agrupa a 234 creadores valencianos o residentes en Valencia, dedicados a la pintura, escultura, cerámica y otras disciplinas: grabado, video art, instalaciones, performances y dibujo.  Nació en 2006, en vísperas de la crisis, y ha logrado sobrevivir a ella, pendiente de esa invisible tela de araña que forman Internet y las redes sociales.

“A nivel de coordinación y relación entre artistas, Internet representa un gran avance”·, dice el responsable de la plataforma, el escultor José Manuel Ramos, miembro de los grupos Fosa Cogora y La Fragua.  “En muy poco tiempo se pueden plantear actividades y exposiciones, que antes eran muy costosas o impensables. Visitas a talleres de artistas, participación en eventos y ferias de forma conjunta, exposiciones multitudinarias, etcétera. Por otra parte, las nuevas tecnologías son una gran ayuda en cuanto a la creación artística,  gracias a los programas de Photoshop”, añade. “También a la hora de planificar catálogos y, por supuesto, se pueden considerar en sí mismas  una disciplina artística”.

Obra de Carmen García. Imagen cortesía de artEnred.

Obra de Carmen García. Imagen cortesía de artEnred.

El espíritu fundacional de arteEnred busca aglutinar a sus miembros y crear sinergias. Dar respuesta a la necesidad de una relación más estrecha entre los artistas plásticos. “Se trata de favorecer un intercambio de experiencias y proyectos”, indica Ramos. “El poder ver y mostrar tu obra, sentir el arte a través de los artistas del entorno, estableciendo una relación de complicidad. La ayuda de las nuevas tecnologías  hacían viable nuestro proyecto y la aceptación fue masiva”.

La plataforma nació en julio de 2006, con su primera exposición colectiva, con el título Vísteme. También por esas fechas se celebró la primera cena de artistas, que es una de las señas distintivas del grupo, que aúna lo profesional con las relaciones humanas y amistosas. Hoy día, arteEnred cuenta con una Comisión de Selección que se encarga de valorar los planteamientos artísticos de los candidatos que desean integrarse en la asociación. “No se trata de un criterio elitista, sino de evitar la masificación”, matiza Ramos.  “Intentamos que exista una calidad artística y conceptual en los nuevos asociados. Dado que somos un número importante,  la inscripción en este momento se realiza solamente por apadrinamiento de artistas ya asociados”.

Obra de Fernando Evangelio. Imagen cortesía de artEnred.

Obra de Fernando Evangelio. Imagen cortesía de artEnred.

Grupo heterogéneo

La edad media de los artistas enredados es de 45 a 50 años. Predominan los que ya tienen en su haber de 10 a 15 exposiciones individuales, y que sin tener una dedicación exclusiva realizan al año varias muestras colectivas. Casi la mitad son mujeres, 124, y también hay algunas firmas consagradas. La mayoría no vive en exclusiva del arte, lo que le da mayor libertad de acción y resistencia  en los malos tiempos. Forman un grupo heterogéneo, desde prometedores artistas noveles a profesionales de la enseñanza, muchos de BBAA de Valencia, incluidos amantes del arte y algunos jubilados que se han volcado en la creación artística.

En mayor o menor medida, afectados todos ellos por la crisis y la subida del IVA en el arte. “Las ansias de crear están por encima de momentos puntuales de crisis como los que estamos viviendo, pero tienen una gran influencia”, señala Ramos. “Sobre todo, influye en la preparación de exposiciones individuales, que  no suelen estar financiadas, lo que obliga a plantearse eventos menos costosos como son las exposiciones colectivas. No pretendemos realizar una muestra por acumulación, donde cada artista pone una obra, y punto.  Apostamos por  eventos con una premisa común que todos los artistas deben seguir”.

Una comisión de selección, coordinada por el crítico de arte Rafa Prats Rivelles, valora el cumplimiento de las bases formales y conceptuales de cada muestra: medidas, formato, temática y resultados artísticos. “Realizar eventos multitudinarios hace que el impacto social y mediático sea mayor. Así, el esfuerzo se ve de alguna manera recompensado en cuanto a catálogos, tarjetas, carteles, etcétera. En todo caso nos toca rascarnos el bolsillo, ya que nosotros  costeamos los gastos”.

Obra de Enric Mestre. Imagen cortesía de artEnred.

Obra de Pepa Alonso. Imagen cortesía de artEnred.

Proyectos colectivos

El último proyecto de la plataforma es la exposición ‘El narrador de objetos. In memóriam Arcadi Blasco’, que se presenta en el Museo de Cerámica hasta el 19 de octubre.  Un homenaje al gran ceramista, fallecido el 15 de marzo de 2013, miembro honorario de arteEnred.  Reúne 70 obras de otros tantos artistas que, usando medios de expresión plásticos, materiales y técnicas diversas, ofrecen su particular visión de la obra de Blasco. Una de las premisas que tenían que seguir a la hora de realizar su obra era tener en cuenta la gama de colores empleada por Blasco. Según sus propias palabras,  “una gama de colores matizados en gamas calientes, ocres, rojizos, pardos, negros; lo que me dan las arcillas naturales que utilizo”.

Entre los futuros proyectos de arteEnred, una exposición en Zaragoza, ‘De inspiración árabe’, en torno a la arquitectura de la Alfagería, edificio emblemático. También ‘Tirant d’Arts, Una aproximació plàstica a l’obra de Joanot Martorell’ que se presentará en las Atarazanas y ‘Con nombre propio’, un proyecto de recuperación de obras y artistas que han permanecido en el anonimato sin el reconocimiento que su trabajo merece.

Obra de Tola Clérigues. Imagen cortesía de artEnred.

Obra de Tola Clérigues. Imagen cortesía de artEnred.

Bel Carrasco

“Queremos una ciudad viva, que ofrezca otras miradas”

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista a Irene Ballester, Lucía Peiró y Teresa Legarre por parte de José Luis Pérez Pont y Salva Torres, del equipo de dirección de Makma
Con motivo del Festival Miradas de Mujeres

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Foto: Consuelo Chambó.

 

 

 

“Este festival no debería existir”. Lo dijo Marián López, presidenta de Mujeres en las Artes Visuales (MAV), durante la presentación del Festival Miradas de Mujeres en la reciente edición de ARCO. No debería, pero existe. “Y hay festival para rato”. Al menos, “hasta que se alcance la igualdad entre hombres y mujeres”. Lo dice Irene Ballester Buigues, directora del festival en la Comunidad Valenciana, y asienten a su lado Lucía Peiró, artista, y Teresa Legarre, galerista. Para alcanzar esa igualdad se hace necesario derribar algunos muros. El de Berlín cayó hace 25 años; el que discrimina a las mujeres artistas sigue al parecer levantado. Enseguida veremos por qué.

El Festival Miradas de Mujeres, que nació hace tres años en Madrid y ahora se extiende por 15 comunidades autónomas, pretende abrir grietas en ese muro. De momento, ahí están las más de 1.000 artistas participantes, un centenar en la Comunidad Valenciana, mostrando sus obras en 308 espacios, de los cuales casi 30 se encuentran en territorio valenciano. “Nuestra finalidad es llevar el arte hecho por mujeres a los grandes museos y galerías, pero también a las concejalías de Cultura e Igualdad de cualquier pueblo”, destaca Irene Ballester, para quien dirigir el festival ha sido “un reto”, no exento de “un poco de susto” y de “responsabilidad”. Y añade: “Le hemos dedicado muchísimas horas, pero ha sido un trabajo fructífero y gratificante, porque he conocido espacios, artistas y galeristas que no conocía”.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

¿Cómo se ha llevado a cabo el Festival Miradas de Mujeres?

Irene Ballester: “Teníamos claro que para que el festival saliera bien había que entretejer entre nosotras una red de colaboración en la que primase la igualdad, con reuniones a través de skype y mediante correos. Hubo espacios que nos dijeron que el festival les parecía muy interesante, pero que ya tenían cerrada su programación, como es el caso de Cataluña, que lo hace con dos años de adelanto. Aún así, hemos conseguido más de 300 espacios y quienes no han podido ya nos han dicho que les guardemos un sitio para el año que viene”.

Teresa Legarre: “Yo ya tenía claro lo de Andrea Nacach, que es la artista que propuse para el festival”.

En este sentido, Irene Ballester subraya que le ha parecido “muy interesante” poder mostrar galerías dirigidas por mujeres, como la de PazYComedias de la propia Teresa Legarre. “Eso es muy importante. Al igual que las comisarias, como Johanna Caplliure, María Luisa Pérez, Lidón Sancho Ribés, Inma Coll, Carolina Maestro o Elena y Cristina Roig Cardona. Es decir, hacer visible el trabajo de galeristas, artistas y comisarias”.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Mujeres en las Artes Visuales (MAV), que es el colectivo del que parte la iniciativa del festival, aporta una serie de datos reveladores de esa discriminación de las mujeres artistas. ¿Cuáles son?

Irene Ballester: “Sí, desde MAV todos los años se realizan estudios acerca de cuántas son las mujeres que exponen en galerías y en museos o cuántas adquisiciones de obras de mujer se llevan a cabo en esos espacios. Y lo que descubrimos es que las redes museísticas, artísticas, siempre están dominadas por los hombres. De hecho, en el Museo del Prado en la actualidad sólo hay dos obras de Sofonisba Anguissola, lo cual ya nos indica algo; es un signo. Y en Historia del Arte, nos pasamos cinco años estudiando la obra de hombres artistas. Bien, Miguel Ángel es muy interesante, pero Sofonisba Anguissola también lo es y pasa completamente desapercibida. ¿Por qué en los planes de estudios no tenemos asignaturas de arte contemporáneo específico de mujeres? Y no sólo en arte contemporáneo, sino a lo largo de Historia del Arte. En MAV también denunciamos que sólo el 15% de las adquisiciones de museos es obra de mujeres.

Teresa Legarre: “¿Cuántas mujeres hay en el comité de ARCO? Yo he oído a gente del comité de ARCO decir que ellos no exponen a mujeres”.

Irene Ballester: “El festival lo que pretende es precisamente mostrar nuestro punto de vista, la pluralidad de miradas de mujeres que forma parte del espíritu del festival. Porque a lo largo de toda la tradición artística hemos encontrado siempre que son los varones los protagonistas, mientras que el arte realizado por mujeres se ha entendido, desde esa mirada machista, como una cuestión femenina cuyos temas eran infravalorados, denostados, como si fuera un simple hobby para la mujer. A nosotras se nos ha limitado a ser observadas, objeto de representación para disfrute de la mirada masculina. Lo que el festival pretende es mostrar muestra mirada como mujeres y como sujetos de empoderamiento, y no como objetos”.

Lucía Peiró: “Llenar la sociedad de artistas es tener un punto de vista diferente, lo cual ayudaría a que las relaciones humanas fueran completamente distintas. Esa capacidad artística hace que obtengas cosas que no puedes lograr sólo con la burocracia”.

¿Cómo llegar a eso en un país tan reacio a la cultura, reducida al puro entretenimiento?

Irene Ballester: “La cultura en este país no es valorada y mucho menos el trabajo realizado por mujeres. De manera que nosotras estamos doblemente discriminadas: por ser mujeres y por dedicarnos a la cultura”.

Lucía Peiró: “La política y la cultura deberían ir por separado. Y creo también que debería de haber una equidad mayor a la hora de distribuir los recursos públicos. Queremos una ciudad viva, que ofrezca otros modos de ver, de pensar. Para eso hace falta un equipo que no esté supeditado a lo político, sino guiado por la calidad profesional. Y Valencia carece de eso. A mí me parece bien que haya falleros o artistas joyeros, porque todas las disciplinas son respetables, interesantes y necesarias, pero lo que no debe haber es un agravio comparativo, porque ese agravio supone una unilateralidad en la forma de ver”.

Irene Ballester: “Nos han llegado a decir, cuando solicitamos al Ayuntamiento de Valencia permiso para ciertas actividades en la ciudad, que no podíamos tomar la calle porque del 1 al 20 de marzo Valencia es de los falleros, remarcando además que todas las personas que viven en Valencia eso lo debían de tener muy claro”.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto  a Álvaro de los Ángeles (de espalda), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto a Álvaro de los Ángeles (de espalda), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el dossier del festival aparecen como patrocinadores instituciones públicas de otras comunidades autónomas. La valenciana, por número de espacios, es la tercera después de la andaluza y la madrileña. ¿Por qué no hay un respaldo similar?

Irene Ballester: “Pues porque nos pusieron muchas trabas. Aquí en Valencia, los grandes museos han optado por el silencio. Si salvamos la disposición que en todo momento ha tenido Felipe Garín, cediéndonos el Centro del Carmen para la presentación e incluyendo la muestra de Helena Sorolla en el programa de actividades, el resto de espacios públicos no participa en el festival. Luego está la burocracia en estos museos, que lo complican todo, porque el Museo de la Universidad de Alicante (MUA) ha participado sin problemas, como también lo hecho el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA)”.

Y qué decir del Ayuntamiento de Valencia, que colabora con uno de sus espacios, el Museo de Ciencias Naturales, pero que manifestó, por boca de su concejala delegada de Cultura, Mayrén Beneyto, su rechazo al festival. Un rechazo sorprendente, por cuanto lo hizo en plena rueda de prensa, teniendo al lado a una estupefacta Irene Ballester y a un hierático Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana. La explicación de que el Ayuntamiento ya tenía su festival de miradas de mujer en Atarazanas fue como un jarro de agua fría, por parte de un responsable público que debería tener como consigna la suma de voluntades ciudadanas, en lugar de andar restándolas para mantener un protagonismo político que entorpece la dinámica cultural.

Teresa Legarre, Irene Ballester, Lucía Peiró y José Luis Pérez Pont, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester, Lucía Peiró y José Luis Pérez Pont, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

¿Cómo vivisteis ese episodio?

Irene Ballester: “Con sorpresa, porque el Ayuntamiento no ha pagado nada por su participación [las instituciones públicas abonan 180€ y los espacios privados 80] y nos encontramos con que Mayrén Beneyto dice que ya tiene su propio festival y que el nuestro, por tanto, no lo iba a apoyar. Al final, ha tenido que ser la propia artista María José Alvarado quien ha pagado la cuota asignada, aunque en su caso la hayamos rebajado. Pero es que no es el mismo festival, por mucho que Pepe Garnería dijera que lo habíamos copiado, lo cual demuestra que ni siquiera se habían leído la finalidad del Festival Miradas de Mujeres, y no miradas de mujer como lo llamaba Mayrén. En fin, de todo se aprende y, desde luego, si el año que viene quieren participar tendrán que pagar como el resto de espacios públicos y privados”.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

¿Y las galerías cómo participáis?

Teresa Legarre: “Yo tengo muchos artistas de la Comunidad Valenciana, el 70% son de aquí, y aunque tal vez sean más hombres que mujeres los que exponen en PazYComedias, lo cierto es que yo siempre me he inclinado por el arte de las mujeres porque me siento identificada con sus propuestas”.

Lucía Peiró: “Las galerías deberían apostar al máximo por todo el arte que se está haciendo aquí. Deberían abrir sus puertas a esos artistas que muchas veces por vergüenza no se acercan”.

Teresa Legarre: “Hay un problema y es que a veces muchos de esos artistas de la Comunidad Valenciana están habituados a vender en estudio. Se saltan a la galería y de eso te enteras a veces de manera casual”.

Lucía Peiró: “Pero hay una cosa que se llama contrato y ética profesional, y tienen que funcionar las dos cosas”.

Teresa Legarre: “Pero esto es así, porque también los compradores se han acostumbrado a ir a los estudios. Y como ahora todo el mundo tiene web, pues lo primero que se hace es contactar con el artista. Y luego está ARCO, que ha invertido un millón de euros en traer coleccionistas, lo cual me parece un gasto salvaje”.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó

En cuanto al lema del festival, La artista está presente, en alusión al título de la exposición de Marina Abramovic en el MoMA de Nueva York, ¿qué se puede decir?

Lucía Peiró: “Marina Abramovic es una performer que habla de vender. De hecho, Marina convierte su presencia en una venta. Ésa no es la esencia del arte en acción, que lo que hace es poner en cuestión lo que hay a tu alrededor, porque tal y como está no funciona. Y el arte debe de ser eso: acción, reacción”.

Irene Ballester: “Nosotras lo que pretendíamos con La artista está presente es, de nuevo, llamar la atención acerca del trabajo de las mujeres, que su obra se haga visible. También poner en valor ese trabajo de las mujeres, que no se valora con criterios de igualdad”.

Ponerlo en valor y, por supuesto, pagarlo.

Irene Ballester: “Bueno, ésa es otra. ¡Estamos tan acostumbrados a trabajar en la cultura de manera gratuita!”.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

Salva Torres

Keke Vilabelda / Kalo Vicent. The long voyage

Reales Atarazanas
Hasta el 24 de febrero de 2013
Valencia

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Bajo el título The Long Voyage se propone un proyecto expositivo en el que se establece un discurso entre el trabajo fotográfico de Kalo Vicent y la obra pictórica de Keke Vilabelda, incluyendo asímismo piezas audiovisuales e instalaciones realizadas colaborativamente. De este modo se propone al espectador un viaje “imaginario” donde las fronteras entre los lugares físicos y mentales quedan desdibujadas…

“La noción de Lugar va más allá de la materia física, y transciende las cualidades tangibles, físicas y materiales, tales como tamaño, proporciones y rasgos. Los Lugares poseen cualidades intangibles, que están basadas únicamente en las impresiones proporcionadas por las experiencias.”

                                                   ZYDARICH, V.: Op.cit., p.s/n.

Con la temática del paisaje contemporáneo como telón de fondo y nexo de unión se articula un recorrido donde el espectador es invitado a sumergirse con todos sus sentidos. Un viaje a través de distintos emplazamientos anónimos en los que de alguna manera se refleja el modo en el que vamos configurando poco a poco nuestra forma de leer e interactuar con el mundo que nos rodea. Emplazamientos que nos hacen reflexionar sobre cómo se generan estos nuevos territorios en constante cambio en los que nos movemos a diario. Una llamada a la realidad de la presente experiencia urbana e inter-urbana en la que lo real y lo virtual se presentan como dos caras de la misma moneda.